David Lynch, pequeñas y túrbidas historias

‘David Lynch, Small Stories’
57 Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón (FICX)
Centro de Cultura Antiguo Instituto
Sala2
Jovellanos 21, Gijón
Del 15 de noviembre de 2019 al 26 de enero de 2020

“Cuanto más abstracta es una obra,
más interpretaciones se pueden hacer de ella.
Cada espectador sacará algo distinto,
justamente como ante un cuadro.
Siempre seré fiel a mis ideas abstractas”
(David Lynch)

Y con incólume lealtad parece mecerse el universo creativo de David Lynch, adherido a los mimbres más caliginosos de la aphaireis aristotélica, a partir de la que edificar sus túrbidos universales, como un objeto último de abstracción que rezuma los más edificantes sótanos existenciales, inficionados y corrompidos por su siniestra naturaleza onírica.

Imagen de una de las series que conforman David Lynch, Small Stories’. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Un narcótico cosmos –cartografía de cuadrantes y desnortadas agujas magnéticas– concitado en la exposición itinerante ‘David Lynch, Small Stories’ –organizada por la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular del Ayuntamiento de Gijón y el FICX, en colaboración con la Maison Européenne de la Photographie de París y la Galería ITEM–, que recala por vez primera en nuestro país de la mano del Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón y con motivo programático del 57 Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón (FICX), tras recorrer diversas capitales europeas desde 2014.

De este modo, a través de 55 fotografías originales –formuladas expositivamente mediante 8 postulados conceptuales–, ‘David Lynch, Small Stories’ exuda “55 historias cortas, disconformes, de soledad, de extrañeza, de seres, insectos y cabezas rompedoras”, tal y como rubrica en su texto crítico el escritor y ensayista cinematográfico Quim Casas –autor del preciso e indispensable título ‘David Lynch’, publicado en la colección ‘Signo e imagen/Cineastas’, de Cátedra, en 2007–, quien ha presentado a los medios, junto a Alejandro Díaz Castaño (director del FICX) y Miguel Barrero (director del FMCE y UP), los fundamentos proposicionales de una muestra que, a lo largo del último lustro, se ha visto ampliada en 15 instantáneas, tras las 40 fotografías que conformaban el primigenio planteamiento de la Casa Europea de la Fotografía de París.

Detalle de la obra ‘Window #3 whit Head’, de David Lync. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Y si Casas se encargaba de referir que “en Lynch todo es orgánico, todo es un mismo cuerpo’, así lo atestigua ‘The Short Films of David Lynch’, extremidad complementaria de la exposición que permite visionar las epatantes, irracionales y extravagantes haciendas cinematográficas del director montanés, a través de cinco cortometrajes –’Six Men Getting Sick’ (1966), ‘The Alphabet’ (1968), ‘The Grandmother’ (1970), ‘The Amputee’ (1974) y ‘Lumière and Company: Premonition Following an Evil Dead’ (1995)– que auxilian a incensar el horizonte de inquietudes creativas de un artista tan heterodoxo como mayúsculo; un individuo que ha cimentando su trayectoria sobre las fecundas ciénagas del dilentantismo, transitando por los dominios del dibujo y la ilustración, las dependencias pictóricas y escultóricas, el vasto predio de la electrónica musical o el diseño, encontrando en la heredad semiótica del audiovisual el territorio en el que su producción artística cobra morfología de acontecimiento.

Porque si en ‘David Lynch, Small Stories’ el espectador transita a través de sobrecogedoras arquitecturas de edificios y ventanas, inquietantes objetos –automóviles, plantas y pistolas– y lóbregos antropomorfismos de cabezas y torsos tumefactos, no debe descuidarse el matiz de que “el cine significaba para él darle volumen, movimiento y sonido” (Quim Casas) al planisferio que conforman sus nocturnos fetichismos y enardecidas predilecciones psicoanalíticas.

No obstante, uno ignora la dimensión atributiva que la obra fotográfica de Lynch obtendría huérfana de apellido y, por ello, sus small stories no deban ni puedan subsistir sin la elefantiásica referencia y sustento de su filmografía, sobre la que gravita –por indubitables razones de cualidad, carácter y aptitud– el curso teleológico de sus premisas.

El cineasta David Lych durante un instante de la proyección de ‘The Short Films of David Lynch’. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

IV SINDOKMA Festival de Libro | Sinopsis audiovisual

SINDOKMA Festival del Libro 2019

🎦 IV Sindokma Festival del Libro..ℹ️ Sinopsis audiovisual de la cuarta edición de SINDOKMA Festival del Libro, celebrada en el Centre Cultural La Nau, del 24 al 27 de octubre de 2019..💡 MAKMA, #APACC, GVA Cultura i Esport y LA NAU Centre Cultural de la Universitat de València..💪🏻 Ajuntament de València y Fundación Cañada Blanch..🍺 @Cervezas Alhambra..🎵 ‘Todo es mejor’ (‘Andar sobre hielo frágil’ | Petit Mal)..🎥 Daniel Iturbe..#️⃣ #sindokma2019 #festivaldellibro #edicioncontemporanea #editorialesindependientes #librodeartista #MAKMA #APACC #lanau #valencia

Publiée par MAKMA sur Mardi 12 novembre 2019

Núria Güell y los límites de la ética en el DA2

VC021 Visiones Contemporáneas | Núria Güell
Playtime Audiovisuales
DA2 – Domus Artium 2002 | Centro de Arte Contemporáneo de Salamanca
Hasta el 23 de febrero de 2020

El tercer ciclo expositivo de Visiones Contemporáneas –últimas tendencias en el cine y vídeo en España–, proyecto comisariado desde Playtime Audiovisuales (Enrique Piñuel y Natalia Piñuel) y que tiene su sede en el DA2 – Domus Artium 2002 de Salamanca, protagoniza el último tercio de 2019 de la mano de la exposición dedicada a la artista visual Núria Güell, que se podrá visitar hasta el próximo 23 de febrero del 2020.

La obra de Núria Güell se vincula al ámbito social, político y económico, expandiendo las fronteras convencionales del museo para acercarse al espacio de la vida diaria. Su obra cuestiona los límites de la ética y la legalidad, analizando el funcionamiento de las instituciones públicas, así como los sistemas y dispositivos de control que condicionan nuestras vidas.

Núria utiliza como principal recurso las propias complicidades que establece con los diferentes aliados que colaboran en cada proyecto. El uso de los privilegios que tienen las instituciones artísticas con las que trabaja, así como el estatus que su condición de artista blanca, española y europea le otorgan son continuamente cuestionados en su obra. Obras en las que utiliza su cuerpo físico, emocional y/o legal, convirtiendo cada proyecto en historias de vida inseparables de lo personal.

Las tres obras seleccionadas para esta muestra –’Ayuda humanitaria’, ‘La feria de las flores’ y ‘Afrodita’– analizan las consecuencias del sistema de poder patriarcal, la violencia machista, la naturaleza del estado-nación con su sistema de control, la idea de amor romántico y cómo este lo terminan padeciendo las mujeres. Son, así mismo, obras en las que la artista pone el cuerpo, con todo lo que ello implica, a nivel sociopolítico, pero también emocional. La vida y obra de Núria se funden en todo momento, procurando hacer de “lo personal, lo político” y convirtiéndose así en una de las artistas activistas más relevantes de la actualidad.

Sus trabajos, reconocidos a nivel internacional, han sido presentados en el MUAC de México, CCCB, ADN Galería y Centro de Arte Santa Mónica en Barcelona, Museo de Santander, La Casa Encendida y Off Limits en Madrid. En el MUSAC de León, estuvo presente con la exposición, “Patria y Patriarcado” en 2018, comisariada por la querida y recordada Araceli Corbo. El Middlesbrough Institute of Modern Art en Inglaterra y el Project Arts Centre de Dublín, también han contado con su presencia. Esta es la primera vez que su obra podrá verse en Salamanca.

Fotograma de ‘Afrodita’, de Núria Güell. Fotografía cortesía de Playtime Audiovisuales.

MAKMA

Ubérrimo programa de actividad cultural en el IVAM

Actividades del IVAM
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
Guillem de Castro 118, València
Temporada 2019-2020

En el marco del trigésimo aniversario del IVAM, el museo refuerza sus cronograma de actividades, implementando propuestas como talleres para escolares y para familias, un curso de introducción al arte moderno y contemporáneo, recitales de ópera, conversaciones de artistas previas a las inauguraciones, así como recorridos comentados sobre las exposiciones y visitas guiadas de los sábados y domingos.

Los ya tradicionales talleres educativos del IVAM permiten aproximarse al arte desde la infancia y garantizar, así, un aprendizaje más pleno y participativo. Durante el curso 2019-2020, el IVAM continúa contando con el apoyo económico de la Obra Social “La Caixa” y Caixa Popular en sus actividades pedagógicas.

El Museo mantiene esta nueva temporada los talleres dirigidos a estudiantes del último curso de Infantil (5 años), Primaria, Secundaria, Bachillerato y grupos con diversidad funcional.

Los sábados, el público familiar puede disfrutar del taller ‘¿Qué es un museo?’, enfocado para niños y niñas de 3 a 5 años, mientras que los domingos el taller ‘Embruta’t l’orella’ reúne a familias frente a una obra de la exposición dedicada a Jean Dubuffet, para crear sonidos improvisados con objetos cotidianos, obteniendo como resultado un disco con todas las piezas musicales, de acceso libre y gratuito, que se convertirá en la banda sonora de la exposición.

Con motivo del Día Mundial de la Infancia, que se celebra el próximo 20 de noviembre de 2019, el IVAM ha organizado el taller de creación ‘Juga el museu!’, con el juego ‘Flora habilis’, de Milimbo, con el que se pretende transformar el hall del IVAM en un jardín vivo, un invernadero de creación lúdico para niños y niñas. El juego ‘Flora habilis’, creado por el estudio Milimbo, ocupará el museo con sus construcciones volumétricas y ensamblables. Ese mismo fin de semana del 23 y 24 de noviembre, el IVAM-CADA Alcoi presenta ‘El museu en cadena’, una actividad familiar relacionada con la exposición ‘La sociedad del rendimiento’. Se trata de un juego y performance en el que los participantes reproducen la fabricación en cadena para crear fanzines.

En el marco del acuerdo de colaboración entre el IVAM y el Palau de les Arts Reina Sofía, un domingo al mes se organiza un recital de ópera en el vestíbulo del museo a cargo del alumnado del Centre de Perfeccionament Plácido Domingo.

Algunas piezas del taller ‘Flora habilis’, de Milimbo, en el marco de ‘Juga el museu!’. Fotografía cortesía del IVAM.

La oferta cultural del IVAM se completa con actividades expresamente ligadas a las exposiciones, como las conversaciones de artistas previas a las inauguraciones, las visitas guiadas de los fines de semana y los recorridos comentados por los comisarios de las muestras.

En su apuesta por seguir cumpliendo con su misión de difusión del arte moderno y contemporáneo, el IVAM vuelve a programar esta temporada una serie de conferencias de carácter divulgativo impartidas por los propios conservadores del museo y dirigidas a personas que no necesitan tener conocimientos previos de arte. El curso ‘Hablemos de arte’ consta de ocho sesiones, en las que se ponen en valor las prácticas artísticas desarrolladas por mujeres en diferentes soportes y técnicas.

MAKMA

La mirada de Kaneko sobre el fotolibro en Japón

‘El fotolibro en Japón’, de Ryuichi Kaneko
‘La mirada de las cosas. Fotografía japonesa en torno a Provoke’
Bombas Gens
Av. de Burjassot 54, València
Miércoles 6 de noviembre de 2019, a las 18:30

Japón está considerado para muchos el país de los fotolibros. Durante las décadas de los 60 y 70, el fotolibro se convirtió en el modo más popular de difusión artística en la comunidad fotográfica nipona, que lo utilizaría además como objeto de experimentación.

Hoy en día son auténticos objetos de culto y, varios de ellos pertenecientes a la Colección Per Amor a l’Art, conforman el núcleo central de la exposición que se exhibe ahora mismo en Bombas Gens ‘La mirada de las cosas. Fotografía japonesa en torno a Provoke’. Partiendo de esta muestra, el centro de arte de la Fundació Per Amor a l’Art ha programado para este miércoles, 6 de noviembre de 2019, a las 18:30, una conferencia a cargo de Ryuichi Kaneko, gran experto en esta materia.

Portada del fotoálbum ‘Joukyou 1965’ (Conditions 1965), de la publicación oficial de la Asociación Japonesa de Estudiantes de Fotografía, año 1966. Fotografía cortesía de Bombas Gens.

Kaneko (1948, Tokio) es historiador, crítico y coleccionista de fotolibros. Solo en las últimas décadas ha reunido más de 20.000 volúmenes, incluyendo revistas y catálogos. Ha sido comisario del Tokyo Metropolitan Museum of Photography desde su apertura en 1990 hasta hace unos años. En su vertiente académica, es una figura central en el estudio de la fotografía japonesa y las publicaciones relacionadas con ella, como por ejemplo ‘The Japanese Photobook 1912-1990’ (Steidl).

En su conferencia ‘El fotolibro en Japón’ Kaneko se ocupará especialmente de la AJASPA (All Japan Student Photography Association). Una asociación de clubs de fotografía universitarios de todo Japón nacida en 1952, centrada en las figuras de Shomei Tomatsu y Hiro Tsuzuki, y que se enmarcaría en la corriente Post-Provoke (a la que, junto con VIVO y Provoke, se dedica la exposición de Bombas Gens Centre d’Art).

‘La mirada de las cosas’ muestra una selección de obras de la Colección Per Amor a l’Art, constituyéndose como la colección en manos privadas más importante de fotografía japonesa de esta época fuera de Japón.

‘Joukyou 1965’ (Conditions 1965), de la publicación oficial de la Asociación Japonesa de Estudiantes de Fotografía, año 1966. Fotografía cortesía de Bombas Gens.

MAKMA

Horror bajo la nieve

Solovki, de Juan Manuel Castro Prieto y Rafael Trapiello
Centre Fotogràfic La Llotgeta
Plaza del Mercado, 4. Valencia
De 24 de septiembre al 5 de enero de 2020

La temperatura en el Centre Fotogràfic La Llotgeta ha descendido simbólicamente este otoño/invierno por debajo de los 0ºC. Es debido a la exposición presentada por la Fundación Caja Mediterráneo y la Fundación Railowsky, Solovki de Juan Manuel Castro Prieto (Premio Nacional de Fotografía, 2015) y Rafael Trapiello que, a lo largo de unas 60 imágenes singulares, demuestra cómo la belleza y el horror pueden estar conectados en una sola pieza como las dos caras de la misma moneda. 

Los rusos llaman Solovki al archipiélago Solovetsky situado en mitad del Mar Blanco, que debe su nombre al hecho de permanecer congelado durante casi la mitad del año. En la zona más protegida de la isla, a orillas de un puerto natural, se encuentra el complejo ortodoxo Monasterio Solovetsky, Patrimonio de la Humanidad. Además de centro religioso, Solovki fue una prisión soviética, y no una cualquiera. Según Aleksandr Solzhenitsyn, Solovki albergó la madre del Gulag, el terrible sistema soviético penal de campos de trabajo. Activo desde 1924 hasta 1939, sirvió de modelo y base para todas las prisiones que vendrían después.

Una de las fotografías de la exposición ‘Solovki’, de Juan Manuel Castro Prieto y Rafael Trapiello. Imagen cortesía de La Llotgeta.

Castro Prieto y Trapiello exponen un relato en dos secuencias. Exteriores de una grandeza desolada; infinitas planicies nevadas, deteriorados edificios, barcos varados en el hielo bajo un cielo cuajado de estrellas. Y también interiores en distinto grado de deterioro, solitarios o habitados por personajes que encarnan una vida dura pero digna de ser vivida. Capaces de sobrevivir y sobreponerse.

Como el anciano que mira fíjamente a la cámara rodeado de sus magras posesiones, como vanagloriándose de su digna pobreza. O las preciosas niñas que miran embelesadas la tele, o los críos que juegan en un rudimentario parque infantil. Una de las imágenes más elocuentes es la del hombre sentado en una de las endebles literas de hierro, con medio metro de separación donde dormían los cautivos en el campo de prisioneros. La religión también está presente en procesiones o escenas dentro de templos ornamentados con el lujo barroco característico de la Iglesia ortodoxa.

Castro Prieto y Trapiello exploran visualmente un territorio inédito buscando la relación entre infierno y paraíso que lo define. Utilizando una estrategia narrativa más cercana a la poesía que al documental, reflejan la extraña tensión que existe entre la espiritualidad y la belleza del entorno y el terrible pasado que forma parte de la memoria de este lugar. “Hemos optado por un lenguaje simbólico cercano a la poesía que busca generar unas sensaciones determinadas más que presentar unos hechos de manera documental”, comentan los artistas.

Fotografía de la exposición ‘Solovki’, de Juan Manuel Castro Prieto y Rafael Trapiello. Imagen cortesía de La Llotgeta.

Es la primera vez que comparten un proyecto, un encargo de la revista alemana MARE a Castro Prieto.  “Juan Manuel me pidió que le acompañara para echarle una mano con el inglés”, cuenta Trapiello. “Pero una vez allí los dos empezamos a fotografiar y como tenemos sensibilidades muy parecidas decidimos realizar un proyecto conjunto, firmado por los dos, sumando nuestras visiones respectivas para formar un cuerpo de trabajo que tuviera una mayor entidad que si lo hubiéramos acometido por separado. Hemos trabajado codo con codo. Cada imagen la hemos tomado juntos. De ahí la decisión de no consignar la autoría  de la exposición ni del libro que ha generado”.

El objetivo del proyecto era fotografiar tanto la vida cotidiana, el monasterio Solovetsky, Patrimonio de la Humanidad y sus monjes, como los restos del primer Gulag de la Unión Soviética que funcionaba allí. “Al encontrarnos con que los restos habían prácticamente desaparecido por las obras llevadas a cabo por las autoridades del monasterio con la connivencia del gobierno ruso, tuvimos que optar por un lenguaje más simbólico que nos alejaba de un encargo editorial convencional y nos acercaba hacia nuestros trabajos más personales”, señalan los artistas. 

Fotografía de la exposición ‘Solovki’, de Juan Manuel Castro Prieto y Rafael Trapiello. Imagen cortesía de La Llotgeta.

Estuvieron allí en un par de ocasiones, en verano de 2015, aproximadamente tres semanas, y otra vez al principio de la primavera de 2016, otras dos semanas. “Lo primero que me impactó al llegar fue la maravillosa luz para fotografiar. Solovki se encuentra a 150 kilómetros del Círculo Polar Ártico, por lo que en verano, la época en la que nosotros estuvimos por primera vez, apenas se hace de noche un par de horas. La segunda vez que fuimos era como estar en un sitio nuevo, ya que todo estaba cubierto de nieve y el Mar Blanco congelado.

La sensación de estar caminado por donde en verano habíamos visto pasar barcos era indescriptible. Y quizás el sentimiento más fuerte que se te queda es la sensación de estar en un lugar hermosísimo, pero al mismo tiempo sentir una cierta angustia al pensar los hechos terribles que allí ocurrieron y que de alguna manera todavía lo impregnan”, concluyen Castro Prieto y Trapiello.

Fotografía de la exposición ‘Solovki’, de Juan Manuel Castro Prieto y Rafael Trapiello. Imagen cortesía de La Llotgeta.

Bel Carrasco

Daniel Montero hace el cartel de Baba Kamo

Baba Kamo, Festival y feria del libro ilustrado
Cartel de la segunda edición obra de Daniel Montero Galán
Del 13 al 15 de diciembre de 2019

Un cocodrilo, una jirafa, una gorila… El selvático cartel del segundo Baba Kamo, Festival y feria del libro ilustrado, es obra del ilustrador madrileño Daniel Montero Galán en colaboración con Yinsen estudio, las diseñadoras responsables de la identidad gráfica del evento. 

Montero Galán fue seleccionado a partir de la primera convocatoria internacional Babalunga i Kamolongos por parte de un jurado de reconocido prestigio en el mundo de la ilustración española formado por Manuela Rodríguez (Directora editorial de Kalandraka); Sandra López y Ángel Domingo (Directores de la agencia Pencil-Ilustradores); Artur Galocha (Director de arte de la revista Retina – El País); Inma Corcho (Directora del Museo ABC del Dibujo y la Ilustración) y los miembros del equipo Baba Kamo. 

El jurado justificó su decisión por “la gran capacidad para conjugar elementos en apariencia inconexos generando así unas imágenes rotundas de una gran contundencia gráfica y cromática”. Especializado en el ámbito editorial, este creador ha publicado más de unos treinta libros ilustrados con compañías como Penguin Random House, Edelvives, SM, Anaya o Santillana.

Montero Galán toma así el relevo de Ana Penyas (creadora del cartel de la primera edición) con “una abigarrada imagen muy festiva que combina elementos del imaginario del libro de Carlos Pérez y Miguel Calatayud sobre Kembo, el león pacifista de las selvas de Baba Kamo, con una gran fiesta de personajes que leen como animales”, han apuntado Manuel Garrido y Paula Pérez i de Lanuza, directores del festival. 

Según el autor, “comprobé el año pasado el carácter festivo, familiar, muy cercano y próximo del festival, organizado por los compañeros de APIV, y he querido transmitir con mi ilustración esa alegría, ese color y esa festividad mediante una gran congregación de animales lectores. Además, me hizo mucha ilusión poder homenajear un autor al cual admiro tanto como Miguel Calatayud”.

Organizada por la Fundació FULL y la Associació de Professionales de la Il·lustració Valenciana (APIV), durante su primera edición, más de 5.000 personas visitaron Baba Kamo, que contó con 27 expositores y coordinó más de una docena de actividades. Además, el festival propició 70 entrevistas profesionales y 85 docentes participaron a las jornadas de formación al profesorado del CEFIRE. 

Cartel de la segunda edición de Baba Kamo, obra de Daniel Montero Galán. Imagen cortesía del Festival y feria del libro ilustrado.

La inseguridad de fondo de Sebastián Nicolau

Land, de Sebastián Nicolau
Fundación Bancaja
Plaza de Tetuán, 23. Valencia
Hasta el 6 de enero de 2020

“Podría decirse que es mi primera exposición con carácter circular: no se sabe dónde empieza y dónde acaba”. Esa circularidad aludida por Sebastián Nicolau, no exenta de cierta linealidad, aun cuando subraya el carácter específico de la muestra en cuestión, no deja de ser igualmente algo que atraviesa el conjunto de su obra, sabiamente representada en la Fundación Bancaja bajo el título de ‘Land’. Circularidad de un trabajo que, al modo manierista, huye del centro para irradiar hacia los márgenes, que no pueden contener todo lo que bulle en esa “cabeza en llamas” del artista, según expresión del comisario Alfonso de la Torre, una energía telúrica.

Dos jóvenes ante varias obras de la exposición ‘Land’, de Sebastián Nicolau. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

De hecho, Land (Tierra) remite a ese carácter telúrico de su obra en la doble acepción recogida en la RAE: perteneciente a la Tierra como planeta, y a lo subterráneo. O dicho de otro modo: partiendo del suelo donde se afirman los pies, Sebastián Nicolau se va elevando por la fuerza de su intensa y multifacética creatividad, en su afán por alcanzar un firmamento que le desborda. Por eso da vueltas y vueltas alrededor de lo mismo, mostrando, de diferentes y muy atractivas formas, aquello que el espectador ha de descubrir de la mano del propio artista, igualmente perdido en la búsqueda de ese algo que le sobrepasa.

“Detrás de cada obra siempre hay algo”, apunta. “Algo que conviene descubrir”, añade. ¿Y qué es ese algo que hay en el fondo? “La inseguridad, no es otra cosa”, responde. Inseguridad por haber “querido hacer una cosa y no haber llegado”, de ahí que le produzca “ansiedad el hecho de exponer”. Bendita ansiedad, porque al ver las 50 obras reunidas en torno a esa concepción telúrica, que “de lo representativo a lo abstracto” (De la Torre) dibuja el perfil de un “viaje a la abstracción” (Rafael Alcón, presidente de Fundación Bancaja), el espectador se imagina a un prestidigitador que de su chistera va sacando arquitecturas y paisajes de una belleza infinita.

Una de las obras de la exposición ‘Land’, de Sebastián Nicolau. Imagen cortesía del autor.

Para ello, Sebastián Nicolau se vale de diversos materiales: aluminio, madera, metal, escayola, papel, cerámica, transitando por las más variadas disciplinas, desde la pintura a la escultura, pasando por el dibujo, la fotografía o la videocreación. Y es así como el “land” o la tierra evocada por el artista en el conjunto expositivo, lejos de referirse a un espacio exterior, entronca con su mundo interior, al que aludió Alfonso de la Torre, abarcando un territorio “al que le falta siempre algo por descubrir”. Ambas naturalezas, conectadas en cierto modo entre sí, constituyen la materia prima de la que se nutre quien halla dentro de sí el inabarcable mundo.

“Land no se refiere a un espacio concreto, sino a un territorio más amplio”, señala el propio autor. Como apuntó el poeta francés Paul Éluard, “hay otros mundos, pero están en éste”. De igual manera, todos esos mundos exteriores representados y evocados por Sebastián Nicolau, están en su propia cabeza, de ahí que esté en permanente combustión. Las relaciones entre lo evidente y lo misterioso, apuntadas por Alcón, que le permiten “gozar de lo paradojal”, según el comisario, componiendo, cosiendo y trazando signos “de hondo contenido poético”, convierten la obra del artista valenciano en una rara avis dentro del panorama artístico internacional, tal y como lo destaca Alfonso de la Torre.

Obra de Sebastián Nicolau en la exposición ‘Land’, en Fundación Bancaja. Imagen cortesía del autor.

Aunque las piezas que constituyen la exposición, que permanecerá en Fundación Bancaja hasta el 6 de enero, son de reciente producción, dialogan con otras anteriores, para dar cuenta de esa circularidad envolvente que posee cada obra por separado y el conjunto. De ahí que hablar del marco que contiene cada pieza sea un modo inútil de fijarlas, ansiosas como están todas ellas por llevar al espectador hacia el territorio insondable que explora el propio artista. 

Como bien señala el comisario, la obra de Sebastián Nicolau refleja la inquietud del artista “bajo la apariencia de una serenidad misteriosa”. Como si al contemplar esa naturaleza exterior que le maravilla, advirtiera el tornado que se avecina y que le obliga a apresurarse en la captación de esa belleza que Rilke definió como “el comienzo de lo terrible que todavía podemos soportar”. He ahí su constante quehacer, su mirada sometida “a los misterios del ver” (De la Torre). Mirada telúrica, ahora en el sentido de sísmica, por cuanto la obra entera de Sebastián Nicolau vibra como vibran los materiales agitados por la fuerza interior de la tierra. 

Un hombre contempla una de las obras de ‘Land’, de Sebastián Nicolau. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Salva Torres

«La muerte la tengo asumida, la he visto mucho»

Moreatón, de José Morea
Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat (MuVIM)
C / Quevedo, 10. València
Hasta el 24 de noviembre de 2019

“Soy cáncer, pues hala, jódete”. José Morea (Chiva, 1951) no puede contener, como sucede en su obra, el desgarro interior que constituye su manera de ser y su forma de pintar. Lo dijo a propósito de un cáncer del que ha sido operado y que, por fortuna, parece controlado, llevándolo al terreno del horóscopo y al del humor negro. “La muerte la tengo asumida, la he visto mucho”, apuntó, recordando la enfermedad y los pocos meses de vida que le daban. Ahora, recién recuperado del “bichito”, como él lo llama, Morea hace acopio de sus 40 años de trabajo en el cubo del MuVIM, allí donde el museo, como recordó la diputada Glòria Tello, “nunca cierra”.

Bajo el título de Moreatón (“suena a maratón”; “no, qué va, se refiere a Tutankamón”, corrigió el artista), José Morea se adentra en la muerte, para dejar testimonio plástico de su visión en una muestra que él calificó de “lúdica y colorista”. Un “cóctel de obras” que repasa de un modo cronológico y como si fuera una “especie de dibujo animado”, lo que ha sido su trayectoria artística, tomando como referencia esa muerte que él desdramatiza. 

Vista interior del cubo donde se expone ‘Moreatón’, de José Morea. Imagen cortesía del MuVIM.

Y es que Morea no entiende la existencia bajo el gran ojo de Dios que aparece en una de las caras del cubo del MuVIM, sino constituida por la misma energía que destila su obra y su manera de entender la vida. Energía diríase volcánica, cuya lava apenas se mantiene apaciguada durante los breves instantes en que le toca explicarla públicamente. Lejos de los focos mediáticos, Morea la emprende a sablazos para depositar en su obra, como si fuera un tigre de Bengala, el fuego interior que anima, y de qué manera, su dilatada producción.

De la muerte, como apunta Vicente Jarque en el escrito que acompaña a la exposición, se ha ocupado el artista de diversas maneras en su trabajo, “a veces en imágenes torvas, o de connotaciones peligrosas o directamente autodestructivas, o en otras en las que manifestaba su asombro antes los mártires, pero siempre sin hacer de ella un drama”. No solo apartándose del drama, sino ocupándose de esa muerte a carcajadas, que resuenan en la explosión cromática que viene a sacudir el conjunto de su obra.

De hecho, el “ojo mesiánico de Dios”, al que aludió el propio artista, lejos de poner su mirada en un supuesto valle de lágrimas, se abre a la visión del espectador, para que sea éste quien pueda acceder al interior del cubo donde están las momias vinculadas a Tutankamón. De ahí la ironía del título expositivo, que si bien alude al Egipto faraónico embalsamador de muertes, tampoco reniega de ese maratón de imágenes que da cuenta de la intensa vida del artista. “La idea de Dios está ahí, pero mostrada con ironía”, señaló Morea, apuntando al “agujero de voyeur” que permite ver lo que el vinilo impide.

Dos obras de la exposición ‘Moreatón’, de José Morea, en el MuVIM. Foto: Makma.

Moreatón tiene su arranque en el escaparate del MuVIM, donde una serie de piezas remiten al posterior desarrollo de la exposición en el cubo exterior. Un cubo forrado con imágenes sobre vinilo que, a modo de gran carrusel o tiovivo, rememoran los diferentes estados de ánimo del artista, plasmados en obras que fueron creadas en lugares tan distantes como Pedralba, Valencia, Madrid, roma, Taormina o Salvador de Bahía, por citar algunos. Como dijo en alguna otra ocasión, “mi vida ha sido de pegar saltos”.

Impulsado por esa energía interior volcánica, Morea ha ido desmitificando no sólo el carácter tenebroso de la muerte, sino el sexo y la religión, por distintas razones. Su cosmogonía, sin duda reflejada en el aluvión de imágenes recogidas en el cubo y que conviene examinar con detenimiento, está más apegada a la tierra que al cielo: “El único título que tengo es el de perito agrícola”, apuntó con ironía. Una tierra llena de sepulturas que remiten a las reliquias de los santos Ambrosio, Gervasio y Protasio de la cripta de la basílica romana de Milán, aludidos por el artista.

“Las momias, en realidad de rostros intercambiables, no transmiten dolor, sino que incitan a la meditación”, señala Jarque. Meditación sobre la vida a través de la muerte que a Morea le ha rondado meses pasados. La “deuda histórica” que, según Amador Griñó, jefe de Programación del MuVIM, tenía el museo con el artista de Chiva queda saldada, mediante una exposición abierta las 24 horas del día y hasta el 24 de noviembre. Exposición en la que el visitante podrá contemplar el pulso de Morea entre eros y tánatos: “Una confrontación de la muerte junto al repaso y celebración de una vida”, precisa Jarque.

José Morea, ante el cubo del MuVIM donde se expone ‘Moreatón’. Foto: Makma.

Salva Torres

XXII Mostra art públic / universitat pública

XXII Mostra art públic / universitat pública
del 30 de septiembre al 31 de octubre de 2019
Campus de Burjassot

Organiza: Servei d’Informació d’Estudiants de la Universitat de València  
Colabora: Vicerrectorado de Cultura y Deportes de la UV
Comisariada por Alba Braza

Artistas:

Salva Serrano
Valentina Lapolla
M.I.D.A.S. (Iván Albalate i David Trujillo)
Raquel Planas Díaz de Ceiro
Anja Krakowski
Äther Studio (Audrey Lingstuyl i Michael Urrea)

Otro año más el campus de Burjassot de la UV vuelve a ser un lugar de experimentación y producción de arte contemporáneo. Desde su primera edición, Mostra art públic / universitat pública, ha querido mostrar cómo el espacio público puede generar nuevas capas de contenido a la obras una vez estas establecen un diálogo con el contexto. Se suma desde hace dos ediciones un nivel más de información en cada trabajo, una vinculación con la ciencia que no sólo potencie discursos abordados desde el campo de la crítica y teoría actual, sino que refuerce la calidad y coherencia entre el proceso de producción e imagen final de la obra.

Para ello, la convocatoria invita a las artistas a producir mirando al entorno en el que se situará cada obra, dando un paso más desde lo físico y formal para abarcar las inquietudes y prácticas propias de las ciencias. Además, se ha puesto en marcha en esta nueva edición un curso dirigido a formar a un grupo de estudiantes reforzando una de las líneas de trabajo del SEDI, formar al estudiantado en otras materias más allá de las específicas de los estudios matriculados.

Salva Serrano, Herbes algorítmiques

En este edición se ubican dos obras en el espacio exterior, dos en el Museo de Historia Natural de la UV y otras dos en dependencias de la universidad, y se ofrece con ello un recorrido que abarca obras que van desde lo digital a lo natural.

En el jardín exterior del Centro de Investigación se sitúa Herbes algorítmiques, de Salva Serrano. Se trata de una instalación que busca homenajear la larga tradición científica y artística de inspiración en las plantas, a partir de la construcción de un jardín artificial formado por siete especies vegetales generadas computacionalmente mediante el empleo de algoritmos recursivos (L-Systems) y la aplicación de proporciones geométricas (Regla de Leonardo). El proyecto explora la arborescencia como lugar de encuentro entre arte y ciencia, desdibujando la frontera entre estos dos campos y cuestionando las caducas dicotomías natural/artificial, orgánico/digital y naturaleza/cultura. El nombre de la obra hace referencia a la Cátedra de Herbes de la Universitat de València, vinculada a la fundación del Jardí Botànic y una de las más antiguas de la institución.

Äther Studio, Oscuridad visible

También en la zona exterior del campus, Äther Studio propone Oscuridad visible, una instalación compuesta por una impresión en PVC y vinilo recortado. La obra parte de la idea de que el tratamiento mediático de la contribución de las mujeres en diversos campos científicos ha estado históricamente marcado por dos aproximaciones, la invisibilización y el sensacionalismo. Los méritos científicos de mujeres como Mileva Marić o Katharine Burr Blodgett son directamente ocultados u olvidados, mientras que la difusión de los de mujeres como Jane Goodall viene acompañada de adjetivos como “joven”, “bella”, “hermosa”, “rubia”, “cuello de cisne”… Ambas aproximaciones peligrosamente oscurecedoras.

Oscuridad visible propone explorar la invisibilización u ocultación de las científicas a lo largo de la historia poniendo en evidencia su contribución en el campo del procesamiento de imágenes astronómicas. Para ello las artistas han seleccionado una imagen capturada y procesada por el Observatorio Astronómico de la Universitat de València, la cual posteriormente se ha intervenido mediante procesadores de texto sustrayendo las letras de los nombres de las científicas que forman parte del Departamento de Astronomía y Astrofísica. Finalmente han  obtenido una nueva imagen defectuosa —con efecto glitch—. La obra ha sido producida con la colaboración y el asesoramiento del personal del Departamento de Astronomía y Astrofísica, del Observatorio Astronómico y del Laboratorio de Procesado de Imágenes LPL de la Universitat de València.

Valentina Lapolla, YPJ – Jineology

Dentro del Museo de Historia Natural se sitúa YPJ – Jineology de Valentina Lapolla, en la sala del Meteorito y Ety/ento –mology de Raquel Planas Díaz de Cerio, en un antiguo armario de madera que formaba parte del mobiliario original de la antigua facultad de químicas y que hoy forma parte del Museu de la Universitat de València de Historia Natural.

YPJ – Jineology es una una instalación lumínica que pone en cuestión el modo de narrar de las ciencias sociales occidentales a través de un caso real creado en el contexto de la Universidad de Rojava, Siria, denominado Jineología.
La Jineología es una “ciencia de las mujeres y la vida libre», una forma de pensamiento que parte de de las mujeres combatientes del norte de Siria. La palabra se originó a partir de los términos kurdos Jin (mujeres), Jian (vida) y logos, palabra de origen griego que significa conocimiento. Dicha disciplina considera a las mujeres como el primer sujeto colonizado, un punto de partida con el que hacen una relectura del mundo que señala cómo la ciencia y el conocimiento, junto con las estructuras políticas, económicas y sociales, están sesgados por la estructura de poder de dominación sobre las mujeres subyacentes.
Analizar la Jineología (en el sentido foucaultiano) de las relaciones de poder entre hombres y mujeres, y en continuidad con los esfuerzos, la lucha y los logros del feminismo occidental, significa dar un paso más al afirmar la necesidad de construir una alternativa a través de la práctica, y no simplemente haciendo demandas.
Situar la obra en la sala del Meteorito del museo, lugar donde se reúnen conceptos como son inicio del mundo, museo y universidad, enfatiza la invitación a reflexionar sobre colonialismos y otros feminismos a través del software desarrollado específicamente que pone luz a la instalación.

Raquel Planas Díaz de Cerio, Ety/ento –mology

Ety/ento –mology es un ejercicio visual que traslada metodológicos del campo científico a la práctica artística. Así, el planteamiento de la obra parte de un acercamiento a la entomología y a la taxonomía para aplicarlo al lenguaje de la palabra escrita. Dicha traslación se formaliza en cinco cajas de coleccionista en las que se acumulan conceptos codificados y archivados que buscan evidenciar que estamos ante un discurso sujeto a una sociedad y a una historia concreta. 

Actualmente nombramos, definimos y clasificamos para intentar conocer y comprender el mundo a nuestro alrededor, un mundo que se ha diseccionado y parcelado en palabras para intentar abarcarlo. El lenguaje, entendido como discurso, se desarrolla dentro de las reglas culturales de la sociedad asimilando sus valores y juicios. Este mismo lenguaje nos proporciona el sistema de categorías con el que interpretamos la realidad, formando nuestra identidad individual y colectiva. Por esto, esta suerte de palimpsestos prueba a buscar estrategias de narración visual para situar al saber y al discurso como objeto de interrogación. (Producida con la colaboración y el asesoramiento del personal del Museo [UV] Historia Natural de la Universitat de València.)

Dentro de las dependencias de la universidad, se encuentra Artefacto (beyound us), de Anja Krakowski y My Identity Disclosed Art Space, de M.I.D.A.S. (Iván Albalate y David Trujillo).

Artefacto (beyound us) es una pieza escultórica reticular basada en los elementos estructurales de las ramificaciones radiculares del micelio. El proyecto se inspira en la La Teoría del Actor-Red (ANT), cuya importancia radica en que trata lo tecnológico en la explicación del mundo, de un modo equivalente a la manera en que se trata lo social, es decir considerando el conocimiento como una construcción en red en la que intervienen múltiples agentes y donde no se distingue entre humano y no-humano. La artista, en lugar de domesticar o de someter la fuerza orgánica, cede el protagonismo a los procesos y los tiempos de la naturaleza.

Anja Krakowski, Artefacto (beyound us)  

Se confronta una estructura geométrica estable con un procedimiento orgánico inestable: construyendo a partir del micelio se permite que el propio “agente” esté siendo representado, a la vez que interviene de un modo activo en su propia representación -más allá del control de la propia artista.

Artefacto (beyound us) podría funcionar como una metáfora que propone la superación de la noción de progreso como la línea temporal que define nuestra contemporaneidad y que en su lugar pone la atención en otras temporalidades coexistentes. Señalando a las “otras agencias” que intervienen en el proceso creativo, abogaríamos por el reconocimiento de lo que Donna Haraway llama  otredades significantes que son todas las agencias con todas sus formas de vida y sus diferentes temporalidades que en su coexistencia configuran el mundo tal y como es.

M.I.D.A.S, My Identity Disclosed Art Space

Finalmente, My Identity Disclosed Art Space es una obra interactiva que tiene como objeto evaluar cuál es la configuración psíquica del público mediante una experiencia que conecta con cuestiones que constituyen nuestra propia identidad.
Formalmente la obra rescata la estética de las máquinas Arcade popularizadas en los años ochenta reforzando el aspecto lúdico de la interacción. Su estructura de jugabilidad se basa en una ecuación matemática específica y una programación informática (lenguaje Python) que permiten al usuario/público quedar expuesto a una carga de información visual y auditiva de gran intensidad perdiendo como consecuencia la capacidad de respuesta racional y accediendo su inconsciente.
En ese lapso experiencial, cuya duración es de once minutos, se invita a responder a diferentes cuestiones ubicadas en una pantalla y, dependiendo de las respuestas elegidas, la ecuación matemática calcula las posibilidades de respuesta generando un lógica dentro del caos. El resultado obtenido ubica a dicho sujeto interactivo en un rango particular que puede ser traducido en términos peirceanos, ubicándose su estructura psíquica en un cuadrante del diagrama de Peirce. 

Para ello se parte del concepto de paradoja condicional, es decir, aquella paradoja que funciona si se hacen ciertas suposiciones, la más conocida es la de El huevo o la gallina: El antiguo dilema sobre qué fue primero, ¿el huevo o la gallina? Que en Arcade se transforma en ¿qué es antes, la estructura psíquica o las tomas de decisiones? 

Así, la obra integra cuatro cuestiones fundamentales en la relación arte y ciencia: el arte como interfaz para una comprensión del mundo más objetiva, la ciencia, y en concreto la matemática, como reguladora de eventos a priori caóticos, el entretenimiento como medio para el avance en el conocimiento humano y el autoconocimiento y el terreno académico como contexto transgresor de sus propios límites heredados.

Las obras podrán verse hasta el próximo 30 de octubre y se recogerá en una publicación que será presentada próximamente.


Créditos imágenes: Miguel Lorenzo
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