La ruina como objeto de reflexión

Fragmentos para la eternidad. Poéticas en torno a la ruina
Comisario: José Luis Giner
Fundación Chirivella Soriano
C / Valeriola, 9. Valencia
Hasta el 11 de noviembre de 2017

La ruina como “estado intermedio entre naturaleza y cultura”, en expresión de Anna Talens, es objeto de reflexión en la Fundación Chirivella Soriano, que reúne la obra de nueve artistas en la exposición Fragmentos para la eternidad. Poéticas en torno a la ruina, que comisaría José Luis Giner. La muestra trata de aproximarse, como señala el propio Giner, “a las múltiples lecturas de la idea de ruina y a su uso como recurso en el arte actual”. Lecturas que tienen al tiempo como protagonista de todas ellas, en tanto hablan de nuestro presente tomando como referencia restos del entorno evocadores de cierto pasado.

Obra de Anna Talens. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Anna Talens. Imagen cortesía de la Fundación Chirivella Soriano.

Ese límite fronterizo que revela toda ruina, a punto de morir o desaparecer tras haber sido producto vivo de la cultura, atraviesa el conjunto expositivo. De manera que su carácter nostálgico no deja de estar impregnado de resistencia, motivada por la reflexión presente. Como apunta Manuel Chirivella, presidente de la Fundación, “nuestro mundo todavía no está en ruinas, está en obras. Aún pertenece a la historia. Una historia muchas veces trágica, siempre desigual, pero irremediablemente común. Una historia que el arte debe relatar, porque el relato es el único mecanismo que engendra tiempo”.

Lida Abdul, Antonio Fernández Alvira, Bleda y Rosa, Carmen Calvo, David Bestué, Óscar Carrasco, Patricia Gómez y María Jesús González, María José Planells y la propia Anna Talens son los artistas encargados de construir ese relato aludido, para que la ruina o ruinas no desaparezcan bajo el peso del tiempo. Labor arqueológica unas veces ardua, porque exige la recuperación de unos restos ya desaparecidos por el avance y la destrucción urbanística, y otras simplemente evocadora de lo que sigue vivo pero tiende a olvidarse.

Obra de Carmen Calvo. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Carmen Calvo. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Anna Talens lo hace con el suelo de su estudio en Carcaixent, reproducido a escala de 1/1, que le permite recrear ese espacio cargado de valor, por pertenecer a la casa de su abuela. Un acto creativo, al tiempo que resistente, o resistente por creativo, en torno a un lugar próximo a convertirse en futura ruina. Esa nostalgia también forma parte de su otra pieza referida al desaparecido Palast der Republik de Berlín. Con algunos de los cristales del demolido edificio, Talens realiza una frágil escultura cuyos fragmentos, atados con hilo de seda, se asoman al abismo de una peana. “Mi obra es muy existencial, porque remite al miedo, el dolor, el placer”.

Ruinas que, a raíz de lo señalado por Talens, evocan la memoria personal e íntima, al tiempo que señalan hacia aquellos otros espacios públicos amenazados por la vorágine constructora moderna. De ahí lo de “Fragmentos para la eternidad”, cuyo título pretende abarcar el tiempo pasado inscrito en toda ruina, y el futuro apuntado en esa memoria que los artistas reflejan en su obra. Y “Poéticas en torno a la ruina”, porque después de todo son varias pero unidas por esa lírica que ofrece la mirada cercana, próxima, arqueológica.

Obra de Lida Abdul. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Lida Abdul. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

“Describir las ruinas es remitir a lo temporal, ya que se intenta desde el presente comprender el pasado”, explica Giner. Y aproximarse a ellas “para que nos cuenten y así poder interpretarlas”, añade el comisario. Descripción y relato. O lo que es lo mismo: material diríase documental que, al formar parte de un conjunto narrativo, permite construir cierto relato. Relato a veces espinoso, como el de Carmen Calvo en su obra ‘Cristales’, cuyos fragmentos incrustados destilan cierta agresividad, sin duda contenida por las tonalidades de esos cristales.

“En un momento en el que todo conspira para hacernos creer que la historia ha terminado y que el mundo es un espectáculo en el que se escenifica dicho fin, debemos volver a disponer de tiempo para creer en la historia”, señala Chirivella. Y añade: “Esa sería hoy la vocación pedagógica de las ruinas utilizando el arte como vehículo”. Vocación que permanecerá abierta a la reflexión y al diálogo hasta el 14 de enero en la Fundación Chirivella Soriano, donde en su Sala d’arcs expone Cristina Santos su Chemtrails.

¿Podemos creer y confiar en todo lo que leemos y vemos por Internet? Para responder a esta pregunta, la artista de Vila-real monta una instalación que conjuga un texto, que poco a poco se va diluyendo, sobre las sugerencias para detectar las noticias falsas, con dos series de imágenes de un avión dejando cierta estela en la atmósfera. Esas dinámicas de velocidad, “de consumo rápido de contenidos, sin contrastar la información que se nos da”, son puestas en cuestión por Cristina Santos.

Obra de Oscar Carrasco. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Oscar Carrasco. Imagen cortesía de Fundación Chirivella Soriano.

Salva Torres

Buñol se abre ‘De part en part’

De part en part
II Festival de artes plásticas y diseño
Diferentes espacios de Buñol. Valencia
Del 26 al 29 de octubre de 2017

La segunda edición del festival de artes plásticas y diseño ‘De Par en Part’ arranca bajo el lema ‘Buñol activo y creativo’ y tendrá lugar del 26 al 29 de octubre, con la participación de unos 120 artistas y 35 casas abiertas.

De part en part. Imagen cortesía de la organización.

De part en part. Imagen cortesía de la organización.

El festival surgió hace dos años con la idea de retomar la bienal de artes plásticas de Buñol de una manera renovada, asumiendo un formato de puertas abiertas para fomentar el intercambio entre público y arte.

Como en la primera edición, ya se han convocado concursos de pintura rápida paisajística, intervención en el paisaje en el barrio del Castillo y escultura. También habrá talleres, exposiciones, conferencias, murales y ruta de la tapa.

Cartel del festival 'De part en part'. Imagen cortesía de la organización.

Cartel del festival ‘De part en part’. Imagen cortesía de la organización.

‘De Par en Part’ promueve soportes a los artistas locales para que puedan enseñar su trabajo, tanto a los residentes como a otros artistas, galeristas y demás profesionales del sector, con el fin de dar apoyo a aquellos creadores locales que deseen prosperar y profesionalizar su trabajo.

En esta segunda edición del festival de artes plásticas y diseño participarán artistas como Basurama, Julieta XLF o Vitamin arte. Si os gusta el arte no podéis perderos esta experiencia única en el pintoresco pueblo de Buñol.

De part en part. Imagen cortesía de la organización.

De part en part. Imagen cortesía de la organización.

20 anys de Mostra art públic / universitat pública

XX Mostra art públic / universitat pública
Campus de Burjassot-Paterna
Universitat de València
Fins al 27 d’octubre de 2017

El Campus de Burjassot-Paterna acull, per segon any, la Mostra art públic / universitat pública, que tindrà lloc fins al 27 d’octubre. Aquesta iniciativa, que està comissariada per Alba Braza, arriba enguany a la vintena edició i exhibeix obres d’Anaisa Franco, Cristian Gil Gil, Ernesto Casero, Laura Palau, Ainhoa Salas i Guillermo Lechón. La Mostra està organitzada pel Servei d’Informació i Dinamització (Sedi) amb la col·laboració del Vicerectorat de Cultura i Igualtat.

Amb Art públic / universitat pública, la Universitat de València pretén transformar el campus de Burjassot-Paterna en un espai d’intervenció artística. Aquesta activitat, que nasqué el curs 1997-1998, incorpora enguany la novetat de promoure la reflexió sobre el binomi art i ciència. La mostra exposa les cinc obres escollides en una convocatòria dirigida a artistes visuals, sense límit d’edat, interessats a crear una obra site specific a la qual es presentaren 56 propostes.

Els projectes, que palesen les possibilitats que ofereix la relació entre la creació artística i la ciència, estan situats en diversos espais del campus. Frustración, d’Anaisa Franco, està localitzada en l’Escola Tècnica Superior d’Enginyeria; l’obra d’Ernesto Casero, titulada For the Birds, està al mur frontal del Museu de Ciències Naturals; Cámara oscura, de Laura Palau, s’ha instal·lat en l’espai contigu a la Cafeteria del campus; l’artista Cristian Gil Gil ha muntat la seua peça, Cau de coneixement, al jardí lateral de la Biblioteca de Ciències; i Ainhoa Sala i Guillermo Lechón exhibeixen Flexivídeo a la Facultat de Física.

Anaisa Franco. Frustración, de la sèrie Pscicosomático, 2012

Anaisa Franco. Frustración, de la sèrie Pscicosomático, 2012

El Servei d’Informació i Dinamització (Sedi), amb la col·laboració del Vicerectorat de Cultura i Igualtat, és l’impulsor i gestor d’aquesta proposta d’art públic que representa una ocasió per acostar la ciència a la reflexió artística i comporta una aproximació del conceptualisme de l’art contemporani a la metodologia científica.

Les obres que s’exhibeixen al campus de Burjasot-Paterna són les següents:
Anaisa Franco: Frustración, de la sèrie Psicosomático, 2012. TV LCD, ordinador, càmera Kinect, software electrònic (50 x 40 x 100 cm).
Cristian Gil Gil: Cau de coneixement, 2017. Arrels de taronger (320 x 85 cm).
Ernesto Casero: For the Birds, 2017. Vinil sobre paret (mesures variables).
Laura Palau: Cámara oscura, 2017. Contenidor marítim d’acer (260 x 600 x 244 cm).
Ainhoa Sala i Guillermo Lechón: Flexivídeo, 2015. Pure Data, sensors de flexió, silicona (mesures variables).

Més informació
Imatge de portada: For the Birds, 2017, d´Ernesto Casero

“Me he posicionado en la tradición”

Quattrovento Muralis, de Pablo Auladell
Estudio 64
Plaza de Benimaclet. Valencia
Hasta el jueves 26 de octubre de 2017

El ilustrador Pablo Auladell vivió hace poco uno de esos momentos cumbres que dejan huella. El 13 de septiembre recibió el Premio Nacional de Cómic 2016 por su obra ‘El paraíso perdido’ inspirado en un libro de John Milton de las manos de los Reyes de España, en la Catedral de Santa María y San Julián de Cuenca.  “Sí, fue un día emocionante, porque los Reyes representan en este momento algunas cosas muy importantes”, comenta este alicantino enamorado de la luz de su tierra.

El importante galardón ha marcado un hito en su brillante trayectoria profesional. “Me ha dado cierta tranquilidad económica para trabajar más y me ha hecho viajar mucho, he tenido que atender muchos compromisos. Todo esto es muy agradable pero le aleja a uno del estudio, del silencio y de la concentración, de modo que debo regresar a mi celda de monje cuanto antes”.

Vista de la exposición de Pablo Auladell. Imagen cortesía de Estudio 64.

Vista de la exposición de Pablo Auladell. Imagen cortesía de Estudio 64.

Otro motivo de satisfacción es la muestra de sus obras que se exhibe en Estudio 64 de Valencia hasta el 26 de octubre. Quattrovento Muralis, una colección de 21 originales seleccionadas por él mismo de sus mejores libros, un grupo de obras que constituyen la respuesta gráfica a una serie de textos trabajados en los últimos años en los que renacen los mitos en su enésima encarnación: El Paraíso perdido, La puerta de los pájaros, Lacplesis, Pameos y meopas. Cuando Auladell dibuja así, lo llama modo Quattrovento Muralis.

La exposición se estructura en cuatro bloques, el primero contiene 11 originales del cómic El paraíso perdido, versión en viñetas del libro de John Milton que publicó la editorial Sexto Piso, en 2015. Son 11 páginas realizadas con grafito sobre papel. El segundo bloque incluye tres de las 12 ilustraciones originales que Auladell realizó para la novela titulada La puerta de los pájaros de Gustavo Martín Garzo, publicado por Editorial Impedimenta, realizadas con grafito y pastel sobre papel.

El tercer bloque reúne tres  obras  en grafito y pastel sobre papel para Lacplesis, encargo que recibió Auladell de la embajada española en Letonia para ilustrar una historia sobre Lāčplēsis, un mito nacional letón, en el marco de una serie de intercambios culturales entre ambos países. Por último, cuatro obras realizadas con grafito, lápiz de color y pastel sobre papel para una edición de poemas de Julio Cortázar,  Pameos y meopas, publicado por primera vez en 1971 y que Nórdica Libros ha reeditado este año.

Obra de Pablo Auladell. Imagen cortesía de Estudio 64.

Obra de Pablo Auladell. Imagen cortesía de Estudio 64.

Depurado y exquisito, el estilo Auladell es inconfundible. ¿Cómo lo ha ido forjando? “Trabajando muchísimo, por supuesto, libro a libro y fracaso a fracaso. Soy un ilustrador que se ha posicionado en una tradición. Me baño en las aguas de un río que viene de antiguo, lo que lentamente deja un sedimento en mi trabajo. Es justo lo contrario a trabajar en la corriente de las modas. Allí tendría que cambiar de estilo según cambiaran las tendencias. No es ni mejor ni peor. Es mi elección”.

El proceso de elaboración de cada obra “depende en sus detalles del proyecto en cuestión, pero siempre consiste en la búsqueda de un modelo, en realizar una metamorfosis para ponerme la máscara adecuada, en dibujar hasta encontrar la imagen semilla que contiene el código genético del proyecto entero en su interior y en establecer unas pocas leyes para el mismo y cumplirlas a rajatabla”.

Aunque estudió Filología inglesa y tiene una querencia especial por los personajes literarios, Auladell no ha pensado en escribir una novela. “Escribo a diario reflexiones, de vez en cuando poemas y también hay libros donde la palabra es de mi responsabilidad, como La Torre Blanca y La feria abandonada, por ejemplo. Lo que ocurre es que me interesa la palabra en relación poética con la imagen, y ahí entra el cómic y el libro ilustrado”.

En estos momentos trabaja en un par de álbumes ilustrados y un par de tebeos. “También un proyecto especial del que no puedo aún decir nada”, concluye Pablo Auladell.

Obra de Pablo Auladell. Imagen cortesía de Estudio 64.

Obra de Pablo Auladell. Imagen cortesía de Estudio 64.

Bel Carrasco

Blanca Europa, de la reflexión a la rebeldía

‘Blanca Europa’, de Daniela Ortiz
Comisaria: Irene Llàcer
Las Atarazanas
Pl. Juan Antonio Benlliure, s/n. Valencia
Del 5 de octubre de 2017 al 7 de enero de 2018

Las Atarazanas de Valencia amparan la exposición de la artista Daniela Ortiz (Cuzco, Perú, 1985), ’Blanca Europa’, una de las propuestas ganadoras en la convocatoria pública del área municipal de Cultura. Esta ahonda en la xenofobia proveniente de los estados miembros de la Unión Europea, atentando contra los conceptos de “blanquitud” y “eurocentrismo”, inherentes a la obra de la artista.

La exposición cuenta con el blog Blanca Europa, creado expresamente para difundir los contenidos de ‘Blanca Europa’, en la cual se reúnen los catorce trabajos realizados en la mitad de la última década, que actualmente confluyen en las Atarazanas de Valencia. En ellos, las experiencias vitales de la artista han dejado una impronta indiscutible, vertebrada en torno a planteamientos que exploran el Sistema de Control Migratorio Europeo y el peso de los postulados jurídicos hacia las personas estigmatizadas por su origen, victimas de un “látigo” imperialista perenne, tal y como se aborda en el blog antes citado, de obligatoria consulta para todo aquel que quiera profundizar en los conceptos aquí expuestos.

Detalle de la serie 'ABC de la Europa Racista' (2017). Fotografía: Paula Herraiz Llavador.

Detalle de la serie ‘ABC de la Europa Racista’ (2017). Fotografía: Paula Herraiz Llavador.

El público se ve invitado a realizar dos paradas obligatorias al visitar la exposición, por un lado para explorar el ‘ABC de la Europa Racista’ (2017) y, por otro, para adentrarse a modo de relato en ‘Hay un monstruo bajo mi cama’ (2017). En esta misma línea, la obra ‘Ius Sanguinis’ expone la complejidad de un término que perturba la vida de los hijos fruto de uniones migrantes. Tanto su formación como sus propias vivencias, han convertido su obra en un árbol de relatos que interpelan al espectador a mirar a los ojos del verdadero “monstruo”: aquel que se alza como adalid de la “blanquitud”.

‘El monumento’ se ve truncado por la distintiva expresión artística de Daniela, quien, a través de ’Monumentos coloniales’ (2017), altera la relación del individuo con su herencia artística, quedando destronada la memoria impuesta por los invictos.

La esencia tanto del proyecto ’07-11-2016′ (2017) como ‘Monumentos coloniales’ (2017), se embebe de su paso por Valencia. La obra se compone de una pieza audiovisual realizada por el alumnado del Máster en Historia del Arte y Cultura Visual de la Universitat de València, junto con la artista, la comisaria Irene Llàcer y el Equip351. La performance suponía el cierre de unas jornadas impartidas en la Facultad de Geografía e Historia cuyo objetivo era el de profundizar en el entendimiento crítico del Sistema de Control Migratorio, la colonialidad entre otros temas abordados en la obra de Daniela Ortiz.

Pieza de la serie 'Monumentos Coloniales' (2017). Fotografía: Paula Herraiz Llavador.

Pieza de la serie ‘Monumentos Coloniales’ (2017). Fotografía: Paula Herraiz Llavador.

Daniela Ortiz alumbra la performance ’07-11-2016′ justo en la transición del paso del día 6 al 7 de noviembre de 2016, momento en el cual le es impuesto el estado de ciudadana ilegítima. El lugar escogido fue la Plaza de Manises de la ciudad de Valencia, flanqueada por el Palau de la Generalitat y la Diputación Provincial y presidida por la estatua del colonizador Francisco Pizarro, erigido en lo alto de su columna, testigo de todo lo allí acontecido.

La acción consiste en la lectura por parte de los alumnos del Máster de las palabras exactas que el funcionario de la oficina de extranjería le había dicho a Daniela, esa misma mañana. La artista, situada frente a la escuadra “euroblanca”, callada, con la mirada clavada en el suelo, aún con la vibración de las doce campanadas que marcaron el fin de su condición de persona “legal”, asume lo dicho, cual sentencia. El momento invita a la reflexión interna de lo que en esa plaza estaba sucediendo: una mujer, una futura madre, una persona, había adquirido la condición de “ilegal” en el país que la había visto formarse como artista y donde había establecido vínculos afectivos; un país que ahora le daba la espalda.

Los planteamientos que subyacen en las piezas expuestas permiten a “Blanca Europa” eclosionar en nuevos espacios a los que acudir tanto para la reflexión como para la acción. Por otro lado, la participación activa y organizada con el Equip351 (colectivo de gestión de proyectos culturales), estimula la implicación y acceso de todos los públicos.

Sin duda, la presencia de artistas como Daniela Ortiz dentro del panorama artístico es fundamental para la cristalización del pensamiento crítico de la población, a menudo sumido en el letargo. Una realidad que trasciende la mirada, el gesto y la palabra, haciendo partícipe al espectador de un acto que fluctúa entre la reflexión y la rebeldía.

Instantánea de la exposición 'Blanca Europa', presente en Las Atarazanas.

Instantánea de la exposición ‘Blanca Europa’, presente en Las Atarazanas.

Andrés Herraiz Llavador

 

 

 

El Spinosaurus que sabía nadar

Spinosaurus: el gigante perdido del Cretáceo
Museu de les Cièncias
Avda Professor López Piñero, 7. Valencia
Hasta febrero de 2018

La muestra temporal ‘Spinosaurus: el gigante perdido del Cretáceo’ presenta en la primera planta del Museu de les Ciències al primer dinosaurio, conocido hasta el momento, adaptado para nadar y el más grande entre los dinosaurios carnívoros. La muestra está organizada por la National Geographic Society con la colaboración de la Universidad de Chicago. En la inauguración del viernes 6 de octubre estuvo Nizar Ibrahim, paleontólogo y explorador de National Geographic además de experto sobre el dinosaurio Spinosaurus.

Spinosaurus

Spinosaurus: el gigante perdido del Cretáceo. Imagen cortesía del Museo de las Ciencias.

Los expertos han debatido durante mucho tiempo si los dinosaurios podían nadar o no y, hasta la fecha, las pruebas directas de dinosaurios acuáticos no son precisamente abundantes. Sin embargo, sí han aparecido indicios prometedores, como unas marcas que habrían dejado los vientres de los dinosaurios en Utah.

Pero cuando un equipo de arqueólogos que trabajaba en Marruecos encontró el esqueleto más complejo del gigantesco carnívoro conocido como Spinosaurus, no solo se confirmó que este dinosaurio era más grande que el terror del Cretácico, el Tyrannosaurus rex, sino que también presentaba adaptaciones evolutivas para nadar: patas planas y cortas, unas fosas nasales que llegaban hasta la mitad del cráneo y una gran densidad ósea, como la de los hipopótamos. Este dinosaurio, nombrado Spinosaurus aegytiacus, claramente estaba adaptado para nadar lagos y ríos. Cuando el Spinosaurus vivió en Marruecos hace 97 millones de años, la zona era pantano.

Spinosaurus: el gigante perdido del Cretáceo.Imagen cortesía del Museo de las Ciencias.

Spinosaurus: el gigante perdido del Cretáceo.Imagen cortesía del Museo de las Ciencias.

El Spinosaurus, que vivió en el Cretáceo hace 95 millones de años, tenía unas dimensiones colosales -6,8 toneladas de peso y 15 metros de longitud- dos metros más que el Tyrannosaurus rex, y unas características que lo hacen único: el cráneo parecido al de un cocodrilo, una inmensa cresta dorsal y patas posteriores cortas para desplazarse en el agua.

Los resultados de la investigación sobre el nuevo hallazgo, que desveló la forma de vida semiacuática del Spinosaurus y sus dimensiones, se publicaron en la revista Science en el año 2014 y son el origen de esta exposición que se inauguró en el Museo National Geographic de Washington. Después de pasar por Milán, Berlín y Barcelona llega ahora a Valencia donde podrá verse hasta febrero de 2018.

Spinosaurus: el gigante perdido. Imagen cortesía del Museo de las Ciencias.

Spinosaurus: el gigante perdido. Imagen cortesía del Museo de las Ciencias.

El Círculo de Bellas Artes abre nueva etapa

Círculo de Bellas Artes
C / Maldonado, 48. Valencia
Inauguración: jueves 28 de septiembre de 2017

“Estamos limpios totalmente. No debemos nada a nadie”, afirmó con rotundidad Gerardo Stübing, presidente del renacido Círculo de Bellas Artes de Valencia. Y cuando dijo eso, se refería al 1,8 millones que suponía el conjunto de la deuda de una institución que busca precisamente arrancar desde un “punto cero”. “Arrastramos la mala fama de tiempos anteriores, pero la gente que estamos ahora no tenemos nada que ver con eso”, remachó. De manera que no solo “está todo finiquitado”, sino que Stübing confía en ir ganándose poco a poco a la sociedad y las instituciones valencianas.

De hecho, habló de las conversaciones ya mantenidas con la Conselleria de Cultura y el Ayuntamiento de Valencia, con el fin de establecerse en un espacio mayor al que ahora tienen. Conversaciones que avanzan con las lógicas reservas. “Tienen miedo; están a la expectativa después de todo lo que ha llovido. Cuando vean que funciona y que no hay ninguna historia detrás que pueda comprometerles, pienso que se animarán”. De momento, inauguran la sede de la calle Maldonado con la exposición Abstrac3, de los artistas Vicent Carda, Luis Moscardó y Manuel Rey-Fueyo.

Gerardo Stübing, en primer plano, y Aureli Domènech. Imagen cortesía del Círculo de Bellas Artes.

Gerardo Stübing, en primer plano, y Aureli Domènech. Imagen cortesía del Círculo de Bellas Artes.

“Es la primera exposición dedicada al arte abstracto puro y duro, porque en la colección del Círculo no hay abstracción”, señaló su director artístico Aureli Domènech. Es otra forma de romper con ese pasado del que pretenden desprenderse a toda costa: “Rompemos el muro del realismo pictórico con la abstracción”, subrayó Domènech. El patrimonio artístico del Círculo de Bellas Artes lo integran alrededor de 200 obras, cuya colección está “custodiada en un ayuntamiento, cuyo nombre no podemos dar por razones de seguridad”, apuntó el director.

Siguiendo con esa política de punto cero, Stübing también destacó el hecho de que estuvieran igualmente reelaborando los estatutos jurídicos del Círculo de Bellas Artes “para que no vuelvan a ocurrir las cosas del pasado”. Por ejemplo, “blindar la colección” para que las obras no fueran objeto de especulación económica. “Esto es de los artistas y de los amantes del arte, de manera que las obras están para exhibirse”. Y Stübing puso los ejemplos de Pinazo y Sorolla, que en su momento donaron obra al Círculo pensando en la institución como garante de ese ideario socio cultural.

Interior del Círculo de Bellas Artes de Valencia.

Interior del Círculo de Bellas Artes de Valencia.

Tampoco los socios, ahora en torno a los 160 con una cuota mensual de 17 euros, tienen garantizada una exposición. “El Círculo no está para entronizar a los socios. Yo, de hecho, nunca haré una exposición mía aquí”, resaltó el presidente. La intención es precisamente abrir la institución “100% privada” a la toda la sociedad y todos los artistas. “Queremos ser independientes y libres”, para ello hizo un llamamiento público para que la gente se hiciera socia. “Con 225 ó 250 tendríamos autonomía suficiente”.

Fachada del Círculo de Bellas Artes de Valencia.

Fachada del Círculo de Bellas Artes de Valencia.

Tampoco la pintura será protagonista exclusiva de la nueva etapa. “El Círculo no es solo pintura, sino que habrá fotografía, videocreación, paisaje sonoro, incluso teatro y cualquier otra manifestación artística que no tenga cabida en otros espacios. También didáctica, porque para nosotros es muy importante no solo exhibir, sino reflexionar en torno a las exposiciones”, señaló Domènech. También llevarán fuera la propia colección en el denominado El Cercle en Moviment, cuyas primeras muestras tendrán lugar durante la próxima Navidad en los municipios de La Llosa de Ranes y Sumacàrcer.

El Círculo de Bellas Artes potenciará el carácter asociativo, ofreciendo una cuota especial a las asociaciones que se vinculen a la institución, frente al concepto más empresarial que, por ejemplo, tiene el de Madrid. “No vamos a comprar obra, sino a potenciar la donación”, dijo Domènech, algo más propio del espíritu que desde 1893 posee el Círculo. Para ello, trabajan ya con el fin de aumentar la colección mediante la denominada Siglo XXI, con donaciones de artistas recientes, como Michavila cuya familia ha ofrecido “generosamente” alguna obra. “Si nuestro espacio expositivo se prestigia, muchos artistas querrán hacerlo”, concluyó Stübing.

Interior del Círculo de BBAA.

Interior del Círculo de Bellas Artes de Valencia.

Salva Torres

Poéticas en torno a la ruina en Chirivella Soriano

‘Fragmentos para la eternidad. Poéticas en torno a la ruina’, VV.AA.
Fundación Chirivella Soriano
Valeriola 13, Valencia
Del 6 de octubre de 2017 al 14 de enero de 2018

La Fundación Chirivella Soriano presenta la exposición ‘Fragmentos para la eternidad. Poéticas en torno a la ruina’, que se inaugura el próximo viernes 6 de octubre en la sede de la organización y podrá visitarse hasta el 14 de enero.

La muestra reúne los trabajos de una serie de artistas que reflexionan sobre la ruina y su función histórica, social y crítica. Un hilo conductor que ofrece la mirada amplia, personal y en constante evolución de un grupo de creadores que se aproximan al pasado desde múltiples expresiones, todas válidas para establecer un diálogo sobre sus inquietudes, preocupaciones y experiencias vitales; retazos que tejen un imaginario pleno de matices.

Instantánea de Óscar Carrasco que forma parte de la exposición. Fotografía cortesía de la Fundación Chirivella Soriano.

Instantánea de Óscar Carrasco que forma parte de la exposición. Fotografía cortesía de la Fundación Chirivella Soriano.

Lida Abdul, David Bestué, Bleda y Rosa (Premio Nacional de Fotografía 2008), Carmen Calvo (Premio Nacional de Artes Plásticas 2013), Óscar Carrasco, Antonio Fernández Alvira, Patricia Gómez y Mª Jesús González, Mª José Planells y Anna Talens comparten con el espectador su ideal de ruina como recurso artístico. Fragmentos para la eternidad que utilizan el videoarte, la escultura, los recursos plásticos o la fotografía como medios de expresión; que pervierten los materiales para alcanzar nuevas realidades sensibles al cambio y recrean espacios que ya no serán como fueron, pero permiten una perspectiva sobre el paso del tiempo, sobre la memoria.

En la exposición podrá disfrutarse de dos piezas de la valenciana Carmen Calvo, referente del arte plástico nacional, que se exhiben por primera vez y pertenecen a la colección de la Fundación Chirivella Soriano. Por su parte, el trabajo de la artista Lida Abdul forma parte de la colección de Es Baluard Museu d’Art Modern i Contemporani de Palma; y, el resto de obras, son préstamos de los creadores.

Las conversaciones que mantienen estos artistas entre el pasado y el presente sitúan al espectador, por ejemplo, como testigo de la devastación y la tragedia que supone una guerra como la de Afganistán. También sobre lo que queda de espacios olvidados, abandonados, sin vida; o de descubrir elementos ocultos de los paisajes, de los edificios, de los recuerdos.

Instantánea de Lida Abdul que forma parte de la exposición. Fotografía cortesía de la Fundación Chirivella Soriano.

Instantánea de Lida Abdul que forma parte de la exposición. Fotografía cortesía de la Fundación Chirivella Soriano.

Estas ‘Poéticas en torno a la ruina’ son a su vez una posibilidad para el juego, el fraude y la percepción subjetiva del espectador ante las creaciones arquitectónicas que engañan, los objetos perdidos y los materiales desechados que cobran otras vidas ante la fragilidad del presente.

Los trabajos reflexionan sobre la memoria, sobre nuestros pasados y el origen de lo que somos. En un momento social y cultural en el que predomina el instante y lo fugaz, prestar atención a las ruinas es una manera de orientar nuestras vidas.

Igualmente, La Fundación Chirivella Soriano y el Máster Oficial en Producción Artística de la Facultat de Belles Arts de Sant Carles de la UPV presentan ‘Chemtrails’, el proyecto de la artista Cristina Santos (Vila-real, 1990), que ha resultado seleccionado en la VI Convocatoria Sala d’arcs. La obra, elegida entre las presentadas por los alumnos y alumnas del máster, ha sido ideada específicamente para este espacio.

La convocatoria surge a través del convenio entre la Fundación Chirivella Soriano y la Universitat Politècnica de València, en la que un jurado selecciona una de las piezas presentadas para que sea expuesta en la Sala d’arcs. La pieza podrá visitarse también entre el 6 de octubre y el 14 de enero.

Imagen de un las piezas de Anna Talens que forman parte de la exposición. Fotografía cortesía de la Fundación Chirivella Soriano.

Imagen de un las piezas de Anna Talens que forman parte de la exposición. Fotografía cortesía de la Fundación Chirivella Soriano.

La escritura asémica de Zirotti en la Fundación Frax

‘Pre-Texto’, de Claudio Zirotti
Comisaria: Natividad Navalón
Sala Pedro Delso
Fundación Frax
Paseo de las estrellas 3, L’Alfàs del Pi (Alicante)
Del 6 de octubre de 2017 al 7 de enero de 2018

La escritura es el asidero en el que tomar aliento en la travesía de la vida. Es el aliviadero que nos permite representar, dibujar, expresar ideas o pensamientos, sentimientos, rabia o dolor, el acontecer, a veces sin sentido, expresado por medio de palabras, números, notas musicales o trazos; grafías que recogen lo impreciso del ser humano. Ese pensamiento abstracto es el que nos consiente cambiar a voluntad de una situación a otra, el que nos consiente descomponer el todo en partes, el que nos permite analizar de forma simultanea distintos aspectos de una misma realidad.

Las obras que componen la exposición ‘Pre-Texto’ nos presentan la escritura como aparejo que transforma el lienzo, convirtiéndolo en el teatro donde el texto cobra vida, donde el texto entra en acción. Texto que ya no toma por modelo a la frase, pero sigue siendo el brote de sentimientos que supone los goces del lenguaje, texto que conforma las páginas de historia para cancelar, de las que, como nos señala Claudio Zirotti, sólo quedan mapas para contar, mapas para trazar un pensamiento abstracto que le permita planear y asumir simulacros, y pensar, y sentir, y actuar.

Las obras que presenta el artista para esta exposición se construyen en el paraíso de los signos, conformando un texto utópico sin lugar donde varar; donde todos los significantes están ahí, desafiantes, pero ninguno alcanza su fin porque todos son parte de un narración. Formas alfabéticas en continuo movimiento, que se encuentran y se funden, que se enfadan y separan, creando un espacio vivo, a veces saturado, otras veces sereno y calmo. En cada uno de los textos que el autor nos despliega en sus obras convierte la caligrafía en movimiento. En ella, la frescura del trazo, el equilibrio de la línea o la transparencia de la tinta, son partes de la coreografía que se desarrolla en la escena del lienzo. Ese texto se convierte en nuestra tabla de náufrago, en el lugar de la memoria.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición 'Pre-Textos'. Fotografía: Eduardo Peris.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición ‘Pre-Textos’. Fotografía: Eduardo Peris.

Cuando Zirotti proyecta esta obra la plantea y la razona desde un punto de vista semiótico. Desde una perspectiva semiológica, la narración se puede realizar con cualquier clase de signos, por ello, siempre trabaja con la visión real del elemento, del signo, glifos o personajes, como el autor los llama, que se podrían esculpir uno a uno. Y es en este contexto plástico en el que Claudio recompone la narración a través de recursos plásticos como el color, las formas, el tachado o lo huidizo, lo escondido, lo oculto o lo encubierto, disimulado, tal vez. Una manera de dibujar el discurso sin volverlo insensato.

La deconstrucción de la palabra en su obra, viene determinada por el metro, por la asonancia, por el ritmo prosódico de trazos caligráficos que nos dibujan las pinceladas como notas musicales en un pentagrama: blancas, negras, piano, crescendo, silencio. Es en esa danza en la que el espectador logra aprehender los signos y el espejismo del lenguaje que representan. Una escritura asémica que a modo de mantra lo mece en la cuna del recuerdo. Como nos evoca Rimbaud, no existe poesía sino cuando existe meditación del lenguaje, lo cual supone la ruptura de los cuadros fijos del lenguaje, de las reglas de la gramática y de las leyes del discurso. Y es en esa libertad del discurso en la que se mueve este artista italiano.

Lo que nos atrapa precisamente de los cuadros de Zirotti no son directamente las referencias, ni su estructura, sino más bien la percepción que nos ofrece el propio texto allí representado: colores, formas, personajes que aparecen y desaparecen, historias más allá de la narración. La visión de la coreografía y puesta en escena nos permite recorrer, saltar, descubrir, abstraernos y volver a sumergirnos en un profundo desgarramiento que imprime el propio lienzo y no la simple temporalidad de su lectura.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición 'Pre-Textos'. Fotografía: Eduardo Peris.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición ‘Pre-Textos’. Fotografía: Eduardo Peris.

En el espacio expositivo de la Fundación Frax, el artista nos presenta sus dos últimas series, ‘Alegoría de los signos’ (2015-2016) y ‘Pre-texto’ (2016-2017), que, en su devenir, nos muestran la metodología empleada por el artista en la génesis de las obras y en la libertad de creación que le permite la producción de las mismas. La obra de Zirotti, que nace con el Art Brut en sus comienzos en Italia, vuelve a retomar a través de estos dos trabajos el territorio de la escritura asémica. Si revisamos el arte contemporáneo, grandes personajes en el mundo artístico como Jean Dubuffet, Paul Klee, Twombly, Joan Miró o Zhang Xu se han adentrado en algún momento de su recorrido artístico en este interminable recurso y fascinante contexto. En este artista italiano, la práctica de la escritura asémica se afinca cada vez más en su obra y cobra así un protagonismo que tinta sus últimas series.

La serie ‘Alegoría de los signos’ empieza presentándonos cada una de las iconografías, cada uno de los signos que constituyen el alfabeto utilizado a lo largo de este trabajo. Signos que son abocetados, identificados, protagonistas, formas dotadas de personalidad y movimiento para después, en una danza con el resto de personajes, ir configurando cada uno de los textos que componen y organizan el discurso de los cuadros. La estructura del texto se transforma en iconografía, la iconografía en movimiento y el movimiento se expande por toda la tela. Signos que cobran vida y se transforman en personajes antropomorfos que interactúan entre sí. Iconografías que juegan en el espacio del lienzo libremente, sin un orden aparentemente lógico, tal vez, la incomodidad de la aglomeración las resitúe, provoque la necesidad de cambiar trazos, espesores o armonías, para llegar a una estética del equilibrio a través de la danza, de la musicalidad, de la expresión sin preconceptos en el instante de la creación. En el transcurrir del tiempo, el acto de escribir se convierte en una melodía cinética. A cada nota un trazo, repetición, tonos y colores, ritmos y sonidos. El lienzo es el escenario de cada una de las composiciones que plasma en sus cuadros, de cada uno de los textos que nos narra, para llegar a una comunicación que va más allá de la palabra.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición 'Pre-Textos'. Fotografía: Eduardo Peris.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición ‘Pre-Textos’. Fotografía: Eduardo Peris.

En la segunda serie titulada ‘Pre-texto’, que da nombre a la exposición, los signos se rebelan, sus personajes se reducen, juegan, son como duendes que aparecen y desaparecen y la caligrafía toma protagonismo dentro de un mundo donde prevalece la forma, el color, estructura, procesos gráficos y proporción. Inmerso en esa imagen abstracta, Claudio Zirotti incorpora una caligrafía donde la expresión adquiere más importancia que la legibilidad de las letras. En un intento de hacer fluctuar al espectador entre el leer y el mirar se apropia de una escritura no convencional, sin semántica, los manuscritos que nos deja leer no corresponden con alfabeto ninguno ni forma predeterminada, nos introducen en la escritura asémica. El espectador llega al entendimiento con la obra, no por la narración del texto sino por la forma caligráfica del mismo. En la escritura anémica no hay interpretaciones erradas, pues siempre está sujeta al ciclo comunicativo que se completa entre el artista-escritor y el lector-espectador. Como el mismo artista señala, la escritura que usamos para comunicarnos es estática, pero la escritura asémica siempre tiene un mínimo de movimiento, es creada desde el sentimiento, es arrojada por movimientos palpitantes descritos en la acción. El espectador desconoce el alfabeto; la lectura, muda, no tiene ningún significado, el artista solamente nos dibuja el relato del recuerdo, más allá de las palabras.

Poetas visuales como Tim Gaze y Jim Leftwitch, partituras de Jonh Cage u obras de Cy Twombly nos acercan también a una caligrafía propia, individual, sin significado pero sin error, sin contexto semántico específico, una escritura abstracta e inmaterial, no sonora e ilegible, una escritura que no se puede leer, sino observar.

Claudio Zirotti expresa sensaciones que si bien pueden ser armónicas y representativas nos apuntan hacia un discurso íntimo y particular mediante el cual transmite emociones, acciones y recuerdos, dudas y temores. Los cuadros plantean una escritura pensativa inmaterial que busca preservar su aliento primario de pensatividad, plantear la textura de las meditaciones entre azarosas y automáticas, donde cobra protagonismo el trazo en el borde del discurso, en un intento de dotar aura a la escritura. Textos que no se pueden leer, pero con una caligrafía perfecta. Textos que no se pueden recitar, pero se sienten en la impresión de la línea. Procesos que nos remiten a la frase del poeta Osvaldo Lamborghini “no leía, pero sus subrayados eran perfectos”, en el caso del artista italiano, textos llenos de pasión, imposibles de leer, pero con una caligrafía impecable.

La escritura asémica que nos presenta en sus cuadros va apoderándose del lienzo, comparte espacio con colores y formas, con grafismos y signos, con trazos y fuertes pinceladas que a veces quieren apartarla. La escritura asémica, sigue sigilosamente recuperando su lugar porque está acostumbrada a liberarse de los límites impuestos, aun así guarda una relación formal con los recursos plásticos que le acompañan.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición 'Pre-Textos'. Fotografía: Eduardo Peris.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición ‘Pre-Textos’. Fotografía: Eduardo Peris.

Es precisamente su aparición la que seduce al espectador porque está abierta a múltiples interpretaciones. La forma de la caligrafía y la estructura del texto sugieren un significado, más allá de las palabras, más allá de los objetos, más allá de los signos, connotaciones al dictado de la percepción y de la intuición de quien la hace y quien la ve. Esta intuición y esta percepción describen un mundo, un mundo que como apunta Eco adquiere una rica complejidad de significados a través de la sucesión de los signos, una obra abierta a la interpretación del espectador. Este sentido de la semiótica es el que Claudio Zirotti va desarrollando a través de estas dos series.

El espacio, a veces el color, a veces la incisión en una textura, tejen el intervalo entre los signos, dibujan los ritmos de la gramática que compone los cuadros. Tiempos, simetrías y tenores nos construyen la serie espacial en la que los términos se relacionan entre sí. En este caso, las frases, aunque ilógicas, continúan siendo frases. El diálogo entre los recursos utilizados por el artista es el pilar donde descansa la significación. Podría decirse que el método de trabajo utilizado por Zirotti coincide con el concepto intuitivo, en semiología, de caos. Cada uno de los textos, cada uno de los signos no se pueden decir, se ven pero son indecibles, como cuando un hombre recuerda lo que estuvo pensando en un momento anterior, o cuando continua pensando en algo.

Cuando relaciona cualquier elemento, cualquier signo uno detrás de otro, está creando una escritura, porque al dar un valor a cada signo, o un nombre a cada signo comienza a establecerse un diálogo. La abstracción del diálogo, de la palabra, la abstracción del lenguaje, la abstracción de la idea. El signo potencia en su obra una estructura abstracta. Una estructura formada por varios signos que representa el propio acto de comunicación. Si cuando leemos una palabra, cada una de las letras van configurándonos la imagen al que alude el significado. Cuando percibimos el texto creado por Claudio, cada una de las letras, cada uno de los signos, se transforman en personajes protagonistas de la escena, figuras en una narración, en el escenario de la acción. Su obra no ofrece mensajes unívocos, en este sentido hace referencia a la evasión del didactismo que nos relata Kafka y acepta múltiples interpretaciones. Se mantienen las leyes naturales pero el conflicto surge de la relación ente el mundo normal y los elementos descolocados. Alude más de lo que muestra.

A veces los lienzos son el PRE-TEXTO para presentar momentos vividos, momentos guardados en el lugar de la memoria hasta que el impulso de la escritura los hace aflorar. Una colección de recuerdos compartidos, una fusión de vivencias por la estética, un camino acompañado que no deja de enseñar, una mujer querida que marca el movimiento, una vida deseado que dibuja el equilibrio. El tiempo y la frescura siempre de la mano, en perfecta armonía son uno en el devenir de los tiempos. Es el momento para reencontrase con el placer de la madurez que concreta con simplicidad las ideas, que valora la esencia del ser, que entra en el intimismo. Como nos sugiere Jakobson, es el momento de dejar las palabras en libertad.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición 'Pre-Textos'. Fotografía: Eduardo Peris.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición ‘Pre-Textos’. Fotografía: Eduardo Peris.

Natividad Navalón

 

La faceta más bibliófila de Juan Negrín

La biblioteca errante. Juan Negrín y los libros
Centre Cultural La Nau
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 30 de noviembre de 2017

El Centre Cultural La Nau de la Universitat de València inaugura su temporada de exposiciones con ‘La biblioteca errante Juan Negrín y los libros’. La muestra, que puede visitarse en la sala Duc de Calàbria hasta el próximo día 30 de noviembre, descubre la pasión bibliófila y literaria del que fuera presidente del Gobierno de la II República española.

Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, aseguró que con esta muestra pretenden “inaugurar una línea de exposiciones para poner en valor un nuevo espacio de La Nau, la sala Duc de Calàbria, que se destinará a exposiciones que muestren el valor bibliográfico y documental de la Universitat de València y de otras entidades”. Asimismo, anunció que cada año se programarán dos o tres exposiciones en este lugar, que además acogerá una exposición permanente con una selección de los mejores códices de la institución, que podrá visitarse a través de visitas guiadas. Esto ha sido posible, según explicó Victoria García, directora del Servicio de Bibliotecas, por el traslado de 100.000 incunables y libros a otros depósitos de La Nau y la recuperación de este espacio para exposiciones.

Una de las intervenciones más emotivas fue la de la nieta de Negrín, Carmen Negrín, que describió a su abuelo como “un hombre elegante con los bolsillos deformados porque estaban llenos de libros, así era su pasión por la lectura”. Desde la Fundación Juan Negrín, su presidente José Medina señaló que esta exposición suponía “el mejor regreso de Negrín a Valencia”.

Responsables de la exposición 'La biblioteca de Juan Negrín y los libros'. Imagen cortesía de La Nau.

Responsables de la exposición ‘La biblioteca errante. Juan Negrín y los libros’. Imagen cortesía de La Nau.

Carmen Amoraga, directora general de Cultura y Patrimonio, también quiso destacar al personaje de Negrín: “No era un político al uso y con esta exposición se cierra un círculo para conocer no solo su dimensión como político y como médico sino como persona, a través de sus intereses literarios”.

El origen de ‘La biblioteca errante Juan Negrín y los libros’ se remonta a 2015, cuando Juan Manuel Bonet y Salvador Albiñana presentaron en el Instituto Cervantes de París y en la Fundación Juan Negrín una exposición con idéntico título. Ahora Salvador Albiñana, comisario de la exposición, propone una versión revisada y ampliada de la muestra en la que se ha documentado mejor la imprenta republicana durante la guerra, la dimensión académica de Negrín, y el importante catálogo de la editorial España (1929-1935), fundada por Juan Negrín, Luis Araquistáin y Julio Álvarez del Vayo.

Según Albiñana, la importancia científica y política de Juan Negrín López, creador de una prestigiosa escuela española de fisiólogos y presidente del Gobierno de la República desde mayo de 1937, ha dejado en una zona de sombra su interés por los libros y la lectura. Una pasión iniciada en sus años de estudiante de medicina y profesor en Leipzig, que le acabó convirtiendo en un bibliófilo. Era frecuente encontrarlo en los cafés leyendo libros y revistas en el escaso tiempo libre que le permitían sus obligaciones, recordó el pintor e ilustrador Luis Quintanilla, uno de sus amigos más cercanos.

En la exposición se muestran alrededor de 150 títulos ordenados por la fecha de edición. Una elección de los libros, las revistas y los folletos publicados en los años que vivió, conservados en el que fue su domicilio en París y que su nieta, Carmen Negrín, ha conservado. Presentada en tres secciones cronológicas (1914-1936, 1936-1939 y 1939-1956), muestra los intereses de Negrín como lector: académicos, políticos, arquitectónicos, artísticos, literarios… Se pueden ver piezas muy singulares de su biblioteca personal como el primer libro de poemas de Pedro Salinas con dedicatoria a Negrín y uno de los pocos ejemplares que se conservan en el mundo de ‘España en el corazón’ de Pablo Neruda.

Las ciencias, las letras, las artes y la política se confunden en su biblioteca porque se confundieron en su vida. Karl Jaspers o Blas Cabrera, gran divulgador de la relatividad einsteniana, convivían con Valle Inclán, George Grosz o Pedro Salinas, cuyo primer libro,‘Presagios’, le dedicó el poeta en 1924. Ese año su nombre aparecía junto a los de Azorín, Enrique Díez-Canedo, José Moreno Villa, Ramón Gómez de la Serna, Max Aub, José Bergamín o Luis Buñuel en la lista de suscriptores. La exposición también recoge libros por su inclinación por la nueva arquitectura: ‘Internationale Architektur’ (1925), de Walter Gropius; ‘Paris de nuit’ (1933), de Paul Morand y Brassaï, entre otros.

Responsables de la exposición 'La biblioteca errante. Juan Negrín y los libros'. Imagen cortesía de La Nau.

Salvador Albiñana, comisario de la exposición ‘La biblioteca errante. Juan Negrín y los libros’, ofreciendo explicaciones durante la presentación de la muestra. Imagen cortesía de La Nau.

También de esta época, se recogen ejemplares de la editorial que él inauguró, junto con sus amigos, Luis Araquistáin y Julio Álvarez del Vayo. El sello ‘España’, fue un ejemplo del afán modernizador de la Generación del 14 -la primera universitaria y europeísta. La editorial se inauguró con la novela pacifista de Erich M. Remarque ‘Sin novedad en el frente’ (1929). Fue un gran éxito que pronto alcanzó nueve ediciones. Del variado catálogo -activo hasta 1935- pueden mencionarse ‘Mis peripecias en España’ (1929), de Leon Trotski; ‘Vieja y nueva moral sexual’ (1930), de Bertrand Russell, con Manuel Azaña como traductor, o‘¡Écue-Yamba-Ó!’ (1933), la primera obra de Alejo Carpentier.

La biblioteca de Negrín ofrece un amplio registro de las prensas republicanas. Entre otras destacan las ediciones del Ministerio de Instrucción Pública y Sanidad y los austeros impresos de la Dirección General de Bellas Artes, a cuyo frente estaba Josep Renau; a esa serie pertenece la ‘Memoria de la Oficina de Adquisición de Libros’ (1937), redactada por María Moliner, entonces directora de la Biblioteca de la Universidad de Valencia.

También ‘Hommage à Federico García Lorca, poète fusillé à Grenade’, presentado en la Exposición Internacional de París de 1937; una versión francesa del discurso pronunciado por Manuel Azaña en la Universidad de Valencia el 18 de julio de 1937;  folletos como ‘Les 13 points pour lesquels combat l’Espagne’ (1938), programa del gobierno Negrín, cuyo traductor fue André Malraux y ‘España en el corazón, de Pablo Neruda’, que se acabó de imprimir en noviembre de 1938 en las viejas prensas del monasterio de Montserrat, al cuidado de Manuel Altolaguirre. Muy valioso ejemplar -el número nueve de una tirada de quinientos- de un libro registrado en escasas bibliotecas.