La sociedad hueca de Juan Cuéllar

Distopía, de Juan Cuéllar
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2, Valéncia
Hasta el 22 de julio de 2018

Distopía es el título de la exposición de Juan Cuéllar en la Sala Oberta de La Nau de la Universitat de València. Una distopía, aunque general, centrada en el aspecto laboral que luego se va extendiendo como una mancha de aceite por el conjunto. “Empecé trabajando las obras y me di cuenta que la chispa que lo movía todo era la precariedad laboral de los artistas”. Precariedad que le parece “más estructural, del entorno en el que vivimos”, y que hace extensible “a vuestra profesión también”. Habla de un cambio en esa estructura del trabajo, “que sigue siendo alienante y que nos va a frustrar más”.

Alienación, domesticación y hueco son palabras que se repiten en ese universo utópico creado por Cuéllar, quien ya se hizo eco de él en una muestra en la extinta galería Walden Contemporary de Valencia. Sus rostros vaciados, característicos de sus dibujos, se mezclan en esta ocasión con los agujeros que vienen a taladrar los propios cuerpos, hasta prolongarse al entorno urbano y a los seres animales. “El hueco es lo vacío, lo alienado. De manera que, al vaciar la forma, vacías también el contenido”, explica el artista valenciano heredero de la estética pop.

Dreamers, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Dreamers, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Según el comisario de la muestra, Vicente Pla, esos “puntos ciegos”, o agujeros por los que parece vaciarse el sujeto, “desmienten en última instancia el ideal de la figuración como imagen veraz del mundo”. Y, al desmentirlo, diríase que emerge esa distopía a modo de prolongación de la propia utopía, cuyo anhelo de perfección mostraría su doble siniestro. “La utopía”, dice Cuéllar, “es un proyecto que nunca termina de acontecer, mientras que la distopía sí, pero de forma disfuncional”.

Los óleos y dibujos de la exposición se completan con un video realizado por el propio comisario, que el artista denomina “ensayo audiovisual” sobre esa distopía. Desdibujados los rostros, taladrados los cuerpos y sometido el entorno urbano a un mismo peligro de progresivo vaciamiento, las escenas representadas por Cuéllar destilan un aire inquietante. “Va desde lo familiar, que lejos de ser un colchón o el lugar que te acoge puede ser origen de problemas, al mundo animal, donde se crea igualmente la fábula de la domesticación social”.

Hueco normalización, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Hueco normalización, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Es una domesticación propiciada por uno de los peligros que el artista observa con respecto al régimen de prisas que lo envuelve todo. “Los problemas se suceden y cada vez estamos más anestesiados”. Y lo sitúa en esos momentos de crisis económica en los que “cuanto más hundidos, más en silencio estábamos”. En su obra también aparece la censura, que en ciertos cenáculos críticos traducen como autocensura. “Yo la autocensura no me la planteo. Pienso que los nuevos medios de comunicación, las redes sociales, crean esa amalgama de información que propicia la alienación de tanta saturación de mensajes”.

Cuéllar cifra en esa abundancia la clave de la alienación contemporánea. “Hay tal cantidad de información que no la puedes dirigir”, lo que le lleva a pensar que “somos una sociedad domesticada por sobreinformación”. Y la distopía que supura su obra continúa: “Una sociedad domesticada, vacía, es más fácil de dirigir que una sociedad crítica”. De ahí la explicitud con la que titula una de sus piezas: Huecos, así nos quieren. “Es un auto vaciamiento consciente”, prosigue el artista, que lamenta esa pendiente por la que rueda la vida.

Distopía familiar, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Distopía familiar, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

“El trabajo no nos ha hecho más libres y mejores personas, sino meros consumidores”. La familia que come alrededor de una mesa, literalmente titulado Distopía familiar, viene a ser el símbolo de esa cualidad consumista desprovista de afectos. “Es un escenario indeseable, pero otro de los motivos generadores de la obra”, cuyo conjunto “observa la realidad más cercana y la más universal”. Los soñadores o Dreamers, que también comparecen en su obra, se limitan a mirar por el marco de un cuadro o de una ventana oscura, rodeados de estanterías de libros que parecen limitar el alcance de esa mirada. De nuevo cierta saturación, esta vez sin agujeros de por medio.

El proyecto expositivo está ligado a cierta didáctica, como subraya Cuéllar. “Se trata de hablar de la distopía a nivel visual acompañado de charlas y conferencias” que tiene lugar en La Nau y que coincide, a su vez, con los animales domésticos que presenta en el Gabinete de Dibujos del espacio Gris Enmarcació.  Y puesto que la motivación le vino de la propia situación laboral de los artistas, Cuéllar dibuja un panorama de claroscuros. “Hay un mercado del arte pírrico y no todos podemos entrar en el saco de las ayudas públicas”. Lo cual le ha llevado, como viene sucediendo en otros sectores, a reinventarse: “Ahora tienes que ser artista, además de gestor de tu propia carrera, promotor y comisario”, concluye.

Alienación, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Alienación, de Juan Cuéllar. Imagen cortesía de La Nau.

Salva Torres

EL ARTE DE DESVELAR LA AUTÉNTICA POLÍTICA

‘Política de gestos y de vida’ de Fernando Bryce
Galería Espaivisor
Carrer de Carrasquer 2, València
Hasta el 14 de septiembre de 2018

Espaivisor nos sorprende con la clásica antonomasia de arte, política e historia por medio de una controvertida e íntima mirada a través de una compleja puesta en escena: ‘Política de gestos y de vida’, creada y comisariada por Fernando Bryce. Este artista peruano ahonda en la memoria histórica a través de las reconstrucciones, recopilaciones e investigaciones de carteles cinematográficos, fotografías, grabados e incluso material publicitario de la época buscando recuperar esa esencia maleabilizada ya pasada. Acercándonos a personajes revolucionarios y hechos significativos de la historia universal del siglo XX como fueron las dos grandes guerras, o transportándonos al periodo de la dictadura militar chilena de Pinochet a cargo del grupo de acción C.A.D.A. (Colectivo Arte de Acción) y de la artista Lotty Rosenfeld. Todo ello con el único objetivo de presentarnos una nueva mirada del presente a través de dos verdades: esa establecida y consensuada por los organismos oficiales hasta el punto de nadie desestimarla, y aquella vivida y marginal, desprestigiada por estos mismos que solo se hace latente a través del sujeto presente.

dfdfsd

Fotografía de la exposición ‘Política de gestos y de vida’ de Fernando Bryce. Cortesía de la Galería Espaivisor.

De esta forma la exposición comienza con la combinación de los sucesos acontecidos durante el enfrentamiento entre Alemania y Francia a lo largo de la primera mitad del siglo XX y la dicotomía comunista en la que esta idea es representada de forma inteligible, es decir, desde sus orígenes, como un compromiso social y no como su futura representación real. Todo ello expresado bajo personajes históricos como el activista comunista Willi Munzenverg, primer presidente de la Internacional Comunista de la Juventud; o incluso el propio Lenin. Junto con la obra ’Les fussilés de Châteaubriant’, un políptico de 30 dibujos, de los cuales 27 personifican a los miembros de la Resistencia francesa fusilados el 22 de octubre de 1941 durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra mundial y la actividad de los astutos colaboracionistas del Gobierno de Vichy. Siendo este fusilamiento uno de los muchos acontecidos tras ser abatido por los residentes Karl Hotz, teniente coronel responsable de la ocupación nazi en el noroeste francés.

dfsdafsda

Obra de Fernando Bryce, ‘Willi Münzenberg’, 2014, tinta sobre papel. Imagen cortesía de la Galería Espaivisor.

Otra sección expuesta correlativa a la anterior es la reelaboración de carteles cinematográficos del género bélico de los años 30 con películas como ‘Strosstrupp’ (Hans Zöberlein, 1934) y ‘Tannenberg’ (Heinz Paul, 1932). Ambas de carácter propagandístico, tratan la guerra de trincheras como la idea arcaica de honor y patria. Contrariamente, encontramos producciones como ‘Westfront 1918’ (Georg W. Pabst, 1930) o su versión francesa ‘Quatre de l’infanterie’, donde se nos muestra una realidad muy diferente a través de un grupo de soldados ajenos a la contienda e inmersos en ella a causa de los deseos de guerra y poder de las diferentes naciones y sus dirigentes. Esta misma idea se solapa junto con la presencia de un par de carteles cinematográficos entre los que se encuentra ‘J’accuse’ de Abel Glance, y el clásico pero monumental símbolo comunista de la Hoz y el Martillo elaborado a través de varillas de hierro empleando la técnica de la anamorfosis que alude a la idea utópica de comunismo, pues solo se aprecia la esencia de la obra desde varios puntos en concreto y no desde su conjunto.

dfsdf

Imagen principal del cartel cinematográfico de Georg Wilhelm Pabst ‘Westfront 1918′. Ilustración cortesía de la Galería Espaivisor.

Por otro lado, la exposición continúa bajo las reivindicaciones artísticas entre los años 1973-1985 del grupo C.A.D.A. formado por Diamela Eltit, Raúl Zurita, Juan Castillo, Fernado Balcells, e incluso la propia L. Rosenfeld quien expone también de forma individual contra el régimen dictatorial de Pinochet. En primer lugar se nos muestran a través de vídeos, fotografías y símbolos siete intervenciones que denotan el hambre, la miseria, y la falta de cultura que caracterizaba al país, donde incluso la leche era empleada en forma de elemento simbólico de nutrición a través de obras como ‘Inversión en escena’ y ‘Para no morir’. Además de otra serie de piezas donde se nos muestra la lucha activista a lo largo de la primera mitad de la década de los 80 con obras como ‘¡Ay Sudamérica!’ en la que varias avionetas arrojaron 400.000 panfletos sobre la capital chilena mostrando el desacuerdo con las políticas del dirigente militar. ‘Viuda’, una obra de un gran peso político que defiende el papel de las mujeres frente a los asesinatos y desapariciones del régimen imperante. O la serie ‘No+’ producida 10 años después del alzamiento militar y que representa el surgimiento de una nueva conciencia social, reflexiva y autocrítica, que se subleva frente a la idea de su lamentable historia pasada.

sdasd

Fotografía realizada por el colectivo C.A.D.A.  como respuesta a la opresiva política de Pinochet. Imagen extraída del artículo ‘El vanguardismo del C.A.D.A.’ escrito por Gianinna Aguilera Viveros.

Cerrando esta idea nos encontramos con la presencia de Rosenfeld y su acto de rebeldía a través de sus singulares cruces. Señalando lugares o escenarios con carácter político y económico, así como cultural y social, para reflexionar sobre la manipulación, el adoctrinamiento, y la obediencia a la que es sometida el pueblo de forma subrepticia por medio tanto de las instituciones estatales como de los poderes fácticos. Además de invitar al espectador al acercamiento y cuestionamiento de estas. Ejemplos de ellos son la bolsa de Comercio de Santiago, la Casa Blanca en EEUU o la misma Acrópolis griega. De este modo, Rosenfeld no pretende sino otra cosa que desestimar toda esta jerarquía autoritaria que dirige la sociedad.

dfsda

Obra realizada por la artista chilena Lotty Rosenfeld en Wall ST, New York. Fotografía cortesía de Aninat Galería.

Este simbólico despliegue artístico, al contrario que muchos otros, no trata únicamente de enseñarnos una historia ya pasada sino, en palabras del propio Fernando Bryce, “reflejar el desvelamiento de lo oficial imperante, donde las propuestas de estos artistas encajan con la idea de que el arte y quienes lo realizan son testigos vivos de una realidad muchas veces maquillada u oculta y que merece ser desenmascarada”, es decir, no mostrarnos sino otra cosa que esa auténtica verdad y, sobre todo, invitarnos a que reflexionemos sobre nuestro presente para poder identificar de forma correcta esta dualidad.

dfsadfsad

Fotografía de Fernando Bryce en su estudio. Imagen extraída del artículo de Ricardo León Somos ‘Fernando Bryce en el Art Lima: “Soy un defensor del arte que no transa”‘.

Cristian Torada

La Galería Estampa inaugura la Biblioteca Americana

La Biblioteca Americana
Galeria Estampa
C/Justiniano, 6. Madrid.
Del 12 de Julio hasta el 20 de Julio de 2018.

El Jueves 12 de Julio a las 8 de la tarde tendrá lugar la inauguración de la exposición ´La Biblioteca Americana´ en la Galería Estampa, Madrid. La exposición está compuesta por una serie de poemarios escritos por autores de iberoamérica. La exposición se mantendrá en la galería hasta el 20 de Julio.

‘La Biblioteca Americana’ es una colección literaria donde se unen íntimamente la poesía y la ilustración. Junto a los distintos autores iberoamericanos se les han unido ilustradores españoles que han dado forma y color a sus versos marcando el objetivo de unir la poesía americana con la ilustración española.

Detalle de la exposición 'La Biblioteca Americana'. Imagen cortesía de la Galería Estampa.

Detalle de la exposición ‘La Biblioteca Americana’. Imagen cortesía de la Galería Estampa.

La poesía es un arte que posee gran expresión, el sentido que ella guarda puede reinterpretarse en otras artes, tomando distintas formas que nos hagan sentir, ese es uno de los objetivos que quiere mostrar la exposición. Cada ilustrador ha sido elegido de forma deliberada para entender la obra de cada poeta adaptándose a los versos para crear así una obra final perfecta. La muestra de ello es el largo proceso que ha llevado este proyecto desde que lo iniciaran en 2009.

Los poemarios están compuestos por un total de 9 ilustraciones acompañadas por poemas enteros o por los versos de la obra que pasan por todas las ilustraciones, aspecto que le da una estética muy agradable a la vista y que e da uniformidad a la colección. Cada obra tiene como portada la bandera de su país. Como colofón en cada libro se encuentra una obra original.

Detalle de la exposición 'La Biblioteca Americana'. Cortesía de la Galería Estampa.

Detalle de la exposición ‘La Biblioteca Americana’. Imagen cortesía de la Galería Estampa.

Dentro de la exposición encontramos a un representante de cada país de iberoamérica junto a un ilustrador español, a continuación encontrarán la lista de obras:

- ‘Celebraciones’ (Bolivia) Eduardo Mitre y Luis Mayo

- ‘Baladas de la memoria’ (Chile) Pedro Lastra y Fernando Álamo

- ‘Gatos’ (Colombia) Darío Jaramillo y Ramiro F. Saus

- ‘Ballenas’ (México) Vicente Quirarte y González de la Calle

- ‘Nueve sonetos’ (Brasil) Ledo Ivo y Luis Feito

- ‘Los sueños de mi padre’ (Cuba) Orlando González y Elena Blasco

- ‘Emergencia’ (Argentina) Mariano Peyrou y Carlos Forns

- ‘La plegaria infinita’ (El Salvador) Jorge Galán y Sara Huete

- ‘El rostro que no se ve’ (Venezuela) Rafael Cadenas y Eduardo Arroyo

- ‘Area de comienzo’ (Uruguay) Ida Vitale y Jaime Aledo

- ‘Botella al ma’r (Puerto Rico) José Luis Vega y Óscar Lagunas

- ‘Sueños de floripondio’ (Guatemala) Humberto Ak’abal y Fernando X. González

- ‘Brevario’ (Honduras) León Leiva y Luis Canelo

- ‘Una flor amarilla’ (Perú) Micaela Chirif y Karina Beltrán

- ‘La Marilyn Monroe de Santo Domingo’ (República Dominicana) Frank Báez y Nono
Bandera

- ‘Ariadna’ (Paraguay) Jacobo Rauskin y Nuria Rodriguez

- ‘Jacarandas’ (Ecuador) Iván Carvajal y Alejandra Freymann
Aún faltan por publicar las obras de Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

Imagen de la portada del texto. Cortesía de la Galería Estampa.

Imagen de la portada del texto. Cortesía de la Galería Estampa.

José Antonio López

Colorido y originalidad de Marta Ezquerro

Nine to sky, de Marta Ezquerro
Espacio Lateral
C / San Fernando 16-A Entresuelo (Plaza de las Cervezas). Santander
Hasta el 2 de agosto de 2018

Espacio Lateral de Santander parece no cogerse vacaciones. El pasado viernes 6 de julio el estudio celebró la inauguración de la exposición ’Nine to sky’, de Marta Ezquerro, con la que viene a cerrar su temporada expositiva.

Obras de Marta Ezquerro. Fotografía: Néstor Navarro

Obras de Marta Ezquerro. Fotografía: Néstor Navarro

Esta artista riojana cursó Bellas Artes en el País Vasco y, tras pasar por la escuela de moda INEDI, ha centrado su trabajo en la moda y el diseño textil. Toda esta dedicación y esfuerzo se ha visto reflejado en el nacimiento de su marca ‘Nine to sky’ que, como ella misma afirma, es una “fusión de moda y arte”.

‘Nine to sky’ busca hacerse un hueco en el mercado gracias al colorido de sus ilustraciones y la originalidad de su creaciones. A punto de abrir su propio estudio de diseño y show room, la marca pretende, mediante la ilustración y la experimentación, realizar estampados para moda y calzado.

Ilustración de Marta Ezquerro. Fotografía: Néstor Navarro.

Ilustración de Marta Ezquerro. Fotografía: Néstor Navarro.

En la inauguración, los asistentes pudieron conocer de cerca la obra de Ezquerro y adquirir algunas de sus camisetas y sudaderas. Las ilustraciones de Marta Ezquerro se podrán contemplar hasta el 2 de agosto en Espacio Lateral.

Video realizado por Néstor Navarro

Espacio Lateral- Marta9Ezquerro from Makma on Vimeo.

Danae N

El V Premio Cañada Blanch recae en José Antonio Orts

‘Panoràmica. Premio de Adquisición 2018. Colección Cañada Blanch’
V Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch
Centre Cultural La Nau
Sala Estudi General
Universitat 2, València
Hasta el 9 de septiembre de 2018

El artista José Antonio Orts, con la obra titulada ‘Trío de gotas de luz’, de Galería Punto, se ha alzado con el V Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch. El Centre Cultural La Nau, de la Universitat de València , ha inaugurado anoche la exposición ‘Panoràmica. Premio de Adquisición 2018. Colección Cañada Blanch’, donde el presidente de la entidad, Juan Viña, ha dado a conocer y entregado el galardón, dotado con 7.000 euros, a la obra seleccionada en esta edición.

Hasta el 9 de septiembre podrá visitarse en la Sala Estudi General de La Nau esta exposición que recoge las obras de las galerías de arte que componen la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana (LaVAC), propuestas por el comisario de la exposición Ricardo Forriols, director del área de actividades culturales de la Universitat Politècnica de València. La exposición está organizada por la Universitat de València, Fundación Cañada Blanch y LaVAC, con la colaboración de la Universitat Politècnica de València.

V Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch. MAKMA

El jurado de esta edición ha estado integrado por Elena Vozmediano (crítica de arte); Carlos Delgado Mayordomo (comisario de exposiciones y crítico de arte); Juan Viña (presidente de Fundación Cañada Blanch); Paula Sánchez (directora de Fundación Cañada Blanch); los miembros del Patronato de la Fundación Cañada Blanch y coleccionistas de arte contemporáneo Manel Costa y Alfredo Argilés, y Norberto Piqueras (responsable de exposiciones Centre Cultural La Nau de la Universitat de València). La obra premiada “es una escultura lumínica de una sencillez formal y de un amplio alcance poético, que sintetiza las principales claves de uno de los más destacados cultivadores de arte electrónico del país”, ha señalado el jurado reunido este mediodía en La Nau para seleccionar la obra premiada.

Panoràmica propone un recorrido a través de la última temporada expositiva en las galerías que integran LaVAC y estará abierta coincidiendo con el cierre estival de estas. Se trata de una exposición resumen de la temporada, que al mismo tiempo supone un escaparate de presentación mientras las galerías permanecen cerradas hasta su vuelta en septiembre. La exposición muestra una treintena de obras de distintos lenguajes, soportes y formatos, firmadas por 18 artistas, que abordan el arte contemporáneo desde distintos enfoques: pintura (la técnica dominante), fotografía, dibujo, escultura y arte electrónico.

Los miembros del jurado que conforman el V Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch junto a la obra ganadora, ‘Trío de gotas de luz’, de José Antonio Orts. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

Los miembros del jurado que conforman el V Premio Adquisición Fundación Cañada Blanch junto a la obra ganadora, ‘Trío de gotas de luz’, de José Antonio Orts. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

 

La destrucción de la memoria de Endika Basaguren

‘Borrar las huellas de la memoria’, de Endika Basaguren
Art Room (Espacio Experimental)
Sta María 15, Madrid
Del 5 al 26 de julio de 2018
Inauguración y performance: viernes 5 de julio de 2018 a las 20:00

La performance de Endika Basaguren “Borrar las huellas de la memoria” recala en Art Room (Espacio Experimental) como punto de destino de un largo viaje, después de haberse presentado en lugares como Bilbao, Galeria Arte Extremo (Lisboa), Culturgal (feria de las industrias culturales gallegas), Espazo de Arte Contemporánea (Pontevedra), el festival internacional de performance Latitudes (Sta cruz de la Sierra, Bolivia), y el festival internacional Itinerant (Nueva York). De este modo, Endika ofrece la oportunidad de disfrutar en directo su performance ‘Borrar las huellas de la memoria’, pieza indispensable para entender su último trabajo de nombre homónimo, que presenta en Madrid.

Becado para su realización por la Diputación Foral de Bizkaia, ‘Borrar las huellas de la memoria’ se trata del trabajo más íntimo y personal del artista bilbaíno. Si Henry Michaux solía definir al artista como aquel que se resiste de manera absoluta al impulso de no dejar huellas, nunca como hoy la fiebre por dibujar un rastro ha marcado tanto la cultura.

Imagen de una de las acciones de Endika Basaren. Fotografía cortesía del artista.

Imagen de una de las acciones de Endika Basaren. Fotografía cortesía del artista.

Allí están Facebook o Instagram y su respectiva obsesión por dejar una señal capaz de probar cualquier experiencia. Facebook resulta una mezcla del sueño de Beuys (todos somos artistas) con la actitud de Oscar Wilde (todo es susceptible de ser arte) . Tal vez ahora lo más inquietante se juegue en la negativa a dejar rastro, con el artista convertido en un borrador de pistas.

“Mi propuesta es precisamente la de actuar como borrador, como destructor de mi propia obra y pasado, para que esa acción genere una nueva obra que defina lo que soy. Lo cierto es que los artistas siempre han tenido una pulsión destructiva que complementa la creativa. Para crear algo nuevo hay que destruir lo que había previamente. El arte avanzado es la destrucción de lo anterior”.

Rauschenberg es el gran ejemplo de que se puede crear destruyendo. Con ‘Erased de Kooning’ realizó la primera obra que surgía de la destrucción de otra pieza consagrada en el mundo del arte. Una creación por eliminación y no por adición. Una serie de artistas trabajaron después de forma similar: El grupo Fluxus, Wolf Vostell y sus decollage o la artista contemporánea Valerie Hegarty.

“Todas las acciones destructivas de estos artistas se han realizado para romper con el arte del pasado, reflexionar sobre la historia del arte, pero en mi caso esa ruptura es con mi propia obra y con mi propia historia. En esta línea, he destruido buena parte de mi trabajo; obra realizada durante aproximadamente 6 años, que siempre he mantenido oculta, quizás como negación de lo que en ese momento fui. Se trata de una etapa/obra con la que no me identifico debido a la falta de consciencia y lucidez a la hora de ejecutarla”.

Imagen del políptico 'Per-ma-ne-cer', de Endika Basaguren. Fotografía cortesía del artista.

Imagen del políptico ‘Per-ma-ne-cer’, de Endika Basaguren. Fotografía cortesía del artista.

Las últimas piezas que quedan de aquella etapa son las que se destruirán en la performance que se realizará en Art Room, siendo que algunas estuvieron aquí expuestas en el año 2006. De esta acción y de la destrucción de las últimas piezas se creará una serie de obras exclusivas y firmadas en directo para los asistentes.

La última exposición puramente pictórica que realizó Endika Basaguren fue precisamente la primera individual que hubo materializado en la entonces llamada galería Catarsis (Investigación y Arte). Es por ello que la destrucción en este espacio de esos últimos vestigios pictóricos que le atormentan cierra un ciclo artístico para el artista, invitando al visitante a participar de esa catarsis creativa tan íntima.

Imagen de una de las acciones de Endika Basaren. Fotografía cortesía del artista.

Imagen de una de las acciones de Endika Basaren. Fotografía cortesía del artista.

 

¿No es país para jóvenes?

¿No es país para jóvenes?

Hace unos días entrevisté a un joven pintor mexicano, José Antonio Ochoa, el reciente ganador del premio de pintura de la Fundación Mainel. Repasando su trayectoria, me contaba con naturalidad cómo sus años de formación le llevaron de México a Chicago, luego a Sevilla y finalmente a Valencia. Ese detalle no me llamó la atención durante la conversación. Y precisamente por eso, testimonia algo de lo que tal vez no somos siempre conscientes, en el medio local: la capacidad de atracción que ejerce nuestra escena artística -y como parte de ella, la pictórica- entre creativos jóvenes. Seguro que, si nos preguntasen por la trayectoria vital de los artistas valencianos en el presente, tal vez muchos contestaríamos que lo normal entre jóvenes creadores es irse. Y sería parte de la verdad.

On the road de Jose Antonio Ochoa. Ganador XXI Premio Nacional de Pintura

On the road de Jose Antonio Ochoa. Ganador XXI Premio Nacional de Pintura. Imagen cortesía de Fundación Mainel.

Pero uno es historiador (del arte), cosa que ya no tiene remedio. Si te acostumbras a intentar mirar con un poco de perspectiva, surgen otros contextos, otros elementos de referencia. Empezando por las administraciones públicas, es ya lugar común tomar la apertura del IVAM en 1989 como el gran proyecto activador de la cultura artística valenciana contemporánea. Más allá de los altibajos en su historia, lo tiene todo para seguir siendo el referente esencial de la escena artística valenciana, por colección, por exposiciones, y por actividades. Desde fechas mucho más recientes, el Consorcio de Museos aspira a consolidarse como un actor atento a intereses y perfiles mucho más diversos, a proponer enfoques innovadores de gestión, y a vertebrar el territorio superando la tradicional focalización en la capital autonómica.

El siguiente elemento a considerar es, sin lugar a dudas, una Facultad de Bellas Artes de la UPV que ha tenido un desarrollo extraordinario en las últimas décadas. Bien dotada en cuanto a capital humano y a medios materiales, actúa como polo de atracción en la formación de -entre otros perfiles artísticos- pintores, dentro de una gran variedad de prácticas, de estilos y tendencias. Me cuesta valorarla como otra cosa que una historia de éxito: con sombras y luces, como todas, pero con neto predominio de las segundas, sobre todo si se compara con muchas de sus homólogas nacionales.

El coleccionismo privado siempre había estado ahí, pero ahora se está institucionalizando y va ganando visibilidad pública. Bombas Gens es el caso paradigmático, aunque ni mucho menos el único. Ahí están la Colección Martínez Guerricabeitia, o la Fundación Chirivella Soriano, o las múltiples iniciativas artísticas de DKV. Para cuando abra sede en 2020, las expectativas sobre la Fundación Hortensia Herrero son muy altas; lógicamente, tanto como el perfil de la familia Roig. Ninguna de estas colecciones se limita a un ámbito valenciano, pero tampoco se entendería que no contribuyesen a cultivarlo, incluyendo a los jóvenes.

Ya que hablamos de cultivar, las becas formativas para artistas también son importantes, incluso en tiempos de globalización y vuelos de bajo coste. Las becas Alfons Roig dan una dignísima continuidad a la labor ya centenaria de la Diputación de Valencia, en este campo. La colaboración del Ayuntamiento de Valencia con la Casa de Velázquez es un reciente añadido en este campo.

Exposicion XVIII Premio Nacional de Pintura. Cortesia de Jorge Sebastián Lozano

Exposicion XVIII Premio Nacional de Pintura. Imagen cortesia de Fundación Mainel

Y después de la formación, los premios para jóvenes. El concepto no está exento de dificultades, de las tensiones implícitas en diferenciar pintores jóvenes respecto a ¿emergentes? ¿media carrera? ¿precarios permanentes? La variedad de premios y enfoques refleja las soluciones propuestas, tanto desde la Administración como desde la sociedad civil. Hay dónde elegir: la Real Academia de San Carlos, el Senyera, el de la Fundación Mainel, el Mardel, la Bienal Comenge…

No quiero dejar de mencionar la continua vitalidad del arte público y el arte urbano, tan activos en nuestro entorno cercano. Intentar encajonar esa escena dentro de las coordenadas pictóricas, que son el marco de este texto, equivaldría a deformarla. Pero tampoco puede negarse que existen conexiones.

Por supuesto, esta panorámica -que no tiene ninguna pretensión de exhaustividad- estaría incompleta sin los retos de mejora. Muy especialmente, hay toda una serie de retos en cuanto a la escasa demanda de artes visuales en la sociedad valenciana. Los datos de mera asistencia a actividades artísticas hablan por sí solos. Sigue habiendo un desequilibrio entre la amplia oferta disponible y la demanda real. La compra de arte sigue siendo vista como algo fuera del alcance de las clases medias. En los casos en que sí hay voluntad de comprar, además, esa demanda se cubre mayoritariamente en ferias y foros internacionales. Todo esto se traduce a que los trabajadores del sector luchen seriamente por la mera supervivencia laboral, en un contexto caracterizado por la precariedad, según informes varios vienen refrendando.

Como consecuencia pero también como causa de lo anterior, tenemos un escenario de medios de comunicación culturales muy fragmentado e inestable. Esta problemática no es específica del ámbito valenciano, sino que forma parte de una situación general nacional. No faltan iniciativas de calidad; falta escala. Ojalá los recién recuperados medios de titularidad autonómica sirvieran para mostrar que información, entretenimiento y cultura pueden coexistir de maneras creativas. Queda mucho por aprender, en este campo, pero la propia MAKMA es un ejemplo estimulante.

Otro reto radica precisamente en la gran proliferación de iniciativas. Pensemos en la escena local de festivales, pocas semanas después de Russafart. A la vez, no lo neguemos, muchas iniciativas adolecen de inestabilidad y falta de continuidad. Por introducir aquí un actor tan esencial como son las galerías, la crisis financiera se llevó por delante profesionales que ya parecían consolidados en nuestra escena; pero no se trata sólo de la crisis, es algo más amplio. Algún día habrá que escribir la historia de tantas galerías que abren y desaparecen antes de dos años, la de los premios que dejaron de convocarse tras pocas ediciones, la de ferias de arte o salas públicas de exposiciones que cierran tras décadas de actividad…

Inauguración XIX Premio Nacional de Pintura. Cortesía de Jorge Sebastián Lozano

Inauguración XIX Premio Nacional de Pintura. Imagen cortesía de Fundación Mainel

Dándole la vuelta a la moneda, no es menos reseñable el mérito y el esfuerzo detrás de las iniciativas que sí se mantienen en pie. Al principio cité un ejemplo, que conozco de primera mano, las 21 ediciones del premio de pintura Mainel para pintores menores de 35 años; por él han pasado muchísimos nombres que hoy ya vemos consolidados dentro del panorama expositivo. El mérito nunca corresponde a una sola institución, sino que suele explicarse por la colaboración de otros actores; en este caso, la generosa participación de los jurados es un punto esencial.

En cuanto a los propios artistas, la disparidad de situaciones entre ellos es tan grande que dificulta un diagnóstico compartido. Poco en común tienen nuestros nombres más internacionales y tantos jóvenes que empiezan a enviar sus dossiers al terminar la carrera. La dureza de la profesionalización artística es extrema. Desde el asociacionismo profesional, AVVAC ha jugado un papel relevante de organización y denuncia durante muchos años. Sus actuales problemas institucionales hacen visible la fragilidad de la estructura, el escaso atractivo del esfuerzo colectivo, que sin embargo sigue siendo imprescindible.

Mucho de todo esto resulta evidente al leer las entrevistas a artistas que vertebran Espais d’Art, la estupenda exposición todavía visitable en Bancaja. La propia sede de esa exposición es emblema del amargo devenir de un actor económico y social tan importante como fue la principal caja de ahorros valenciana. Los damnificados en ese proceso fueron muchísimos; uno de ellos, poco visibilizado, fueron los propios artistas valencianos. El actual equipo gestor sigue planteando exposiciones útiles en este sentido, cosa también digna de agradecimiento, pese a una limitación radical de medios, en comparación con los años dorados. Por contraste, el Caixaforum será sin lugar a dudas un foco de enriquecimiento cultural para Valencia, pero está por ver si se prestará una atención grande a la escena local. No parece ser parte de su modelo institucional, ni tampoco tendría por qué serlo, pero el nicho y la necesidad existen.

Tantos logros y tantos retos no deberían hacernos perder de vista el resultado de toda esta escena, aquí apenas bosquejada. Y no es otro que una galaxia -no se busquen aquí metáforas futbolísticas, por favor- de abundantes e interesantes pintores valencianos jóvenes. Por supuesto, no es sencillo definir su valencianidad, más allá de la circunstancia biográfica de formarse o estar activos, más o menos establemente, en Valencia. Pero, aprendiendo de nuestra historia, estaría bien que les valorásemos aquí antes de que obtengan fuera el reconocimiento que merecen.

Exposición XX Premio Nacional de Pintura. Cortesía Jorge Sebástian Lozano

Exposición XX Premio Nacional de Pintura. Imagen cortesía de Fundación Mainel

Jorge Sebastián Lozano
Universitat de València

 

Los pueblos indígenas, más allá de Hollywood

Beyond Hollywood: Identidades Indígenas Norte-Americanas
Museu Valencià d’Etnologia
C / Corona, 36. Valencia
Inauguración: jueves 28 de junio, a las 19.00h
Hasta el 2 de diciembre de 2018

‘Beyond Hollywood: Identidades Indígenas Norte-Americanas’ es una exposición que busca yuxtaponer, por un lado, las ideas estereotipadas sobre los pueblos indígenas norte-americanos creadas y propagadas por la industria cinematográfica de Hollywoood y, por otra, los conocimientos que estos pueblos nativos aún mantienen sobre ellos mismos. Esta confrontación permite plantear cuestiones relacionadas con aspectos como la identidad étnica, la diversidad, la representación cultural o la autodeterminación.

El arte y los objetos de diferentes tribus, con un especial énfasis en la de los Anishinaabe, de la región de los Grandes Lagos, son el vehículo que utiliza la muestra para narrar la historia de la diversidad cultural, de las creencias compartidas a lo largo de todo el continente, de las tradiciones vivas, de los cambios continuos, de la creatividad y de la resistencia nativa contemporánea.

Beyond Hollywood: Identidades Indígenas Norte-Americanas. Imagen cortesía del Museu Valencià d'Etnologia.

Beyond Hollywood: Identidades Indígenas Norte-Americanas. Imagen cortesía del Museu Valencià d’Etnologia.

La exposición, que permanecerá abierta hasta el 2 de diciembre, se inaugura el próximo 28 de junio con una conferencia a cargo de Shannon Martin, directora del Ziibiwing Center of Anishinaabe Culture and Lifeways de Michigan, donde se abordará el tema central de la muestra. Esta charla será la primera de muchas actividades culturales programadas alrededor de la exposición (conferencia, cine, visitas guiadas) que se realizarán a lo largo del otoño.

La exposición, comisariada por Joan Seguí, conservador del Museu Valencià d’Etnologia, y Tamara L. Bray, profesora de la Wayne State University (Detroit, Michigan), comienza con la obra del artista canadiense de la tribu de los Cree, Kent Monkman. Se trata de una pieza que desafía la imagen de los pueblos nativos que se plasma en la obra del conocido pintor del siglo XIX George Catlin.

Cartel de la exposición. Imagen cortesía del Museu Valencià d'Etnologia.

Cartel de la exposición. Imagen cortesía del Museu Valencià d’Etnologia.

El cuerpo principal de la muestra se articula a través de cuatro ideas temáticas: Orígenes, Diversidad, Confrontaciones y Respuestas, jugando a oponer los puntos de vista nativos y occidentales. Para concluir, se examinan perspectivas Nativas-Americanas contemporáneas a través del prisma de la identidad, en un esfuerzo por mostrar la complejidad y la vitalidad actual de estas comunidades.

La exposición ha contado con el apoyo de un gran número de instituciones valencianas, francesas y norte-americanas, así como de asociaciones de nativos americanos, entre las que se encuentran Cranbrook Institute of Science. Gordon L. Grosscup Museum of Anthropology (Wayne State University); Saginaw Chippewa Indian Tribe of Michigan’s (Ziibiwing Center of Anishinabe Culture & Lifeways); Museum of Indian Arts & Culture; Monroe County Museum; Galerie Flak de Paris; Musée Départemental d’Art Contemporain de Rochechouart; el Museu de Ciències Naturals de València; el Museu Faller de València; el Museu de Prehistòria de València; el Museo Nacional de Antropología; y el Museo del Ejército.

Beyond Hollywood: Identidades Indígenas Norte-Americanas. Imagen cortesía del Museu Valencià d'Etnologia.

Beyond Hollywood: Identidades Indígenas Norte-Americanas. Imagen cortesía del Museu Valencià d’Etnologia.

Joan Verdú, lo que el silencio esconde

Joan Verdú. Bonus Track
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 30 de septiembre de 2018

Joan Verdú: “No me gusta el arte político”.
Enrique Carrazoni: “¿Te refieres a las malas artes de los políticos?”
JV: “Soy apolítico”.
EC: “¿Piensan por ti los políticos?”
JV: “Los políticos no tienen ese don, sólo dan problemas y luego dicen que los resuelven”.
EC: “No sé por qué me he acordado de Groucho”.
JV: “¡Otro apolítico y pentapolitano!”

Esta conversación con Joan Verdú (Alzira, 1959-2017) la recoge tal cual el propio Carrazoni en el catálogo de la exposición que La Nau le dedica al artista valenciano bajo el título de Bonus Track. En ella, cuando al nombrar Verdú a los políticos su amigo se acuerda de Groucho Marx, se está haciendo alusión a esta frase del genial actor: “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.

Human touch, de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Human touch, de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Que Carrazoni se hiciera eco de Groucho para referirse a Verdú no es casual. Su  humor “corrosivo, ácido, irónico y mordaz”, adjetivos empleados por José Pedro Martínez, responsable de la Colección Martínez Guerricabeitia, atraviesa toda la obra de quien huía de la política, para cebarse con ella. “Toda su obra es política, en el sentido fuerte del término”, puntualizó Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, durante la presentación de la muestra que hasta el 30 de septiembre sirve de homenaje a su figura.

Groucho, por seguir tirando del hilo que une al actor con el artista, dijo en cierta ocasión: “Inteligencia militar son dos términos contradictorios”. Verdú, por mucho que en su obra las alusiones a la política estuvieran muy presentes, también entendía como contradictorios los términos arte político, de ahí que no le gustara, tal y como aclara al comienzo de su conversación con Carrazoni. Y no le gustaba porque esa política de trincheras no iba con su carácter abierto, jovial, interrogativo y siempre ocurrente.

Rabbit 007, obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Rabbit 007, obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Así lo recuerda también Sebastián Nicolau, otro de los artistas pertenecientes al grupo Cazadoras Asociados que Verdú impulsó, y para quien el artista era un derroche de imaginación: “Sebaaas se me ha ocurrido una cooosaaa…”. Prorrumpía de esa forma, tras dar una buena calada al cigarro, porque “Joan fumaba mucho; mucho”, apostilla Sebastián Nicolau. Fumaba y dibujaba: “Pintaba sin parar. Podía sentarse y estar horas y horas pintando”, señala Mavi Escamilla, comisaria de Joan Verdú. Bonus Track. Una “pista adicional” que le ofrece La Nau con la exposición que reúne una treintena de obras desde sus inicios en 1988 hasta la actualidad.

José Pedro Martínez aclaró que la muestra estaba prevista con antelación. “Hace tres años que contactamos con él para que la hiciera, porque aunque no tenemos obra suya en la Colección Martínez Guerricabeitia, encaja perfectamente por su discurso plástico”. Algunas obras están inacabadas por culpa de una muerte que se lo llevó antes de lo previsto. “En la vida le había visto trabajar tanto. La cabeza le iba a mil por hora”, recuerda su hijo Tomás Verdú, quien explica la exposición como un chorro de energía: “Entras y genera vida”.

Una vida, como su obra, repleta de “subtextos e hipertextos que resuenan en la sociedad contemporánea”, a modo de juegos de palabras, iconos pop trasladados a su universo mordaz y colorista, y advertencias como ésta: “Lea las instrucciones de esta obra de arte y consulte a algún crítico”. A esta se refirió Ariño en los siguientes términos: “Es la crítica más mordaz que he visto al arte contemporáneo”. O esta otra: “En este local está permitido el consumo de sueños y otras sustancias inconscientes”.

MonsterCard, obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

MonsterCard, obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

El calendario Dailyland, al que se le han arrancado algunas hojas para llegar al mes de noviembre de 2017 en el que ocurrió su muerte, recoge a una pin up erótica, bajo la cual se puede leer: “Viajes El Corte en las Ingles”. Una tarjeta Master Card se convierte a sus ojos en una Monster Card, flanqueada por los famosos monstruos teleñecos. Y hasta el famoso James Bond se transforma en Rabbit 007, conejo que atraviesa igualmente la obra de Verdú. Preguntado su hijo por esta circunstancia, aseguró que se trataba de “uno de sus símbolos, que lleva a su estilo pop; en el conejo no hay maldad”.

Ariño alude a cierta doblez en su trabajo: “Lo que tus ojos ven esconde otra realidad oculta”. Por eso el vicerrector de Cultura habla de una “apuesta por descubrir esa dimensión de trastienda”. Dimensión a la que se llega sin las prisas y azoramientos que impone la sociedad consumista de la que, paradójicamente, dio también buena cuenta Verdú: “Estas obras no necesitan libro de instrucciones, sino calma para ver lo que oculta”, insiste Ariño.

Obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Obra de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

En Swissh (2017), el artista juega con la cruz roja, la farmacia, Suiza y una enfermera pidiendo silencio, para alertarnos de cierta evasión bancaria. Mavi Escamilla se refiere a ello revelando una vez más otro juego de palabras: “Botín quin y el silencio bancario”. Y en la instalación de hierro pintado, Verdú realiza un matamoscas con la forma del mapa de España, “que tiene una fuerza extraordinaria por el momento en que vivimos”, subraya Ariño.

Su filosofía fundamental, título de una de sus piezas, viene a resumir el talante de Joan Verdú. En ella, aludiendo a los personajes del cómic Snoopy, dice en cuatro viñetas: “¿Cómo ha ido hoy el cole?” “¡Bah!” “Solo preguntaba” “Es mi nueva filosofía…¡Bah! De ahora en adelante nada me preocupa. ¡Bah, bah, bah!”. Tomás Verdú señaló que trabajó hasta el último momento como si la enfermedad no fuera con él. “¡Bah!”. Y es así, con su obra de cuerpo presente en La Nau y a rebufo del aire “marxista” aludido, como Joan Verdú exclamaría para acabar: “Perdonen que no me levante”. Ahí está su obra para lo que gusten.

Swisshh, de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Swisshh, de Joan Verdú. Imagen cortesía de La Nau.

Salva Torres

EL TIEMPO SE DETIENE CON WORK IN PROGRESS

‘Work in Progress’, de Chinsung Jessye Luk y Alberto Gil Cásedas
Galería Set Espai D´art
Plaça del Miracle del Mocadoret 4, València
Hasta el 21 de julio de 2018

Una inacabada pero sustanciosa puesta en escena protagonizada por Chinsung Jessye Luk y Alberto Gil Cásedas, provenientes de diferentes contextos: Zúrich y Barcelona. Sendos jóvenes artistas presentan discursos concordantes por medio de lo orgánico e inorgánico que dialogan sobre los límites de lo artístico, poniendo a lo cotidiano como punto de mira. Un ecléctico resultado que, combinando sutileza, estética y conceptualidad,  y creando por medio del dibujo, el collage, la fotografía o incluso el objeto, nos subraya el tiempo perdido, el usado de forma repetitiva y absurda, junto con la percepción y el lenguaje. Todo ello presentado no solo por el discurso artístico en sí mismo, sino por el proceso de creación donde lo acumulado, repetitivo y ordenado pretende hacer visible aquello descartado, insignificante y prescindible.

La singularidad, pese a que se encuentra latente en toda la exposición, se manifiesta exponencialmente de la mano de Chinsung Luk Jesee. Nacida en Hong Kong, residente en Zúrich y exponiendo por primera vez en València, Luk nos presenta ‘Kaiserwatter’, un optimista collage fotográfico en forma de diario meteorológico que revela y compara la claridad de los días de su último año. De igual forma, como si de capturar el tiempo y atesorar el recuerdo se tratase, se nos muestra ‘Souvenir’. Un compuesto, ya utilizado y coleccionado, de billetes de tren federal suizo que recogió durante sus desplazamientos entre 2006 y 2013, y que reflejan no solo un icono en sí mismo de la ciudad, sino una memoria personal de sus viajes.

Obra: Souvenir. Imagen cortesía de la galería Set Espai d´Art.

Obra: Souvenir. Imagen cortesía de la galería Set Espai d´Art.

El lenguaje también se contempla a través de la percepción con obras como: ‘Die’ y ‘War’. Ambas, aún en desarrollo y creadas a partir de retales de periódicos de habla germana, nos trasladan a la complejidad de la lengua en un país políglota como es Suiza, donde la interpretación homógrafa –iguales palabras en forma pero diferentes en significado– muestra la ambigüedad de la lengua alemana e inglesa a través de palabras en origen insustanciales, como “la” y “era”, pero desembocando, a oídos de un angloparlante, en la idea de “muerte” y “guerra”. Curiosamente, la meticulosidad y continuidad de Chinsung se palpa en casi cada una de sus obras, pues Set Espai d´Art también nos presenta de su mano una propuesta un tanto arriesgada para todos aquellos escrupulosos: ‘Abandoned Growth’ y ‘Loss’. Una idea desarrollada bajo el principio de lo orgánico que expone esa materia humana que se desecha, pese a tener vida propia, como son sus uñas o incluso su pelo. De esta forma, Luk no solo nos muestra una reflexión sobre lo mundano y lo artístico, sino un proceso de creación pautado, protagonizado por la rigurosidad, ordenación y crecimiento de sus obras.

Por otro lado, la joven promesa de lo conceptual, Alberto Gil, nos sumerge en una idea leucofóbica que no merece otra cosa que ser vista. Al observar su obra por primera vez, he de reconocer que cautiva su estético minimalismo repetitivo, pues resulta casi hipnótico. Sin embargo, os invito a contemplarla minuciosamente, ya que a través de un tema tan longevo y abstracto como es el tiempo, cuesta no admirar la originalidad y solidez de sus creaciones. Aspectos cíclicos, monótonos y repetitivos se acumulan en su obra ’65.209 (Steps out)’. Una pieza monocromática de gran formato que recoge a modo de diario personal todos sus andares durante un año a través de una línea de 25 cm, que simboliza su propio pie. De igual forma, en cuestión de travesías hallamos “itinerarios sobre el no lugar”, una obra maestra tanto en representación como en idea, donde refleja su andadura por todo el perímetro de la Península Ibérica en tan solo dos días. Frente a esta, Alberto explica su necesidad de catalogar y sumar acciones cotidianas, como decía Gordon Matta-Clark: “los lugares donde te detienes para atarte los zapatos, lugares que son sólo interrupciones en nuestros movimientos diarios”. Ejemplos que evidencien el tiempo perdido, sin producción ni objetivos ocultos, dejando paso únicamente al devenir.

Pieza 65.209 (Steps out). Fotografía gentileza galería Set Espai d´Art.

Pieza 65.209 (Steps out). Fotografía gentileza galería Set Espai d´Art.

Simétricamente, pero al contrario que Luk, Gil presenta ‘Uso de los signos ortográficos’, una reflexión de la lengua junto con la idea temporal. Eso sí, con un perfil más académico, sin faltas ni ambigüedades. Un conjunto de piezas a modo de grabados que comprenden las reglas ortográficas de nuestro idioma, en forma de pequeñas pausas lectivas como guiones, paréntesis, comas y puntos. Todo ello bajo la idea imperante del tiempo y de cómo tanto el escritor como el lector se han de ceñir a este reglamento para comunicarse. ​De esta forma, el artista no solo acaba abordando el complejo tema de la lengua en sí mismo, sino la necesidad del buen diálogo en nuestro presente.

Propuestas expositivas como ‘Work in Progress’ resultan, aparte de interesantes, reflexivas, pues en un marco globalizado donde nuestro sistema capitalista ha conseguido someternos a su frenética actividad, la pérdida del tiempo queda relegada socialmente a lo absurdo, incoherente e inútil. No obstante, diversas culturas coexistentes a la nuestra predican y optan por una forma de vida diferente, más liviana y tranquila, en la que la idea productivista se origine de una forma ordenada y paulatina, pues nuestra agitada forma de vida nos conduce gradualmente hacia la robotización y el desasosiego. De esta forma, Set Espai D´art no pretende otra cosa que detener el tiempo presentándonos, a través de Luk y Gil, la problemática reflexión de este en nuestra actualidad, ese que no produce pero, sin embargo, asienta, ordena y desconecta nuestra forma de vida imperante.

Gente andado por la calle. Fotografía cortesía de Jorge París.

Gente andando por la calle. Fotografía cortesía de Jorge Paris.

Cristian Torada