Así que pasen cinco años

MAKMA ISSUE #01
Opinión | Juan Carlos Garés (gerente de Sala Russafa y confundador y administrador de Arden Producciones)
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2018

Un lustro da mucho de sí, pero como todos sabemos, el tiempo es lo más relativo que podamos tener entre las manos; o mejor dicho, es tan relativo que se nos escurre entre los dedos, como si de agua se tratara.

Y el tiempo, cuando lo relacionamos con el ámbito cultural, puede ser más particular y relativo si cabe, pues lo que parece un gran avance en el logro de estructuras, de creación de nuevos estilos, de obtención de libertades… puede resultar en realidad un ínfimo paso adelante. O hacia atrás.

Cualquier sociedad puede medir su desarrollo en la medida en que sus habitantes consumen cultura; al menos es uno de los parámetros habituales y difundidos para calibrar si un país crece o no en desarrollo.

Y me pregunto, ¿es proporcional el consumo de cultura con el índice de desarrollo en nuestro país? ¿La evolución moral y el cuidado de los valores crece a medida que asciende el interés por el conocimiento? Seguramente me estoy poniendo muy profundo y el tema es más para un ensayo sobre sociología que para un escueto artículo de opinión que pretende poner en valor las iniciativas culturales, esas que reman contra corriente y que, a pesar de ello, consiguen llegar a mar abierto y navegar… Así que, mejor pensemos que efectivamente el consumo cultural nos hace mejores, que nuestro país crece cuanto más se cuida y fomenta la cultura y que la involución moral en las libertades es solo un fugaz y pasajero momento en nuestra evolución. Y dejemos los estudios socio-filosóficos para quien corresponda.

Página inicial del artículo publicado en MAKMA ISSUE #01.

En nuestro último lustro hemos vivido (y vivimos) una inusual eclosión cultural. Aunque habría que analizar si ha sido (y es) consecuencia de nuevas infraestructuras, programas e intenciones políticas, o simplemente responde a una silenciosa revolución/revulsión ante la nulidad de incentivos y el desprecio sistemático por el fomento de lo intangible: el pensamiento.

En la cultura escénica –a la que yo pertenezco y en donde milito– asistimos a un impetuoso relevo generacional, ávido de cambios y hambriento de nuevos caminos para los agentes activos (los que crean, ellos y ellas) por los que transitar, pidiendo con vehemencia un hueco para sus creaciones. En realidad, en cualquier ámbito de la Cultura ocurre algo parecido; un momento de cambio nacido, seguramente, de la precariedad absoluta, que se define con la denuncia, la acusación y el hartazgo. Un cambio con un fuerte aroma contestatario que irrumpe con paso firme y que rechaza cualquier perfume a anterior. Y no es para menos, es comprensible. Durante más de tres décadas hemos ido cimentando las estructuras creativas en terrenos fangosos que han hecho que edificios aparentemente sólidos se tambaleen y muestren ahora sus muchas grietas.

Una sociedad repleta de iconos surreales seguramente propicia que el surrealismo se prodigue, a pesar de que sus metáforas cuesten mucho de entender. Como un drama lorquiano, en el que, a día de hoy, nos cueste comprender sus símbolos y sus claves. Es el momento del triunfo de lo básico, de lo evidente, lo explícito, frente a la sutilidad de la reflexión, frente a los mensajes subliminales que invitan al cambio íntimo. También la pugna entre lo artificioso y lo hiper-naturalista; entre lo disfrazado y lo desnudo.

Una amiga con la que disfruto mucho conversando opina que la realidad que se vive en nuestra céntrica capital es bien diferente a la de “las provincias”, su periferia. Posiblemente no le falte razón y la evolución de las artes en los micro-universos periféricos sean para analizar aparte, sin comparativas, sin competiciones.

Portada de MAKMA ISSUE #01, a partir de una de las obras del proyecto ‘Caminos del deseo’, del artista y miembro de MAKMA Ismael Teira.

Hace diez años, después de veinticinco de profesión, empezamos a construir un teatro en un barrio de Valencia donde hacía décadas que ya no existían las artes escénicas; un barrio en cambio, en el que hubo una gran tradición teatral, donde llegaron a convivir una decena de teatros y ateneos en los que regularmente se consumía cultura. Y en medio de ese desierto, ya sin nostalgia por lo que hubo, creamos un lugar para intentar resucitar el gusto por la escena. Tras ocho temporadas hiperactivas, seguimos en el empeño… Pero lo nuestro, ya se sabe, es vocacional. Además, nosotros nacimos sin demasiados referentes directos, cogiendo el testigo de valientes teatros universitarios de los setenta, a los que conocimos solo de refilón. Y sin proponérnoslo, sin desearlo ni quererlo, mi generación se convirtió en referente para los que venían detrás. ¡Menos mal que no éramos conscientes de esa responsabilidad!

Ha pasado el tiempo y con la mirada que te otorga la distancia, intentas analizar el presente. Y el pasado reciente. Los últimos cinco años creo que han sido detonante de un paso de época y, por tenerlo tan cerca, tan próximo, aún nos cuesta ver que estamos inmersos en pleno proceso de cambio; pero el cambio es imparable, lento pero incansable, irreversible. Relevo de generación, de género y de generales. Los referentes se cuestionan. Nuevos patrones para nuevos horizontes.

Por eso los y las emprendedoras de nuestros ámbitos culturales deben tener ese valor añadido de combatientes en tierra hostil. Los que han demostrado su permanencia con resistencia zen y los que irrumpen queriendo demostrar que tienen mucho que contar. Porque el compromiso es la fórmula mágica, la que en verdad crea ese tejido mestizo tan necesario. Pero a unos y a otros solamente les es deseable la calma que equilibra al creador airado, esa que te abre el horizonte y te permite relativizar tu lugar en el mundo.

Cinco años no es nada. Y es mucho. Felicidades.

‘Shakespeare en Berlín’, de Arden Producciones.

Juan Carlos Garés

La danza del arte

MAKMA ISSUE #01
Opinión | Meritxell Barberá (codirectora de Taiat Dansa y del Festival 10 Sentidos)
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2018

En los inicios del siglo XX la que hoy conocemos como Danza Moderna aparece gracias a coreógrafas y bailarinas como Isadora Duncan, que se enfrenta a los cánones clásicos del Ballet Romántico, o Loïe Fuller, que experimenta con la luz y el movimiento. En los años veinte Josephine Baker explosiona, ante el estupor de muchos, con su danza sensual, una actitud feminista y un decidido estilo que defiende el nuevo rol que quiere ocupar la mujer en el mundo. Un poco más avanzados en el siglo XX, figuras como Mary Wigman, Martha Graham o Doris Humphrey irrumpen con un nuevo estilo de danza que apela al sentimiento, la necesidad de expresar diferentes estados de ánimo a través del cuerpo, en íntima relación con los acontecimientos que convulsionan al mundo entero ante la Segunda Guerra Mundial.

La aparición, a principios de los años 60 en la Judson Church de Nueva York, de una generación de bailarines –tales como Lucinda Childs, Trisha Brown, Steve Paxton o Yvonne Rainer–, conocida como Nueva Danza, propone un rechazo total a la formación dancística clásica. Utilizan movimientos cotidianos para realizar coreografías, diferencian la presentación de la representación y apuestan más por obras inacabadas, por mostrarlas en proceso de creación. Se trata de una generación que comienza a trabajar con artistas de otras disciplinas. Todas las experimentaciones entre cuerpo, espacio y tiempo que tuvieron lugar en la Judson Church de Nueva York constituyen una nueva estética de danza, nuevas motivaciones, nuevos objetivos donde, a partir de ahora, la danza empieza una carrera, desde nuestro punto de vista, por querer formar parte de eso llamado arte, de la historia del arte.

Página inicial del artículo publicado en MAKMA ISSUE #01.

Esta generación de la Judson Church apuesta por lo no espectacular, por el no al virtuosismo, no a la representación y no a la emoción. A partir de aquí, coreógrafos como Anne Teresa De Keersmaeker o Wim Vandekeybus crean otra revolución en los años ochenta. Su danza parte de un movimiento no académico y en sus obras la relación entre danza y otras disciplinas como el cine, la música… es fundamental. Pero ellos, de manera muy original, apuestan por un estilo más sofisticado en relación a la generación anterior, conjugan la plasticidad de la escena y una cuidada estética, sin perder de vista lo cotidiano y humano.

En los últimos veinticinco años Ohad Naharin ha supuesto un nuevo paradigma, el nuevo escenario de movimiento y composición coreográfica a partir del cual trabajan (y trabajamos) una gran mayoría de coreógrafos y coreógrafas en la actualidad, aunque desde lugares, intereses, inquietudes y universos muy diferentes. La habilidad física, la formación en danza clásica se recupera para luego cada creador transformar el cuerpo con cualidades diferentes y extremas que puedan poner en relación a la danza y el discurso de una obra, a la necesidad de comunicar diferentes estados o situaciones.

La relación entre placer y esfuerzo son importantes para Naharin. “Se trata sobre todo del porqué, por qué se baila. He visto bailarines que tienen una gran habilidad física pero que no escuchan a su cuerpo, sino que se mueven solo en pos de la forma”, apunta. Y añade: “lo importante es escuchar la gama de sensaciones del cuerpo para poder danzar. La danza es una escucha del cuerpo”, afirma el coreógrafo.

Portada de MAKMA ISSUE #01, a partir de una de las obras del proyecto ‘Caminos del deseo’, del artista y miembro de MAKMA Ismael Teira.

La magia reside, en los últimos años, en buscar universos coreográficos que propongan algo diferente, una estructura corporal nueva, códigos de movimiento diferentes que sorprendan pero que, sobre todo, no estén solo al servicio de la forma y la virtuosidad, sino más bien en estrecha relación con el discurso de la obra. El intercambio con otras disciplinas ofrece un juego más colectivo de expresión y, con el protagonismo sabido que ofrece la danza y el movimiento, es una manera interesante de trabajar en la creación coreográfica actual para compartir ideas, opiniones y emociones a través del cuerpo.

El riesgo actual puede estar en la excesiva importancia que está tomando el movimiento virtuoso, una imponente técnica dancística, que pueda poner en peligro la relación entre una obra de danza y su contexto. Es decir, que el soporte expresivo que supone la danza para reproducir el mundo que le rodea esté más atento a la forma.

El arte es la llave para abrir fronteras y fusionar culturas. La danza, una forma de expresión ancestral, natural en el ser humano desde la infancia, parece que sea la disciplina menos comprometida, pero no es así, la expresión corporal tiene mucha fuerza y su lenguaje no tiene en cuenta las fronteras. En los últimos años la transmisión de los significados culturales que nos construyen como seres humanos, utilizando el cuerpo como herramienta fundamental para cuestionar o proponer nuevos valores, como la diferencia, conceptos nuevos de belleza y perfección, diferentes capacidades o temas de denuncia que afectan a nuestra sociedad, son fundamentales en la creación coreográfica actual.

‘Canvas of bodies’, de Taiat Dansa.

Meritxell Barberá

‘Arde’ Sagunt

XXXVI Sagunt a Escena
‘Palabras y Sonidos’
Teatro Romano de Sagunto
Hasta el 7 de septiembre de 2019

Inmunes al azote del calor, las piedras del Teatro Romano enmarcan la 36 edición del festival Sagunt a Escena con un contenido versátil que incluye desde piezas dramáticas inspiradas en los grandes clásicos a recitales de música, danza y circo. En total 32 espectáculos para todos los gustos que combinan producciones internacionales, estatales y valencianas. Bajo el lema ‘Palabras y Sonidos’, es el programa más musical de los últimos años.

A punto de cruzar el ecuador, el festival deja buen sabor de boca con montajes espléndidos como ‘Viejo amigo Cicerón’, coproducción del Teatro Romea y el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, un texto de Ernesto Caballero, dirigido por Mario Gas e interpretado por Josep Maria Pou, Bernat Quintana y Miranda Gas. Una obra que aproxima a los ciudadanos de hoy esta figura histórica, cuyas reflexiones mantienen plena vigencia, y que revive en escena junto a su secretario Tirón y su hija Tulia.

Cicerón fue protagonista de las luchas y transformaciones ocurridas en el siglo primero anterior a nuestra era en Roma, personificando la imagen de la integridad moral de quien mantiene la coherencia de sus convicciones políticas incluso en las circunstancias más adversas. Un político excepcional en medio de un mundo de mezquinas ambiciones personales, deslealtades y pequeños enredos propios de la vida pública. Político, jurista, orador, filósofo, divulgador, el personaje encarna la máxima de Terencio: Nada humano le era ajeno.

Una original versión del clásico inmortal ‘Hamlet’ se estrenó en el Centro Cultural Mario Monreal, producción de la compañía valenciana Bambalina Teatre Practicable, dirigida por Jaume Policarpo e interpretada por un solo actor manipulador de títeres, Jorge Valle. Bambalina propuso en su ‘Hamlet’ un juego particular con una de las tragedias de Shakespeare sin dar nada por supuesto, intentando hacer lo más difícil de la manera más sencilla. Con este punto de partida planteó un reto con títeres que representan los personajes de la tragedia y un solo intérprete-demiurgo buceando en la obra como quien llega a un planeta inexplorado. Otros espectáculos destacados fueron ‘Somni’, del Institut Valencià de Cultura, con Núria Vizcarra y Juan Carrillo, el homenaje al maestro Joaquín Rodrigo o el ballet ‘El Quijote de plata’, dirigido por Igor Yebra.

Imagen de la puesta en escena de ‘Divinas palabras’, dirigida por José Carlos Plaza. Fotografía cortesía de Sagunt a Escena.

Superados los rigores de la canícula, el festival afronta su segunda mitad en la que todavía tiene mucho que ofrecer. Un aluvión de propuestas entre las que destaca el ya sexto montaje que realiza José Carlos Plaza de ‘Divinas palabras’, de Valle-Inclán, en escena el 24 y 25 de agosto. Lo interpretan María Adánez, Javier Bermejo, Alberto Berzal, María Heredia, Chema León, Carlos Martínez Abarca, Ana Marzoa, Diana Palazón, Luis Rallo, José Luis Santar y Consuelo Trujillo. Escrito en 1919 y publicado en 1920, este texto se sitúa en un momento en que Ramón María del Valle-Inclán da forma a su visión esperpéntica de la realidad. Dividido en tres jornadas, se centra en la figura de un idiota, hidrocéfalo que, al morir su madre es explotado por sus tíos que lo exhiben por las ferias como un monstruo, que igual inspira compasión que burlas grotescas.

En palabras de José Carlos Plaza, se trata de “una obra claramente agresiva, a veces brutal. Inmersa en las raíces de un pueblo que, sin perder su pasión, se comporta con el instinto y no con la razón. Un instinto deformado que lleva a cometer acciones inimaginables y que corroen los pilares de una sociedad burguesa, retrógrada y castradora. Y todo ello a través de un acidísimo humor negro. Desde el concepto de la familia, reflejada como una unión forzada que se usa como tabla de salvación, al concepto del dinero como único y auténtico dios que todo lo domina. Desde una miseria social y moral, al concepto de orden establecido, corrupto y mezquino. O hasta los miedos más profundos de la ignorancia. Y, dominándolo todo, la religión”.

Enrico Barbaro y Asier Etxeandia protagonizan ‘Mastodonte’. Fotografía cortesía de Sagunt a Escena.

El 22 de agosto, Asier Etxeandia y Enrico Barbaro lanzan su primer proyecto musical, ‘Mastodonte’. Un viaje conceptual a través de la vivencia del ser humano desde una vida anterior a su nacimiento pasando por la niñez, la adolescencia, el descubrimiento de la pasión y el amor, la madurez, la perdida, el perdón y la muerte y serena aceptación de sus errores. El último día de agosto los amantes del flamenco tienen una cita con ‘Bailando con Carmen’, la primera ópera flamenca en la que el amor y la tragedia reflejan la sociedad actual.

Dentro del circuito Off Roma se incluye, entre otras opciones, ‘Juicio y muerte de Sócrates’ (19 y 20 de agosto), un espectáculo dividido en dos partes que revive los momentos de mayor tensión vividos durante el juicio al que sometieron al filósofo griego, acusado de introducir nuevas divinidades en Atenas y de corromper a la juventud, y su posterior suicidio. ‘Con dos coplas de más’ llega el 4 de septiembre, combinando música y poesía, y el 7 de septiembre tendrá lugar una actuación del ganador o ganadora de la edición de 2019 del Festival del Cante de las Minas.

Josep María Pou durante un instante de ‘Viejo amigo Cicerón’, dirigida por Mario Gas. Fotografía cortesía de Sagunt a Escena.

Bel Carrasco

Teatro marca València

Temporada de Teatres de la Generalitat Valenciana 2019/2020
Institut Valencià de Cultura

Apostar por la producción propia y alargar el tiempo de exhibición hasta cinco o seis semanas en la sala del Rialto. Son las líneas maestras de la próxima temporada del teatro público valenciano presentada por el director general del Institut Valencià de Cultura, Abel Guarinos, y el director adjunto de Artes Escénicas, Roberto García a finales de julio.

“En el Rialto se ha dado un salto cualitativo porque la temporada pasada tuvimos unos 19.000 espectadores, casi el doble que la anterior, con una media del 90% de pleno de sala en cada sesión”, señaló Abel Guarinos. “Eso nos permite ampliar el tiempo de exhibición de cada una de las seis producciones propias que hemos programado, que estarán cada una cinco o seis semanas en el caso de los estrenos, gracias a que empezamos a fidelizar público en este espacio”. 

Escena de ‘Tórtola’, de Begoña Tena, dirigida por Rafael Calatayud. Imagen cortesía del IVC.

Por lo que respecta al Teatro Principal, Roberto Garcia destacó que “en esta temporada la nota predominante será la presencia significativa de propuestas valencianas y podemos asegurar que tendremos valencianos por la puerta grande en un amplio abanico de espectáculos de varias disciplinas escénicas, de una calidad destacada”.

Entre las propuestas, destacan en el primer trimestre, el espectáculo de danza Carmen Maquia de la compañía alicantina Titoyaya, coreografiado por Gustavo Ramírez; el estreno absoluto de Requiem de la compañía Cienfuegos Danza; y la obra teatral Susan y el diablo, escrita y dirigía por Chema Cardeña, una primicia en València. Otros montajes de envergadura son el musical Lehman Trilogy dirigido por el valenciano Sergio Peris-Mencheta o Mrs Dalloway, producción del Teatro Español dirigida por la valenciana Carme Portaceli con Blanca Portillo. 

En el Teatro Principal de València destacan la exhibición de What is Love de Wichita Co., escrita y dirigida por Víctor Sánchez Rodríguez, o el espectáculo de circo Yolo, creado por el alicantino Lucas Escobedo. Tanto este espectáculo como Anna i la màquina del temps o Les aventures de T. Sawyer, producciones de gran formato del Teatro Escalante, subirán al escenario del Principal en octubre y diciembre. 

Abel Guarinos (izda) y Roberto García, en la presentación de la temporada de teatro 2019-2020. Imagen cortesía del IVC.

Despiertan gran expectación la reposición en castellano de la producción del IVC Fausto, dirigida por Jaume Policarpo, en el mes de febrero, con Enric Benavent y Empar Canet; o el estreno de la coproducción del IVC con el Teatro Nacional de Cataluña, La casa de les aranyes, de Paco Zarzoso. 

Por el escenario del Teatro Rialto, cuya línea gráfica estará a cargo de María Pradera y Lorena Sayavera, del estudio Yinsen. desfilarán seis producciones propias, cuatro de autoría femenina.  Dinamarca, de Rodolf y Josep Lluís Sirera, dirigida por Carles Alfaro abrirá el telón en octubre cerrando la trilogía Europa en guerra de los hermanos Sirera, uno de los acontecimientos culturales más esperados de la temporada.  Para noviembre está programada Somni, la adaptación de la castellonense Núria Vizcarro del Sueño de una noche de verano de Shakespeare, dirigida por el mexicano Juan Carrillo. 

Durante los meses de diciembre y enero el Rialto acogerá la reposición de dos de las obras referencia de la pasada temporada. Primeramente, se exhibirá Tórtola, de Begoña Tena y dirigida por Rafael Calatayud; y ya con la entrada del nuevo año, los espectadores podrán gozar de Tirant, de Paula Llorens y dirigida por Eva Zapico, una coproducción del IVC con la Compañía Nacional de Teatro Clásico.

El estreno de Godot, una propuesta sorprendente de Juli Disla, dirigida por Jaume Pérez, ocupará los meses de febrero y marzo, mientras que en abril y mayo llegará el espectáculo Perenne la primera producción pública de circo contemporáneo para adultos, escrita y dirigida por Patrícia Pardo. Las dos obras son propuestas surgidas de los buzones de recepción de proyectos que abrió el IVC a creadoras y creadores valencianos.

Escena de ‘Tirant’, de Paula Llorens, dirigida por Eva Zapico. Imagen cortesía del IVC.

Bel Carrasco

Menuts a Escena, para que los niños conozcan el teatro

Menuts a Escena
Sagunt a Escena
Del 24 de julio al 4 de septiembre de 2019

La Dirección General de Cultura y Patrimonio ofrece una actividad complementaria a la programación de ‘Sagunt a Escena’ destinada al público infantil. Mientras los adultos asisten a las representaciones del Teatro Romano de Sagunto, los niños tienen actividades relacionadas con la obra representada. El proyecto ‘Menuts a Escena’ procura la conciliación familiar en un espectáculo cultural y permite que tanto adultos como niños disfruten de una misma obra teatral desde diferentes perspectivas. 

‘Menuts a Escena’ se puso en marcha el año pasado en Sagunto y es una iniciativa única en el marco de los festivales de teatro que se realizan en verano. La dinámica pretende que los niños conozcan mejor el mundo del teatro, trabajen los conceptos que aparecen en las obras representadas en ‘Sagunt a Escena’, puedan compartir el contenido de la obra con los familiares que han acudido a ver la representación y desarrollen sus habilidades de expresión corporal.

Las actividades se realizarán en el Museo Arqueológico de Sagunto en horario de 21.30 horas a 1.00 de la madrugada, coincidiendo con la representación teatral de los días 6, 8, 9, 24 y 25 de agosto, que corresponden al espectáculo de danza ‘El Quijote de Plata’ y a las obras de teatro ‘Viejo Amigo Cicerón’ y ‘Divinas Palabras’. La actividad va dirigida a niños de entre 6 y 12 años, y el aforo máximo será de 20 niños por sesión. ‘Menuts a Escena’ es un servicio gratuito pero que necesita reserva previa que se indicará y realizará en el momento de la compra de la entrada de ‘Sagunt a Escena’.

La actividad se compone de cinco experiencias estructuradas de forma distinta a través de las cuales los participantes se acercarán al mundo del teatro, aprendiendo valores que se desprenden de las obras trabajadas y divirtiéndose mientras desarrollan sus habilidades comunicativas.

En la introducción a la actividad, los niños descubren que un actor que iba a actuar esta noche se ha torcido el pie y, como no va a poder estar en la función, no quiere que la obra triunfe. Por este motivo el actor ha cogido los papeles del director, con el guión y la descripción de personajes, y los ha roto y escondido en el museo.

Menuts a Escena. Imagen cortesía del festival Sagunt a Escena.

La primera actividad es la de encontrar los papeles robados por todo el museo. Para ello tendrán que localizar los sobres que hay escondidos y reunirlos en el punto de encuentro, luego tendrán que recomponer los documentos hasta lograr la coherencia de la obra. 

El siguiente paso es leer el guión entre todos, seleccionar a los personajes y dotarles del vestuario adecuado para poder representar una parte de la obra que sus padres estarán viendo en el teatro romano. Para que la obra quede en la memoria, dibujarán cinco personajes de la obra en cinco pegatinas que podrán llevarse a casa y mostrar a sus padres. 

Circuito Café Teatro ya es proyecto de interés social

Circuito Café Teatro Valencia
Oficina de Mecenatge de la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana
Martes 16 de julio de 2019

Circuito Café Teatro Valencia recibe el reconocimiento de proyecto cultural de interés social que otorga la Oficina de Mecenatge de la Conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deporte para promover la declaración de acontecimientos de especial relevancia y garantizar el control y la transparencia sobre las actuaciones de mecenazgo.

“Estoy muy contenta por este reconocimiento, es una oportunidad para que el humor se vea respaldado. De esta forma, todas aquellas personas que quieran aportar su granito de arena pueden hacerlo con total transparencia y tranquilidad y con la satisfacción de estar ayudando a la cultura valenciana acercando el humor y el teatro a todos los valencianos” explica María Minaya, gerente de Frescultura e impulsora de Circuito Café Teatro Valencia.

Chely Capitan, una de las artistas de Circuito Café Teatro.

Este reconocimiento llega en un momento clave para el circuito teatral y humorístico. Recientemente se ha celebrado la clausura de la 18ª edición y ya se está trabajando en la programación del próximo circuito. “Este año contamos con una novedad y es que no disponemos de patrocinador oficial del evento, por lo que es un buen momento para abrir las puertas y recibir a esas empresas que buscan un patrocinio cultural como parte de su responsabilidad social, así como las personas físicas que gozarán de un gran beneficio fiscal al participar en este proyecto”, añade Minaya. Por el circuito han pasado varias marcas prestando su nombre como impulsor del proyecto, dada su relevancia social y cultural en la ciudad y el alcance popular de sus actuaciones.

La Oficina del Mecenatge está regulada por la Ley valenciana del mecenazgo cultural, científico y deportivo no profesional en la Comunitat Valenciana, una ley para impulsar y fomentar el mecenazgo de carácter privado, actividad voluntaria y filantrópica que se configura como un motor de participación y de responsabilidad social que favorece la libertad y la diversidad cultural y que contribuye al fomento de la creatividad, al crecimiento económico y al enriquecimiento del capital cultural de la sociedad.

La nueva edición de Circuito Café Teatro dará comienzo a su programación en octubre, y lo hará, como cada año, con un evento de apertura. A partir de entonces, en cada programación habrá entre 12 y 16 espectáculos de diferentes estilos (stand-up comedy, café teatro, clown, magia, mentalismo…) que recorrerán los distintos locales de la red del circuito, ofreciendo diversión y cultura y asegurando las risas de los espectadores. “Lo diferenciador del Circuito Café Teatro Valencia es la cercanía del artista, la calidad y variedad de espectáculos y el precio, asequible para cualquier bolsillo”, explica la impulsora del circuito.

Valeria Ros, una de las artistas de Circuito Café Teatro.

El Circuito Café Teatro es un proyecto cultural que ofrece actuaciones de humor en locales de ocio (pubs, salas y restaurantes) durante ocho meses al año de octubre a mayo, con alrededor de 230 eventos en una temporada, además de realizarse un evento de apertura y otro de clausura en un teatro. Y también otros eventos promocionales a lo largo del año. Dentro del panorama valenciano, el Circuito Café Teatro se ha convertido en un clásico del humor y del ocio semana tras semana en muchos locales de Valencia y alrededores.

Gracias a este proyecto, existe una variada oferta de espectáculos en formato café-teatro de calidad en Valencia, asequible para un público que tiene hábitos de consumo culturales y de ocio, y que buscan algo original de lo que disfrutar cada semana sin gastarse mucho dinero, un formato que se ha consolidado en el transcurso de los 18 años de esta aventura. El proyecto permite además dar trabajo a muchos artistas. El Circuito es reconocido entre ellos porque siempre ha evitado la fórmula de ir “a taquilla” y se ha asegurado por contrato a los artistas un caché, así como una gestión y coordinación entre los distintos locales y los propios artistas que vienen a recorrer este circuito, generando una amplia programación que extiende el humor por toda Valencia.

Bioparc, de Piter Pardo. Imagen cortesía de Circuito Café Teatro.

La Diputación hace piruetas con el Teatre Escalante

Teatre Escalante
Programación 2019-2020
Diputación de Valencia
Jueves 28 de junio de 2019

“La Administración pública tiene una estructura muy complicada”, lamentó Josep Policarpo, director del Teatre Escalante. Complicada hasta la extenuación. “Han sido tres años de impasse”, continuó diciendo, quien deja el teatro dependiente de la Diputación de Valencia, tras finalizar su contrato en agosto. “Nos hemos instalado en una transitoriedad definitiva”, añadió. El Escalante lleva todo este tiempo sin una sede estable, después de abandonar su espacio de la calle Landerer por problemas estructurales y la falta de acuerdo con sus propietarios.

Tres largos años de dimes y diretes en torno al nuevo espacio. “Una sede estable es necesaria”, volvió a reclamar Policarpo. Se habló de Espai Moma, donde estaban a punto de recalar a falta de unos flecos administrativos que se han ido enredando. Luego se apuntó como posible sede La Marina. Y nada de nada. “Continuamos con la itinerancia”, de manera que “esa necesidad imperiosa la deberá trabajar el nuevo diputado”. Toda una legislatura perdida, que le llevó al director del Escalante a pronunciarse con elegante suavidad, no exenta de crudeza: “Políticamente se ha de asumir la responsabilidad y no hacer dejación de funciones”.

Anna i la màquina del temps, de Dacsa Produccions. Imagen cortesía de Teatre Escalante.

Josep Policarpo se refería a una Diputación de Valencia que ni sabe, ni contesta, al menos durante todo este tiempo. Su plaza, en teoría, volverá a salir a concurso público, aunque de momento tampoco se sepa nada. De nuevo, la pesada Administración pública. Pesada y dubitativa. Por eso Policarpo aseguró que era “difícil valorarlo ahora”, si se presentaría o no a ese hipotético concurso: “Dependerá del grado de compromiso que tenga la Diputación con el Escalante. Si eso no se dice públicamente, pues igual no habrá tantos candidatos”.

La dejación de funciones ha llevado a dibujar un nuevo panorama, “que el Escalante pase al Institut Valenciá de Cultura”, según dejó caer Policarpo, haciéndose eco de las declaraciones del conseller de Cultura, Vicent Marzá. “Es digna y realizable”, aunque eso tenga que contemplar “otro régimen jurídico”, lo cual supondría, viendo la pesadez administrativa, volver a las declaraciones voluntariosas, carentes de efectividad. “Ha faltado el compromiso y la voluntad por parte del presidente de la Diputación”, señaló de forma taxativa Policarpo.

Estrella, de Jokin Oregi. Imagen cortesía de Teatre Escalante.

El director del Escalante, que dijo haber hecho “de la necesidad virtud” y definir su mandato como una “carrera de obstáculos que hemos ido superando”, describió con cierta amargura esta última etapa: “Había cierto orgullo por el Teatre Escalante, los políticos le tenían cariño. Y eso se ha perdido en los últimos años” de gobierno progresista venido, en este caso, a menos. Una lástima, teniendo en cuenta el arduo y valorado trabajo de Jaume Policarpo, a quien le llovieron agradecimientos por parte del sector teatral, que quiso acompañarle en su última comparecencia pública como responsable del Escalante. Al menos, si las cosas no cambian.

Luego fue desgranando sus logros al frente del teatro de la Diputación. “El gran reto era reformar el modelo de teatro público, porque estaba desvirtuado. No había igualdad de oportunidades, ni programas artísticos de largo recorrido, ni transparencia en la gestión”. Su intención ha sido “rearmarlo, modernizar la gestión, dar paso a nuevas compañías y renovar los lenguajes”. Un cambio que se ha reflejado, por ejemplo, en el estreno de ocho espectáculos propios durante las tres últimas temporadas, destacando los proyectos de La Teta Calva, Pot de Plom, Gabi Ochoa, Otra Danza, El Pont Flotant, Lucas Escobedo, Dacsa Produccions y Crit, “que nunca habían trabajado en proyectos públicos de esta envergadura”, subrayó el director del Escalante.

Josep Policarpo (quinto de izda a dcha), junto a Rosa Pérez Garijo y diversos representantes teatrales. Imagen cortesía del Escalante.

Ya metido en la nueva temporada, destacó el espectáculo Lluna, la única producción propia, en la que L’Horta Teatre combinará las artes escénicas con la ciencia y la tecnología, bajo la dirección de Juan Pablo Mendiola. Es la única producción del Escalante para este año, porque, como indicó Policarpo, la ausencia de un espacio estable dificulta, con tan poco tiempo y las dudas reinantes, la posibilidad de programar otras que necesitan “cinco semanas como mínimo para hacerlas”. El Teatre Principal, el Centre del Carme, el Teatre Martin i Soler del Palau de les Arts, y La Mutant (otro espacio que sigue en el aire), son los lugares por donde itinera el Escalante, y ninguno de ellos puede ofrecer esas condiciones mínimas necesarias para desarrollar una producción propia.

Por el contrario, se repondrán tres de sus espectáculos más emblemáticos: Anna i la màquina del temps (Dacsa), Les aventures de Tomasa Sawyer (La Teta Calva), y Yolo (Lucas Escobedo). Además, continuará con los ciclos Teatre de la Memòria, Teatre i Mùsica, Escena Diversa, y Menut Teatre, al tiempo que seguirá colaborando con los festivales Russafa Escènica y Dansa València. Todo ello a falta de que la Diputación se pronuncie sobre el futuro del Escalante, un año más navegando en aguas de nadie.

Flou Papagayo, de Clara Poch y Marçal Calvet. Imagen cortesía de Teatre Escalante.

Salva Torres

Cultura any zero: volta a començar

Comunicado de L’associació d’empreses d’arts escèniques del País Valencià AVETID

L’associació d’empreses d’arts escèniques del País Valencià AVETID, vol mostrar el seu malestar amb la conformació del nou govern del Botànic 2,  en allò que respecta a cultura. Després d’una campanya electoral on s’havia apuntat la conveniència de la creació d’una Conselleria de Cultura amb una infraestructura pròpia i independent, trobem de nou una conselleria subordinada a educació i el que és pitjor una mancança de càrrecs coneixedors de les problemàtiques del sector cultural. 

L’organització professional vol fer palesa la seua decepció i la necessitat urgent de poder comptar, en els estaments superiors del Consell, amb persones experimentades i coneixedores dels sectors culturals que permeten activar amb urgència unes polítiques coherents amb la finalitat d’afavorir el desenvolupament d’aquest sector sense haver de començar de nou des de zero.

Després de quatre anys de legislatura és innegable que hem trobat diàleg, bones paraules, accions i mesures interessants, però davant de la nova legislatura continuista en la conselleria del ram, vist a més, que les mesures implementades fins ara no estan donant els resultats previstos en les empreses del sector, que continuen en estat crític, expressem la necessitat de conèixer les mesures a implementar urgentment, al pla estratègic.

Fotografía de Pedro Hernández.

L’AVETID se sent totalment decebut en l’incompliment de les promeses expressades en aquesta última campanya electoral per part dels partits que van fer, per primera vegada, bandera de la cultura, i ja els primers dies ens trobem amb diferències importants.

Vaja per davant, que des d’AVETID valorem positivament els moviments que s’han fet per part del govern autonòmic en la legislatura 2015-2019, tot i que els considerem clarament insuficients (creixement en el pressupost a les ajudes, l’ampliació i recuperació del Circuit o les produccions pròpies…). Manifestem la nostra preocupació perquè, tot i les bones paraules i els fets dels gestors públics, no aconseguim veure una autèntica estructura forta que consolide el mapa escènic i que el convertisca en un sector estratègic, competitiu i estable. La principal conclusió és que el sector de les arts escèniques valencianes continua en crisi després de 4 anys de govern del Botànic. 

Per tot això, els i les professionals de les arts escèniques valencianes que ens apleguem entorn a  l’AVETID expressem al Consell de la Generalitat, a la Diputació de València i al futur equip de govern de l’Ajuntament de València els següents punts:

Lamentem que el nou govern del Botànic no haja creat una Conselleria de Cultura pròpia. Volem conèixer el més prompte possible la política cultural amb una estratègia clara dedicada a la promoció, consolidació i sostenibilitat de les arts escèniques valencianes per part del Conseller d’Educació, Cultura i Esport, Vicent Marzà i de la nova Secretària Autonòmica, Raquel Tamarit. 

Ens resulta increïble el cas del Teatre Escalante depenent de la Diputació de València. Primer en la pèrdua de l’espai i segon en la falta de previsió per a la substitució o continuïtat del seu director artístic Josep Policarpo que ha fet un treball magnífic, des de l’agost vinent, quedarà sense direcció ni convocatòria prevista.

Fotografía de Pedro Hernández.

Pel que fa a l’Ajuntament de València, incomprensiblement, ha deixat en aquest exercici fora de les ajudes al sector escènic a les sales de teatre privades. A més, ens sorprèn que no estiga prevista la continuïtat de la gestió i direcció de les sales públiques municipals.

Totes les professions associades a les arts escèniques valencianes estem patint una precarietat insostenible per culpa de la falta de previsió i dels intents d’acontentar a tots en detriment del sector. Existeix una problemàtica generalitzada de companyies i sales en tot el territori valencià que ens continua deixant a punt de desaparèixer i amb la sensació de viure al límit cada procés creatiu, cada compromís o cada programació que contractem a les nostres sales i companyies. Seguim sent un dels sectors amb major índex d’aturats i la impossibilitat  de fer plans a mitjà termini per la falta d’informació i previsió, fa més angoixant el dia a dia.

L’AVETID expressa la seua voluntat de col·laborar amb tots els nous equips de govern per a poder passar de les bones paraules i els gestos d’aquests 4 anys a polítiques de fets que facen de les nostres indústries culturals un sector capdavanter a la Comunitat Valenciana i a l’Estat espanyol. 

L@s guionistas de Dios

Las esclavas de Dios, de Rául Artacho
Teatro Talía
C / Caballeros, 31. Valencia
Hasta el 30 de junio de 2019

Imaginemos que Dios hubiera contado con un equipo de cerebros ingeniosos e imaginativos a la hora de crear el universo. ¿Hombres, mujeres, travestidos? La idea brotó en la mente de Raúl Artacho hace un par de años y fue madurando hasta que las pasadas navidades se lanzó a desarrollarla. A partir de esa semilla inicial surge ‘Las esclavas de Dios’, una comedia con música compuesta expresamente para la ocasión que estará en el Teatro Talía hasta el 30 de junio. Interpretada por Amparo Oltra, Arantxa González, Lucía Aibar, María Minaya y Josep Manel Casany, en el papel de un Dios que compendia la peor imagen que tenemos del Ser Supremo. La composición musical, esencial en la trama, es de Roqui Albero. 

Si se trata de asesorar a Dios es imprescindible recurrir a lo mejor y  Artacho pensó en cuatro creativos geniales: Billy Wilder, Woody Allen, Stanley Kubrick y Quentin Tarantino. “Otros muchos podrían estar a la altura, pero entre esos cuatro hay una especie armonía y se complementan muy bien”, comenta Artacho. “Los elegí más por su capacidad como guionistas que como directores. Ernst Lubistch, Francis Ford Coppola o Martin Scorsese podrían entrar también en el equipo divino. Al principio pensé en un purgatorio lleno de dramaturgos, entre los que hubiese estado Shakespeare o Samuel Beckett. Opté finalmente por estos cuatro, porque su filmografía me permitía poner todo tipo de referentes que el público pudiese buscar y visionar sin esfuerzo. La idea central es que antes de este cuarteto, estuvieron otros, pues este purgatorio lleva existiendo desde el principio de los tiempos. Si algún día me animo, me gustaría trasladar esta idea a una serie de televisión, y ahí el abanico se abriría a muchos nombres”.

‘Las esclavas de Dios’, de Raúl Artacho. Imagen cortesía de Teatro Talía.

Cuando tuvo el texto, Artacho se puso en contacto con María  Minaya de la productora FresCultura, que organiza el circuito Café Teatro, y decidieron poner en pie el montaje con banda sonora incluida. Se sitúa en un espacio neutro, el purgatorio, y arranca con la llegada de Dios que acaba de tener un sueño premonitorio que anuncia el fin del mundo, el famoso Apocalipsis, y les pide que se pongan a la tarea en una brainstorming que impida el cataclismo.

Pero en realidad no se trata de ellos, sino de ellas, pues por capricho divino los espíritus de los cineastas se han encarnado en el cuerpo de mujeres que remiten a personajes creados por ellos. “Lo de cambio de género lo tuve claro desde el principio”, afirma Artacho. “La obra no entra a fondo en el tema feminista pero lo plantea en cierta medida. El Dios que presentamos es un Dios machista, que no tiene en consideración a las mujeres más que como objeto sexual, por eso sólo cree que los hombres pueden ser creadores. Sí tiene connotaciones feministas, pero la idea principal es que están ahí en nuestro purgatorio por su condición de creadores, y si Dios les da apariencia de mujer es porque cree que es más agradable compartir esta estancia con mujeres. Es un Dios perezoso y sexual el nuestro. No obstante, la idea principal de ‘Las esclavas de Dios’no es enarbolar la bandera del feminismo. Si hubiese optado por el feminismo como motor de la historia, no creo que hubiese escogido el género de comedia”.

‘Las esclavas de Dios’, de Raúl Artacho. Imagen cortesía de Teatro Talía.

Su trabajo como director ha consistido en proponer situaciones surrealistas, que las actrices han recogido y contra propuesto. “Escuchar y aceptar lo que tienen que decir los actores y actrices es completamente necesario, es mi modo de trabajar, sin diálogo no hay evolución en el proceso creativo. Para mí el actor también es autor, porque por mucho que yo escriba e invente situaciones, finalmente ese texto lo dotan de vida personas que tienen un cuerpo, y una voz, y una visión distinta de la mía”. 

Licenciado en Ciencias de la Información, Imagen y Sonido, Raúl Artacho (Valencia, 1976) tiene una trayectoria diversificada. Estudió también Arte Dramático y se mueve como actor, director, profesor de teatro o documentalista entre las artes escénicas y el séptimo arte. Entre sus anteriores proyectos destaca su adaptación del relatoQuince centímetros’ de Charles Bukowski, que representó durante cuatro años por España y Europa. 

“Fue una apuesta independiente y personal. Lo adapté a monólogo teatral e hice dos versiones, una corta para el Rialto de Valencia y una  larga que llevé por salas como el Sporting club de Ruzafa, el Carme Teatre, y otras de Formentera o Berlín. En la capital alemana, ante un público de habla española creí que no se iban a reír, porque siempre he pensado que el sentido del humor es muy local, pero me equivocaba. Se murieron de la risa”, concluye Raúl Artacho.

‘Las esclavas de Dios’, de Raúl Artacho. Imagen cortesía de Teatro Talía.

Bel Carrasco

Sala Russafa entrega sus premios del público

VIII Premios del Público
Sala Russafa
C / Dénia, 55. València
Domingo 23 de junio de 2019

El público no es un mero espectador en Sala Russafa. Mediante las votaciones realizadas después de cada función, durante toda la temporada, ha escogido las mejores propuestas que han pasado por el escenario de Ruzafa. Un proceso participativo del que han quedado excluidas las producciones de la propia sala y de Arden Producciones, la compañía que impulsa el centro cultural.

Tras el recuento de votos y la obtención de una nota media para cada espectáculo, se ha configurado el palmarés de esta iniciativa que cuenta con la colaboración de diversas entidades. Un humilde reconocimiento que trata de poner en valor el trabajo de los profesionales de las artes escénicas y la música en diversas categorías.

‘Shhhh!, de Marian Villascusa. Premio Sala Russafa al mejor espectáculo valenciano.

Los Premios del Público de Sala Russafa cumplen ocho ediciones y, este año, apuestan por la escena local, ya que casi el 70% de las propuestas distinguidas son valencianas. El ‘Premi al Millor Espectacle Valencià’, apadrinado por Urban-LevanteEMV, ha sido para ‘Shhhh!’, de la compañía La Intensa. Una emocionante comedia escrita por Marian Villascusa que ofrece una fresca y valiente visión sobre el cáncer.

‘Duelo a muerte del marqués de Pickman’, de Fundición Producciones. Premio Sala Russafa al mejor espectáculo nacional.

El ‘Premi al Millor Espectacle Nacional’, apadrinado por Makma (revista de artes visuales y cultura contemporánea), ha sido para la heterogénea comedia ‘Duelo a muerte del marqués de Pickman’, de los sevillanos Fundición Producciones. Una original revisión a un episodio de la historia española desde el humor, donde caben guiños a la zarzuela y la chirigota. 

La joven formación valenciana Ikaika Dance Company ha recibido el ‘Premi al Millor Espectacle de Dansa’, apadrinado por Menkes, gracias a ‘Fobia’. Esta coreografía, creada y dirigida por Evelio Notario, visibiliza y trata de normalizar distintos tipos de miedos.
  
‘La caverna del fuego’, una aventura con los primeros pobladores de la Tierra como protagonistas, ha sido la escogida para el ‘Premi al Millor Espectacle Teatral per a xiquets i xiquetes’, apadrinado por C.C. Nuevo Centro. Una pieza de la formación valenciana Dínamo Producciones. Por último, el público ha otorgado a la presentación del último disco de Samuel Reina, ‘Simulacros de naufragio’, el ‘Premi al Millor Directe Musical’, apadrinado por Mondo Sonoro.

‘Reglas, usos y costumbres de la sociedad moderna’, de Tranvía Teatro. Premio Sala Russafa al mejor espectáculo revelación.

Estos son los premios que han decido los espectadores con sus votos. El propio centro cultural ha escogido el ‘Premi a l’Espectacle Revelació’, con la colaboración de Eldiario.es. Un reconocimiento que ha recaído en la comedia ‘Reglas, usos y costumbres de la sociedad moderna’, una ácida crítica a los clichés de aire retro futurista y firmada por la formación zaragozana Tranvía Teatro.

Además, el equipo del teatro ha creado un nuevo galardón, el ‘Premi Escena Sala Russafa’, con el que quieren reconocer el trabajo de profesionales, instituciones y entidades que apoyan las artes escénicas, pese a no estar directamente relacionados con éstas. En su primera edición, el galardón ha sido para José Luis Pérez Pont, director del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, por su labor en la integración del teatro de pequeño formato, la danza y las performances en la programación del Centre de Cultura Contemporània El Carmen.

Finalmente y como otra peculiaridad de estos galardones organizados por Sala Russafa con la colaboración de diversas entidades, el público también recibe premios. Entre las papeletas de votación recogidas, Sala Russafa escoge una al azar para otorgar el ‘Premi a l’Espectador’. Xeles Felipe ha sido la ganadora de un abono que le permite disfrutar gratuitamente de todos los estrenos de la próxima temporada. Y la Fundació Bromera ha entregado el ‘Premi al Millor Treball Escolar’ a Ana Piquer, alumna del C.E.I.P Alejandro Soler. También ha escogido a E.I Bambi Valencia para el ‘Premi al Millor Col·legi Assitent’ a la Campaña Escolar.

Con estos galardones se completa un palmarés de 10 premios en total, que quieren hacer partícipes a quienes visitan el centro cultural de Ruzafa. El propósito es que, además de disfrutar de su programación, puedan influir en la futura selección de piezas expresando sus preferencias. Y que apoyen con su reconocimiento a las compañías y profesionales que han pasado por la sala en una temporada que se cierra este fin de semana con la última pieza del Festival de Talleres de Teatro Clásico de Sala Russafa.

Foto de grupo con todos los premiados y las entidades colaboradoras. Imagen cortesía de Sala Russafa.