Sempere inaugura el IVAM de Alcoy

Retrospectiva de Eusebio Sempere
IVAM
Centre d’Art d’Alcoi (CADA)
C / Rigobert Albors, 8. Alcoi (Alicante)
Inauguración: Viernes 16 de noviembre de 2018

El Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) ha inaugurado su nueva sede en Alcoy con la retrospectiva dedicada a la figura de Eusebio Sempere (Onil, Alicante, 1923-1985), organizada junto con el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, donde se ha exhibido entre abril y septiembre de 2018.

Vista de la retrospectiva de Eusebio Sempere en el CADA de Alcoy. Imagen cortesía del IVAM.

Vista de la retrospectiva de Eusebio Sempere en el CADA de Alcoy. Imagen cortesía del IVAM.

La exposición revisa las aportaciones estéticas más personales de este artista al arte español e internacional del siglo XX. En ella se destaca su papel fundamental en el desarrollo y evolución de la abstracción geométrica y las tendencias ópticas y cinéticas.

Se trata de un recorrido por tres décadas de trabajo de Sempere, desde 1949 hasta 1981, con una selección de 145 obras, que incluye acuarelas, gouaches, relieves luminosos, collages, pinturas, móviles, esculturas y proyectos interdisciplinares, y se completa con un apartado documental formado por fotografías, libretas y cuadernos, recortes de prensa, catálogos, almanaques y diversas publicaciones, que ayuda a comprender y contextualizar su trayectoria artística.

Fachada del CADA de Alcoy. Imagen cortesía del IVAM.

Fachada del CADA de Alcoy. Imagen cortesía del IVAM.

Las piezas proceden de numerosas colecciones particulares, de fondos públicos y centros de arte que conservan conjuntos muy significativos de obras de Sempere, como el Museo Reina Sofía de Madrid, la Fundación Juan March, el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante, la Fundación Caja Mediterráneo y el propio IVAM.

Vista de la retrospectiva de Eusebio Sempere en el CADA de Alcoy. Imagen cortesía del IVAM.

Vista de la retrospectiva de Eusebio Sempere en el CADA de Alcoy. Imagen cortesía del IVAM.

‘Algún paisaje’, el stand de MAKMA en la feria MARTE

Stand MAKMA
Feria MARTE
Del 15 al 18 de noviembre 2018
Auditorio y Palacio de Congresos de Castellón
www.feriamarte.com

MAKMA estará presente en la Feria MARTE de Castellón presentando su edición especial en papel con motivo del quinto aniversario de la revista. En esta ocasión, y a propósito de la imagen destacada en la portada de la publicación, MAKMA dará visibilidad al trabajo de una selección de artistas que trabajan en torno al paisaje entendido como fruto de la relación entre el ser humano y la naturaleza, llevada a cabo por Eva Marín, doctora y profesora en la Facultat de Belles Arts de San Carles en la Universitat Politècnica de València. Esta iniciativa se enmarca dentro de uno de los propósitos principales de la revista MAKMA, el de difundir la creatividad de los creadores y creadoras y de los espacios que se encargan de esta misión. El stand incluye, además, una selección de trabajos de edición de El Caballero de la Blanca Luna.

Algún paisaje

Artistas:: Gabi Gallego / Carmen Jiménez / Priscilla Romero / Tamara Jacquin / Charlotte Bracho / Víctor Alba
Comisariado: Eva Marín e Ismael Teira

Carmen Jiménez (Badajoz, 1990) es licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca; realizó el Máster de Producción Artística de la Universidad Politécnica de Valencia y el Máster de Obra Gráfica en la Fundación CIEC, Betanzos, A Coruña. Su trabajo se desarrolla entre dos lenguajes muy definidos la pintura y la gráfica contemporánea. Ha expuesto en la sala Unamuno de Salamanca, el Centro 14 de Alicante, la galería Tigomigo de Terrasa o la CALL20 de la galería Luis Adelantado de Valencia. Ha participado en ferias como FIG Bilbao y obtenido becas como la de la Fundación Vicente y García Corselas.

‘Descifrar I’ pieza de carácter pictórico, se centra en este lenguaje y todas sus posibilidades, desde sutiles gestos a trazos que rompen el carácter delicado de algunos ambientes y construidos a partir de la posibilidad de ir añadiendo una capa y otra de pintura, como queriendo olvidar lo que hay detrás.
¿Nos oculta o nos muestra? Ventanas de color parcialmente ocultas, contenidas, ordenadas, quizás evitando el desborde. Quizás una pintura niña que se volvió adulta, que tras el juego, decidió ordenarse.
Ella, la imagen, dialoga conmigo “lo que ves son solo los trazos finales de mi apariencia, reconoce, sin embargo, que soy más que eso, que yo también tengo pasado”. Entonces, mis ojos curiosos se volvieron profundos y recordé que nada es solo lo que aparenta ser. (Espectador anónimo)

Carmen Jiménez. Descifrar I, (Notas al pie). 2018. Óleo sobre lona 162 x 130 cm

Carmen Jiménez. Descifrar I, (Notas al pie). 2018. Óleo sobre lona 162 x 130 cm

Gabi Gallego (Barcelona, 1988) es licenciada en Bellas Artes por la Universitat de Barcelona. En 2008 recibe la beca Erasmus en School of Creative Arts, UWE, en Reino Unido. Posteriormente cursa el Máster oficial en Producción Artística (UPV). En 2011 le conceden la Beca de Paisaje de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce (Segovia) y la Beca de Pintura de la Fundación Privada Güell de la Reial Academia Catalana de Belles Arts de Sant Jordi. En 2012 es becada por la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores, en Córdoba. Participa en numerosas exposiciones colectivas destacando la realizada en el Museo Ibercaja Camón Aznar de Zaragoza o la 76 Exposición Internacional de Artes Plásticas de Valdepeñas; e individuales como “Hacia una anarquitectura” en el Centro Cívico Sarria en 2018.

Su obra pictórica es una reflexión sobre la transformación del paisaje: lugares que confrontan al ser humano con la arquitectura y con la (nueva) naturaleza, aludiendo al paso del tiempo. Con el fin de crear espacios ficticios e irreales donde subvertir los significados de la arquitectura, de los objetos y de la realidad para reflexionar sobre el entorno en el que habita el ser humano. Por ello, a través de sus pinturas, El Extranjero y Nonument, la artista busca un constante diálogo entre creación/ destrucción, lugar/no-lugar, espacio/no-espacio, presencia/ ausencia y memoria/olvido. Por un lado, El Extranjero es una pintura que reflexiona sobre la exploración del territorio a través de la huella, convirtiendo un no-lugar en lugar. Y por otro, a través de la pintura, Nonument, la artista refleja la contraposición entre la construcción y desconstrucción a partir de la estructura de una casa en un inhóspito paisaje.

Gabi Gallego. Nonument. 2018 Óleo sobre lino 40 x 30 cm./ El Extranjero. 2016 Óleo s/ lino 55 x 33 cm.

Gabi Gallego. Nonument. 2018 Óleo s/ lino 40 x 30 cm./ El Extranjero. 2016 Óleo s/ lino 55 x 33 cm.

Priscilla Romero (Costa Rica, 1987) es artista visual y profesora titular de grabado y dibujo de la Escuela de Arte y Comunicación de la Universidad Nacional de Costa Rica. Actualmente doctoranda en la Universidad Politécnica de Valencia. Durante los últimos nueve años ha investigado la gráfica múltiple expandida y los medios experimentales de impresión y registro del cuerpo, estableciendo una dialéctica entre las poéticas discursivas y los procesos formales. Ha participado en exposiciones internacionales en diversos países como Polonia, México, Francia, Estados Unidos, El Salvador y España. En el presente año ha sido galardonada con el premio de Leon Wyczólkowski de la Trienal Internacional de Grabado de Cracovia.

La serie indicios plantea un grupo de imágenes provenientes de fragmentos corporales que rompen el vínculo con la representación convencional de la figura humana para abrir al público un espacio abierto de búsqueda y asociación de las improntas topográficas del cuerpo que remiten al imaginario colectivo e individual: un pezón que deviene en cráter volcánico, una vulva que nos recuerda un crustáceo, un párpado que asemeja una hoja seca, una piel envejecida que nos recuerda la corteza de un árbol…

Priscilla Romero. Indicios. 2013. Impronta con Latexgrafía sobre papel Gampi 20 x 20 cm cada pieza

Priscilla Romero. Indicios. 2013. Impronta con Latexgrafía sobre papel Gampi 20 x 20 cm cada pieza

Charlotte Bracho (1990), artista franco-venezolana, licenciada en Bellas Artes con especialidad en diseño de la Universidad Concordia de Montreal, en Canadá. Actualmente, reside y trabaja en Valencia donde está completando un Master en producción artística en la Universidad Politécnica de Valencia. Fue diseñadora y miembro de la revista Yiara en 2015/16, en la que dirigió la línea artística visual de la revista y su plataforma web. Ha expuesto su trabajo en Canadá y España. Recientemente ha sido premiada en la muestra PAM!18 en Valencia, y es la beneficiaria de la Beca Pedro Marco 2018.

Mímêsis es una serie fotográfica de estructuras de papel efímeras. El papel ya no es plano, sino que se convierte en un mineral, rocoso, con una textura visual porosa que requiere tacto, que sorprende y modifica nuestra relación con las formas. Formas que han perdido su estabilidad, destacando vibraciones materiales. La obra resalta un estado de transición, un paisaje experimental y sensorial, ampliando nuestra percepción y concepción del mundo. Paisaje en el que la piedra se vuelve fibrosa y la fibra se vuelve porosa, como un camuflaje en un proceso de mimetismo constante de los materiales. Mímêsis revela una forma natural, de carácter orgánico, con una imprecisión constante. Una forma capaz de proliferar, con tensiones que conducen siempre a una metamorfosis implícita.

Charlotte Bracho. Mímêsis. 2016. Impresion inkjet sobre washi, papel de morera 30x40 cm cada una

Charlotte Bracho. Mímêsis. 2016. Impresion inkjet sobre washi, papel de morera 30×40 cm cada una

Tamara Jacquin (Chile, 1986), artista multidisciplinar asentada en Madrid, estudió Arquitectura en Chile y Francia. En España realizó el Máster de Producción Artística (UPV) y el Máster de Investigación en Arte y Creación (UCM). Ha participado en diversas exposiciones y festivales de videoarte en España, México, Argentina, Italia y Cuba. Ha obtenido becas como las Ayudas Específicas de Casa de Velázquez (Madrid, 2017), Tabacalera Cantera (Madrid, 2017), la Beca de Residencia Artística en Ayllón (Ayllón, 2016), la Beca de Producción de la Fundación BilbaoArte (Bilbao, 2015), el FondArt del Gobierno de Chile (2016 y 2017) o la Young Talent Scholarship de la International Summer Academy de Venecia (Venecia, 2016).

‘Silenciar el Vacío’ hace referencia a ese murmullo insistente y persistente que te acosa, te
persigue, aparece y desaparece. La mente intranquila rumia pensamientos nocivos. No hay
escapatoria. El cuerpo en el espacio inhóspito se contrae. Consumido por el paisaje, no consigue
aplacar el sonido. El vacío está lleno de ruidos.

Tamara Jacquin. Silenciar el Vacío. 2017. Fotografía impresa en papel Hahnemühle 60x90 cm.

Tamara Jacquin. Silenciar el Vacío. 2017. Fotografía impresa en papel Hahnemühle 60×90 cm.

Víctor Alba (Salamanca, 1986) es licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca. Realizó el máster Especialista en Pintura en la Universidad de Belgrado, Serbia, y el máster en Producción Artística de la UPV, donde actualmente es doctorando. Ha participado en exposiciones colectivas en centros como el Museo Sorolla de Madrid, feria Estampa, JustMad 6, Art Mad, ARCO o Casa de Velázquez; y a nivel internacional en Bruselas, Washington, Varsovia, Praga o Aquisgrán; y realizado exposiciones individuales en Santander, Salamanca o Vitoria. Ha recibido algunos galardones como el primer Premio de la Fundación Gaceta de Salamanca, o el primer del Certamen Pancho Cossío de Cantabria; y disfrutado de residencias internacionales en Japón o la República Checa.

Estas piezas forman parte de mi último proyecto que desarrollo ante la idea Paisaje, partiendo del convencimiento de que es un constructo social basado en una actitud estética por parte del observador, que es la que convierte un lugar, o una obra de arte, en un paisaje. En estas piezas, utilizo fragmentos superpuestos de pintura seca, provocando horizontes artificiales, que evocan paisajes incidiendo en la idea anterior, jugando con la ironía de estar buscando el límite del propio término: ¿qué es paisaje y qué no lo es? A su vez, esta búsqueda de límites se solapa con la búsqueda de los límites de la pintura en sí. Es un trabajo únicamente pictórico, pero si bien es cierto, se sale de la bidimensionalidad a la que nos tiene acostumbrados el género Paisaje, siendo estos artefactos tridimensionales.

Víctor Alba. La estructura del Horizonte (1,10,6 y 11). 2018. Acrílico sobre lino 7 x 11 cm.

Víctor Alba. La estructura del Horizonte (1,10,6 y 11). 2018. Acrílico sobre lino 7 x 11 cm.

Imagen de portada: Tamara Jacquin. Silenciar el Vacío. 2017. Fotografía impresa en papel Hahnemühle 60×90 cm.

La tejida memoria de Ana Esteve Llorens

‘Correspondence’, de Ana Esteve Llorens
Las Cruxes
1900 E 12th St, Austin, TX (EE.UU.)
Hasta el 18 de noviembre de 2018

Conocí a Ana Esteve Llorens en su estudio de Austin la última mañana de agosto, en uno de esos días de verano en los que estás empapada antes de salir del coche. Hacía calor, pero los tranquilos tonos beige, los blancos y los azules claros en su estudio me hicieron olvidar las comodidades del aire acondicionado. La propia Esteve Llorens es igual de refrescante, y alguien a quien he querido conocer desde hace ya tiempo. Al igual que yo, vive y trabaja entre Texas y España, y sentía curiosidad por saber cómo estos dos lugares influyen en su trabajo. Así que me ha encantado visitar su exposición ‘Correspondence’, en Las Cruxes, en Austin, antes de regresar a Madrid.

'Untitled (Squares Red), obra que forma parte de 'Correspondence', de Ana Esteve Llorens. Fotografía cortesía de la artista.

‘Untitled (Squares Red), obra que forma parte de ‘Correspondence’, de Ana Esteve Llorens. Fotografía cortesía de la artista.

Existe una tensión sutil y cautivadora en la correspondencia entre trabajo y creación artística, entre las esferas de lo doméstico y del arte contemporáneo, y entre el textil como oficio y como técnica artística. El arte textil se remonta a miles de años y posee estrechos vínculos con lo utilitario y también con el trabajo de las mujeres. Los diseños de estas piezas me hacen pensar en pañuelos y manteles, y en ropa, en objetos que tradicionalmente han sido realizados, cuidados y adornados por mujeres. Es algo que hizo mi abuela, y que todavía veo en las casas de mis compañeras españolas y portuguesas, aunque pocas de nosotras conservamos las habilidades que se han ido transmitiendo y perfeccionado durante generaciones.

Los estampados de cuadros y rayas en los tejidos de Esteve Llorens forman composiciones abstractas y bidimensionales que cuelgan de la pared protegidas por gruesos marcos blancos. Dichos marcos rastrean con habilidad los contornos desiguales de los textiles, llevando las piezas al ámbito tridimensional de lo objetual. ‘Correspondence’ presenta una serie de “telas” que han sido tejidas empleando un telar de cintura. Se trata de una técnica en la que un telar portátil se extiende entre el cuerpo de la tejedora y un punto de anclaje, como pueda ser un pilar o un árbol. Cada movimiento corporal es transmitido directamente a las fibras tejidas. Según el espacio abarcado por los brazos, la resistencia de las fibras e incluso el estado emocional de la tejedora, como señala Esteve Llorens, se desarrolla un ritmo y velocidad únicos en la elaboración de cada pieza. Y así, la escala, el estampado y la tensión constituyen documentos de tiempo, y del movimiento que se establece entre el cuerpo y el material. Como una especie de performance en solitario, o una coreografía de hilo.

'Untitled (A Small Gray)', obra que forma parte de 'Correspondence', de Ana Esteve Llorens. Fotografía cortesía de la artista.

‘Untitled (A Small Gray)’, obra que forma parte de ‘Correspondence’, de Ana Esteve Llorens. Fotografía cortesía de la artista.

La exposición está acompañada por un texto que reúne extractos de correos electrónicos intercambiados entre Esteve Llorens y Amira Pierce, escritora establecida en Nueva York. “Pensando en hacer” es una de las frases de la artista que captó mi atención. Pensar en hacer, hacer y pensar, pensar y hacer-tejer es un proceso repetitivo que deja espacio para pensar. Recuerdo una vez en que traté de memorizar un escrito para una actuación. Lo repetía constantemente allá donde iba, como una oración. Mi memoria suele ser desastrosa, pero al recitar aquellas palabras reviví momentos de mi infancia. Imagino que tejer genera un estado meditativo similar. De hecho, Esteve Llorens me contó que al tejer estos estampados recuerda objetos, texturas, caras y comidas en lugares familiares del pasado. “Al hacer y recordar simultáneamente”, dice, “he estado reescribiendo una historia que se ha reforzado, pero también se ha modificado”.

Uno de los aspectos singulares de ‘Correspondence’ es su rica paleta de colores terrosos. Esteve Llorens aprendió a tejer durante una residencia artística en Ciudad de México. En los viajes a diferentes partes del país recolectó elementos naturales para teñir sus fibras. El hongo Zacatlaxcalli de Teotihuacan, el índigo oaxaqueño, diferentes maderas de Mérida y semillas de las montañas de Puebla se funden en las franjas y líneas de sus piezas. Los colores representan un momento específico, lo que ella describe como “un paisaje, una temperatura, un tipo de luz, un acento”, en hilos que se cruzan y se superponen. La artista describe el concepto de lugar como “una acumulación de experiencias, como algo que se construye con el tiempo”.

Desde que comenzó a tejer en el otoño de 2015, la artista y su trabajo continúan viajando entre España, Texas, México y viceversa. Y así, los colores en ‘Correspondence’ se han expandido para incluir elementos de España. De esta manera, la artista relaciona y transforma sus experiencias de las dos geografías en algo nuevo. Y eso es lo que sucede cuando realizamos el trabajo de hacer memoria: siempre llevamos cosas del presente para regresar a un momento del pasado.

Imagen de diversas obras que forman parte de 'Correspondence', de Ana Esteve Llorens. Fotografía cortesía de la artista.

Imagen de diversas obras que forman parte de ‘Correspondence’, de Ana Esteve Llorens. Fotografía cortesía de la artista.

Lauren Moya Ford

Pintura y fotografía en la obra de Luis Gordillo

Luis Gordillo. Fotoalimentación
Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA)
Plaza Santa María, 3. Alicante
Hasta el 17 de enero de 2019

El Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, con el apoyo del Ayuntamiento de Alicante presenta ‘Luis Gordillo. Fotoalimentación’, la primera exposición monográfica dedicada al artista sevillano, Luis Gordillo, en un museo alicantino y la primera también en la Comunitat Valenciana después de 25 años. Luis Gordillo es una de las figuras más influyentes y punto de referencia esencial del arte español del último medio siglo.

El Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA) inaugura ‘Luis Gordillo. Fotoalimentación’, una muestra que ahonda en el Gordillo más cercano a la fotografía a través de 200 piezas de los años 70. Procedentes en su mayoría de la colección del artista, se trata de un conjunto importante, ya que son obras de las que Gordillo no ha querido desprenderse por considerarlas únicas y especiales.

Vista de la exposición de Luis Gordillo. Imagen cortesía del MACA.

Vista de la exposición de Luis Gordillo. Imagen cortesía del MACA.

El artista explicó que en los años setenta empleó “la fotografía en blanco y negro con numerosos propósitos, pero quizás el más importante y el que he mantenido a lo largo del tiempo, es el de analizar los elementos orgánicos de la pintura, neutralizando y cosificando el gesto”.

“En la actualidad trato de crear espacios en los que la pintura y la fotografía dialogan e interactúan entre sí; intento articular maneras para la expansión de la fotografía en mi obra”, manifestó el creador sevillano, quien añadió que le seguía interesando “primordialmente la pintura como interrogación corporal; no obstante, la intervención técnica de la fotografía crea una tensión dialéctica, un espacio mental en crecimiento”.

Luis Gordillo durante la presentación de su exposición. Imagen cortesía del MACA.

Luis Gordillo durante la presentación de su exposición. Imagen cortesía del MACA.

La muestra fue presentada por el director del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, José Luis Pérez Pont, y la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Alicante, María Dolores Padilla, acompañados por la comisaria de la muestra, Rosa Castells y el propio artista. Pérez Pont señaló que la exposición profundizaba “en el conocimiento de Gordillo como una de las figuras más importantes en el arte español de los últimos 50 años”, destacando asimismo el impulso que se le está dando desde el Consorci de Museus a la provincia de Alicante en materia cultural con exposiciones como esta en el MACA, que ha permitido que Gordillo vuelva a la Comunitat Valenciana donde no exponía desde el año 1993.

Por su parte Rosa Castells, coordinadora del MACA, que ha comisariado la muestra junto al artista, subrayó que se trataba de una exposición “espectacular, una revisión de la experimentación fotográfica de Gordillo en los años 70 cuando nadie se interesaba por la fotografía”. Castells explicó que “el sistema de reproducción y multiplicación de la imagen conforma nuevas imágenes que vuelven a ser tratadas y así hasta el infinito” y agradeció al artista “que haya accedido a exponer en el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante, un museo pequeño, tras haberlo hecho en todas partes”.

Vista de la exposición de Luis Gordillo. Imagen cortesía del MACA.

Vista de la exposición de Luis Gordillo. Imagen cortesía del MACA.

Gordillo utiliza desde principios de los años 70 la fotografía con la finalidad de encontrar otras opciones al color dominante en su pintura, con el objetivo de abrir una investigación neutralizadora de su utilización violenta de colores complementarios. La exposición ‘Fotoalimentación’ muestra dos etapas con claras diferencias: una primera con el trabajo fotográfico de los 70, casi en su totalidad en blanco y negro y otra posterior donde ya aparece el color y la utilización de la nueva tecnología digital que le abre a Gordillo un campo casi infinito a la experimentación.

Luis Gordillo nace en Sevilla en 1934. Su carrera artística comenzó a mediados de los años cincuenta cuando decidió ser pintor tras licenciarse en Derecho y haber estudiado música. Vivió en París un clima de libertad entonces difícil en España y allí amplía sus conocimientos sobre la vanguardia. Su obra se conforma en los años sesenta recogiendo tres influencias básicas: el informalismo, el arte Pop y el geometrismo. Con estos elementos, algunos contradictorios, configura un estilo ya propio, que ha tenido una fuerte influencia sobre artistas de las siguientes generaciones.

Espectadores ante algunas de las obras de Luis Gordillo. Imagen cortesía del MACA.

Espectadores ante algunas de las obras de Luis Gordillo. Imagen cortesía del MACA.

A partir de los años 80 alcanza su madurez creativa con un estilo artístico inconfundible que lo ha mantenido alejado de grupos y tendencias en una especie de automarginación. Gordillo es Premio Nacional de Artes Plásticas (1981) y el Premio Velázquez a las Artes Plásticas (2007).

La práctica fotográfica experimental permite a Gordillo indagar sobre la construcción, reconstrucción y destrucción de la imagen. Técnicas de transformación como la fotografía pero también la imprenta, la fotocopia y el collage reciclándose y trabajando en espiral. A través de esas técnicas Gordillo adopta modos del arte óptico y constructivista como la seriación, la repetición, las variantes y diferencias entre lo casi idéntico que le permiten desdoblar, simultanear y copiar una misma imagen obsesivamente.

Tras su paso por el MACA, la exposición se mostrará en 2019 en el Centre del Carme de València y en el Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerní de Vilafamés, de la mano del Consorci de Museus.

Vista de la exposición de Luis Gordillo. Imagen cortesía del MACA.

Vista de la exposición de Luis Gordillo. Imagen cortesía del MACA.

Miedos Cruzados. Ángeles Corella y Victoria Santesmases

Miedos cruzados. Ángeles Corella y Victoria Santesmases
Galería Alba Cabrera
C/Félix Pizcueta, 20. Valencia
Hasta el 10 de noviembre 2018

Las paredes de la Galería Alba Cabrera generan un gran abanico de emociones encontradas, desde el terror más absoluto hasta una sensación de libertad privada y ganada. La visión vibrante de Victoria Santesmases y Ángeles Corella, en torno a una temática de rabiosa actualidad, como la violencia machista, concuerda a la perfección con las bases rompedoras de la galería.

Miedos Cruzados pertenece a la extensa trayectoria creativa de Santesmases, donde aúna artes plásticas y su labor como docente. Gracias a su capacidad traductora de vivencias, usando el arte como vehículo, obtuvo la medalla al mérito cultural de Castilla La Mancha el pasado día 8 de octubre de 2018.

Sin embargo, toda prosa necesita un verso que refuerce el mensaje. Con este fin, la escritora Ángeles Corella compuso una serie de poemas donde plasma la quinta esencia del trabajo plástico. Evocadores y a su vez reflexivos, cargando contra consciencias acomodadas, lanzando el guante a una sociedad falta de lucha y hermanamiento.

‘Miedo a morir, miedo de seguir viviendo.
Miedo del miedo’

La obra expuesta creada a partir de verso y prosa, como la vida misma, juega con rojos vibrantes sobre fondos blancos, espirales blancas, e interacciones directas con el visitante. La inteligente utilización de la perspectiva genera diferentes gamas cromáticas a partir de un mismo blanco mate.

Imagen: cortesía de la galería Alba Cabrero. 'Grafías del dolor', selección de Miedos Cruzados

Imagen: cortesía de la galería Alba Cabrera. ‘Grafías del dolor’, selección de Miedos Cruzados

Para alcanzar este punto catártico destaca el empleo de diferentes materiales, desde hilo rojo cosiendo heridas imaginadas y clavadas, hasta papel de distintos gramajes simulando el relieve de la piel. Esta elección aporta un carácter más humano y cercano, recreando obras tridimensionales, que implican la sensibilidad y consciencia social usando la voz femenina, anónima, como narrador de una historia próxima a todos.

‘Parí un deseo y luego otro, otro y uno más.
Según iban naciendo los dejaba en el camino
Cuando me miro, sólo veo una cicatriz cosiéndome la cara’

Imagen: cortesía de la galería Alba Cabrero. Obra titulada Camino de espinas, se compone a partir de pintura sobre plexiglás y la incorporación de varillas.

Imagen: cortesía de la galería Alba Cabrera. Obra titulada Camino de espinas, se compone a partir de pintura sobre plexiglás y la incorporación de varillas.

La violencia machista siempre estuvo presente en el plano artístico, bien como modelo o como ejecutora. El arte rupestre presenta estudios apoyando una discriminación al papel femenino en la sociedad, relegando su función a actividades meramente familiares. Esta reflexión invita a buscar en los grandes yacimientos representaciones femeninas, para darnos cuenta que serán los hombres quienes pueblan paredes y plaquetas en su mayoría.

El movimiento renacentista presenta como paradigma una nueva consciencia antropocentrista, un despertar a la reflexión. Sin embargo, seguimos encontrando  representaciones que destacan esta situación de infravaloración  femenina como ocurre en Susanna ei  vecchioni de Artemisa Gentileschi, o El rapto de las Sabinas, raptadas y violadas como afrenta a los Sabinos.

Imagen: Cortesía Galería Alba Cabrero. Obra recogida en el   magnífico libro-artista que se integra en la colección. Por Ángeles Corella.

Imagen: Cortesía Galería Alba Cabrera. Obra recogida en el magnífico libro-artista que se integra en la colección.  Construido por Ángeles Corella.

Pero no debemos remontarnos cientos de años, en el siglo XX destaca la gran revolución femenina, donde las artistas obtuvieron su sitio en la historia del arte no sin tener que luchar día a día. Es el caso de Nan Goldin o Louise Bourgeois, quienes expusieron la problemática machista sin tapujos. De nuevo la violencia sigue siendo un tema recurrente en sus representaciones.

Podríamos creer que, a día de hoy, las obras que muestran escenas de supremacía machista resultan trilladas y vinculadas al pasado, incluso casposas. Sin embargo, no tenemos más que recurrir a Miedos Cruzados y a la necesidad de recordar que estamos aquí, que siguen muriendo mujeres a manos de quienes eligen amarlas libremente, que siguen teniendo un papel de segunda en la sociedad, que siguen siendo objeto de burla y discriminación. Y surgen varias preguntas evidentes: ¿si desde los primeros tiempos existe esta desigualdad, será algo inherente al ser humano? ¿Estamos predestinadas a ser personal de segunda? ¿La unión de dos cromosomas al azar tiene el poder de dictar nuestro estatus social?

Realmente no existe una respuesta que calme todas las consciencias, pero lo que sí queda patente es la responsabilidad que tenemos como sociedad, para que las generaciones venideras se apoyen en los ejemplos mencionados exclusivamente para defender el gran recorrido andado, y no para tener que seguir escribiendo crónicas de muertes anunciadas.

Imagen: Cortesía de Galería Alba Cabrero. Detalle  la portada. Grafías del dolor. Pintura y papel cortado

Imagen: Cortesía de Galería Alba Cabrera. Detalle la portada. Grafías del dolor. Pintura y papel cortado.

Victoria Herrera Lluch

“El arte no se entiende, se goza”

‘El suicidio de la pintura’, de Uiso Alemany
Fundación Bancaja
Plaza de Tetuán, 23. Valencia
Hasta el 24 de febrero de 1019

Fue lo primero que hicieron todos: recordar a la que fuera ministra de Cultura socialista Carmen Alborch, fallecida el pasado martes 23 de octubre. “Es un día de dolorosa despedida”, señaló visiblemente emocionado Rafael Alcón, presidente de la Fundación Bancaja, durante la presentación de la muestra El suicidio de la pintura, de Uiso Alemany. “Fue una persona de coraje y autenticidad en muchos aspectos: cultural, intelectual, feminista. Aunque seguro que hubiera preferido, de estar aquí, no regodearse en lo funerario y melancólico”, subrayó Fernando Castro, comisario de la exposición. Exposición de un “artista visceral, singular, pequeño demonio de Tasmania que a veces la lía parda”, apuntó Castro.

Y ese pequeño demonio dio enseguida su primera dentellada: “Ahora que están aquí los medios tengo que decir que se utiliza con banalidad espantosa lo que es el arte y los artistas”. De los 8.000 millones de personas, calibró que habría un artista por cada dos o tres millones, lo que daba una cifra de apenas 4.000 “como mucho” en todo el mundo. Del arte dijo que era “un misterio” y, como tal, “muy difícil de describir”. Y del artista, que es “un bicho raro”, que trabaja “con las emociones y los sentimientos” y que las formas empleadas en sus obras vienen dadas por esa “extraña rareza”. Y fue dando pinceladas, más bien brochazos enérgicos, de esa inquietante convulsión interior que lleva a un artista a crear.

Una mujer ante una de las obras de Uiso Alemany. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Una mujer ante una de las obras de Uiso Alemany. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

“No se trabaja desde el intelecto”, dijo, para señalar a continuación: “Es terrible enfrentarse a una tela en blanco”. Alemany la aborda “como el músico de jazz que improvisa”. Y añadió: “Voy descubriendo lo que hago. Pinto con mi mano derecha, que hace lo que le da la gana. Y me gusta más lo que hace la mano, que lo que piensa el cerebro”. Por eso aludió a continuación al misterio de esa creación inconsciente, alejada de la mente más racional: “El arte no se entiende, al igual que no se entiende una sinfonía. El arte se goza. No sé qué es”, reconoció rodeado de las 23 pinturas de gran formato y 160 dibujos de pequeño formato que integran El suicidio de la pintura.

Del suicidio se hizo cargo Fernando Castro, refiriéndose a Joan Miró y su proclamación en 1931 a favor del asesinato de la pintura, con matices por parte del comisario: “Se suicida la concepción tradicional de la pintura, porque ésta nunca muere ya que siempre tiene detrás una pulsión de deseo”. Pulsión y deseo enfrentados en la obra de Uiso Alemany, puesto que la visceralidad se impone a la ley del deseo que debería mitigar y canalizar tan exacerbado torrente de formas y colores. “Es un canto a la pintura que incluso suicidándose sigue viva”, apostilló Castro.

Alcón citó a Picasso para referirse a Alemany, que ha producido toda la obra de la exposición durante este año en su estudio de Sao Paulo en Brasil: “Cualquiera que sea la fuente de emoción que me impulsa a crear, quiero darle una forma que tenga alguna conexión con el mundo visible, incluso si es solo para hacer la guerra en ese mundo”. De nuevo el artista valenciano caracterizado como pintor belicoso, visceral, entregado a su obra con indomable pasión. “El artista es un perro salvaje, un lobo rabioso. Un indeseable, loco que muere rabiando”, proclama del artista el comisario en su escrito sobre la muestra.

De izda a dcha, Uiso Alemany, Rafael Alcón y Fernando Castro.

De izda a dcha, Uiso Alemany, Rafael Alcón y Fernando Castro.

“Si la obra no sorprende al artista tampoco sorprenderá al espectador”, afirmó Alemany. Sorpresa que se radicaliza en la instalación alegórica sobre el mundo del arte que figura en la entrada misma de la exposición. “Es una pieza sobre superficie especular, con una serie de borregos que acompañan a tipos con sombrero”, que el comisario vinculó al esperpento de Valle Inclán, y en la que “te ves tú reflejado en el aborregamiento” que alude al “mundillo del arte”. El misterio de la obra de arte en este caso diluido por tan explícita referencia, contraria a la definición que luego ofreció el propio Castro: “El arte no es la ilustración de unos conceptos asimilados”. Y volvió a la pieza especular: “Crees que eres muy racional, pero en el fondo eres un borrego más”.

El suicidio de la pintura está atravesado de formas vinculadas con ese reino animal del que procedemos (“también el animal que somos”, puntualizó Castro), con presencia del cuerpo y del erotismo, de rostros, de muros y cerramientos carcelarios, en torno a una pintura “como juego lúdico, que va más allá del cubismo y de la pintura convencional”, y que incluso “te lleva a desbordar los conceptos asimilados”. Fernando Castro también alude al carácter “indisciplinado” del artista, que “desmantela la pintura, sin dejar nunca de lado su gran preocupación por las formas”.

Vista de la gran pieza que abre la exposición de Uiso Alemany. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Vista de la gran pieza que abre la exposición de Uiso Alemany. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Salva Torres

Las cenizas de Fallas como obra artística

El peso de las cenizas, de Anna Malagrida
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 24 de febrero de 2019

Del poliestireno, que sirve para fabricar los monumentos falleros, a sus cenizas hay todo un ciclo de vida y muerte alegórico de nuestra propia existencia. Frente a la belleza del carácter inmaterial que ha convertido a las fallas en Patrimonio de la Humanidad, se esconde un aspecto más sombrío y telúrico del que Anna Malagrida se hace cargo en su exposición El peso de las cenizas, que acoge el IVAM en su Galería 6 hasta el 24 de febrero. “¿Podría ser la alta entropía en el proceso de transformación de la materia una imagen premonitoria, una alegoría de un colapso o de una agonía de nuestro mundo?”, se pregunta la artista.

Se trata de una cuestión que Malagrida recoge plásticamente mediante una sucesión de videos, en los que se muestran el proceso de transformación de los ninots en ceniza. Un proceso, subraya la propia artista, “que se desvela con momentos que resultan ser de alta entropía, especialmente durante la Cremà y la gestión de los residuos y de las cenizas”. Entropía que viene a amenazar el orden de la significación, pasando así del trabajo de las máquinas, pesado y rutinario, a la cosa singular, vacía de sentido, de los restos en su más pura brutalidad. La fiesta, luminosa y cargada de sonrisas, dejando entrever su faz más áspera y amarga.

Anna Malagrida, delante de su obra. Imagen cortesía del IVAM

Anna Malagrida, delante de su obra. Imagen cortesía del IVAM

Son esas huellas, que Malagrida ya ha explorado en otros trabajos fotográficos, las que movilizan su atención, plásticamente recogida en los diez videos que integran su instalación. Huellas de lo real, de lo que se encuentra en los pliegues y hendiduras de la realidad, que desconciertan nuestra percepción de las cosas, al igual que la abstracción lo hace una vez conmovidos los cimientos de la figuración. De hecho, los videos contienen imágenes fácilmente reconocibles de las máquinas trabajando y de los espacios plagados de residuos, junto a otras donde las cenizas y el polvo van dificultando la percepción de las formas. Por eso hay referencias a Marcel Duchamp o Man Ray.

“Marcel Duchamp inventó el concepto de infraleve que le servía para medir esa energía apenas perceptible (lo inmaterial) y que se desperdiciaba en pequeñas situaciones y acciones cotidianas, como el calor de un asiento que se acaba de dejar”, subraya la artista. De manera que frente a lo claro, lo difuso, y junto a la terca pesadez de las máquinas, la liviana orfandad de la materia desprovista de vida. Como señaló José Miguel Cortés, director del IVAM, la artista trabaja sobre ese “aspecto desapercibido, leve, infravalorado, sucio, pero que contiene la fiesta de las fallas: del despilfarro y de lo que nada permanece”.

Video de Anna Malagrida. Imagen cortesía del IVAM

Video de Anna Malagrida. Imagen cortesía del IVAM

“No es una crítica medioambiental. Yo simplemente constato”, indicó la artista. Y lo que constata es, apoyándose en el concepto de entropía, “el desequilibrio de un sistema”, refiriéndose “a aquella energía que no puede ser utilizada como trabajo”. Cortés aludió al “carácter metafórico” de la exposición, sin duda apropiado para describir precisamente aquello que, como el propio arte, posee cierto aire de inutilidad, aquello que escapa al más estricto pragmatismo. “El trabajo de Anna Malagrida tiene la importancia de fijarse en las pequeñas cosas que transforman el mundo, lo leve, lo frágil, todo aquello a lo que no le damos valor y ella se lo da”, destacó el director del IVAM.

El peso de las cenizas, como se encargaron de subrayar tanto Cortés como la propia artista, se sitúa en los márgenes de la fiesta fallera, para alterar el relato habitual y centrarse en lo que viene después del fuego y la algarabía. Fuego recogido en los videos de la planta inferior de la Galería 6, para luego ascender hasta sus cenizas de la planta superior. Cuestiones como la memoria y la identidad cultural también están presentes en el proyecto videográfico. Por eso se refirió a las tensiones vividas en Cataluña el 1 de octubre y a las propiamente migratorias como reflejo de su proyecto, mediante el cual se podían explorar las posibilidades de integración derivadas de la fiesta fallera. “Había personas de diferentes lugares con un trabajo digno y que no les generaba tensiones, que es lo que pensaba encontrar”.

Se trata de la primera exposición de Malagrida realizada íntegramente con videos, tal y como reconoció la propia artista: “Es algo que se ha impuesto de modo natural”. Como natural “y no circunstancial” es que ahora mismo coincidan en el IVAM tres artistas como Anette Messager, Ángeles Marco y Anna Malagrida. “Lo que sí es azaroso es que las iniciales de las tres empiecen por A y M”, señaló en tono jocoso Cortés. La artista, más seria, evalúa la fiesta de las fallas desde el lado de la integración y la belleza, “beneficios que son patrimonio inmaterial de la humanidad”, mostrando su envés del derroche, la fragilidad y las cenizas que sin duda pesan. Un peso no exento de liviandad y sutileza plástica.

Ver la noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Video de Anna Malagrida en el IVAM.

Video de Anna Malagrida en el IVAM.

Salva Torres

La pantanada de Tous en clave artística

Ausencia, presencia en el habitar contemporáneo
Conmemoración del 36 aniversario de la pantanada de Tous de 1982
Varios pueblos de la Ribera Alta y la Costera (Valencia)
Del 21 de octubre al 25 de noviembre de 2018

‘Ausencia, presencia en el habitar contemporáneo’, es el título de la exposición itinerante que recorrerá en los próximos meses varios pueblos de las comarcas de la Ribera Alta y la Costera y que fue inaugurada el pasado 21 de octubre en la iglesia de Beneixida ‘la vella’ como parte de los eventos conmemorativos del aniversario de la pantanada. La propuesta es el resultado de una investigación y reflexión, cuyo punto de partida ha sido la catástrofe acaecida hace 36 años y que tuvo consecuencias devastadoras, sobre todo en las comarcas de La Canal de Navarrés, la Ribera Alta y la Ribera Baixa.

Ausencia, presencia en el habitar contemporáneo. Imagen cortesía de los comisarios

Ausencia, presencia en el habitar contemporáneo. Imagen cortesía de los comisarios

La itinerancia expositiva pasará por Beneixida, l’Alcúdia, la Llosa de Ranes y Algemesí, municipios que impulsan y producen este acontecimiento cultural subvencionado por el Área de Cultura de la Diputación de Valencia en una nueva línea de ayudas para Proyectos Intermunicipales de Artes Plásticas. Estas son las primeras localidades que participan en el proyecto comisariado por Miguel Mallol, Rafael Tormo i Cuenca, Adrián Ripoll y Elena Llácer. Es un trabajo que acentúa y pone en común el carácter multidisciplinar de sus organizadores con el objetivo de acometer este hecho desde la multiplicidad. La idea converge alrededor de la noción de dispositivo expositivo como un repositorio de las diversas experiencias provenientes del entorno, la gente y lo acontecido. El proyecto a medio plazo pretende abarcar la totalidad del territorio afectado.

El 20 de octubre de 1982 es una fecha marcada para numerosos municipios y personas de la cuenca del Júcar, la Canal de Navarrés y la Ribera Baixa. La pantanada de Tous fue un acontecimiento que golpeó todas las esferas de la realidad: la natural, la física, la económica y la emocional. En ese instante, y todavía ahora, quedó una profunda sensación de pérdida.

Ausencia, presencia en el habitar contemporáneo. Imagen cortesía de los comisarios.

Ausencia, presencia en el habitar contemporáneo. Imagen cortesía de los comisarios.

Este suceso catastrófico sirve, partiendo de ese vacío, para hacer una reflexión sobre el habitar contemporáneo, es decir, cómo ha cambiado la manera de vivir en las localidades que se vieron afectadas. Con este trabajo se pretende trasladar al presente este hecho y llevarlo allende de la memoria, para diluirlo entre las problemáticas surgidas en estos tiempos convulsos.

La propuesta expositiva pretende profundizar sobre todo lo que generó este suceso en el ámbito social, económico y de identidad de los pueblos. Además de enlazar esa reflexión con realidades que actualmente pueden parecer lejanas, pero que están muy relacionadas como son los refugiados, el contraste del pueblo y las metrópolis, la adaptación a las nuevas tecnologías y la construcción de los espacios en la arquitectura contemporánea.

Ausencia, presencia en el habitar contemporáneo. Imagen cortesía de los comisarios.

Ausencia, presencia en el habitar contemporáneo. Imagen cortesía de los comisarios.

La contextualización histórica y social junto a la investigación y la reflexión artística, sirven para ir más allá de la consideración de la investigación como mero material documental. Para desvincularse de esta clasificación se ha trabajado con las escuelas de Beneixida y la gente local de todas las generaciones.

La propuesta se completa con la participación de los trabajos artísticos que complementan la reflexión y abren otros campos de diálogo como la instalación ‘Implosió Impugnada 16′ del artista Rafa Tormo i Cuenca, el proyecto 48_NAKBA de Domènec, el trabajo llamado ‘Paisajes Alterados’ de Juan delGado y las fotografías de Janet Hesse como parte de su proyecto ‘Pacified’.

Ausencia, presencia en el habitar contemporáneo. Imagen cortesía de los comisarios.

Ausencia, presencia en el habitar contemporáneo. Imagen cortesía de los comisarios.

Óscar Vázquez Chambó, la construcción de la imagen

La vida de dos, de Óscar Vázquez Chambó
Sala d’Exposicions Municipal d’Algemesí (Casino Liberal)
Carrer de la Muntanya, 24. Algemesí (Valencia)
Hasta el 3 de diciembre de 2018

Hay que estar prevenido para adentrarnos en los submundos del artista pues su arte nos habla de algunos silencios de la realidad, espacios incómodos donde el propósito inquietante de lo inexorable se expresa con una crueldad infantil, como un niño que hiere con su inocencia.

‘La vida de dos’ lleva a la escena del arte el universo cotidiano y familiar del artista que reflexiona sobre la vida de sus padres, su pasado y presente, a través de juegos de color que nos sitúan en atmósferas simbólicas distintas. Las composiciones son equilibradas, con guiños al clasicismo pictórico, a la espiritualidad de los bodegones barrocos y con actitudes hieráticas de los personajes que nos remontan al simbolismo y función de la fotografía en su origen, impregnada de la transcendencia del retrato implicado en la muerte y la eternidad. Y es que todo se envuelve de un turbador fatalismo, como si este trabajo sirviera de preparación emocional del artista ante la inminente vejez de sus progenitores, que ejercen una resistencia a la degeneración de sus valores, de su amor y costumbres.

Fotografía de Óscar Vázquez Chambó. Imagen cortesía del autor

Fotografía de Óscar Vázquez Chambó. Imagen cortesía del autor

‘La vida de dos’ no es un homenaje es un ejercicio valiente de indagación psicológica en el ecosistema familiar, para reconocer la independencia y respeto al mundo de sus padres. Precisamente la integridad del lenguaje del autor, la estética implacable sirve de distanciamiento emocional para poder hablar de temas incómodos, solapados y ocultos en las relaciones personales.

El arte como los sueños es un camino para explorar el inconsciente, purgar las pulsiones frustradas por la razón y la moral, por ello esta serie está impregnada de cierto surrealismo, elucubraciones del sinsentido que devienen en símbolos de la fidelidad en el ritual doméstico de los padres. El hogar es el paisaje íntimo y metafísico donde acontecen las acciones de las fotografías puras o intervenidas plásticamente, en las que el color (rojo, azul, verde, amarillo) ejerce de hilo conductor entre el pasado y el presente de una historia contada en imágenes construidas a partir de la herencia pictórica de artistas, entre los que podemos identificar el costumbrismo transcendente de Edward Hopper o el pop personal de David Hockney. Éste último inspiró sobre todo la expansión cromática de su serie anterior de desnudos femeninos que evocaban el mítico tema de la modelo y el artista, aunque su universo simbólico tiene ese sabor atemporal del arte nórdico.

Fotografía de Óscar Vázquez Chambó. Imagen cortesía del autor

Fotografía de Óscar Vázquez Chambó. Imagen cortesía del autor

Es precisamente el cine del finlandés Aki Kaurismäki quien insufla esa aura de quietud ensamblada entre la imagen y la sonoridad a un ritmo de intimidad contemplativa en la concepción del videoarte que completa la exposición.  El autor constata su presencia en la construcción de las imágenes, como el auténtico espectador que de repente sale a escena desvelando que él es el receptor, un mensaje para sí mismo. Entendemos la  obra como un proceso de aceptación de la vida y la decrepitud en el que  Vázquez hace guiños a sus mitos cinematográficos evocando la sinceridad brutal de Bergman, los encuadres de Hitchcok o la crueldad de Tarantino.

A todo ello contribuye la composición equilibrada, la conceptualidad de las líneas y la disposición de los objetos que participan en el  juego de significados y que saltan de la bidimensionalidad de la imagen fotográfica al espacio a través de instalaciones objetuales, haciendo de todo un conjunto simbólico. Así es la imagen construida de Óscar Vázquez que une el género del retrato y el pictoricismo de Gregori Crewdson, Duane Michals o David Lachapelle conduciéndolo hacia una esfera personal e íntima descifrada en códigos universales que habla del ser, del amor y de la muerte.

Fotografía de Óscar Vázquez Chambó. Imagen cortesía del autor

Fotografía de Óscar Vázquez Chambó. Imagen cortesía del autor

Alejandro Villar Torres

Las Fugas de la Fundación Giménez Lorente

FUGAS I
Fundación Giménez Lorente
Universitat Politècnica de València
Inauguración 24 de octubre de 2018, 19 h.
Hasta el 23 de enero de 2019.

La Fundación Giménez Lorente, ubicada en la cuarta planta del edificio de l’Escola Tècnica Superior d’Enginyeria Geodèsica, Cartogràfica i Topogràfica, cuenta con una impresionante colección de mapas y de farmacopeas. Con FUGAS, acrónimo de Fundación Giménez Lorente, Arte y Sociedad, se pretende modestamente complementar su extraordinario acervo, que rezuma historia, con manifestaciones contemporáneas ligadas a las artes visuales relacionadas con la ciudad. Los mapas, el territorio y las cartografías, son elementos que han cobrado notable presencia entre las manifestaciones artísticas contemporáneas, debido seguramente a las múltiples y estrechas relaciones que el ser humano no deja de establecer con el espacio natural, urbano, vivencial.

También una fuga es sinónimo de huida, de escapada. Y es que los artistas suelen huir de los puntos de vista establecidos, y cuando hablamos de conocer una ciudad, algunos artistas incluso suelen escaparse de las acciones y los recorridos habituales. El proceso creativo de Eltono (París en 1975), se basa en la búsqueda de sistemas que dialoguen activamente con la ciudad. Buen conocedor de la ciudad de Valencia, varias han sido las oportunidades en que ha llevado a feliz término lo que él mismo denomina “experimentos en serie”. Serialidad que aplica de modo sistemático y que le lleva a situaciones de desajuste con la rutina cotidiana de la ciudad. Desde el punto de vista del espectador, sus acciones pueden percibirse como “anomalías”. Las obras resultantes actúan como testigos de esas vivencias del artista en la ciudad.

Imagen de portada, obra de Eltono, Cortesía Fundación Giménez Lorente.

Imagen de portada, obra de Eltono, Cortesía Fundación Giménez Lorente.

Esta primera edición de FUGAS, se centrará en la ciudad de Valencia, donde los artistas Eltono, Vanesa Valero y Ana Donat van a mostrar de modo individual, desde la la próxima semana hasta finales de julio de 2019, sus respectivas propuestas.

FUGAS I,  ha contado con la colaboración de la galería Set Espai d’Art (Valencia)

Juan Bautista Peiró
Universitat Politècnica de València
Comisario