El Pacífico, navegable en El Carmen

Pacífico. España y la Aventura de la Mar del Sur
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 10 de mayo

“A los españoles nos hizo mucho daño el drama del 98”. Felipe Garín, director del Consorcio de Museos, lo dijo para explicar la escasa difusión que ha tenido el descubrimiento español del Océano Pacífico dentro de nuestra cultura. “El error de Cuba o de Filipinas dejó campo abierto a otras naciones con menos complejo a la hora de hablar de sus conquistas”, agregó Garín. De manera que así como el proceso colonial de América “es muy conocido”, lo que concierne al Océano Pacífico “no se ha difundido lo suficiente”, destacó Antonio Fernández, comisario junto a Antonio Sánchez de Mora de la exposición ‘Pacífico. España y la aventura de la Mar del Sur’, que acoge el Centro del Carmen.

Imagen de la exposición 'Pacífico. España y la Aventura de la Mar del Sur'. Cortesía del Centro del Carmen.

Imagen de la exposición ‘Pacífico. España y la Aventura de la Mar del Sur’. Cortesía del Centro del Carmen.

La muestra, organizada conjuntamente por el Ministerio de Cultura, Acción Cultural Española y el Consorcio de Museos, viene a paliar este déficit. “Pretende despertar el interés por esta parte descuidada de nuestra historia”, subrayó Fernández. Para ello, se ha dispuesto un montaje espectacular en torno a la cuaderna de un barco que sirve de costillar vertebrador del conjunto expositivo.

Decenas de documentos del Archivo General de Indias, algunos relacionados con la hazaña del extremeño Vasco Núñez de Balboa, el primero en atisbar el Pacífico en 1513, instalaciones, objetos, mapas y audiovisuales ayudan al espectador en su travesía. Una travesía que fue tan sólo de ida, jamás de vuelta, para muchos de los que la emprendieron hace 500 años. Un gran mapa colocado en el suelo escenifica la enorme dificultad de esos primeros viajes, como el que llevaba de Manila a Acapulco: tres meses de ida y seis de vuelta.

Instalación y mapa de 'Pacífico. España y la Aventura de la Mar del Sur'. Imagen cortesía del Centro del Carmen.

Instalación y mapa de ‘Pacífico. España y la Aventura de la Mar del Sur’. Imagen cortesía del Centro del Carmen.

“Es incuestionable que fueron navegantes de nuestras costas quienes abrieron los caminos del Pacífico”, recalcó Fernández. Aún así, debido a ese cuidado insuficiente por parte de nuestra historia, todavía “hay ingleses manteniendo que fue Drake quien dio la primera vuelta al mundo”, agregó el comisario. La secretaria autonómica de Cultura, Julia Climent, apuntó que estábamos ante la “primera de gran empresa de globalización”, con España como pionera. “Aventura, riqueza y transmisión de valores culturales”, he ahí los motivos que, a juicio de Sánchez de Mora, impulsaron a muchos de esos navegantes españoles a embarcarse en tamaña empresa.

Uno de los documentos de la exposición 'Pacífico. España y la Aventura de la Mar del Sur'. Imagen cortesía del Centro del Carmen.

Uno de los documentos de la exposición ‘Pacífico. España y la Aventura de la Mar del Sur’. Imagen cortesía del Centro del Carmen.

El “lago español”, como se conoció al Pacífico durante siglos, se vuelve navegable en el Centro del Carmen hasta el 10 de mayo, compartiendo navegación con la réplica que a partir del 17 de abril se expondrá en México. Magallanes, al que le sobró talento como navegante, tuvo mal ojo al bautizar con el nombre de Pacífico un océano surcado por tifones, actividad volcánica y huracanes. Toda esa agitación de sus aguas se mantiene en calma en una exposición vistosa y con marcado carácter didáctico.

Las fichas que acompañan a los documentos recogen datos relacionados con el puerto de salida de los barcos, la tripulación, los supervivientes y fallecidos después de tan tortuosos viajes, los objetivos, logros y descubrimientos. También hay explicaciones de historiadores recogidos en diversos audiovisuales. Todo ello encaminado a despertar ese interés por el Pacífico español, empañado por el complejo colonial del desastre del 98. Felipe Garín extendió ese drama finisecular hasta bien entrado el siglo XX (“años 40 y 50”). Pero la sombra quizás sea incluso más alargada. “Puede ser”, concluyó Garín.

Imagen de la exposición 'Pacífico. España y la Aventura de la Mar del Sur'. Cortesía del Centro del Carmen.

Imagen de la exposición ‘Pacífico. España y la Aventura de la Mar del Sur’. Cortesía del Centro del Carmen.

Salva Torres

Bibliofilia, la letra con arte entra

Bibliofilia. Exposición colectiva
Centro cultural Obrapropia
C / Puerto Rico, 40. Valencia
Hasta finales de mayo

Libros de gran formato, libros voladores, libros guardados en los baúles de nuestra vida, libros que buscan la libertad y se escapan de su cárcel de acero, libros que forman una Torre de Babel, libros que se transforman en etéreas páginas que vuelan al viento, libros convertidos en luz, en protesta, en objetos de culto, libros que colgamos en las paredes de nuestra existencia como cuadros o como mándalas con figuras concéntricas. Libros, a su vez, conviviendo con la fotografía, la música, la arquitectura o el cine. El libro, en suma, como universalizador de la cultura. Así es la exposición Bibliofilia que acoge el centro cultural Obrapropia, de la calle Puerto Rico de Russafa en Valencia. Y así la ve al menos el sociólogo Alberto Moncada, de quien hemos tomado prestadas algunas de sus palabras. Como han tomado prestado su libro Crónica de Miami Beach, los 26 artistas que intervienen en la exposición.

Una exposición, Bibliofilia, que Vicente Vercher, responsable de Obrapropia, resume como un compendio de piezas que vienen a “destacar el libro como fuente de herencia principal de inspiración y belleza, legado de la bondad del ser humano, de su espiritualidad y de la sabiduría universal”. Intervenir el libro, con el fin de transformarlo y dotarlo de nueva vida, ha sido el objetivo de los artistas que integran la muestra: Margarita Baixauli, Luis Beltrán, Victoria Cano, Vicente Dobón, Florencia Fergnani, Antonio Fernández, David Furió, Carmen García, Carmen Grau, Carmen Ibarra, Regina Quesada, Clara Palomar, Lluis Pérez, Mª Luisa Pérez, Cristina Peris, Sofía Porcar, Mª José Ramis, Guillen Renau, Mari Carmen Ruiz, Amparo Santamarina, Ana Roussel, Yolanda Tavera, Sergio Terrones, Amparo Tórtola, Karina Vagradova, y Amparo Wieden.

Exposición Bibliofilia. Imagen cortesía de Obra Propia

Exposición Bibliofilia. Imagen cortesía de Obra Propia

De manera que el libro, despojado de su función ordinaria como vehículo transmisor de apasionantes y apasionadas lecturas, se transforma en objeto artístico. Las páginas se sueltan, se liberan, al igual que el volumen mismo que las acoge, para transmitir mensajes y sensaciones que nada tienen que ver ya con su lectura, y sí mucho más con la propia visión del objeto desnaturalizado. El contenido deja paso al continente, para convertirse éste a su vez en contenido de nuevas lecturas a través de una mirada más plástica.

Y ahí es donde el libro se despoja de ataduras para mostrarnos su cara amable ligada a su otro rostro menos afable. De forma que al igual que el protagonista de La naranja mecánica, el polémico libro de Anthony Burguess, que luego dio pie a la película de Stanley Kubrick, escuchaba la Novena de Beethoven para dar rienda suelta a su violencia, el libro como objeto artístico de Bibliofilia también segrega en ocasiones el caos al que convocan sus heridas páginas, sus volúmenes con las tripas abiertas. Porque el libro, al igual que el debate abierto por la citada película, no guarda relación unívoca con la sabiduría y lo bello, sino también con la sordidez del mundo y las bajas pasiones que a veces nos atormentan. Bien haríamos en tomarnos al pie de la letra lo que Bibliofilia nos muestra, para confrontar el lado amable de tanta lectura con sus reflejos sombríos.

El guardián de las palabras, obra de Sofía Porcar para la exposición Bibliofilia en Obrapropia.

El guardián de las palabras, obra de Sofía Porcar para la exposición Bibliofilia en Obrapropia.

Salva Torres