La eterna dificultad de la convivencia

Escenas para una conversación después del visionado de una película de Michael Haneke
Espai Mutant de Las Naves
C / Juan Verdeguer, 16. Valencia
Sábado 27 y domingo 28 de febrero de 2016

El humor ácido y la rabiosa contemporaneidad de El Conde de Torrefiel llega al LN3 Espai Mutant de Las Naves con Escenas para una conversación después del visionado de una película de Michael Haneke, propuesta escénica híbrida que bebe del cine perturbador y sombrío del director y guionista austriaco. A través de diferentes historias de un grupo de jóvenes europeos la obra alude al fascismo cotidiano latente, disfrazado y discreto, como consecuencia de la eterna dificultad de la convivencia. Para Pablo Gisbert, componente de El Conde de Torrefiel ,“lo más interesante de Haneke siempre es lo que no se dice o lo que no se ve”. Aquí se agrede a través de la cotidianidad.

En Escenas para una conversación después del visionado de una película de Michael Haneke los actores juegan con los textos que aparecen como de forma casual, los silencios y unas luces pensadas para crear una acumulación de sensaciones que van sucediéndose en un ritmo propio. De hecho, Tanya Beyeler, integrante de El Conde de Torrefiel, ha señalado que quieren mostrar “cómo se puede hacer teatro con muy pocos elementos, solo con la palabra y la iluminación». «Vamos a unas propuestas escénicas cada vez más limpias. Depurar la escena y que haya menos, y aún así llenar el escenario a través de la sugerencia y de la imaginación”, apunta Gisbert.

Tras bastante tiempo sin pisar los escenarios en Valencia, El Conde de Torrefiel, ante la representación de Escenas… en Las Naves, asegura que les hace “muchísima ilusión volver a Valencia porque aquí no solo nacieron algunos de los miembros de la compañía. Aquí nació nuestra pasión por el teatro y aquí dimos nuestros primeros pasos”.

Pablo Gisbert y Tanya Beyeler encabezan el proyecto artístico El Conde de Torrefiel, cuyas piezas escénicas son el resultado de una oscilación entre literatura, artes plásticas y coreografía, que busca trascender los parámetros del lenguaje verbal. El Conde de Torrefiel configura sus piezas a modo de entregas, discursos o hipótesis circunstanciales limitadas temporalmente, que sirven como piquetes en el camino; un recorrido que se dirige a responder a una pregunta más grande: ¿Cómo traducir en escena la realidad contemporánea?

La trayectoria profesional de la compañía se inicia en 2010 con el estreno de La historia del rey vencido por el aburrimiento. Le siguen Observen cómo el cansancio derrota el pensamiento en 2011 y Escenas para una conversación después del visionado de una película de Michael Haneke en 2012. Estos dos últimos trabajos han permitido a la compañía un reconocimiento nacional, presentándose en diferentes salas y festivales de España como el Teatro Pradillo y el Festival SISMO de Madrid, La Fundición de Bilbao, El Festival NEO de Barcelona, Festival Escena Abierta de Burgos o LEAL LAV. de Tenerife, entre otros. Gracias a la buena acogida por parte de público y crítica, estos trabajos seguirán en gira también a nivel internacional.

Conde de Torrefiel. Las Naves.

El Conde de Torrefiel. Imagen cortesía de Las Naves.

Escenas conyugales con Darín y Rivas

Escenas de la vida conyugal, dirigida por Norma Aleandro
Con Ricardo Darín y Érica Rivas
Teatro Olympia
C / San Vicente Martir, 44. Valencia
Estreno: miércoles 18 de noviembre, a las 20.30h
Hasta el 6 de diciembre de 2015

Tras varios años de ausencia de los escenarios, Ricardo Darín regresa al teatro en compañía de Érica Rivas, para asumir uno de los compromisos actorales más importantes de su carrera la obra Escenas de la vida conyugal, bajo la dirección de la gran dama de la escena argentina Norma Aleandro, en una versión teatral que Ingmar Bergman hiciera sobre su película del mismo nombre.  Los actores argentinos trabajan juntos de nuevo después del enorme éxito de la película Relatos Salvajes.

Ricardo Darín y Érica Rivas en 'Escenas de la vida conyugal'. Teatro Olympia de Valencia.

Ricardo Darín y Érica Rivas en ‘Escenas de la vida conyugal’. Teatro Olympia de Valencia.

Después de agotar las localidades en el Teatro Tivoli de Barcelona y también en la Sala Roja de los Teatros del Canal de Madrid, llega ahora al Teatro Olympia de Valencia del 18 de noviembre al 6 de diciembre.

Escenas de la Vida Conyugal llega a España precedida de su gran éxito en Argentina, donde  se ha representado más de 300 veces, y donde ha sido vista por más de 150.000 espectadores.

Ricardo Darín, en 'Escenas de la vida conyugal'. Teatro Olympia de Valencia.

Ricardo Darín, en ‘Escenas de la vida conyugal’. Teatro Olympia de Valencia.

En esta comedia dramática,  Juan y Mariana (sus dos protagonistas) relatan al público una secuencia de escenas que tiene que ver con la relación que mantienen durante su matrimonio y la que continúan llevando aún después de haberse divorciado. Al público asistente le resulta imposible no identificarse por lo menos con algunas de las reacciones de sus personajes,  que tanto pueden resultar divertidas, como dramáticas, pero que siempre tienen que ver con el amor y la condición humana, que es en lo que reside el gran éxito de esta obra.

Érica Rivas en 'Escenas de la vida conyugal'. Teatro Olympia de Valencia.

Érica Rivas en ‘Escenas de la vida conyugal’. Teatro Olympia de Valencia.

Norma Aleandro (que ya interpretara en 1992 esta obra junto a Alfredo Alcón) es ahora la encargada de dirigir a Ricardo Darín y Érica Rivas, conformando un equipo de primerísima línea para lo que seguramente también será un gran éxito en España.

 

El-Sherbini: ¿Deberíamos reírnos de esto?

No sé si debería reírme de esto…
Yara El-Sherbini
Galería pazYcomedias
Plaza Colegio del Patriarca, 5. Valencia
Hasta el 18 de abril, 2015

Es de padre egipcio y de madre caribeña. Y se nota. Se nota esa mezcla de tensión vivida en el país de Tutankamón y de alegría antillana. De manera que Yara El-Sherbini (Inglaterra, 1978) se toma las cosas en serio para reírse de ellas. Que es lo que hace en la galería pazYcomedias, donde muestra una selección de su obra comisariada por José Luis Pérez Pont, estrenando en Valencia una pieza jamás vista: ‘End of Conflict in the Middle East’.

Obra de Yara El-Sherbini en la exposición 'No sé si debería reírme de esto'. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Obra de Yara El-Sherbini en la exposición ‘No sé si debería reírme de esto’. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Está considerada como una de las principales exponentes de la nueva generación de artistas británicos y una de las más destacadas protagonistas del movimiento Live Art. Arte vivo por oposición a ese otro que los artistas de esta (in)disciplina artística consideran, si no muerto, obsoleto. ‘No sé si debería reírme de esto…’, tal es el título de la exposición en pazYcomedias, va en esa dirección: la del “tono desafiante e inconformista” de una obra repleta de “humor ácido y rebelde”, según palabras de su comisario.

Y lo cierto es que Yara El-Sherbini se ríe de unas cuantas cosas, todas ellas relacionados con algunos de los clichés de la sociedad contemporánea. Por ejemplo, las relaciones entre Oriente y Occidente. La mayoría de trabajos que muestra en Valencia tiene que ver con ello. ¿Debería reírse del velo que portan las mujeres árabes? ¿O de las bombas caídas en Oriente Próximo? Deba o no, El-Sherbini no se muerde la lengua y lo hace: se ríe con sus propuestas críticas y obliga al espectador a cuestionarse los límites de esa sonrisa.

Obra de Yara El-Sherbini en la exposición 'No sé si debería reírme de esto'. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Obra de Yara El-Sherbini en la exposición ‘No sé si debería reírme de esto’. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

La pieza ‘A Carpet Bomb (Persian)’ es eso: una alfombra bomba creada como si fuera una lámpara granada, con su mecha y todo. La instalación ‘Tipping Point’ está hecha con bolos cubiertos de velos, quién sabe si esperando que alguna mano los derribe lanzando contra ellos su agresiva bola. También hay un alfabeto magnético que actúa a modo de chiste, en el que se lee: “Una mujer con velo fue arrestada sospechosa de atentar contra la seguridad nacional. Ella señaló que estaba trabajando bajo cubierto”. El título de la pieza lo aclara todo: ‘Jokes from the dark side’ (bromas desde el lado oscuro).

Obra de Yara El-Sherbini en la exposición 'No sé si debería reírme de esto'. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Obra de Yara El-Sherbini en la exposición ‘No sé si debería reírme de esto’. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Yara El-Sherbini utiliza ese lado oscuro de la práctica artística para revelar cierto inconsciente, al que apela como motor de una creatividad entre siniestra y juguetona. El estreno absoluto en Valencia de ‘End of Conflict in the Middle East’ se nutre de esa mezcla de oscuridad y chispeante ingenio. Pérez Pont lo explica así: “Es el resultado de una performance en una biblioteca, donde hace desaparecer todo el interior del libro ‘Conflict in the Middle East’ a base de perforar todas sus páginas con una taladradora de papel, acabando simbólicamente con el ‘conflicto’”.

Es la manera que tiene El-Sherbini de enfrentarse a la conflictiva realidad, haciendo uso de los clichés para zarandearlos mediante sus acciones terapéuticas. De hecho, como bien explicaba Freud en ‘El chiste y su relación con el inconsciente’, el desconcierto figura entre las premisas de lo cómico. Desconcierto al que sigue cierto esclarecimiento posterior fruto de la descarga emotiva. ¿Deberíamos reírnos entonces de la propuesta que acoge pazYcomedias? Hay tiempo hasta el 18 de abril de responder a una pregunta que requiere, eso sí, ponerse a prueba.

Conflict in the Middle East, de Yara El-Sherbini. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Conflict in the Middle East, de Yara El-Sherbini. Imagen cortesía de Galería pazYcomedias.

Salva Torres

Alicia post-Podemos

Alicia en Wonderland, de Chema Cardeña, versión del clásico de Lewis Carroll
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Hasta el 11 de enero de 2015

“Una declaración de intenciones, una muestra de que el teatro y la sociedad está por reinventar, de que no hay barreras entre la música, la danza o la interpretación, de que las historias para niños también pueden ser para adultos y de que los clásicos son grandes porque pueden tener nuevas vidas hoy día». Así define el actor y director Chema Cardeña su obra ‘Alicia en Wonderland’, una irónica y ácida versión libre y para adultos del clásico de Lewis Carroll. Con este montaje que combina la interpretación, danza y música en directo, Sala Russafa salta al año que viene e inicia la celebración de los veinte años de la compañía Arden que culminará la próximo mes de abril. Esta atrevida pieza se puede considerar,  en palabras de su director, “una propuesta post-Podemos, si es posible hablar en pasado del presente, y quién sabe si del futuro”.

Elenco de 'Alicia en Wonderland', de Chema Cardeña. Sala Russafa

Elenco de ‘Alicia en Wonderland’, de Chema Cardeña. Sala Russafa

Alicia ha crecido y es una treintañera con una licenciatura y un par de másters que no logra encontrar un hueco a su medida en el competitivo mundo laboral. En su viaje al otro al país no tan maravilloso de hoy,  la protagonista tropieza con el nepotismo, la burocracia, las estafas, la corrupción de algunos políticos y demás miserias del tiempo que nos ha tocado vivir. El propósito de Cardeña es sacudir al público, estimular su conciencia, tocando temas como la justicia, la sanidad o la educación, siempre desde la óptica del humor.

“Es más fácil llegar a la mente del espectador si le abrimos la boca con una carcajada”, dice Cardeña. “En esta función hay momentos en que nos cuesta mucho aguantar la risa, incluso a los propios actores, pero las situaciones y personajes que interpretamos son un puro retrato de nuestra sociedad. Nos hemos acostumbrado a hechos y situaciones tan delirantes y kafkianas que  cuando las pones sobre las tablas, inevitablemente llega la comedia”. Al igual que la historia original de Lewis Carroll puede leerse como un retrato de los inicios del siglo XX en Inglaterra, una monarquía alejada del pueblo y el feminismo incipiente, ‘Alicia en Wonderland’ muestra con humor e ironía una radiografía de la actualidad española.

Iria Márquez es Alicia, Rosa López la Reina de Corazones, José Doménech el Sombrerero Loco y Darío Torrent La Liebre. Juan Carlos Garés da vida a El Señor Blanco, Cardeña interpreta a El Señor Azul la oruga y Toni Aparisi es el sonriente gato Chausure Le Chasir.

Cartel de 'Alicia en Wonderland', obra de Paula Bonet. Sala Russafa

Cartel de ‘Alicia en Wonderland’, obra de Paula Bonet. Sala Russafa

Música, luces y danza

Tres disciplinas se reúnen sobre las tablas para contar esta historia. El bailarín y coreógrafo Toni Aparisi (Premio Max) es el responsable de la danza y sobre él recae el mayor peso de las coreografías. “Todos los actores tenemos que bailar un poco, igual que intervenimos en la música en ciertos momentos. Algunos incluso cantan solos, como Rosa López o Darío Torrent», explica Cardeña.

La música es otro de los elementos clave de la puesta en escena. David Campillos dirige a una banda en la que colaboran Johnny B.Zero, José Montoro (The Someone Else’s) y Rebeca Ibáñez (Néstor Mir & The Pinnetes), ofreciendo divertidas versiones de grandes éxitos de artistas como Michael Jackson, Lou Reed, Las Bácara, Bob Marley, Pink Floyd o The Rolling Stones, que interactúan con la trama.

“Los efectos escénicos y la iluminación son muy importantes”, apunta Cardeña. “Queremos que la gente se ría, que se lo pase bien, que llore de risa en vez de impotencia frente a ciertos temas, porque también es una manera de hacer crítica», concluye.

Escena de 'Alicia en Wonderland', de Chema Cardeña. Sala Russafa

Escena de ‘Alicia en Wonderland’, de Chema Cardeña. Sala Russafa

Bel Carrasco

El cuerpo a cuerpo de Carlos Michel Fuentes

El ring de los canallas, de Carlos Michel Fuentes
Imprevisual Galería
C / Doctor Sumsi, 35. Valencia
Hasta el 10 de diciembre

El Fuentes cubano contra el Fuentes valenciano. Ése es el combate que Carlos Michel Fuentes libra consigo mismo en la galería Imprevisual. Lo hace mediante una veintena larga de ácidas ilustraciones que ha titulado muy precisamente El ring de los canallas. Entre las cuatro cuerdas de ese ring imaginario, que el artista enmarca entre las cuatro esquinas de su carnavalesca obra, Fuentes va ajustando cuentas al fantasma que lo divide, no ya en dos Fuentes, sino en los múltiples Fuentes que le van saliendo de dentro a medida que el combate avanza a golpes de ingenio, unas veces macabro, otras tierno y siempre demoledor.

Obra de Carlos Michel Fuentes en la exposiciñon 'El ring de los canallas'. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Obra de Carlos Michel Fuentes en la exposición ‘El ring de los canallas’. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Decíamos carnavalesca obra. También fantasmal. Ambas cosas forman parte de El ring de los canallas que Carlos Michel Fuentes nos propone en Imprevisual. Hay carnaval, porque cierto “mundo al revés” comparece en esas ilustraciones donde tan pronto la cabeza está debajo del brazo, como separada del tronco por obra y gracia, por maldita que ésta sea, del mago en que se convierte el artista una vez desdoblado en quien reparte mandobles y quien igualmente los encaja con malsana deportividad. Y hay visión fantasmal, al estilo Lovecraft o Poe, porque en el fondo de lo que se trata es de que aflore ese otro que nos habita tras el velo de la cultura.

Obra de Carlos Michel Fuentes en la exposición 'El ring de los canallas'. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Obra de Carlos Michel Fuentes en la exposición ‘El ring de los canallas’. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Como en las películas de Méliès, Fuentes hace también en su obra de mago manipulador de cuerpos, a los que practica la autopsia del humor para dibujar con sus fragmentos el mapa de un mundo que le duele y nos duele. Porque si Fuentes combate consigo mismo, también el espectador de su obra se ve envuelto en ese intercambio de golpes como efecto reflejo de su propio desconcierto. He ahí de nuevo el fantasma, fruto de su imposible articulación unitaria, imaginaria, por culpa de una cultura que, ya lo anticipó Freud, genera malestar en tanto divide al sujeto que pugna entre la civilización y su desbordante energía primaria.

Ilustración de Carlos Michel Fuentes en la exposición 'El ring de los canallas'. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Ilustración de Carlos Michel Fuentes en la exposición ‘El ring de los canallas’. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Carlos Michel Fuentes se devana los sesos por hallar una salida al laberinto en que se ve metido en una de sus obras. Y lo encuentra a veces acurrucándose en el interior de unos zapatos fetiche. A veces. En la mayoría de las ocasiones, el cuerpo irrumpe sin veladuras imaginarias para mostrarse descarnadamente real, despiezado, descoyuntado, manifestándose herido por la falta de sentido que provoca una vida repleta de “hueleculos” que, en espiral, vuelven grotesca la existencia. Ese humor surrealista, ácido, mordaz, le mantiene finalmente a resguardo de tanta inclemencia, permitiendo a su vez que el espectador halle en ese lenguaje cáustico la cuerda a la que agarrarse después de tanto golpe visual.

El ring de los canallas es, sin duda, canalla porque las reglas de la deportividad hace tiempo que saltaron por los aires. Ya no hay combate entre caballeros, sino el más despiadado cuerpo a cuerpo del sálvese quien pueda. A Carlos Michel Fuentes, como al espectador que se adentra en el duro cuadrilátero de su obra, le salva el humor provocador, la crítica y el carnavalesco festín de unas imágenes que terminan invirtiendo la ley del más fuerte por la del más ingenioso.

Ilustración de Carlos Michel Fuentes en la exposición 'El ring de los canallas'. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Ilustración de Carlos Michel Fuentes en la exposición ‘El ring de los canallas’. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Salva Torres