Ximo Tebar con toda su alma en el Palau

Con Alma & United, de Ximo Tebar
Palau de la Música
Paseo de la Albereda, 18. Valencia
Martes 17 de julio de 2018

El guitarrista valenciano presentará su nuevo disco ‘Con Alma & United’ (Warner). Un trabajo basado en recreaciones peculiares y progresivas de célebres estándares de jazz como ‘Con Alma’ de Dizzy Gillespie, ‘Take Five’ de Paul Desmond, ‘Caravan’ de Duke Ellington, o una versión en clave de jazz mediterráneo del adagio del Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo, que entre otras composiciones de Shorter, Mingus o Monk, completan el repertorio de esta nueva gran producción de Ximo Tebar que como novedad incluye nuevos ingredientes como “la incorporación de gestos del sonido mediterráneo característico de Tebar mezclando cadencias flamencas, sonidos brillantes y ritmos contundentes dentro de un jazz puro con un lenguaje contemporáneo rebosante de sonidos sorpresa. Un nuevo giro en la carrera de nuestro guitarrista más internacional; uniendo -en cuerpo y Con Alma- una nueva fusión que nos lleva del Son Mediterráneo al Mainstream Progresivo”, apostilla José Pruñonosa en las notas del disco.

El guitarrista Ximo Tebar con la obra de Rebeca Plana al fondo. Imagen cortesía del Palau.

El guitarrista Ximo Tebar con la obra de Rebeca Plana al fondo. Imagen cortesía del Palau.

El grupo del guitarrista valenciano contará en el concierto del Palau de la Música con el extraordinario batería norteamericano Nathaniel Townsley, colaborador habitual de Tebar. Townsley es actualmente uno de los baterías más influyentes del jazz fusión. Ha girado y grabado con Joe Zawinul, Stevie Wonder, o Mariah Carey, y tambien trabaja habitualmente con Alejandro Sanz. En el nuevo ábum de Ximo Tebar “Con Alma & United” participa en tres cortes: Poinciana, Goodbye Pork Pie Hat y Take Five. La formación la completan el bajista madrileño Victor Merlo, reconocido musico de jazz y colaborador habitual de Joan Manuel Serrat, y el pianista de jazz valenciano, y vástago de Ximo Tebar, Will Martz.

Hace más de tres décadas, el guitarrista, compositor y productor valenciano de jazz Ximo Tébar comenzó a promover sus propios proyectos fusionando el jazz con la música mediterránea. El resultado de su extraordinario trabajo de investigación sobre la fusión de la música mediterránea con el jazz lo ha llevado a ser distinguido como creador del “Son Mediterráneo”, un sonido jazz con sabor y fragancia mediterránea, “jazz con sabor a mar”.

Reconocido por la prensa especializada internacional como un músico experimental, progresivo e innovador, su forma de tocar la guitarra ha sido respaldada públicamente por destacados maestros de jazz como Benny Golson y George Benson. Tebar siempre se ha codeado con gigantes del jazz (Johnny Griffin, Benny Golson, Lou Bennett, Lou Donaldson, Joey DeFrancesco, Dr. Lonnie Smith, Joe Lovano, Arturo O’Farrill, Tom Harrel, Dave Schnitter, Idris Muhammad…), y ha sido premiado en varias ocasiones por el Ministerio de Cultura como Mejor Solista de Jazz Nacional, y por el programa de TVE “Jazz entre amigos” con dos premios “Dexter Gordon”. La Asociación Internacional de Educadores de Jazz (IAJE) también premió a Tebar en Nueva York por su aportación en la transmisión y la enseñanza del jazz.

Su extensa discografía (18 discos como líder), los numerosos premios que ha obtenido, las excelentes críticas que ha recibido, y sobre todo el eclecticismo y modernidad de su música le han llevado a ocupar un lugar preferencial en el mundo del jazz actual que le reconoce como un gran conocedor de esta tradición.

Ximo Tebar y Nathaniel Townsley en concierto. Imagen cortesía del Palau.

Ximo Tebar y Nathaniel Townsley en concierto. Imagen cortesía del Palau.

El Festival Serenates llega a los 5.000

Festival Serenates
Claustro del Centre Cultural La Nau
C / Universitat, 1. Valencia
Del 24 de junio al 8 de julio de 2018

Un total de 5.000 personas han asistido al Festival Serenates, organizado por la Universitat de València y el Institut Valencià de Cultura en el Claustro del Centre Cultural La Nau y en la plaza del Patriarca. El Festival, que ha llegado a su 31ª edición, ha incluido la celebración del encuentro de músicas y danzas del Mediterráneo ‘Polirítmia’, sumando así 13 noches de conciertos entre el 24 de junio y el 8 de julio.

La media de asistencia a todos los espectáculos del ciclo ha sido de 384 personas, el 80% de la ocupación de las localidades disponibles (un máximo de 482 plazas). El número de artistas que han participado en el Festival ha sido de 290, y ha destacado la apuesta por la juventud (el 72% eran menores de 26 años), así como por la música valenciana al tratarse de grupos valencianos excepto los de los días 30 de junio, que actuó la Orquesta de la Universidad de Alcalá, y 2 de julio, con Milo Ke Mandarini.

Kontakte y Mara Aranda en el Festival Serenates. Imagen cortesía de La Nau.

Kontakte y Mara Aranda en el Festival Serenates. Imagen cortesía de La Nau.

El Festival Serenates ha sido coproducido por la Universitat de València y el Institut Valencià de Cultura de la Generalitat Valenciana, y ha contado con la colaboración del Ayuntamiento de València, la Diputación de Valencia, la Fundación Banco Sabadell, el Palau de la Música de València, la EASD (Escola d’Art i Superior de Disseny) y el Palau de les Arts de València, que se ha incorporado en esta edición.

La idea de utilizar el claustro del edificio histórico de la Universitat como marco para ofrecer al público valenciano un festival musical de verano –que dedica, especialmente, su programación a la música compuesta e interpretada principalmente por músicos valencianos– ha tenido desde las primeras ediciones un éxito rotundo.

Una de las novedades de este año ha sido la celebración del ‘Festival Polirítmia. Trobada de músiques i danses de la Mediterrània’, con cinco conciertos en colaboració con la Gran Fira de València, tres de los cuales tuvieron lugar en la plaza del Patriarca el pasado fin de semana con un carácter especialmente popular.

Dentro de la línea habitual del Festival Serenates, este año se ha diseñado una amplia y ecléctica programación que abrió la compañía teatral Komos, acompañada del Coro Eutherpe, una novedosa puesta en escena dentro del contexto de Serenates que, con la obra ‘Novecento’, aunó artes escénicas y musicales. También la Orquestra Filharmònica de la Universitat de València estrenó una producción propia en un espectáculo donde debutó el Grup de Dansa de la Universitat reinterpretando la tradición a través de músicas y coreografías. El programa continuó con la Orquestra de València, una gala lírica a cargo del alumnado del Centro de Perfeccionamiento Plácido Domingo del Palau de les Arts, Capella de Ministrers, los artífices de la musicomedia Melomans, la Orquesta de la Universidad de Alcalá, el Orfeó Universitari de València con el grupo de percusión PerKu-Va y las danzas de Innovatori de Moviment, Milo Ke Mandarini, Efrén López Quartet, Kontakte + Mara Aranda, Teixint Terres y, para cerrar el Festival, la agrupación de baile y música popular Rascanya.

En el marco de Serenates, se han estrenado muchas obras o se han reencontrado después de siglos de olvido en los diversos archivos musicales valencianos. Además, muchos grupos valencianos han debutado artísticamente en este escenario, puesto que este festival se ha convertido en una buena plataforma para la promoción y la difusión de uno de los mejores y mayores bienes culturales valencianos: la música.

La Orquestra Filarmónica de la Universitat de València y el Grup Dansa en el Festival Serenates. Imagen cortesía de La Nau.

La Orquestra Filharmònica de la Universitat de València y el Grup de Dansa en el Festival Serenates. Imagen cortesía de La Nau.

La Galería Estampa inaugura la Biblioteca Americana

La Biblioteca Americana
Galeria Estampa
C/Justiniano, 6. Madrid.
Del 12 de Julio hasta el 20 de Julio de 2018.

El Jueves 12 de Julio a las 8 de la tarde tendrá lugar la inauguración de la exposición ´La Biblioteca Americana´ en la Galería Estampa, Madrid. La exposición está compuesta por una serie de poemarios escritos por autores de iberoamérica. La exposición se mantendrá en la galería hasta el 20 de Julio.

‘La Biblioteca Americana’ es una colección literaria donde se unen íntimamente la poesía y la ilustración. Junto a los distintos autores iberoamericanos se les han unido ilustradores españoles que han dado forma y color a sus versos marcando el objetivo de unir la poesía americana con la ilustración española.

Detalle de la exposición 'La Biblioteca Americana'. Imagen cortesía de la Galería Estampa.

Detalle de la exposición ‘La Biblioteca Americana’. Imagen cortesía de la Galería Estampa.

La poesía es un arte que posee gran expresión, el sentido que ella guarda puede reinterpretarse en otras artes, tomando distintas formas que nos hagan sentir, ese es uno de los objetivos que quiere mostrar la exposición. Cada ilustrador ha sido elegido de forma deliberada para entender la obra de cada poeta adaptándose a los versos para crear así una obra final perfecta. La muestra de ello es el largo proceso que ha llevado este proyecto desde que lo iniciaran en 2009.

Los poemarios están compuestos por un total de 9 ilustraciones acompañadas por poemas enteros o por los versos de la obra que pasan por todas las ilustraciones, aspecto que le da una estética muy agradable a la vista y que e da uniformidad a la colección. Cada obra tiene como portada la bandera de su país. Como colofón en cada libro se encuentra una obra original.

Detalle de la exposición 'La Biblioteca Americana'. Cortesía de la Galería Estampa.

Detalle de la exposición ‘La Biblioteca Americana’. Imagen cortesía de la Galería Estampa.

Dentro de la exposición encontramos a un representante de cada país de iberoamérica junto a un ilustrador español, a continuación encontrarán la lista de obras:

- ‘Celebraciones’ (Bolivia) Eduardo Mitre y Luis Mayo

- ‘Baladas de la memoria’ (Chile) Pedro Lastra y Fernando Álamo

- ‘Gatos’ (Colombia) Darío Jaramillo y Ramiro F. Saus

- ‘Ballenas’ (México) Vicente Quirarte y González de la Calle

- ‘Nueve sonetos’ (Brasil) Ledo Ivo y Luis Feito

- ‘Los sueños de mi padre’ (Cuba) Orlando González y Elena Blasco

- ‘Emergencia’ (Argentina) Mariano Peyrou y Carlos Forns

- ‘La plegaria infinita’ (El Salvador) Jorge Galán y Sara Huete

- ‘El rostro que no se ve’ (Venezuela) Rafael Cadenas y Eduardo Arroyo

- ‘Area de comienzo’ (Uruguay) Ida Vitale y Jaime Aledo

- ‘Botella al ma’r (Puerto Rico) José Luis Vega y Óscar Lagunas

- ‘Sueños de floripondio’ (Guatemala) Humberto Ak’abal y Fernando X. González

- ‘Brevario’ (Honduras) León Leiva y Luis Canelo

- ‘Una flor amarilla’ (Perú) Micaela Chirif y Karina Beltrán

- ‘La Marilyn Monroe de Santo Domingo’ (República Dominicana) Frank Báez y Nono
Bandera

- ‘Ariadna’ (Paraguay) Jacobo Rauskin y Nuria Rodriguez

- ‘Jacarandas’ (Ecuador) Iván Carvajal y Alejandra Freymann
Aún faltan por publicar las obras de Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

Imagen de la portada del texto. Cortesía de la Galería Estampa.

Imagen de la portada del texto. Cortesía de la Galería Estampa.

José Antonio López

Dropkick y Star Trip, dos tazas del mejor caldo melódico

Dropkick + Star Trip
12 de julio del 2018 a partir de las 22 horas
Loco Club
c/Erudito Orellana nº 12 de Valencia
Entradas: http://www.lococlub.org/es/events/event/dropkick-2

dropkick-spain-tour-2018-2

Dropkick (Andrew Taylor, Ian Grier, Mike Foy y Alan Shields)

Se avecina un doble concierto en la sala Loco Club de Valencia para relamerse los dedos. Y es que los escoceses Dropkick están en una nueva gira por España que los trae en orden cronológico por Bilbao, Maliaño (Cantabria), Burgos, Zaragoza, Valencia, Alicante y Madrid.

El objetivo principal es promocionar su excelente nuevo álbum “Longwave”, el siguiente a “Balance the light” del 2016, elogiado disco desde algunos sectores de la crítica especializada. Entre uno y otro la aventura en solitario que grabó su principal compositor Andrew Taylor y que llevaba por título “From the outside looking in”.

dropkick y star trip

Imagen: The Melody Makers shows in Glasgow and Edinburgh. Con Dropkick, The Wellgreen, Attic Lights y Star Trip

Este nuevo trabajo junto a los otros miembros de la banda (Ian Grier, Mike Foy y Alan Shields) recoge las principales virtudes de los de Edimburgo, es decir, calidad melódica a raudales, con la influencia principal de sus paisanos Teenage Fanclub, así como de referentes tales como The Jayhawks, The Byrds, Elliott Smith…

Canciones como “It’s still raining”, “Out of tune”, “Giving way” o “Blue skies” representan perfectamente el concepto del disco aunque el resto no desmerece, hasta el punto de mantener una línea sumamente equilibrada.

Star Trip (Vicente Prats, Rafa Navarro, David Osete y Alvaro Gomez)

Star Trip (Vicente Prats, Rafa Navarro, David Osete y Alvaro Gomez)

Para la actuación de la sala Loco Club estarán acompañados de otra banda con especial querencia hacia las melodías, con letras de poso melancólico y guitarras eléctricas en perfecta armonía.

Hablamos de los valencianos Star Trip (Vicente Prats, Rafa Navarro, David Osete y Alvaro Gomez), también dignos herederos de ilustres nombres como Big Star, The Posies, Teenage Fanclub, Gigolo Aunts…

Resumiendo, dos tazas de buen caldo para una noche de alta tensión melódica.

Juanjo Mestre.

“El ero-guro es un transgénero bastardo”

Entrevista con Jesús Palacios
‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’ (Satori Ediciones)
XXXI Semana Negra de Gijón

Bajo una incivilizada y asfixiante canícula, tan portuaria como insólitamente cantábrica, Jesús Palacios (Madrid, 1964) transita avezadamente por el tórrido asfalto de la XXXI Semana Negra de Gijón, portando en el morral de caza su más rozagante título, ‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’, una de esas lúbricas publicaciones de Satori que erigen al sello gijonés (y a sus progenitores, Marián Bango y Alfonso García), en una excelsa editorial de referencia para el orbe patrio necesitado de ardor oriental y japonología.

Abanderado por Palacios, en calidad de editor literario, coordinador y ensayista, ‘Eroguro’ se revela como un proyecto de consumación polifónica por el que transitan, en compañía del escritor madrileño, autores como Iria Barro Vale, Daniel Aguilar, Rubén Lardín y Germán Menéndez Flórez –quien secunda por estos lares y a quemarropa al creador de turbios enveses goremaníacos y conspicuos sótanos infernales, zombis y hollywoodienses–.

El volumen –que cuenta con una ilustración en portada de Shintaro Kago (‘Head Explosion’) y la rúbrica de artistas como Miguel Ángel Martín, Sandra Uve, Félix Ruiz, Albert McTorre, Suki, Pablo Morales de los Ríos y Lolita Aldea–, atesora los más inquietantes mimbres y conceptos proposicionales como para situarse frente a uno de esas conjunciones y florilegios que se alumbran, ya de partida, verticales, totémicos y endriagos. Por ello, se antojaba preciso y necesario que MAKMA alzara la mano y cuestionara, supeditados a la fértil prosodia de Jesús Palacios.

eroguro-satori

¿Qué raíces fonéticas y semánticas perfilan el término ero-guro, sin duda un peculiar extranjerismo híbrido?

El ero-guro, como su propio nombre indica, es una corriente cultural, que en Japón surge en las primeras décadas del siglo XX, aunque se pueden trazar sus orígenes hasta mucho tiempo antes, dentro de las grandes tradiciones culturales niponas. Es una costumbre que los japoneses tienen también de adoptar vocablos de otros idiomas, sobre todo del mundo anglosajón, para definir cosas que no forman parte del propio lenguaje y de la tradición concreta japonesa; de ahí que se llame ero-guro-nansensu, siendo erótico, grotesco y sin sentido o absurdo (siendo esta la traducción más adecuada).

Una corriente cultural que se extiende por toda una serie de elementos propios de la cultura japonesa del siglo XX, que caracteriza una forma particular de abordar y mostrar en su literatura y sus artes gráficas y formas de expresión más contemporáneas, como el cine y, sobre todo, el manga; un universo donde lo erótico, lo sensual y lo sexual se mezclan, se da citan y se simbiotizan con un sentido del humor y del horror marcadamente grotesco, que busca la erotización de lo terrible, de la deformidad, de la mutilación, de los elementos que asociamos con la propia fisicidad del horror. Es un concepto que encaja, en cierto modo, con la idea expuesta por Freud acerca del Eros y el Tanatos –de la pulsión de vida y la pulsión de muerte–, de cómo el erotismo y los impulsos aparentemente opuestos de muerte, dolor y destrucción, van inextricablemente unidos en la experiencia humana y en su expresión artística.

A todo ello se le suma ese elemento del nonsense, del absurdo, porque detrás de todas esas expresiones culturales hay una especie de mirada desesperanzada hacia el ser humano, por una parte muy lúdica (e incluso con su dosis de crítica social), pero, sobre todo, es índice del absurdo de la existencia humana; en un mundo donde cosas como la mutilación y la exhibición gráfica de la violencia se convierten en sensualidad pura, en fetichismos eróticos, se convierten en una incitación al carpe diem.

En el prólogo, ‘Eroguro: el lado oscuro de Japón’, haces referencia a sus raíces espurias como género, indicando que es “un producto bastardo de una época y lugar concretos, los años veinte y treinta en Japón”.

El ero-guro es un género de géneros, un metagénero o un transgénero que participa de muchas expresiones culturales distintas y de muchos elementos bastardos; fundamentalmente, es un género bastardo, porque también surge a principios del siglo XX en un momento en el que Japón se está abriendo a Occidente, se está abriendo a la influencia no solo de Estados Unidos, sino también a la que provenía de la URSS y de todos los ámbitos occidentales, con todas sus vanguardias, con todos sus ismos.

 

¿Qué elementos singularizan a esta corriente cultural para radicarse y evolucionar con tal grado de excepcionalidad en Japón?

Se puede pensar que todo ello podemos aplicarlo a, prácticamente, todas las expresiones culturales del mundo entero, de la cultura occidental: sea el Marqués de Sade en Francia y toda la tradición decadentista y perversa de la literatura francesa o de la inglesa, con Oscar Wilde; obviamente, la gran figura central, muy importante para el desarrollo del ero-guro en Japón, es la Edgar Allan Poe (el santo patrón del ero-guro).

A pesar de que eso es cierto y se refiere a una experiencia universal del ser humano, en Japón adquiere unas tonalidades muy propias y distintivas. Japón, por sus características físicas y geográficas, por su aislamiento de Occidente y tardar tanto tiempo en integrarse en su corriente cultural, desarrolla estas inquietudes, esos elementos mórbidos y esta estetización del mal, de la violencia y de lo perverso, de una forma particularmente extrema.

Por una serie de condicionantes, que se abordan y reflexionan en el libro, podemos incluir que Japón es una sociedad muy tradicionalista, una sociedad donde ha habido siempre, salvo en breves períodos de su historia, un gran control jerárquico de los comportamientos sociales y culturales de la población y, por tanto, una especie de censura especialmente potente por parte del Emperador y del Estado. Bajo ese régimen feudal e imperialista, que presionaba tanto sobre las formas de expresión vinculadas con la sensualidad, el erotismo, la violencia, etc., se provocó que esa presión hiciera salir a los fantasmas libidinales de una forma radicalmente perversa, por comparación con la nuestra.

¿En qué territorios de la creación debemos encontrar los antecedentes, causas, motivos e influjos del ero-guro?

En ese momento hay un gran movimiento joven en Japón que quiere modernizar el país en todos los sentidos, y uno de ellos también es el sentido estético y cultural. Recibe con los brazos abiertos el cine expresionista alemán y toda esa serie de películas fantásticas y morbosas, como ‘El Gabinete del Doctor Caligari’, ‘Nosferatu’, etc., ideas del futurismo y el constructivismo, el cubismo, la deconstrucción del cuerpo humano y todo tipo de ideas vanguardistas, pero que al mismo tiempo encaja, que es lo importante –de ahí esa idea netamente bastarda y japonesa del fenómeno, que lo diferencia y lo distancia del resto de esas expresiones erótico-grotescas que podemos encontrar en otras tradiciones culturales occidentales–, en un terreno muy abonado, como el teatro Kabuki, la época dorada de las artes gráficas japonesas, como el grabado Ukiyo-e, que empieza alrededor del siglo XVI y continúa hasta el siglo XIX, donde aparecen dos fenómenos concomitantes con el ero-guro y que lo nutren.

Normalmente, cuando hablamos de Ukiyo-e pensamos en las bonitas vistas del monte Fuji, de Tokio, pero, aparte de esto, existían también los llamados “grabados de primavera”, entendiéndose “primavera” como un eufemismo para sexo, para erotismo, que llegaron a ser terriblemente explícitos, hasta que en un momento determinado el Emperador dictó un edicto que prohibía esas expresiones pornográficas que, sin embargo, el pueblo japonés había asumido, hasta entonces, como perfectamente lícitas.

Bajo inquietantes neones onomatopéyicos de la XXXI Semana Negra de Gijón, Jesús Palacios posa con un ejemplar de 'Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa', de Satori Ediciones. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Bajo inquietantes neones onomatopéyicos de la XXXI Semana Negra de Gijón, Jesús Palacios posa con un ejemplar de ‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’, de Satori Ediciones. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Por otra parte, tenemos los grabados Muzan-e, que vienen a traducirse como “grabados sangrientos”, y que eran la manera en que los artistas gráficos japoneses, cuando no existía la fotografía e, inlcuso, cuando ya empezó –pero era demasiado cara para la mayor parte de los medios periodísticos japoneses–, representaban con todo lujo de detalles los crímenes populares de la época. Era la página de sucesos, pero en lugar de recurrir o utilizar una fotografía, publicaban un maravilloso grabado en madera que representaba, por ejemplo, al samurai que degolló a su mujer y sus dos hijos y, después, se ahorcó, y lo hacían recurriendo a todo tipo de elementos coloristas y truculentos.

Por tanto, ya el propio Japón había generado una serie de tradiciones de lo grotesco, de lo erótico, muy ligadas entre sí; una concepción particularmente exótica a nuestros ojos de todo lo que eso conlleva, muy diferenciada de la occidental, y al choque y la influencia del exterior, de la llegada y recepción de la obra, principalmente, de Edgar Allan Poe, obras divulgativas como las de Freud o como el ‘Psychopathia sexualis’, de (Richard) von Krafft-Ebing –que conoció varias traducciones al japonés–; un aperturismo cuando, curiosamente, en Japón había mucha censura para lo interior, pero lo extranjero en ese momento se veía como particularmente chic, un signo de modernidad, sobre todo en el período Taiso –que fue un período muy corto, de un emperador muy débil (que son los mejores emperadores que se pueden tener)–, que permitió, precisamente, que entraran todas esas influencias modernizantes occidentales.

¿De qué modo se reciben esos céfiros modernizantes en el horizonte de las circunstancias políticas, literarias y artísticas imperantes?

De ese encuentro, de todas esas tendencias, de la novela popular occidental, la novela policial, de crimen y misterio, los primeros atisbos de ciencia ficción, la literatura, sobre todo, decadente, surge una gran reacción contra un realismo social, digamos, de primer cuño que hubo en Japón, a imitación de las novelas y las ideas de (Émile) Zola o del primer (Gustave) Flaubert, etc.; una reacción esteticista y espiritualista, en cierto modo.

Curiosamente, el ero-guro, con todo lo que tiene de fisicidad y perversión, es también un género muy simbolista. De todas esas fusiones surge este gran monstruo maravilloso que es el ero-guro, porque fueron unos aires de libertad absoluta los que se vivieron en esos años 10 y 20 en Japón, hasta incluso los primeros 30 o, prácticamente, hasta la entrada de Japón en la II Guerra Mundial, momento en el que el gobierno japonés pretende resucitar el espíritu imperial y militarista necesario, patriótico, para invadir el resto del mundo y para llevar su idea del orden y del concierto al resto de Asia.

Obviamente, el ero-guro, con toda esa carga de nihilismo, de visión sórdida de la humanidad, de sacar a la luz el lado oscuro de los seres humanos –en relatos, por ejemplo, como ‘La oruga’, de Edogawa Rampo, escritor que se hizo llamar así en honor a Edgar Allan Poe–, era lo que menos convenía a la ideología militarista y totalitaria del Japón que ya se preparaba para entrar en la II Guerra Mundial y para conquistar a sus vecinos asiáticos.

El ero-guro fue algo que transpiraba por toda la sociedad nipona. El término se le atribuye al gran escritor japonés Yasunari Kawabata, –que luego sería ganador del Premio Nobel–, que en su primera novela, muy vanguardista, ‘La pandilla de Asakusa’, dice que en los años 30 todo en Japón transpiraba erotismo, grotesco y absurdo, y de ahí surgió esa etiqueta. El ero-guro propiamente dicho muere con su expansión imperialista y colonial en Corea del Sur y en Manchuria, pero, verdaderamente, no muere nunca, porque en realidad pasa a formar parte del propio riego sanguíneo de la cultura japonesa y se imbrica absolutamente en ella.

Pasada la II Guerra Mundial, la gran catástrofe que dejó a Japón reducida a cenizas, prácticamente –no solo Hiroshima y Nagasaki, con el terror atómico, sino también Tokio, que fue pulverizada por los bombardeos–, fue el escenario ideal para que esas ideas de erotismo desesperado, de revalorizar las experiencias del cuerpo humano y de llevarlo a sus límites, volvieron a surgir no solo en la literatura, sino en nuevas formas que previamente no había podido reflejar el ero-guro de la novela, porque no era el momento adecuado ni desde el punto de vista histórico ni tampoco de las propias capacidades de esos medios de expresión artística, como el cine y el manga.

Germán Menéndez Flórez y Jesús Palacios durante la presentación en la carpa A Quemarropa de 'Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa', de Satori Ediciones, en plena XXXI Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Germán Menéndez Flórez y Jesús Palacios durante la presentación en la carpa A Quemarropa de ‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’, de Satori Ediciones, en plena XXXI Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

¿Qué papel debe atribuírsele al manga en el fenómeno presente del ero-guro?

El manga ha sido el gran embajador de la cultura popular japonesa y, por tanto, gran embajador del ero-guro, a través de la obra de mangakas como Hideshi Hino, Suehiro Maruo o Shintaro Kago, de quien es la portada del libro, y de los que también se ocupa un artículo del volumen. El cine y el manga van a hacer que el ero-guro llegue hasta nuestros días gozando de un excepcional grado de salud.

¿Cuáles han sido los principales motivos que han refrendado la necesidad de abordar este ensayo polifónico?

Uno de los impulsos principales del que surgió el hacer el libro sobre ero-guro fue que la propia editorial Satori estaba publicando cada más y más autores concretamente de este género, en la colección de ficción, sobre todo, pero también, en algunos casos, en la de clásicos estaban dando a conocer a autores no solo consagrados y más conocidos, como el caso de (Junichiro) Tanizaki –que es un autor que, aunque muchas veces no se dice, más de la mitad de su obra es ero-guro–, sino también obras inéditas de Edogawa Rampo –que como he mencionado, es el gran personaje central del género–, al igual que otros como Kyusaku Yumeno –que estaba inédito en nuestro país– o Ango Sakaguchi, autor de ‘En el bosque, bajo los cerezos en flor’. Todo este tipo de escritores que antes eran prácticamente desconocidos aquí o, en algunos casos, mal traducidos del francés o del inglés, Satori lo estaba dando a conocer.

A través de esas lecturas me di cuenta de que no existía ningún libro que diera el marco referencial para encajar a todos esos autores y los temas de los que hablaban y su universo ero-guro, que además tenía esa extensión, después de la II Guerra Mundial, hacia el cine y hacia el manga. En manga había salido mucho editado, muchas publicaciones que se habían agotado, pero que ahora se están editando; por ejemplo, en Glenat y en otras editoriales se estaba publicando a Suehiro Maruo, que adapta muchas obras de Edogawa Rampo y de Kyusaku Yumeno, etc., pero también otros mangakas cercanos al ero-guro, como Junji Ito, como Hideshi Hino –que, a su vez, también es un director de cine de terror ero-guro–.

También en los festivales de cine y en el mundo de los aficionados al cine oriental, directores muy prestigiados e interesantes, como Sion Sono o como Takashi Miike, en las útimas décadas, habían utilizado el género del ero-guro para muchas de sus obras, adaptando, en algún caso, obras literarias, pero siempre muy cercanos al ero-guro; y otros clásicos de los años 60 y 70, como el propio autor de ‘El imperio de los sentidos’, Nagisa Oshima, y otros menos renombrados, que poco a poco se han ido dando a conocer, como Seijun Suzuki, tenían que ver con ese universo.

Y una vez más, te encontrabas con que no había ninguna obra que permitiera acceder al contexto general que, de alguna manera, unificaba todas esas películas, cómics y obras literarias, y que diera también el marco histórico y teórico para fundamentar la existencia del ero-guro, el porqué era así y no solo las anécdotas del nombre del género, sino la naturaleza particular de la expresión de lo erótico-grotesco en Japón, las vicisitudes históricas a las que se debe su aparición, que tienen que ver con fenómenos como el terremoto de Kanto a principios de siglo XX, hasta cómo desaparece al llegar la II Guerra Mundial por la intromisión, cada vez más brutal, de la censura militar, etc.

¿Qué tipo de publicaciones y ensayos existían sobre la materia hasta el momento?

Había libros en el extranjero, en inglés y en francés, pero fundamentalmente tesis doctorales publicadas en forma de libro y, sobre todo, centrados más en el aspecto sociológico que en literario y cultural. Porque, efectivamente, el ero-guro, más que un género literario en sí mismo, era una corriente histórica, artística, que impregnaba todo. A ese respecto, sí que hay un par de libros que lo abordaban, pero que paraban todos con el final de la era del ero-guro en los años 30 y que dejaban de lado expresiones contemporáneas y populares, como la novela de género, el manga, el anime, el hentai, el porno, etc.

Todo eso faltaba, por eso creo que, realmente, el libro es único (en España, desde luego, al 100%) e, incluso, diría que a nivel internacional no existe ninguna otra publicación que se haya atrevido a abordar el ero-guro desde las distintas ópticas de los distintos medios, géneros, etc., en los que te lo encuentras.

El escritor Jesús Palacios posa con un ejemplar de 'Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa', de Satori Ediciones, en plena XXXI Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El escritor Jesús Palacios posa con un ejemplar de ‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’, de Satori Ediciones, en plena XXXI Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

“El acoso escolar es ahora más sofisticado y humillante”

Tigres de cristal, de Toni Hill
Editorial Grijalbo
Mayo de 2018

El bullying es la médula espinal de la última novela de Toni Hill, Tigres de cristal, título que hace referencia a la fragilidad de cierta fiereza. Pero Hill va mucho más allá para hacer un fiel retrato de los habitantes de un barrio obrero en las postrimerías del franquismo, los setenta, el cinturón rojo de Barcelona, donde transcurren los avatares de tres familias marcadas por un trágico suceso. Dos niños que sufren abuso y un tercero que los vigila se ven involucrados en un trágico incidente, y casi 40 años después el destino los reúne de nuevo. La novela habla de la familia, de la amistad y del amor pero sobre todo de la necesidad de responsabilizarnos de nuestros actos y de cómo éstos determinan el futuro. El relato avanza a un ritmo sostenido y firme y, al final da un doble giro que deja al lector sin aliento. También el autor da un giro con esta obra pasando de la novela negra y gótica a la psicológica sin por ello renunciar a la intriga. “Tigres de cristal se ciñe menos a un género concreto, es más híbrida, pero creo que mis novelas negras tampoco fueron nunca exactamente canónicas”, dice Hill.

Toni Hill. Imagen cortesía del autor.

Toni Hill. Imagen cortesía del autor.

En este libro se habla de muchas cosas entre ellas de la buena y mala suerte. ¿Somos juguetes del destino?

Un poco sí, aunque también creo que el destino puede alterarse si uno posee la fuerza necesaria para ello. El problema es que a un personaje como Juanpe, la vida lo ha golpeado demasiado pronto y demasiado fuerte, y él está casi convencido de que a lo único que puede aspirar es a sobrevivir.

¿Influye más la familia que el medio social en el desarrollo de la personalidad?

Somos fruto de todo ello sin olvidar los rasgos genéticos de personalidad. La familia es nuestro primer referente y si este falla en su labor de educarnos, querernos y protegernos sin duda tendremos que hacer un esfuerzo mayor para llevar una vida mentalmente sana. El entorno condiciona también nuestra educación y las oportunidades, incluso ahora, cuando vivimos tiempos más igualitarios que en el siglo pasado. Pero somos seres únicos, y por ello encontramos gente que ha salido adelante en condiciones que a priori eran muy adversas y gente que se hunde pese a haber tenido un entorno acomodado y una familia ‘normal’.

¿Le preocupa especialmente el bullying? ¿Cómo ha cambiado en las últimas décadas?

En la novela hay dos casos, uno que se cuenta a posteriori, el de los años setenta, y otro que se vive en directo. Me preocupa porque hasta hace poco era algo que se vivía en la infancia o adolescencia y a lo que nadie hacía demasiado caso. El ‘cosas de críos’ eran expresiones habituales, como si fuera la víctima del bullying la que tenía que cambiar de aspecto, de maneras, de lo que sea, en lugar de corregir a los agresores. La evolución del acoso escolar es muy evidente: de un acoso cara a cara, físico y de contacto hemos pasado al virtual, que no tiene por qué renunciar a lo anterior, y que amplifica la amenaza y aumenta la difusión. Es más sofisticado y más humillante porque consigue congregar a más público, y el afectado o afectada se siente más indefenso, a pesar de que las políticas han cambiado y ahora se ve como un problema real. En cualquier caso, los efectos a largo plazo son bastante graves: desconfianza, dificultad de relacionarse, soledad, depresión…

Portada de 'Tigres de cristal', de Toni Hill. Editorial Grijalbo.

Portada de ‘Tigres de cristal’, de Toni Hill. Editorial Grijalbo.

El narrador muestra un gran amor hacia los personajes. ¿Se debe a que usted conociera el escenario que describe?

Supongo que si abordas un tema en serio y creas unos personajes que son de carne y hueso acabas tomándoles cariño. Yo intento siempre empatizar con todos ellos, incluso con los más negativos: ponerme en su lugar y comprender, que no justificar por qué hacen lo que hacen. No me gusta juzgar a los personajes ni las novelas que intentan enviar un mensaje que esté exento de dudas. Es el lector quien debe sacar conclusiones, no el autor imponer sus tesis. El escenario era muy importante, pero no necesariamente me inspiraba amor hacia los personajes o los hechos, quizá sí cierta nostalgia y el deseo de contar una vida de barrio que ya no existe tal y como la vivimos en los setenta.

¿Para trazar el retrato de los adolescentes se ha basado en sus recuerdos o en los chicos de hoy?

Ambos. Es evidente lo mucho que han cambiado los adolescentes, sobre todo en su relación con sus padres, pero hay algunos elementos que se mantienen porque forman parte de esa edad: la inseguridad, la necesidad de ser aceptado, arrebatos que pasan del desafío a las reglas a la búsqueda de consejo y protección. En eso no son tan distintos a los adolescentes del siglo pasado.

¿La intriga es esencial para enganchar al lector?

Ayuda mucho, aunque el lector puede engancharse también a una manera de contar, a un estilo, a una historia… Pero toda novela debe proponer un conflicto, y la resolución de ese conflicto genera necesariamente una cierta cantidad de intriga. En Tigres de cristal el misterio no pivota tanto en ‘quién lo hizo’ sino en los detalles que rodearon al crimen, cuyos autores conocemos desde casi el inicio de la novela. Nos interesa eso y también lo que harán luego, treinta y siete años después, cuando sus destinos vuelven a cruzarse. En realidad, mi objetivo era que nos interesaran ellos, los personajes, sus actos y sus decisiones, buenas o malas, y a los hechos que provocan en las vidas ajenas.

Toni Hill. Imagen cortesía del autor.

Toni Hill. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Music Port Fest da vida a los Altos Hornos

Music Port Fest
L’Espai La Nau de Port de Sagunt (Valencia)
Viernes 6 y sábado 7 de julio de 2018

La primera edición del Music Port Fest abrirá las puertas de L’Espai La Nau de Puerto de Sagunto el viernes, 6 de julio, a las 17.00 horas. Noventa minutos después, los castellonenses Dandy Wolf darán el pistoletazo de salida a dos jornadas de música con más de treinta artistas de estilos diversos: desde el pop-rock de Corizonas, Sexy Sadie o Gener, pasando por el rap de Kase.O, Mala Rodríguez o Sara Hebe; las cadencias mestizas y reggae de Muchachito, El Diluvi o Green Valley; hasta los ritmos negros de Freedonia, Arcana Has Soul o Frida.

El Music Port Fest nace con el objetivo de contribuir a la recuperación de un área de alto valor histórico, donde se localizaba la antigua siderurgia valenciana de Altos Hornos del Mediterráneo. De esta manera, se volverá a dar vida a un espacio de más de 30.000m2, una zona destinada a convertirse en punto de referencia cultural y de encuentro ciudadano gracias a la celebración de acontecimientos culturales como éste.

Corizonas. Imagen cortesía de Music Port Fest

Corizonas. Imagen cortesía de Music Port Fest

Viernes, 6 de julio

La primera jornada del Music Port Fest estará dominada por los sonidos del pop-rock independiente. Los platos fuertes serán las actuaciones de Corizonas, banda surgida en 2010 de la unión de Arizona Baby y Los Coronas, que hará un repaso a toda su discografía; y Sexy Sadie, formación que se disolvió oficialmente en 2006 que vuelve a los escenarios para festejar el 20º aniversario del disco It’s Beautiful, It’s Love, referencia indispensable del indie estatal.

Por otra parte, el cantautor Ángel Stanich pasará por Sagunto en el marco de la gira A y B Tour, donde presenta nuevas canciones como “Blue Safari”; El Kanka pondrá de largo el disco El arte de volar; y Freedonia hará bailar a los asistentes a golpe de soul y funk con la poderosa voz de Maika Sitte al frente. Asimismo, los escenarios del festival acogerán la canción folk introspectiva de Núria Graham y el pop danzarín de los almerienses Nixon.
Además, el público podrá disfrutar con el rock enérgico y melodioso de Smoking Souls, una de les bandas más importantes del panorama musical valenciano. El Music Port Fest también será testimonio de la calidad de La Plata y Gener. Otras dos bandas autóctonas, L’Home Brut y L’Emperador, y las percusiones de Green Gos Batukada completan el cartel del primer día.

Kase O. Fotografía de Gustaff Choos por cortesía de Music Port Fest.

Kase O. Fotografía de Gustaff Choos por cortesía de Music Port Fest.

El rap, los ritmos mestizos y las cadencias jamaicanas serán las protagonistas del segundo día del festival. Así, Kase.O ofrecerá uno de los últimos conciertos de la gira El círculo, un álbum que ha llevado al antiguo miembro de Violadores del Verso por escenarios de todo el Estado y América Latina. Mala Rodríguez también llegará a Puerto de Sagunto con ganas de entregar una buena dosis de rimas y beats. La gaditana recuperará temas de sus discos clásicos (Lujo ibérico; Alevosía) y temas nuevos como “Gitanas”. Además, la argentina Sara Hebe mezclará el hip hop con punk, rock y estilos latinoamericanos.

El sábado también ofrecerá la oportunidad de moverse con el rumboxing (mezcla de rumba, swing, funk y electrónica) de Muchachito. Asimismo, retumbarán los mensajes comprometidos de Green Valley, una de les bandas más importantes de reggae del Estado, y la ironía mestiza de El Niño de la Hipoteca.

La aportación valenciana a la jornada estará encabezada por el grupo El Diluvi, que fusiona el folk mediterráneo con trazas de cumbia, rumba o reggae. Precisamente, la música jamaicana es la bandera de Candela Roots, mientras que los locales Arcana Has Soul interpretarán las composiciones del disco Set me Free. Ñeku desplegará su propuesta de pop con vocación bailable y toques electrónicos. Por último, se debe destacar la presencia de dos nuevos valores de la escena valenciana: Frida, unos de los ganadores de la última edición del certamen Sona La Dipu; y T-Dom, vencedor del Morvedre Rap.

Mala Rodríguez. Imagen cortesía de Music Port Fest.

Mala Rodríguez. Imagen cortesía de Music Port Fest.

Club Music Port y Matinée

Una vez terminen los conciertos, a partir de las 4 de la madrugada, la música seguirá hasta la salida del sol gracias a la música seleccionada por varios pinchadiscos. Durante la primera jornada, por la cabina del Club Music Port pasarán Eva A & Xavi B (Eva Amaral y Xavi Blanco) y Ley Dj. El sábado será el turno de Ale Acosta Dj (Fuel Fandango) y Dj Vadim & Lasai, con una actuación que es fruto de la colaboración del festival con el Rototom Sunsplash.

Por otra parte, el Pantalán Beach Club, situado en el Paseo Marítimo de Port de Sagunt, acogerá una matinée el sábado, 7 de julio, a partir de las 13:00 horas. Dj Román y Dj Richy animarán una fiesta de entrada gratuita que contará con precios especiales para los asistentes al Music Port Fest.

Vic Pereiró. Fotografía de Eduardo Mazana por cortesía de Music Port Fest.

Vic Pereiró. Fotografía de Eduardo Mazana por cortesía de Music Port Fest.

Propuestas escénicas de vanguardia

La intención de los organizadores del Music Port Fest es ofrecer a los asistentes una experiencia vital singular. Por ese motivo, la oferta musical se completará con dos propuestas escénicas y de vanguardia.

En primer lugar, la compañía Xarxa Teatre representará el montaje Papers!, construido a partir de las experiencias de un grupo de inmigrantes que saca a la luz las ilusiones y frustraciones de los recién llegados. Así, el espectáculo reflexiona sobre los conflictos que los poderes y el dinero generan en la sociedad actual y, también, alrededor de las normas y los roles establecidos.

Además, el artista multimedia Vic Pereiró, nacido en Port de Sagunt, presentará la intervención artística RE-. Se trata de un proyecto exclusivo que tiene como punto de partida la reconversión industrial de la zona y versa sobre la capacidad de reinvención de las personas y la memoria de los lugares. Las intervenciones incluyen piezas audiovisuales que ya circulan por las redes; murales de gran formato elaborados a partir de fotografías de los habitantes de Port de Sagunt; un gran collage de 25 metros de longitud construido con imágenes de los asistentes al festival; y su participación en la Escuela de Verano Sagunt 2018.

El grupo La Plata. Fotografía  de Adriana Chávez por cortesía de Music Port Fest.

El grupo La Plata. Fotografía de Adriana Chávez por cortesía de Music Port Fest.

El Music Port Fest

La primera edición del Music Port Fest tendrá lugar gracias a la colaboración de las promotoras El Caimán Producciones, Metrònom, Dvnas y Sagarmanta con el Ayuntamiento de Sagunto, la Agencia Valenciana de Turismo y el departamento Turismo València de la Diputación de València. Además, el acontecimiento coincidirá con la Capitalidad Cultural Valenciana de Sagunto durante el período 2018-2019.

El espacio radiofónico Territori Sonor de À Punt Mèdia emitirá una edición especial desde el recinto del festival el viernes, 6 de julio, a partir de las 18:05 de la tarde. Todo el equipo del programa, capitaneado por la locutora Amàlia Garrigós, se desplazará a Puerto de Sagunto para dar a conocer todos los detalles del festival.

También se debe destacar que el Music Port Fest contará con un punto violeta donde voluntarias de la Coordinadora Feminista del Camp de Morvedre tendrán un espacio de apoyo e información para denunciar los comportamientos y actitudes sexistas. Esta iniciativa cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Sagunto y la Agencia Valenciana de Turismo a través de la marca Mediterranew Fest.

Ángel Stanich. Fotografía de Bitz Sanz por cortesía de Music Port Fest.

Ángel Stanich. Fotografía de Bitz Sanz por cortesía de Music Port Fest.

Entradas a la venta, transporte y servicios complementarios

Las localidades para el Music Port Fest se pueden adquirir en la página oficial del evento (https://musicportfest.com/). Actualmente, el precio del abono es de 58€ (abono completo con zona de acampada); 48€ (abono completo); y 43€ (abono completo para personas empadronadas en Sagunto). Las entradas de día están disponibles por 35€ (viernes, 6) y 38€ (sábado, 7). Además, las personas en posesión del Carnet Jove o de Carnet Universitario se pueden aprovechar de descuentos en las entradas de día.

Por otra parte, la organización ha puesto en marcha un servicio de transporte que hará la ruta València – Puerto de Sagunto – València. Los vehículos saldrán de la capital del Turia a las 18:00 y a las 20:00 horas de cada día del festival y volverán a las 4:00 y a las 6:00 de la madrugada. Las personas interesadas pueden adquirir el billete de autobús correspondiente por 10 euros al mismo tiempo que compran los abonos o las entradas de día. El sistema también está disponible para todos aquellos que ya tengan sus localidades. Asimismo, se pueden adquirir tiques de acceso a la zona chill out, donde se instalará una plataforma elevada con visión privilegiada de los escenarios, y packs de bebida.

Plano de la ubicación de Music Port Fest. Imagen cortesía de la organización.

Plano de la ubicación de Music Port Fest. Imagen cortesía de la organización.

Sento crea el cartel de la sexta Mostra Viva

VI edición de Mostra Viva del Mediterrani
Presentación del cartel creado por Sento Llobell
Junio de 2018

La VI edición del Festival multidisciplinar Mostra Viva del Mediterrani ha iniciado su andadura con la presentación del cartel oficial de esta edición, diseñado por el creador Sento Llobell. En unacto organizado en el Centre del Carme Cultura Contemporània, la organización del Festival ha adelantado algunas de las novedades de la programación de este año, entre las que se encuentran la incorporación del propio Centre del Carme como nueva sede de algunas de sus actividades y la creación de un apartado en la programación dedicado a la danza que indagará en los bailes étnicos y sus raíces.

Sento Llobell. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Sento Llobell. Imagen cortesía de Mostra Viva.

El cartel está compuesto por nueve imágenes individuales a modo de página de cómic en el que se reflejan las diferentes áreas escénicas, literarias o musicales que componen la programación del certamen. Con una estética que recuerda a los clásicos socarrats, el diseñador ha señalado que la concepción de la obra fue pensada como un ejercicio “a favor del lector para que se entendiera con facilidad y rápidamente.

Según el autor, la utilización de colores industriales como el negro y el rojo tierra, es un homenaje a la tradición de la cerámica valenciana tradicional. Llobell, autor del icónico parque Gulliver del Jardín del Turia, fue uno de los integrantes de la denominada Nueva escuela valenciana del cómic; durante su larga trayectoria, ha publicado 12 álbumes de cómics, ha ilustrado seis libros y sus dibujos y viñetas han sido editados en las principales revistas del género, según ha recordado Maite Ibáñez, una de las presidentas de la Mostra Viva.

Equipo del festival. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Equipo del festival. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Si para el coordinador del Festival Vicent Gregori, “en esta edición se ha reforzado el trabajo de colaboración con entidades y asociaciones culturales valencianas, que poco a poco están haciendo suya la Mostra Viva”; para Giovanna Ribes, también presidenta de la organización, “la colaboración institucional ha permitido convertir a Valencia durante el mes de octubre en un referente de la cultura mediterránea”. Ribes ha anunciado que el certamen de este año tendrá como lema “Un mar de Culturas”.

Mostra Viva 2018 se celebrará este año entre los días 3 y 21 de octubre y ofrecerá exposiciones, narración oral, arte en la calle, música, actividades escolares y familiares, circo, y l’Encontre d’escriptors además del nuevo ciclo de danza.

El Presidente de honor de la organización Vicent Garcés, ha destacado que con estas seis ediciones, Valencia ha conseguido volver a ser referente cultural del Mediterráneo. Prueba de ello es el compromiso con la cultura de los países ribereños, y ahora también, en su calidad de ciudad refugio con la llegada del barco Aquarius al puerto que será previsiblemente mañana sábado. Garcés ha dedicado unas emotivas palabras a los refugiados con las que ha arrancado un estruendoso aplauso.

Cartel realizado por Sento Llobell para la sexta edición de Mostra Viva.

Cartel realizado por Sento Llobell para la sexta edición de Mostra Viva.

Media Vaca: 20 Años y 64 libros

Editorial Media Vaca
20 Aniversario
Año 2018

“Erase una vez una pareja de granjeros muy especiales llamados Begoña y Vicente que criaban una vaca muy especial. En vez de tener la piel a manchas blancas y negras, lucía todos los colores del arco iris y, en vez de mugir contaba cuentos maravillosos que embelesaban a niños y mayores haciéndoles caer en dulces sueños. Al despertar, descubrían que, en realidad sólo media vaca seguía allí, porque la otra mitad se había ido de viaje por el mundo en busca de nuevas historias”.

Esta micro fábula sirve de presentación a una editorial que funciona en Valencia desde hace un par de décadas en un piso forrado de libros con vistas al patio de recreo de un colegio animado por gritos, risas y voces infantiles. Allí Begoña y Vicente Ferrer, los padres de Media Vaca, han creado un imperio dedicado al amor a los libros y a la imaginación. El 18 de diciembre de 1998 presentaron sus tres primeras obras: ‘No tinc paraules’, ‘Narices, buhitos, volcanes’ y ‘Pelo de Zanahoria’. A un ritmo lento pero constante, con una media de tres títulos al año editados con máximo esmero, lo poco es mucho, han llegado a la mayoría de edad con un catálogo de 64 libros. “En cierta manera estamos como al principio”, afirma Ferrer. “En esta ciudad lo que importa es la novedad, la resistencia no dice nada, incluso genera suspicacias”.

Pero 20 años son buen motivo para una sonada celebración como la que tuvo lugar en Las Naves, y proseguirá en el Centre del Carmen los próximos meses. “El objetivo es reunir a los amigos, provocar el encuentro entre los autores de la editorial y dar a conocer un catálogo, que sigue siendo muy desconocido”, explica Ferrer. Las actividades programadas se presentan bajo el lema Brindis al sol, porque, pese a ser una expresión de  connotaciones negativas, “nada de malo puede haber en un brindis, sobre todo si  se dedica al sol, a quien debemos no solo la vida sino la alegría y el buen humor”.

Aula d'Estiu Museo Media Vaca. Imagen cortesía de la editorial.

Aula d’Estiu Museo Media Vaca. Imagen cortesía de la editorial.

Cosmopolitismo

El origen de los artistas que participan en el cumpleaños dan medida del cosmopolitismo de esta editorial. Desde Taiwán vino la ilustradora Chu-li Chen, autora del ‘Libro de los defectos de los demás’, que dio una charla a los alumnos de la EASD. Desde Brasil acudió Fabio Zimbres, ilustrador del libro ‘Panamá’, que participó en el Festival Tenderete. A lo largo del año se espera la visita de Grazka Lange, autora del libro ‘Warszawa’, profesora de la Escuela de Bellas Artes de Varsovia y Eloar Guazzelli, ilustrador del libro ‘El arroyo’ y del proyecto en curso Ciudad Nanquim.

El japonés Taro Miura, autor del libro ‘Tokio’, expondrá en el Centro del Carmen trabajos realizados en sus talleres, una exposición compuesta por 250 retratos de niños sobre el tema de la identidad infantil que llegará a final de año. Además de participar en esta exposición como modelos los  pequeños artistas del Aula d’Estiu podrán trabajar junto a Miura y representantes de Media Vaca en un taller de autorretrato.

También se montará un museo efímero en el que ejercerán de críticos de arte y sus opiniones acerca de varias obras darán forma a El Museo Media Vaca. Un total de 31 jóvenes ilustradores han realizado su versión personal de un par de obras de arte que serán exhibidas ante niños de seis a 12 años para que ellos formulen sus impresiones, que serán grabadas en audio y seleccionadas para formar parte de este libro. La idea se inspira en el trabajo que realizó la tailandesa Araya Rasdjarmrearnsook con un grupo de campesinos de su país.

Con todos estos eventos los artífices de Media Vaca cumplen prácticamente todos los objetivos que se fijaron hace un par de años: reimprimir los títulos agotados, reunirse más a menudo con los lectores y organizar talleres con niños para imbuirles el amor a los libros antes de que acaben enganchados a las consolas y móviles. Sólo les queda pendiente abrir una tienda on line acorde con los nuevos tiempos. De momento están presentes en Instagram y no dejan de viajar por el mundo desde Rusia, Japón y Colombia en busca de obras y autores con los que nutrir el pesebre de su querido rumiante.

“Desde hace unos años nos hemos propuesto dejar de publicar novedades para concentrarnos en la reimpresión de los títulos que se han ido agotando”, dice Ferrer. “Un libro cuesta lo mismo cuando se hace por primera vez que cuando se vuelve a imprimir años más tarde. Sin embargo, las expectativas de venta de una obra que no es considerada una novedad son bastante menores. Pero tenemos claro que es necesario ocuparse de esos libros tanto como de los nuevos”, concluye Ferrer.

Logotipo de la editorial Media Vaca.

Logotipo de la editorial Media Vaca.

Bel Carrasco

El vivo eclecticismo del festival ‘El Ruso’ de Alarcón

‘El Ruso. III Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’
Alarcón (Cuenca)
9 y 10 de junio de 2018

Empiezo este artículo pensando en el título y, conforme lo escribo, me doy cuenta de que estoy definiendo a posteriori el concepto y el nombre del propio festival. Podría decir que lo estoy definiendo de forma definitiva, pero mentiría. ‘El Ruso’ es una festival vivo y sabemos cómo empezó, pero no cómo evolucionará. Podría tender a ser muchas cosas: un festival conectado con propuestas como Pueblos en Arte (Valtorres, provincia de Zaragoza) y el Slow Food Festival (Alcossebre, provincia de Castellón), creando así un triángulo de actividad cultural y de cooperación entre tres provincias para el desarrollo rural. O podría tender a ser un festival de dos días donde la música y el arte invadieran los locales, las calles y las iglesias desacralizadas de Alarcón. Hay miles de posibilidades, pero empecemos por el principio.

‘El Ruso’ empezó gracias (como siempre) a que algo nuevo se pone en marcha, a la confluencia de, en este caso, tres personas con personalidades inquietas y creativas y al imprescindible apoyo institucional –en este caso, el Ayuntamiento de Alarcón y, más concretamente, a la concejala de Cultura, Titos Póveda, y al alcalde, Pedro Párraga–.

Sé que está mal que hable de mí en términos molones, pero no puedo evitarlo si quiero ser fiel a la realidad. Sí, formo parte de ese grupo de tres personas que he mencionado anteriormente. Voy a contar una anécdota: un día, hablando con Santi Serrano –batería con el que trabajo hace más de 15 años–, me di cuenta de que hay dos tipos de músicos: los que esperan sentados a que les llamen para tocar y los que piensan que para hacer conciertos tienen que poner en marcha su imaginación y ofrecer algo diferente. Yo formo parte de ese segundo grupo.

'El Ruso. Makma

Marisa Giménez es una activista cultural mítica de la ciudad de Valencia. Todo el mundo la conoce sobre todo por su etapa como gestora de La Esfera Azul. Ella, como yo, no es de las que se quedan sentadas a ver si pasa algo. Ella también tiene los sensores siempre alerta buscando convertir lo aparentemente anodino en algo especial.

Esta actitud no nos hace ser ni mejores músicos, o gestores culturales, ni mejores personas, simplemente define el tipo de trabajo en el que nos gusta embarcarnos.

He hablado de Marisa Giménez y de mí, pero claro, todo festival necesita un lugar donde desarrollarse. Una nave nodriza. Una zona 0. Lo primero que le dije a Marisa cuando me comentó que quería que tocase en Alarcón fue que si tocaba allí teníamos que montar algo especial alrededor de la sala de exposiciones que es El Museo de El Ruso. Además, me dijo que antes de venir a tocar fuese a Alarcón para conocer tanto el pueblo como a Raúl Póveda, el copropietario del restaurante La Cabaña.

Así que un sábado por la mañana de ahora hace ya tres años me subí al coche con mi familia y nos fuimos a pasar el día a Alarcón. Era finales de mayo o principios de junio, ya hacía calor y acabamos bañándonos en el pantano que hay en las faldas del pueblo. Después de bañarnos fuimos a comer a la Cabaña. Allí estaba Raúl y allí estaba también Marisa. Durante la comida definimos el boceto de lo que sería el festival. Algo modesto, sencillo y de calidad. A Raúl le gustó la propuesta y enseguida ofreció un espacio que tiene enfrente del restaurante. Un patio interior con unas parras para hacer sombra durante los calurosos meses de verano: ya teníamos definida nuestra zona Cero.

Un instante de la actuación de Petit Mal en ‘El Ruso. III Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’. Fotografía cortesía de Marisa Giménez.

Un instante de la actuación de Petit Mal en ‘El Ruso. III Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’. Fotografía cortesía de Marisa Giménez.

Ese mismo año, en julio, celebramos el primer festival. Tocamos: Petit Mal, Gilbertástico, Julia y yo, Néstor Mir. Lo compaginamos con la inauguración de la exposición fotográfica de José Francisco Megías Flórez.

Desde el primer momento notamos que habíamos creado algo especial. Y enseguida sentimos que íbamos a repetir. Las características del pueblo acompañan a que músicos, artistas y público se junten, hablen, comenten. Existe cercanía y tranquilidad. Todos vamos a disfrutar del festival pausadamente, sin estrés, sin prisas. No tiene sentido venir, tocar e irte. Te tienes que quedar a dormir, cenar con los músicos, artistas y organizadores. Levantarte tranquilamente por la mañana, desayunar y, como es tradicional, si eres músico, ir a vender discos y firmarlos mientras se inaugura la exposición de El Museo el Ruso: en 2017 fue la de Jorge Carla y este año, en 2018, la de Espaiviral (Lucía Chiner, Luis Linares, Emilio Andrés, Mili Sánchez, Eugenio Vizuete y Carlos Sos). Para rematar el festival, este año hemos recuperado el concierto matinal en los soportales de la Plaza del Ayuntamiento. El primer año tuvimos la suerte de contar con Julia, este año Petit Mal hizo un segundo concierto e invitó a los músicos a participar en una especie de jam session de autor.

Este año, ante la inminentes lluvias, tuvimos que improvisar y buscar un nuevo espacio que sustituyera el patio interior de los años anteriores. Descubrimos la maravillosa terraza que el restaurante La Cabaña tiene en su primer piso. Allí acudieron a lo largo de la tarde y la noche del 9 de junio muchos de los visitantes y habitantes de Alarcón para presenciar los conciertos de Petit Mal, Home Gran y Caballero Reynaldo & The Gran Kazoo.

‘El Ruso. Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’. Un pequeño festival modesto, con recursos limitados, pero con muy buena predisposición entre sus participantes. Un festival que puede tener tantas ganas de crecer como de quedarse como está, porque su objetivo es, sobre todo, el de que quien participe vuelva a la urbe teniendo la sensación de que durante un día ha logrado desconectar. ‘El Ruso. Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’ en constante movimiento. Ves, estoy acabando el artículo y le he vuelto a cambiar el nombre al festival.

Un instante de la actuación de Home Gran en ‘El Ruso. III Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’. Fotografía cortesía de Marisa Giménez.

Un instante de la actuación de Home Gran en ‘El Ruso. III Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’. Fotografía cortesía de Marisa Giménez.

Néstor Mir