Aquí Gritarán los Mudos

‘Aquí Gritarán los Mudos’ de la Compañía Migro Danza
Sala Off
Carrer del Túria, 47, Valencia

El pasado 21 de Noviembre tuvo lugar la danza teatro “Aquí Gritarán los Mudos” interpretada por la compañía Migro Danza.

‘Aquí Gritarán los Mudos’ es un tributo a la migración, no es a una historia concreta, sino todas esas voces que han pasado por esa situación. Es una obra silenciosa, donde dos personas, sin identidad, se encuentran en un punto del camino y como juntos se enfrentan a las distintas adversidades que supone dejar su tierra natal.

Fotografía de la obra 'Aquí Gritarán los Muertos'. Cortesía de la compañía Migro Danza

Fotografía de la obra ‘Aquí Gritarán los Mudos’. Cortesía de la compañía Migro Danza

A través del movimiento se cuentan distintas historias. La danza va alternándose entre pausas y momentos de tensión. La emoción envuelve el contexto en el que se encuentran ambos protagonistas donde vemos amor, violencia, muerte, desesperación, impotencia y cómo, a pesar de emociones y sentimientos tan fuertes, se da a entender un mensaje de seguir adelante ante las inclemencias que surgen a lo largo del camino. Los momentos de pausa podríamos considerarlos “falsos” ya que es una tranquilidad extraña, tensa, más como un sentimiento de derrota o fatigamiento de los protagonistas que un momento de paz.

La obra se realiza sobre un suelo de tierra. La tierra es otro personaje más con un simbolismo muy profundo, la tierra como elemento primario, una referencia que quizá aluda a que todos somos iguales y que provenimos del mismo lugar, el planeta Tierra y por otro la tierra como una elemento que causa desconocimiento, un espacio yermo, donde todo parece similar pero que el migrante no consigue adaptarse a él. La frontera se conceptualiza como un comodín cerrado el cual impide la entrada de los protagonistas a un nuevo lugar, causando una angustia y tensión en la obra que, unido a una música y la luz, refleja la angustia que sufren los migrantes al encontrar cortado su camino, unido a la incertidumbre de si podrán continuarlo.

Fotografía de la obra 'Aquí Gritarán los Muertos'. Cortesía de la compañía Migro Danza.

Fotografía de la obra ‘Aquí Gritarán los Mudos’. Cortesía de la compañía Migro Danza.

La música, compuesta por David Ortolà es una pieza improvisada en directo, buscando frescura en cada nueva interpretación de la obra y quizá también para reforzar el mensaje de tributo a las diferentes historias que deja el camino y como cada una tiene una serie de características personales. La música además ayuda a marcar ese mensaje crítico respecto a la situación del migrante. No estamos en una película de acción con una música épica o dramática, sino que la obra es una ventana a la realidad, la que vivimos actualmente. En la vida real no hay una banda sonora que nos acompañe, por lo que esta se compone por un sonido electrónico ambiental. La música no pretende ser bonita o gustar sino ser estridente, poner en tensión al espectador y crear esa sensación de no descanso que viven los protagonistas. La luz también es un agente que ayuda a canalizar ese mensaje de espacio etéreo, no importa donde se contextualiza la escena, sino el mensaje que transmite.

Con todos estos componentes los protagonistas interactúan a través de su danza, una muestra de esas ideas a través del entorno. Siempre danzan en torno a la tierra haciendo una metáfora de todos los viajes que no han sido contados, perdidos en el camino, no hace falta palabras ya que todos los componentes inertes (musica, tierra, luz) junto a los cuerpos de los protagonistas hablan a través de ese contraste de momentos ‘lentos’ y ‘agresivos’ consiguiendo impactar al espectador, buscando dejar tras de sí en él un pensamiento o idea tras terminar la obra.

Fotografía de Edward Quintana y Gracia Sánchez tras finalizar 'Aquí Gritarán los Muertos'. Cortesía de la compañía Migro Danza

Fotografía de Edward Quintana y Gracia Sánchez tras finalizar ‘Aquí Gritarán los Mudos’. Cortesía de la compañía Migro Danza

Esta es la primera obra dentro de teatro compuesta por la compañía Migro Danza interpretada por Edward Quintana y Gracia Sanchez. Ellos mismos se definen como ‘un colectivo de investigación corporal, que responde a las búsquedas y relaciones entre diferentes manifestaciones artísticas entorno a la elaboración de productos escénicos de calidad , así como en la construcción de un estilo propio de abordar el movimiento, dentro del discurso de la danza contemporánea’. ‘Aquí Gritarán los Mudos’ es una obra interesante e intensa con un tema muy actual que sin duda saben transmitir a través de algo tan abstracto como lo es la danza.

Aquí Gritarán los Mudos Trailer

Fotografía de la obra 'Aquí Gritarán los Muertos' Cortesía de la compañía Migro Danza.

Fotografía de la obra ‘Aquí Gritarán los Mudos’ Cortesía de la compañía Migro Danza.

Primeras seis autoras del Laboratorio de Dramaturgia Insula

Laboratorio de Dramaturgia Insula Dramataria Josep Lluís Sirera 2018
Primera promoción
Institut Valencià de Cultura
Miércoles 12 de diciembre de 2018

El Institut Valencià de Cultura ha presentado la publicación de las obras de las seis autoras de la primera promoción del Laboratorio de Dramaturgia Insula Dramataria Josep Lluís Sirera 2018, que ha editado el Centro de Documentación del Institut Valencià de Cultura. Las obras son ‘Tórtola’, de Begoña Tena; ‘L’orquestra del silenci’, de Maribel Bayona; ‘Los que comen tierra’, de Mafalda Bellido; ‘Cor de xiquet’, de Laura Sanchis; ‘El farol de Mandinga’, de María Cárdenas, y ‘Tiempo de argán y naranjas’, de Antonia Bueno.

Todas ellas han coincidido en la complicidad que se ha creado entre todos durante el proceso gracias a la generosidad de cada uno de sus compañeros y en el “placer que ha supuesto poder escribir con total libertad desde el interior de cada una de nosotras”. Asimismo, han agradecido el apoyo del IVC a la dramaturgia.

El objetivo de este laboratorio, que ha creado el director adjunto de Artes Escénicas del IVC, Roberto García, es potenciar la dramaturgia viva valenciana y estimular la escritura teatral que genera unas condiciones dignas de trabajo a través de reuniones conjuntas, contacto con otros profesionales escénicos, lecturas dramatizadas de las obras escritas, así como la publicación y, finalmente, la producción y la exhibición de alguno de los textos.

Estas publicaciones estarán disponibles en la librería LLIG de la Generalitat, así como en otras librerías especializadas, con el objetivo de hacer perdurar estas obras, así como dar a conocer al público y especialmente a los profesionales de artes escénicas los textos teatrales de autores valencianos. Ha coordinado esta primera promoción Paco Zarzoso, prestigioso dramaturgo valenciano de trayectoria reconocida, tanto dentro como fuera de nuestro territorio.

Él será el encargado de coordinar la segunda promoción del Laboratorio de Dramaturgia Insula Dramataria Josep Lluís Sirera, de la que se ha hecho público el nombre de sus componentes para la edición de 2019: Jorge Picó y Alfonso Amador, Javier Sahuquillo, Toni Agustí, Sònia Alejo, Isabel Caballero y Jéssica Martínez.

En esta segunda convocatoria se han presentado 41 proyectos. Para hacer la selección final se ha tenido en cuenta la valoración de las seis autoras de la primera edición, la del coordinador del laboratorio, Paco Zarzoso, y un informe externo especializado que ha aportado Victoria Szpunberg, autora teatral con una sólida trayectoria y actual profesora de Dramaturgia del Institut del Teatre de Barcelona.

Ganadores del Laboratorio

Ganadores del Laboratorio de Dramaturgia Insula Dramataria Josep Lluís Sirera 2018.

Historia de amor en clave obrera

Mundo obrero, de Alberto San Juan
Teatro Principal
C / Barcas, 15. Valencia
Días 7, 8 y 9 de diciembre de 2018

La Diputació de Valencia ha programado ‘Mundo Obrero’, de Alberto San Juan, para los días 7, 8 y 9 de diciembre en el Teatro Principal de Valencia. ‘Mundo Obrero’ es una historia de amor. El relato cuenta con Pilar y Luis (Pilar Gómez y Luis Bermejo, respectivamente), dos personas enamoradas que lucharán por su amor pese a la dificultad del momento social en el que viven, y que recorrerán juntas diversos episodios de la historia de España. Se trata de un montaje producido por el Teatro Español y el Teatro del Barrio que pretende lanzar una mirada a nuestro pasado más reciente.

“Seguimos apostando por una línea de cogestión de las artes escénicas junto a l’Institut Valencià de Cultura. Con estas actuaciones cerramos el programa de colaboración durante 2018, que incluyó la coproducción de ‘Els Nostres’ y la participación en el Festival Sagunt a Escena”, apuntó la diputada de Teatros Rosa Pérez Garijo.

De izda a dcha, Luis Bermejo, Alberto San Juan y Rosa Péres Garijo. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

De izda a dcha, Luis Bermejo, Alberto San Juan y Rosa Péres Garijo. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

La narración de esta historia empieza en la avenida del Paralelo de Barcelona durante los años 20 y avanza hasta nuestros días. La lucha de la clase trabajadora, del campo y la ciudad, el exterminio de la guerra, el fin de la dictadura nacional y la permanente y perseguida movilización social en la Transición o el fin del movimiento obrero toman protagonismo en escena a lo largo de los 85 minutos en los que Pilar y Luis permanecen juntos frente a todo.

El actor y director de ‘Mundo Obrero’, Alberto San Juan, muestra su permanente compromiso social con la actualidad española. “Esta vez he procurado avanzar en el concepto de espectáculo y ser más austero con los datos históricos. Me fijo menos en personajes reales y me detengo más en personas corrientes”, señala San Juan. Cansado de que “eso que llaman la Historia oficial parezca el fruto de acuerdos institucionales tomados entre unos cuantos hombres importantes, cuando si el mundo avanza es por la gente común que peleó en los movimientos sociales”.

Lola Botello, Pilar Gómez y Luis Bermejo, actores con una amplia experiencia en cine, televisión y teatro, acompañan al propio San Juan en esta obra durante los tres días que permanecerá en el Teatro Principal de Valencia.

El relato coloca a la música al mismo nivel que el resto de los elementos participantes, y es que Santiago Auserón, músico y compositor de dilatada trayectoria en el panorama nacional, ha participado en la composición artística y musical de ‘Mundo Obrero’. “Un compositor que conoce el patrimonio musical, algo importante para una obra como ésta, que transcurre en distintas épocas. Y, además de ser un gran compositor, es un extraordinario narrador. Por la suma de estos elementos, era el autor idóneo para las canciones de ‘Mundo Obrero’”, anticipó San Juan, ilusionado por la colaboración con el músico.

Escena de 'Mundo obrero', de Alberto San Juan. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia

Escena de ‘Mundo obrero’, de Alberto San Juan. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia

Un Chéjov del siglo XXI

El jardí de les cireres, de Antón Chéjov, adaptación de Manuel Molins dirigida por Joan Peris
Teatre El Micalet
Guillen de Castro, 73. València
Del 7 de noviembre al 2 de diciembre de 2018

La compañía Teatre Micalet estrenó el 7 de noviembre El jardí de les cireres (El jardín de los cerezos) obra póstuma de Antón Chéjov escrita en 1903, un año antes de su muerte, que sintetiza las inquietudes y temáticas de este autor universal. Adaptada por el dramaturgo Manuel Molins, Premio de Honor de las Artes Escénicas de la Generalitat, y dirigida por Joan Peris, forman parte del reparto: Pilar Almeria, Josep Manel Casany, Cristina García, Berna Llobell, Laura Romero, Ximo Solano y Guille Zabala.

No es la primera vez que el público puede ver esta obra en valenciano. Juli Leal, en 1974 y 1984, hizo sendos montajes con la compañía Carnestoltes. Pero esta primera versión de  Chéjov para el sigo XXI es una aportación muy personal de la compañía Teatre Micalet que bajo la dirección de Peris ha reducido el elenco a siete personajes enfatizando las similitudes entre los albores del siglo XX y la actualidad como dos momentos claves de cambios de ciclo histórico. “Teníamos este título en cartera hace mucho tiempo pero El Jardí... requiere madurez tanto de edad como profesional”, dice Pilar Almeria. Una madurez que tras 23 años de vida y una veintena de producciones  la compañía ha alcanzado plenamente.

El jardí de les cireres. Imagen cortesía de Teatre Micalet.

El jardí de les cireres. Imagen cortesía de Teatre Micalet.

A través de las vicisitudes de una familia de la aristocracia obligada a desprenderse de un precioso jardín improductivo, símbolo de su status, Chéjov retrata la encrucijada entre la agonía del zarismo y la revolución soviética. Describe la transición desde el protagonismo absoluto de la aristocracia al nacimiento de una nueva casta formada por los descendientes de los antiguos siervos liberados que se han enriquecido, a costa muchas veces de la debilidad de sus antiguos amos ociosos.

Nobles decadentes, los nuevos arribistas y los que sueñan con el cambio social. “Los personajes de la obra representan estos tres prototipos sociales que coinciden en un tiempo y espacio”, comenta Almeria. Gran conocedor del alma humana y compasivo siempre con sus personajes, Chéjov presenta una galería de seres humanos que asisten al destino que les ha tocado vivir. “Lo que les ocurre, salvando las distancias, es parecido a la situación actual”, señala la actriz. “Se percibe una sensación de derrota y la gente anda desorientada porque se producen cambios muy rápidos y el futuro se vislumbra incierto”.

Una de las dificultades que encuentran los intérpretes en este texto es ser capaces de expresar lo que se lee entre líneas, lo que subyace en los diálogos. “Los personajes parecen personas vulgares y da la impresión de que en sus vidas no pasa nada interesante pero por debajo palpitan intensos sentimientos y grandes cambios que en este caso giran en torno al amor y el dinero”, añade Almeria.

Aunque ha pasado más de un siglo desde que Chéjov escribió este texto, “hoy se empiezan a ver síntomas de un mundo en descomposición”, dice Molins. “Un ultraliberalismo que hace peligrar las conquistas sociales conseguidas con tanto esfuerzo  e incluso se habla de un retorno a la esclavitud por las reformas laborales de la derecha en complicidad con el FMI. Crecen los partidos xenófobos y homófobos, mientras el electorado mayoritario se distrae con pantallas, móviles, tabletas y la televisión. Estamos en un cambio de época y eso es también lo que presenta nuestra versión de Chéjov”, concluye Molins.

La puesta en escena refleja el carácter simbólico presente en la obra de autor ruso. El vestuario recuerda al de principios del pasado siglo pero sin rigor histórico. Aprovechando las posibilidades de la sala, se ha creado un espacio trasversal que sumerge al espectador en la casa donde ocurren los hechos y en los laterales se insinúan unas sombras que recuerdan las ramas de los árboles. Tras dos meses de ensayos la veterana compañía cumple el sueño de sumar a su repertorio este gran clásico universal.

El jardi de les cireres

El jardi de les cireres. Imagen cortesía de Teatre Micalet

Bel Carrasco

Pugna entre cristianos y paganos en Sala Russafa

Los últimos paganos, de Luis Díaz Viana, bajo dirección de Magda García Arenal
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Viernes 16 y sábado 17 de noviembre de 2018, a las 20.30h

‘Los últimos paganos’, la versión teatral de la novela homónima del antropólogo y poeta Luis Díaz Viana, ganadora del premio Ciudad de Salamanca de Novela 2010, llega el 16 y 17 noviembre a la Sala Russafa de Valencia. Bajo la dirección de Magda García Arenal, ‘Guirigai’ lleva a escena el conflicto de la identidad de los pueblos a partir de una fábula teatral situada en la Hispania del siglo V. Una tragedia sobre la decadencia de una época, donde se da un combate feroz entre cristianismo y paganismo.

La versión teatral está firmada por el propio Díaz Viana y el dramaturgo Agustín Iglesias y presenta a los protagonistas, Antonio y Vetula, como dos náufragos en una villa romana resistiendo el asedio de bárbaros cristianizados. Buscan en los antiguos ritos y la ingesta de hongos el conocimiento para encontrar sentido a la destrucción y respuesta a su futuro.

Los últimos paganos. Imagen cortesía de Sala Russafa

Los últimos paganos. Imagen cortesía de Sala Russafa

El espectáculo es un viaje, unas veces lúcido y otras alucinatorio, buscando antiguas y permanentes respuestas. Una noche en medio de un “inmenso desastre” que toca temas universales como el enfrentamiento de los pueblos, el choque de religiones, donde la amistad se muestra como motor de vida.

Texto bellísimo de oscuras profecías, amor y magia. Con música de la antigua Roma reproducida por los instrumentos antiguos del grupo Synaulia, unida a fragmentos musicales  de Arvo Pärty Penderesky; una puesta en escena  contemporánea  para disfrutar de la palabra y entrar en una fábula mágica.

Los últimos paganos. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Los últimos paganos. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Coreógrafos de vuelta a casa

Migrats (en breu)
Organizan Espacio Inestable y Centre del Carme Cultura Contemporània
Espacio Inestable
C / Aparisi i Guijarro, 7. València
Centre del Carme
C / Museu, 2. València
Del 14 al 25 de noviembre de 2018

Espacio Inestable y el Centre del Carme Cultura Contemporània organizan, por segundo año consecutivo, el ciclo de danza contemporánea ‘Migrats (en breu)’, que acoge a más de 20 creadores de danza contemporánea del territorio valenciano bajo la etiqueta de ‘migrados’. Tras el éxito de su primera edición, este año la organización de Migrats ha optado por aumentar el número de espectáculos hasta un total de 20, así como extender la programación en el Centre del Carme Cultura Contemporánea a dos fines de semana.

El objetivo del ciclo de danza de piezas breves es principalmente ser una plataforma que dé apoyo y visibilidad a coreógrafos del territorio que, bien por necesidad o por voluntad, han emigrado a otros países para desarrollar su actividad artística. En este sentido, la organización entiende el concepto de artistas migrados en dos sentidos: por un lado, artistas valencianos que desarrollan desde hace ya años su actividad principal en otros países sobre todo europeos; y por otro lado, artistas y compañías valencianas emergentes que aún no han tenido visibilidad en circuitos oficiales y que son susceptibles de migrar a otros países en los próximos años.

Cartel de 'Migrats'. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Cartel de ‘Migrats’. Imagen cortesía del Centre del Carme y Espacio Inestable.

Conforman la programación de las dos semanas, entre otros, artistas como Tina Forés y Juan Sánchez desde Austria; Noemí Jiménez y Néstor García desde Bélgica; Marta Reig Torres y Noberto Llopis desde Holanda; o Lucía Jaén desde Dinamarca; compartiendo escenario con valencianos emergentes como Inka Romaní, Mauricio Pérez, Les Juntes o alumnas del Conservatori Superior de Dansa.

La coordinación artística de este año se ha llevado a cabo desde Proyecto Inestable y el Centre del Carme Cultura Contemporània, contando como la edición anterior con el comisariado de Rocío Pérez, Tatiana Clavel y Santi de la Fuente, profesionales de la danza y profesores de los dos conservatorios de danza de València.

Éstos últimos apuntaron sobre Migrats que “supone una oportunidad excepcional de ver talentos emigrados y talentos locales que emigrarán a menos que las cosas cambien. Los participantes comparten escenario con piezas cortas en las que no aparece línea divisoria entre veteranos y aprendices. Migrats supone un encuentro, un intercambio, una puesta en común sobre el hecho de bailar perteneciendo a este lugar del mundo […] Es una palabra de aliento a los que se han ido (para que vuelvan cuanto antes) y a los que se irán (para que se acuerden de nosotros y vuelvan)”.

SEMF Inka Romani, en 'Migrats'. Imagen cortesía del Centre del Carme.

SEMF Inka Romani, en ‘Migrats’. Imagen cortesía del Centre del Carme y Espacio Inestable.

La compañía de reciente creación Col·lectiu Tal Vegada, con Emma Romeu y Núria Crespo, conforma el cartel e imagen del ciclo en esta segunda edición. La organización seleccionó su pieza de entre todas las presentadas en la anterior edición para residir en Espacio Inestable este año y presentar una pieza de formato largo, la única en esta edición de Migrats, que podrá verse los miércoles 14 y 21 de noviembre en Espacio Inestable.

El director del Centre del Carme, José Luis Pérez Pont, subrayó “la importancia de trabajar desde las instituciones públicas por impulsar el desarrollo de un sector artístico valenciano fuerte que evite la huida de sus profesionales”. Las actuaciones podrán verse de miércoles a domingo, del 14 al 25 de noviembre, a las 20.00 horas en Espacio Inestable; y los sábados y domingos a las 12.00 horas en el Centre del Carme Cultura Contemporània, estas últimas con acceso libre.

Joaquín Collado en 'Migrats'. Imagen cortesía del Centre del Carme y Espacio Inestable.

Joaquín Collado en ‘Migrats’. Imagen cortesía del Centre del Carme y Espacio Inestable.

Alexandria o el rastro que dejamos en la red

Alexandria, de Mertxe Aguilar y Guadalupe Sáez, bajo dirección de Juan Pablo Mendiola
Teatro Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 17. València
Del 9 al 25 de noviembre de 2018

El Instituto Valenciano de Cultura presentado su nueva producción ‘Alexandria’, la primera de las seis que se estrenarán en el Teatro Rialto de València a lo largo de la temporada 18/19, en una apuesta sin precedentes por la producción propia. Además, un total de otros 11 espectáculos se presentarán en los teatros del IVC de Castellón y Alicante durante esta temporada, con la consiguiente contratación de cerca de 90 intérpretes y sus respectivos equipos artísticos.

Siguiendo las directrices del proyecto del director adjunto de Artes Escénicas del IVC, Roberto García, las seis producciones del Teatro Rialto giran alrededor del concepto de identidad afrontado desde diferentes ángulos estéticos y temáticos. Concretamente, ‘Alexandria’ reflexiona sobre nuestra identidad digital.

Cristina Fernández en 'Alexandria'. Imagen cortesía del Teatro Rialto.

Cristina Fernández en ‘Alexandria’. Imagen cortesía del Teatro Rialto.

Con esta nueva apuesta del Rialto, también se cuenta con una unidad estética, ya que los carteles de todas las producciones son obra del diseñador Jaume Marco. Asimismo, destaca una marcada presencia femenina en la programación, tres espectáculos serán dirigidos por mujeres y tres por hombres, y de los seis textos, cinco son de autoría femenina. Roberto García señaló que “el IVC es el único teatro público que sistemáticamente hace castings y audiciones para la selección de los actores y las actrices de todas las producciones”.

‘Alexandria’, el espectáculo escrito por Guadalupe Sáez y Mertxe Aguilar, dirigido por Juan Pablo Mendiola e interpretado por Victoria Salvador, Jaime Linares, Cristina Fernández Pintado, Mertxe Aguilar y Victoria Mínguez, presenta un puzzle de historias llenas de intensidad dramática que tocan temas tan candentes como el rastro que dejamos en la red, el tráfico de datos y la difusa frontera entre verdad, mentira y manipulación en redes sociales y plataformas digitales. El espectáculo, de gran potencia visual, juega con técnicas de video mapping para reflejar el mundo multiplataforma en el que estamos inmersos.

Según señaló el equipo del espectáculo, se trata de un trabajo horizontal, en el sentido de que el director ha estado en todo momento en contacto con las autoras mientras ellas escribían el texto. Esta proximidad ha generado unas sinergias muy enriquecedoras para el resultado final. También apuntaron que es un espectáculo complicado de interpretar en el escenario, ya que los actores conviven con siete cámaras que los graban en directo, por lo que deben hacer una actuación que se sitúa entre lo teatral y lo cinematográfico, además en un escenario muy complejo y con muchos lenguajes diferentes conviviendo.

Con ‘Alexandria’ se pone en marcha el proyecto ‘Habitem el Rialto’, un ambicioso proyecto de desarrollo de audiencias que creará una comunidad de espectadores fundamentalmente joven conectada con los procesos de creación y exhibición de las diferentes producciones.

‘Habitem el Rialto’ busca crear públicos activos y ya se está desarrollando en diferentes ámbitos, como en institutos de Educación Secundaria, en la Universidad de València, en escuelas de Arte Dramático y en colectivos juveniles. El proyecto generará dinámicas activas, experiencias colaborativas y actividades conectadas con los espectáculos, además de la ocupación del Rialto como un espacio de encuentro y de vida sociocultural más allá de su función de sala de exhibición de montajes.

Victoria Salvador en 'Alexandria'. Imagen cortesía del Teatro Rialto.

Victoria Salvador en ‘Alexandria’. Imagen cortesía del Teatro Rialto.

El Ministerio de Cultura entrará en Les Arts

Reunión de Vicent Marzà con José Guirao
Ministerio de Cultura. Madrid
Martes 6 de noviembre de 2018

El conseller de Educación, Investigación, Cultura y Deporte, Vicent Marzà, ha confirmado que “los asientos reservados a los representantes del Ministerio de Cultura y el INAEM en Les Arts serán ocupados en breve y su incorporación se hará efectiva en la convocatoria del próximo Patronato”. Marzà hizo estas declaraciones, tras la primera reunión con el ministro de Cultura y Deporte, José Guirao, para tratar diferentes temas relacionados específicamente con la cultura valenciana.

El conseller de Cultura expuso a Guirao las diferentes líneas de actuación en materia cultural llevadas a cabo por el Govern del Botànic, “como modelo a seguir por parte del Gobierno estatal igual que se está haciendo en otras áreas, en las que también se están fijando en nuestra obra de gobierno”. Y añadió: “Además, hemos mostrado nuestra total predisposición para colaborar con el Ministerio en materia cultural”.

Sala Principal del Palau de les Arts.

Sala Principal del Palau de les Arts.

El titular de Cultura de la Generalitat explicitó también los diferentes puntos de mejora por lo que respecta a la financiación estatal en materia cultural para el territorio valenciano y consiguió el compromiso de actuación inmediata en lo que respecta a tres puntos: la incorporación de la representación del Ministerio de Cultura en el Patronato del Palau de les Arts; la construcción del Archivo Histórico de Castellón de la Plana; y la reforma de la Biblioteca Pública Azorín de Alicante.

En cuanto al Archivo Histórico, “cabe recordar que es de las pocas provincias del Estado que aún no dispone de un espacio de estas características y el ministro nos ha transmitido que su construcción se iniciará a principios de 2020, un compromiso que cumplirá con una reivindicación histórica de la ciudadanía, que hemos hecho nuestra desde que gobernamos”.

Además, comentó que “es muy importante tener un calendario de las mejoras de la Biblioteca Pública Azorín de Alicante, un espacio del Ministerio que gestionamos desde la Conselleria, y tener los detalles de cómo se organizará el servicio de biblioteca mientras se realizan las obras”.

Marzà hizo una radiografía de las grandes líneas de actuación, “que han pasado de una política cultural de la ocurrencia del anterior gobierno a un trabajo desde la estrategia con el plan Fes Cultura”. Asimismo, destacó los diferentes aumentos en materia de cultura en los presupuestos del Govern del Botànic, que han pasado de los 79 millones de euros de 2015 a los 120,6 millones asignados a la propuesta de presupuestos de 2019 que se debatirá en Les Corts Valencianes.

Además, enumeró otros aspectos como la aplicación del Código de Buenas Prácticas en la Cultura Valenciana a la hora de elegir direcciones de centros culturales autonómicos, los aumentos presupuestarios en inversión cultural autonómica en el IVC, Les Arts, el IVAM, el CMCV y el Museo de Bellas Artes de València, la creación de diferentes espacios de diálogo y consenso con los sectores culturales como la MECUV o los datos positivos que se están logrando en consumo cultural en el territorio valenciano fruto de la aplicación de diferentes medidas previstas en el plan Fes Cultura”.

Vista exterior del Palau de les Arts.

Vista exterior del Palau de les Arts.

Chucho, experiencia estética de un domingo de teatro

Chucho, de Mafalda Bellido, bajo la dirección de Xavier Puchades
Intérpretes: Jordi Ballester y Mafalda Bellido
Sala Ultramar
C / Alzira, 9. Valencia
Del 1 al 18 de noviembre de 2018

Pocas veces obtiene uno la satisfacción que todas las propuestas estéticas al fin y al cabo pretenden, porque eso es lo que pretenden todos los creadores de propuestas estéticas: que el espectador sienta, durante la percepción misma de la obra (teatro, pintura, cine, danza), una satisfacción que deviene, no tanto del placer (más o menos equívoco) en sí mismo cuanto de sentir lo que sólo puede ser proporcionado por la expresión coherente de una verdad. En cualquier caso soy consciente de que se trata ésta de una afirmación difícil en la medida en que el relativismo ha hecho del lenguaje un revolutum que precisamente le ha venido de perlas a la Ideología Dominante del hoy.

Primero: el término satisfacción puede encontrarse relacionado con el placer pero también con el displacer, es decir, la satisfacción no necesariamente implica disfrute continuado (aunque podría haberlo y en mi caso lo hubo), sino una suerte de sensaciones contradictorias que son satisfactorias en la medida en la que responden a una verdad coherentemente expresada desde la propuesta estética. En realidad a esa coherencia le hemos llamado siempre Belleza, pero como bien sabemos este término es uno de los que lleva tiempo discriminado por sospechoso. Como el de verdad, inscrito en la misma frase inmediatamente anterior.

Mafalda Bellido en 'Chucho'. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

Mafalda Bellido en ‘Chucho’. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

Yo reivindico aquí, en la obra de teatro ‘Chucho’ (vista el pasado domingo [4 de noviembre] en un teatro alternativo y pequeño que suelo frecuentar), una belleza que se encontraría en la misma propuesta escénica y que responde a una verdad que siendo inevitablemente subjetiva ha sabido trascender esa nimiedad que es al fin y al cabo la subjetividad. Para eso ha estado siempre el arte, ¿no?, para que a través de expresiones inevitablemente subjetivas se alcance una verdad trascendida por la belleza, que para uno no es sino una forma de llamar a la adecuación oportuna entre el texto o contenido (voluntad) y su adecuación (forma) en la propuesta.

Así, ‘Chucho’ le ha proporcionado a uno una verdadera experiencia estética; la que se obtiene cuando todo cuadra: un texto inteligente, un tono interpretativo adecuado, un control de los tiempos mesurado, una escenografía casi inexistente (por innecesaria) y un montaje, en definitiva, en el que se ha hecho prevalecer una cierta sensatez. ¿Sensatez? Sí, sensatez, eso de lo que carecen la práctica totalidad de las barrocas propuestas estéticas que nos rodean por doquier desde hace ya unos años. Y no se trata de una defensa del minimalismo (Vs. Barroquismo), no, lo que en uno hay es más bien un rechazo contundente hacia todas esas producciones que se constituyen, organizan y proyectan para ideologizar al espectador, cada vez más adocenado precisamente por haber caído en la trampa del barroquismo ideologizador bienpensante.

‘Chucho’ se encuentra en otra dimensión debido, pues, a la verdad que hay en ella con independencia de su autoconsciencia, como sucede con toda verdadera obra de arte. Su sencillez no debe despistarnos y debemos agradecer el tono elegido en la interpretación que oscila hábilmente entre lo humorístico, lo cómico y lo dramático, pero sin abandonar nunca el aspecto humano que los personajes necesitan para poder suministrar pequeñas (las justas) identificaciones. Muchas de las obras de teatro que uno ha visto en los últimos años son insoportables por equivocar el tono de las interpretaciones respecto al texto concreto al que remiten, más allá de los propios textos que, en general, suelen adolecer de ingenuismos panfletarios. El auténtico mal del hoy, el de la ideologización sin arte ninguno.

Jordi Ballester y Mafalda Bellido en 'Chucho'. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

Jordi Ballester y Mafalda Bellido en ‘Chucho’. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

Alberto Adsuara

Metro cuadrado. La fuerza gravitacional del movimiento

Metro Cuadrado
Grupo de danza 33 Volts
Teatre Carme
Carrer de Gregori Gea, 6. València

El Carme Teatre acoge en sus residencias las distintas investigaciones y actuaciones en torno a la danza y el movimiento. En este marco, entre los días 18 y 21 de octubre pudimos disfrutar de ‘Metro Cuadrado’. Una incisiva pieza que interpela al espectador para desplazarlo de los límites de su zona de confort y confrontarlo con la incomodidad de la realidad misma.

 Iván Colom ataviado con escafandra espacial representando Metro cuadrado. Fotografía de Alain Dacheux.

Iván Colom ataviado con escafandra espacial representando Metro cuadrado. Fotografía de Alain Dacheux.

El grupo de danza 33 Volts consiguió llenar la sala del Carme Teatre de luces y sombras, de cacofonías y sonidos melódicos que llevaban al espectador a una realidad paralela en la cual todo se regía por las delgadas líneas que componen un metro cuadrado. De tela o de fieltro, iluminado o bruno, el cuadrado se convirtió en el regente del espacio y del tiempo de la obra teatral.

Detalle del centro del escenario de la sala Carme Teatre. Fotografía de Alain Dacheux.

Detalle del centro del escenario de la sala Carme Teatre. Fotografía de Alain Dacheux.

Imbuidos por una atmósfera oscura y confusa el espectáculo comenzó desde la calma para pasar a estados de extremo dinamismo en el que los cuatro bailarines conjugaban sus desplazamientos al unísono, generando pulsaciones que fluctuaban entre la bradicardia y la arritmia más absoluta.

Los cuerpos combinados de sugerentes maneras, jugaban con la mente del espectador, quien en las construcciones corpóreas podía vislumbrar las anatomías de un ser monstruoso que avanzaba con ritmo severo hacia el cuadrado, epicentro del cosmos creado por 33 Volts para esta pieza. En torno a esta zona orbitaban los movimientos y desplazamientos de los bailarines, atraídos y a la vez repelidos por la gravedad que ejercía el cuadrilátero.

Iván Colom, Cristina Martí y Edwin Valentín representado Metro cuadrado. Fotografía de Alain Dacheux.

Iván Colom, Cristina Martí y Edwin Valentín representado Metro cuadrado. Fotografía de Alain Dacheux.

La apoteosis final llegó de la mano de la imagen proyectada que ponía el acento en el marcado carácter ecológico de la obra. ‘El lamento de Dido’ de Henry Purcell, impelía al espectador a transitar por sus emociones, mientras contemplaba los estragos del ser humano sobre La Tierra.

Bailarines del grupo de danza 33 Volts representando Metro cuadrado. Fotografía de Alain Dacheux.

Bailarines del grupo de danza 33 Volts representando Metro cuadrado. Fotografía de Alain Dacheux.

“Metro Cuadrado”, transforma danza y movimiento en el catalizador idóneo para experimentar con las emociones del individuo en su paso por  el espacio. La obra en definitiva, permite el deleite de la belleza ecléctica de un espectáculo en el que las Bellas Artes se funden para conformar una crítica reflexiva del espacio, el yo y el nosotros.

Cristina Martí bailarina de 33 Volts. Fotografía de Manu Ramírez.

Cristina Martí bailarina de 33 Volts. Fotografía de Manu Ramírez.

Andrés Herraiz Llavador