Sala Russafa entrega sus VII Premis del Públic

VII Premis del Públic de Sala Russafa
Sala Russafa
Dénia 55, València
17 de junio de 2017

Por séptimo año consecutivo, los espectadores han tomado la palabra y se han entregado los Premis del Públic de Sala Russafa, una modesta iniciativa que se suma a otros galardones como los otorgados por la AAPV (Associació d’Actors i Actrius Professionals Valencians) o AVETID (Associació d’Empreses d’Arts Escèniques del País Valencià), a la espera de que se pongan en marcha los anunciados en 2017 por la Consellería de Cultura.

“Llevamos con esta iniciativa desde que inauguramos y hemos visto cómo han ido creciendo los premios del público en otros municipios y ciudades. De hecho, Arden, compañía impulsora de Sala Russafa, los ha ganado con ‘Shakespeare en Berlín’ en L’Alcudia y El Puig, dentro de la Comunitat. Y ha sido finalista en el festival riojano de Haro. Así que conocemos las dos vertientes de este tipo de reconocimientos, la de quien otorga y la de quien recibe. Creemos que son fundamentales para dar un empujoncito a los profesionales del sector y que fue una gran noticia que las instituciones valencianas volvieran a recuperar sus galardones para las artes escénicas, pero parece que no terminan de arrancar”, comenta Juan Carlos Garés, director de Sala Russafa.

Según explica, los Premis del Públic de Sala Russafa tienen un doble propósito: “por una parte, queremos que los espectadores vean que no son un sujeto pasivo, que tienen la oportunidad de establecer una relación diferente con las artes escénicas y con la sala, de interactuar y dar su opinión sobre los espectáculos que programamos. Por otra, estos humildes galardones buscan que los actores, músicos, bailarines, etc., que llenan de arte y creatividad nuestro escenario, vean reconocido su trabajo”, señala Garés.

El sistema es sencillo: tras cada representación, los espectadores han podido cumplimentar una papeleta puntuando del 1 al 10 el espectáculo que acababan de ver, exceptuando los producidos íntegramente por la compañía Arden (vinculada a la dirección del centro) o la propia Sala Russafa.

Al acabar la temporada de programación regular, se ha hecho el recuento de todos los votos recogidos, sacando una nota media de cada espectáculo para que no influyera la cantidad de espectadores que lo vieron ni el número de funciones ofrecido. Con ese sistema se busca dar las mismas oportunidades a todas las propuestas que han pasado por el teatro. Por este sistema se han otorgado 5 de las 9 categorías.  En el resto ha sido el propio centro cultural y los patrocinadores quienes han valorado diferentes aspectos.

Merche Medina, de la revista MAKMA, entre el Premi Makma al Millor Espectacle Nacional de Teatre a 'Distancia siete minutos', de la compañía catalana Titzina Teatro. Fotografía cortesía de Sala Russafa.

Merche Medina, de la revista MAKMA, entre el Premi Makma al Millor Espectacle Nacional de Teatre a ‘Distancia siete minutos’, de la compañía catalana Titzina Teatro. Fotografía cortesía de Sala Russafa.

UN PALMARÉS CON FORMACIONES EMERGENTES Y OTRAS CONSOLIDADAS DE LAS ARTES ESCÉNICAS NACIONALES Y VALENCIANAS

Varias entidades se suman a esta iniciativa de apoyo al sector de las artes escénicas. En las primeras cinco categorías, su papel ha sido el de dar nombre al premio y aportar el galardón, porque el voto ha sido exclusivamente de los espectadores.

El Premi Urban-Levante EMV al Millor Espectacle Valencià de Teatre, en el que colabora el suplemento de ocio y cultura, ha sido para el montaje de ‘Flores azules’, de la compañía La Dramàtica Producciones. Irene González escribe y dirige esta pieza sobre la memoria histórica que pasó en febrero por la sala, en la que también interviene como actriz. Es la primera de larga duración para esta formación emergente de la escena local.

El Premi Makma al Millor Espectacle Nacional de Teatre, apadrinado por el portal cultural, ha recaído en ‘Distancia siete minutos’, de la compañía catalana Titzina Teatro. Después de cuatro años de gira con más de 350 representaciones en España y diversos países, la obra llegó al teatro de Ruzafa para celebrar sus últimas representaciones. Este galardón cierra una brillante trayectoria para esta pieza sobre la felicidad, escrita, dirigida e interpretada por Pako Merino y Diego Lorca.

En cuanto al Premi Menkes al Millor Espectacle de Dansa, en el que colabora la tienda especializada en vestuario para artes escénicas valenciana, el público ha escogido el espectáculo ‘DRAP’. Se trata de una propuesta de la compañía valenciana Mou Dansa, en colaboración con la ONG SETEM CV y dirigida por Juan Pinillos, que pasó por Sala Russafa en abril para concienciar sobre las consecuencias del consumismo reinante en el mundo de la moda.

El Premi C.C. Nuevo Centro al Millor Espectacle Teatral per a Xiquets i Xiquetes ha sido para ‘El caso del fantasma percursionista’, de la formación jerezana La Gotera de Lazotea, con 36 años de reconocida trayectoria. Música y títeres de mano se encuentran en esta curiosa historia sobre la convivencia de una abuelita y el espíritu que ocupa su casa, una obra familiar de la que pudo disfrutar el público de Sala Russafa en octubre.

Por último, el Premi Mondo Sonoro al Millor Directe Musical, en el que colabora la revista especializada, ha sido para ‘Badlands’, por la presentación en vivo de su nuevo disco. La formación valenciana agotó las localidades en dos jornadas consecutivas en las que dio a conocer las canciones de su último trabajo, un paso más en su sonido country, con toques de folk y bluegrass, que establece una conexión “far west- valenciana”.

Escena de 'Distancia 7 minutos'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘Distancia 7 minutos’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

A diferencia de en los anteriores casos, el siguiente galardón lo ha decidido el equipo de programación del centro cultural,  atendiendo a criterios de innovación y originalidad escénica entre las propuestas que durante toda la temporada han pasado por el teatro. El Premi El Diario CV a l’Espectacle Revelació, apadrinado por el periódico digital, ha recaído en ‘La dislexia de los conejos’, de la formación valenciana Conejos Teatro. Miguel Serrano firma y dirige esta distopía sobre el sistema educativo, ganadora del  I Premio SGAE – Russafa Escénica, que consistía en una dotación económica para poder desarrollar el espectáculo, pasando de una pieza breve a una de larga duración. La versión ampliada es la que se estrenó en el teatro de Ruzafa en febrero.

PREMIOS TAMBIÉN PARA LOS PROPIOS ESPECTADORES DE SALA RUSSAFA

Además de votar, el público de Sala Russafa también puede recibir reconocimientos. Es el caso del Premi Fundació Bromera al Millor Treball Escolar, en el que el centro cultural y los patrocinadores han escogido el de Noa Mª Paavola España, del CEIP Alejandra Soler. Y el Premi Fundació Bromera al Millor Col·legi Assistent ha distinguido al centro Color de Monte Colorado.

Por último, Sala Russafa entrega el Premi a l’Espectador 2018, elegido al azar entre todas las papeletas de votaciones recogidas. El galardón, que ha recaído en José Julián Ibáñez Primo, consiste en un abono-regalo para poder disfrutar de todos los estrenos teatrales que ofrecerá el centro cultural a lo largo de la próxima temporada.

El centro cultural agradece su colaboración y compromiso con las artes escénicas tanto a quienes han emitido su voto como a las entidades que han participado en esta iniciativa, apadrinando uno de los premios. Gracias a los espectadores y a los colaboradores ha sido posible esta séptima edición de los Premios del Público de Sala Russafa, una modesta iniciativa que volverá a ponerse en marcha la próxima temporada, conforme empiece la programación en el teatro de Ruzafa y la gente tenga la ocasión no sólo de sentarse en el patio de butacas, sino también de interactuar y de compartir su valoración sobre lo ocurre sobre el escenario.

Imagen general de los galardonados con los VII Premis del Públic Sala Russafa. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen general de los galardonados con los VII Premis del Públic Sala Russafa. Fotografía cortesía de los organizadores.

 

Titzina Teatro galardonado en los premios de Sala Russafa

Distancia 7 Minutos, de Titzina Teatro (Barcelona)
Premi Makma al Millor Espectacle Nacional de Teatro
VII Edició Premis del Públic de Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Domingo 17 de junio de 2018

El resto de la lista de premiados: Premi Urban-Levante (EMV) al Millor Espectacle Valencià de Teatre para ‘Flores azules’, de La Dramática Producciones (València); Premi Menkes al Millor Espectacle de Dansa para ‘Drap’, de Mou Dansa-ONGD Setem (València); Premi C.C. Nuevo Centro al Millor Espectacle Teatral per a xiques i xiquetes para ‘El caso del fantasma percusionista’, de La Gotera de Lazotea (Jerez de la Frontera); Premi El Diario C.V.es a l’Espectacle Revelació 2018 para ‘La dislexia de los conejos’, de Conejos Teatro (València); Premi Mondo Sonoro al Millor Directe Musical para el grupo de música ‘Badlands’ (València); Premi Fundació Bromera al Millor Espectacle Treball Escolar para Noa Mª Paavola España, del CEIP Alejandra Soler; Premi Fundació Bromera al Millor Col.legi Assistent para el Centre Privat Color de Monte Colorado, y Premi a l’Espectador 2018 patrocinado por Sala Russafa (otorgado por sorteo) a José Julián Ibañez Primo.

 continuación reproducimos la entrevista que con motivo del pase de su obra 'Distancia 7 Minutos' realizamos a uno de los creadores de Titzina Teatro en noviembre de 2017]

La metáfora es muy ilustrativa: una plaga de termitas obliga a un juez abandonar su casa para tener que vivir con su padre una temporada. Al mismo tiempo, el vehículo espacial Curiosity aterrizaba en Marte para explorar su superficie, manteniendo en vilo durante siete minutos a la NASA al desaparecer la señal que debía confirmar el éxito de la operación. El espacio y el tiempo dándose conflictivamente la mano. Lo mayúsculo y lo minúsculo entrelazados en una historia a la que Titzina Teatro saca chispas en Distancia 7 Minutos, la obra que felizmente se estrena en Valencia gracias a la Sala Russafa.

“La distancia entre las personas, en este caso entre un juez y su padre, reflejada en esos siete minutos de terror que supuso no saber si el aparato había tocado tierra o se había estrellado”, explica Pako Merino que, junto a Diego Lorca, protagoniza y dirige una obra que supera ya las 350 representaciones, con más de 100.000 espectadores durante su gira por España y países de Latinoamérica. “Son siete minutos de espera que se relacionan con otras partes de la obra”, precisa Merino, quien encarna a diversos personajes.

Escena de 'Distancia 7 minutos'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘Distancia 7 minutos’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Esa distancia humana a la que da pie una simple plaga de termitas tiene su reflejo en esa distancia planetaria referida en la misión espacial del Curiosity. “El teatro es un acto vivo donde se representa de forma microscópica la vida”, sostiene Pako Merino, quien recuerda con orgullo lo que le dijo un espectador al término de una función: “Me habéis removido cosas por dentro”. Y es que el teatro de Titzina apela a esa introspección personal desde el mejor de los entretenimientos.

“La obra no solo habla del choque generacional, sino del modo en que asumimos gestos que son de nuestros padres, en contra de nuestra voluntad”. Ese juez que interpreta Diego Lorca se verá de pronto conviviendo con un padre que le saca de sus casillas. “Vistos desde fuera los problemas de los demás pueden parecer cómicos”. Merino lo dice después de asistir a diversos juicios para recabar información de cara a la obra. “Comprobamos que muchos problemas se podrían resolver entre las personas, sin necesidad de tener que acudir a un juez, y que uno se siente tranquilo porque el sistema judicial funciona”.

Escena de 'Distancia 7 minutos'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘Distancia 7 minutos’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

¿Funciona? “En todo caso, el fracaso es de la sociedad y no de la justicia”, a la que Merino defiende tras conocer a muchos de esos jueces de entre 30 y 40 años a los que entrevistaron: “Su función no es fácil, para nada”. Como no son fáciles las relaciones paterno filiales. Y en esto la metáfora de las termitas es reveladora: “La madera aparece por fuera toda barnizada, pulida, pero por dentro oculta un mundo familiar siniestro”. Un mundo, nunca mejor dicho, corrompido, del que Titzina se hace cargo a base de un teatro minimalista que busca la esencia de los actos y las situaciones.

“Es nuestro sello. Minimizamos los objetos, y esencializamos el espacio y los gestos. Le dedicamos mucho tiempo a la construcción de la obra; todo tiene que estar en su sitio, cuestionándolo todo cientos de veces. Solemos hacer un test de fuerza antes del estreno”. El resultado es un espectáculo aclamado por espectadores y crítica, que han visto en Distancia 7 Minutos “teatro de verdad”, como afirma Merino habérselo dicho el público en diversas ocasiones.

Titzina, he ahí otra de sus virtudes, trata a ese público con respeto, ofreciéndole un producto de entretenimiento con carga de profundidad. “El público rellena los espacios vacíos con su imaginación”. De ahí la escenografía reducida a los mínimos elementos, al igual que el vestuario y los gestos: “Nos han llegado a decir que con qué poco, un gesto o un cambio de chaqueta, han visto a otra persona”. La distancia que atraviesa el conjunto de la obra juega con esa misma dialéctica de lo próximo y lo ajeno: “La cercanía que se supone existe en toda familia, resulta que revela también una distancia enorme”. Y Pako Merino concluye diciendo que Titzina seguirá insistiendo en “textos cada vez más profundos, porque queremos evolucionar y no repetirnos”.

Escena de 'Distancia 7 minutos'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘Distancia 7 minutos’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Salva Torres

“El género es una herramienta muy fuerte de consumo”

CROCHT, de Catalina Carrasco
La Mutant
C / Joan Vedaguer, 16-24. Valencia
Viernes 15 de junio de 2018

Con motivo de la puesta en escena de ‘CROCHT’ llevada a cabo el pasado viernes 15 de junio en La Mutant, y de los talleres de cuerpo, movimiento y género, realizados los días precedentes, entrevistamos a la responsable de la dirección del proyecto, Catalina Carrasco.

En la página web de su compañía, Baal Dansa, Catalina Carrasco aparece definida como bailarina, coreógrafa y performer. Tres disciplinas que no se podrían separar, según ella, ya que transitan de un lugar a otro.

El espectáculo de danza que vais a llevar a cabo tiene como título ‘CROCHT’, ¿a qué es debido?

‘CROCHT’ es una palabra anglosajona no muy conocida, significa entrepierna. Me gustó la sonoridad y su significado, una palabra sin género que lanza la cuestión de: ¿Qué es lo que nos diferencia, lo que tenemos entre las piernas?

¿Tenéis un target específico de público?

No, para nada, al contrario. Contra más diverso, mejor. Durante la creación de este proyecto se ha tenido en cuenta poder llegar a todo tipo de público, que no fuera una pieza demasiado conceptual para que también pudiéramos conectar con personas no cercanas a las artes vivas.

¿Qué tipo de reflexión pretendéis hacer sobre la identidad de género?

La reflexión sobre el concepto de género se ha dirigido, esta vez, hacia la problemática que existe con las personas que no se sienten identificadas con la dicotomía entre lo masculino y lo femenino. Por ejemplo, ya no las personas transexuales sino también las mujeres que no se definen con esta cosificación que hay de cómo debemos ser y de cómo deben ser nuestros cuerpos. Al igual que, hoy en día, muchos hombres ya son conscientes de que tampoco se identifican con esa figura y con esa masculinidad.

Por un lado, se pretende poner sobre la mesa la reflexión de por qué el género es así. Es decir, a causa de la construcción social y del estado neoliberal que nos dice qué y cómo debemos ser constantemente, hay un sistema que nos manipula en todos los ámbitos y, en este ámbito, el género es una herramienta muy fuerte de consumo.

Por otro, mostramos tanto la violencia de género como la violencia sexual que existe por culpa del estado heteropatriarcal y de la Iglesia. Este tipo de poder incluso le ha dado al hombre una fuerza más allá de la física para el maltrato, para sentirse siempre superior y con el derecho de poder insultar y violar ya no solo a las mujeres, sino también a aquellas personas que no entren dentro del estereotipo marcado por la sociedad.

Catalina Carrasco en un momento de la entrevista. Fotografía, Cristina Tro.

Catalina Carrasco en un momento de la entrevista. Fotografía: Cristina Tro

Como directora del proyecto, ¿hasta qué punto piensas que el cuerpo es el responsable de reflejar nuestra propia identidad?

El cuerpo lo es todo. El cuerpo unido a todo, a nuestra razón, a nuestro pensamiento, a los órganos y a todo el funcionamiento de este contenedor que es el cuerpo. Todo esto desde el pensamiento no basta ya que tiene que pasar al cuerpo, el responsable de realizar la acción.

En trabajos como éste que vienen desde la teoría, son de ayuda libros que me parecen muy interesantes. En este caso, he tomado como referencia principal el libro ‘Transfeminismos’ de Miriam Solá y Elena-Urko, ‘El género en disputa’ de Judith Butler y las obras de Paul B. Preciado.

El inicio del proyecto viene desde la teoría pero, posteriormente, todo esto es llevado a un trabajo corporal mediante herramientas de las artes vivas para realizar la práctica en escenarios y, de este modo, generar un espacio de conversación con los cuerpos.

¿Tenéis en mente futuros proyectos inmediatos?

Ahora mismo empieza la elaboración, desde el pensamiento, de otro proyecto que sigue hablando del género desde una visión mercantil, del cuerpo como objeto y como mercancía. Será algo más íntimo. Ahora necesito volver a una investigación más individualista, al contrario de ‘CROCHT’. Siento la necesidad de buscar dentro de mi “contenedor” para volver a generar este mismo discurso pero, esta vez, de un modo más profundo.

 ¿Has sufrido algún tipo de discriminación en el mundo de la danza por el hecho de ser mujer?

El mundo de la danza es muy sutil, ya que se supone que está más ocupado por mujeres. En cambio, los grandes coreógrafos son hombres, los grandes directores de grandes compañías son hombres, así como los directores de grandes festivales. Ahora es cuando empiezan a aparecer las primeras mujeres pioneras en estos ámbitos. A destacar se encontraría Àngels Margarit como directora del “Mercat de les flors” (Barcelona) u Olga Álvarez, coordinadora artística en La Mutant (València).

Es interesante, cómo ‘CROCHT’ ha estado en bastantes ciudades importantes de países como Italia, Alemania, o México, pero siempre ha sido contratado por mujeres o por hombres homosexuales. Ha habido alguna excepción como es el caso del ‘Circo Murcia’ pero, en definitiva, si no ha ido dirigido a una mujer o a un hombre homosexual concienciado con el tema, no nos han hecho mucho caso.

Catalina Carrasco en el centro durante una sesión en La Mutant. Imagen, Laura Ojeda

Catalina Carrasco en el centro durante una sesión en La Mutant. Fotografía, Laura Ojeda

Y, para finalizar, ¿crees que la danza contemporánea es valorada correctamente?

No, todavía hay mucho desconocimiento. Hay una asignatura pendiente que se debe realizar para poder llegar a alcanzar un rango más amplio de público. Sería interesante llegar, por ejemplo, a la vecina de 50 años que aunque vea Telecinco, también puede ir a ver un espectáculo de danza contemporánea.

Hay que pensar en todo tipo de público, sin llegar a hacer nada comercial porque para eso ya existe el musical o la televisión. Sin embargo, el teatro tiene la capacidad de entrar en otro plano, en el plano no convencional.

El programador siempre tiende a tener miedo de que el público en cuestión no entienda su obra pero me reafirmo en que se está infravalorando a un público capaz de mucho más.

Cristina Tro Pacheco

Imagen de portada, Catalina Carrasco en un momento de la entrevista. Fotografía. Cristina Tro.

Imagen de portada, Catalina Carrasco en un momento de la entrevista. Fotografía: Cristina Tro.

El tiempo que pasa de La Subterránea

Maldito otoño, de La Subterránea
Teatre Micalet
C / Guillem de Castro, 73. Valencia
Del 7 al 10 de junio de 2018

La compañía valenciana La Subterránea, formada por tres jóvenes mujeres creadoras, Ester Martínez, Lucía Abellán y Lucía Sáez, llega al Teatre Micalet, del 7 al 10 de junio. finalista a los Premios Max en dos categorías: Mejor espectáculo revelación, y  Mejor autoría revelación. El próximo día 18 de junio viajarán a Sevilla donde se celebra la entrega de premios este año.

Estreno en valenciano de esta pieza que es un canto a la vida, que nos habla de la finitud y el paso del tiempo con humor, con tintes políticos y de vino, ‘Maleïda Tardor’ es una pieza dirigida en conjunto por Paco Zarzoso y la propia compañía.

Maldito otoño, de La Subterránea. Foto: Jordi Pla.

Maldito otoño, de La Subterránea. Foto: Jordi Pla.

Lucía Abellán, Ester Martínez y Lucía Sáez han crecido juntas en este oficio. Formadas en arte dramático y con diversas especializaciones en artes escénicas, les unió la necesidad de contar, de explorarse en el teatro, así comenzaron y así continúan. Creen firmemente en la creación colectiva, en la escritura a pie de escena, en la recuperación de la poesía, el pensamiento y el contraste de lo onírico y el humor cotidiano que conlleva existir

La Subterránea lleva cinco espectáculos estrenados ‘Pussy Koan’, ‘Maritngala’, ‘El 10% de urbach Wiethe’, ‘Maleïda Tardor’ y  ’Ser visibles’ que se estrenó el pasado mayo dentro de la programación del Festival 10 Sentidos.

Claro ejemplo de que si se quiere se puede, de que si se sueña, se alcanza, La Subterránea va pisando firme por un camino propio  que hasta este momento no ha parado de darles alegrías.

Sinopsis de la obra: Todos los érase una vez terminan en colorín colorado, todos acaban precipitándose hacia un final, como tú y como yo.  Mientras, la piel se agrieta como la tierra en un seísmo grado seis. Perdona que me de la risa. ‘Maldito Otoño’ reflexiona sobre cómo sentimos el paso del tiempo y la finitud. Es una celebración de la vida por todo lo alto  -aquí y ahora, sin contar con el mañana- ¿bailas?

La Subterránea

Maldito otoño, de La Subterránea. Foto: Jordi Pla.

40 Mil Kms, de Chile a Valencia

40 Mil Kms, de Carlos Aedo y María Luisa Vergara
Sala Russafa
C / Dénia, 55. València
Sábado 9 y domingo 10 de junio de 2018, a las 18.00h

’40 mil kms’ toma su título del diámetro de la Tierra, una cifra simbólica sobre la distancia que nos separa o el espacio que compartimos. Sala Russafa acoge el estreno europeo de esta pieza creada por Teatro Club Social, una compañía chilena que esta semana llega a Valencia, dentro de la programación del festival Tercera Setmana.

Tomás Ibáñez, uno de sus directores, descubrió la obra el pasado verano en Santiago Off, muestra de teatro alternativo de Chile. Se trata del tercer montaje de este colectivo artístico, que investiga el género del Biodrama, una vanguardia dentro de la escena latinoamericana. “Consiste en trabajar con personas que no necesariamente han de tener una trayectoria actoral previa, pero sí están relacionadas con el tema que se quiere tratar en el espectáculo, y utilizar sus vivencias personales para transformarlas en material dramático”, explica la codirectora del espectáculo, María Luisa Vergara.

Escena de 40 Mil Kms

Escena de 40 Mil Kms. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Para ’40 mil kms’ hicieron un casting en el que localizaron a un músico y profesor haitiano, Ralph Jean Baptiste; a una actriz española, Aída Escuredo; y a una cantante boliviana, Mayra Padilla. A todos ellos se sumó una de las fundadoras del colectivo, Eliana Furman, que da vida a una argentina judía en la obra. “Queríamos mostrar la diversidad de los inmigrantes que se instalan en Chile. El país ha vivido una relativa estabilidad en los últimos años y ha pasado de ser fuente de emigrantes a recibir a personas de perfiles muy variados”, comenta Vergara, preocupada porque, como en Europa, empiezan a cuestionarse las reglas que deben de regir la acogida. “Hemos  querido ir a las historias individuales, conocer las motivaciones y caras de un fenómeno que suele tratarse de manera impersonal, deshumanizada”, señala la actriz y directora.

Ella misma tuvo la oportunidad de experimentar este tema en primera persona, ya que durante unos años desarrolló su carrera escénica en Londres. A su vuelta, se integró en Teatro Club Social, atraída por su vertiente de trabajo social. “Trabajaban con presos, con colectivos en riesgo de exclusión social, como los ancianos, protagonistas de su primer espectáculo. Pero no descuidaban la parte estética y artística en la puesta en escena. Para nosotros se ha convertido en una regla de oro, cuidar el fondo, pero también la forma”, apunta la codirectora del espectáculo.

Va a ser la primera vez que ’40 mil kms’ (https://www.youtube.com/watch?v=ZB2HJUzwKIA) se vea en Europa y que la compañía actúe en España. “Estamos ansiosos por ver la respuesta. En la obra se ve también la experiencia de una emigrante española y no sabemos cómo se va a entender su historia. Pero siempre es fascinante llevar una obra a otro país, ver cómo se transforman ciertos códigos, cómo surgen nuevos significados”, comenta Vergara. Tras su estreno en Sala Russafa, el 9 y 10 de junio, el espectáculo pasará por Alicante y Castellón, también dentro de la programación de Tercera Setmana. Ya en septiembre, viajará a Brasil, y arrancará una gira en Chile en la nueva temporada.

40 Mil Kms. Imagen cortesía de Sala Russafa

40 Mil Kms. Imagen cortesía de Sala Russafa

Gustavia o la tragedia convertida en gag

Gustavia, de La Ribot y Mathilde Monnier
La Mutant
C / Joan Verdeguer, 22-24. Valencia
Sábado 2 de junio de 2018, a las 20.30h

La danza regresa a La Mutant y lo hace con un montaje que trae a València a dos referentes europeos de esta disciplina: la española María José Ribot (conocida artísticamente como La Ribot) y la francesa Mathilde Monnier, las cuales unieron sus talentos para crear un espectáculo estrenado en 2008 en el Festival de Montpellier y que desde entonces se ha paseado con gran éxito por medio mundo.

La Ribot y Mathilde Monnier. Imagen cortesía de La Mutant.

La Ribot y Mathilde Monnier. Imagen cortesía de La Mutant.

‘Gustavia’ surge de la atracción de ambas artistas por el burlesco clásico de Chaplin, Keaton o los hermanos Marx, y por las múltiples posibilidades que ofrecía su adaptación al lenguaje corporal. Al mismo tiempo, ofrece una reflexión sobre el feminismo en la época actual y sobre el papel del artista en la sociedad, convirtiendo la tragedia en un gag continuo en el que conviven el teatro de variedades y el teatro del absurdo. Dos mujeres, en definitiva, que interpretan siempre un mismo personaje, y cuyas representaciones abarcan desde animales exóticos a ilusionistas, pasando por vedetes, equilibristas y boxeadores.

La Ribot y Mathilde Monnier poseen una extensa e influyente trayectoria que se despliega a nivel mundial. El papel de La Ribot ha sido fundamental no solo en la renovación de la danza de las últimas tres décadas, sino también en la afirmación de un lugar dentro del arte contemporáneo.

La Ribot y Mathilde Monnier. Imagen cortesía de La Mutant.

La Ribot y Mathilde Monnier. Imagen cortesía de La Mutant.

La enorme trascendencia de estas artistas va más allá de sus obras, y alcanza también aquellos contextos que han creado y/o dirigido a lo largo de sus carreras: La Ribot con la fundación y dirección del departamento de enseñanza e investigación sobre las artes en vivo Art/Action de Ginebra –ciudad donde reside– y Monnier con la dirección, entre otros, del Centro Coreográfico Nacional de Montpellier o el Centro Nacional de Danza en Pantin.

La representación de ‘Gustavia’ en La Mutant supone, además, la primera colaboración entre la Regidoria d´Acció Cultural del Ayuntamiento y el Institut Français de España – Antena de València. De este modo, se establece un convenio para fomentar propuestas artísticas en los teatros municipales del TEM y La Mutant.

La Ribot y Mathilde Monnier. Imagen cortesía de La Mutant.

La Ribot y Mathilde Monnier. Imagen cortesía de La Mutant.

‘La capilla de los niños’, ficción y realidad salvaje

La capilla de los niños, de Perros Daneses
Sala Off
C / Turia, 47. València
25, 26 y 27 de mayo y 1, 2 y 3 de junio de 2018

La compañía valenciana Perros Daneses presenta en la Sala OFF de Valencia ‘La Capilla de los niños’, excepcionalmente escrita y dirigida por Javier Sahuquillo, candidato a los XXI Premios Max 2017 como mejor Dirección. En la interpretación se encuentran Laura Sanchis, candidata también al Max a la mejor Interpretación femenina, y Juan de Vera, protagonizando este original montaje que mezcla realidad y ficción. Esta historia toma como trasfondo uno de los sucesos más trágicos que conmocionaron a la España de los noventa, el famoso crimen de la niñas de Alcàsser, para contarnos una historia personal e íntima a través de la figura de Sahuquillo.

La pieza ha obtenido además el Premio del Público de la VII Edición del Festival Cabanyal Íntim donde desarrolló su trabajo ‘work in progress’ y fue Texto Premiado por el VI Programa de Desarrollo de Dramaturgias Actuales del INAEM.

La capilla de los niños. Imagen cortesía de Sala Off.

La capilla de los niños. Imagen cortesía de Sala Off.

Entre la autoficción y el teatro documental, ‘La  capilla de los niños’ trata la relación  entre nuestro hoy y nuestra memoria a corto plazo. Se fundamenta en la autoficción salvaje y la realidad pública más oscurecida por la memoria colectiva. El individuo lucha contra su  recuerdo, contra el relato que han construido para él y, así, pasado y presente se  abrazan, como la experiencia de lo vivido con la ficción teatral, de una forma siniestra.

Estrenada en el Marco del Festival Tercera Setmana (2017) en el Teatro Rialto de Valencia, ‘La Capilla de los Niños’ llega a su tierra en medio de una gira comenzada en abril, que le ha llevado a visitar las grandes capitales del teatro como Barcelona o Madrid y que finalizará en noviembre.

En los primeros pasos de su gira ha obtenido numerosas críticas y reconocimiento: la ambientación sonora, el magnífico diseño de luces, la escenografía que recuerda la atmósfera palermitana en la que se enmarca la obra, el olor de la pasta siciliana en escena, las referencias directas y simbólicas a la muerte, a las estructuras de poder, a lo cinematogràfico, a lo vouyeur, a la violencia, a la provocación, a lo bello, a Fellini, a Passolini, Borges, a Valle Inclán… Un juego de equilibrios medido que tendrá lugar durante dos fines de semana seguidos, después de casi un año sin pisar la ciudad de Valencia.

La capilla de los niños. Imagen cortesía de Sala Off.

La capilla de los niños. Imagen cortesía de Sala Off.

Los distintos planetas de hombres y mujeres

Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus, de Edu Pericas
Con Manu Badenes
Teatre Talia
C / Caballeros, 31. Valencia
Del 4 de abril al 5 de mayo de 2018

“Mi teoría de Marte y Venus cuestionó todo lo que se estaba enseñando en las escuelas a principios de los 90. Entonces, los estudios de género predicaban que las mujeres debían actuar como hombres. Eran muy sexistas”, decía John Gray en una entrevista por los 20 años desde la publicación del libro, ‘Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus’. Su adaptación al teatro ha estado en cartel muchos años, siendo siempre un auténtico éxito, y ahora pasó por València de la mano de uno de los cómicos más divertidos y punzantes de la actualidad, como Manu Badenes. Edu Pericas dirige la fantástica adaptación de Paco Mir de la original de Paul Dewandre, y así hasta llegar a nuestras manos.

Manu Badenes en 'Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus'. Teatre Talia de Valencia.

Manu Badenes en ‘Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus’. Teatre Talia de Valencia.

Badenes se mueve como pez en el agua sobre las tablas, apuntando las vergüenzas de hombres y mujeres y sus relaciones, en un espectáculo que va desde lo local, con alusiones a su propia vida en pareja, hasta temas universales. El humor es un arma poderoso que nos muestra la realidad de un modo lúdico, pero no menos ilustrativo. Para cualquier actor enfrentarse a semejante libreto debe de constituir un reto absoluto. “La verdad es que la versión de Paco Mir es tan acertada y la dirección de Edu Pericas tan precisa, que para mí fue bonito trabajar el texto y hacerlo propio. Lo difícil es no verse reflejado”, explica Badenes.

Tiene tan asumido el texto que lo ejecuta con precisión, hace del espectáculo algo tan personal que parece un monólogo suyo. Con un texto tan rico cualquier persona parece tener las estrategias para mejorar su relación de pareja. “No es tanto una obra sobre hombres y mujeres, sino más bien sobre parejas o relaciones, de cualquier tipo. Todo el mundo puede verse reflejado”, apunta el actor.

La obra, al igual que el libro (con 50 millones de copias despachadas), sirve de guía para que las relaciones de pareja funcionen desde el conocimiento y aceptación del otro, desde la diferencia entre los sexos y lo que buscan en una relación. Con esta premisa, Badenes parece sobre el escenario tener todas las respuestas y quizás la gente lo pare por la calle para preguntarle cosas sobre el amor. “La gente me para más para saber la hora o cómo llegar a una calle. Soy más bien un gurú urbano”. Después de haber pasado 26 años desde la publicación, Gray tiene muy claro que “yo les enseño a hombres y a mujeres cómo adaptarse a un mundo en el que ambos son iguales, pero también únicos”. Un texto que cambió en cierta medida la visión de las diferencias individuales mediada por el sexo.

Manu Badenes en 'Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus'. Teatre Talia de Valencia.

Manu Badenes en ‘Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus’. Teatre Talia de Valencia.

Javier Caro

Sentimientos en flash-back

Un obús en el corazón, de Wajdi Mouawad, dirigido por Santiago Sánchez
Interpretado por Hovik Keuchkerian
Teatre Talia
C / Caballeros, 31. Valencia
Del 17 al 20 de mayo de 2018

El artista polifacético Hovik Keuchkerian dispara meticulosamente por última vez en el Teatro Talia de Valencia artillería pesada después de cuatro actuaciones en la capital del Turia. Proyectiles de palabras con la luz precisa de un gran actor. El madrileño, aunque nacido en Beirut, nos muestra ‘Un obús en el corazón’, una obra del dramaturgo libanés Wadji Mouawad, dirigida por Santiago Sánchez, también encargado de esta adaptación de gran calibre.

El drama es narrado por Hovik Keuchkerian, interpretando el papel de Wahab de una manera bestial, que consigue inocular al público presente el frío atroz que sufre el personaje en una noche helada y metaboliza la sala en escarcha, un soliloquio de gran envergadura a la altura de muy pocos.

Hovik Keuchkerian en 'Un obús en el corazón'. Teatre Talia de Valencia.

Hovik Keuchkerian en ‘Un obús en el corazón’. Teatre Talia de Valencia.

La transmisión de sentimientos que conexiona esta función mediante la fractura en la cronología, debida a los recuerdos amargos que cuenta Wahab en flash-back, conmovió y aferró al público en sus veteranas butacas dejándolo muy sorprendido, con los ojos abiertos como el dos de oros y sin aliento.

Drama, tragedia, soledad voluntaria, exilio, muerte, emociones de alto voltaje descargadas mediante ráfagas de talento, Hovik demuestra su personal fuerza como intérprete en esta espléndida e íntima obra firmada con un final apoteósico, donde todo el Teatro Talia se puso en pie para aplaudir reconociendo así el gran trabajo Hovik Keuchkerian y la compañía con su director Santiago Sánchez como punta de lanza.

Gracias por seguir siendo la bala y el balazo.

Hovik Keuchkerian

Hovik Keuchkerian en ‘Un obús en el corazón’. Teatre Talía de Valencia.

Raúl Bartleby

La retórica carniforme de Julio César en 10 Sentidos

‘Giulio Cesare. Pezzi Staccati’, de Romeo Castellucci
Festival 10 Sentidos
Monasterio de San Miguel de los Reyes
Avenida de la Constitución 284, Valencia
Miércoles 16 y jueves 17 de mayo de 2018

“Amigos, romanos, compatriotas, escuchadme: vengo a sepultar a César, no a loarlo”

Aproximarse a la figura del conspicuo dictador de la Antigua Roma, Gaius Iulius Caesar, requiere transitar, de un modo inexcusable, por los vestigios preludiares del drama shakesperiano ‘La tragedia de Julio César’, rescoldo literario de ineludibles vigencias a partir de las que procurar un ejercicio de revisitación como el que rubrica el multidisciplinar dramaturgo cesenati Romeo Castellucci.

Dos décadas después de su estreno, este heterodoxo Giulio Cesare prosigue su internacional singladura escénica y recala su magistratura enl monasterio jerónimo y renacentista de San Miguel de los Reyes –actual sede la Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu–, erigido en justificado adalid programático de la presente edición del Festival 10 Sentidos, mediante una adaptación de pezzi staccati (fragmentos de repuesto) que sintetiza la configuración original ideada por Castellucci.

Imagen del elenco actoral de  'Giulio Cesare. Pezzi Staccati', de Romeo Castellucci. Fotografía: Merche Medina.

Imagen del elenco actoral de ‘Giulio Cesare. Pezzi Staccati’, de Romeo Castellucci. Fotografía: Merche Medina.

“No tengo ni el ingenio, ni las palabras, ni la capacidad, ni los gestos, ni la elocuencia, ni el poder de revolucionar la sangre de los hombres”

Y, sin embargo, henchida de visajes y prédicas, de potestad y vigor, de virtuosas y epatantes facultades cobra forma trágica esta lacerante oda escénica que clama insurrecta y literalmente por la palabra hecha músculo y herida, el verbo convertido en carne.

De este modo, ‘Giulio Cesare. Pezzi Staccati’ se sirve de cámaras endoscópicas, movimientos sonoros, hiperbolizados ademanes, litúrgicos sacrificios y alocuciones laringectomizadas para exhumar los orígenes de la prosodia, vislumbrar la morfología laringítica del lenguaje y desentrañar la retórica carniforme que habita en lo corruptible.

Frente al retablo de José Cavaller y bajo el cimborrio cupular se concitan los conspiradores Flavio y Marulo, vertebrados por el aparato fonador de ‘…vskji’ (¿Jerzy Grotowski? ¿Konstantín Stanislavski?) –encarnado por Sergio Giuseppe Scarlatella–, el inapelable destino de un decadente Julio César –eminente y sobrecogedor Gianni Plazzi– y el discurso fúnebre de Marco Antonio el Triunviro –traqueostómicamente oralizado por Maurizio Cerasoli–, amén de un ingenio lumínico cuyo quebrantador funcionamiento, a modo de garrote, reporta obscuridad y epílogo a la representación.

Carmen Amoraga, Directora General de Cultura y Patrimonio, y el director escénico Silvano Voltolina, en compañía de Meritxell Barberá e Inma García, directoras del Festival 10 Sentidos, durante la presentación de 'Giulio Cesare. Pezzi Staccati', de Romeo Castellucci. Fotografía: Merche Medina.

Carmen Amoraga, Directora General de Cultura y Patrimonio, y el director escénico Silvano Voltolina, en compañía de Meritxell Barberá e Inma García, directoras del Festival 10 Sentidos, durante la presentación de ‘Giulio Cesare. Pezzi Staccati’, de Romeo Castellucci. Fotografía: Merche Medina.

Durante la presentación a los medios, Silvano Voltolina, ayudante de dirección y responsable escénico de la presente adaptación para el Festival 10 Sentidos, hubo manifestado que ‘Giulio Cesare. Pezzi Staccati’ “funciona como una cirugía, con el fin de contemplar qué es lo que sigue vivo” del cuerpo de la pieza original y aquello que atesorase “una mayor carga de significado para el público y para los propios actores”, atendiendo a su línea artística de trabajo; “en este caso, nosotros recuperamos cuatro fragmentos esenciales de la representación completa”, como son “el comienzo y el más poderoso monólogo (quizás de la historia del teatro), como es el monólogo de Antonio (Marco) frente al cuerpo de César (Julio), unido al sacrifico de Julio César e, igualmente, el final de la representación original, con el funcionamiento de este garrote”.

Por su parte, el corpus arquitéctonico y acústico del interior de la iglesia del Monasterio de San Miguel de los Reyes se incorpora a la presente compostura como un elemento decisivo para la acción; por ello, para Voltolina “la idea es intervenir lo menos posible en el espacio en el que se va a representar la obra. La pieza no va con escenografía, sino que su función es hacer uso del lugar”.

Un lugar visibilizado, en tanto que “este tipo de propuestas ponen este espacio a disposición de la ciudadanía y les da la oportunidad de disfrutar de algo que les pertenece”, apuntó Carmen Amoraga, Directora General de Cultura y Patrimonio, en explícita sintonía con el horizonte conceptual de ‘Invisibles’, lema de la séptima edición del Festival 10 Sentidos.

Un instante de la escenificación de 'Giulio Cesare. Pezzi Staccati', de Romeo Castellucci. Fotografía: Merche Medina.

Un instante de la escenificación de ‘Giulio Cesare. Pezzi Staccati’, de Romeo Castellucci. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón