Messa. Palpitacions i Art Gandul
MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 5 de febrero de 2017

“¿Por qué no pintar sin pintar?”, se preguntó Francesc Sempere Fernández de Mesa (Albaida 1915-1996), dedicándose a ello durante toda su vida bajo el seudónimo de Messa. “Incorporó la doble ‘ese’ a su firma, escritas al revés, por influencia picassiana”, señaló Artur Heras, comisario de la exposición que le dedica el MuVIM a “un imprescindible del arte valenciano”, subrayó Rafael Company, director del museo. “Artur Heras, otro imprescindible, pone en valor una de las figuras clave del arte contemporáneo valenciano”, afirmó el diputado de Cultura, Xavier Rius.

Instalación de la exposición 'Messa. Palpitacions i Art Gandul' en el MuVIM.
Instalación de la exposición ‘Messa. Palpitacions i Art Gandul’ en el MuVIM.

¿De dónde proviene su carácter de imprescindible? Entre unos y otros fueron localizando ese carácter en su “honestidad”, su “provocación fascinante”, su “humor valenciano en estado puro” y su “retaguardismo”, aludido por Heras, como señal de la forma “singular” que tuvo de experimentar en el marco de las vanguardias. El comisario de la exposición, que recordó la que en 1984 se le hiciera en la Sala Parpalló que por entonces él dirigía, recoge en el catálogo de la muestra: “[Me] pregunto si fue tomado en serio por una sociedad indiferente que ignora, y con frecuencia desprecia, a aquellos de sus miembros que rompen los clichés de la norma dominante”.

Con la exposición ‘Messa. Palpitacions i art Gandul’ se pretende redescubrir la figura de un artista “solitario, incomprendido y desconocido”, según apuntó Amador Griñó, jefe de Programación del MuVIM. Palpitaciones porque, como explicó Heras, “es un término que utilizó [Joan] Fuster para hablar del trabajo de Messa en su casa taller de Albaida, donde transmitía ese pálpito del entusiasmo del joven que se pone a experimentar”. Y arte gandul, porque “es un arte vago literalmente, al aprovecharse de cosas ya hechas por otros”, anticipo de lo que después se ha denominado “apropiacionismo”, apostilló Heras.

Obra de Messa en el MuVIM.
‘De quina dona seran aquestes bragues…’, obra de Messa en el MuVIM.

Las más de 70 obras, algunas inéditas, reunidas en la exposición, reflejan ese carácter singular mediante dibujos, la recreación ambiental de su estudio, repleto de objetos inquietantemente empapelados, su serie de ‘apegasants’ y ‘art gandul’, y sus pinturas blancas. Pinturas que Heras describe así: “Probablemente es el reducto donde Messa proyectó con mayor intensidad una carga erótica idealizada e impregnada de pureza bajo esa piel blanca, fusión entre la casa y el cuerpo humano”.

El ‘Homenatge a Zabaleta’, obra de 1974, resume ese hedonismo provocador de Messa, explicado por su hijo Félix Sempere durante el recorrido expositivo. “La pieza fue prohibida por el entonces gobernador civil Oltra Moltó y en ella se ven los cuatro elementos que componen la siguiente frase: ‘A las tres de la madrugada [por el reloj de la izquierda], cuando la luna está en la cumbre [por el astro lunar de la parte superior], hay más mujeres follando [mujer tumbada con miembro fálico entre las piernas dominando el centro del cuadro] que pucheros en la lumbre [objetos en la parte inferior]”.

'Harem', de Messa, en su exposición en el MuVIM.
‘Harem’, de Messa, en su exposición en el MuVIM.

“El erotismo enroscado de los cuerpos mantiene su regularidad a lo largo de los años”, subraya Heras. Ejemplo de lo cual es la pieza más grande de la exposición titulada ‘Harem’ (1980). “La línea se desplaza libre y fácil sobre el papel en la que, probablemente, sea la acción más hedonista, continuada e invariable en la obra de Messa”, agrega el comisario. “Messa combina un grado de inocencia, de virginidad y de osadía y entusiasmo dentro de la vanguardia”, concluye Heras.

Obras de Messa en su exposición en el MuVIM.
Obras de Messa en su exposición en el MuVIM.

La “fugacidad y pobreza”, términos con los que definió el propio artista su arte gandul, adquieren, tras la vista conjunta de su obra, una permanencia y riqueza que, superado el centenario de su nacimiento, reverdece en la sala Alfons Roig del museo valenciano. “Prisionero y solitario entre gente que no me entiende. Mudo dentro de un bosque humano de árboles que se mueven y emiten sonidos que no entiendo”. Así anticipaba Messa su propio sentimiento a rebufo de una obra desconcertante, que ahora se vuelve “imprescindible” en el MuVIM.

Obra de Messa en su exposición en el MuVIM.
Obra de Messa en su exposición en el MuVIM.

Salva Torres