‘Così fan tutte’, vórtice de fragilidad contemporánea

‘Così fan tutte’, de Stefano Montanari (dirección musical) y Silvia Costa (dirección escénica)
Palau de les Arts
Av. del Professor López Piñero 1, València
Estreno: domingo 27 de septiembre
Jueves 24 de septiembre de 2020

Tras la reciente cancelación del ‘Requiem’, de Mozart –una ópera instituida en coproducción con el Festival d’Aix-en-Provence, el Adelaide Festival, el Theatre Basel, el Wiener Festwochen y La Monnaieque, que debía inaugurar la temporada 2020-21–, Les Arts reemprende su cronograma con una urgente versión del dramma giocoso del compositor salzburgués, ‘Così fan tutte‘, bajo la dirección musical del virtuoso violinista italiano Stefano Montanari –quien debuta sobre este proscenio en calidad de corifeo de la Orquesta de la Comunitat Valenciana y del Coro de la Generalitat para la presente serie de funciones– y la dirección escénica de la trevisana Silvia Costa.

Una singular versión de la ópera que Mozart rubricaría en comunión con el insigne libretista Lorenzo da Ponte –junto a ‘Las bodas de Fígaro’ y ‘Don Giovanni’– con la que no solo “mantener la importancia de Mozart como pilar básico de nuestra programación”, secunda Jesús Iglesias Noriega, director artístico de Les Arts, sino también “adaptarnos y seguir adelante” frente a las vicisitudes y consecuencias devenidas en el ámbito profesional a causa de la COVID-19.

Noriega recuerda, igualmente, que, si bien “la cultura ha sido muy importante” de un modo virtual “durante el confinamiento, el arte se hace y se cocina aquí, en vivo, con los artistas sobre un escenario”, en tanto que las emociones y peculiaridades de cada representación “no se transmiten en una grabación”.

Stefano Montanari dirigiendo los ensayos de ‘Così fan tutte’. Fotografía cortesía de Les Arts.

En base a esta apuesta por el repertorio mozartiano, el Palau de Les Arts ha programado cuatro representaciones del título –el 27 y 30 de septiembre, y el 2 y 4 de octubre– con las que aproximar al público a las cuitas de este intercambio de parejas dieciochesco, procurando “mantener la música por encima de todo, y propiciar una escena en la que no se profundizara en exceso en los personajes”, manifiesta Silvia Costa, “sino consolidar la simetría y la estética entre ellos”, supeditados “a la línea de canto”, ya que, tal y como refiere Montanari, “hemos tenido que eliminar algunos fragmentos de la obra” para eliminar el descanso, por motivos de protocolo sanitario, y reducir la duración a dos horas y cuarto.

A pesar de las presentes complejidades por la premura y la necesaria adecuación, “la relación entre la música y la escena funciona de un modo muy bello, porque la escena es sencilla y lineal, lo que permite a la música y a los cantantes cierta libertad interpretativa”, asevera Stefano Montanari. Un vínculo entre ambas extremidades de la producción con las que “hemos creado un espacio abstracto y simétrico que permite ver dos universos distintos y paralelos”, apunta Costa, edificando “un mundo metafísico” en el que “resaltar la soledad de los personajes cuando interactúan entre sí”.

Un cosmos operístico cuya diégesis comanda la joven ascendente soprano Federica Lombardi (en el papel de Fiordiligi), junto a la mezzosoprano Paula Murrihy (Dorabella), la ascendente soprano valenciana Marina Monzó (doncella Despina), el barítono Davide Luciano (Guglielmo), el tenor Anicio Zorzi Giustiniani (Ferrando) y el bajo argentino Nahuel di Pierro (Don Alfonso).

Così fan tutte
Parte del equipo de ‘Così fan tutte’ durante los preparativos de la obra. Fotografía cortesía del Palau de les Arts.

Un elenco sobre el que Montanari refiere que “es muy importante que hablemos de cantantes que no son simples ejecutores, en los que prima lo que ponen de sí mismos para tratar sentimientos universales que, como en cualquier obra de Mozart, tienen una vigencia” que permite considerar a sus piezas “como obras contemporáneas”.

Una contemporaneidad que descansa en la propia semántica de ‘Così fan tutte’, cuyo título “podría haber sido, en realidad, ‘La escuela de los amantes’, sin necesidad de hacer exclusiva referencia al mundo femenino”, comenta el director musical, para quien “el final de la ópera es bastante abierto, tratando sobre la fragilidad de las relaciones humanas” y permitiéndonos comprobrar “cómo en un minuto podemos ver trastocada una idea preconcebida que antes teníamos en firme”.

A la postre, con la presente versión “se trata de evitar cualquier tipo de juicio sobre la situación” concreta de los personajes, añade la directora escénica, para radiografiar “mediante colores inherentes” a todos los caracteres de la obra esa correspondencia genérica entre los individuos, a modo de “carrusel emocional”.

Un “vórtice de emociones” (Silvia Costa) tan apasionado como incógnito, cuya incertidumbre bien pudiera asemejarse a cuanto esté por venir en el horizonte de contenidos de Les Arts, ya que, tal y como concluye Jesús Iglesias Noriega, “es muy difícil manejar tiempos de futuro, frente a la situación sanitaria y las normativas que puedan conducirte en una dirección u otra. Estamos trabajando actividad por actividad y cada título tiene sus propias particularidades. ¡Ojalá lleguemos hasta el final de la temporada!”.

El director artístico de Les Arts, Jesús Iglesias Noriega (tercero por la derecha), secundado por Silvia Costa, responsable del concepto escénico, y Stefano Montanari, director musical de ‘Così fan tutte’, junto a parte del elenco actoral. Foto: MAKMA.

Jose Ramón Alarcón

Sala Russafa inaugura su ciclo nacional de teatro

‘Susan y el diablo’, de Chema Cardeña
‘Ciclo de Compañías Nacionales’
Sala Russafa
Dénia 55, València
Del 24 de septiembre al 4 de octubre
Miércoles 23 de septiembre de 2020


Después de su reapertura el pasado 17 de septiembre, tras seis meses de cierre temporal, Sala Russafa recibe un visitante muy especial. Lucifer se asoma a su escenario junto a un elenco de lujo, compuesto por María José Goyanes, María Lahoz y Manuel Valls.

Son el reparto de ‘Susan y el diablo‘, un thriller que este jueves inaugura el ‘Ciclo de Compañías Nacionales’. Es la décima edición de esta selección de propuestas venidas de distintas comunidades autónomas, piezas de mediano formato pero gran calidad artística que ofrecen una panorámica sobre lo que se cuece a nivel nacional en las artes escénicas.

‘Susan y el diablo’ es una coproducción de los toledanos Euroscena y los valencianos Arden. Durante dos semanas, hasta el 4 de octubre, la pieza regresa a Valencia dentro de su gira nacional, después de haber pasado por el Teatro Principal el pasado mes de noviembre.

Chema Cardeña firme y dirige este thriller que se sitúa, en 2008, en una cárcel estadounidense donde cumple condena Susan Atkins, homicida confesa de Sharon Tate en la macabra matanza que los seguidores de Charles Manson llevaron en la morada de Roman Polanski.

Cuarenta años después de aquellos hechos y ante la vigilancia de una funcionaria tan veterana en el presidio como ella, la anciana Atkins atiende a las preguntas de un periodista del diario sensacionalista Black Star, al que ha concedido una entrevista. Aquejada de una dolencia terminal, quiere convencer a la opinión pública de que le permitan morir en casa.

“Con esta historia quería hacer pensar sobre nuestra capacidad de perdón, de empatía. En el sistema judicial y penitenciario hay una línea muy fina entre lo justo y lo humano”, señala Cardeña, quien ha elegido el género de suspense para llevar al escenario esta historia, salpicándolo de humor para aliviar la tensión en determinados momentos.

La ambientación musical y los audiovisuales acompañan al recuerdo de los diferentes episodios de la vida de Atkins, quien llegará a dudar qué sabe realmente de su pasado y de su presente, de la persona que la entrevista.

“Me gusta el teatro que nos plantea preguntas como individuos y como sociedad. Con esta obra he intentado que el público se mirara bien adentro, le he invitado a ponerse en la piel del otro. Quizá algunos espectadores descubran que ellos también tienen algo de ese diablo que llevó a Susan a la locura y que, precisamente por eso, serían capaces de liberarla. Mientras que para otros, el perdón sea imposible”, comenta el autor y director de la pieza.

María José Goyanes, Manuel Valls y María Lahoz protagonizan ‘Susan y el diablo’, de Chema Cardeña.

Pequeñas pistas van conduciendo al espectador en esta propuesta en la que se van descubriendo que todos los personajes están llenos de dobleces, son capaces de la maldad y la bondad, del odio y el cariño. Una propuesta para disfrutar de manera segura, gracias al completo protocolo anti COVID que ha implementado Sala Russafa para higienizar el espacio antes y después de cada función, con medidas para garantizar la distancia de seguridad en el patio de butacas y los espacios comunes.

Igualmente, el ‘Ciclo de Compañías Nacionales’ de la presente temporada incluye piezas como ‘Hay que deshacer la casa’, de Fundición Producciones (Sevilla), que revisita el famoso texto de Sebastián Junyent. O una versión del clásico del Arcipreste de Hita ‘El libro del buen amor’, de la formación Guirigai (Extremadura). También hay espacio para textos originales, como ‘Viaje a Pancaya’, firmada por Cristina Yañez para Tranvía Teatro (Aragón), o la exitosa El Funeral, de Teatro Che y Moche (Aragón), que cierra el ciclo.

Un total de cinco obras venidas de cuatro comunidades autónomas que podrán verse desde el 24 de octubre al 13 diciembre, alternándose con las del ‘Cicle de Companyies Valencianes’ de la pasada temporada que quedaron suspendidas por la llegada del Coronavirus y ahora recuperan sus funciones en el centro cultural de Ruzafa.

Acorde a la normativa y recomendaciones sanitarias, el teatro trabaja para hacer del centro cultural un espacio de confianza y apuesta por la #CulturaSegura.

Sala Russafa
Un instante de ‘Susan y el diablo’, de Chema Cardeña. Fotografía cortesía de Sala Russafa.

MAKMA

“Se están tomando medidas estéticas a nivel cultural”

#DesayunosMakma
Con Jerónimo Cornelles, director artístico de Russafa Escènica
Entrevista de Merche Medina y Salva Torres
Russafa Escènica
Del 24 de septiembre al 4 de octubre
Martes 22 de septiembre de 2020

Es de una transparencia meridiana. Ahora que la corrección política lo inunda todo, hablar con Jerónimo Cornelles, director artístico de Russafa Escènica, es como abrir una ventana por la que entra un aire descontaminado. Lamenta que la burocracia administrativa, tan pronto sometida a la manga ancha de la nefanda corrupción, como a la no menos desesperante cautela rayana en la parálisis, esté frenando el impulso de muchas iniciativas culturales.

Como lamenta que tanta buena voluntad política no se traduzca en hechos palpables que alivien las penurias económicas del sector teatral. Agradece la implicación personal de muchos cargos, a falta de un mejor plan a medio y largo plazo. Y se muestra orgulloso de lo conseguido durante estos últimos diez años en Russafa Escènica, al haber servido de plataforma para muchos creadores del sector teatral valenciano. 

Todo ello en medio de un contexto de pandemia que ha dificultado aún más las cosas, porque, de repente, llegó el covid-19. “El sector de las artes escénicas está haciendo todo lo que tiene que hacer y más, a pesar de que hoy te digan A, mañana B o C y luego te vuelvan a decir A”, avanza Cornelles, quien subraya cómo “a nivel cultural no ha habido ni un solo rebrote”.

“Creo que quien no lo está haciendo del todo bien, con excepciones, es la Administración, porque a nivel político se están tomando medidas estéticas, de seguridad, suspendiendo alguna actuación cuando las evidencias te dicen que no hay ningún problema. Entiendo que no se puede cerrar un bar, porque es anti estético para la hostelería, o una compañía aérea, porque es anti estético para la política, pero culturalmente, sin embargo, resulta estético”, añade.

cultura, Jerónimo Cornelles, Russafa Escència,
Jerónimo Cornelles, sosteniendo el cartel de la décima edición de Russafa Escènica.

“Que la burocracia sea lenta ya no me vale”, continúa diciendo el director artístico de Russafa Escènica. “No puede ser que a fecha casi de octubre no se hayan resuelto las ayudas, en este caso de festivales. Nosotros estrenamos Russafa Escènica este jueves y no sabemos todavía qué ayudas vamos a tener. Entendemos que hay buena voluntad, pero no es suficiente. Ese es nuestro terror en estos momentos como festival”, resalta.

Dice que el festival tiene un compromiso de gasto de 220.000€, mientras que en las cuentas de Russafa Escènica “ahora mismo hay 3.200, con todas las cosas que hay que empezar a pagar. Esta es la realidad”. Y agrega: “No podemos pedir una póliza, porque no te la dan mientras no salga la resolución de ayuda definitiva. Pero es que no han salido ni siquiera las resoluciones provisionales, de manera que, aunque salieran mañana, debería pasar un mes para la definitiva. Es deprimente”.

En este sentido, se muestra crítico con esos responsables políticos que “te dicen que están haciendo cosas, pero es que les toca hacerlas, y ya no vale que la Administración es lenta, porque no vale. Hay gente con nombres y apellidos, dentro de esa Administración, que está haciendo las cosas bien, entonces no entiendo por qué otras personas no pueden hacer lo mismo. Es cierto que hay interés en que las cosas cambien y que puedes llamar y te cogen, pero cuando te dicen que no se puede hacer más de lo que hacen, pues, que hagan más, que todos lo estamos haciendo”, proclama.

Jerónimo Cornelles, en un momento de la entrevista.

Reconoce que las ayudas a festivales han subido de 10.000 a 15.000€, aunque enseguida lo matiza: “Qué bien, pero siguen siendo insuficientes. Y nuestra labor es decirlo, porque hay como un miedo a que la izquierda critique a la izquierda, pero es que la cultura en general está para poner en cuestión al poder, gobierne quien gobierne. Nuestro deber es exigirles más y el suyo, el de intentarlo”.

El covid-19 dice Cornelles que es un problema “si te pones enfermo, si no puedes ir a trabajar o si te quedas sin trabajo, pero para todo lo demás existen soluciones”. ¿Que no puede haber aforos completos?, “pues hacemos, como en Viveros, actuaciones para tres espectadores. Hay artistas que por el covid han pasado a hacer espectáculos para un solo espectador. Esto es una realidad y hay que convivir con ella, de manera que varías la programación”.

Incluso, este año, como el público igual no puede ir a los espacios, porque no se sabe todavía cómo evolucionará la pandemia, “pues hemos decidido grabarlo todo y colgarlo en una plataforma que se llama stagein.tv, que abrirá en octubre”, apunta Cornelles. “¿No es lo mismo? Claro que no, pero de la necesidad hay que hacer virtud. ¿No podemos hacer el festival en espacios no convencionales por medidas de seguridad? Pues llevamos las piezas a los teatros. Afecta, pero lidias con los problemas día a día, aunque resulta agotador”. Todos los años lo son, reconoce, “pero en esta ocasión lo ha sido especialmente. Llegamos sobrepasados a niveles máximos”, subraya.

Jerónimo Cornelles, tras una mampara de cristal con el cartel de la décima edición de Russafa Escènica.

El tema de la reducción del aforo admite que ha sido un grave problema. “Si nosotros contamos, como el pasado año, con alrededor de 10.000 espectadores, lo que supone unos ingresos por taquilla de 30.000 ó 40.000€, pues es mucho, y esa cantidad era para nosotros vital. Como las administraciones públicas nos dicen que suben las ayudas, para paliar ese problema, de manera que podamos seguir haciendo el festival, nos lanzamos a ello contando con esas ayudas. Pero, ¿y si mañana, porque hemos hecho mal los trámites, no nos dan la ayuda, qué va a pasar? Por eso estamos muy asustados, cuando deberíamos estar emocionados por el arranque de una nueva edición del festival”, argumenta.

Además de la novedad de las grabaciones de los espectáculos, Russafa Escènica también se ha encargado de poner autobuses para que la gente vaya a los teatros de forma segura y gratuita desde el propio barrio. Lo cual supone un coste de 4.000€ “y, ahora mismo, eso no lo podemos pagar”. Por eso dice que se les pasó por la cabeza la posibilidad de haber suspendido el festival, “pero resulta que hay diez compañías que estrenan obra aquí y, si no lo hacen, pues se quedan sin la ayuda pública.

Es cierto que la grabación ya se considera estreno, por eso hemos grabado y enlatado gran parte de las obras, por si el festival no se pudiera realizar”, destacando el hecho de que cada grabación ha supuesto un trabajo de entre seis y ocho horas, “más la edición, la subtitulación, subirlo a la plataforma y alojarlo”. “Todo eso está hecho y pendiente de pago. Pensamos que todo va a ir bien y que en diciembre se podrá pagar, pero la varita mágica no la tiene nadie”, apostilla.

Cartel de la obra ‘La sala de los trofeos’, de Eva Zapico, por cortesía de Russafa Escènica.

El tema del coronavirus sobrevuela en varios de los espectáculos programados: “Cómo no va a salir, aunque se hable del tema del deseo, que es el lema de este año”.

De hecho, por poner un ejemplo, en el Jardín Escénico que se presenta este sábado y domingo en el Centre del Carme, con guion de Maribel Bayona y el propio Cornelles, que a su vez lo dirige, los textos hablan del confinamiento. “Son monólogos, a partir de testimonios reales, con 60 entradas que ya no quedan”, destacando igualmente el Invernadero de Adrián Novella, que se hace en la Sala 7 del Rialto bajo el título de ‘Los de arriba’, “y que habla de un grupo de adolescentes que celebran una fiesta saltándose las medidas de seguridad”.

En la de obra de Javier Sahuquillo, ‘9’, que está basada en la obra ’12 hombres sin piedad’, “el jurado de la pieza va con pantallas”, y en ‘La sala de los trofeos’, de Eva Zapico, que estará en Rambleta, se habla de lo extraño y lo contagioso desde otro punto de vista más ideológico.

“La programación es muy potente. Y es que Russafa Escènica ha servido de plataforma a muchos creadores, cuando hace diez años culturalmente esto era un páramo. Nosotros siempre hemos querido que un mínimo del 50% del cartel del festival fuera para gente emergente, presentando lo primero que hacían”, señala Cornelles, que vuelve a la crítica por otra cuestión adyacente: “Estaba Russafa Escènica, estaba Cabanyal Íntim y de repente, y eso que me parece fenomenal, sale Cultura als barris, cuando la Administración ya tenía creada la cultura en los barrios».

«En lugar de hacer tu marca», prosigue, «para decir el partido político de turno que la ha hecho él y colgarse una medalla, reúne a quienes ya tenían organizada una cosa en cada barrio y gestiónalo, organízalo, porque ya tenéis el tejido hecho. ¿Era necesario? Igual sí, pero aprópiate de lo que ya estaba hecho y métenos en tu paraguas de Cultura als barris”.

Jerónimo Cornelles, con el cartel de la décima edición de Russafa Escènica.

Salva Torres

La cultura es necesaria, el dinero también

Russafa Escènica
Diferentes espacios de València
Del 24 de septiembre al 4 de octubre
Lunes 21 de septiembre de 2020

La directora general de Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga, no se cansa de repetir que la cultura es necesaria, además de segura, en estos tiempos de incerteza por culpa del coronavirus. “No es un lujo”, subrayó, para combatir esa otra creencia extendida como si fuera un mantra dañino. “Tenemos que lanzar un mensaje tranquilizador y real”, añadió.

“Hemos de reinventar la vida”, apuntó Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, institución que, desde un principio, ha venido apoyando el festival de otoño Russafa Escènica, que cumple su décima edición, a la que sus responsables han llegado “más agotados que nunca”, resaltó Jerónimo Cornelles, su director artístico.

Russafa Escència
Representantes institucionales y responsables de Russafa Escènica, en el claustro de La Nau. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Russafa Escènica es un claro ejemplo de esa necesidad de cultura de la que ha venido mamando todo el equipo del festival, cuando los tiempos no eran nada propicios, si es que los han existido en algún momento para todos cuantos se dedican a promoverla.

Por eso, desgastados por nadar a contracorriente, proclaman que esa necesidad cultural ha de estar acompañada del dinero correspondiente y, sobre todo, a tiempo. “Todavía no han salido las ayudas institucionales, por eso en cualquier momento nos podemos caer. Todo este escenario se puede ir al garete”, aseveró Cornelles, que con un presupuesto estimado de 220.000€ (frente a los 150.000 de la edición anterior), apenas disponían de una cantidad irrisoria para costearlo cuando solo faltan dos días para ponerlo en marcha.

“No sabemos a fecha de hoy si vamos a cobrar por un año de trabajo”, agregó Cornelles, extendiendo esa incertidumbre a los artistas, compañías y trabajadores que ya han realizado su labor y esperan el cobro. De ahí que lanzara el mensaje, que también se viene repitiendo a lo largo del tiempo, que las instituciones perdieran “esa rigidez burocrática que las caracteriza”.

Dicho lo cual, el director artístico de Russafa Escènica también quiso valorar positivamente la implicación de todas las instituciones que colaboran con el festival, desde la propia Dirección General de Cultura y Patrimonio, al Consorci de Museus de la Generalitat Valenciana, pasando lógicamente por la propia Universitat de València, Ayuntamiento, SGAE Comunitat Valenciana, Fundación Bancaja, así como responsables de las salas de teatro que acogen diversas obras de la programación, como Espacio Inestable, Sala Off o Teatro Círculo.

Imagen extraída del video promocional de Russafa Escènica por cortesía del festival.

La gran novedad de este año, impulsada para contrarrestar el daño presencial ocasionado por el covid-19, es la digitalización de los contenidos del festival. Las obras incluidas en la programación han sido grabadas con gran calidad, para que puedan ser vistas en formato online a finales de octubre a través de la plataforma stagein.tv.

La obligada reducción del aforo, para cumplir las medidas de seguridad, será de esta forma compensado con la proyección digital de todos los espectáculos, que se podrán ver en régimen de alquiler durante 24 horas por un módico precio, dependiendo de las características de cada obra. “El 75% de la recaudación será para los artistas”, precisó Cornelles.

La disminución del número de espectáculos (de los 10 viveros se pasa a cinco) también conlleva una nota positiva: “Ahora pagamos el doble de caché”, resaltó Cornelles, quien subrayó que contaban con “el presupuesto más caro de la historia del festival”, parte del cual se lo lleva la novedad del costoso proceso de digitalización.

Aunque el 50% del aforo ya estaba vendido, a dos días del arranque del certamen, lo cierto es que ahora se ha pasado de las 10.200 entradas vendidas la pasada edición, a las 3.000 actuales, por aquello de haber tenido que reducir en ocasiones cada espectáculo de 35 a 5 espectadores. “Y eso nos hiere de muerte económicamente”, remachó el director artístico de Russafa Escènica.

Un momento de la presentación del festival de otoño en el Aula Magna de La Nau. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Amoraga reconoció que la pandemia y el confinamiento posterior les había “pillado con el pie cambiado”, pero que, “dentro de la lentitud”, dijo que se estaban “afrontando los cambios”. De hecho, frente al cansancio de Cornelles y su equipo, la directora general de Cultura y Patrimonio quiso lanzar de nuevo un mensaje de optimismo: “Se van a anunciar medidas de choque, que también afectan al mundo de la cultura”, refiriéndose al debate sobre el estado de la Comunitat Valenciana que en esos momentos se celebraba en Les Corts con el presidente Ximo Puig a la cabeza.

Ariño, en su escrito explicativo sobre los ‘Deseos’ del lema que aglutina temáticamente los espectáculos del festival, animó a realizar una “taxonomía” de dichos deseos, en el contexto de una sociedad de consumo que pretende alcanzarlos sin demora.

Cornelles se limitó a decir que había circo, danza, música y una gran diversidad, “con ética y estética”, al tiempo que señalaba que había “tantos deseos como seres humanos”, pero que puestos a resumir esa diversidad se decantaba, “sobre todo”, por el “deseo de ser feliz”. Felicidad que tiene sus peligros, por utilizar la metáfora empleada por Amoraga: “La cultura tiene sus riesgos y es que te puedes morir de placer o de risa”.

Cartel anunciador de la obra ‘Los de arriba’, de Adrián Novella. Imagen cortesía de Russafa Escènica.

Entre los espectáculos que pueden provocar esa “muerte” por exaltación de los sentidos, está el Invernadero que Adrián Novella dirige en la Sala 7 del Teatro Rialto, bajo el título de ‘Los de arriba’. En él, unos jóvenes festejan, con las pertinentes medidas de seguridad, la vuelta a la normalidad tras la pandemia, cuestionando el futuro que les aguarda.

Y entre los interrogantes, el siguiente: “¿Importa más la salud o la economía?” Cornelles se atrevió a dar una respuesta: “Para mí, la salud, aunque un economista seguramente se inclinaría por lo segundo”. Esa dialéctica entre salud, en este caso cultural, y el dinero asociado a la necesaria y básica economía doméstica, también forma parte del trasfondo que subyace en Russafa Escènica, cuyo futuro está en el aire. ¿O no? “Se seguirá haciendo, porque todas las instituciones haremos el esfuerzo para que continúe”, concluyó Ariño.  

Imagen extraída del video promocional de Russafa Escènica, por cortesía del festival de otoño.

Salva Torres

El Certamen Coreográfico 10 Sentidos ya tiene ganador

‘I am a poem, there is no way out’ gana el Certamen Coreográfico 10 Sentidos 2020
IX Festival 10 Sentidos | ‘Soñadores’
La Mutant
Lunes 21 de septiembre de 2020


La pieza ‘I am a poem, there is no way out’, de la compañía Lunatics and Poets, ha sido la ganadora de la edición 2020 del Certamen Coreográfico 10 Sentidos, en el que ocho compañías han competido en este encuentro celebrado el domingo en La Mutant.

La compañía, llegada de Países Bajos, ofreció un dúo sobre un mundo de sombras y verdades ocultas. ‘I am a poem, there is no way out’ es una profecía de lo que sucede si no podemos definir lo que vemos; lo desconocido se convierte en lo conocido, lo invisible en lo visible y lo anónimo se revela. El dueto es un sueño sin fin donde lo que vemos y sentimos se redefine constantemente, un diálogo íntimo entre la identidad y el anonimato, dos opuestos aparentemente en conflicto. La actuación, dirigida y ambientada en la poderosa literatura de Charles Bukowski, se alzó con el premio dotado por una cantidad económica de 2.000 euros.

El Certamen Coreográfico 10 Sentidos se ha asentado como un referente dentro de los certámenes coreográficos en Europa para creadores emergentes del panorama nacional e internacional. El Festival 10 Sentidos, en su apuesta por una programación donde conviven artistas consagrados y nuevos talentos, ofrece cada año esta convocatoria coreográfica que recibe alrededor de 300 propuestas de todos los continentes.

Entrega del premio del Certamen Coreográfico 10 Sentidos a ‘I am a poem, there is no way out’, de la compañía belga Lunatics and Poets. Fotografía cortesía del Festival 10 Sentidos.

REPRESENTACIÓN CANCELADA EN EL TEM

Por otra parte, la pieza ‘Fase, Four Movements to the Music of Steve Reich’, de la compañía Rosas de Anne Teresa de Keersmaeker, que estaba previsto que se representase en el TEM los días 25 y 26 de septiembre, ha tenido que ser suspendida por los problemas de la compañía para viajar a nuestro país debido a la crisis sanitaria. El hecho de que España se encuentre en la lista de destinos desaconsejados por Bélgica ante la situación provocada por el coronavirus ha provocado que la formación tuviera que cancelar su actuación.

En este sentido, informa el festival que “conviene aclarar que ni las autoridades sanitarias, ni el teatro ni el festival son responsables de la anulación y han estado intentando salvar el espectáculo hasta el último momento”. Así mismo, “el público que haya adquirido entradas para el espectáculo a través de Servientrada recibirá el importe mediante la plataforma”.

El Festival 10 Sentidos continuará hasta diciembre con la programación de su novena edición, ‘Soñadores’, lema con el que pone atención en los sueños e inquietudes de las nuevas generaciones.

Certamen Coreográfico 10 Sentidos
‘I am a poem, there is no way out’, de la compañía belga Lunatics and Poets. Fotografía cortesía del Festival 10 Sentidos.

MAKMA

‘Così fan tutte’ inaugura la temporada de les Arts

‘Così fan tutte’, de Stefano Montanari (dirección musical) y Silvia Costa (dirección escénica)
Palau de les Arts
Av. del Professor López Piñero 1, València
Estreno: domingo 27 de septiembre
Viernes 18 de septiembre de 2020

El Palau de les Arts reúne a nuevas estrellas del repertorio mozartiano para la producción de ‘Così fan tutte’, que inaugurará este 27 de septiembre la temporada 2020-2021 en la Sala Principal, una exquisita comedia de enredos y engaños, que disecciona las relaciones amorosas en un mundo que, en las postrimerías del siglo XVIII, estaba a punto de cambiar definitivamente, con la cual Les Arts mantiene su apuesta por la obra de Mozart como referente imprescindible en su programación.

Un momento de los ensayos de ‘Così fan tutte’. Fotografía cortesía del Palau de les Arts.

Bajo la dirección musical de Stefano Montanari y escénica de Silvia Costa, Federica Lombardi, Paula Murrihy, Marina Monzó, Anicio Zorzi Giustiniani, Davide Luciano y Nahuel Di Pierro ensayan en Les Arts la primera producción del curso operístico. Un reparto de jóvenes pero experimentados intérpretes, habituales en este repertorio en los repartos de los teatros y festivales de mayor prestigio en el circuito operístico, para el título que cierra la brillante trilogía Mozart-Da Ponte.

En el apartado escénico, Silvia Costa se encuentra inmersa en los trabajos de un montaje, con atrezo y vestuario, confeccionado por el equipo técnico del teatro, e iluminación de Marco Giusti, que está adaptado a los requisitos de la nueva normalidad, pero que conserva la esencia y el frescor del celebrado ‘dramma giocoso’ de Mozart.

El violinista y director Stefano Montanari, batuta de acreditado prestigio en los repertorios barroco y clásico, compagina los trabajos en sala con los solistas y el Cor de la Generalitat, con las primeras lecturas de la partitura con la Orquestra de la Comunitat Valenciana.

Detalle de los ensayos de ‘Così fan tutte’. Fotografía cortesía del Palau de les Arts.

Igualmente, debuta en Les Arts, con el papel de Fiordiligi, la ascendente soprano Federica Lombardi, consagrada pese a su juventud como una de las intérpretes más cotizadas, especialmente en los papeles mozartianos, en teatros como La Scala de Milán, el Metropolitan de Nueva York, la Staatsoper de Viena o la Ópera de Múnich. Por su parte, en el rol de su hermana Dorabella, se presenta ante el público valenciano la mezzosoprano Paula Murrihy. Habitual en los teatros de ópera europeos y estadounidenses, la cantante irlandesa es además una de las voces de referencia para Teodor Currentzis, con quien colabora regularmente con su agrupación MusicAeterna.

La valenciana Marina Monzó cierra la terna femenina como la intrigante doncella Despina. La ascendente soprano, después de su aplaudido trabajo en ‘La tabernera del puerto’ la pasada temporada, hará con ‘Così fan tutte’ su esperado debut operístico en Les Arts. Y en el apartado masculino, canta por primera vez en la Sala Principal el barítono italiano Davide Luciano (Guglielmo) que, gracias a sus incursiones en el repertorio clasicista y belcantista, se ha revelado como uno de los nuevos valores en su tesitura con trabajos en Nueva York, Milán, Berlín o Moscú, entre otras plazas.

Para interpretar a Ferrando, regresa a la capital del Turia el tenor italiano Anicio Zorzi Giustiniani. Colaborador habitual de los máximos expertos en clasicismo y barroco musical como René Jacobs, Marc Minkowski, Ottavio Dantone y Fabio Biondi, el público de Les Arts recordará su intervención en ‘Le cinesi’, de Gluck en 2017. Completa el elenco principal, el bajo argentino Nahuel di Pierro como el viejo y manipulador filósofo Don Alfonso. Consumado intérprete mozartiano en la actualidad, el cantante bonaerense realizó en el Palau de les Arts algunas de sus primeras incursiones profesionales con intensa presencia en la primera temporada del teatro.

Además del estreno de ‘Così fan tutte’ el próximo 27 de septiembre, Les Arts ha programado otras tres representaciones del título los días 30 de ese mismo mes, y el 2 y 4 de octubre. Entre las actividades alrededor de la obra, el lunes 21 de septiembre, a las 19:30, Ramon Gener ofrecerá su habitual conferencia introductoria en el Auditori, mientras que el miércoles, 23 de septiembre, el Aula Magistral acogerá un coloquio del ciclo ‘Perspectives’ con los protagonistas de este título.

Así mismo, Marc Minkowski y Les Musiciens du Louvre protagonizarán la segunda incursión del repertorio mozartiano de esta temporada con la versión en concierto de ‘Mitridate, re di Ponto’ en la Sala Principal el próximo 20 de noviembre.

Così fan tutte
Parte del equipo de ‘Così fan tutte’ durante los preparativos de la obra. Fotografía cortesía del Palau de les Arts.

MAKMA

Ritos ancestrales en San Miguel de los Reyes

‘Rito’, de Asun Noales y Susana Guerrero
Festival 10 Sentidos
Monasterio de San Miguel de los Reyes
Avda. de la Constitución 284, València
17 de septiembre a las 20:00
Jueves 17 de septiembre de 2020

El filósofo surcoreano Byung-Chul Han, en su libro ‘La desaparición de los rituales’, apunta que el mundo actual sufre una carestía de lo simbólico: “La actual presión para producir priva a las cosas de su durabilidad”. A su juicio, los ritos, en tanto acciones simbólicas, transmiten una serie de valores “que mantienen cohesionada una comunidad”. Precisamente lo que reivindica el Festival 10 Sentidos que, bajo el lema ‘Soñadores’, arranca su programación escénica en el Monasterio de San Miguel de los Reyes con el espectáculo de danza y arte contemporáneo titulado ‘Rito’. “Está sustentado en la idea de transmitir esos ritos que hacen comunidad”, resaltó Meritxell Barberá, codirectora junto a Inma García del certamen escénico.

Ritos
Escena de ‘Rito’, de OtraDanza. Fotografía de Germán Antón por cortesía de la compañía.

‘Rito’, de la compañía OtraDanza, ahonda en la necesidad de los ritos, a partir de una idea de Asun Noales y Susana Guerrero, quien afirmó que la obra “trabaja con lo que no se ve”, refiriéndose a esa energía ancestral que transmiten los cuerpos en danza, en el marco de una escenografía circular compuesta por un centenar de cabezas de jaguar. “El jaguar, en la simbología mexicana, representa al animal protector de los hombres”, subrayó Guerrero, trasladando esa ritualidad a “la cotidianeidad de las pequeñas cosas”, como por ejemplo hacer una simple tortilla, que ella dice cocinar con esmero.

La demora en los actos, frente a las prisas de la sociedad de consumo, confieren a los ritos esa durabilidad asociada al carácter simbólico de las cosas eternas. “No es posible demorarse en algo si nos limitamos a gastar y a consumir las cosas…En el marco ritual las cosas no se consumen ni se gastan, sino que se usan. Por eso pueden llegar a hacerse antiguas”, señala Han. Esa antigüedad perdurable, que ‘Rito’ evoca mediante una cuidada puesta en escena y el singular trabajo de los bailarines Asun Noales y Sebastián Nowinsky, también fue subrayada por Barberá: “Lo novedoso bebe de todo lo anterior”.

Escena de ‘Rito’, de OtraDanza. Fotografía de Germán Antón por cortesía de la compañía.

Según explican desde la propia compañía, la obra viene a ser “la celebración de un mito, de una historia fabulosa que nos explica, sin palabras, aspectos de la condición humana y de las fuerzas de la naturaleza”. Sin palabras, algo que Han advierte jugando con las palabras comunidad y comunicación: “Los ritos generan una comunidad sin comunicación, mientras que lo que predomina hoy es una comunicación sin comunidad”, de manera que “lo nuevo enseguida se banaliza convirtiéndose en rutina”.

Jesús Martí, director general del Institut Valencià de la Joventut, se refirió a la importancia del Festival 10 Sentidos a la hora, precisamente, de profundizar en la condición humana a través de la danza y las artes vivas: “Con vuestro festival ampliáis la cabeza de los espectadores y ofrecéis alternativas a los jóvenes”, a los que conminó a “que abran los ojos y escuchen”. Todo ello en el marco del Monasterio de San Miguel de los Reyes, “convertido en un referente no solo patrimonial, sino cultural”, al que aludió Carmen Amoraga, directora general de Cultura y Patrimonio. “Nuestra apuesta por la cultura se multiplica, demostrando que es segura”, agregó.

De izda a dcha, Jesús Martí, Carmen Amoraga, Meritxell Barberá, Inma García y Susana Guerrero. Foto: Merche Medina.

Acerca del mantra que corea la supuesta inseguridad de la cultura, por aquello de reunir en un espacio cerrado a un buen número de espectadores, Amoraga fue taxativa: “No es una cosa de ahora”, producto de la pandemia por el coronavirus, “sino que nos han hecho creer que la cultura era accesoria”, explotando ahora, “pero estos lodos vienen de otros polvos”, sugiriendo en tono jocoso como lema para el próximo 10 Sentidos el de “sufridores”. Barberá salió al quite para proponer el de “resistidores”, lanzando una advertencia: “Si no hay apoyo brutal por parte de las instituciones la cultura desaparece”.

‘Rito’ viene, en este sentido, a proclamar la importancia de los mitos, en tanto leyendas que forjan los seres humanos para combatir el caos que amenaza con destruirnos. “La tradición oral, las leyendas, los chismes y las supersticiones son importantes para trabajar con ellas desde las artes”, apuntó Guerrero, con el imponente Monasterio de San Miguel de los Reyes acogiendo el espectáculo. En su interior, con ecos de cierta sacralidad, resuena lo que Han vincula con la palabra religión, término que procede de religar, fijar la atención. “Toda praxis religiosa es un ejercicio de atención. El templo es un lugar de profunda atención”.

Susana Guerrero, en el centro de su instalación para ‘Rito’. Foto: Merche Medina.

Además de ‘Rito’, que se presenta el jueves 17 (“todavía no se ha visto en Valencia”, puntualizó Barberá) y que luego irá al municipio madrileño de Tres Cantos el 7 de noviembre, el Festival 10 Sentidos programará la obra ‘Halab’, de Sol Picó, en este mismo escenario de San Miguel de los Reyes. Un total de 24 bailarines estudiantes de danza darán vida a los refugiados de la ciudad de Alepo en Siria, para dar visibilidad al drama de quienes arriesgan sus vidas huyendo de sus países por el Mediterráneo.

El Centre del Carme también acogerá un ciclo de conciertos del festival, con formaciones musicales que el 1 de octubre le pondrán música a las artes vivas. Carlota, Lisasinson, Cero en Conducta, JuAnKmUS DJset o MueveloReina serán las encargadas de hacerlo. La Mutant, Teatre El Musical, Rambleta, Sala Off, Espacio Inestable o el Teatro Principal serán otras sedes de un certamen que, pese a la pandemia, ha logrado reprogramar todo lo suspendido en su día. “Ha sido más fácil reprogramar de lo que pensábamos”, dijo Barberá, gracias a la “generosidad” de los artistas. “Sin cultura podemos sobrevivir, con cultura, vivimos”, concluyó Amoraga.

 

Sebastián Nowinsky, mostrando ‘Rito’ a los medios. Imagen cortesía de la Generalitat.

Salva Torres 

Una mirada escénica a la programación del TEM

Teatre El Musical (TEM) | Presentación de la nueva temporada
De septiembre a diciembre de 2020
Plaça del Rosari 3, València
Martes 15 de septiembre de 2020

“Hemos podido recuperar el 80% de la programación”. Con esta afirmación comenzaba Maite Ibáñez (concejala de Acción Cultural del Ayuntamiento de València) la presentación de la nueva programación del TEM, donde hacía hincapié, además, en la filosofía que a raíz de la presente pandemia ha tenido como máxima “no cancelar, sino aplazar” (en lo que a su competencias se refiere), incidiendo en la importancia de programar proyectos “conectados con el barrio”.

La concejala –que estuvo acompañada por Inma García, codirectora del Festival 10 Sentidos, por la coreógrafa y bailarina Ana Luján (premio Max en 2016 como mejor bailarina principal) y Anna Martí, de la compañía valenciana Crit Teatre–, a modo de preámbulo, hizo una mención de reconocimiento a Roldolf y Josep Lluís Sirera por su reciente galardón por ‘Dinamarca’ a mejor autoría teatral en la presente edición de los Premios Max de las Artes Escénicas, celebrado el pasado lunes 7 de septiembre en el Teatro Cervantes de Málaga, así como a su labor “apoyando nuevas compañías, sumando y fortaleciendo el tejido del teatro valenciano”.

Durante los próximos meses, el TEM acogerá piezas de Russafa Escénica, Mostra Viva del Mediterrani, Festival 10 Sentidos, Danza Valencia, Circuito Bucles, Música y flamenco y, además, la segunda edición de esFERa.

De este modo, el pasado sábado tuvo lugar el encuentro escénico ‘Íntims en Pausa’, de la coreógrafa y bailarina Ana Luján, (dentro del marco del festival Cabanyal Íntim), que hacía hincapié en su devoción por la coreógrafa y directora alemana, pionera de la danza contemporánea y precursora de la danza teatro, Pina Bausch. “Este barrio está en constante lucha por la mejora y la unión social desde la cultura”, asevera Luján.

‘Fase, Four Movements to the Music of Steve Reich’, de Anne Teresa Der Keersmaeker. Fotografía cortesía del Festival 10 Sentidos.

El Festival 10 Sentidos, que aborda su décima edición bajo el lema ‘Soñadores’, recalará en el TEM con la primera obra de Anne Teresa Der Keersmaeker, ‘Fase, Four Movements to the Music of Steve Reich’ (25 y 26 de septiembre). “El espectáculo es danza en relación a la música, danza que genera otra dimensión y que lleva representando ella misma desde 1982”, indica Inma García, codirectora del festival junto a Meritxell Barberá. “Un trabajo impecable, riguroso y de primer nivel” que “había legado en la gente joven y ellos hacen que la pieza siga viva”.

Russafa Escénica, con ‘Cruising’, de Alejandría Cinque, y ‘How to be a sexy heroine’, de María Tamarit, abre la propuesta cultural de octubre, dos piezas que conjugan la búsqueda de la identidad y la distintos enfoques sobre la sexualidad.

La programación continúa con Mostra Viva del Mediterrani, un lugar de encuentro con las culturas mediterráneas, el festival de arte, ciencia y tecnología Volumens y Escucha!Valencia, que da cabida a las artes efímeras, al sonido experimental y al performanceart.

Dirigida por Gena Baamonde, la compañía A Panadaría presenta ‘Elisa y Marcela’ el 23 de octubre, uno de sus montajes más recientes, donde las gallegas presentan una reconstrucción irreverente de un suceso real: “la historia del primer matrimonio de lesbianas documentado en España”.

‘Elisa y Marcela, dirigida por Gena Baamonde. Fotografía cortesía de la compañía A Panadaría.

Días mas tarde, el cantautor español Albert Pla y sus “canciones teatralizadas”, así como los músicos catalanes Els Amics de les Arts (“pop con pinceladas de música electrónica”) se subirán a las tablas del TEM el 31 y el 24 de octubre, respectivamente.

Noviembre comienza con el espectáculo de La Calórica, ‘Fairfly’, de Joan Yago y dirigida por Israel Solá, que evidencia la inquietud de cuatro amigos por llevar a cabo esa idea que no llegaron a materializar y que tuvieron años atrás, tras su despido laboral.

Circuito Bucles continúa merodeando propuestas inusuales para el TEM el 7 de noviembre. La coreógrafa Verónica Cendaya, después de vivir en primera persona la situación en los campos de refugiados situados en Grecia, decide mostrar sobre las tablas ‘C.O.S.’, donde nos intentará transmitir a través del cuerpo y el movimiento un lenguaje escénico como catalizador de la brutal realidad de estos lugares. Acto seguido, en ‘The Lamb’, Antonio de la Rosa y Mattia Russo, junto a Giuseppe Dagostino, integrantes del colectivo KOR’SIA, ponen el foco en una experiencia cegadora donde se entremezclan cielo, infierno y purgatorio, y los roles de víctima y verdugo son permutables “en este mundo, para despertar, necesitas cerrar los ojos por segunda vez”, aseveran.

Maite Ibáñez también se congratulaba en anunciar que el TEM albergará, el 14 de noviembre, dentro del Festival Danza València, el espectáculo homenaje íntimo al universo de Carmen Amaya, ‘Un cuerpo infinito”, de la bailarina y coreógrafa internacional Olga Pericet, reciente premio Max 2020 de las Artes Escénicas a mejor interprete femenina de danza para artistas flamencos.

‘La ciudad de escarcha’, de Crit Teatre. Fotografía cortesía de la compañía.

A finales de noviembre (27, 28 y 29), Bambalina Teatre presenta ‘Edipo’, que bajo la adaptación y la dirección de Jaume Policarpo, lleva a Jorge Valle, Águeda Llorca y Pau Gregori a deambular entre la interpretación actoral y el teatro de marioneta.

El TEM concluye el año con dos piezas dramáticas. Por un lado, ‘Aquest país no descobert que no deixa tornar de les seves fronteres els seus viatgers’, el 12 y 13 de diciembre, del dramaturgo Álex Rigola, quien manifiesta que “me propusieron hacer un espectáculo sobre la muerte y nos ha salido un espectáculo sobre el individualismo, el neoliberalismo, la familia, el existencialismo, la amistad…y la vida”.

Y los días 18 y 19, los valencianos Crit Teatre se suben al escenario con ‘La ciudad de escarcha’, una adaptación de la novela ‘Entrevisillos’, de la galardonada escritora salmantina Carmen Martín Gaite; un conmovedor espectáculo henchido de conflictos emocionales, en tanto que para la dramaturga y directora Anna Martí “el teatro es conflicto. Ves los conflictos del pasado y muchos espectadores se sienten vinculados a la escena”. Martí –que también actúa junto a Daniel Tormo, Maribel Bayona, Josep Valero y Rebeca Izquierdo– indica que la obra “es una versión teatral muy contemporánea”, que “potencia el humor de la novela”.

Para finalizar la programación, el TEM cerrará la temporada los días 29 y 30 de diciembre con el Festival Internacional de Circo de Valencia ‘Contorsions’.

TEM
Anna Marí (Crit Teatre), Ana Luján (Cabanyal Íntim), Maite Ibáñez (concejala de Acción Cultural del Ayuntamiento de València) e Inma García (Festival 10 Sentidos) durante la presentación de la programación del TEM. Foto: Merche Medina.

Merche Medina

“Yo, puta”

‘Odet y las otras’, de Anna Albaladejo
Sala Ultramar
Alzira 9, València
Del 17 al 20 de septiembre
Domingo 13 de septiembre

Odet es una muñeca de trapo y gomaespuma, pero también una mujer de carne y hueso. Una vieja puta que encarna a la legión de mujeres que, a lo largo de la historia han ofrecido sus servicios en el mercado del sexo. Tanto las que se prostituyeron libremente como las obligadas están incluidas en esa memoria milenaria. Desde María Magdalena a Irma la Dulce, y muchas otras antes y después de ellas. Porque en esta ocasión no se les juzga ni se les compadece, ni tampoco se les estigmatiza. Son ellas las que llevan la voz cantante y se expresan sin prejuicios ni moralinas. Al margen de ideologías políticas.

‘Odet y las otras’ es un artefacto escénico provocativo y valiente concebido por Anna Albaladejo que acoge la Sala Ultramar del 17 al 20 de septiembre, (a las 20:00). Es resultado del ‘Proyecto Obs-cenus. Laboratorio 3’, que explora la erótica y el placer como espacio de resistencia. El singular espectáculo se estrenó el pasado año en el Festival Cabanyal Intim y en el Teatro de lo Inestable.

Escena de ‘Odet y las otras’, de Anna Albaladejo. Imagen cortesía de la autora.

“Odet rondaba por mi cabeza hace mucho tiempo”, cuenta Albaladejo. “Mi madre era socióloga y trabajó una época en Chiapas (México) realizando un estudio sobre la figura de Malinche como puta de corte y también sobre la deconstrucción y desmalditización de las trabajadoras sexuales. Aquella experiencia caló en mi mente y ha cristalizado en esta muñeca maravillosa llamada Odet”.

Odet es una prostituta retirada que se dedica a coser la ropa interior de sus colegas del puerto. Tan vieja como el oficio más viejo del mundo, durante casi tres milenios ha vivido en los cuerpos de las mujeres dedicadas a la prostitución. Con la sabiduría y experiencia que confiere su avanzada edad, pasa de todo y se suelta la melena. Escribe un blog, graba un documental, monta un sindicato y sueña con la libertad sexual y la superación de los estigmas. Con sus tetas caídas y sus labios hinchados se erige libre ante su antónimo, las muñecas hinchables para dar placer plastificado. Porque ella es toda alma y hace que al público “se le abra la oreja del corazón”.

Escena de ‘Odet y las otras’, de Anna Albaladejo. Imagen cortesía de la autora.

“Decidí usar un títere diseñado ex profeso, porque con actrices reales en el escenario sería fácil caer en los tópicos y por tanto más complicado deconstruir el concepto de puta que es lo que me interesaba”, dice Albaladejo. “Además de deconstruir el estereotipo, mi objetivo es abordarlo. También quiero que la obra  sea altavoz de los derechos laborales de las trabajadores del sexo, tanto de las obligadas por las circunstancias como de las que ejercen el oficio libremente”.

Más allá de reflexiones políticas de actualidad, la figura de Odet representa un cuerpo, una identidad mestiza entre humana y objetual. Aldabalejo presta sus piernas al ánima de la muñeca creando una simbiosis muy especial con ella. Como hermanas siamesas vinculadas por la memoria de agravios, ultrajes y vergüenza. En ellas se multiplican infinidad de cuerpos que exploran la sexualidad femenina con sus represiones y tabús. En la obra participa una segunda actriz, Raquel Fonfría en el papel de la hetaria Friné.

puta, Odet y las Otras,
Cartel de ‘Odet y las otras’, de Anna Albaladejo.

Anna Albaladejo (Valencia, 1976) es actriz, creadora e investigadora de Escena y Artes Vivas. Licenciada en Arte Dramático por la ESAD y Doctora en Literatura y Teatro por la UV. Sus últimos trabajos artísticos se articulan en torno a proyectos de investigación en los que ejerce distintos papeles: Actriz, investigadora, creadora y productora. El proyecto Obs-cenus iniciado en 2018 como doble residencia de creación ha dado lugar a las piezas ‘Odet y las otras’, estrenada en Teatro de lo Inestable y ‘Slit’ , estrenada en el Teatro Musical. En ellas explora, respectivamente el mundo del trabajo sexual y su propia memoria Autosexográfica.

Tras la función del día 18 en la Sala Ultramar se celebrará un coloquio con la asistencia de Belén Ledesma, activista por los derechos de las trabajadoras y trabajadores del sexo y Fernando Fita, profesor de Derecho del Trabajo de la Universitat de València. La función del día 19 será accesible en lengua de signos.

“Estoy en contra de la trata y de la explotación de la migrantes, naturalmente”, afirma Albaladejo. “Pero no comparto la tesis abolicionista que el feminismo ha asumido mayoritariamente. Creo que los trabajadores sexuales tienen derecho a decidir sobre su actividad, su futuro y el uso que dan a sus cuerpos. El arte debe ser un altavoz para las voces relegadadas al silencio. Por eso me parece importante que ocupen un lugar en los escenarios”, concluye.

Escena de ‘Odet y las otras’, de Anna Albaladejo. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco

El juego de contar verdades

‘Perfectos desconocidos’, dirigido por Daniel Guzmán
Teatro Olympia
San Vicente Mártir 44, València
Hasta el 20 de septiembre
Viernes 11 de septiembre de 2020

Los siete intérpretes de ‘Perfectos desconocidos’ subieron el pasado miércoles por la mañana al escenario del Olympia para mantener el encuentro ritual con los representantes de los medios en una rueda de prensa. Todos ellos expresaron su ilusión y muchas ganas de retomar el encuentro con el público tras meses de obligado parón. Reivindicaron la cultura como espacio seguro y la importancia de que la gente pierda el miedo a los interiores. «La obra habla de las relaciones sentimentales, de distintos tipos de romances cuyo denominador común es la falta de sinceridad», comentó uno de los actores Juan Carlos Vellido. «El móvil es un pretexto para mostrar que no somos tan sinceros como deberíamos».

La cena de los siete amigos que en torno a una mesa, móvil a mano, participan en el juego de contar verdades, desencadenando reacciones en cadena y una especie de sesión de terapia colectiva, ha sido contada de muchas formas. Tres películas y numerosas adaptaciones teatrales que han conquistado a espectadores de diferentes países. En 2016, se estrenó la obra madre, el filme ‘Perfetti sconosciuti’, de Paolo Genovese; al año siguiente, la película de Álex de la Iglesia y, en 2018, la versión francesa, ‘Le Jeu’, de Fred Cavayé.

juego, Perfectos desconocidos
Cartel de ‘Perfectos desconocidos’, dirigido por Daniel Guzmán.

El secreto de este éxito universal es sencillo. Trata del eterno tema del amor y desamor, y de algo tan actual como las relaciones personales a través del móvil. Y sobre todo, parte de un argumento muy bien hilvanado como otros éxitos de taquilla similares: ‘La cena de los idiotas’ o ‘La jaula de los grillos’ por poner un par de ejemplos.

El montaje que se puede disfrutar en el Teatro Olympia es una adaptación realizada por David Serrano y Daniel Guzmán, dirigida por este último, producida por Pentación Espectáculos, Milonga, El Niño Producciones, Luis Scalella y Guillermo Francella. Una comedia muy actual de ritmo trepidante protagonizada por: Inge Martín, Álex Barahona, Olivia Molina, Juan Carlos Vellido, Elena Ballesteros, Bart Santana e Ismael Fritschi.

Tras ocho meses de éxito en el Teatro Reina Victoria de Madrid, ‘Perfectos desconocidos’ retoma su gira nacional en el teatro valenciano, donde estará hasta el 20 de septiembre. Tres parejas y un amigo single que se conocen de toda la vida quedan a cenar y, en el transcurso de la velada, deciden participar en un juego peligroso, leer en voz alta los mensajes y las llamadas que lleguen a sus móviles. De esta forma, todos sus secretos y su vida entera quedan expuestos ante los demás.

Escena de ‘Perfectos desconocidos’, bajo la dirección de Daniel Guzmán. Imagen cortesía de Pentación Espectáculos y Teatro Olympia.

“Cuando me propusieron dirigir ‘Perfectos desconocidos’ en teatro, pregunté cuál era la premisa dramática de la que partía la historia y me interesó”, dice Daniel Guzmán. “Leí el texto original del autor italiano y me atrajo la historia de amistad de un grupo de amigos de toda la vida, la profundidad de los personajes, las situaciones disparatadas, los numerosos giros y la reflexión que sugiere el autor sobre el uso del móvil y el control que ejerce sobre nuestras vidas».

La línea argumental por la que transita esta obra y la cercanía de la historia hacen de esta comedia un viaje lleno de sorpresas con grandes dosis de humor, pero también contiene una gran humanidad y profundidad en cada uno de sus personajes”. ‘Perfectos desconocidos’ habla sobre lo hiperconectados que estamos actualmente y de la incomunicación que existe en realidad entre nosotros; entre los que tenemos más cerca o más nos importan, como nuestra pareja o nuestros mejores amigos.

“Más allá del contenido narrativo y del sentido del humor, esta obra cuestiona nuestra conducta y nos invita a la reflexión”, añade Guzmán. “¿Debemos compartir todos nuestros secretos? ¿Hasta dónde llega el límite de nuestra intimidad? ¿Las nuevas tecnologías nos ayudan o ejercen un control sobre nuestra vida?”.

Daniel Guzmán, director de ‘Perfectos desconocidos’. Imagen cortesía de Pentación Espectáculos y Teatro Olympia.

El lenguaje dramático es muy distinto al cinematográfico y convertir el filme original en una función teatral no fue fácil. «La adaptación de una película como ésta, en la que hay mucho en juego en los primeros planos y en miradas que pueden perderse en el teatro, ha sido complejo y estimulante», dice David Serrano. “Hemos potenciado el humor y profundizado en las relaciones entre los personajes”.

Sobre la relación del montaje con la película de Álex de la Iglesia, gran éxito de taquilla, los actores comentaron en la rueda de prensa que el filme tiene un tono de suspense e intriga, mientras la función se desarrolla en un registró cómico y con la ventaja de observar a los intérpretes en conjunto como a través de una mirilla.

Ilusión de volver a las tablas y voluntad de hacerlo con la máxima seguridad. Son las claves en el esperado inicio de una temporada peculiar entre la vieja y la nueva normalidad. Distancia entre butacas, toma de temperatura y mascarilla obligatoria. A los periodistas asistentes se les regaló una muy elegante de color negro decorada con las máscaras emblemáticas del arte de Talía. “¡Y, viva el teatro!”. Con este grito liberador concluyó la sesión matutina con la prensa.

Escena de ‘Perfectos desconocidos’. Imagen cortesía de Pentación Espectáculos y Teatro Olympia.

Bel Carrasco