Azucena González teje el vacío

Knit Knit Vacuum, de Azucena González
Sala ART Mustang
C / Severo Ochoa, 36. Elche (Alicante)
Inauguración: viernes 18 de enero, a las 13.00h
Hasta el 20 de marzo de 2019

‘Knit Knit Vacuum’ de Azucena Gonzalez resulta difícil de clasificar, abordando la creación desde tres ángulos diferentes. La escultura, la pintura expandida y el arte textil, este título se traduce como, envolver el vacío tejiéndolo.

Azucena Gonzalez 27-01-1981 (Valencia) es Licenciada en bellas artes por la Universidad Politécnica de Valencia y Master de producción Artística por la misma universidad. Artista, diseñadora e ilustradora muy versátil, es una de esas creadoras con una gran capacidad de adaptación a diferentes contextos, de ahí que sea capaz de presentar una instalación formalmente muy compleja pero estéticamente a ojos del espectador muy sencilla.

Azucena González en pleno montaje de la exposición. Imagen cortesía de ART Mustang.

Azucena González en pleno montaje de la exposición. Imagen cortesía de ART Mustang.

Para Azucena la creación plástica es algo natural, absorbido desde la infancia en el taller de escultura de su padre, el escultor Martín Consuegra. Dice Azucena que “la vida es puro desorden, somos los humanos los que nos esforzamos para que todo encaje y sentirnos seguros”. De alguna manera todo su trabajo gira alrededor de este conflicto entre caos y orden o mejor entre vacío y orden.

‘Knit Knit vacuum’, el conjunto de piezas que se expone en ART Mustang surge en 2013 cuando realiza una serie de piezas que titulará ‘CAGES’ donde experimenta con el espacio como contenedor de vacío, utilizando jaulas que hacen de soporte para tejer, un soporte casi invisible al que la artista da solidez por medio de color tejiendo lanas, el color flota sobre los barrotes de las jaulas, estas piezas escultóricas recuerdan a casas, casas confortables que ocultan la nada del interior en un esfuerzo por contener el vértigo del vacío.

En el momento actual el arte textil se revaloriza en todo el mundo, la exposición de Ani Albers en la Tate ha sido un éxito, también la de Johana Vasconcelos en el Museo Gugenheim de Bilbao; Azucena más cerca de la prudencia de Ani Albers aborda el espacio de ART Mustang traduciendo la materia pictórica en textura textil.

Azucena González durante el montaje expositivo. Imagen cortesía de ART Mustang.

Azucena González durante el montaje expositivo. Imagen cortesía de ART Mustang.

Desaparecen las casas (cages) y se centra más en el entramado de los tejidos, las gamas de color, interesándose en las texturas sin abandonar el conflicto espacial, a caballo entre la pintura y la escultura.

La obra que empezó queriendo contener el vacío en 2013 ahora ha dado un paso en otra dirección y modula el espacio de forma más amable planteando otro rompecabezas al público, quizá más estético, pero con materiales poco convencionales, los tejidos, que siempre nos remiten a las artes aplicadas, pero que en este caso pierden su aplicación creando una poética matérica y cálida que de forma muy sutil nos sigue hablando del vacío.

Azucena González en el montaje de la exposición. Imagen cortesía de ART Mustang.

Azucena González en el montaje de la exposición. Imagen cortesía de ART Mustang.

La muestra se podrá ver en ART Mustang desde el 18 de enero hasta el 20 de marzo, de lunes a sábado en horario de 10,00 h a 20.00 h de la tarde. Esta es la muestra nº 44 que se realiza en la sala Art Mustang, que abrió sus puertas al público en julio de 2010 dentro del edificio MTNG Experience, cuartel general de la marca Mustang.

ART Mustang es una entidad sin ánimo de lucro comprometida con la búsqueda de nuevas vías de aproximación hacia la creación contemporánea a la sociedad. Eliminamos las barreras sacando el arte de los espacios pensados para el uso expositivo en exclusiva, poniendo en práctica la máxima: «El arte y la cultura pueden estar en cualquier lugar».

Azucena González junto a una de sus obras. Imagen cortesía de ART Mustang.

Azucena González junto a una de sus obras. Imagen cortesía de ART Mustang.

La tejida memoria de Ana Esteve Llorens

‘Correspondence’, de Ana Esteve Llorens
Las Cruxes
1900 E 12th St, Austin, TX (EE.UU.)
Hasta el 18 de noviembre de 2018

Conocí a Ana Esteve Llorens en su estudio de Austin la última mañana de agosto, en uno de esos días de verano en los que estás empapada antes de salir del coche. Hacía calor, pero los tranquilos tonos beige, los blancos y los azules claros en su estudio me hicieron olvidar las comodidades del aire acondicionado. La propia Esteve Llorens es igual de refrescante, y alguien a quien he querido conocer desde hace ya tiempo. Al igual que yo, vive y trabaja entre Texas y España, y sentía curiosidad por saber cómo estos dos lugares influyen en su trabajo. Así que me ha encantado visitar su exposición ‘Correspondence’, en Las Cruxes, en Austin, antes de regresar a Madrid.

'Untitled (Squares Red), obra que forma parte de 'Correspondence', de Ana Esteve Llorens. Fotografía cortesía de la artista.

‘Untitled (Squares Red), obra que forma parte de ‘Correspondence’, de Ana Esteve Llorens. Fotografía cortesía de la artista.

Existe una tensión sutil y cautivadora en la correspondencia entre trabajo y creación artística, entre las esferas de lo doméstico y del arte contemporáneo, y entre el textil como oficio y como técnica artística. El arte textil se remonta a miles de años y posee estrechos vínculos con lo utilitario y también con el trabajo de las mujeres. Los diseños de estas piezas me hacen pensar en pañuelos y manteles, y en ropa, en objetos que tradicionalmente han sido realizados, cuidados y adornados por mujeres. Es algo que hizo mi abuela, y que todavía veo en las casas de mis compañeras españolas y portuguesas, aunque pocas de nosotras conservamos las habilidades que se han ido transmitiendo y perfeccionado durante generaciones.

Los estampados de cuadros y rayas en los tejidos de Esteve Llorens forman composiciones abstractas y bidimensionales que cuelgan de la pared protegidas por gruesos marcos blancos. Dichos marcos rastrean con habilidad los contornos desiguales de los textiles, llevando las piezas al ámbito tridimensional de lo objetual. ‘Correspondence’ presenta una serie de “telas” que han sido tejidas empleando un telar de cintura. Se trata de una técnica en la que un telar portátil se extiende entre el cuerpo de la tejedora y un punto de anclaje, como pueda ser un pilar o un árbol. Cada movimiento corporal es transmitido directamente a las fibras tejidas. Según el espacio abarcado por los brazos, la resistencia de las fibras e incluso el estado emocional de la tejedora, como señala Esteve Llorens, se desarrolla un ritmo y velocidad únicos en la elaboración de cada pieza. Y así, la escala, el estampado y la tensión constituyen documentos de tiempo, y del movimiento que se establece entre el cuerpo y el material. Como una especie de performance en solitario, o una coreografía de hilo.

'Untitled (A Small Gray)', obra que forma parte de 'Correspondence', de Ana Esteve Llorens. Fotografía cortesía de la artista.

‘Untitled (A Small Gray)’, obra que forma parte de ‘Correspondence’, de Ana Esteve Llorens. Fotografía cortesía de la artista.

La exposición está acompañada por un texto que reúne extractos de correos electrónicos intercambiados entre Esteve Llorens y Amira Pierce, escritora establecida en Nueva York. «Pensando en hacer” es una de las frases de la artista que captó mi atención. Pensar en hacer, hacer y pensar, pensar y hacer-tejer es un proceso repetitivo que deja espacio para pensar. Recuerdo una vez en que traté de memorizar un escrito para una actuación. Lo repetía constantemente allá donde iba, como una oración. Mi memoria suele ser desastrosa, pero al recitar aquellas palabras reviví momentos de mi infancia. Imagino que tejer genera un estado meditativo similar. De hecho, Esteve Llorens me contó que al tejer estos estampados recuerda objetos, texturas, caras y comidas en lugares familiares del pasado. «Al hacer y recordar simultáneamente», dice, «he estado reescribiendo una historia que se ha reforzado, pero también se ha modificado».

Uno de los aspectos singulares de ‘Correspondence’ es su rica paleta de colores terrosos. Esteve Llorens aprendió a tejer durante una residencia artística en Ciudad de México. En los viajes a diferentes partes del país recolectó elementos naturales para teñir sus fibras. El hongo Zacatlaxcalli de Teotihuacan, el índigo oaxaqueño, diferentes maderas de Mérida y semillas de las montañas de Puebla se funden en las franjas y líneas de sus piezas. Los colores representan un momento específico, lo que ella describe como «un paisaje, una temperatura, un tipo de luz, un acento», en hilos que se cruzan y se superponen. La artista describe el concepto de lugar como «una acumulación de experiencias, como algo que se construye con el tiempo».

Desde que comenzó a tejer en el otoño de 2015, la artista y su trabajo continúan viajando entre España, Texas, México y viceversa. Y así, los colores en ‘Correspondence’ se han expandido para incluir elementos de España. De esta manera, la artista relaciona y transforma sus experiencias de las dos geografías en algo nuevo. Y eso es lo que sucede cuando realizamos el trabajo de hacer memoria: siempre llevamos cosas del presente para regresar a un momento del pasado.

Imagen de diversas obras que forman parte de 'Correspondence', de Ana Esteve Llorens. Fotografía cortesía de la artista.

Imagen de diversas obras que forman parte de ‘Correspondence’, de Ana Esteve Llorens. Fotografía cortesía de la artista.

Lauren Moya Ford

Punto quebrado, las huellas del éxodo

Punto quebrado, las huellas del éxodo
Museum Jorge Rando
C/Cruz del Molinillo, 12-14, Málaga
Desde el 4 de abril, hasta el 4 de junio de 2016

El Museum Jorge Rando alberga desde el 4 de abril la exposición Punto Quebrado. Los más destacados representantes en el Arte de la Fibra de España convergen en la Sala 4 del museo con el arte textil como medio de expresión artística.

La exposición organizada por la World Textile Art, la asociación de gestión cultural ID arte en un trabajo conjunto con el Museum Jorge Rando ha sido comisariada por Carmen Pallarés y María Ortega, coordinada por Amalia Campos y con la colaboración de Antonio Jurado, Publicitarios Implicados y Proactiva Open Arms.

El arte textil contemporáneo español destaca en la escena artística actual por su capacidad de aunar la tradición que reside en la elaboración artesanal y una búsqueda conceptual. En palabras de la comisaria Carmen Pallarés, « punto quebrado, sujeto y adjetivo, no designa aquí procedimiento de costura alguno. Ni una puntada de tal modalidad aparece en ninguna de estas obras, pero sí está en ellas su sentido, rastro tocado por un anhelo de cobijo, amparo, dignidad y altruismo frente a la destrucción y las desgarraduras que provocan las crisis inhumanas».

Detalle de la exposición.  “Triada” de Cristina Gaméz 167 x 130 cm 2014. Cortesía del Museum.

Detalle de la exposición. “Triada” de Cristina Gaméz 167 x 130 cm
2014. Cortesía del Museum.

El resultado es una muestra de diez artistas con gran fuerza expresiva en el que la potencia estética de las fibras y el tramado crean nuevos lenguajes y sinergias con otras técnicas artísticas coetáneas como el video-arte, fotografía, instalaciones, collage, esculto-pintura, escritura o impresión digital. En la presente exposición la poética personal nos permite recorrer el ‘grito ahogado’ de los chalecos falsos de la Isla de Lesbos como testimonios mudos de la tragedia del éxodo, de abrazos metálicos, de vidas que se tejen sobre la propia piel, de apariencias errantes, de invitaciones a perdernos entre bosques de lino y algodón.

Esta exposición de obras firmadas por creadores del arte de la fibra, artistas tan singulares como variados, experimentan una misma vivencia sustancial que puede definirse de esta forma: sus mimbres creadores, sus dones y recursos, se hermanan con la esencia del acto de tejer. En sus manos, se reúnen y encuentran, se acercan y se anudan materiales, materias y texturas que en muchos de los casos no son únicamente los de fibras y telas habituales: imbricados en el arte contemporáneo y actual. Hilos, papeles, fotos y palabras, objetos, luces, lienzos y tejidos naturales, ramas, raíces y mallas metálicas son urdimbre y son trama, son diseños, son hebras de este tiempo.

Punto quebrado es, como demandaba la Bauhaus, un retorno a la unidad perdida entre artesanía y arte, tanto desde los ámbitos teóricos como de sus implicaciones sociales. Una exposición que nos permite recorrer las emociones coetáneas, las realidades del siglo XXI, a través de una las manifestaciones artísticas mas ancestrales, el tejido. 

Detalle de la exposición. "Apariencias Errantes" de Román Iglesias. 75 x 100 cm 2016. Cortesía del Museum

Detalle de la exposición. «Apariencias Errantes» de Román Iglesias.
75 x 100 cm
2016. Cortesía del Museum