La misión expansiva de Sandra Guimarães

Presentación de Sandra Guimarães como nueva directora de Bombas Gens
Fundació Per Amor a l’Art
Avda. de Burjassot, 54, València
Sábado 19 de septiembre de 2020

“Hace un año, Nuria [Enguita] nos dijo que dejaría Bombas Gens para ampliar su carrera de manera independiente”, aseguró Vicent Todolí, director del Área de Arte de la Fundació Per Amor a l’Art, antes de presentar a Sandra Guimarães, nueva responsable del centro de arte. Justo hace ahora, también, prácticamente un año, comenzaron las desavenencias entre José Miguel Cortés, director del IVAM, y la Conselleria de Cultura que dirige Vicent Marzà, a causa del prolongado silencio sobre la renovación del contrato de Cortés, que ha terminado por apartarle del cargo, tras la convocatoria de un concurso público que ha ganado precisamente Nuria Enguita.

Un año ajetreado que ha provocado este movimiento en los cargos de dirección del IVAM y de Bombas Gens, dos instituciones próximas, una pública y la otra privada, que ahora parecen más afines que nunca. Afinidad que puede venir bien a los propósitos de la entidad cuya vicepresidenta es Susana Lloret. “La Fundació Per Amor a l’Art es un proyecto vivo”, aseveró. Tan vivo que tiene un doble propósito: “Consolidar lo esencial y abrirnos a nuevos horizontes”. Entre esos nuevos horizontes figuran las relaciones con otras instituciones del ámbito local, entre ellas, claro está, el propio IVAM, estatal e internacional, labor para la que ha sido contratada Guimarães.

De izda a dcha, Vicent Todolí, Susana Lloret y Sandra Guimarães. Imagen cortesía de Bombas Gens.

“Es un inmenso privilegio aceptar esta misión”, apuntó la nueva directora de Bombas Gens, durante su presentación. Esa palabra, “misión”, estuvo en boca de todos: Lloret, Todolí y la propia Guimarães, aceptando gustosa el guante que le lanzaban. “En esta segunda etapa, me gustaría que Bombas Gens fuera un lugar de visita obligada para el público de cualquier parte del mundo”, resaltó Lloret. “Queremos que sea un centro de arte cosmopolita”, añadió, calificando, en este sentido, a Sandra Guimarães como “ciudadana del mundo con amplitud de miras”.

Nuria Enguita, cuando el centro de arte celebró su primer aniversario, ya utilizó cierta piedra a modo de metáfora de ese espíritu expansivo ligado a la misión de la nueva directora: “Hay que tirar la piedra más fuerte, para que la onda vaya creciendo y llegando más lejos”, proclamó entonces Enguita. Un año después, al parecer, ya estaba pensando en que esa piedra la siguiera lanzando quien viniera a sustituirla. Lloret trasladó a Guimarães “el reto de llevar a Bombas Gens más allá, ampliando horizontes”, de manera que el centro se convierta en el “más visitado, más vivo y más cosmopolita todavía”.

Vicent Todolí, que ha formado parte del jurado de expertos que ha considerado a Enguita como la mejor opción para dirigir el IVAM, de las dos únicas propuestas presentadas a concurso, recalcó esa necesidad del centro de arte de hacerse visible más allá de las paredes de su propia ubicación en el barrio de Marxalenes. “Queremos unas exposiciones itinerantes”, siendo ésta una de las líneas que Bombas Gens pretende “extender por toda España”, remarcó Todolí. “Si Mahoma no va a la montaña, que la montaña vaya a Mahoma”, añadió de forma ilustrativa.

Sandra Guimarães
Sandra Guimarães, directora de Bombas Gens. Foto: MAKMA.

Sandra Guimarães, como explicó el director del Área de Arte de la Fundació Per Amor a l’Art, inició su trayectoria realizando prácticas en Serralves, cuando él era director de ese museo. Después ha ido pasando por diferentes instituciones, como el Remai Modern de Canadá, hasta irse granjeando un brillante currículum en el mundo de las artes visuales. En agosto de 2017 ya estuvo en Valencia visitando la colección que ahora tratará de “explotar”, en aras de esa ambición por ir más allá del horizonte local. “La colección puede ser investigada de formas creativas”, destacó, quien también se pone como meta “posibilitar la ejecución de proyectos ambiciosos”.

Para esa ejecución tendrá que esperar un poco, al menos desde el punto de vista de la impresión de su sello personal, por cuanto Todolí avanzó que las programaciones “se suelen concebir con dos años de antelación”. “Sandra se concentrará en la programación de después”, apostilló. La idea de la nueva directora es seguir promoviendo “un museo que sea inclusivo, centrado en el artista, activo y que desarrolle la investigación a varios niveles”.

Guimarães insistió en la necesidad planteada por Lloret y Todolí de dar a conocer Bombas Gens “en España y en el extranjero”, y “colaborar con instituciones de aquí y de fuera”, al tiempo que proclamaba la importancia de los museos (“hay que demostrar por qué son necesarios”) en un momento como el que se está viviendo, de incertidumbre por el coronavirus. Y, de nuevo, la misión, cada vez más destacada, “de llevar la institución al siguiente capítulo de su historia”. A escasos metros, su antecesora en el cargo, Nuria Enguita, también prepara su presentación como nueva directora del IVAM. La sombra de Vicent Todolí es alargada.

Sandra Guimarães, en Bombas Gens como nueva directora. Imagen cortesía de Bombas Gens.

Salva Torres

Premio al IVAM por su más reciente trayectoria

Medalla al Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
Concedida por la Universitat Politècnica de València
Jueves 10 de septiembre
Sábado 12 de septiembre 2020

El Consejo de Gobierno de la Universitat Politècnica de València ha decidido conceder en 2020 su medalla al Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), una distinción que supone el máximo galardón que la institución académica otorga tanto a personas como a instituciones de reconocido prestigio en el ámbito de la investigación, la innovación, la enseñanza, las ciencias, las letras, el arte, la cultura o el deporte, o que hayan prestado servicios relevantes a la Universidad.

La propuesta de la concesión de la medalla partió de la Facultad de Bellas Artes y fue aprobada en la sesión del Consejo el pasado 27 de febrero. Así, la UPV reconoce “la trayectoria institucional (del IVAM) y, especialmente, su última etapa, que ha significado un resurgimiento del museo para la ciudad y la Comunitat Valenciana, así como para el panorama artístico y cultural nacional e internacional”.

IVAM
Fachada del IVAM.

Como se recoge en la solicitud, “este reconocimiento puede suponer un importante impulso en la difusión de las artes y la puesta en valor de nuestra Universidad como campus tecnológico, que también agrupa áreas de investigación relacionadas con las artes y el patrimonio”.

El decano de la Facultad de Bellas Artes de la Universitat Politècnica de València, José Galindo, ha apuntado la “infinidad de docentes de la Facultad de Bellas Artes de la Universitat Politècnica de València que han participado de su constitución y tienen obra en los fondos del IVAM”. Al frente del centro han estado profesionales como Tomàs Llorens, Carmen Alborch, Juan Manuel Bonet o su actual director, José Miguel G. Cortés, profesor de la Facultad de Bellas Artes.

Para José Miguel G. Cortés, “la concesión de esta medalla es un reconocimiento a toda la institución, pone en valor la labor de los hombres y mujeres que trabajan en el museo, pero también la de los artistas, los comisarios y los visitantes que han hecho que el IVAM vuelva a ser un referente a escala internacional de la cultura y del arte. El museo ha cumplido ya 30 años de vida, tiene una trayectoria muy consolidada y vive un momento especialmente dulce. La crítica, las instituciones públicas y privadas o el público, la sociedad valenciana, vuelven a mostrarse orgullosos del IVAM, una de las mejores cartas de presentación de nuestro territorio”.

Para José Galindo, decano de la Facultad de Bellas Artes de la UPV, “la relación que mantienen la Universitat Politècnica de València y el Institut Valencià d’Art Modern es excelente. El IVAM es realmente el motor de las artes valencianas. El IVAM se merece recibir una distinción como la medalla de la UPV”.

José Miguel Cortés, durante el acto de entrega de la medalla al IVAM. Imagen cortesía de la UPV.

MAKMA

3.000 horas de cultura digital en el Centre Cultural La Nau

Cuatro meses de digitalización de los contenidos culturales
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
Tiempo de pandemia por la Covid-19
Martes 28 de julio de 2020

Más de 42.000 visualizaciones, más de 160 vídeos, el equivalente a casi 3.000 horas de cultura digital. Este es el balance de los últimos cuatro meses en los que, por la situación provocada por la Covid-19, el Vicerrectorado de Cultura y Deporte de la Universitat de València ha digitalizado todos los contenidos culturales que ha producido.

“Desde el primer día, la consigna y apuesta clara del vicerrector de Cultura, Antonio Ariño, fue la de que habría que adaptarse a la situación, y que la Universitat debía volcar su cultura al formato digital y comenzar a crear ya directamente cultura digital. Esta ha sido una medida no solo destinada a salvar a uno de los sectores más afectados por la pandemia, como es el de la cultura, sino también dirigida a concienciar a la ciudadanía sobre una cuestión esencial: “quedarse en casa, con lo que nosotros sabemos hacer: cultura universitaria”, explica la periodista cultural de la Universitat de València, Magda R. Brox.

Cartel de DocuVir.20, laboratorio de cortos de La Nau.

Ahora todos los contenidos culturales están disponibles en el Canal YouTube del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, que se ha convertido en un repositorio de cultura digital con centenares de horas de programación muy variada para ser “consumida” en cualquier momento y desde cualquier lugar. En cuatro meses se han suscrito cerca de 1.000 personas.

“Aprovechando las vacaciones de agosto, queremos invitar a la sociedad a consumir estos contenidos culturales que se caracterizan por la diversidad: debates, música, literatura, danza, teatro, cómic, exposiciones, talleres para los más pequeños…, todo organizado en listas de reproducción específicas, con formatos nacidos durante el coronavirus y otros ya existentes, que han adaptado su programación”, puntualiza la periodista de la institución.

El Canal YouTube del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, en el marco de La Nau Digital, recoge un curso de literatura gratuito en cuatro sesiones; recomendaciones de lecturas donde escritoras y escritores, poetas o docentes comentan y aconsejan novelas, ensayos o libros de poesía; talleres creativos para menores; propuestas escénicas a cargo de estudiantes de la Universitat; presentaciones de películas del ciclo ‘Nits de Cinema’; conciertos de distintas formaciones; charlas del Aula de Còmic; conferencias y debates, entre otras propuestas.

Fotograma de ‘¿Quién puede matar a un niño?, de Narciso Ibáñez Serrador, en Nits de Cinema de La Nau.

Durante el estado de alarma y por la imposibilidad de realizar actividades presenciales en el Centre Cultural La Nau de la Universitat, el Vicerrectorado de Cultura y Deporte ha adaptado la programación al formato digital, y en lo que concierne a debates, conferencias y seminarios, además de digitalizar los ya existentes, ha lanzado varios programas online como ‘VALÈNCIA THINKS GLOBAL. Imaginem el futur’, ‘WebinarsLANAU’ y ‘Las personas mayores ante la Covid-19’. Entre los participantes a estas sesiones figuran fotoperiodistas, artistas, periodistas, políticos y profesores, como la Premio Nacional de Sociología y doctora ‘honoris causa’ por la Universitat de València, María Ángeles Durán.

En el ámbito audiovisual se ha creado ‘DocuVir.20’, un festival de cortometrajes online centrado en las nuevas formas de sociabilidad y solidaridad en tiempos de la Covid-19, con la colaboración de la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de València, y que permite visualizar en el YouTube de La Nau más de medio centenar de microrrelatos audiovisuales, entre ellos los dos premiados: Paréntesis (Premio al Mejor Cortometraje) y Galletas (Premio del Público).

En cuanto a las exposiciones, además de crear visitas virtuales por la obligación de cerrar los espacios, se han puesto en marcha nuevos proyectos como ‘Coronacrisis y cultura: Propuestas de creadores valencianos’, con una fase online (ya accesible) en el Canal Instagram del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, en la que los 50 creadores participantes llevan semanas trabajando y están realizando grabaciones en vídeo a través de las que exponen sus propuestas en tres momentos de la fase de creación, por lo que en total se emitirán 150 píldoras audiovisuales. La exposición física (fase offline), en la Sala Acadèmia del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València, se abrirá previsiblemente el 29 de septiembre, siempre que la situación sanitaria lo permita.

Por último, y después de más de 30 años del festival ‘Serenates’, en esta edición las noches de música en el histórico claustro universitario, se han transformado en grabaciones en formato digital con un récord de participación con respecto a las anteriores ediciones: los 10 conciertos han registrado más de 6.000 visualizaciones.

Concierto de La Remembrança en Serenates. Imagen cortesía de La Nau.

González Tornel dirigirá el Bellas Artes de Valencia

Pablo González Tornel
Nuevo director del Museo de Bellas Artes de Valencia
Sustituye a Carlos Reyero Hermosilla
Jueves 23 de julio de 2020

Pablo González Tornel dirigirá el Museo de Bellas Artes de València desde el próximo mes de septiembre en sustitución de Carlos Reyero Hermosilla, que deja el cargo por motivos de salud y ha solicitado la jubilación, según ha informado la directora general de Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga. González Tornel (València, 1977) es profesor titular en la Universitat Jaume I de Castelló. Sus trabajos de investigación han versado sobre la historia del arte valenciano, la fiesta como construcción cultural y los usos y funciones de la imagen durante la Edad Moderna. Ha sido autor de una decena de libros, doce proyectos de investigación y ha comisariado exposiciones.

El nombramiento, que se hará efectivo a partir del mes de septiembre, puesto que Carlos Reyero se jubila el 31 de agosto, ha sido comunicado y cuenta con la conformidad de los miembros que formaron parte del tribunal del concurso, así como de la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Cultura. Reyero Hermosilla asumió el cargo de director del Museo de Bellas Artes en agosto del año pasado y ha solicitado su paso a la jubilación por motivos de salud.

De izda a dcha, Pablo González Tornel, Carmen Amoraga y Carlos Reyero. Imagen cortesía de la Generalitat Valenciana.

Durante su ejercicio en el Museo de Bellas Artes ha gestionado tres exposiciones temporales: ‘Teste Grottesche’, ‘La matanza de los inocentes’ y ‘Ni clásicos ni modernos. Buscando la verdad en el Museo de Bellas Artes’, que él mismo comisarió. También se ha presentado el cuadro restaurado del Maestro de Perea ‘Virgen del Gremio de los Molineros’ y se ha expuesto la predela del retablo de San Jorge del Centenar de la Ploma que está siendo restaurada por el IVCR+i.

González Tornel es licenciado en Historia del Arte por la Universitat de València (2000) y doctor por la Universitat Politècnica de València (2005) con la calificación de sobresaliente ‘cum laude’ y el premio extraordinario de doctorado al año siguiente. Desde agosto de 2018 es profesor en la Universitat Jaume I de Castelló. Por citar algunos de sus libros publicados: ‘Arte y arquitectura en la Valencia de 1700’ (2005), ‘La Fiesta Barroca. El Reino de Valencia’ (2010), ‘José Mínguez. Un arquitecto barroco en la Valencia del siglo XVIII’ (2010) y ‘Roma Hispánica. Cultura festiva española en la capital del Barroco’ (2017).

Ha participado en proyectos de investigación y dirigido los siguientes: ‘La fiesta española en la Roma barroca’, ‘Cuatro reyes para Sicilia’, ‘La fiesta española en Nápoles’ y ‘Sicilia bajo la dominación española y La Inmaculada con los Jurados de Valencia’. También ha comisariado exposiciones de arte, entre ellas: ‘Antonio Aliprandi, un estucador lombardo en Valencia’ (2005), ‘Gli Asburgo. Arte e propaganda nella collezione di incisioni della Biblioteca Casanatense’ (2013) e ‘Intacta María. Política y religiosidad en la España barroca’ (2017).

El puesto de director del Museo de Bellas Artes es de naturaleza funcionarial, por lo que solo pueden optar al mismo funcionarios de carrera. El proceso de selección se realizó hace menos de un año siguiendo los criterios marcados por el código de buenas prácticas en la cultura valenciana, siempre cumpliendo la legalidad que exigen las normas de la función pública valenciana.

La comisión de especialistas que analizó las propuestas estuvo compuesta por Raquel Tamarit, secretaria autonómica de Cultura y Deporte; Carmen Amoraga, directora general de Cultura y Patrimonio; Manuel Borja Villel, director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía; Leticia Ruiz, jefa del Departamento de Pintura Española del Renacimiento en el Museo del Prado; Nuria Enguita, directora de Bombas Gens; Yolanda Gil, profesora del Departamento de Historia del Arte de la Universitat de València; Rosalía Torrent, profesora de Estética y Teoría de las Artes de la Universitat Jaume I de Castelló y directora del Museo de Arte Contemporáneo de Vilafamés, y Amparo Carbonell, académica de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos y vocal del Consell Valencià de Cultura.

Pablo González Tornel. Imagen cortesía de la Generalitat Valenciana.

En el citado proceso de selección, González Tornel fue el candidato que se quedó en segunda posición. Con la jubilación de Reyero, Pablo González Tornel es el sustituto natural para ocupar el cargo de director del Museo de Bellas Artes, realizándose una transición coordinada en el traspaso de la Dirección del museo.

Se presentó al concurso con un proyecto asentado en dos ejes prioritarios: ‘Un museo de cultura’ para que el museo funcione como un centro de investigación y reflexión artística, y ‘Un museo para todos y todas’ que origine un diálogo abierto con el público y su entorno.

El jardín del IVAM amanece con pintadas

Pati Obert del IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Lunes 20 de julio de 2020

Lo dijo el alcalde de Valencia, Joan Ribó, tras la firma del convenio entre el Ayuntamiento y la Conselleria de Cultura hace ahora tres años para convertir el solar del IVAM en un jardín de esculturas: “Hay cosas provisionales que duran muchos años”. Y tanto. El Pati Obert del instituto valenciano lleva desde entonces solventando diversos problemas administrativos para que definitivamente pueda ser inaugurado. En todo este tiempo ha pasado por diferentes fases, desde albergar restos de basura y ser utilizado por personas sin techo para dormir, hasta acoger un contador de feminicidios que se quedó prontamente sin actualizar, hasta la llegada de las esculturas y las cámaras de videovigilancia, cuyo control ha sido objeto de nuevas dilaciones acerca de su titularidad, llegando a la actualidad. Actualidad marcada por una serie de pintadas en algunas de sus esculturas, realizadas esta pasada madrugada del lunes.

Una de las pintadas aparecidas en el Jardín de Esculturas del IVAM. Foto: MAKMA

Sobre las esculturas de Victoria Civera, Vicente Orti y Miquel Navarro aparecen mensajes como “fuck police” (jodida policía) o “menos obras de arte? y más parke!!!”, pintadas que se hicieron a altas horas de la noche y, previsiblemente, de manera muy rápida para evitar la presencia policial. Se trata de una acción vandálica contra el patrimonio público que viene a ser el colofón de tan desafortunado jardín, presupuestado en torno al medio millón de euros y que las administraciones públicas no han podido sacar adelante como debiera, víctima de la lentitud burocrática que, por lo que se ve, ningún partido político consigue resolver.

El denominado Pati Obert venía a ser la culminación de un plan “durante tanto tiempo empantanado”, aseveró el conseller de Cultura, Vicent Marzà, cuya inauguración ha sufrido el baile de fechas propio del dilatado proceso administrativo, que ha obligado a las reiteradas cautelas en torno a dicha fecha, a día de hoy todavía sin ratificar. Otro problema añadido, que ha provocado una nueva demora, tiene que ver con quién se haría cargo de la videovigilancia, una pugna entre la Conselleria y la Delegación de Gobierno.

Entretanto, ahí están las pintadas como último acto, en este caso vandálico, del largo proceso administrativo para que el solar se convierta, ya de manera oficial, en el ansiado jardín de las esculturas que algunos han puesto en entredicho pintarrajeándolas.

Pintadas aparecidas en el Jardín de Esculturas del IVAM. Foto: MAKMA

“Las redes producen una polarización exagerada”

València Thinks Global. Imaginem el futur (25 de junio)
La Nau de la Universitat de València
Encuentro online con Daniel Innerarity y Margarita Soler
Moderador: Antonio Ariño
Viernes 3 de julio de 2020

“No me esperaba que fuera a ocurrir esto y con estas dimensiones”, empezó diciendo el filósofo Daniel Innerarity. “Esos primeros días de marzo yo creo que vivíamos más pendientes de la crisis catalana, de la conformación del nuevo gobierno en España, de la precampaña en algunas comunidades autónomas y, en el ámbito más local, de las Fallas y de la asistencia de muchos aficionados al Valencia al super partido que se celebraba en Milán también por esas fechas”, apuntó Margarita Soler, presidenta del Consell Jurídic Consultiu de la Comunitat Valenciana. Lo subrayaron a modo de preámbulo de lo que después fueron desgranando en torno a la pandemocracia y el coronavirus, tema que los reunió virtualmente en una nueva edición de ‘València Thinks Global. Imaginem el futur’, organizado por la Nau de la Universitat de València.

Como a Innerarity y a Soler, a muchos ciudadanos nos ha sucedido lo mismo: que entonces no adivinábamos lo que se nos venía encima y ahora, pasado un cierto tiempo, todavía buscamos explicaciones que nos ayuden a comprender tamaño confinamiento provocado por el coronavirus. Innerarity y Soler, moderados por Antonio Ariño, vicerrector de Cultura, una vez descrita esa primera fase de estupor, fueron avanzando algunas interpretaciones. “Cuando empieza la pandemia, algún amigo me mandó una foto con una página de mi último libro, donde por lo visto digo que hay que tener en cuenta las futuras pandemias o las crisis financieras, y alguien me decía, tú ya lo sabías, y evidentemente no”, zanjó el autor de ‘Pandemocracia: una filosofía de la crisis del coronavirus’ (Galaxia Gutenberg), libro en torno al cual se articuló el encuentro.

Daniel Innerarity en un momento de su intervención.

“Lo que podía saber”, continuó, “es que nuestros sistemas políticos estaban muy mal preparados para la gestión de las crisis, fueran las que fueran. Segundo, que aunque esa crisis fuera, en buena medida, muy conocida, el contexto en el que se produce, de gran interacción, es realmente nuevo. De manera que sabía que iba a ocurrir algo que era imposible de predecir, pero nada más”.

“El comienzo de la pandemia viene de una parte del mundo donde la información no circula y entonces, probablemente, eso hizo que no lo valoráramos. Y hay otro factor que contribuyó a esta desvaloración y es el hecho de que vivimos un momento de la historia de la humanidad en el que nos creíamos menos vulnerables que nunca”, terció Soler. Y añadió: “Creíamos que la ciencia lo tenía casi todo controlado, al igual que las enfermedades, junto a una longevidad inaudita para la historia de la humanidad, y nos preocupaban más problemas como los robots humanizados. Nadie podía pensar que ante este virus, que conlleva una enfermedad tan letal y tan grave, la única solución que nos iban a dar era ponernos un trapito en la cara, lavarnos las manos y poner distancia”.

Margarita Soler en un momento de su intervención.

Para Innerarity, “el populismo desprecia la ciencia y hay al menos una parte del populismo que es terraplanista, muy despectivo del saber experto y que desprecia mucho el conocimiento; un populismo muy cateto”. Y una de las primeras cosas que esta crisis ha puesto en valor, según el filósofo, “es la importancia de la investigación, de la ciencia, del saber experto, en la toma de decisiones y la gestión de la crisis”. “A veces a la ciencia le pedimos más de lo que puede dar, porque la ciencia no consigue siempre satisfacer las expectativas que tenemos, y deberíamos prevenirnos frente a una futura decepción, que no tiene que ver con que haya o no vacuna, como con que la ciencia no es una disciplina humana que permita resultados en cuanto los demandamos”, apostilló.

Soler, Ariño e Innerarity en un momento del encuentro online.

Uno de los aprendizajes de la pandemia, según Soler, “es el valor de lo público”, al que aludió poniéndolo en relación con la escuela, siguiendo la estela del propio Innerarity. “Dejar a los niños en casa es lo más desigual que existe, porque existen muchas clases de casas y de familias y, por tanto, la socialización que supone la escuela es importante como elemento igualador. El espacio público se ha contraído más que nunca a lo privado. Hemos tratado de reproducir la vida social en casa. Esa frontera entre el espacio público y el privado se diluye. Y es una complejidad de nuestra democracia, por utilizar un término tuyo, para la cual nuestros modelos de democracias liberales no estaban preparados”, destacó la presidenta del Consell Jurídic.

“Era relativamente previsible que un terremoto de las características que estamos padeciendo dejara visibles nuestras vergüenzas, nuestras incoherencias, nuestras desigualdades, también alguna fortaleza porque no partimos de cero. Pero es evidente que las desigualdades que había se acrecientan, la subordinación de la mujer aumenta, y todo eso se agudiza”, explicó el autor de ‘La política en tiempos de indignación’. “Hace poco alguien llamaba la atención sobre el hecho de que la contaminación es lo único que va bien, porque cada vez hay menos, pero, claro, la solución no es parar el mundo, que lo hemos detenido de una manera brutal. Hemos metido el freno de mano con el coche a toda velocidad y, lógicamente, estamos dando vueltas”, agregó.

Maniquíes sin rostro en la calle. Foto: Makma

Margarita Soler se refirió también a la idea de Europa, “que sigue siendo válida y, aunque a suene a tópico, probablemente más necesaria que nunca”. Para luego precisar: “También es cierto que la Unión Europea carece de mecanismos de gestión eficaces. Requiere una estructura más federal. Un eurodiputado, en uno de esos discursos durante la pandemia que circulan luego por las redes, dijo que lo que tarda China en construir un hospital, nosotros tardamos no en celebrar una reunión, sino en convocarla. Europa está más pensada para consensuar cosas, que para decidir”.

Innerarity dijo que él siempre había concebido Europa “como un experimento, un laboratorio, en el que intentar la coherencia de algo que es muy difícil que sea coherente”. En su opinión, veníamos de mundos estatalmente organizados “y eso salta por los aires, de manera que nos encontramos en un mundo de fragmentos, de dispersión, de mala regulación, de corrientes informativas que no respetan las fronteras, pandemias a las que les da igual el derecho constitucional, y ese es el mundo que tenemos”. Dicho lo cual, se aventuró  a ofrecer una imagen positiva de esa Europa objeto de controversia: “En ese mundo surge una pequeña isla, un experimento ingenuo, voluntarista, torpe, lento, con retrocesos, avances y mezquindades de todo tipo que es la Unión Europea. Y a mí es un espacio en el que me gustaría vivir, no solo como ciudadano, sino también como filósofo que reflexiona sobre esto. Europa es el único lugar donde hoy en día se puede proceder exitosamente a una reconciliación de lo político, lo económico y lo social”.

Dibujo de un rostro en la fachada de un edificio. Foto: Makma

“En este sentido, seguramente a Europa le siente bien la pandemia, porque el virus no entiende de fronteras y ha afectado a todos los países”, aseguró Soler. “En este país hay una memoria que funciona tácitamente, en virtud de la cual se piensa que los grandes cambios políticos se deben a catástrofes naturales, atentados terroristas o crisis económicas y, por tanto, esto podía suponer lo mismo. Y en un primer momento de la crisis los actores políticos han jugado a esto”, hecho éste que Innerarity vinculó con un segundo momento: “Tiene que ver con otro factor que es el de la aceleración de los tiempos políticos. Así como a Mariano Rajoy se le permitieron dos fracasos, por así decirlo, ahora pienso que la mayoría de los líderes políticos que hay no soportarían una segunda derrota y eso hace que ellos mismos se comporten con una gran ansiedad”.

Un gato asomado a la ventada de un edificio. Foto: Makma

Ansiedad ligada igualmente a Internet: “Las redes sociales producen una polarización muy exagerada y esto coincide con otra característica y es el elemento fuertemente competitivo de nuestras democracias, frente a la escasa atención que prestamos al elemento cooperativo. Estamos en campaña electoral permanente, que se caracteriza por un momento de máximo antagonismo. Esto funcionalmente es muy correcto, porque en ese momento se trata de destacar sobre el otro, pero si eso se extiende como una mancha, produce una disfuncionalidad enorme”, resaltó el filósofo.

¿Que cómo saldremos de esta crisis provocada por la pandemia? Innerarity, lejos de rehuir la respuesta, esbozó otro escenario próximo que pasa desapercibido. “De la crisis saldremos menos, porque algunos se van a quedar por el camino, y con más tópicos. El problema es que estamos prestando mucha atención a esta pandemia, porque es muy evidente y sus daños muy inmediatos, mientras que la crisis climática, que parece más alejada en el tiempo y en el espacio, y parece que no nos afecta, pues nos olvidamos de ella. Estamos muy atentos a aquello que es ruidoso, evidente, inmediato y llamativo, y no tenemos detectores para lo latente, silencioso y callado”. Y concluyó: “La gran renovación de la democracia es hacer que el futuro tenga mayor peso en el presente”.

Margarita Soler y Daniel Innerarity. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

Charpa, siempre a contracorriente, nos deja

Mercè Moreno, Charpa
Junio de 2020
Obituario

La conocí cuando decidió reabrir la Galería Charpa, después de mucho trotar por el mundo. Fue en marzo de hace seis años, cuando en un reportaje periodístico trataba de recoger su venida a Valencia, al tiempo que Kessler Bataglia cerraba su sala. Una sonada defunción junto a otro exclamativo renacimiento. La conocí y enseguida hicimos buenas migas, porque mientras ella largaba, sin pelos en la lengua, yo tomaba buena nota de su insolente manera de llamar a las cosas por su nombre. Venía, como los antiguos aventureros, trayendo consigo el aire fresco de los lugares distantes, el aire que despeja la turbia atmósfera local impidiendo, muchas veces, ver al rey desnudo.

Ella seguía a lo suyo, dispuesta, en lo que llamaba su “capilla” artística que reabría en Tapinería, a mostrar en Valencia nuevos artistas venidos de lejos, en este caso de China, hoy tan de moda. Apasionada, lenguaraz, entusiasta del arte hasta límites indecibles, se fue volcando con cada exposición, como se vuelcan los niños con un juguete al que dotan de inconmensurables poderes anímicos. No entendía la vida consumida a sorbos, sino a tragos largos, al igual que se encendía cada vez que las palabras, como los relojes de Dalí, se ablandaban por la rutina. Siempre a contracorriente, una enfermedad tan tenaz como ella se la ha llevado, dejando su “capilla” con un silencio insondable. Para que su voz siga resonando, valgan estas palabras del día en que rememoró su vuelta a Valencia.

Charpa observando una de las obras de su galería. Imagen extraída de su Facebook.

18 de marzo de 2014

Todo el mundo la conoce por Charpa. Su verdadero nombre, Mercedes Moreno, sólo sale a relucir “cuando me viene algún recibo del banco”. Fundó su Galería Charpa, a modo de estudio, en Gandía hace ya 35 años. “En 1983 me vine a Valencia”. Primero a la calle Sorní y luego a Tapinería, donde todavía permanece contra viento y marea. El pasado año, en plan frenazo de película muda, decidió cerrar y recorrer medio mundo: Pekín, Londres, Nueva York. De manera que el hastío que le produce Valencia (“da muy poco de sí”), no ha podido con su pasión por el arte, ahora reverdecido tras su largo periplo viajero. “He conocido a una serie de magníficos artistas chinos y americanos”, a los que piensa exponer en Charpa, arrancando así nueva etapa.

De momento, ahí está la dedicada a Bingyi, de la que habla maravillas, no sólo ella, sino Vicente Todolí que acudió a verla. A Charpa, curtida en mil batallas, le sigue sorprendiendo el “escaso interés” por el arte que existe en Valencia. Y aunque tiene claro que una galería debe vender obras, también subraya que, por encima de todo, “es una forma de entender la vida”. Por eso habla de su galería como si fuera una “capilla”, que le sirve de fortaleza interior frente al adverso ambiente exterior. “Se han cargado el IVAM, que en su día dinamizó la ciudad. Y no lo digo porque esté Consuelo Ciscar, que esto viene de antes, sino por esa utilización del museo para fines personales, y con exposiciones mediocres y sin interés”.

Las galerías de arte, “ahora mismo”, dice que “tienen poco sentido”, frente al avance estrangulador de los museos. También apunta que en pleno auge económico no es que hubiera más coleccionistas, sino que había “compradores” salidos de la construcción. “Ahora ni eso”. Tampoco le seduce ARCO: “No me interesa cómo está montado, con mucha morralla que se hace pasar por bueno; prefiero los Documenta o las bienales”. Eso, y seguir apostando por los artistas que de verdad le conmueven. Allí, en su “capilla” de la galería Charpa, donde las campanas han vuelto a sonar con ritmo asiático.

Charpa en una imagen extraída de su Facebook.

Salva Torres

El silencio y la radiación de las antenas móviles

Rodrígo de Pertegás, 14 (Valencia)
Estación Base de telefonía Móvil
La Cruz del Grao rompe el silencio
Valencia, 24 de junio de 2020
Día internacional de la contaminación electromagnética

¿Cumplen las antenas base de telefonía móvil la normativa?

A pie de calle para poder realizar un sondeo de lo que representa el respeto a la distancia mínima recomendada y la repercusión de la contaminación electromagnética en la salud (no sobre covid19), hurgamos en un estudio epidemiológico realizado en Alemania en 2004 (denominado estudio Naila) que recomienda una distancia de al menos 400 metros entre una antena base de telefonía móvil y la vivienda más próxima.

Así, de entre las referencias que se podrían encontrar en urbes modernas y como caso de estudio y ejemplo de lo que no se debería permitir por parte de las autoridades, indagamos en el caso de la Estación Base ubicada en la azotea del edificio nº 14 de la calle Rodrigo de Pertegás de Valencia, en cuyo radio de menos de 200 metros se encuentra un Centro de Salud y una Piscina Pública, aunque se percibe todavía como más grave la escasa distancia de viviendas (menos de 30 metros) del citado monstruo de Telefonía Móvil.

Portal del Edificio número 14 en la Calle Rodrigo de Pertegás. Foto: MAKMA

En las inmediaciones, ninguno de los vecinos entrevistados y residentes en este radio de contaminación, ha recibido nunca jamás un técnico experto en representación de las compañías propietarias, ni de las administraciones locales, autonómicas o del estado que haga mediciones para controlar las radiaciones. Las compañías titulares, según el Mapa de Estaciones Base de Telefonía Móvil del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital (Gobierno de España) en su Geoportal, son: Telefónica Móviles, Orange Móvil, Vodafone Antenas, y Xfera Móviles, S.A. Es decir, ni más ni menos que cuatro torres de antena de cuatro operadoras diferentes en un mismo edificio de viviendas.

Geoportal. Recorte tomado del mapa de Estaciones Base de Telefonía Móvil del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital (Gobierno de España) en el que aparecen las empresas responsables de la Estación Base de telefonía móvil de la Calle Rodrigo de Pertegás de Valencia.

Ninguno de los vecinos entrevistados por MAKMA a fecha de 24 de junio de 2020, Día internacional contra la contaminación electromagnética ha recibido llamadas, atención ni visitas de control por técnico ninguno: «se ve a técnicos en la azotea al parecer midiendo la cobertura y revisando las instalaciones, pero jamás  han venido a casa a medir la radiación de ningún domicilio del vecindario», afirma Pilar Sedano, una de las vecinas que lleva 10 años viviendo allí, y en cuyo edificio situado enfrente, después de este tiempo, prácticamente la mitad de las viviendas están deshabitadas.

El dormitorio habitual del «Sintecho» de la imagen se encuentra justo enfrente del número 14 de la Calle Rodrigo de Pertegás de Valencia. Foto: Makma

Sedano, adquirió la vivienda sobre plano, y durante la construcción del edificio que concluyó en 2007: «no me permitieron subir a ver el piso», afirma. Cuando le entregaron las llaves, vio las torres de telefonía y no le hizo ninguna gracia, pero ya había realizado la compra y tras la espera, lo que quería era tomar posesión de la vivienda, así que se resignó. Eran los años en los que la burbuja inmobiliaria tocaba techo y había que darse prisa pues los precios subían de un día para otro.

Vista del edificio con las estaciones base de telefonía móvil en la azotea. Foto: Makma

En los citados domicilios cercanos, el tiempo de reclusión por la pandemia ha hecho sufrir doblemente las radiaciones a los vecinos: son datos de dominio público que el uso de teléfonos móviles durante este tiempo se ha multiplicado, al igual que se disparan los síntomas de insomnio, taquicardias y ansiedad que provocan las radiaciones, y que es ya reconocido por la OMS que la radiación de telefonía móvil puede incidir en la aparición de cáncer. Los vecinos, entre los que hay mucha gente mayor no lo comprenden muy bien, comentan los residentes de menor edad más sensibilizados con el problema.

Como suele ocurrir, los más afectados son los más indefensos. El barrio La Creu del Grao de Valencia (en España), es un barrio humilde y la colocación de la Estación Base está próxima a otro barrio de clase social más desahogada, el de la Av. de Francia y Centros Comerciales, a los cuales, seguramente les llegará cobertura en sus líneas gracias al primero.

Y visto lo visto, es más que fundada la sospecha del incumplimiento de los parámetros que la Conferencia Internacional sobre la ubicación de antenas para móviles que bajo el lema Ciencia Aplicada y Salud Pública, se celebró en Salzburgo en junio del año 2000, y en la que se hace constar que los derechos para la instalación y operación de antenas de telefonía deberían estar sujetos a un procedimiento de licencia cuyo protocolo debería incluir los siguientes aspectos:

·        Información previa e involucración activa de la ciudadanía local.

·        Inspección de ubicaciones alternativas.

·        Protección de la salud y el bienestar.

·        Consideraciones para la conservación del paisaje rural y urbano.

·        Computación y medidas de exposición.

·        Inspección y monitorización (seguimiento) tras la instalación.

Aquella cumbre, también recomendaba la creación de una base de datos nacional a nivel gubernamental que suministre detalles de todas las estaciones base y sus emisiones,  y que las nuevas antenas fueran planificadas para garantizar que la exposición sea lo más baja posible en los lugares donde la gente permanece más tiempo, dentro de unas pautas estrictas de salud pública.

El caso es que las referencias de radiación que aparecen en la citada web del Ministerio muestran unos valores de medición que parecen “fruto del interés de las propias compañías”, asegura Juan Pérez, otro de los vecinos. Que añade “No hay más que ver que los  índices de radiación de las 4 antenas no aparecen siquiera sumadas, aparecen de manera individual, y “ni se han preocupado en trenzar los cables, que parece que reducen la radiación electromagnética”, añade.

Ante la presión de las grandes compañías de telefonía móvil por la instalación de antenas de tecnología 5G, ya prohibidas en países como Suiza, el temor y la incertidumbre crecen en la comunidad de vecinos de La Creu del Grau.

Vicente Chambó

“La epidemia pone la muerte en el centro de la vida social”

‘Muerte en la polis: democracia y epidemia’, por Manuel Arias Maldonado (9 de junio)
Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno
Martes 23 de junio de 2020

El profesor de Ciencia Política, Manuel Arias Maldonado, ha caracterizado la conversación pública sobre la pandemia, desde que se produjera el estado de alarma decretado por el Gobierno español el 14 de marzo, en torno a tres ejes: la profusión, el histerismo y la grandilocuencia. Profusión de noticias, derivadas del incremento de medios para difundirlas, con especial protagonismo de los tradicionales y de las redes sociales; histerismo de las mismas, causado por la espectacular propagación del virus en gran parte motivado por la mala gestión de quienes relativizaron su impacto, y la grandilocuencia con la que algunos entendieron su letal presencia como motor de posibles cambios revolucionarios a nivel social.

Lo hizo en un encuentro online organizado por la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, donde abordó precisamente la relación entre democracia y pandemia, en el contexto más general y filosófico de la ‘Muerte en la polis’. Empezó citando al sociólogo Norbert Elias allí donde éste decía que, en el curso del proceso de civilización, la muerte había ido cada vez en mayor medida desapareciendo detrás de las bambalinas de la vida social. “Lo que hace una epidemia es situar la muerte en el centro de esa vida social. Digamos que, aunque los cadáveres se escondan por cierto pudor democrático, se siente que la situación es diferente cuando sabemos que cientos de compatriotas mueren a diario y lo hacen también en otros países, siendo un tiempo sin duda especial”, precisó Arias Maldonado.

Pancarta en un balcón de Valencia, durante los días de pandemia.

Las sociedades contemporáneas, continuó diciendo, se han visto sometidas a una presión inhabitual como efecto de la pandemia global. “Su impacto sobre la salud pública, sobre los derechos constitucionales y sobre la actividad económica de las sociedades democráticas ha sido fuente natural de inquietud pública y privada. Y esto se ha visto agravado por la incertidumbre que se asocia de modo natural a un virus nuevo. Estamos inmersos en un experimento a gran escala en el que todos somos cobayas y el científico principal se ha ido del laboratorio”.

El autor de ‘La democracia sentimental: política y emociones en el siglo XXI’ se refirió enseguida a la caracterización de esa conversación pública sobre la pandemia, detallando el primer lugar  su profusión, “que en nuestra época abunda por sus posibilidades comunicativas”. “La desinformación más peligrosa sigue estando en manos todavía de los gobiernos y de los medios de comunicación tradicionales que son los que ejercen mayor influencia sobre el público. En este sentido, los gobiernos que relativizaron la amenaza inicialmente, sea por incompetencia o negligencia, han sido factores de propagación del virus mayor que el más influyente de los youtubers”.

Manuel Arias Maldonado, en un momento de su intervención.

Un segundo rasgo de la conversación pública sobre la pandemia ha sido, en su opinión, el histerismo. “Con los números en la mano, se trata de una pandemia de una gravedad relativa. Su letalidad puede estar en torno a dos o tres veces como mucho con respecto a la gripe común y es más dañina allí donde se ha gestionado peor. No obstante, tiene su lógica que la preocupación inicial fuera muy considerable. Pero digamos que la esfera pública en el tratamiento de la pandemia ha fracasado en buena medida”.

Y abundó en ello: “ Si ha habido un debate experto, un debate racional, parece que se ha producido en los márgenes de esa esfera pública, porque en un asunto de vida o muerte, como es una pandemia, el sesgo de confirmación ha ido conduciendo las reacciones más inmediatas de un público que, por momentos, parecía más interesado en la buena salud de su tribu moral que en la buena salud del prójimo. Esto seguramente no ha sido así en todas partes, pero desde luego en España ha sido así y eso es algo que debería conducirnos a una reflexión que seguramente también será estéril”.

Una calle vacía durante los días del estado de alarma por la pandemia.

Por último, Arias Maldonado habló de la grandilocuencia de la conversación pública sobre la pandemia en estos términos: “Hemos atribuido al virus un papel de palanca de cambios revolucionarios y que, además, coincide con los conceptos revolucionarios que ya teníamos desde hace tiempo guardados en la despensa”. “La pandemia de la COVID-19 no ha parado al mundo, el mundo decidió pararse con objeto de minimizar el daño”, añadió, subrayando cómo la protección de la vida de los ciudadanos ha primado sobre otros bienes democráticos y, en particular, sobre la libertad individual. “Esto ha desmentido a aquellos apocalípticos que advertían sobre la incapacidad de las democracias para combatir la pandemia, mientras que por otra parte ha estimulado a quienes temen que esta emergencia sanitaria sea el ensayo general de una especie de biopolítica autoritaria”.

El autor de ‘Nostalgia del soberano’, su más reciente libro, apuntó que si decidiéramos, por ejemplo, “que nadie debe morir nunca a causa de una enfermedad infecciosa, cada año nos confinaríamos dos o tres meses durante la temporada de la gripe común, y no lo hacemos cuando hay gente que muere. Lo que sugiere que la protección de la salud pública no siempre tiene la prioridad que le  hemos otorgado tras el brote de la COVID-19”. No obstante, aseguró que si este virus “resultara tener una letalidad diez veces mayor que la gripe, por ejemplo, esa medicalización de la sociedad seguramente resultaría inevitable al menos hasta el descubrimiento de una vacuna. Si es menor, como parece el caso, entonces tenemos que hacer otros cálculos. En este caso, la gestión concreta de la epidemia cobra más importancia, hay países que lo hacen mejor y otros peor, y la duración de la medidas preventivas influye inevitablemente sobre el ánimo de los ciudadanos que tienen que aceptar estas medidas excepcionales”.

Techo de una plaza de abastos durante los días de soledad urbanística de la pandemia.

“Durante los momentos más graves de salud pública, se procede a una radical simplificación de los procedimientos democráticos, con el objeto de llegar a soluciones eficaces. La comunidad política experimenta una suerte de regresión atávica que es análoga a la que sufre el sujeto cuando teme por su vida”, resaltó. “Suspender el debate acerca de las decisiones difíciles [que tengan que adoptar los gobiernos], con el pretexto de que la seguridad está en riesgo, supone en realidad reducir las posibilidades de que una democracia pueda responder eficazmente en última instancia a esa emergencia”, agregó.

También puso en cuestión las críticas que se suelen hacer al neoliberalismo como sistema causante del deterioro social. “La sospecha sobre la deshumanización de las sociedades liberales, que habrían estado presuntamente afectadas desde hace décadas por el virus neoliberal del egoísmo despiadado, creo que se han rebelado exageradas. Esas sociedades liberales  han demostrado seguir siendo sociedades y la separación forzosa de los ciudadanos nos lo ha recordado. De manera que la sociedad liberal es menos individualista de lo que el tópico ha venido a sugerir”. “El egoísmo humano”, insistió Arias Maldonado, “puede también ser empleado de manera provechosa debidamente conducido ya sea por la mano invisible del mercado o del Estado, para obtener o producir un bien social, porque en este caso el vicio privado de la autoprotección egoísta produce la virtud pública del confinamiento aplicado”.

Rostro femenino en clave enmascarada cuando todavía las mascarillas no habían cobrado el protagonismo de la pandemia.

El politólogo se decantó por un modelo de comunicación más conciso, poniendo como ejemplo a la canciller federal alemana Angela Merkel, que se dirigió al país en una sola alocución pública, lamentando, sin embargo, que no sean “tiempos de concisión, sino tiempos de locuacidad, lo cual tiene mucho que ver con la digitalización de la esfera pública y la cacofonía resultante”. También se refirió a los expertos y a su utilización muchas veces partidista en tiempos de pandemia. “La politización del experto es un fenómeno muy viejo, porque también hay expertos de parte. Nuestra cultura política es refractaria a la idea del experto independiente. Se utiliza el prestigio del experto para la adopción de decisiones políticas”.

¿Qué ha fallado en España? Arias Maldonado lo resumió así: “Hemos tardado en reaccionar, básicamente. Y el 8M tiene mucho que ver, no como tal; no es que el 8M produzca la pandemia en España, sino que retrasa la concienciación pública sobre la pandemia, retrasa la prohibición de las aglomeraciones y de los actos conjuntos, y retrasa la adopción de medidas y de aislamiento social, porque el Gobierno estaba muy interesado en que se celebrara, y me parece comprensible desde un punto de vista político, pero condiciona toda la gestión de la pandemia hecha con posterioridad”. “Y ahora”, concluyó, “hay un exceso de celo que tiene que ver con ese pecado original”.

Manuel Arias Maldonado, durante su intervención en el encuentro online de la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno.

Salva Torres

“El nivel de sufrimiento lo tenemos muy bajito”

WebinarsLaNau de la Universitat de València (15 de junio)
Con Paco Roca y Laura Pérez
Moderado por Álvaro Pons
Sábado 20 de junio de 2020

A los ilustradores Laura Pérez y Paco Roca la pandemia, como a todo el mundo, les pilló por sorpresa, aunque lo del confinamiento, en sus respectivos casos, forme parte consustancial de su actividad diaria. Confinamiento, claro está, que al ser de obligado cumplimiento por el estado de alarma decretado por el Gobierno, ha provocado en ellos una especial contrariedad. “No solo los dibujantes, hay muchas profesiones que estaban más habituadas a esto de estar encerrados en casa trabajando. También es verdad que esta situación nos ha sobrepasado a todos, incluso a los dibujantes de comic”, señaló Roca. “Yo no había estado tanto tiempo, lógicamente, sin salir de casa. Pero era como un sueño que, en mi caso, siempre había tenido, de que ojalá el mundo se parase por un tiempo para poder ponerme al día de todas las cosas pendientes”, añadió, quien terminó reconociendo: “Me ha faltado un mes más de cuarentena para ponerme al día con el mundo”.

Laura Pérez también aseguró haber trabajado confinada “desde hace muchos años”, porque su vida en la ilustración y ahora en el cómic siempre ha sido  trabajar “desde casa para cualquier tipo de cliente”. Lo que sí ha echado en falta, subrayó, “es salir a respirar, para descongestionar un poco las ideas. Y he tenido como una satisfacción oculta de decir, qué bien, por fin puedo estar encerrada del todo y no tengo compromisos sociales obligados, que en realidad te quitan tiempo. De manera que he aprovechado mucho estos meses e incluso me ha faltado un poco de tiempo”.

Paco Roca en un momento del WebinarsLaNau.

La Nau de la Universitat de València los reunió el pasado lunes en una nueva edición de WebinarsLaNau, en la que hablaron precisamente de su experiencia durante esta pandemia y del modo en que esta imprevista situación ha podido afectar igualmente al mundo del cómic, conversación que moderó Álvaro Pons, director del Aula de Cómic de la Universitat. “En este tipo de profesiones que tenemos”, abundó Roca refiriéndose a los dibujantes, escritores y demás, “es verdad que hay un poco de locura, en el sentido de que nos apasiona lo que hacemos y nos creamos nuestro propio mundo en el estudio. Lo único que me deprime en muchos casos es pensar que mientras tú estás aquí trabajando, pues igual tus amigos  están en un bar tomando una cerveza o alguno de viaje. Lo bueno de la cuarentena es que sabes que nadie estaba haciendo nada, con lo cual no tenías un sentimiento de malgastar tu vida”.

Laura Pérez, en un momento del WebinarsLaNau.

Paco Roca y Laura Pérez coindieron a la hora de señalar que lo extrañamente vivido seguro que tendrá su traslación a corto plazo en el trabajo de los creadores: “Es difícil abstraerte de la situación que hemos estado viviendo e imagino que todo eso cala en el trabajo que estás haciendo y en el trabajo futuro”, dijo Roca. “Si en esos momentos estás elaborando una historia, como en mi caso, es normal que haya recogido cosas de lo que me estaba afectando, algunas no tan evidentes pero sí relacionadas con la forma en que ves las cosas ahora, que han cambiado y no pueden ser como eran antes. Parecía una distopía, pero de repente era como si estuvieras en una película que ya se había grabado”, apuntó Pérez.

Álvaro Pons, en un momento del WebinarsLaNau .

Álvaro Pons, a modo de reflexión que dio pie a nuevas cuestiones, afirmó que nos hemos encontrado durante esta pandemia “con que el apocalipsis era más un drama doméstico, donde la realidad era la que se imponía en el día a día, en ese confinamiento, cada uno en su casa, y con la realidad de las muertes que ha habido en las residencias. Hemos tenido una experiencia real de eso que antes veíamos en la tele, y la hemos encontrado muy diferente, no por ello menos terrible”. Y se refirió al cómic ‘Arrugas’, de Paco Roca, donde se aborda el problema de la tercera edad, y a “lo sobrenatural” que está en la última obra de Laura Pérez.

“Creo que nos olvidaremos pronto de todo esto, pero quedará la vivencia y veremos de forma diferente determinados temas. Ha sido al menos un buen ejercicio para saber cómo es el comportamiento humano en un momento como éste, aunque quienes hayan vivido una guerra seguro que supera infinitamente este padecimiento que hemos tenido. De manera que pienso que tenemos el nivel de sufrimiento muy bajito en el día a día, más allá, por supuesto, de la gente que ha enfermado, que eso es otra cosa. Los demás nos hemos dado cuenta es que vivíamos muy cómodamente”, explicó Roca.

Portada del cómic ‘Arrugas’, de Paco Roca.

“Toda la ficción que hemos visto hasta ahora está llena sobre todo de acción”, resaltó Pérez, por oposición a la pasividad cotidiana a la que nos ha obligado la pandemia. “Hemos tenido que estar quietos en nuestras casas más o menos cómodamente. Mi tía abuela, que tiene 95 años, me dice que esto es peor que la guerra, porque es invisible. De manera que cada uno sufre su momento de ver que la realidad puede cambiar en cualquier instante. En un futuro, quienes hagan cómics referentes a esto le van a dar una naturalidad o un empuje distinto, en la que a lo mejor no hay tanta acción, pero sí algo más de reflexión, con un enfoque más humano, más realista quizás”.

“Toda esta pandemia ha hecho que todo el mundo se quedase en pausa”, insistió Roca, que dijo no haber tenido la agenda tan despejada desde 2008, porque todo estaba cancelado. “Por otro lado”, añadió, “pensaba que había tenido que venir una pandemia para tener el tiempo en mis manos, aunque la tecnología siempre está por delante y no se puede controlar, y al poco tiempo ya volvía a tener la agenda otra vez llena de charlas y talleres online. De manera que la tecnología nos hace la vida más sencilla, pero también se me ha complicado la existencia con las nuevas tecnologías”. “Muchas historias de cómics se van a ver influenciadas por esta acción directa de la tecnología que tenemos ahora”, apostilló Pérez.

Pons se refirió a lo “increíblemente activo” que ha estado el cómic durante el confinamiento a través de los webcómics en twitter, en Instagram, en Facebook, lo cual ha permitido, a su juicio, impulsar ese cómic digital que existe desde los primeros tiempos de Internet, pero que quizás ha dado ese salto para ser conocido por todo el mundo. “Al comienzo de la cuarentena, la necesidad de comunicarte acabó saliendo por donde sea y, teniendo la posibilidad de la comunicación vía online, ha sido la oportunidad perfecta.”, aseguró Roca, para quien la mayor dificultad, pese a todo, estaba en sacarle un beneficio a todas estas cosas, “porque durante todo este tiempo ha sido el altruismo total, gratis para todo el mundo, y te das cuenta que ha funcionado, pero sacarle beneficio es lo que todavía resulta un misterio. “ Las personas creativas se buscan la vida en el momento en el que estén”, remarcó Pérez. “Ha sido interesante, porque parecían los 80. Todo el mundo se hacía su fanzine, incluso El Víbora ha vuelto rescatando material antiguo. Tuvimos todos la sensación de una hermandad solidaria”, concluyó Roca.

‘Ocultos’, de Laura Pérez.

“Ha habido una generosidad rebosante de los autores a la hora de compartir sus materiales, y de las editoriales. ¿Esto abre la posibilidad de nuevos canales de distribución más allá del papel o el papel sigue siendo todavía demasiado fetiche?”, preguntó Pons. “El papel siempre va a ser un elemento fetiche, pero sí es cierto que mucha gente va a poder disfrutar más del contenido online. Lo importante es que haya difusión de las dos maneras: del digital y del libro, porque si se suman siempre habrá más público”, respondió Laura Pérez. “En la Comunidad Valenciana siempre ha habido una gran cantidad de autores, pero ahora quizás hay un momento de mayor interés por parte de los museos, de las librerías, de la universidad, y aquí se ha dado una confluencia de sinergias mayor quizás que en otros lugares”, señaló Roca.

En este sentido, el autor de ‘Arrugas’ subrayó la importancia que tiene la cultura como “punta de flecha” que sigue a las propuestas de la economía en tanto marca de un país o de una Comunidad. “Primero entra la cultura y luego otras cosas, y a veces se nos olvida eso, el gran valor que tiene la cultura, ya no solo por el dinero que pueden generar los autores, librerías, imprentas, fotomecánica, traductores, sino por la forma de vender un país. Francia y Estados Unidos se han vendido con su cultura y después ya viene todo lo demás”. “El apoyo a la cultura es el apoyo a un sello, a una distinción que tiene un territorio y que tienen unas personas que se dedican a ello. Y en Valencia siempre ha habido una historia impresionante en el terreno artístico”, concluyó Pérez.

Paco Roca y Laura Pérez. Imagen cortesía de WebinarsLaNau.

Salva Torres