El mundo como prisión del IVAM

Please, come back. ¿El mundo como prisión?
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 8 de abril de 2018

“Tenemos más libertad en un mundo cada vez más interconectado y, sin embargo, estamos teniendo menos libertad de expresión”. Hou Hanru, directo del MAXXI de Roma y comisario de la exposición Please, come back. ¿El mundo como prisión? se refirió a esa paradoja utilizando poco después el término de paranoia. “Paranoia que existe en los muros exteriores y que estamos sugestionando interiormente”, para hablar a continuación de “la cultura del miedo”. El IVAM acoge 53 obras de 26 artistas como reflejo de ese miedo al control social, que preside una gran jaula del artista de Malasia H. H. Lim, el cual se hace eco de esa misma paradoja entre la seguridad y la libertad.

Obra de Rem Koolhaas en la exposición 'Please, come back. ¿El mundo como prisión? Imagen cortesía del IVAM.

Obra de Rem Koolhaas en la exposición ‘Please, come back. ¿El mundo como prisión? Imagen cortesía del IVAM.

Dice Lim: “No hay jaula que no se asemeje a una cárcel. Lo extraordinario, sin embargo, es que esas jaulas pueden mirarse desde ángulos diferentes: uno que se desprecia y otro que se ama”. Se desprecia, lógicamente, “la cárcel, la prisión humana”, pero se aprecia por otro lado, “la cámara acorazada, tremendamente atractiva”. De manera que el sujeto contemporáneo demanda seguridad contra la violencia externa que amenazaría su confort, al tiempo que, de tan confortable, necesita el peligro, real o imaginario, que le haga vivir intensamente.

Lim, una vez constatada esa paradoja, señala que vivimos contaminados en la vida diaria a causa de esa “obsesión por todo lo que nos rodea y de una constante autovigilancia”. “Y así, a lo largo de la historia, los seres humanos han logrado construir una jaula para sus tesoros y otra para ellos mismos”, añade. Jaula que abre el recorrido expositivo bajo el título de La jaula, el banco y el equipaje, realizada a base de metal, en cuyo interior está ese banco, mitad dentro mitad fuera, y una maleta con cadena y candados.

Obra de Elisabetta Benassi en la exposición 'Please, come back. ¿El mundo como prisión?' del IVAM.

Obra de Elisabetta Benassi en la exposición ‘Please, come back. ¿El mundo como prisión?’ del IVAM.

La pieza de neón del colectivo parisino Claire Fontaine es la que da título a la exposición. Please, come back (Por favor, vuelve) son las palabras luminosas que se apagan y encienden cuando la gente pasa por debajo, ubicadas justo encima de esa jaula que sirve como metáfora del conjunto. Una frase “romántica” vinculada con la “irónica cita del mensaje que los clientes leen cuando salen de una tienda”, según recoge el texto explicativo. Metáfora de la paranoia del mundo como prisión a la que alude igualmente el título de la muestra que hasta el 8 de abril permanecerá en la Galería 7 del IVAM.

Hanru explicó que la exposición se dividía en tres partes: detrás, fuera y más allá de los muros. Detrás de sus paredes, en tanto reflejo “físico del encarcelamiento”. Fuera de los muros, donde se pierde esa sensación de falta de libertad para vivir en las ciudades “como prisiones abiertas”. Y, por último, el más allá de los muros, “donde se juntan realidad y ficción; los muros que vemos y no vemos”. De nuevo, la paranoia de vivir en libertad sintiéndose el sujeto contemporáneo en todo momento vigilado.

Vista de la exposición 'Please, come back. ¿El mundo como prisión?' Imagen cortesía del IVAM.

Vista de la exposición ‘Please, come back. ¿El mundo como prisión?’ Imagen cortesía del IVAM.

El colectivo ruso AES+F (siglas de los apellidos de los artistas Tatiana Arzamasova, Lev Evzovich, Evgeny Svyatsky y Vladimir Fridkes) muestra en un gran video esa mezcla de utopía y distopía que caracteriza la sensación del mundo como prisión. Mundos soñados como paraísos que devienen pesadillas. “No sabemos hasta dónde nos va a llevar” todo esto “muy curioso que nos está sucediendo”, subrayó Hanru. En la exposición hay referencias a esos controles de las videocámaras instaladas en las ciudades (Mikhael Subotzky), al engaño y la manipulación (en los videos de Rä Di Martino), a las huellas de esos muros carcelarios (Patricia Gómez y María Jesús González) o a los expedientes desclasificados de la CIA (Jenny Holzer), entre otros.

José Miguel Cortés, director del IVAM, se refirió a la “sociedad de cristal” en la que “nos sentimos vigilados”, diciendo que el museo valenciano se alejaba “del ojo del Gran Hermano”. Precisamente de su “hermano” el MuVIM prefirió no hablar: “No tengo nada que decir”, en alusión a la polémica que señalaba al Museo de la Ilustración como posible subsede del IVAM. Fue despejando una tras otra las preguntas de los medios con ese mismo retintín. Eso sí, insistió en que sería “fantástico” que el museo se ampliara próximamente: “El 2019 es una buena fecha”, coincidiendo con el 30 aniversario del instituto valenciano. “No se trata de tener visiones melancólicas de lo que el IVAM fue, sino del futuro que nos aguarda”, concluyó.

Obra del colectivo AES+F en la exposición 'Please, come back. ¿El mundo como prisión? en el IVAM.

Obra del colectivo AES+F en la exposición ‘Please, come back. ¿El mundo como prisión? en el IVAM.

Salva Torres

La obra en franco devenir de Carmen Ortiz

Devenir, de Carmen Ortiz
Galería MrPink
C / Guillem de Castro, 110. Valencia
Hasta el 26 de enero de 2018

“Mi naturaleza es optimista, pienso que siempre hay algo por delante. Es un devenir incierto, pero no inseguro”. Así explica su obra ‘Devenir’ la artista valenciana Carmen Ortiz, cuya escultura de 350 kilos y 2,5 metros de alto y ancho preside la galería MrPink. Junto a esta gran pieza dialoga en franca armonía otra más pequeña, a modo de hoja en blanco que parece levitar a escasos centímetros del suelo. Es la manera que tiene Ortiz de interrogarse sobre la existencia y las contradicciones del ser humano.

Obra de Carmen Ortiz en la exposición Devenir. Imagen cortesía de MrPink.

Obra de Carmen Ortiz en la exposición Devenir. Imagen cortesía de MrPink.

Contradicciones resumidas en ese contraste entre lo pesado de la escultura, su tremenda fuerza expresiva, y la fragilidad que denota su estructura plana entrecortada a la manera de la papiroflexia. “Es la gran interrogación entre lo fuerte y lo débil. Pero no creo que sea una contradicción, sino el refuerzo de lo que somos”. Y lo que somos, al menos para Carmen Ortiz, se fundamenta precisamente en esa insistencia por perdurar en el tiempo, a sabiendas del final que inevitablemente nos aguarda.

“Nunca hay un final o al menos no lo aceptamos. Descubres la luna y enseguida quieres ir a Marte y luego Júpiter. Pertenezco a la rama optimista de la naturaleza humana”. Por eso la artista dice jugar en su obra con el devenir como espacio intersticial entre dos mundos que se conectan entre sí. Conexión que ella establece dejando siendo la puerta entreabierta. “En mi obra siempre se abre alguna puerta”. Apertura ligada con su voluntad incansable de creación: “No puedo dejar de imaginar y de pensar; de evolucionar constantemente”.

Devenir, de Carmen Ortiz. Imagen cortesía de MrPink.

Devenir, de Carmen Ortiz. Imagen cortesía de MrPink.

María Tinoco, responsable de la galería MrPink, señala el “carácter espiritual” de su trabajo, destacando en esa evolución los sucesivos cambios del color negro, al gris y ahora el blanco, así como el paso de lo bidimensional a la tridimensionalidad de su actual “devenir”. “Yo con color no trabajo nunca. Indago en los pensamientos básicos y elementales que motivan las dudas eternas y, en este lenguaje, el color a mí no me aporta nada. Busco la introspección máxima; el pensamiento más libre que pueda”.

Libertad que transita del hierro al lienzo y viceversa, sometiendo lo duro y lo frágil a una misma tensión arquitectónica basada en diferentes planos. Tan pronto el hierro parece abrirse como si fuera papel, como el ligero papel constituirse en materia sólida. “Las esculturas están planteadas como interrogaciones: aberturas sutiles, ángulos, cambios”. Y Carmen Ortiz asegura que la luz es el otro elemento por explorar: “He empezado a meter una luz estática que espero vaya evolucionando”.

Devenir, de Carmen Ortiz. Imagen cortesía de MrPink.

Devenir, de Carmen Ortiz. Imagen cortesía de MrPink.

De hecho, sus esculturas necesitan de la luz para reflejar los cambios que las diferentes aperturas propician. He ahí el devenir abriéndose y cerrándose al mismo tiempo. O como dice la propia artista, cuestionándose lo que pudiera significar su deriva, “si el devenir está hecho o por hacer; si está condicionado o libre de ataduras”. Y apela a ese río “que discurre de forma diferente para cada uno”.

Carmen Ortiz crea sus esculturas para que el espectador pueda transitar por ellas; para que sienta correr el devenir por sus venas y se interrogue por él. “Por esa puerta entreabierta vemos el mundo como si fuera una rendija”. Rendija a cuyo través se cuela la incierta vida que la artista transita con paso firme, arriesgando con su obra nuevas formas de entenderla. “La inseguridad forma parte de todos los artistas y de todas las épocas. Ahora, con la crisis, quizás las puertas se estrechan un poco más, pero siempre se sale por algún lado, se encuentra una salida”. ‘Devenir’ es el “título intuitivo” que ha dado a su última y contundente creación, que MrPink acoge hasta el 26 de enero.

Instalación de Carmen Ortiz

Instalación de Carmen Ortiz. Imagen cortesía de galería MrPink

Salva Torres

El Centre del Carme dobla su número de visitantes

Centre del Carme
C/ Museo, 2. Valencia
Cifras de visitantes y actividades de 2017

El Centre del Carme Cultura Contemporània despide el 2017 con un total de 182.658 visitantes, lo que supone un incremento del 140% con respecto al año anterior, más del doble que en 2016. De hecho en junio de 2017 el centro de arte valenciano ya había superado las cifras de todo el 2016. Una tendencia que se ha mantenido a lo largo del segundo semestre del año con cifras récord como en los meses de octubre y diciembre, con 24.469 y 22.212 visitas respectivamente, en el caso de diciembre casi cuatro veces más que en el mismo mes de 2016.

El Centre del Carme ha aumentado sus visitantes en cada uno de los meses de 2017 con respecto al 2016. Destaca asimismo el último trimestre del año en el que ha recibido un total de 63.944 visitantes.

Visitantes en la Sala Ferreres del Centre del Carme.

Visitantes en la Sala Ferreres del Centre del Carme.

Estas cifras ponen de manifiesto el respaldo del público al nuevo proyecto para el Centre del Carme como centro dedicado a la cultura contemporánea. En total el centro valenciano ha acogido este año 30 exposiciones con la participación de 767 artistas y más de 300 actividades culturales, entre encuentros, conciertos, talleres, proyecciones y otras acciones.

Su director, José Luis Pérez Pont, accedió al cargo en abril de 2016 y los frutos de este nuevo proyecto han comenzado a verse en 2017. Fue en el mes de febrero cuando el centro valenciano presentaba su nueva etapa con la exposición ‘Discursos premeditados’ compuesta por los fondos de arte contemporáneo de la Colección CAM que custodia el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA). La exposición recibió más de 30.000 visitantes en dos meses.

Por otra parte, en el mes de mayo, coincidiendo con la celebración del Día Internacional de los Museos, se inauguraron las exposiciones resultantes de las primeras convocatorias públicas (Escletxes de producción y apoyo a la investigación, V.O de comisariado y 365 dies VLC, de comisariado de una sala del Centre del Carme durante un año) comenzando así un nuevo modelo de gestión para el centro de arte valenciano.

Espai de Telles del Centre del Carme.

Espai de Telles del Centre del Carme.

Previamente, en noviembre de 2016, abrió sus puertas el ‘Espai de Telles’ el primer espacio permanente dedicado a la primera infancia en un centro de arte español. La nueva sala de experimentación para bebés, de 0 a 3 años, ha influido también en el perfil del público visitante al Centre del Carme, siendo cada vez más familias las que se acercan al centro de arte, atraídas por este espacio que refuerza la función cotidiana de los lugares de la cultura. Casi 10.000 niñas y niños lo han disfrutado a lo largo de este año.

El director del Centre del Carme, José Luis Pérez Pont, ha expresado su agradecimiento por la respuesta del público y de los agentes culturales activos, manifestado que “trabajamos para prestar un servicio público de calidad, a la altura de las necesidades de una sociedad que requiere de forma urgente encontrar en la cultura y en el conocimiento herramientas útiles para la construcción de nuevos trayectos personales y colectivos. El Centre del Carme es ahora un espacio de agitación cultural puesto a disposición de la ciudadanía, con la complicidad del sector cultural. Un lugar en el que la vida cotidiana converge con la cultura viva”.

Durante 2017 se ha puesto en marcha el modelo del nuevo Centre del Carme, renovando su imagen a todos los niveles: desde su gestión, el 80% de su programación expositiva es el resultado de diferentes convocatorias públicas; hasta su imagen corporativa con una nueva imagen gráfica y un nuevo sitio web, que ha recibido la visita de cerca de 200.000 usuarios únicos, así como activando su presencia en redes sociales; pasado por la reorganización de sus salas, dando sentido a cada uno de los espacios que componen este conjunto monumental, aprovechando todo su potencial.

Atendiendo a las estadísticas, por género, un 53% de los visitantes al Centre del Carme son mujeres y un 47% hombres. En cuanto a la edad se observa una gran diversidad: con un 59% de adultos y un 13% mayores de 65 años, destaca asimismo que el 21% de su público son jóvenes y más del 7% son menores de 14 años.

El programa de educación y mediación ha desarrollado un papel muy importante en el flujo de nuevos públicos. En este sentido, la cifra de participantes en las actividades educativas del Centre del Carme supera los 9.500 asistentes, habiéndose realizado un total de 240 acciones.

Atractivo turístico

A la ingente actividad que ha generado el Centre del Carme, con más de 300 actividades que han dinamizado la vida cultural de la ciudad, no es desdeñable la relevancia patrimonial que constituye el antiguo convento, uno de los enclaves más singulares de la Comunitat, con elementos representativos de la arquitectura de distintas épocas. El diálogo entre la creación contemporánea y el monumento histórico le confieren un interesante atractivo turístico.

De este modo, otra de las cifras que llama especialmente la atención es la cada vez mayor afluencia de público extranjero que representa ya el 36% de las visitas, frente al 55% de visitantes procedentes de la Comunitat Valenciana, que sigue siendo el conjunto más numeroso, y un 8% del resto del Estado español. Durante 2017 se han registrado visitantes de 121 nacionalidades distintas. Los italianos son los visitantes extranjeros más numerosos en el Centre del Carme, con un 19%, seguido de los holandeses con un 17%, además de los franceses, ingleses y alemanes, con una destacada presencia de público procedente de Estados Unidos y Rusia.

Acción de Yves Klein, homenajeado en el Festival Nits d'Aielo del Centre del Carme.

Acción de Yves Klein, homenajeado en el Festival Nits d’Aielo i Art. Centre del Carme.

Un nuevo escenario

Como centro de cultura contemporánea el Centre del Carme se ha abierto a distintas manifestaciones de la creación actual y ha dado cabida a propuestas que no contaban hasta el momento con un espacio específico para desarrollarse, como la música experimental, el videoarte, el arte urbano o el arte de acción, que se han sumado a otras actividades como el teatro en espacios no convencionales o la danza contemporánea, además de encuentros de pensamiento, grupos de lectura, charlas y talleres.

Estas actividades, tanto las vinculadas con exposiciones como otros encuentros, de carácter educativo o artístico, han supuesto el 28% de los visitantes del Centre del Carme.

Así, el Centre del Carme se ha convertido en un nuevo escenario que ha albergado distintos festivales o encuentros, muchos de ellos de carácter internacional, lo que le ha permitido darse a conocer y abrirse a nuevos públicos y experiencias culturales.

En este sentido destacan el Festival Internacional de Música Contemporánea ENSEMS, el Festival Nits d’Aielo i Art, el Festival Músiques de Nova Creació o el Deleste, en cuanto a música; en cuanto al ámbito audiovisual, el festival Cinema Jove, Docs, o el Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina, además del festival internacional de videocreación ‘Under de subway video art night’; en artes escénicas el festival Tercera Setmana, o el Cicle Migrats y como encuentros de pensamiento el Pechakucha Night València o Tedx València Ciutat Vella, entre otros, además de los festivales de artes visuales Intramurs y Ciutat Vella Oberta; destaca asimismo el programa artístico en defensa de los derechos de los animales y que ha cerrado el año, ‘València Capital Animal’.

Visitantes en la exposición Valencia Capital Animal. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Visitantes en la exposición Valencia Capital Animal. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Los poemas visuales de Vicky Uslé

Password, de Vicky Uslé
Galería Espai Tactel
C / Dénia, 25. Valencia
Inauguración: viernes 12 de enero, a las 20.00h
Hasta el 2 de marzo de 2018

La galería Espai Tactel presenta la obra de la artista Vicky Uslé (Santander, 1981). ‘Password’ es la primera exposición individual en su galería valenciana después de haber expuesto en galerías, museos y ferias de arte nacionales e internacionales.

Viviendo entre dos culturas (USA y España) y entre ciudad y naturaleza, usa el soporte del dibujo y la pintura para expresar observaciones, sueños y reflexiones. Cada trazo es un poema visual donde encontramos un equilibrio entre sensaciones volátiles y sugerentes líneas concretas. Las imágenes transpiran en un espacio donde detalles oscuros pueden rozarse con pensamientos luminosos, uniéndose en el núcleo de un momento donde reposan como un espécimen sobre papel y lienzo.

Obra de Vicky Uslé. Imagen cortesía de Espai Tactel

Obra de Vicky Uslé. Imagen cortesía de Espai Tactel

Los espacios de Vicky Uslé son dinámicos y pulsantes y, por tanto, se hallan siempre en el umbral de la inestabilidad. Su pincel se mueve como el humo cuando el viento no lo perturba y obedece a órdenes secretos. La artista nos descubre horizontes que son siempre subjetivos, abiertos y desconocidos. No se trata de un territorio hostil, su mundo es decididamente amistoso, como un albergue inesperado en el camino o en un lugar especialmente ameno de un bosque en el que decidimos descansar y maravillarnos.

Obra de Vicky Uslé. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Vicky Uslé. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Todas estas formas y circuitos que se engendran a sí mismos, flotan o se desplazan, describiendo equilibrios, parámetros, horizontes, espacios de todo tipo: conceptuales, aéreos, líquidos…sugieren un análisis detallado de la identidad y las relaciones. Una voluntad de orden, de orientación, de autoconocimiento en suma, pone todo en movimiento. Actúa, también, consciente de sus límites. Este proceso, sin duda generado por el deseo, es ya en sí mismo una forma de placer, fin tanto como medio.

Obra de Vicky Uslé. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Vicky Uslé. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Johanna Caplliure

“Toda representación es ficción, por realista que sea”

Spatium Hermeticum, de Jesús Herrera
IV Beca de Investigación Rambleta
Hasta el 14 de enero de 2018

“Toda representación es ficción”. De ahí que para Jesús Herrera, ganador de la IV Beca de Investigación Rambleta, sea “mentira que haya objetividad en la imagen”. Lo que hay, y mucha, es subjetividad, precisamente de la que trata dar cuenta en la exposición Spatium Hermeticum planteada como un “viaje iniciático”. Un viaje al fondo de esa melancolía tan característica del barroco que Herrera, junto al comisario de la muestra, Luis Vives-Ferrándiz, actualiza para extraer de ella los temperamentos que figuran en el proyecto expositivo.

“En Estados Unidos ya no se aceptan las fotografías como prueba documental en los juicios”, señala el artista de Petrer (Alicante), que ahora reside en Dinamarca. Porque las imágenes, por muy fotográficas y realistas que sean, “siempre obedecen a un punto de vista, cierto enfoque y determinado encuadre”, subraya Herrera. Por eso él destaca ese carácter ficcional de la representación, mediante la simulación pintada de la propia cinta adhesiva que sujeta las diversas imágenes, al tiempo que se vale de obras clásicas y contemporáneas, con el fin de rastrear el espíritu que anima su proyecto.

Jesús Herrera ante el retablo de su exposición. Imagen cortesía de Rambleta.

Jesús Herrera ante el retablo de su exposición. Imagen cortesía de Rambleta.

“Trata de encontrar la piedra filosofal y el proceso de transformación interior”, explica el comisario, a través del aire, el fuego, la tierra y el agua que vienen a corresponderse con los humores de lo melancólico, lo flemático, lo sanguíneo y lo colérico de los diversos temperamentos. “El elemento humo me obsesiona”, reconoce el artista, que observa en dicho humo “el indicio de que algo ha ocurrido”. Siguiéndole el rastro, aparece el fuego que viene a consumir el cuerpo humano, el de un pájaro o una salamandra, generando cierto efecto purificador.

Como se apuntó en la exposición que sobre los tiempos de melancolía acogió hace un par de años el Museo de Bellas Artes de Valencia, esa melancolía expresa “la máxima temperatura de la creatividad”, tal y como destacó María Baños, comisaria de aquella muestra. Melancolía que mama de lo subterráneo, de la tierra y del otoño reflejando ese “ambiente oscuro de la bilis negra”. Una bilis que, en el caso de Spatium Hermeticum, rima plásticamente con ese humo negro que se eleva en la gran pieza central del retablo urdido por Herrera, a modo de gran marco escenográfico.

“Me interesa mucho la teatralidad que tiene el barroco”. Y Jesús Herrera incide en ella subrayando el carácter “de trampantojo, de truco”, mediante el cual se atrapa la mirada del espectador para conducirlo por los vericuetos de la representación. “La pintura y el arte tienen un poco de alquimia”, añade el artista. Representación y alquimia, cosmogonía y temperamentos que convenientemente ligados propician ese viaje al interior de uno mismo y del mundo que le rodea. “Se propone un recorrido intelectual; descifrar los elementos, el más allá de las imágenes”, precisa Vives-Ferrándiz.

Spatium Hermeticum, de Jesús Herrera. Imagen cortesía de Rambleta.

Spatium Hermeticum, de Jesús Herrera. Imagen cortesía de Rambleta.

Es el comisario quien a su vez destaca la fusión existente entre la ficción y lo real, visible en los diferentes objetos que, insertos en las imágenes, se descabalgan de ellas para mostrarse en su plenitud física: “Son objetos representados e igualmente tangibles”, dice. Todos ellos reunidos en diversas peanas que rodean el retablo central de la exposición, cuya tramoya salta a la vista para destacar la ficción y el relato que propicia. Una actualización del barroco cuya sacralidad toca tierra en la obra de Herrera: “El peso de lo religioso, de lo sagrado, se ve desde lo pagano”, comenta el comisario, que ve en la alquimia y la tradición hermética “la alegoría y los dobles sentidos” que interpelan al espectador dirigiéndose a “los ojos del alma por medio de un lenguaje mudo”.

Spatium Hermeticum, que permanecerá en Espai Rambleta hasta el 14 de enero, establece relaciones con artistas como Edward Hopper o Bill Viola, entre otros, mediante colores que el artista entiende “más profundos”, al igual que ha “subido el tono de frecuencia e intensidad”, quizás debido a su estancia en Dinamarca. “El tiempo allí parece dilatarse porque estás más recogido; igual me estoy volviendo más introvertido”, concluyó irónico. Tiempo de melancolía con el que Jesús Herrera ha ganado la beca Rambleta a la que concurrieron 130 proyectos. Una beca dotada con 6000 euros que no para de crecer.

Jesús Herrera

Jesús Herrera. Imagen cortesía de Rambleta.

Salva Torres

Amistad y afinidad entre Alfaro y Fuster

Alfaro-Fuster. Assaig amb els dits. Escultures. Escrits. Dibuixos
Centre Cultural La Nau
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 14 de enero de 2017

La Universitat de València acoge la exposición ‘Alfaro-Fuster. Assaig amb els dits. Escultures. Escrits. Dibuixos’, un proyecto ambicioso, entrañable y brillante dirigido por el artista Artur Heras y el profesor Anacleto Ferrer. La muestra, que se podrá visitar en la Sala Martínez Guerricabeitia del Centre Cultural La Nau hasta el próximo 14 de enero, reúne más de 50 dibujos, además de esculturas y bocetos, que Alfaro realizó sobre el escritor de Sueca.

El vicerrector  de Cultura, Antonio Ariño, destacó “la interrelación y el sentimiento de amistad y afinidad entre Alfaro y Fuster, que se hacen patentes en cada una de las obras expuestas”, y recordó que el origen de esta relación tuvo lugar precisamente en “estos espacios”, los de la Universitat de València, a través del club universitario. Además, añadió que ‘Alfaro-Fuster. Assaig amb els dits’ es una muestra que va “de lo íntimo, por su relación personal tan estrecha, hasta lo colectivo, porque ambos han contribuido con su obra a orientar el futuro”. Es, en definitiva, “un proyecto entrañable al tiempo que extraordinario”, concluyó.

Por su parte, José Pedro Martínez, director de la Col.lecció Martinez Guerricabeitia, explicó que este proyecto se enmarcaba en la línea expositiva de la propia Col·lecció ‘Contextos’, con la que una exposición sirve como contexto de la colección desde un punto de vista temático, e hizo hincapié en el inicio de la amistad entre artista y escritor, en los años 60, que coincidió con el periodo en que Jesús Martínez Guerricabeitia empezó a crear su colección.

Alfaro y Fuster. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Alfaro y Fuster. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

En su intervención, el comisario Artur Heras subrayó que tanto la exposición como la publicación del catálogo son “muy especiales” por su “gran carga sentimental, llenos de emociones y de vivencias”: “Yo fui amigo de los dos y disfruté de su sabiduría”, dijo, describiendo a ambos como dos personas dispares unidas por la admiración intelectual y artística mutua.

El profesor Anacleto Ferrer, también comisario de la muestra, se referió al doble sentido de la palabra “dits” dentro del título de la exposición: “El ensayo es un género no dogmático que aquí se convierte en una experiencia compartida desde dos ángulos: la admiración de Alfaro hacia Fuster por su inteligencia y amplitud de miras, y la de Fuster hacia Alfaro al descubrir en el artista la belleza de su trazo”.

Palabras y dibujos

El arte y la palabra se aúnan en un único espacio a través de cerca de un centenar de piezas entre dibujos, esculturas, bocetos, libros, fotos y publicaciones, que se exponen por primera vez para relatar, a modo de ensayo, la relación entre dos genios valencianos: Andreu Alfaro y Joan Fuster. Ambos cosecharon una gran amistad que les permitió entrelazar figuras y pensamientos, y ahora todo aquel imaginario toma forma física para alimentar el intelecto y las emociones de quienes lo contemplan.

Una selección cuidada de manos de los comisarios, Artur Heras y Anacleto Ferrer, permite al espectador inmiscuirse en las vidas cruzadas de los dos protagonistas, un encuentro producido por la palabra y los grafismos; por el dibujo y el texto.

Esta exposición pretende ser un escenario sobre el que artista y escritor dialoguen a través de escritos, artículos y correspondencia mantenida a lo largo de años. “Si Joan Fuster ilustró, él mismo, algunos de sus libros de poemas, Alfaro dibuja en 1959 la antología de cuentos infantiles reunida por Fuster y le homenajea en varias esculturas. La primera en el año 1961 y las más recientes de finales de los 90 y primeros 2000. Durante casi cinco décadas intercambiarán ideas y emociones que mostrarán con la intensidad e ironía de los aforismos y con la levedad y elegancia de la línea dibujada en el papel o en el espacio. Manteniendo siempre la admiración mutua y una incondicional amistad”, explican Heras y Ferrer.

Artur Heras (derecha) y Anacleto Ferrer. Imagen cortesía de La Nau.

Artur Heras (derecha) y Anacleto Ferrer. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Los dibujos de Alfaro se presentan “al modo clásico, del natural”. Así se refieren a ellos los comisarios en el catálogo de la exposición: “Modulando poéticamente la línea con la que se determina unos fondos (‘en blanco’) que constituyen la urdimbre espacial de un mundo que al mismo tiempo es aéreo y material, o si se quiere físico y metafísico”.

“Alfaro dibuja para descubrir, su trazo es seguro y su enunciación sencilla, una escritura gráfica sin pleonasmos; no parece interesarle la obra ‘acabada’, sino la exploración, la tentativa, la probatura; en definitiva: el ensayo”, afirman.

“El ensayo”, un término que, “sugiere, por un lado, la proximidad de la experiencia y, por otro, una práctica experimental capaz de adentrarse sin prejuicios en territorios desconocidos”. “Un registro de acontecimientos diversos y mudables, y de imaginaciones indecisas y, en algún caso, contrarias”. Los comisarios recuerdan que esta característica del género literario ya la formula aforísticamente Fuster quien dijo en una ocasión: “Alguien ha dicho que es imposible que un ensayo sea demasiado breve. Quizás. El ensayo perfecto sería aquel que constase de una sola palabra. De la palabra ‘ensayo’, nada más, por ejemplo”. Así pues, concluyen: “Esta aspiración a la brevedad, a la economía expresiva y a la máxima disponibilidad de sentido hermana el ensayo de Fuster con el dibujo de Alfaro”.

Andreu Alfaro (izquierda) y Joan Fuster. Fotografía de García Poveda por cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Andreu Alfaro (izquierda) y Joan Fuster. Fotografía de García Poveda por cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Marta Beltrán y la mujer en el cine de Kaurismäki

III edición del Premio de Dibujo DKV-MAKMA (2017)
Proyecto ganador: La vendedora de fósforos
Artista: Marta Beltrán Ferrer (Granada, 1977)
Sala Alta del MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Del 14 de diciembre de 2017 al 14 de enero de 2018

La convocatoria del premio de dibujo organizado por DKV seguros y MAKMA, revista de artes visuales y cultura contemporánea, reconoce el mejor proyecto de dibujo contemporáneo en relación a cuentos o relatos. La convocatoria se erige como un referente para aproximar el arte contemporáneo al público en general y para poder ser la primera experiencia expositiva incluso para visitar en familia.

Aunque el título ‘La vendedora de fósforos’ toma nombre del cuento de Hans Christian Andersen publicado en 1845, Marta Beltrán se inspira inicialmente en Iris (Kati Outinen), personaje inexcusable de la película de Aki Kaurismäki ‘La chica de la fábrica de cerillas’ (1990) para confeccionar el presente proyecto de dibujo.

Marta Beltrán durante el montaje de la exposición. Fotografía de Vicente Chambó.

Marta Beltrán durante el montaje de la exposición. Fotografía de Vicente Chambó.

En el proceso de elaboración está presente el sentimiento de compasión que despiertan los dos personajes: la pequeña cerillera en el cuento e Iris en el citado film, respectivamente, que a pesar de tener una personalidad y un final tan diferentes, mantienen cierto paralelismo en muchos aspectos, tales como la necesidad, la humildad social y la deshumanización del entorno en el que subsisten.

“Quiero creer que la humanidad puede enderezar su rumbo a pesar de que hasta los perros tienen más bondad que nosotros” (Aki Kaurismäki)

El sentimiento de desamparo que avivan los citados personajes, es comparable a la exaltación de valores y sentimientos más profundos de los cuentos de tradición oral, como la bondad, la amistad, la lealtad, la compasión o la gratitud, pero también la envidia y la maldad. Sentimientos presentes en las películas rodadas por Kaurismäki y, en particular, durante las décadas de los años 80 y 90 del siglo pasado. Años en los que se estrenaron títulos como ‘Sombras en el Paraíso’, ‘Ariel’, ‘Nubes pasajeras’, ‘La vida de Bohemia’, ‘Contraté a un asesino a sueldo’ o ‘Hamlet va de viaje de negocios’, títulos concretos de entre los que Marta Beltrán construye su personal visión a través del dibujo como arte definitivo en este proyecto.

En todos estos títulos, destacan personajes masculinos que también afloran todo tipo de sentimientos de humanidad, piedad o ternura, pero Marta Beltrán se centra en la soledad de los personajes femeninos y en las diferentes maneras con las que superan las dificultades en ese entorno de la clase humilde del norte de Europa tan bien plasmado por Kaurismäki.

Marta Beltrán junto a una de sus obras. Fotografía de Vicente Chambó.

Marta Beltrán junto a una de sus obras. Fotografía de Vicente Chambó.

Los dibujos de la exposición representan algunas de las secuencias y personajes de las referidas películas con los que Marta elabora un discurso propio, instantes en los que la escena en concreto adquiere la categoría de clave para el ojo de la artista, que ve en la representación femenina, una fuente de expresión de contenidos y emociones inconscientes.

El resultado es un relato múltiple que no pierde la relación con la historia del cuento de Andersen, a través de ese hilo conductor común ya referido anteriormente: la humildad del estrato social del que proceden los personajes femeninos, la dificultad, y la diversidad de opciones y caminos para salir adelante. La concordancia entre dichos personajes y una persona de carne y hueso, cuya vocación pase por realizarse como artista en la actualidad, en una sociedad como la que habitamos, está vista para sentencia.

El premio de dibujo DKV-MAKMA está integrado en el programa de arte Arteria DKV, a través del cual DKV Seguros promueve diferentes acciones dirigidas a fomentar la creación artística, como una vía de comunicación y expresión, motor de salud y forma de potenciar el desarrollo personal.

El programa Arteria DKV incluye también el fondo de obras de la Colección DKV, que cuenta con cerca de 550 piezas realizadas por 225 artistas españoles, el concurso ‘Fresh Art’ dirigido a estudiantes pre-universitarios, y la cátedra de empresa ‘DKV Arte y Salud’ en colaboración con la Facultad de Bellas Artes de la Universitat Politécnica de Valencia (UPV) que contribuye a la formación y difusión de nuevos artistas.

Marta Beltrán. Fotografía de Vicente Chambó.

Marta Beltrán. Fotografía de Vicente Chambó.

Ignasi Aballí, el ser o no ser de la imagen

Ignasi Aballí
Caso de Estudio
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 4 de marzo de 2018

“¡Tan sólo desearías que pertenecer a la especie humana no fuera acompañado de este insoportable estrépito, que esos pocos pasos irrisorios que hemos dado dentro del reino animal no se pagasen con esta perpetua indigestión de palabras, de proyectos, de grandes comienzos!” Así entendía Georges Perec la existencia. Y así, deletreando esos pasos, presenta Ignasi Aballí su trabajo evocando al escritor francés con el cine como telón de fondo. El IVAM le dedica su Caso de Estudio reuniendo tres de sus proyectos: Desaparición, Sinopsis y Listado (cine).

Ignasi Aballí. Imagen cortesía del IVAM.

Ignasi Aballí. Imagen cortesía del IVAM.

Un estrépito insoportable de imágenes y una indigestión de palabras de las que se hace eco Aballí mediante una serie de carteles, fotografías y una película que vienen a cuestionar el estatuto mismo de la imagen. “¿Qué aporta la imagen en este mundo saturado de ellas?” Y el artista catalán, al tiempo que formula la pregunta, no deja de dar pistas acerca de sus respuestas. “Adopto un punto de vista crítico que me lleva a limitarlas, a no añadir nada”. Contra la saturación, como se habla de grasas saturadas, Aballí opta por una dieta baja en calorías, de forma que la imagen quede aligerada de tanta contaminación visual.

En Desapariciones, 23 carteles y una caja de luz rememoran los guiones que Perec escribió para que fueran convertidos en películas. Algunas fueron rodadas y otras no. Da lo mismo a efectos de lo que Ignasi Aballí pretende, que no es otra cosa que jugar con la realidad y la ficción. Hay carteles que aluden a obras filmadas, en cualquier caso evocadores de una realidad que el artista reconstruye, y otras que son directamente fruto de la más pura invención. Todos ellos, eso sí, destilando el aroma del mejor diseño de carteles.

Obra de Ignasi Aballí. imagen cortesía del IVAM.

Obra de Ignasi Aballí. imagen cortesía del IVAM.

“Me interesa el cine como lenguaje. No soy cineasta y recurro a hablar de él desde la periferia, desde un punto de vista marginal, desestructurando los elementos de ese lenguaje”, explica el artista. Aún así, las desapariciones a las que alude el título del proyecto, destacan visualmente por su fuerte presencia iconográfica. “Sí, quería que el propio cartel se aguantara por sí mismo como obra”. Perec hizo desaparecer la letra “e”, la más usada en la lengua francesa, para provocar un movimiento de desplazamiento o corrimiento telúrico del lenguaje, al que se aferra igualmente Aballí para que la imagen se salga de sus casillas comerciales.

La propia película de Aballí, Desaparición, se nos presenta en una caja de luz en la que se puede leer: “El final es la pantalla, que es solo superficie”. Ningún relato cabe en su interior que no sea, precisamente, el que manifieste su cansancio por la imagen como vehículo de cierta narración con sentido. La pantalla es tan solo superficie, materia de la expresión, inhabilitada como soporte de historias que avancen hacia el clásico final. “De Perec me interesa cómo utiliza el lenguaje per se, cómo juega con él”.

Ignasi Aballí (izda) junto a Sergio Rubira, comisario de la exposición. Imagen cortesía del IVAM.

Ignasi Aballí (izda) junto a Sergio Rubira, comisario de la exposición. Imagen cortesía del IVAM.

La videoproyección, cuya duración es de 180 minutos en bucle, va en esa misma dirección del encadenamiento sin fin. Aballí, siguiendo la propuesta de Perec de mostrar 68 situaciones en las que el rostro no podía ser visto, monta la película con cientos de imágenes extraídas de los medios de comunicación. Rostros invisibles que se suceden una y otra vez a modo de carrusel fantasmagórico. “Cuando alguien oculta el rostro no suele ser por una buena causa”, y el artista se refiere, por ejemplo, a los detenidos que se tapan la cara para no ser identificados.

Sinopsis también lleva entre paréntesis el añadido de “película sin fin”. Colocado justo debajo de los espacios grabados por cámaras de vigilancia, Aballí se hace cargo de las situaciones violentas recogidas en esas pantallas para desvelar ese otro carácter inquietante de la imagen. “Nos venden que esas cámaras están ahí por nuestra seguridad, pero también nos vigilan”. El ser o no ser de la imagen que, al modo en que lo hacía Hamlet, manifiesta las dudas del saturado universo visual contemporáneo. Un universo que, como apuntaba Perec, se balancea entre el estrépito y la indigestión de palabras.

Vista de la exposición de Ignasi Aballí. Imagen cortesía del IVAM.

Vista de la exposición de Ignasi Aballí. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

La realidad calcinada de Pablo Bellot

Actos de comunicación, de Pablo Bellot
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 21 de enero de 2018

“Es un puñetazo en la mesa, un grito que expresa lo que llevas dentro”. Y lo que lleva dentro Pablo Bellot es una sensación de angustia, que él canaliza a través del arte, motivada por la incomunicación de la actual sociedad, paradójicamente, “sobresaturada de información”. Así lo expresa el artista que hasta el 21 de enero muestra en el Centre del Carme una serie de instalaciones en torno a ese desgarro existencial. Lo hace apropiándose de los mensajes que el punk de los 80 vomitó a rebufo de esa misma impotencia comunicativa. A falta de palabras dadoras de sentido, el más histriónico sinsentido.

“Genero actos para expresar cosas. Todo tiene que ser directo, contundente, visceral”. Actos de comunicación ha llamado Bellot a esos puñetazos, sin duda actos desesperados. “El Estado oprime, te genera angustia que no sabes a quién dirigírsela”. Rota la comunicación clásica, que el artista ubica en la famosa terna del emisor, mensaje y receptor, ya solo queda emitir ese grito furibundo contra nadie en concreto, porque “ya no se conoce al receptor”. Un vacío existencial se apodera del conjunto expositivo, motivado por ese “momento convulso en el que vivimos y que hace que cada cual se aferre a lo que puede”.

Obra de Pablo Bellot. Imagen cortesía de Centre del Carme.

Obra de Pablo Bellot. Imagen cortesía de Centre del Carme.

El coche calcinado que recibe al espectador nada más entrar en esos Actos de comunicación es síntoma de lo que nos aguarda. También el audiovisual que lo acompaña con fragmentos de canciones punk de los 80, de Alaska a Ilegales pasando por Eskorbuto. “Quien quema de un coche ya manifiesta algo contundente”, al igual que los temas “provocan unas vibraciones fuertes, feístas, de aquella música que incluso hoy tiene más vigencia, por esa visión de falta de futuro”, explicó el artista.

La exposición se plantea a modo de bucle que va de la denigración de esa sociedad contemporánea, toda ella caracterizada por la opresión y un control asfixiante, al grito desesperado. Diríase que una cosa lleva a la otra, sin que comparezca esa “comunicación de verdad” sugerida por Bellot, quien suple ese vacío, esa quiebra entre la palabra hueca de sentido y la angustia que provoca su constatación, mediante una sucesión de actos provocadores: señales de humo (a las que alude el coche calcinado), el sonido de una piedra, vibraciones, el morse lumínico, el humo del salvamento marítimo o la mierda a un millón de vatios. Todos ellos referidos a las diferentes instalaciones.

Detalle de una de las obras de Pablo Bellot. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Detalle de una de las obras de Pablo Bellot. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Pablo Bellot se limita a evidenciar las fallas de la sociedad contemporánea (incomunicación por saturación, anestesia social, válvulas de escape ordenadas), para justificar ese grito a la desesperada del artista que no encuentra otra salida que la “vomitera como último acto”. O como abunda en el texto que acompaña a la exposición: “Comunicaciones desesperadas, alteradas, agresivas e incompletas que muestran y satirizan el fracaso del propio proceso de comunicación”. Acorde con esa imposibilidad, sus instalaciones levantan acta de la impotencia comunicativa mediante el desgarro expresivo.

Por eso hay piedras que lanzar contra algo, gas pimienta, el grito “contundente y absurdo” de esa “mierda, un millón de vatios” arrojado desde el macro escenario vacío de un festival de música, 64 altavoces boca abajo a modo de insistente runrún o el parpadeo de luces que en morse deletrea la estrofa “agotados de esperar el fin”,  del grupo Ilegales. Vibraciones todas ellas ligadas al “nihilismo llevado a lo estético” que atraviesa el conjunto de la exposición.

“El individuo está abocado a utilizar el acto como mensaje, solo queda el grito y el puñetazo en la mesa como medio de expresión”. Y Pablo Bellot lo cumple a rajatabla, siguiendo en esto los dictados de Paul Virilio, a quien cita: “El puñetazo es el principio de la comunicación: con el puñetazo se gana proximidad cuando ya no se tienen palabras”. Aunque palabras desde luego hay, si bien clamando todas ellas por alcanzar ese fin último de la catarsis, la descarga energética y el grito como asidero desesperado.

Instalación de Pablo Bellot. Imagen cortesía de Centre del Carme.

Instalación de Pablo Bellot. Imagen cortesía de Centre del Carme.

Salva Torres

Carmen Ortiz se plantea el devenir en su obra

Devenir, de Carmen Ortiz
Galería Mister Pink
C / Guillem de Castro, 110. Valencia
Del 24 de noviembre de 2017 al 12 de enero de 2018

Carmen Ortiz invade la sala Mister Pink con ‘Devenir’, un proyecto concebido a modo de site specific, con una pieza de casi dos metros y medio de alto y ancho y 350kg de peso, por la que el espectador podrá transitar. Es un proyecto escultórico en el que las piezas realizadas por la artista se articulan entre lo intelectual y lo formal, funcionando como un conjunto de monumentos metafóricos a los que acercase, donde la escala se amplía hasta un tamaño transitable, con un planteamiento abierto en el que el espectador completa el proyecto.

Obra de Carmen Ortiz. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Obra de Carmen Ortiz. Imagen cortesía de Mr. Pink.

“No se pasa de lo posible a lo real, sino de lo imposible a lo verdadero” (María Zambrano)

“El universo dura. Cuanto más profundicemos en la naturaleza del tiempo, tanto más comprenderemos que duración significa invención, creación de formas, elaboración continua de lo absolutamente nuevo” (Henri Bergson)

Para entender el diálogo continuo que se produce entre filosofía y arte, debemos remontarnos a la intención rupturista que, respecto de la tradición, mantuvieron las vanguardias históricas, lo que desembocó, entre otros, en un acercamiento entre ambas disciplinas durante la contemporaneidad. Titulando a este proyecto ‘Devenir’, Carmen Ortiz alerta de que debemos estar atentos a nuevas interrelaciones entre ambos territorios, a la vez que recuerda que la reflexión filosófica en torno al tiempo, alumbró un concepto llamado devenir, que incide en que nada es estático, que lo que es ahora (presente) habrá mutado en unos instantes (futuro).

La propuesta artística que nos presenta Carmen Ortiz, se sustenta en unas esculturas que, a parte de nutrirse del desequilibrio entre lo intelectual y lo formal, funcionan como un conjunto de metafóricos “monumentos” dedicados a ese particular concepto temporal. Para abordar los mismos, se exige una especial atención del espectador que se desarrolla en dos tiempos. Comenzamos accediendo a una propuesta de investigación visual sobre unos “lienzos-pantalla” (parece pintura pero no lo es), una especie de papiroflexia ficticia, en la que, como en proyectos anteriores, diáfanos cortes, dobleces, aberturas, llenos y vacíos dialogan.

En la segunda fase, mientras se produce un alejamiento de la rigidez de lo minimal, y asumiendo que el cuadro es un objeto que comparte espacio con el espectador, descubrimos que las esculturas son una suerte de esquemas arquitectónicos o puertas metafísicas, fabricadas de un material perdurable (láminas de hierro), cimentadas en conceptos como lo incierto, el umbral, o el otro lado, donde concluimos que más allá no hay nada.

Obra de Carmen Ortiz. Imagen cortesía de Mr. Pink.

Un proceso creativo abierto en el que, como en aquella obra de Duchamp ‘Door: 11 rue Larrey’ (1927) (en la misma aparecían dos habitaciones y una única puerta que cerraba o una o la otra, pero nunca ambas), mientras se redefine el espacio, se nos ofrece la posibilidad de decidir en qué parte de la puerta queremos estar, convirtiendo esos dispositivos espaciales en entidades no fijas.

La dualidad se intensifica en una de las obras a través del espejo, otro elemento idóneo para crear dos planos de realidad, una fina membrana que separa nuevamente dos entidades que también es una puerta, que ofrece otras posibilidades espaciales, y que vuelve a establecer dos momentos consecutivos.

Carmen Ortiz propone un espacio de reflexión en el que, además de recordar la labor de Donald Judd respecto a la ruptura de límites entre categorías, con la que dio un papel principal al espacio real, parece hacer caso omiso a la célebre idea de Heráclito: nadie se baña dos veces en las mismas aguas de un río.

Instalación de Carmen Ortiz. Imagen cortesía de Mr. Pink

Instalación de Carmen Ortiz. Imagen cortesía de Mr. Pink

Francisco Ramallo, historiador del arte y comisario independiente