Circo en el museo

Periferias, de Circo Gran Fele
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 25 de febrero de 2018

¿El circo es el mayor espectáculo del mundo como proclaman sus adeptos? Algunos podrían poner esta afirmación en duda, pero es indiscutible que sí es uno de los espectáculos más antiguos del mundo. Un cúmulo de disciplinas, destrezas y habilidades que han evolucionado a lo largo de los siglos. Desde los coliseos romanos a modernas carpas con aire acondicionado. De sangrientas luchas cuerpo a cuerpo entre hombres y animales a refinadas exhibiciones de atletismo artístico. El circo es perenne porque en sí mismo encierra una metáfora de la vida. En el centro de una pista circular el hombre y la mujer se enfrentan al desafío de un continuo y progresivo ‘más difícil todavía’.

Volar como los pájaros, hacer aparecer y desaparecer objetos, manipularlos como si la ley de la gravedad no existiera. Y los más importante, provocar la carcajada del respetable. Porque un circo sin payasos es algo muerto. En esa burbuja fuera del espacio y el tiempo tiene cabida lo imposible, lo sorprendente, lo más extraordinario que la mente pueda imaginar. Se materializan los sueños y se estimulan los sentidos, incluso los que todavía están por descubrir.

Periferias, de Circo Gran Fele. Imagen cortesía de Centre del Carme.

Periferias, de Circo Gran Fele. Imagen cortesía de Centre del Carme.

El circo es un mundo aparte habitado por seres que, en cierta manera pertenecen a otra raza. Destinados a cierto desarraigo debido a su vida nómada, establecen fuerte vínculos familiares de clan y tribu que se transmiten de generación en generación, junto a los secretos de su oficio. Más allá de una vocación se trata de una forma de vida que se lleva en la sangre y en el ADN. Y en contraste con este ambiente familiar un tono cosmopolita que ha hecho del circo un precedente de la globalización.

Pese a mantener intacta su esencia ha experimentado cambios en las últimas décadas, posiblemente el más importante la gradual desaparición de números con animales salvajes. El desarrollo de una conciencia animalista ha provocado que uno de sus grandes atractivos en el pasado, la exhibición de fieras domadas, no sea vista con buenos ojos. Es harto sabido que la vida de estos animales es una condena permanente a la cautividad, a fatigosos viajes en cabinas herméticas, a un proceso de doma, de sometimiento a la voluntad del hombre en el que es inevitable sufrir malos tratos y vejaciones.

En ese aspecto uno de los pioneros fue el Circo Gran Fele con denominación de origen valenciana y un cuarto de siglo de vida que hace décadas dejó de utilizar animales. A principios de los años noventa los hermanos Pla, Rafael y José comenzaron a actuar en una carpa instalada en la Plaza Zaragoza, y, a mediados del pasado siglo su padre, el ventrílocuo Gran Fele ya era conocido por todos los niños. Se extensa trayectoria incluye numerosos espectáculos y giras por todo el mundo. Orinoco, Orient Expres, El Tren, Pla y Pla y Cía, Feria de las Maravillas. Son algunos de sus espectáculos que han embelesado a niños y adultos de todas las edades.

Periferias, de Circo Gran Fele. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Periferias, de Circo Gran Fele. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Este mes la compañía ha instalado su carpa en un entorno histórico y noble, la espaciosa Sala Ferreres del Centre del Carme, abierta al público hasta el 25 de febrero en una doble dimensión, como muestra del atrezzo circense y como escuela de circo los fines de semana.

Divulgar el mundo del circo y sus periferias, y al mismo tiempo poner en valor el ambiente que se respira en él, a través de unos valores  intrínsecos, como el compañerismo, la amabilidad, el trabajo en equipo y la filosofía del esfuerzo son los objetivos del Gran Fele. Los talleres son una iniciación al circo como actividad artística relacionada con el cuerpo humano. Equilibrios, acrobacias, malabares y risas. Las claves para triunfar son las ganas de superación y el trabajo en equipo. Con asesoramiento de profesionales experimentados se desarrollan como enseñanzas principales: acrobacias de suelo, saltos acrobáticos, trapecio y telas. Como enseñanzas complementarias,  el alambre, malabares y el ensayo con monociclos para quien esté dotado de un buen sentido del equilibrio.

La gran sala del Centre del Carme acoge una exposición permanente llamada ‘Periferias’ que incluye: La Barraca de los Fenómenos, el Gabinete de Curiosidades, el Carrusel de tracción animal, El Pulgarcito, además de diversos espectáculos sorpresa.

Circo Gran Fele se define como “una compañía de circo contemporáneo, mediterráneo y vitalista. Un circo sin animales que fusiona el teatro, la danza contemporánea, las distintas disciplinas circenses junto a la mejor música interpretada en directo por la Banda del Fele”. Con más de 20 años de trayectoria y la participación en numerosos festivales internacionales y nacionales, ha recibido numerosos premios entre los que figuran el Nacional de Circo 2008 concedido por el Ministerio de Cultura, el Max Especial de Circo o el Premio Caleidoscopio de La Unión Europea, entre otros.

Periferias, de Circo Gran Fele. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Periferias, de Circo Gran Fele. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Bel Carrasco

Teatro Trasatlántico

De tiburones y otras rémoras, de El Vacío Fértil (Argentina)
Tom Pain, de Teatro Solís (Uruguay)
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Viernes 16 y sábado 17 de febrero de 2018

Difícilmente llegan a España propuestas teatrales de compañías venidas de ultramar. Para impulsar el diálogo entre las artes escénicas surgidas a orillas del Mediterráneo y del Río de la Plata, surgió la iniciativa ‘Trasatlántico’, un proyecto de Cooperación Cultural Internacional impulsado por Arts Runner.

En su segunda edición, visita Barcelona, Palma de Mallorca y Valencia en una mini gira española en la que Sala Russafa acogerá esta semana dos de sus representaciones que sirven para ofrecer un retazo del florecer escénico al otro lado del Atlántico.

De tiburones y otras

De tiburones y otras rémoras, de El Vacío Fértil. Imagen cortesía de Sala Russafa.

La primera es un espectáculo de la compañía argentina El Vacío Fértil, que monta una obra escrita por el valenciano Sergio Villanueva, autor y director de la película ‘Los Comensales’ (con 15 candidaturas a los Premios Goya en 2017), entre otros múltiples trabajos en cine, televisión y teatro.

El 16 de febrero, el teatro de Ruzafa estrena en la Comunitat Valenciana ‘De tiburones y otras rémoras’ (16 de febrero), una comedia en la que una empleada de banca, asustada ante el contexto de crisis económica, pone a prueba sus límites morales cuando ha de enfrentarse a la venta de Participaciones Preferentes.

Ivan Steinhardt y Romina Pinto dan vida a esta historia, dirigida por Marina Wainer, que conecta las realidades de El Corralito que vivió Argentina en 2002  y la escalada del fraude de las preferentes, que se desarrolló en España entre 2009 y 2011. Alternando gags y despertando carcajadas, se realiza el retrato de un despiadado mar financiero que trata de convertir en tiburones a todos sus peces.

Rogelio Gracia en 'tom Pain'.

Rogelio Gracia en ‘Tom Pain’, de la Compañía del Teatro Solís. Imagen cortesía de Sala Russafa.

La segunda propuesta de Trasatlántico es el estreno en la Comunitat Valenciana de ‘Tom Pain’ (17 de febrero), montaje de la Compañía del Teatro Solís de Montevideo que modifica ligeramente el título de la pieza escrita por el estadounidense Will Eno y que fue finalista al Premio Pulitzer (2005).

Esta original historia se desarrolla como un monólogo en el que se describen tres momentos en la vida de un hombre, salpicando con dosis de humor escenas que marcaron el rumbo de este personaje que necesita de los otros para confirmar su existencia, para definir su identidad. El público se convierte en ese otro cuya percepción ansía en una puesta en escena dinámica y llena de guiños a los espectadores, rompiendo la cuarta pared.

Lucio Hernández dirige esta tragicomedia, que contó con la ayuda del propio Eno a la hora de realizar la versión uruguaya, magistralmente interpretada por el reputado Rogelio Gracia, Premio Florencio Sánchez 2016 al Mejor Actor, otorgado por la Asociación de Críticos Teatrales de Uruguay.

Durante el mes de febrero, Sala Russafa continúa colaborando con el Centre Teatral de la Diputació de Valencia Escalante, mientras se trabaja en la búsqueda de una sede propia para su programación.

Dentro de la programación del ‘Ciclo Escena Diversa’, esta semana el teatro de Ruzafa acoge a la compañía catalana La Baldufa y su obra ‘Safari’ (18-22 febrero), una divertida propuesta para espectadores a partir de 3 años que combina la interpretación con el uso de títeres en una puesta en escena llena de imaginación, donde se desdoblan y transforman los objetos para recrear distintos escenarios.

Sobre las tablas, dos exploradores tratan de encontrar al león, rey de la sabana, que ha huido por el trato abusivo que le dan el cocodrilo y otros animales. El tema del bulling se trata a través de la relación entre los animales, ofreciendo a los pequeños las claves para reconocer y solventar este problema, apostando por la educación y las actitudes positivas para una buena convivencia.

Tom Pain, de la Compañía Teatro Solís. Foto de Santiago Bouzas por cortesía de Sala Russafa.

Tom Pain, de la Compañía del Teatro Solís. Foto de Santiago Bouzas por cortesía de Sala Russafa.

Hadas, bullying y agua

El bosque de Grimm, de La Maquiné (11-15 febrero)
Safari, de Baldufa Companyia de Teatre (18-22)
Agua de Luna, de Compañía Improvisada (25)
Sala Russafa
Ciclo Escena Diversa de Teatre Escalante
C / Dénia, 55. Valencia
Del 11 al 25 de febrero de 2018

Sala Russafa presenta a lo largo de este mes el ciclo Escena Diversa, organizado por Teatre Escalante, tres espectáculos de otras tantas compañías procedentes de Granada, Lleida y Valencia, respectivamente, que combinan la reflexión con el entretenimiento mediante el teatro de objetos, los visuales, la música clásica, los títeres y la danza. “Educar en valores a través del teatro es una de nuestras responsabilidades”, señala el director artístico del Escalante Josep Policarpo. “Creadores y gestores tenemos que ser conscientes de la repercusión que tiene nuestro trabajo en la formación de los niños y en la posibilidad de ir respondiendo a su curiosidad e inquietudes”.

El bosque de Grimm.

El bosque de Grimm, de La Maquiné. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El ciclo se inició el pasado 11 de febrero con la formación granadina La Maquiné que ofrece una estilizada recreación de los cuentos tradicionales. Caperucita Roja, Pulgarcito, Blancanieves y Cenicienta se alternan y entrecruzan en ‘El bosque de Grimm’, en escena hasta el 15 de febrero. El punto de partida e hilo conductor de este espectáculo sin palabras es la suite de Maurice Ravel, Ma mère l’Oye, inspirada en los cuentos de hadas. “La música es la palabra del espectáculo”, explica Joaquín Casanova, cofundador de la compañía junto a Elisa Ramos.

Para documentar el proyecto realizaron lecturas sobre psicoanálisis y cuentos populares y revisaron la obra de artistas románticos y de fotógrafos contemporáneos interesados en el universo de los cuentos de hadas, rehuyendo el estilo edulcorado a lo Disney. La compañía fue reconocida por este montaje con el Max 2014 al mejor espectáculo infantil y el premio Teatro Andaluz/SGAE en la misma categoría en 2013. Recomendado para niños mayores de seis años.

“La Maquiné tiene una sensibilidad extraordinaria para integrar los títeres y los objetos en sus espectáculos y la puesta en escena siempre es original e innovadora. Su modernidad y voluntad de actualizarlos a través de un lenguaje personal incluye un nuevo concepto de títere y del movimiento”, destaca Policarpo.

Safari. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Safari, de Baldufa Companyia de Teatre. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Safari contra el bullying

A modo de las tradicionales fábulas la Baldufa Companyia de Teatre se sirve de  animales, concretamente especies de la sabana africana para plantear el tema del bullying y apuntar soluciones en ‘Safari’, función programada del 18 al 22 de febrero. Pinyot y Carabassot, protagonistas de un montaje anterior de esta compañía, Lío en la Granja,  cuentan el conflicto que surge tras la misteriosa desaparición del rey de la selva. Un cocodrilo abusivo y un león que no sabe rugir simbolizan así la ferocidad y la crueldad con la que a menudo se tratan los niños.

Un espectáculo para los más pequeños, con un mensaje claro y con una estética sugerente. “Por medio de la educación y el teatro se pueden potenciar actitudes y comportamientos en positivo que permitan una convivencia dulce y tranquila”, dicen los miembros de la compañía leridana. Recomendado para niños mayores de cuatro años, habrá una función para el público general el próximo domingo 18 de febrero a las 18 horas.

Gota de Agua.

Agua de Luna, de Compañía Improvisada. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Gotas de agua

Cierra el ciclo ‘Agua de Luna’, danza con mensaje ecologista de Compañía Improvisada que, a través de las aventuras de dos gotas de agua salada, descubre a los pequeños los valores de la colaboración, el respeto a la igualdad, la diversidad y la amistad.  Un audio que evoca la Luna y el agua, según textos de cinco grandes escritores inicia un recorrido por diez escenas que, en clave de danza narran el viaje de una gota de agua arrastrada hasta las profundidades marinas después de una tempestad.

Allí empieza su periplo en busca del camino de vuelta a casa a través de los diferentes paisajes del agua. El fondo del océano, las grutas y aguas subterráneas, los manantiales, los ríos, las lagunas, las tormentas, la lluvia tranquila, los charcos infinitos, los canales y el mar. En su aventura tropieza con seres mágicos que le enseñan a convivir de forma más ecológica y sostenible con el planeta Tierra. Recomendado para niños mayores de cuatro años, se ofrece una función para el público general el domingo 25 de febrero, a las 18 horas.

El bosque de Grimm, de La Maquiné. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El bosque de Grimm, de La Maquiné. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Bel Carrasco

El ‘minuto cero’ del convenio del sector teatral

Primer Convenio colectivo de los actores y actrices valencianos
Jueves 8 de febrero de 2018

La Conselleria de Educación, Investigación, Cultura y Deporte ha impulsado, mediante el Institut Valencià de Cultura, el primer Convenio colectivo de los actores y actrices valencianos, que firmaron el pasado jueves 8 de febrero en el Teatro Principal de València la Associació d’Empreses d’Arts Escèniques del País Valencià (AVETID), la Associació d’Actors i Actrius del País Valencià (AAPV) y representantes de los sindicatos.

A la firma del convenio asistieron el conseller de Cultura, Vicent Marzà; la diputada de Teatros y Memoria Histórica de la Diputación de València, Rosa Pérez Garijo; el director general del Institut Valencià de Cultura, Abel Guarinos, y el director adjunto de Artes Escénicas del IVC, Roberto García. El convenio lo firmaron la presidenta de AVETID, Maria Ángeles Fayos; el presidente de la AAPV, Ximo Solano, y representantes sindicales. Después de la firma, la Generalitat se adhirió al convenio, un apoyo que da ejemplo para que otros productores públicos y privados de nuestro territorio apliquen también este acuerdo.

De izda a dcha, Mariángeles Fayos, Vicent Marzà y Ximo Solano. Imagen cortesía de la Conselleria de Cultura.

De izda a dcha, Mariángeles Fayos, Vicent Marzà y Ximo Solano. Imagen cortesía de la Conselleria de Cultura.

Según el conseller Marzà, “por primera vez, el sector del teatro valenciano dispone de un convenio colectivo, un paso histórico para la regularización, la profesionalización y la dignificación laboral del sector escénico. Un acuerdo que nos iguala a convenios semejantes firmados desde hace años en el resto del Estado”. Esta iniciativa ha sido impulsada por Cultura de la Generalitat y consolida uno de los objetivos de trabajo del primer semestre de 2018 establecidos en el Seminari de Govern de Benicarló-Vinaròs.

El responsable de Cultura de la Generalitat apuntó que “hay que aplaudir el trabajo de la AVETID y de la AAPV, que han buscado el consenso en todo momento, y también el trabajo hecho por los sindicatos. Desde la Generalitat no solo hemos impulsado que este convenio fuera una realidad, sino que nos comprometemos a ponerlo en práctica desde el minuto cero por lo que respecta a la contratación de actores y actrices en las producciones teatrales públicas que dependen de nosotros”.

Además, las convocatorias de ayudas del IVC tendrán en cuenta lo que se detalla en este acuerdo. Se consensuará con el sector la modificación de las bases reguladoras de ayudas a la producción de espectáculos, giras y salas o teatro de exhibición regular y profesional. El convenio estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2019 y se prorrogará por períodos sucesivos de un año, mientras no sea objeto de denuncia escrita por cualquiera de las partes firmantes. Esta prórroga comportará un incremento de las condiciones económicas de acuerdo al IPC.

Representantes institucionales y profesionales del sector teatral, tras la firma del convenio en el Teatro Principal. Imagen cortesía de la Conselleria de Cultura.

Representantes institucionales y profesionales del sector teatral, tras la firma del convenio en el Teatro Principal. Imagen cortesía de la Conselleria de Cultura.

El conseller Marzà explicitó que “estamos en un momento de recuperación del sector de las artes escénicas en nuestro territorio. Hay que recordar el significativo incremento económico de las ayudas al sector por parte de la Generalitat, que han aumentado un 178 % con respecto al año 2014. En 2018 se llegará a 3.500.000 millones de euros, la cifra más alta de la historia”.

Y añadió: “Esto es solo un dato, no vamos con triunfalismos, ya que nos encontramos con una industria teatral a punto de desmantelarse por las políticas del antiguo gobierno y lo que estamos haciendo es revertir y reconstruir la escena teatral valenciana entre todos”. El titular de Cultura explicó que “el objetivo compartido es aumentar y fidelizar público valenciano que vaya al teatro y mejorar las condiciones del sector”.

En este sentido hay que recordar que los teatros Principal y Rialto de València han tenido un 40% más de espectadores en 2017 con respecto al año anterior, y específicamente la obra ‘Tic tac’, una coproducción del IVC y la Diputación de València, superó los 7.000 espectadores. Asimismo, el Teatro Principal de Castellón ha incrementado en un 8 % los espectadores con respecto a 2016 y el Teatro Arniches de Alicante ha tenido 6.600 asistentes en 2017, destacando en este caso que, de octubre a diciembre de 2017, hubo un 68 % más de espectadores que en el mismo período de 2016.

Miembros institucionales y representantes del sector teatral tras la firma del convenio, en el hall del Teatro Principal. Imagen cortesía de la Conselleria de Cultura.

Miembros institucionales y representantes del sector teatral tras la firma del convenio, en el hall del Teatro Principal. Imagen cortesía de la Conselleria de Cultura.

El tórrido zinc de Tennessee Williams en el Olympia

‘Una gata sobre un tejado de zinc caliente’, de Tennessee Williams
Versión y dirección: Amelia Ochandiano
Teatro Olympia
San Vicente Mártir 44, Valencia
Hasta el 11 de febrero de 2018

De la mano de José Velasco y Zebra Producciones, la conspicua obra del dramaturgo norteamericano Tennessee Williams ”Una gata sobre un tejado de zinc caliente’ recala en el Teatro Olympia de Valencia, hasta el domingo 11 de febrero de 2018.

La actriz, productora y directora de escena Amelia Ochandiano rubrica la presente versión –en plena gira nacional desde finales de 2016– a partir de la adaptación implementada por el escritor sureño para la escena de Broadway, exhortado por Elia Kazan con motivo de su estreno en el desaparecido Morosco Theatre neoyorkino, durante la lejana primavera de 1955.

Juan Diego y Alicia Sánchez durante un instante de la representación de 'Una gata sobre un tejado de zinc caliente'. Fotografía cortesía e PTC.

Juan Diego y Alicia Sánchez durante un instante de la representación de ‘Una gata sobre un tejado de zinc caliente’. Fotografía cortesía e PTC.

Con el fin de reportar a la obra ciertos céfiros de contemporaneidad, Ochandiano, amén de nutrirse con determinados vestigios del celuloide (ineludible referirse a la acomodación cinematográfica dirigida por Richard Brooks en 1958), procura focalizar aún más la atención y el peso dramático sobre conceptos tan indubitablemente universales como la verdad y la mentira, la enfermedad y la muerte, la represión y el deseo, la trémula moral o la codicia; concepciones, juicios y designios que vertebran y transforman el devenir unos personajes translúcidos y arquetípicos, gobernados por una canícula sofocante, resentida y perturbadora.

No obstante, este zinc caliente abrasa premeditadamente ciertas cuestiones capitales del original y relega a la esfera terciaria la veladura en primer plano que determina el conflicto marital de la pareja protagonista: la supuesta homosexualidad del dipsómano  Brick –encarnado por un plausible Andreas Muñoz–, otrora motivo de censura para el epatable público y asunto categórico en otros dramas del Pulitzer de Misisipi, como ‘El zoo de cristal’ o ‘Un tranvía llamado deseo’.

En cuanto a otras adecuaciones y reparto se refiere, debe agradecerse el generoso protagonismo del Abuelo, presencia pulmonar de un excelso Juan Diego, quien, provisto de prosodia asfixiante y salbutamol, confiere a la representación la necesaria serenidad escénica, el comedido silencio (cuando procede) y la pausa (frágil y quebrantable por el ímpetu), equilibrando ciertos e incontenibles excesos del primer tercio.

Andreas Muñoz, Alicia Sánchez y José Luis Patiño durante un instante de la representación de 'Una gata sobre un tejado de zinc caliente'. Fotografía cortesía e PTC.

Andreas Muñoz, Alicia Sánchez y José Luis Patiño durante un instante de la representación de ‘Una gata sobre un tejado de zinc caliente’. Fotografía cortesía e PTC.

Igualmente, destaca Alicia Sánchez en el rol de Madre, insuflando una sobresaliente credibilidad a su personaje (tal vez el más aferrado a la sustantividad). Begoña Maestre, como Maggie, solidifa y asienta la complejidad del papel a medida que transcurre la obra, tras una vehemencia preliminar que, quizás, reste poso a su incertidumbre y desasosiego. Por su parte, Marta Molina (Mae) y José Luis Patiño (Gooper) superviven con solvencia a los caracteres más predecibles o planos de la presente versión, sobre los que recaen ciertas distensiones, cuya derivada hilaridad, a mi juicio, quebranta la senda de hondura conquistada por momentos.

Concluye siendo esta gata sobre un tejado de zinc tan brumosa como apetecible. Necesaria ocasión fugaz para asomarse a los tormentosos y góticos estíos sureños de un Thomas Lanier Williams III erigido en clásico.

Un instante de la representación de 'Una gata sobre un tejado de zinc caliente'. Fotografía cortesía e PTC.

Un instante de la representación de ‘Una gata sobre un tejado de zinc caliente’. Fotografía cortesía e PTC.

Jose Ramón Alarcón

 

Maestros de la palabra

Ligeros de lenguaje, de Gerardo Esteve (1-4 febrero)
La estancia, de Chema Cardeña (8-11)
Ultramarinos, de Paco Zarzoso (15-18)
Teatro Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Del 1 al 18 de febrero de 2018

Autores muy diferentes y en cierta forma complementarios que forman parte del boom de la dramaturgia valenciana de los años noventa, se mantienen en activo y han formados sus propias compañías. Es el denominador común de los que integran el ciclo ‘Maestros de la palabra’, organizado por Instituto Valenciano de Cultura (IVC). A lo largo de este mes el Teatro Rialto ofrecerá tres obras: ‘Ligeros de lenguaje’ de Gerardo Esteve, ‘La Estancia’ de Chema Cardeña y ‘Ultramarinos’ de Paco Zarzoso.

Ligeros de lenguaje, de Gerardo Esteve, en el Teatro Rialto. Imagen cortesía del IVC.

Ligeros de lenguaje, de Gerardo Esteve, en el Teatro Rialto. Imagen cortesía del IVC.

Abrió el ciclo ‘Ligeros de lenguaje’, un texto escrito y dirigido por Gerardo Esteve y representado por él mismo junto con Miguel Ángel Montilla, de la compañía Esteve y Montilla. Este  artefacto teatral es fruto del encuentro de Esteve y Montilla, ‘dos pájaros de cuidado’, que comparten escenario en un espectáculo donde el lenguaje, el humor, la poética y el juego son los instrumentos para transmitir la emoción al espectador. Esteve sorprende otra vez al público con su humor latente que aflora en función de la actitud del espectador. Una vez más indaga en el lenguaje, pues en sus espectáculos no existe una historia convencional con planteamiento, nudo y desenlace, sino que es el lenguaje mismo quien genera la teatralidad, a través de giros coloquiales y un estilo propio que apela a la inteligencia del espectador.

La estancia, de Chema Cardeña, en el Teatro Rialto. Imagen cortesía del IVC.

La estancia, de Chema Cardeña, en el Teatro Rialto. Imagen cortesía del IVC.

El siguiente montaje, del 8 al 11 de febrero, es uno de los primeros textos de Chema Cardeña, ‘La Estancia’ dirigido por Jesús Castejón, producido por la compañía de Salvador Collado y protagonizada por Javier Collado y José Manuel Seda. Esta obra recibió el Premio de la crítica valenciana y el de la Asociación de espectadores de Alicante (AITA) al mejor texto. En el marco de la Inglaterra isabelina y, a través de la especial relación entre Shakespeare y Marlowe, Cardeña plantea el tema de la identidad personal, del otro, del espejo, del fingimiento y la impostura, de la ambición, la traición y el deseo. También de las reglas del arte, de sus limitaciones, de la imposibilidad de decir la verdad.

Ultramarinos, de Paco Zarzoso, en el Teatro Rialto. Imagen cortesía del IVC.

Ultramarinos, de Paco Zarzoso, en el Teatro Rialto. Imagen cortesía del IVC.

El tercer y último espectáculo, del 15 al 18 de febrero, es ‘Ultramarinos’ un texto escrito y dirigido por Paco Zarzoso para su compañía habitual Húngara de Teatro, interpretado por Pep Ricart, Lola López y Miguel Lázaro. Un padre y una hija peregrinan por los pueblos del interior de la España de los años cincuenta con una carpa en la que ofrecen un espectáculo que trata del mar y sus maravillas. En uno de sus destinos, cuyos habitantes nunca han visto el mar, la existencia de esos dos personajes registra un gran cambio tras conocer a un vendedor ambulante que se aloja en su misma pensión.

De izda a dcha y de arriba abajo, Gerardo Esteve, Roberto García, Paco Zarzoso y Chema Cardeña. Imagen cortesía del IVC.

De izda a dcha y de arriba abajo, Gerardo Esteve, Roberto García, Paco Zarzoso y Chema Cardeña. Imagen cortesía del IVC.

Bel Carrasco

El trabajo del actor, a escena

¡Mucha mierda!
Sporting Club Russafa
C / Sevilla, 5. Valencia
Sábado 10 viernes 11 de febrero de 2018

Las actrices valencianas Maria Caballero y Carmen Comes regresan con ‘¡Mucha Mierda!’ Esta vez en el teatro. Una obra que les ha dado muchas alegrías. La primera, ser seleccionada para la última edición de Russafa Escènica, “la plataforma perfecta para dar a conocer obras de nuevos creadores emergentes valencianos”, confiesan las actrices. La segunda, poder desarrollar la historia en el particular marco de una floristería con varios pases al día, madurando así en la profesión, sintiendo de cerca al público. La última, la oportunidad que les brindó el festival valenciano de acercar su interpretación a otros gestores culturales. De ahí salió la posibilidad de desarrollar la pieza y exprimir su contenido para adaptarlo al teatro donde 30′ no eran suficientes. Los próximos días 10 y 11 de febrero estrenan su guión adaptado en la sala Sporting Club Russafa.

Escena de '¡Mucha mierda!'. Imagen cortesía de Sporting Club Russafa.

Escena de ‘¡Mucha mierda!’. Imagen cortesía de Sporting Club Russafa.

“Pensamos en muchas y muy diferentes posibilidades de alargar la obra pero haciendo esto nos dimos cuenta de que no nos hacía falta inventar nada nuevo, sino profundizar en lo que ya estábamos contando”, confirman las actrices para quienes este proceso ha supuesto volver a sentarse en una mesa como dramaturgas. Por eso recomiendan ir a verla incluso a quienes ya disfrutaron de su puesta en escena en Russafa Escènica porque “en estos meses, los personajes y la obra han sufrido un proceso necesario de maduración que hace que la pieza sea ahora más sólida, más profunda y más contundente”.

La obra aborda una visión cómica y crítica sobre el oficio del actor en una propuesta fresca y dinámica en la que las dos actrices se mueven libremente en un espacio vacío. Así, el público se ve envuelto en un universo en el que todo cabe, que incluye diferentes textos dramáticos y códigos de interpretación, llegando a mezclar a dramaturgos como Rodrigo García y William Shakespeare. El espectador consigue empatizar e identificarse desde el primer momento con Martina y Lola y verse inmerso en un viaje en el que la realidad y la ficción bailan juntas.

Maria Caballero y Carmen Comes complementan su tarea como actrices con la de guionistas y directoras. Un trabajo que ya habían realizado anteriormente en la ESAD. No obstante, defienden un método propio que invierte los procesos de creación, comenzando por el trabajo actoral donde más cómodas se sienten. “La obra está escrita a partir del material que recogíamos en improvisaciones actorales y no de una manera más independiente o intelectualizada. Sabíamos qué queríamos contar y, trabajando mucho, llegó el cómo contarlo o dirigirlo”, comentan las actrices. Lo más difícil ha sido la dirección de la obra. Para ello contaron con el apoyo de Miguel Ángel Romo. Su visión externa les ha permitido estar más seguras y trabajar con firmeza.

Escena de 'Mucha mierda'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘Mucha mierda’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

¿Qué sucede cuando termina la función? ¿Dónde acaba la realidad y dónde empieza la ficción? Dos actrices. Dos sillas. Dos rosas rojas. Cae el telón. Aplausos. Empieza la función. A partir del procedimiento meta teatral que constituye la naturaleza de la obra, se instauran diferentes planos de realidad-ficción en los cuales las dos actrices, Martina y Lola, navegan.

‘¡Mucha Mierda!’ es entonces una obra que contiene diferentes obras en sí misma y que reflexiona sobre el trabajo del actor, la figura del público y la propia naturaleza del arte teatral. Todo esto es reflejado en la historia de las dos protagonistas, a partir de su compleja relación personal y profesional. Es por esto, que la obra habla mucho del amor, la homosexualidad entre dos mujeres, el tiempo y sobre cómo éste influye en las relaciones personales. La obra incluye textos de Rodrigo García (dramaturgo contemporáneo) y de William Shakespeare (en su versión original), así como dos códigos de interpretación prácticamente opuestos: el naturalismo-realismo y el teatro físico/danza como abstracción del cuerpo y del texto.

Escena de '¡Mucha mierda!'. Imagen cortesía de Sporting Club Russafa.

Escena de ‘¡Mucha mierda!’. Imagen cortesía de Sporting Club Russafa.

La incomunicación según La Cantante Calva

La cantante calva, de Eugène Ionesco, dirigida por Luis Luque
Con Adriana Ozores, Fernando Tejero, Carmen Ruiz, Joaquín Climent, Helena Lanza y
Javier Pereira
Teatro Olympia
C / San Vicente Mártir, 44. Valencia
Del 24 de enero al 4 de febrero de 2018

“Vaya, son las nueve. Hemos comido bien. Sopa, pescado, patatas con tocino, ensalada inglesa”, dice Adriana Ozores sentada en el suelo de un lujoso comedor. No pasa mucho más en esos primeros compases de la obra, un espectador desconocedor de la trama no sabrá qué pensar sobre el texto de Eugène Ionesco. La obra cumbre del teatro absurdo, de la sin razón, algo que nos parece muy extraño al principio pero que nos damos cuenta que se parece demasiado a la realidad: gente que habla de tonterías y que no se comunican bien, de hecho ni se comunican.

La cantante calva, de Eugéne Ionesco. Teatro Olympia de Valencia.

La cantante calva, de Eugéne Ionesco. Teatro Olympia de Valencia.

Dos parejas que se encuentran en un palacio vetusto y rancio, un bombero buscando fuego en cualquier lugar, como si de un emparanoiado con el trabajo y con apagar fuegos inexistentes se tratara y una criada divertida, alocada y desparramada, que seduce al bombero sin ambages. Una criada sin la tibieza de sus señores, sin el encorsetamiento de la gente de bien, de las parejas respetuosas.

La obra, protagonizada por Javier Pereira, Joaquin Climent, Carmen Ruíz, Fernando Tejero y Helena Lanza, propone muchas e interesantes reflexiones como la soledad, el caos existencial que supone sobrevivir a una guerra mundial (en nuestro caso, por ejemplo, a una crisis que nos ha vuelto más pobres), la incomunicación entre personas, inclusos entre personas que se aman (o se amaban). Todo desde el absurdo, desde la transgresión que supone hacer que el espectador sea el que tenga que sacar sus conclusiones, sus propias ideas.

Escena de 'La cantante calva', de Eugène Ionesco, dirigida por Luis Luque. Teatro Olympia de Valencia.

Escena de ‘La cantante calva’, de Eugène Ionesco, dirigida por Luis Luque. Teatro Olympia de Valencia.

Luís Luque se lanza a la adaptación de esta obra, no teme que la gente se quede con cara de póker, sabe que el público español está preparado para asimilar la vicisitudes de la vida moderna, de las frases sin sentido. Parejas que viajan juntos, viven juntos o tienes hijos juntos pero que se desconocen. Parejas aburridas, tristes, miserables, que subliman con poder escuchar cualquier historia, la de un bombero y sus aventuras, con tal de salir de su tedio, de sus circunloquios, de la pesadez de sus existencias sin más.

Una obra difícil, por mucho que recurra al humor, compleja en su propuesta de diálogos absurdos, extraños y apartados (aparentemente) de la realidad. Somos hijos de esa sociedad, por que en el fondo es la nuestra, ¿quién no ha hablado sin saber qué decía o solo por hablar…?

Elenco de 'La cantante calva', de Eugène Ionesco, dirigida por Luis Luque. Teatro Olympia de Valencia.

Elenco de ‘La cantante calva’, de Eugène Ionesco, dirigida por Luis Luque. Teatro Olympia de Valencia.

Javier Caro

 

“Mis proyectos surgen de lo que hay a mi alrededor”

Pi, de Asun Noales
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Hasta el 8 de febrero de 2018

Unos artistas cuentan historias a base de encadenar palabras, otros lo hacen con sonidos o con imágenes. Los más osados se valen, únicamente del cuerpo humano, de sus movimientos en el tiempo y en el espacio. ¿Cómo conseguir que una idea, un sentimiento, un argumento cobren vida a través de algo tan sutil? La coreógrafa, bailarina y directora de escena Asun Noales (Elche, 1972) responde a esta difícil pregunta sin pestañear. Al frente de su compañía OtraDanza durante la última década, y a lo largo de su brillante trayectoria profesional ha logrado materializar esa magia en un importante número de espectáculos de danza contemporánea en los que cuenta un sinfín de historias.

'Pi', de Asun Noales. Imagen cortesía de Sala Russafa.

‘Pi’, de Asun Noales. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Noales se inició de la mano del coreógrafo ilicitano Vicente Sáez, autor de ‘Uadi’, y en Barcelona estudió con Guillermina Coll y Angels Margarit. Otros referentes en su carrera son Trisha, Pina y Ohad, aunque hoy día se confiesa fan de Dimitris Papaioannou. Juana, Tatoo, Tierra, Back, Rito, Sacra, etcétera. A su rica nómina de coreografías se ha sumado la de nombre más breve, ‘Pi’, un espectáculo para todas las edades inspirado en el número 3,1416 que pretende descifrar los patrones secretos de la naturaleza (fractales) y transmitir el amor por la armonía que encierra. Hasta el 8 de febrero permanecerá en la Sala Russafa y en primavera volverá a Valencia dentro de la VII edición del Festival Abril en Danza.  A partir de este mes OtraDanza reinicia la gira con sus espectáculos: Pélvico, Sacra, Da Capo, Rito, Clandestino y Eva y Adan. Noales colabora con prestigiosas compañías internacionales y con la nueva Jove Companyia Alacant-Dansa, además de ejercer una actividad docente.

'Pi', de Asun Noales. Imagen cortesía de Sala Russafa.

‘Pi’, de Asun Noales. Imagen cortesía de Sala Russafa.

¿Por qué  bautizó su compañía OtraDanza?

Antes, estuve seis años como codirectora de otro bonito proyecto, Patas Arriba y al iniciar el mio en solitario, tuve la sensación de empezar otra vez de cero, de contar otra vez quién era yo, de hacer tabla rasa. De ahí el nombre. Si ha sobrevivido una década  es gracias a haber invertido en ella mucho trabajo y aventuras de todos los colores que se pueden imaginar, sin perder nunca el contacto con la realidad artística de mi tierra.

¿Qué proceso sigue en la gestación de una coreografía?

Soy muy anárquica a la hora de iniciar un nuevo viaje, como me gusta llamar a mis procesos creativos. Unos parten de una imagen, otros de una idea, otros de elementos que no pude profundizar en anteriores producciones y en los que me apetece adentrarme después. También hay algunos encargos. Cada proyecto surge de manera diferente, pero siempre hay algo común en ellos y es la vida, lo que me rodea, lo que acontece a mi alrededor.

¿Cómo sucedió en el caso de ‘Pi’? 

El caso de Pi fue muy claro. Este es mi tercer espectáculo para público infantil y en los dos anteriores, tanto en Eureka como en Eva y Adan abordo preguntas sobre el ser humano, profundizo en la evolución del hombre. En Pi vuelvo a adentrarme en la relación de la vida con la ciencia, en este caso con las matemáticas. Se inspira en el número mágico e infinito 3,141592 y en su relación con la naturaleza. Además, 2018 ha sido proclamado Año de la Biología Matemática, y Pi se inspira en parte en ella.

'Pi', de Asun Noales. Imagen cortesía de Sala Russafa.

‘Pi’, de Asun Noales. Imagen cortesía de Sala Russafa.

¿La obra trata de reflejar los fractales? 

Los fractales me parecen fascinantes. La repetición de patrones. Como todos estos elementos matemáticos están en nuestro día a día, desde un girasol, hasta el romanesco que nos comemos o el crecimiento de las ramas de algunos árboles. Los fractales inspiran una de las escenas, donde hay una continuidad constante en el movimiento de tres bailarines, es casi un número circense, los nudos que van tejiendo sus cuerpos dan lugar a formas diversas, sin perder la continuidad ni el ritmo.

¿Hay muchas diferencias entre concebir un ballet para niños y uno para adultos? 

Para mí, no. A nivel coreográfico y de composición musical, la diferencia quizá está en la frescura de la mirada y el interés que ésta pueda tener hacia lo que se les está mostrando.

'Pi', de Asun Noales. Imagen cortesía de Sala Russafa.

‘Pi’, de Asun Noales. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Parece que la danza está condenada a ser la Cenicienta de las artes escénicas. ¿Alguna propuesta para convertirla en Princesa del baile? 

Dicen que la danza es minoritaria, aunque yo no lo creo. Todo el mundo baila, o casi todo el mundo. Mucha gente practica diferentes tipos de danza como afición. De manera que convertirla en Princesa es cuestión de querer y poner los medios para que lo sea. Si se hablara de ella en televisión más a menudo, si se programara más, si en cada ciudad hubiera un conservatorio de danza, si en cada capital hubiera una compañía, como hay orquestas en muchos lugares. Querer es poder. No creo que la danza deba ser la Cenicienta, pero si no hay interés porque ocupe su lugar, nunca lo ocupará por mucho que unos cuantos nos dejemos la piel porque así sea.

¿Qué consejos daría a los jóvenes que se inician en la danza?

Les diría que se meten en un buen lío porque esta profesión te atrapa, hay que dedicarle muchas horas, mucha vida. Pero si es lo que quieren, que trabajen duro, con rigor y que disfruten, porque disfrutando de lo que uno hace las cosas no cuestan tanto esfuerzo. Y que se formen bien, los referentes son imprescindibles para poder desarrollar tu trabajo. Una buena escuela, unos buenos maestros, una buena experiencia profesional antes de embarcarte a dirigir tu propio proyecto es fundamental.

'Pi', Asun Noales. Imagen cortesía de Sala Russafa.

‘Pi’, Asun Noales. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Bel Carrasco

Michael Jackson: la fama como verdugo

¿Qué pasó con Michael Jackson?, de La Teta Calva
Teatre El Musical
Plaza del Rosario, 2. Valencia
Viernes 2 y sábado 3 de febrero de 2018

Michael Jackson es el espejo roto en el que La Teta Calva, declarados fans del rey del pop, se refleja para contar la historia de un tipo que se vio empujado al éxito y no pudo con él. Un tipo que consiguió la fama. Una fama que se convirtió en verdugo. Pero la compañía valenciana, con esta puesta en escena, se pregunta muchas más cosas acerca de la fama. Se trata de una reflexión en clave popular de la necesidad que tenemos por mostrarnos en las redes sociales, en nuestros círculos más próximos, en nuestro ámbito cotidiano.

Cartel de '¿Qué pasó con Michael Jackson?', de La Teta Calva.

Cartel de ‘¿Qué pasó con Michael Jackson?’, de La Teta Calva.

“¿Qué es la fama? Salir en la obra del colegio. Sacar un diez. Tocar los bongos en el coro de la iglesia. Tocar la guitarra en el campamento. Llevar el estandarte de la falla. Salir en las noticias porque tu perro va en monopatín. ¿Cuántas visitas en Youtube marcan nuestra respetabilidad? ¿Cuántos “me gusta” en Facebook nos sacian para dormir satisfechos? ¿Cuántos followers podemos conseguir? ¿A dónde nos lleva el ansia de éxito, de reconocimiento? ¿Qué somos capaces de hacer por un lugar en el podio?”, se preguntan desde La Teta Calva.

Tal y como recalca la compañía, “soñamos despiertos con cubrirnos de gloria. Una gloria televisada y compartida millones de veces. Un éxito viralizado. Soñamos ser. Ser el mejor. Ser el mejor y que se vea. Si no, no eres nada”.

En ese sentido, señalan los autores, Xavo Giménez y María Cárdenas el hipertexto de la obra reflexiona con ironía sobre la superficialidad en la que ha caído la actual sociedad. “Soñamos despiertos con cubrirnos de gloria. Una gloria televisada y compartida millones de veces. Un éxito viralizado. Soñamos ser. Ser el mejor. Ser el mejor y que se vea. Si no, no eres nada”.

“Una comedia macabra sobre la necesidad de ser querido aunque sea mentira…. La necesidad de ser queridos en nuestras vidas fijándonos en Michael Jackson, un personaje que lo era todo y que desapareció repentinamente”, apostilla Xavo Giménez

En cuanto a la estructura de la obra, los espectadores van a poder ver una pieza con un formato de un documental sobre la vida de Michael Jackson. Se trata de una pieza escrita desde dos puntos de vista diferentes. María Cárdenas, coautora de la obra apunta que “el espectáculo es una fusión original de dos autores, una escritura hecha a cuatro manos”, recalca.

‘¿Qué pasó con Michael Jackson?’ se representará los días 2 y 3 de febrero a las 20.30 horas. Las entradas se pueden adquirir a un precio de 12 euros en las taquillas del teatro y en la web www.teatreelmusical.es/entrades

Carles Sanjaime, María Cárdenas y Xavo Giménez. Imagen cortesía de La Teta Calva.

Actores de ‘¿Qué pasó con Michael Jackson?’, de La Teta Calva. Imagen cortesía de El Musical.