Lucía Peiró vista por Consuelo Chambó

Consuelo Chambó y Lucía Peiró
Galería del Palau
C / Del Palau, 10. Valencia
Inauguración: viernes 22 de mayo, 19.30h
Hasta el 22 de junio de 2015

Consuelo Chambó y Lucía Peiró presentan en la Galería del Palau de Valencia una selección de trabajos que giran en torno a cuatro performances de Lucía Peiró:  ‘Un kilo cuatrocientos gramos = 1Kgr + 400gr’,  ‘Enarbolar’, ‘La habitación cerrada de mi memoria’ y ‘Sobre la poética de los alimentos’.

Lucía Peiró en una performance, fotografiada por Consuelo Chambó. Galería del Palau.

Lucía Peiró en una performance, fotografiada por Consuelo Chambó. Galería del Palau.

Desde hace años Consuelo Chambó  registra las performances que Lucía Peiró realiza. Por un lado, se constata la permanencia de la acción mediante el registro fotográfico de la performance.  Por otro, el registro da pie a una nueva propuesta artística que Consuelo Chambó viene desarrollando.

Lucía Peiró fotografiada por Consuelo Chambó. Galería del Palau.

Lucía Peiró fotografiada por Consuelo Chambó. Galería del Palau.

Sin embargo, en la exposición en la Galería del Palau muestran otro aspecto diferente del de la acción propia.  La muestra exhibe las notas, escritos, dibujos y  objetos  que forman parte del proceso creativo que Lucía Peiró  utiliza como recurso para preparar las acciones; y exhibe, además, paralelamente los trabajos fotográficos que Consuelo Chambó realiza a partir del registro de las acciones, y que son una nueva propuesta artística.

Fotografía de Consuelo Chambó, a partir de uno de los objetos utilizados por Lucía Peiró en una de sus performances. Galería del Palau.

Fotografía de Consuelo Chambó, a partir de uno de los objetos utilizados por Lucía Peiró en una de sus performances. Galería del Palau.

Lucía Peiró en una performance, fotografiada por Consuelo Chambó. Galería del Palau.

Lucía Peiró en una performance, fotografiada por Consuelo Chambó. Galería del Palau.

 

Eduardo Hurtado en la jaula del arte

Eduardo Hurtado: «El arte siempre es público»
Conferencia, performance, representación
Aula PB5 de la Facultat de Magisteri
Inauguración de Art Públic / Universitat Pública

A Eduardo Hurtado (Valladolid, 1986) el arte le confunde. “Me harta, pero me pone mucho”. El hartazgo lo manifestó mediante la presentación de un video de 14 minutos que dijo ser el “registro de una acción en lo real”. Esa acción, en plano fijo, recogía el arduo proceso de elaboración de un moño, con el que una madre preparaba a su hija de cara a una actividad de gimnasia rítmica. La niña se dejaba hacer, como el espectador se dejaba llevar por la evidente crítica contra la “manipulación” femenina. Acto seguido, Eduardo Hurtado se fue quitando la ropa hasta quedarse en calzoncillos y con los ojos vendados con su propia camiseta. Subido a la mesa donde daba la conferencia, performance, representación, fue desplegando una serie de posturas reveladoras de su confuso estado de ánimo.

Eduardo Hurtado, durante la conferencia performance inaugural de Art Públic / Universitat Pública

Eduardo Hurtado, durante la conferencia performance inaugural de Art Públic / Universitat Pública

“Lo fragmentario es más interesante que lo terminado”, afirmó luego, una vez recobrada la postura de conferenciante vestido. “La idea de permanencia me asusta”, agregó después. Y entre lo fragmentario, efímero, agotado y estimulante discurso en torno a la función del arte (“que yo no tengo claro”), Eduardo Hurtado fue mostrando, a base de pinceladas de su trabajo, los universos paralelos en los que se mueve: el universo de un “sistema del arte que me agota”, y el universo del arte como “proceso de construcción del sujeto”. Un arte, éste sí con “capacidad de movilizar al sujeto”, desgajado del conjunto del sistema del arte que dice tenerle agotado.

Eduardo Hurtado, durante la conferencia performance inaugural de Art Públic / Universitat Pública

Eduardo Hurtado, durante la conferencia performance inaugural de Art Públic / Universitat Pública

¿Por qué le agota, nos agota, el mercado del arte? Porque lo vivimos como una ficción, una impostura, un eslabón más de la larga cadena con la que el “sistema” (palabra que repitió Hurtado a lo largo de su conferencia performance) nos aprisiona en la jaula de su lenguaje mecanicista. He ahí, tirando del hilo, el simulacro, la mascarada de lo social que denunció Nietzsche, y al que siguieron después los numerosos imitadores del relativismo posmoderno. Desencantados, incluso “hartos” de esa mascarada, que partiendo del sistema del arte se extiende a la representación política y al universo de la economía salvaje, al sujeto contemporáneo parece no quedarle más salida, a tenor de lo expuesto por Eduardo Hurtado, que la “resistencia” y el “ser un peligro cuestionándolo todo”.

De nuevo, la encrucijada, la confusión, la grieta, el laberinto, la jaula del lenguaje. Porque si lo cuestionamos todo, también cabe cuestionar el propio discurso con el que Eduardo Hurtado inauguró la XVI edición de Art Públic / Universitat Pública, bajo el título de ‘El arte siempre es público’. Y si nos resistimos, también cabe resistirse a sus palabras, volviéndonos impermeables a su demanda de intervención social para cambiar el mundo. Si resultó harto elocuente la conferencia, performance, representación de Eduardo Hurtado, de ahí su enorme interés, fue por la doblez de su discurso: la realidad revelada como burda manipulación y, por contraste, el gesto radical de un cuerpo soliviantado por la mascarada en que se inscribe su experiencia. Así arrancó en el Campus de Tarongers Art Públic / Universitat Pública, con un acto sin duda acorde con su filosofía: la de mostrar públicamente los diversos malestares de nuestra sociedad.

Eduardo Hurtado, en un momento de la conferencia performance inaugural de Art Públic / Universitat Pública

Eduardo Hurtado, en un momento de la conferencia performance inaugural de Art Públic / Universitat Pública

 

Salva Torres