La complejidad del ser…valenciano

‘No es fácil ser valenciana / No es fácil ser valencià’
Museu Valencià d’Etnologia (ETNO)
C / Corona, 36. València
Apertura de la sala permanente: martes 14 de julio de 2020

‘No es fàcil ser valenciana / No es fàcil ser valencià’ es la nueva exposición permanente de L’ETNO, Museu Valencià d’Etnologia de la Diputació de València. La muestra, comisariada por Joan Seguí, Asunción García y Josep Aguilar, con la colaboración de todo el equipo del museo, se abre de nuevo al público después de la reforma con un diálogo desde la perspectiva de la identidad cultural. Más de 1.500 metros cuadrados de colecciones vinculadas a la cultura tradicional y popular valenciana con un recorrido por tres ámbitos: la ciudad, donde se plantean cuestiones relacionadas con la tensión entre lo global y lo local; las Huertas y el Marjal, donde se tratan algunos de los imaginarios que se suelen proyectar en la cultura valenciana; y el Secano y la Montaña, donde aparecen las invisibilidades, aquello que no se ve o se conoce poco de las zonas de interior del territorio valenciano, y que sirven de hilo conductor a la visita.

Para el diputado de Cultura, Xavier Rius, con la nueva exposición «se trabaja con la relación de los objetos y las normas para hacernos reflexionar como pueblo. Respetando el objeto de la cultura popular se crea un discurso que lo analiza desde el presente». El director de L’ETNO, Francesc Tamarit, aseguró que el Museo y la exposición crean «la cultura que se mueve, que es dinámica, creativa, innovadora y con capacidad crítica de la sociedad y que se adapta a las nuevas realidades sociales y es útil para la ciudadanía». «Los tres pilares conceptuales de nuestro museo son: la colección propia, con más de 80.000 objetos; el discurso científico, los relatos y el valor simbólico de lo que presentamos; y el diseño que sustenta nuestra museografía», añadió Tamarit.

Cartel para la exposición de la sala permanente del Museu Valencià d’Etnologia. Imagen cortesía de l’ETNO.

El comisario Joan Seguí subrayó haber “actualizado nuestro discurso y nuestras visiones críticas para hablar de la complejidad de ser valenciano. Tratamos temas como la globalización, la gentrificación, los nuevos hábitos de consumo, los imaginarios colectivos y los tópicos, entre otros».

Los objetivos de este proyecto han sido dos: hacer una nueva museografía para la sala de Ciudad, que con 15 años de existencia había cumplido ya su papel; y actualizar el discurso de la totalidad de las salas permanentes dándole un cariz más contemporáneo. Por eso, el nuevo diseño se ha pensado en consonancia al que ya se planteaba museográficamente en las salas de Huerta y Marjal, y Secano y Montaña. Mientras el esqueleto discursivo construido por los ámbitos geoculturales (Ciudad, Huerta y Marjal y Secano y Montaña) se mantiene, la estructura discursiva hasta ahora disponible se ha cambiado totalmente.

De izda a dcha., Xavier Rius, Francesc Tamarit y Joan Seguí durante la presentación de la muestra. Fotografía de Raquel Abulaila por cortesía de l’ETNO.

La idea base ha sido que en cada uno de los ámbitos se tratara un tema relacionado con las cuestiones de identidad cultural (la valenciana en este caso) en el mundo contemporáneo. Así, en la parte de las Ciudades se desarrollan cuestiones relacionadas con la tensión entre lo Global y lo Local (Glocal); en la sección dedicada a Huertas y Marjales se habla de los imaginarios relacionados con estos espacios (La Barraca, la Paella..) y que tan poderosamente define el “ser valenciano”. Finalmente, en el Secano y la Montaña, el discurso nos habla de las Invisibilidades en referencia a todo lo propio o habitual de nuestras tierras de interior y que no obstante permanece invisible a los ojos de muchos (valencianos o no).

La modificación ha permitido eliminar algunas barreras arquitectónicas de las antiguas salas. Así mismo, dentro de la museografía se ha considerado la idea de hacer unas salas que permiten la realización de actividades como presentaciones de libros, conferencias, actividades formativas, etc. Con la renovación de la permanente, L’ETNO pone en marcha una aplicación virtual (‘CULTURA ACCESIBLE’) que permitirá hacer una visita autónoma por familias -un juego de pistas- que se completará con las habituales visitas guiadas para escolares y público familiar.

La muestra incorpora 1.045 objetos, de los cuales 730 han sido restaurados por la Unidad de Fondo y Restauración del museo en los últimos dos años. La exposición se completa con donaciones de empresas privadas y se abrirá al público el martes 14 de julio.

Vista parcial de la exposición ‘No es fácil ser valenciana / No es fàcil ser valencià’. Fotografía de Raquel Abulaila por cortesía de l’ETNO.

Radiografiar la cultura en español tras la COVID-19

‘El valor de la cultura’ | Jornadas sobre los efectos de la COVID-19 en la cultura
Fundación Ortega-Marañón (Revista de Occidente), en colaboración con Planner Media y el apoyo de Acción Cultural Española (AC/E)
Martes 7 y miércoles 8 de julio
Lunes 6 de julio de 2020

La Fundación Ortega-Marañón, a través de su Revista de Occidente, en colaboración con la consultora de comunicación Planner Media y el apoyo de Acción Cultural Española (AC/E), organiza las jornadas ‘El valor de la cultura’, que contará con la participación de 50 destacados expertos para analizar sector cultural en español tras la COVID-19.

Dirigidas por Joan Álvarez, Fernando R. Lafuente y Federico Buyolo, estas jornadas abordarán los efectos que ha tenido la COVID-19 en la cultura y la metamorfosis que se está produciendo en creadores y consumidores. Como destaca Joan Álvarez, «hemos organizado estas jornadas con la certeza de que la cultura es fruto de un proceso creativo conjunto como sociedad, de modo que, si su valor se incrementa, todos salimos beneficiados: las grandes empresas, el turismo, el propio producto de España; pero también cada ciudadano como persona y como español. La cultura en español tiene una gran marca, pero hay que ponerla al día. El objetivo es que la sociedad aproveche la energía de cambio que se está liberando durante la crisis de la covid-19 para dar un paso en esa dirección”.

Sobre los objetivos de este encuentro, Fernando R. Lafuente remarca, a su vez, que “es importante dejar muy claro ante la sociedad que para que nuestra cultura tenga un gran prestigio en el exterior nosotros tenemos que apreciarla sin reparos, como se merece”.

Las jornadas ‘El valor de la cultura’, que se celebran de forma presencial y virtual los días 7 y 8 de julio, pretenden generar un necesario punto de encuentro plural, reflexivo y, a su vez, propositivo. Está previsto que participen más de 50 protagonistas de la cultura, entre creadores, artistas, gestores culturales y profesionales estrechamente ligados al ámbito cultural en un momento donde este sector está sufriendo de forma muy directa los efectos de la COVID-19, pero donde es necesario más que nunca, como incide Federico Buyolo, detectar oportunidades y mirar hacia el futuro a través de las nuevas generaciones: “existe un compromiso con una nueva generación de líderes de la creación y de la gestión cultural para la que deberíamos tener los medios de formación adecuados y un reconocimiento sincero y sólido».

Las sesiones virtuales ya cuentan con más de 600 inscritos de países muy distintos, unidos por los valores que genera la cultura en español, y con interés por escuchar a especialistas tan destacados como Antonio Najarro, bailarín y coreógrafo; Ángeles González-Sinde, guionista, directora de cine, novelista, presidenta del Patronato del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía; Gregorio Marañón y Bertrán de Lis, presidente del Teatro Real y la Fundación Ortega-Marañón; Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, poeta, catedrático de Literatura española de la Universidad de Granada; Jesús Cimarro, director del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida; Alicia Gómez Navarro, directora de la Residencia de Estudiantes o Peter Andermatt, director de la Oficina Media de la Unión Europea en España.

El programa se divide en paneles con diálogos y testimonios que girarán en torno a las siguientes temáticas: el valor de la cultura en su proyección exterior; los creadores y el aprecio de la cultura; lo que la pandemia está cambiando; nuevas estéticas y nuevos valores para la creación y la gestión; cómo cultivar la autoestima; para reforzar la proyección exterior. Una de las sesiones también ahondará sobre los valores que aporta la cultura, como se ha comprobado de forma visible durante el periodo de confinamiento, a los modos de vida de los españoles como muestra el diálogo que se producirá, con el título ‘La cultura como una clave del buen convivir’, entre José Andrés Torres Mora, presidente de AC/E y Manuel Cruz, filósofo y senador.

Ponentes y testimonios (por orden del programa): José Manuel Rodríguez Uribes, José Andrés Torres Mora, Gregorio Marañón y Bertrán de Lis, Luis García Montero, Ángeles González-Sinde, Joan Álvarez, José Luis Gómez, Fernando Bayón, Luis Alfonso Albornoz, Salomón Castiel, Nadia Arroyo, María Acaso, José María Lassalle, Victor Gulías, Marta García Haro, Santiago Herrero, Verónica García, Lucía Sala, Javier Limón, Jesús Cimarro, Silvia Marsó, Nuria Enguita, Azucena Rodríguez, Antonio Najarro, Suso 33, Eva Manjón, Nico Casal, Curro Royo, Isabel Fuentes, Juan Cruz, Joan Carles Martí, Juana Escudero, Sara Rubayo, Federico Buyolo, Alicia Gómez Navarro, Inmaculada Ballesteros, Julián Zabala, Ángel López García, Peter Andermatt, Manuel Ortuño, Jorge Martínez, Conchi Cascajosa, Elisa Grafulla, Gustavo Salmerón, Charo Otegui, Ángel Badillo, Manuel Lucena, Rafael Soriano, Alfonso Lucini, Fernando R. Lafuente y Manuel Cruz. Se sumarán más testimonios.

Programa completo: El valor de la cultura

Fotografía de Carles Santos y Xavier Marmanya en la exposición ‘Univers Santos’ del Centre Cultural La Nau.

MAKMA

Tuesday to Friday para la pintura de la era digital

‘System Failure’
Evgen Copi, Katelyn Ong, Marta Galindo, Max Rumbol, Nadia Fediv, Tarmac y Philip Gerald
Plastic Murs
Dénia 45, València
Hasta el 31 de julio
Lunes 6 de julio de 2020

“A mí siempre me ha gustado, sobre todo, la pintura y, en particular, la pintura contemporánea”, dice Vicente Torres, responsable de Plastic Murs, que, acicateado por ese deseo latente, ha decidido darle un giro a la galería. A partir de septiembre se llamará Tuesday to Friday, “porque abriré de martes a viernes”, con el fin de dar cabida a artistas muy jóvenes, tanto locales como nacionales e internacionales, que tienen entre ceja y ceja esa pintura en tiempos de digitalización masiva. “Después de cinco años dedicándome más a la ilustración, el grafiti o el posgrafiti, ahora me interesan estos artistas jóvenes que se dedican a pintar, pintar y pintar desde una óptica muy actual”, subraya Torres.

La colectiva con la que cierra la temporada ya es una buena muestra de lo que será Tuesday to Friday, dejando atrás Plastic Murs. “Es una cuestión de innovación. Como los artistas, también los que estamos al frente de las galerías necesitamos trasladar al espacio lo que venimos necesitando en cada momento”, explica. Y lo que ahora necesita Vicente Torres tiene que ver con esa necesidad de pintura aplicada a los tiempos de Internet o pos-Internet, ya que la aceleración que propicia el propio universo digital obliga a utilizar el ‘pos’ a casi todo.

Vista de la exposición ‘System Failure’. Imagen cortesía de Plastic Murs.

“Veo que los artistas cuanto más jóvenes, más reflejan las vivencias del día a día en lo que pintan. Antes nos relacionábamos de otra manera con nuestro entorno, a través del cómic, de la cartelería, y ahora las relaciones se hacen a través de la pantalla”, señala el responsable de la todavía, por escaso tiempo, Plastic Murs. Durante este mes de julio, expondrá obras de Evgen Copi, Katelyn Ong, Marta Galindo, Max Rumbol, Nadia Fediv, Tarmac y Philip Gerald, a quien dedicará una individual para abrir la temporada en septiembre, ya con la nueva denominación de Tuesday to Friday.

“Philip Gerald trabaja con el programa Microsoft Paint y lo que pinta tiene, por tanto, una estética digital”, apunta Torres, ampliando en la nota de prensa las características pictóricas de este joven irlandés (Dublín, 1992): sus obras “comprenden una presentación temática provocativa con pintura ingenua en la que recoge obras históricas de arte con medios modernos”. El “humor” y la “ansiedad” forman parte de su manera de entender ese arte revisitado que Gerald aborda cuestionando temas, en su caso recurrentes, “como la sexualidad, la sociedad de consumo y la autoevaluación en la actualidad”. A Gerald le acompañará, en esa muestra inaugural de septiembre, el artista Álex Gambin, “con un proyecto de 49 dibujos de animación, basado en la película ‘La cinta blanca’ de Michael Haneke. Esto también me permite salir de lo que hago habitualmente”, resalta Torres.

Tres de las obras de la exposición ‘System Failure’. Imagen cortesía de Plastic Murs.

‘System Failure’ es el título de la colectiva que permanecerá abierta hasta el 31 de julio. “El título es un guiño a Internet y como es la última exposición, con la que cierro una etapa y abro otra, pues alude a ese fallo de sistema y a la situación actual”. Fallo de sistema, en su caso provocado por la necesidad de dar protagonismo a esa pintura contemporánea, que puede hacerse extensible al propio fallo del sistema ocasionado por la repentina y brusca irrupción del coronavirus. La pandemia a que ha dado lugar tamaño imprevisto, será objeto de la preocupación presente y futura de los propios artistas.

“Los artistas con los que quiero trabajar son todos muy jóvenes, porque el mayor creo que tiene 28 años, de manera que los 90 y los 2000 son la referencia para ellos”. Referencia, de nuevo, casi diríamos eclipsada por esa aceleración de los acontecimientos que convierten en antiguo lo de ayer mismo. “Lo que prima en todos ellos es esa estética nuevo digital, posanalógica, que forma parte ahora mismo de una nueva corriente”. Y pone el ejemplo de Marta Galindo: “Todo su trabajo está relacionado con la cultura Internet, a través del meme y lo que se convierte en viral, también lo que tiene que ver con las noticias de la prensa digital, de nuevo trasladado a la pantalla”. “Investiga la sobresaturación de imágenes digitales y la estética trash cibernética” con “humor” e “ironía, como estrategia ante las problemáticas contemporáneas y la anárquica yuxtaposición de información del medio digital”, añade Torres en la nota de prensa.

Dos de las obras de la exposición ‘System Failure’. Imagen cortesía de Plastic Murs.

“Max Rumbol también revisa lo tradicional de la pintura británica para trasladarla a una visión de hoy”, agrega. Los siete jóvenes artistas de ‘System Failure’ tienen en común esa visión de la pintura adaptada a los tiempos digitales, el humor con el que encaran su trabajo y las referencias “líquidas”, por utilizar el vocablo empleado por el sociólogo Zygmunt Bauman, que caracterizan nuestra era virtual. “Estos artistas retratan nuevas formas de expresión y maneras en las que la cultura popular, Internet y las relaciones sociales se representan no solo estéticamente, sino conceptualmente dentro del arte contemporáneo”, explica Vicente Torres.

Tuesday to Friday se convertirá, a partir de septiembre, en un espacio nuevo obligado por las circunstancias personales de su máximo responsable, que lo llevaba barruntando desde hace meses, al margen de la inoportuna pandemia. “El coronavirus no ha tenido nada que ver en el cambio, porque llevaba tiempo pensándolo”, dice. En cualquier caso, llega en un momento sin duda especial que a Vicente Torres le inquieta tanto como le estimula. A él, como dijera Tolstoi, más que cambiar el mundo, le interesa cambiarse a sí mismo, sin duda, tarea igual o más difícil que la otra, en la que ya está de camino con Tuesday to Friday.

Vicente Torres, junto al cartel de artistas de la exposición ‘System Failure’ en Plastic Murs. Foto: MAKMA

Salva Torres

El fantasma de Franco sigue relinchando

#MAKMAExposiciones | ‘Fantasma ’77. Iconoclastia española’
Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC)
Museo 2, València
Hasta el 31 de agosto
Jueves 2 de julio de 2020

Franco murió en la cama y no, como sucedió con otros dictadores, derrocado por la acción, más o menos revolucionaria, del pueblo acicateado por la oposición política. Se dice que ahí puede estar el malestar de tantos demócratas enojados con la pervivencia de su fantasma aún hoy en día. Hubo antifranquistas cuando el dictador vivía, pero no pudieron con él, de manera que luego se multiplicaron, una vez muerto, para salvaguardar la conciencia de todos los demócratas que lamentaron tan larga supervivencia rigiendo, durante 40 años, los destinos de España.

Obra de la exposición ‘Fantasma ’77. Iconoclastia española’. Foto de Manuel Molines por cortesía del Centre del Carme.

Es un hecho que duele. Como duele que la ley de Amnistía de 1977 se promulgara para extender ese griterío cómplice, en el que participaron no solo los partidos de derechas, sino los de izquierdas. “¿Cómo podríamos reconciliarnos los que nos habíamos estando matando los unos a los otros, si no borrábamos ese pasado de una vez para siempre?”, dijo Blas Camacho Zancada, del Grupo Parlamentario Comunista, en su intervención con motivo de dicha ley. “La amnistía liquida lo que ha sido considerado delito político por el anterior régimen. […] es el inicio de una nueva era de confianza”, aseguró Josep Maria Triginer Fernández, del Grupo Parlamentario Socialistes de Catalunya. Hasta Xavier Arzallus, como representante de la minorías catalana y vasca, aludió a ello: “Es simplemente un olvido, como decía el preámbulo de nuestra ley, una amnistía de todos para todos, un olvido de todos para todos”.

Obra de la exposición ‘Fantasma ’77. Iconoclastia española’. Foto de José Aleixandre por cortesía del Centre del Carme.

Con esos mimbres, es lógico que las imágenes ecuestres de Franco –de las que Jorge Luis Marzo, Matteo Guidi y Rebeca Mutell, del grupo de estudio GREDITS, se hacen cargo en la exposición ‘Fantasma ’77. Iconoclastia española’– sigan relinchando con fuerza, para escarnio de unos (los iconoclastas) y orgullo de otros (los iconódulos o veneradores de esas imágenes). Felipe González, presidente del Gobierno socialista, lo remató en 1985 con esta declaración contraria a la retirada de las efigies de Franco: “Hay gente que se ha propuesto intentar hacer desaparecer los rastros de 40 años de historia de dictadura: a mí eso me parece inútil y estúpido. Algunos han cometido el error de derribar una estatua de Franco; yo siempre he pensado que si alguien hubiera creído que era un mérito tirar a Franco del caballo tenía que haberlo hecho cuando estaba vivo”.

Todas estas declaraciones y muchas otras forman parte del libro que, a modo de catálogo, completa la exposición que el Centre del Carme acoge hasta el 30 de agosto. Una exposición en la que participan los fotógrafos José Aleixandre y Manuel Molines, aportando imágenes de esa iconoclastia vivida en València, la primera ciudad que retiró, en 1983, una de las nueve estatuas ecuestres de Franco repartidas por toda la geografía española. La de Barcelona, en 2016, fue la última, aunque todavía pervive la de Melilla.

Vista de la exposición ‘Fantasma ’77. Iconoclastia española’. Imagen cortesía del Centre del Carme.

“’Fantasma ’77′ explora la imagen monumental de Franco después de la muerte del modelo y la forma en que el Estado ha lidiado con ella. Si no podemos pedirle cuentas a Franco, ¿hay que pedírselas a sus imágenes?”, explicó Marzo, quien recordó una elocuente frase del director del Museu d’Història de Barcelona, Joan Roca: “No toquéis a Franco, porque tiene la facultad de despertar”. Quizás, como llevan apuntando algunos, porque en realidad murió plácidamente, sin que su muerte simbólica por efecto de la pugna política llegara a producirse nunca.

Los responsables de GREDITS (Grup de Recerca en Disseny i Transformació Social) apuntan, en uno de los textos del libro, que la iconoclastia y la iconodulia son las dos caras de una misma moneda. “Ambos fenómenos tiene que ver con la convicción de que la imagen ha asumido ciertas emociones procedentes, sobre todo, del modelo representado. Ese empoderamiento de la imagen puede considerarse intolerable, y por lo tanto se la ataca, o por el contrario, deseable”.

Vista de la exposición ‘Fantasma ’77. Iconoclastia española’. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Y apuntan algo más que conviene tener muy en cuenta: “De cualquier modo, se nos presenta un problema de límites, de fronteras entre la realidad y la imagen, y de las funciones políticas de ambas en nuestra vida social. Pero existe una tercera vía donde las pasiones se relajan: el patrimonio”. “En nombre del patrimonio capamos el poder de las imágenes”, subrayó Marzo, advirtiendo del peligro que conlleva esa supuesta igualación de todas las imágenes, por cuanto se hace “desaparecer el horror en el océano del patrimonio”.

El interés de GREDITS por las políticas iconoclastas o iconófilas promovidas por la Administración tiene que ver a su vez con la “exploración del papel de las imágenes en la constitución de la memoria histórica y de su función política”, al tiempo que se preguntan: “¿Son las imágenes la memoria histórica? Y si es así, ¿qué implicaciones tienen? ¿Cómo la construyen?”. Y añaden, como no menos relevante, el hecho de que “esos fenómenos contribuyen a confirmar una suerte de patrón en la forma en que se gestionan: su fantasmización, la conversión de las imágenes supervivientes del franquismo en espectros hipócritas”.

La hipocresía aquí aludida es de nuevo, finalmente, referida por los responsables de ‘Fantasma ‘77’ cuando subrayan los poderes del modelo ecuestre mantenidos por la amnistía. “Toda política que esto instigue es una política hipócrita, que solo beneficia al modelo, al fantasma, que así puede pulular tranquilamente por el castillo sin temor a ser reconocido. Y un día, sin saber cómo, está comiendo con nosotros en la misma mesa”. Sin saber cómo o incluso sabiéndolo.

Obra de la exposición ‘Fantasma ’77. Iconoclastia española’. Foto de José Aleixandre por cortesía del Centre del Carme.

Salva Torres

Nuria Rodríguez, tras los pasos de Humboldt

‘Sistema Humboldt. Pensar/Pintar’, de Nuria Rodríguez
Centre Cultural La Nau
Universitat, 2, València
Del 1 de julio al el 6 de septiembre
Martes 30 de junio de 2020

Nuria Rodríguez, artista y docente de la Universitat Politècnica de València, al igual que hace Andrea Wulf en su libro ‘La invención de la naturaleza’, le sigue los pasos al gran geógrafo alemán Alexander von Humboldt (1769-1859), para recrear en La Nau la emoción que suscita esa naturaleza indómita y, por ello, objeto de mediciones científicas incapaces de atrapar su misterio. Antonio Ariño, vicerrector de Cultura, fue quien comparó las pesquisas de Rodríguez con las de Wulf, sin duda apropiadas para reflejar el amor de ambas por el pensamiento y la vida de tan insigne botánico y cartógrafo.

«Era necesario medir y analizar la naturaleza, por supuesto, pero también pensaba que nuestra reacción ante el mundo tenía que depender en gran parte de las sensaciones y las emociones. Quería despertar el amor a la naturaleza», escribe Wulf en su libro sobre Humboldt. Amor a la naturaleza que destila igualmente Rodríguez en su exposición ‘Sistema Humboldt. Pensar/ Pintar’, que hasta el 6 de septiembre permanecerá en la Sala Acadèmia del centro cultural de la Universitat de València, una vez reanudada tras la pandemia que obligó a su cierre temporal. Un amor que sigue a rebufo el ideario del propio geógrafo alemán, cuando escribía que la naturaleza, según recoge Wulf, «había que experimentarla a través de los sentimientos».

Vista de la exposición ‘Sistema Humboldt’, de Nuria Rodríguez. Imagen cortesía de La Nau.

Esa mezcla de ciencia y arte, de diálogo entre obra pictórica y colecciones patrimoniales, de hondas reflexiones y no menos profundos deseos de ponerse en la piel de Humboldt, es lo que Nuria Rodríguez transmite en una muestra que reúne un centenar de piezas, entre pinturas, dibujos, videos, libros y diversos objetos. «He recorrido el litoral Mediterráneo con los ojos de Humboldt», dijo la artista. Y con esos ojos maravillados por el asombro del ilustre botánico, Rodríguez fue desgranando algunos de sus descubrimientos.

Por ejemplo: que el cartógrafo alemán visitó precisamente ese Mediterráneo del que dio buena cuenta y del que se nutre la propia artista para componer un «gabinetes de curiosidades del siglo XXI», estableciendo conexiones «entre lo analógico y lo digital», subrayando después algunos de los lugares concretos de su travesía. «Estuvo en Valencia del 5 al 8 de febrero de 1799, pasando la noche muy cerca de La Nau y anotando sus mediciones barométricas desde la Catedral de Valencia y el convento de Santa Clara», resaltó la artista, destacando que poca gente conocía este dato.

Vista de la exposición ‘Sistema Humboldt’, de Nuria Rodríguez. Foto: Irene Valdés.

También puso el énfasis en su paso por la venta de la Senieta en Cabanes (Castellón), espacio que, de ser visitado ahora por Humboldt, «se encontraría con Marina d’Or». «No tuvo que ver la explotación de la naturaleza», apostilló Ariño, dado que, según él, hablamos del «primer explorador que no es colonizador», por oposición al expedicionario capitán Robert Falcon Scott, «que sí lo es, puesto que va en misión comercial». «Humboldt inventó el concepto de naturaleza tal y como la conocemos hoy», agregó el vicerrector de Cultura.

Nuria Rodríguez dijo haber estado trabajando en este proyecto durante cuatro años, tiempo durante el cual adoptó el punto de vista del geógrafo, convirtiéndose en su alter ego. «Quise disfrazarme de historiadora de la ciencia y que el viaje acabara en pintura», que es su disciplina artística y mediante la cual explora esa naturaleza que le maravilla, siguiendo los pasos de alguien que sintió la «incertidumbre del mundo que estamos construyendo».

En este sentido, Rodríguez se refirió a «la figura del explorador que cualquiera puede ser», siempre y cuando abandonemos esa otra figura moderna del turista que, más que ver la naturaleza, la consume con las prisas que Humboldt no tuvo. El poeta Ralph Waldo Emerson dijo de él, según recoge Wulf, que sus ojos eran «telescopios y microscopios naturales» con los cuales memorizaba y cartografiaba cada fragmento de la naturaleza, para conectarla con el ancho mundo.

Algunos visitantes contemplando la exposición ‘Sistema Humbolt’, de Nuria Rodríguez, cuando fue inaugurada en marzo antes de la pandemia.

«La naturaleza [para el botánico alemán] era una estructura viva de relaciones», apuntó Ariño. Relaciones que Nuria Rodríguez establece entre el fondo patrimonial de la Universitat de València, del que ha seleccionado volúmenes y documentos de carácter científico, y sus propias pinturas de gran formato, síntesis poética del trayecto recorrido en la compañía imaginaria de Alexander von Humboldt. «Buceo en los fondos patrimoniales de la universidad para crear un relato», indicó la artista. Un relato asombroso en el que los cálculos y mediciones científicas están al servicio del carácter poético que atraviesa el conjunto expositivo.

«Humboldt fue el primer científico que habló del nocivo cambio climático provocado por el ser humano», señala Wulf en su libro. He ahí la actualidad de su figura. Nuria Rodríguez, al hilo de su catalogación obsesiva, se pregunta por qué coleccionar todas las montañas, todas las islas, todas las piedras, todas las plantas, todas las palabras, todas las cosas, una y otra vez. Y ella misma la responde ofreciendo la narración maravillada de su búsqueda.

Nuria Rodríguez y Antonio Ariño, junto a algunas de las obras de la exposición ‘Sistema Humboldt. Pensar/Pintar’, de Nuria Rodríguez. Imagen cortesía de La Nau.

Salva Torres

El IVAM adquiere obra de artistas mediterráneos

Colección del IVAM | Nuevas adquisiciones de obra de los artistas Mona Hatoum, Akram Zaatari, Rayyane Tabet, Mohamed Bourouissa, Bouchra Khalili y Gülsun Karamustafa
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
Lunes 29 de junio de 2020

El Consejo Rector del IVAM ha aprobado la adquisición de obras de los artistas libaneses Mona Hatoum, Akram Zaatari y Rayyane Tabet, el argelino Mohamed Bourouissa, la marroquí Bouchra Khalili, la turca Gülsun Karamustafa, protagonista de una nueva exposición en el museo a partir del próximo 23 de julio, y del valenciano Andreu Alfaro. El IVAM mantiene así su objetivo de abrirse a la producción artística del Mediterráneo con la incorporación de obras que refuerzan la investigación en torno a este contexto geopolítico, una de las líneas fundamentales de la Colección del IVAM.

Con estas adquisiciones, un total de 18 obras por un total de 500.000 euros, el IVAM sigue enriqueciendo sus fondos con trabajos realizados por tres mujeres como son Bouchra Khalili, Gülsun Karamustafa y Mona Hatum, ganadora del Premio Julio González 2020, potenciando la igualdad también en materia cultural en cuanto a la visualización de las mujeres en el arte.

Por otro lado, se refuerza un eje fundamental de la Colección que es la investigación sobre el espacio urbano con el trabajo sobre las comunidades de migrantes de Mohamed Bourouissa, la cartografía de la sociedad árabe que lleva a cabo Akram Zaatari, la reflexión sobre los conflictos contemporáneos de Mona Hatoum o el cuestionamiento de las fronteras de Bouchra Khalili. Por último, el nombre de Andreu Alfaro reafirma el apoyo del IVAM a los artistas valencianos con la incorporación de la pieza ‘Cercle Berninià’, producida por el escultor en los años ochenta.

‘The Constellations’ (2011), de Bouchra Khalili. Fotografía cortesía del IVAM.

Entre las adquisiciones hay esculturas, fotografías y, sobre todo, grandes instalaciones que revelan el gusto de sus creadores por la mezcla de materiales, la invitación al público para que forme parte activa de las obras y la presencia de las últimas tecnologías.

La escultura ‘Bunker (Starco I)’ (2011), de Mona Hatoum (Líbano, 1950), que analiza las geografías urbanas, la violencia o la experiencia del exilio, junto con las ocho serigrafías de la serie ‘The Constellations’ (2011), de Bouchra Khalili (Casablanca 1975), aumentan los fondos del IVAM dedicados a investigar sobre la temática de las ciudades, así como la presencia de trabajos realizados por mujeres. El museo también adquiere tres importantes obras de Gülsun Karamustafa (Ankara, 1956), la artista turca contemporánea más importante, que explora cuestiones sociopolíticas en la Turquía moderna y aborda temas que incluyen la sexualidad, el origen étnico o el exilio.

Del artista Akram Zaatari (Líbano, 1966) se adquieren 77 fotografías que componen la obra ‘Objects of Study. Hashem el Madani, Itinerary’ (2007/2014), un trabajo de Zaatari sobre las imágenes tomadas por Hasem El Madani en los años 50 en el antiguo mercado de Saidia en las que plantea una reflexión sobre el tiempo y la historia.

Estas compras aprobadas por el Consejo Rector del IVAM suponen también la oportunidad de añadir a la colección unas fotografías fundamentales en la trayectoria de Mohamed Bourouissa (Argelia, 1978), muy representativas de su producción, ya que no quedan copias en el mercado tras su adquisición. La investigación sobre las comunidades de migrantes de este artista y su relación con el espacio urbano ampliará el número de obras que reflexionan sobre la ciudad en los fondos del museo.

‘AZ_Unfolding’ (2016), del artista Akram Zaatari. Fotografía cortesía del IVAM.

‘Ah, My Beautiful Venus!’ (2017), de Rayyane Tabet (Líbano, 1983) se engloba en un proyecto mucho más amplio titulado Fragments que toma como punto de partida su investigación sobre la excavación arqueológica en Tell Halaf, al noreste de Siria, dirigida por Max von Oppenheim a principios del siglo XX. El bisabuelo de Tabet, Faik Borcoche, fue nombrado en 1929 secretario de von Oppenheim para ayudarle en las excavaciones. En esta instalación Tabet se centra en una figura neohitita llamada la ‘Venus de Tell Halaf’ y en el recorrido histórico que ha sufrido desde su desenterramiento realizado durante la excavación dirigida por Max von Oppenheim, planteando cuestiones como las relaciones de poder, las prácticas museológicas, la preservación de los objetos arqueológicos y la relación con ellos o la apropiación y la destrucción cultural.

Todas estas obras se suman a las de otros artistas procedentes de los diferentes países del Mediterráneo compradas en los últimos años, tales como Nadia Benchallal, Yto Barrada, Rula Halawani, Ahlam Shibli, Zineb Sedira, Hadjithomas & Joreige o Taysir Batniji, que convierten al IVAM en el museo español que mayor número de obras posee de los países que conforman las dos orillas del Mediterráneo, signo de identidad de su Colección.

La adquisición de ‘Cercle berninià (b)’ (1980), de Andreu Alfaro (València, 1929 – Rocafort, València, 2012) completa la colección de obras que el IVAM ya posee de este artista fundamental para el contexto valenciano, al tiempo que permite profundizar en el estudio sobre los diferentes lenguajes escultóricos de los siglos XX y XXI. En esta pieza el maestro Alfaro volvió a dar un giro en su producción escultórica, alejándose de las construcciones geométricas, para centrarse en el estudio de los problemas esenciales del volumen.

‘Le Hall’, perteneciente a la serie ‘Périphéries’ (2007), de Mohamed Bourouissa. Fotografía cortesía del IVAM.

MAKMA

La representación del paisaje como cuestionamiento

#MAKMAEntrevistas | Cristina Ramírez (artista)
Figuración detallada basándose en el cuestionamiento del sujeto y del mundo a través del paisaje
Miércoles 24 de junio de 2020

Podemos comenzar diciendo que continuamos en contacto con artistas que no dejan de trabajar en sus proyectos, tras el periodo de confinamiento, debido a la pandemia que continua acechando y condicionando nuestras vidas. No obstante, mundialmente estamos intentando retornar lo más pronto posible a una «nueva normalidad» en la que, por desgracia, en la mayoría de los casos, no nos deja acercarnos a los espacios culturales para sentir el arte tan cerca como nos gustaría. Pero hay solución para ello: aproximarnos a esos artistas que no dejan de demostrar su valor y su empeño para regalar lo mejor al visitante o espectador.

Hoy, nos dejaremos llevar por nuestra imaginación y nos trasladaremos a una sala donde se encuentran las obras de la artista Cristina Ramírez, quien nos da pistas de su trabajo, de esta manera: «en este proyecto el paisaje y la naturaleza son escenario y protagonista al mismo tiempo; representando un mundo que ya no pertenece al ser humano, recorrido, removido y agitado por fuerzas de origen sobrenatural. En los dibujos se levantan precarias arquitecturas, montículos y agujeros, ruinas naturales que funcionan como lugares simbólicos, portales a otros mundos, restos que permanecen para mostrarnos el poder de esas fuerzas invisibles».

Ramírez nos deja patente que otro de los pilares de su obra es la paradoja, lo que debería ser y no es; un intento de representar lo impensable, lo otro. «Esto da lugar a un trabajo meramente especulativo, a dibujos que, como la ciencia ficción, se basan en conjeturas y participan de la transgresión de lo real mediante la inserción de un hecho imposible».

En otras palabras, estos paisajes y escenas se sitúan en una zona fronteriza y no son tanto la representación de un universo visionario, sino su inminencia; es mirar hacia ese otro universo sin llegar a ver.

¿De qué trata tu obra?

Desde el inicio, en mi obra existe un cuestionamiento del sujeto y del mundo a través de la representación del paisaje. Éste, a menudo, imagen de nuestro mundo, se deforma, se rasga y se pervierte al entrar en conflicto por la irrupción de un mundo ajeno, de unas fuerzas desconocidas de otro orden. Para ello hago uso de una figuración, en exceso, nítida, prolija en detalles que no ofrece descanso a la mirada.

‘El pozo y la pirámide’ (2019). Fundación BilbaoArte, 2019. Fotografía: Jorge Isla.

La mayoría de mis dibujos o esculturas son piezas de umbral: presencias o espacios intermedios, fruto de la intersección de dos mundos, el nuestro y aquél otro desconocido. En las obras hay una intención consciente de agotar la mirada, de retirarle los anclajes, bien sea por la superabundacia de información gráfica; bien por una ruptura con el punto de fuga único que le obliga a deambular de un lado a otro, recorriendo la superficie de la pieza; o bien por una fractura en la narración que viene dada por la inclusión de la geometría como elipsis o símbolo de esa otra naturaleza no humana. La paradoja se convierte, así, en una constante en virtud del deseo por mostrar lo informe, lo impensable, lo desconocido, a través de un exceso de materialismo.  

En mi obra se da una crisis simbólica del orden que, además, conlleva un giro en la mirada, desechando un punto de vista antropocéntrico. Este desplazamiento pone el foco en lo nimio y anecdótico de la posición cósmica de nuestra especie.

¿Cómo ha evolucionado tu obra?

Desde el inicio, mi trabajo mantiene un denominador común, y es el interés por la fractura de lo real a través de la irrupción de un mundo absolutamente ajeno. A esta idea fundamental se han ido sumando otras, como he comentado en la anterior pregunta, que han hecho que la obra gane en complejidad y en honestidad en la correlación entre forma y discurso.

Formalmente, el avance se ha producido en tres direcciones: por un lado, los trabajos sobre muro; por otro, la obra sobre papel y, por último, las incursiones que he comenzado a hacer en el plano de la escultura. 

 
Vista general de la exposición ‘Nueve Ángulos’ (2016), en la Sala Ático del Palacio de los Condes de Gabia (Granada). Fotografía: Rafael Ruiz.

En los murales, la pared ha ido adquiriendo cada vez mayor carga simbólica; el muro ha dejado de ser un mero soporte para convertirse en una especie de membrana que separa nuestra realidad de ese otro mundo sobrenatural al que mi pintura alude. En este aspecto, he desarrollado un interés cada vez mayor por las composiciones que implican la confluencia de dos muros; la esquina se presenta, entonces, como un acceso al abismo, tal y como la entendía H.P. Lovecraft; o como entrada a la propia psique, siguiendo a Ballard. 

Por otro lado, en la obra sobre papel se ha producido una evolución hacia imágenes más libres, con menos complejos, donde el vínculo con la pintura de historia o de paisaje que en un principio era más palpable, ha dado paso a cierto giro pulp.

Por último, el salto a la escultura ha supuesto de nuevo una liberación. He encontrado la traducción lógica de mi obra gráfica, de ese paisaje que deformo y pervierto, al volumen. Así, he llegado a crear una serie de piezas donde el paisaje aparece contenido en una geometría alterada, en una huida hacia el espacio no-euclidiano; mantos de excrecencias vegetales, compost y detritus atrapados en llagas, invaginaciones y membranas.

Ficha técnica de ‘Limes’ (2018). Fotografía cortesía de la Fundación BilbaoArte 2019.

¿Te has sentido encerrada durante el confinamiento, como la palabra indica, o, por el contrario, te has sentido libre y has creado nuevas líneas de trabajo? Y, en relación a esto, ¿cómo ha sido tu actividad durante la cuarentena? ¿Te has mantenido activa?

Lo más complicado del confinamiento ha sido, no tanto el encierro físico como el shock por la irrupción de una nueva realidad con la que debemos aprender a convivir. Una crisis global, la caída de un sistema atrofiado, que nos ha llenado de incertidumbre y en la que ya no hay cabida para viejas soluciones. Ante semejante colapso, he transitado por diferentes estados hasta llegar a inventarme cierta normalidad que me ha permitido seguir trabajando en mi obra.

Las primeras semanas atendía con curiosidad lo que los filósofos de esta época tenían que decir sobre la situación, siendo, de alguna manera, consciente de que lo que estábamos viviendo suponía un punto y aparte en nuestra historia como especie. A la vez, durante estas primeras semanas empiezo a desarrollar una serie de dibujos en pequeño formato casi con carácter terapéutico; obras con un exceso de grafismos, líneas y punteados, que en su mecánica repetitiva tenía un efecto en mi próximo a la meditación, una manera de canalizar la ansiedad.

‘Primer Intento’. Serie ‘La palabra quebrad’a (2019). Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (Córdoba), 2019. Fotografía: Pablo Ballesteros

A medida que pasan las semanas, decido restringir el flujo de información sobre la pandemia. Minimizar la conciencia, tal y como señala Ligotti, analizando ‘El Último Mesías’, de Zapffe, es la única manera de seguir adelante con nuestra existencia. Intentar no ser conscientes de lo que somos y para ello recurrir a estrategias de aislamiento, anclaje, distracción o sublimación; mecanismos de autoengaño que he sentido poner en práctica más que nunca durante estas semanas. Este vivir al día ha sido la única manera de seguir estando, trabajando en el presente.

De esta manera, he podido hacerme un hueco y poder centrarme en mi obra, sin pensar en el futuro inmediato y desarrollar una nueva línea de trabajo. Esta nueva línea surge como resistencia estética a la asepsia y al biocontrol que empiezan a ser cada vez más una realidad tangible. En este trabajo reciente, una serie de masas y tejidos irrumpen en escena en una cita directa al cuerpo  y con ello al contacto, a la infección, al sexo; el contagio como celebración de la libertad de la carne.

Ficha técnica de ‘Vínculo’ (2020).

¿Crees que volverás a la normalidad con esta situación, a nivel de producción, de economía y actividad?

Está claro que caminamos hacia una normalidad diferente en la que tendremos que aprender a vivir con el virus, tenga el nombre que tenga. No podría aventurarme a decir qué trae esta crisis social y económica que se empieza a vislumbrar, pero para los trabajadores de la cultura cuya situación ya era precaria, sin duda plantea un futuro complicado. Creo que vamos hacia nuevas maneras de producción, de economía, de actividad y que su forma dependerá mucho de las decisiones que tomemos ahora.

En definitiva, lo que pretende Ramírez con este trabajo es profundizar aún más en las teorías del pesimismo cósmico y del paisaje, además de en su propio lenguaje plástico.

Irene Valdés

La Lonja Medieval de Elche echa el cierre expositivo

#MAKMAOpinión | Comunicado de TAV (Taula de les Arts Visuals) por el cierre de la Lonja Medieval de Elche
Viernes 19 de junio de 2020

La TAV (Taula de les Arts Visuals) es una plataforma independiente integrada por un amplio grupo de profesionales pertenecientes a las principales asociaciones del arte contemporáneo, que tiene como objetivo encontrar, consensuar, redactar, proponer y defender medidas específicas que pongan en valor el sector de las artes visuales de nuestro territorio, con el fin de conseguir su profesionalización y su acceso a puestos de trabajo dignos.

Desde ella queremos expresar nuestro malestar por el cierre de la Lonja Medieval de Elche como sala de exposiciones, al ser el propio equipo de gobierno el que ha decidido destinarla temporalmente a la tramitación de ayudas para el pago del IBI y del agua, dejando a la ciudad sin un espacio emblemático que, junto con la Sala de la antigua Capilla Orden Tercera, programa gran parte de las muestras temporales de artes plásticas y de otras disciplinas.

Detalle expositivo en una de las salas de la Lonja Medieval de Elche.

En este nuevo momento de incertidumbre para nuestro tejido cultural en general, y para las artes visuales en particular, provocado por la crisis de la COVID-19, es sintomático que sea un espacio destinado al arte el elegido para perder, aunque sea temporalmente, su función. Esta es solo una muestra de la inacción de muchas administraciones y de su poca estima por la cultura, así como de la falta de respeto hacia los y las artistas programadas en la Lonja, con el consiguiente perjuicio que supone perder la oportunidad de exponer allí, al menos en un plazo medio.

Hechos como estos evidencian la falta de conexión de determinadas instituciones con la creación artística y ponen de manifiesto la ausencia de interlocución con los agentes y profesionales del sector. Sin duda, el conocimiento y asunción del código de buenas prácticas en el campo del arte por parte del Ayuntamiento, sería un instrumento adecuado para comenzar a buscar soluciones que no empiecen, precisamente, por limitar las posibilidades expositivas de los y las profesionales del arte.

Este tipo de decisiones pone de manifiesto, en general, la ausencia de una línea estratégica de acción en el arte contemporáneo de la ciudad; un proyecto fundamentado en las ‘Buenas Prácticas’ que no permita este tipo de soluciones de emergencia tan nocivas para el desarrollo sólido de la profesión del arte en nuestro territorio.

La TAV se pregunta si no hay en Elche otro espacio que pueda habilitarse como oficina para la tramitación de las ayudas a las que inicialmente aludíamos y se ofrece para dialogar y, en su caso, asesorar, para buscar alternativas e intentar que el programa de artes visuales de la ciudad no se vea afectado de esta manera y, finalmente, solicita que este espacio vuelva a formar parte de la infraestructura dedicada a la cultura en la ciudad de Elche.

Fachada de la Lonja Medieval de Elche.

La TAV está compuesta por:
AVVAC – Artistes Visuals d’Alacant, València i Castelló
AVCA – Associació Valenciana de Crítics d’Art
IAC – Instituto de Arte Contemporáneo (Sede Comunidad Valenciana / Murcia)
LaVac – Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana
MAV – Mujeres en las Artes Visuales (ACV Alacant, Castelló i València)

Reconstruyendo el futuro tras la pandemia

Reconstruir el futuro. Fragmentos del antes para construir un después
Exposición colectiva
Galería Alba Cabrera
C / Joaquín Costa, 4. Valencia
Desde el 4 de junio de 2020

«Este confinamiento ha sido una dura prueba para nuestro equilibrio emocional y físico, a la vez que nos ha hecho reflexionar sobre muchas cuestiones que quizás pasábamos por alto antes de esta dramática experiencia», apunta Graciela Devincenzi, responsable de la galería Alba Cabrera.

«Creo que todos somos conscientes de la importancia que han tenido nuestros profesionales sanitarios en esta crisis. Hacia ellos todo nuestro agradecimiento y admiración. En otra medida, agradecidos por todo lo que nos han aportado nuestros artistas, ya sean plásticos, músicos, cineastas, literatos, etc. Sin la cultura, este aislamiento hubiera sido insoportable», añade.

Una de las obras de ‘Reconstruir el futuro’. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

«Pero también agradecidos», continúa diciendo Devincenzi, «por la oportunidad de redescubrir a nuestros vecinos, la solidaridad ciudadana, nuestra escala de valores, los momentos de introspección, el silencio… A todos y cada uno, esta situación nos ha aportado algo distinto, y nuestros artistas no son una excepción. Ahora necesitamos mostrar lo que estos solitarios días han provocado en nosotros. Qué hemos sentido y cómo lo queremos contar».

La galería Alba Cabrera ha preparado, en este sentido, una gran exposición, en la que cada artista ofrece algo especial. Piezas de mediano formato, creadas desde el confinamiento, y con ese espíritu de intimidad, que sin duda conectará con cada uno de nosotros. «Es el momento de acercarse de nuevo al Arte, y agradecer a los artistas que la vida sea mejor con sus creaciones. Es el momento de colaborar con nuestro apoyo, para que el Arte siga en nuestras vidas», resalta Devincenzi.

«Es el momento, después de la reflexión, de ser conscientes de los objetos que realmente nos van a hacer felices el resto de nuestras vidas, en el interior de nuestras casas, en el interior de nosotros mismos y que serán legado para nuestros sucesores. Es la esencia del Arte», agrega la responsable de Alba Cabrera.

Vista de la exposición ‘Reconstruir el futuro’. Imagen cortesía de la galería Alba Cabrera.

Fragments y el paisaje urbano de Markel Redondo

IV Beca Fragments | Markel Redondo
Unió de Periodistes Valencians
Viernes 12 de junio de 2020

La Unió de Periodistes Valencians ha otorgado al fotógrafo Markel Redondo la IV Beca Fragments para la producción de un ensayo fotográfico destinado a investigar la transformación del territorio de la Comunitat Valenciana a través del paisaje.

Según ha explicado el autor en su propuesta, viajará “por todo el territorio con el fin de establecer un relato contemporáneo de los paisajes afectados por el urbanismo brutal entre la década de los 90 y los 2000, poniendo especial atención a las zonas del litoral”.

Fotografía de Markel Redondo. Imagen cortesía de la Unió de Periodistes Valencians.

El objetivo final, tal y como ha señalado Redondo, es el de documentar los efectos que producen el desarrollismo urbano, el turismo y la desertización tanto en el paisaje como en los habitantes. “Espero que el proyecto sirva también para reflexionar sobre el tipo de entorno y el tipo de turismo que queremos”, ha afirmado, al tiempo que ha cuestionado “si buscamos un turismo de masas que busca sol, golf y fiesta o un turismo sostenible que respete el medio ambiente y sea coherente con el entorno y el resto de habitantes”.

Markel Redondo (Bilbao, 1978) es graduado en fotografía y vídeo por la Universidad de Bolton (Reino Unido). Completó sus estudios en China con un máster en fotoperiodismo. Ha colaborado para varios medios internacionales y estatales como Time, New York Times, Le Monde, Stern y El País Semanal, entre otros. Actualmente está representado por Panos Pictures y desde 2018 es operador de drones habilitado por AESA en España. Ha participado en diferentes exposiciones y festivales como, Getxophoto, DOCfield Barcelona, Singapore International Photo Festival, Angkor Photo festival y Guernsey Photo Festival.

Fotografía de Markel Redondo. Imagen cortesía de la Unió de Periodistes Valencians.

El ganador de la cuarta edición de la beca dispondrá de un año para realizar su proyecto, con un presupuesto de 6.000 € en honorarios y un mínimo de 9.000 € para la producción de una exposición y un fotolibro. Fragments, con la coorganización de la Generalitat Valenciana, la colaboración del MuVIM y del Área de Cultura de la Diputación de Valéncia, y el compromiso y patrocinio de Aguas de Valencia, es un proyecto cultural compuesto por una beca de producción, un proyecto expositivo, un proyecto editorial y un programa de actividades que reflexionan sobre el periodismo gráfico.

Detalle de una las fotografías de Markel Redondo. Imagen cortesía de la Unió de Periodistes Valencians.

MAKMA