Tomando medidas

Métrico Imperial
Espai Tactel
C / Dénia, 25. València
Inauguración: viernes 25 de mayo, a las 20.00h
Hasta el día 6 de julio de 2018

Espai Tactel continúa su línea de difusión de prácticas contemporáneas en la que, junto a las muestras individuales de artistas de la galería, incorpora proyectos de investigación curatorial como ‘Teorema’ (2016) o la exposición que nos ocupa.

‘Métrico Imperial’ es un acercamiento a la construcción de las masculinidades que presenta la obra de Manu Arregui (Santander, 1970), Zigor Bayarazarra (Bilbao, 1976), Fito Conesa (Cartagena, 1980), Juan Hidalgo (Gran Canaria, 1927- 2018), Miguel Ángel Gaüeca (Bilbao, 1967) y Diego del Pozo Barriuso (Valladolid, 1974) en un comisariado de Eduardo García Nieto (Miranda de Ebro, 1974).

Obra de Zigor Bayarazarra. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Zigor Bayarazarra. Imagen cortesía de Espai Tactel.

El título del proyecto está tomado de los dos sistemas de medida hegemónicos en la actualidad y busca desmontar la supuesta neutralidad de los mismos y su relación con la construcción de identidades contrahegemónicas o no normativas. El pensamiento decolonial, feminista y queer ha cuestionado nociones como “lo natural”, “lo objetivo” o “lo neutro”, evidenciando que muchas de estas categorías plantean la persistencia de un sistema de dominación y control sobre los individuos y sus cuerpos.

Al plantear cualquier “alteración” de la norma como una anomalía condenan al resto de los sujetos a ser percibidos como excepcionalidades o contra modelos. Esta “oposición” presupone una homogeneidad irreal en el resto de la población. Los artistas seleccionados han planteado líneas de investigación sobre las masculinidades, la homonormatividad y los sistemas de control y medida de las mismas.

Obra de Fito Conesa. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Fito Conesa. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Como apunta García Nieto: “Siempre he vivido intentando desentrañar los códigos. Al principio para poder integrarme y ser parte de, actualmente para descubrir, contrariado y contradictorio, que siempre he estado ahí de una forma inadecuada e incómoda, pero en ese fluir de medidas y comportamientos. Así que puede que no mida lo que me han dicho o que mi pie cambié al cruzar según que fronteras (41, 8, 7, 26…)”.

“La medida y el peso -continúa diciendo el comisario- son nociones que surgen vinculadas a una economía de intercambio mercantil. Podemos pensar que han traspasado ese campo al incorporarse a nuestra cotidianidad sin percatarnos de que ha sido a la inversa, que somos parte de ese sistema de intercambios. De ahí la necesidad de sufrir un “control de calidad” que permita integrarnos en las cadenas productivas y situarnos en los nichos de mercado”.

“Los trabajos se articulan como un sistema que evidencia la arbitrariedad de los modos de conocimiento que hemos recibido. Y aún así seguimos calculando, evaluando y pesando, sometiendo a nuestros propios cuerpos a esa disciplina, cuando sabemos que nunca será la medida adecuada”, concluye.

Obra de Diego del Pozo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Diego del Pozo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

La anorexia nerviosa, Premio Cañada Blanch

Ana loves you, de Anya Miroshnichenko
Premio Adquisición de la Fundación Cañada Blanch
PhotOn Festival de Valencia
Del 8 al 12 de mayo de 2018

Fundación Cañada Blanch con el objetivo de difundir, compartir y acercar la cultura a la sociedad, se ha sumado por primera vez a la lista de premios y becas otorgados en el Photon Festival. Evento que la fundación patrocina desde su primera edición y que sirve para poner en valor el importante papel de la fotografía en la sociedad.

La gran apuesta de este año ha sido la de otorgar el primer premio de adquisición con una aportación económica de 2000€ y que supone abrir una vía al fotoperiodismo y la fotografía documental. La ganadora de esta primera edición del premio ha sido otorgado a la obra ‘Ana loves you’ de Anya Miroshnichenko. Una fotografía documental que retrata la anorexia nerviosa, la cual se conoce con el nombre de Ana. Se trata de una enfermedad mental en la que una persona se niega deliberadamente a comer.

Fundación Cañada Blanch presta así una especial atención a la cultura y a su divulgación con eventos tan importantes como Photon Festival, una cita muy consolidada que sirve para reflexionar sobre nuevos motores de desarrollo cultural.

Ana loves you, de Anya Miroshnichenko. Imagen cortesía de Fundación Cañada Blanch.

Ana loves you, de Anya Miroshnichenko. Imagen cortesía de Fundación Cañada Blanch.

Descripción del trabajo

En el 50% de los casos la enfermedad conduce a la muerte, según datos no oficiales. Las niñas se sienten listas, cuando su peso no supera los 40 kilos. Pero el objetivo principal es la marca de 30.

La anorexia nerviosa solía ser un trastorno de los modelos profesionales. Hoy se ha convertido en parte de la vida de la gente común, no relacionada con el mundo de la moda. Una frase descuidada, un comentario ofensivo sobre el físico puede llevar a las niñas a cambiar dramáticamente su estilo de vida y entonces están listas para cualquier sacrificio para cumplir con los ideales ilusorios.

No más de 500 calorías por día, en comparación con la tasa diaria habitual de 2000. Muchas personas con anorexia son conscientes de su problema, pero el miedo a ganar gramos adicionales convierte la situación en algo similar a la adicción a las drogas.

Ana love you, de Anya Miroshnichenko. Imagen cortesía de Fundación Cañada Blanch.

Ana love you, de Anya Miroshnichenko. Imagen cortesía de Fundación Cañada Blanch.

Emergencia cultural y cotidiana en PAM!

PAM!
VI edición de la muestra de Producciones Artísticas y Multimedia
‘Cultura en emergencia’
Facultad de Bellas Artes de San Carlos (UPV)
Camino de Vera, s/n, Edificio 3M – 3N, València
Del 15 al 18 de mayo de 2018

La muestra de arte PAM!, que desde sus comienzos tiene por objetivo ser el escaparate de las obras de los artistas universitarios, exhibirá este año alrededor de 50 piezas de estudiantes pertenecientes a los Másteres en Producción Artística y en Artes Visuales y Multimedia de la Universidad Politécnica de València. Un comité de expertos seleccionará las diez creaciones que participarán en PAMPAM!, exposición que este año se celebrará entre octubre y noviembre en las Atarazanas con los artistas seleccionados en 2017.

El lema ‘Cultura en emergencia’ subtitula esta edición de PAM!, porque, tal y como explica José Luis Clemente, director de la muestra, “este año tratamos de hacer una llamada de atención sobre la necesidad del arte y la cultura en las situaciones cotidianas, espacios en los que la creación joven es un valor”.

Para ello, el proyecto, que vuelve a contar con el patrocinio de la Fundación Hortensia Herrero, ofrecerá un amplio repertorio de eventos en una de sus ediciones más colaborativas. Además de las ya habituales, iniciativas como ‘Transport]ART[e’, en colaboración con EMT-València, el MiniPAM! y la muestra del Conservatorio Superior de Danza de València, este año se suman otras entidades como la Federación de personas sordas de la Comunidad Valenciana o la Asociación Valencia Acoge.

PAM! Makma

El programa de actividades, dividido en cuatro secciones denominadas ‘Observa’, ‘Entra’, ‘Construye’ y ‘Comparte’, vuelve a apostar por saltar los muros universitarios para acercar el arte a diferentes puntos de la ciudad. El IVAM será el lugar en el que se llevará a cabo la inauguración de la muestra. Allí se realizará la conferencia de Juan Martín Prada, quien presentará ‘El ver y las imágenes en el tiempo de internet’.

Por otro lado, el Centre Cultural La Nau acogerá el ‘Encuentro sobre arte y acción social’, un acto que se realizará en colaboración con el Festival 10 Sentidos y que contará con la participación de la directora de ComuART, Eva García, y con Lucía Miranda, directora de The Cross Border Project, entre otras ponentes.

Cabe destacar también el acuerdo alcanzado entre PAM! y la Asociación de Bares Culturales, que ha permitido la programación de eventos en espacios más cotidianos, como La Pilona, Teatre El Musical, que acogerá el encuentro titulado ‘Better Together’, en él,  nna Devís (@anniset) y Daniel Rueda (@drcuerda) reflexionarán sobre las nuevas formas de producción y promoción artística.

Por último, la ceremonia de clausura de PAM!18 se realizará en la Fábrica de Hielo. El viernes 18 a las 19h, el espacio cultural ubicado en la playa del Cabanyal ofrecerá las actuaciones de Rolando Bruno y Cuate & Güero Sonidero.

PAM! Makma

 

 

I Bienal de Pintura Mª Isabel Comenge

I Bienal de Pintura Mª Isabel Comenge
Centre Cultural La Nau
Carrer de la Universitat, 2 (Valencia)
Hasta el 17 de junio de 2018

La Fundación Juan José Castellano Comenge (JJCC) tuvo sus inicios durante el mes de noviembre del año 2016. Sus principales objetivos fueron la asistencia a personas con riesgo de exclusión o marginación social e impulsar económicamente a los pintores valencianos o que residen en la capital del Turia. En 2017 ja se ha demostrado el grado de importancia que la fundación da a las ayudas mediante la colaboración con distintas instituciones benéficas.

En cuanto al tema que nos ocupa, la promoción de jóvenes promesas del ámbito pictórico valenciano, se acaba de realizar la I Bienal de pintura Mª Isabel Comenge. La Bienal lleva el nombre de la madre del presidente de la fundación, quien le infundió, -y antes a ella su abuelo- el amor por las artes y en concreto, por la pintura. De hecho, el mismo Juan José Castellano dispone de una gran colección de obras de artistas valencianos. No solo se busca realizar esto por los artistas valencianos, sino también por el hecho de que el arte despierta en nosotros sentimientos que nos llevan al regocijo intelectual y espiritual. En definitiva, todo esto viene a desembocar en la proyección cultural del arte, de la que, si bien la mayor parte de la ciudadanía da síntomas de empezar a estar sensibilizada, nunca está de más ayudar mediante este tipo de iniciativas a que pueda llegar a todos los rincones de la sociedad, para que puedan disfrutarla independientemente de sus condiciones vitales.

Para esta Bienal se presentaron alrededor de 130 artistas. «El proceso de selección – Dice el jurado – fue duro. De 126 artistas seleccionamos a 27, que acabarían por quedarse en los 16 que vemos en la exposición». Estos artistas debían cumplir el requisito de ser menores de 45 años, entre otras cosas, para que artistas con mayor bagaje no eclipsen a los demás. El premio total de 22.000€ se repartiría entre el primer y el segundo elegidos por el jurado, 15.000€ para el ganador y 7.000€ para el segundo. Además, en la entrega de premios se realizarían dos menciones honoríficas, accésits. Las demás obras que se muestran en la exposición, aunque no hayan obtenido ningún premio, han conseguido una gran visibilidad. El hecho de que los visitantes puedan contemplar y disfrutar de las obras ya supone un grandísimo premio, y más aún si se trata de artistas que todavía no suenan en el panorama profesional.

Los Patronos junto al cartel de la I Bienal Mª Isabel Comenge. Fotografía Baltasar Camps

Los Patronos junto al cartel de la I Bienal Mª Isabel Comenge. Fotografía Baltasar Camps

En cuanto al criterio seguido por el jurado para seleccionar las obras que han terminado por ser expuestas tiene como punto de partida la madurez de los trabajos y la solidez de sus propuestas. Pero a la hora de seleccionarlas, según Horacio Silva Sebastián, catedrático de Bellas Artes y pintor, se tuvo muy en cuenta la modernidad, novedad, estética, calidad de la factura y otras variables. Aun así, puso especial hincapié en la emoción, sobre todo se tuvo en cuenta que la obra que fuese a ser ganadora emocionase, generase en el espectador ese momento placentero producto del diálogo entre la obra i el observador.

Nos llamó la atención el hecho de que aquellos artistas que fueran premiados en la Bienal no podrán presentarse en futuras ediciones. Esta medida se encuentra completamente justificada. Primero porque se asume que gracias a este impulso de reconocimiento el ganador tendrá más oportunidades de cara al mundo profesional, y si es así, de volver a presentarse, podría eclipsar las obras de los otros jóvenes que intentan hacerse un hueco en el mundo del arte, algo complicado teniendo en cuenta la cantidad de trabas para lograr sus objetivos en España. El propio Juan José Castellano Comenge nos comunicó su desagrado con respecto a la legislación estatal en lo que concierne al mecenazgo, puesto que pese a haber sido reformada recientemente la citada Ley de Mecenazgo, sigue siendo ineficaz, desconocida e insuficiente, presentando unas condiciones de total ineficiencia y resultando inútil para lo que la sociedad requiere. Por otro lado, comentó que la ayuda que dan algunas de las instituciones a estos artistas emergentes son insuficientes para que éstos lleguen a dedicarse de manera entera a la creación artística y que, de esa manera, la sociedad en general pueda disfrutar de sus obras.

Los ganadores de la I Bienal fueron: Nelo Vinuesa Vila con la obra «Vent du nord»; el segundo premio fue para Juan Olivares Luque con la obra «J’aime l’émotion qui corrige la règle III». Las artistas que recibieron la mención honorífica fueron: Keke Vilabelda y su obra «Block nº3» y Carolina Valls Juan con la obra «Flexible #5». No solo estas obras fueron alabadas por el jurado, ya que, como hemos comentado antes, todas las obras expuestas son muy merecedoras del reconocimiento tanto del jurado como de la sociedad en general, debido sobre todo al difícil proceso de selección al que se han sometido.

Puesto que Keke Vilabelda se encontraba en México, no pudo asistir al acto, por lo que la primera con quien tuvimos ocasión de hablar fue con Carolina Valls. Nos comentaba que para ella era toda una sorpresa haber recibido uno de los dos accésits teniendo en cuenta el altísimo nivel que había en la sala de exposiciones con propuestas tan buenas y originales. Su obra forma parte de su serie titulada «Flexible», cuyo punto de partida fue hace un año. La obra en sí muestra una clara geometrización. Se nos muestra una especie de modelo industrial que transmite una fuerte sensación de limpieza estética, que no se queda solo en eso, puesto que tal como trata el espacio transmite al espectador un lado emotivo y sensible que separa la obra de lo meramente estético.

Carolina Valls junto con su obra Flexible #5 (160x160cm). Fotografía Baltasar Camps

Carolina Valls junto con su obra Flexible #5 (160x160cm). Fotografía Baltasar Camps

Carolina Valls tras ser anunciado su accésit. Fotografía Baltasar Camps.

Carolina Valls tras ser anunciado su accésit. Fotografía Baltasar Camps.

Juan Olivares, ganador del segundo premio nos concedió también unos minutos en los que pudimos preguntarle no solo por la obra, sino por la Bienal en sí. A propósito de esto nos trasladó lo esperanzadora que resultan para él iniciativas como esta. Hemos de tener en cuenta el hecho de que se trata del premio más significativo de la Comunitat Valenciana y uno de los más interesantes a nivel del estado español, con lo cual, nos dijo, es sin duda un ejemplo a seguir, una iniciativa a tener muy en cuenta. Esto último se acentúa si tenemos en cuenta la situación actual con respecto a  la citada ley de mecenazgo actual.

Juan Olivares tras ser anunciado como segundo premiado. Fotografía Baltasar Camps

Juan Olivares tras ser anunciado como segundo premiado. Fotografía Baltasar Camps

Su obra llama especial atención por su título, «J’aime l’émotion qui corrige la règle III», debido a que se trata de un fragmento de una muy conocida frase de Georges Braque, que dice: «J’aime la règle qui corrige l’émotion. J’aime l’émotion qui corrige la règle». La cita se encuentra enteramente ligada al proceso creativo del collage, la técnica utilizada, que responde a un proceso creativo revelador para el artista que, se espera, pueda transgredir los límites de lo físico para poder llegar a todo el público que visite la exposición.

Juan Olivares junto a su obra J’aime l’émotion qui corrige la règle III (166x248cm). Fotografía Baltasar Camps

Juan Olivares junto a su obra J’aime l’émotion qui corrige la règle III (166x248cm). Fotografía Baltasar Camps

Finalmente, pudimos hablar con el ganador del primer premio, Nelo Vinuesa, que llegó unos minutos más tarde de que se realizara la entrega de premios. Se mostró muy agradecido sobre todo por ser el primero en conseguir el reconocimiento que otorga la bienal. Nos habló de que la sociedad, paulatinamente se esta mostrando más receptiva con respecto a los artistas y al arte en general por medio de becas, coleccionistas o concursos de tipo altruista como en el que nos encontramos.

Lo que vemos en su obra «Vent du nord», parte de la serie «Atlas», es un paisaje. La obra se realizó en la Casa Velázquez de Madrid, y lo que vemos es una vista de la sierra madrileña trasladada directamente al lienzo, algo, que al principio puede chocar con la visión del espectador, puesto que no se trata de una visión del todo figurativa pero que se entiende una vez el concepto llega a nosotros. La idea es que nosotros mismos nos encontramos dentro de la montaña, en ella no somos capaces de vislumbrar el horizonte, y es por esto que la obra carece de una línea que lo delimite. La contraposición entre el azul y el gris nos muestra la idea de infinitud y lejanía, más acentuada aún con la presencia de las estrellas. Lo que vemos es una serie de iconografías que sumadas a la estructura de alambre presentan una obra que sobrepasa lo sensorial que para el pintor y miembro del jurado, Horacio Silva, muestra un estilo Neopop con un lenguaje y una elaboración muy novedosa.

Nelo Vinuesa junto con su obra Vent du nord (200x280cm). Fotografía Baltasar Camps

Nelo Vinuesa junto con su obra Vent du nord (200x280cm). Fotografía Baltasar Camps

Por lo pronto, la I Bienal ha sido todo un éxito tanto por la representación de artistas jóvenes que se muestran como grandes promesas del panorama artístico de la ciudad de València como por su gran jurado. Ya se tiene en mente, de hecho, la siguiente Bienal, para el 2020, de la cual se espera tenga un éxito igual o mayor a la que acaba de llevarse a cabo. Sin duda se trata de una gran propuesta e iniciativa totalmente altruista que puede servir de gran ayuda para nuestros artistas y ¿por qué no? Llegar a convertirse en un referente nacional que nos permita sentirnos aún más orgullosos de como la ciudadanía se vuelca en este tipo de actos.

Los ganadores Nelo Vinuesa y Juan Olivares junto a Carolina Valls, los patronos y  Juan José Castellano Comenge, presidente de la fundación y arropados por los Vicerrectores de Cultura de la Universidad y Universidad Politécnica de Valencia Respectivamente, José Luis Cueto y Antonio Ariño. Fotografía Baltasar Camps

Los ganadores Nelo Vinuesa y Juan Olivares junto a Carolina Valls, entre ellos, Horacio Silva, con Juan José Castellano Comenge, presidente de la fundación y arropados por los Vicerrectores de Cultura de la Universidad Politécnica de Valencia y la Universidad de Valencia respectivamente, José Luis Cueto y Antonio Ariño. Fotografía Baltasar Camps

Baltasar Camps Estellés

Rosa Torres y Ricardo Escavy en Shiras Galería

‘El Botánico’, de Rosa Torres
Sala Principal
‘The Noise Time’, de Ricardo Escavy
Espacio Refugio
Shiras Galería
Desde el 10 de mayo de 2018

Shiras Galería ha inaugurado el pasado jueves 10 de mayo dos muestras simultáneas. En la Sala Principal se muestra el proyecto inédito ‘El Botánico’, de la artista Rosa Torres. En el Espacio Refugio se presenta el último proyecto de Ricardo Escavy, ‘The Noise Time’.

‘El Botánico’ trasmite el deleite y la pasión de Rosa Torres por el paisaje, postulado como una guía, un referente del que se nutre para resaltar ese lenguaje personal y reconocible. Sus obras, que habitualmente carecen de título, transportan al lugar del que captar la esencia de la luz, la forma y el color. Cada una de sus series se formula como una síntesis formal, a partir de una inexorable economía de medios que logra conducir a la máxima expresión. Para la muestra, Shiras Galería ha editado un catálogo que recoge la exposición ‘El Botánico’, con un texto de Vicent Mateo, quien sintetiza la obra de la artista con las siguientes palabras: “Rosa Torres crea su Jardín Botánico, somete las imágenes de esta naturaleza ordenada a una nueva ordenación”.

Imagen de la obra 'Composición con árboles VII'', de Rosa Torres. Fotografía cortesía de Shiras Galería.

Imagen de la obra ‘Composición con árboles VII”, de Rosa Torres. Fotografía cortesía de Shiras Galería.

A Rosa Torres no solo le avala su presente trabajo, sino también una impecable trayectoria que cuenta con nutridos reconocimientos. Su obra se encuentra en numerosos museos y espacios públicos nacionales e internacionales, como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia (Madrid); el Museo Albertina Gabinete Stampa (Viena); la Fundanción Antonio Pérez (Cuenca); el IVAM (Valencia); el Museo Cabo Mayor (Santander); el Museo del Dibujo de Llares (Huesca); el Chase Manhattan Bank (New York); el Banco de Valencia; la Fundació “la Caixa” (Barcelona), entre otros.

Por su parte, en Espacio Refugio se muestra ‘The Noise Time’, de Ricardo Escavy. licenciado en Bellas Artes por la Facultad de San Carlos de València. El artista realizó una beca PROMOE en el Instituto Universitario de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón de Venezuela, en 2001. Ha particiado en diversas exposiciones y ferias internacionales como Tiaf London-the Rag Factory 2014, art Santa Fe en Nuevo Mexico, Usa 2013 y Arco 08, en el Stand del Miniterio de Cultura.

Imagen de la obra 'Arpegio 003', de Ricardo Escavy. Fotografía cortesía de Shiras Galería.

Imagen de la obra ‘Arpegio 003′, de Ricardo Escavy. Fotografía cortesía de Shiras Galería.

Su obra se encuentra en colecciones públicas y privadas, como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia (Madrid); el Museo y el Rectorado de la Universidad de Murcia o la Universidad Simon Bolivar de Caracas (Venezuela), entre otros. Igualmente, cabe destacar su reciente y última exposición individual en Artifact Gallery de Nueva York, mostrando su obra pictórica con gran éxito.

Escavy define su proyecto ‘The Noise Time’ como “un momento creativo en el que gráfica y sonido buscan compartir un espacio común, un microcosmos donde la percepción auditiva y la visual caminan juntas en busca de un mismo destino. Esta relación sinestésica entre ambos sentidos se comporta de distinto modo según el medio o el soporte donde se muestre y puede, en ocasiones, llegar a confundirse”.

Sin duda, ambas muestras –’El Botánico’, de Rosa Torres, y ‘The Noise Time’, de Ricardo Escavy– destacan por un expresivo y personal lenguaje en el uso del color y un inconfundible estilo compositivo.

Imagen de la obra 'Serie Botánico III', de Rosa Torres. Fotografía cortesía de Shiras Galería.

Imagen de la obra ‘Serie Botánico III’, de Rosa Torres. Fotografía cortesía de Shiras Galería.

 

Todos los nombres

La pasión y el tormento, de María José Marco
Fundación Antonio Pérez
C / Julián Romero, 20. Cuenca
Del 10 de mayo al 10 de junio de 2018

“No quiero que te vayas, Dolor, última forma de amar” (Pedro Salinas)

La literatura y el arte nos han puesto frente al espejo de nuestros propios placeres. De nuestro propio dolor. Leyendo poesía hemos aprendido que el dolor y el placer se tocan en sus extremos, y que el éxtasis se puede alcanzar antes de la muerte y también en el orgasmo. Esa pequeña muerte que nos transporta más allá de nosotros mismos solo unos segundos, como aquéllos muertos que vuelven antes de esfumarse con la luz que les guía. Es un tránsito, algunas veces lo cruzamos por completo, otras regresamos como si no hubiera sido suficiente el dolor y el placer, y volvemos a empezar, como si estuviéramos destinados a ser eternamente torturados por un desalmado especialista.

Hemos aprendido que el placer y el dolor van juntos como las dos caras de una sola moneda con la que pagamos nuestras experiencias. El tormento y el éxtasis. El sexo se ha convertido en un camino simbólico, pero más allá del sexo es de los cuerpo de lo que va esta historia. Al parecer el dolor abre una de las puertas más oscuras en nuestro laberinto de sentidos, experiencias y sensaciones.

Detalle de una de las obras de María José Marco. Imagen cortesía de la autora.

Detalle de una de las obras de María José Marco. Imagen cortesía de la autora.

La historia de la humanidad está contada en fragmentos deshilvanados. Es una historia llena de muertos, en la que las víctimas  y los asesinos se suceden a sí mismos, sin culpa ni castigo. La sangre, el miedo, el dolor, los tormentos insufribles llenan nuestros museos. Siempre es el dolor de otros lo que contemplamos, tanto en los museos, en el arte antiguo, como en las noticias de los informativos, tan lejos de nosotros. Pero en la historia, como en el arte, la figuración lega hasta un punto concreto.

Hasta  ese momento los hechos se suceden con  cierta estructura, se entiende el argumento, reconocemos a los protagonistas, a los actores principales y a los secundarios. Pero llega un momento en que el dolor nos nubla, los cuerpos derrotados se esfuman detrás de la melancolía del color y la abstracción formal y la narración experimental lo cambian todo. ¿Cómo hablar del tormento después de esas guerras que nos dejan cuerpos destrozados, que enseñan un horror general y profundo? ¿Cómo hablar del tormento si ya no encontramos el placer en esa misma narración?

El arte ha tratado siempre de los sentimientos, de las experiencias, es el artista el gran explorador de ese territorio inhóspito. Y si el poeta ha actuado como buceador en las profundidades, el artista visual, el pintor, el escultor, y ahora el fotógrafo, han sido los cartógrafos encargados de construir un mapa imposible más allá de una escala 1/1, más allá de la representación de cualquier realidad de las variables del sufrimiento.

Obra de María José Marco. Imagen cortesía de la autora.

Obra de María José Marco. Imagen cortesía de la autora.

Hemos crecido con el dolor de los santos y de los mártires. Sus caras, sus cuerpos deformados, su sangre y sus heridas se han ido transformando en los cuerpos, las caras y la sangre de poblaciones enteras.  Guerras y migraciones, naufragios, accidentes, enfermedades nos ha hecho ver los martirios y los castigos de los dioses y de los héroes como algo lejano, como algo ya olvidado. Hoy el mapa del dolor que los artistas construyen es un mapa difícil de reconocer, lleno de lagunas, de zonas vacías. Las mujeres han ido llenando algunas de esas lagunas, una de esas mujeres es Maria José Marco, con una obra que insiste en las diferentes formas del tormento y de su vínculo con la pasión. Un trabajo que pretende nombrar todos los nombres de un dolor individual que a través del arte se convierte en universal, en global.

Decía Kant que lo único que el arte nunca podría representar es lo que nos resulta asqueroso, lo repugnante. Se equivocó, hoy hasta la mierda se ha convertido en tema de una obra de arte que se llegó a exponer en una de las Documentas (el autor fue Wim Delvoye), pero  es evidente que lo desagradable no obtiene una gran respuesta.  Por eso los artistas buscan y experimentan, porque el horror, lo terrible está presente en nuestras vidas, nadie se libra del sufrimiento en mayor o menor medida. A través de la abstracción, de una actuación simbólica, los artistas van desarrollando su trabajo rodeando a la fiera, a lo innombrable. Marco utiliza para ello todos los soportes, todos los lenguajes, la pintura, la fotografía, incluso la acción.

Cartel de la exposición 'La pasión y el tormento', de María José Marco.

Cartel de la exposición ‘La pasión y el tormento’, de María José Marco.

También recurre a la fuerza de la materia, de los objetos y del tratamiento de las superficies, pero es en el color en lo que este trabajo se apoya más decididamente. El rojo y el negro, la sangre y el abismo, la carne, la muerte.  La fuerza de los colores sobresale en unas imágenes abstractas, en movimiento, de difícil definición formal. Masas de color que se expresan con violencia, y que curiosamente superan su diferencia del soporte, para demostrarnos que finalmente la fotografía y la pintura son una misma cosa, que el lenguaje está al servicio de lo que expresa y que si por una parte es cierto aquello de que la forma es también el contenido, esta forma está definida por lo que contiene y no al revés.

La fuerza de este trabajo está en su origen, ese desconocido lugar de donde parte el dolor que Marco quiere mostrar. La dificultad es poder transmitir el dolor, el tormento y la pasión, de una forma no narrativa, alejada de la figuración. Es ahí donde la artista recurre a todo su conocimiento de las posibilidades de la técnica, y también de la mezcla de soportes, llegando incluso a la presencia de la acción. Interesante resaltar esa capacidad de movimiento, que induce a la violencia, a la sensación de velocidad, tanto de su pintura como de su fotografía. En toda la obra se mantiene ese regusto barroco, que se recrea en el exceso, en la locura de la expresión, en la libertad de la mano, de la mirada, hasta la obsesión, que es el último límite del barroco.

El peligro es que es dolor, esa brutalidad que Marco quiere expresar no supere los límites de la pasión, se ajuste a un propósito artístico. El objetivo, demostrar que aún en una sociedad cada vez menos religiosa, mas ajena a la realidad de nosotros mismos, el tormento y la pasión, la violencia, el tormento, el dolor, siguen estando presentes en el arte que se hace. Si hoy ya no se ilustra al pueblo con imágenes desgarradas, si ya el ejemplo de los castigos en el cuerpo y en el alma no es más que una retórica clásica, pervive el dolor y el sufrimiento. Y no solo el puramente físico, sino sus secuelas de miedo, inestabilidad. Seguimos siendo víctimas de la carne, sigue siendo la muerte el gran miedo. Y aunque son pocos y muy diferentes los artistas que siguen centrados en este territorio, hay que destacar que mantienen la idea de ese camino entre el miedo y el placer, entre el tormento y el éxtasis.

Tríptico de María José Marco. Imagen cortesía de la autora.

Tríptico de María José Marco. Imagen cortesía de la autora.

Rosa Olivares

“Y si no se ve, no existe”: Dreams & Nightmares

Dreams & Nightmares
Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM)
C/ de Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 20 de mayo

El pasado 4 de mayo, con motivo de la VII Edición del Festival 10 Sentidos en Valencia y bajo el lema “Invisibles” se llevó a cabo la creación e inauguración de todo un conjunto de propuestas interactivas, visuales y colectivas que tratan problemas sociales actuales (pobreza, discriminación, guerras, hambre, refugiados) partiendo de mecanismos culturales como en este caso es el arte. Dentro de este ambiente se hace eco nuestra exposición Dreams & Nightmares, creación contemporánea realizada por Dimitri de Perrot quien utiliza nuevos lenguajes escénicos, multicanales y experimentales para sumir al invitado verso en un viaje hacia lo inexplorado y paradigmático. Trayecto en el que el visitante se verá obligado a dejarse llevar por los instintos y orientarse a sí mismo. Recorrido marcado por la narración a través del sonido, deviniendo en toda una experiencia sensible con un trasfondo sobre cuestiones concretas con la idea de generar debate y plantear en escena diferentes puntos de vista.

Imagen de la exposición Dreams & Nightmares en el MuVIM. Fotografía de Lucía Cajo Ferrando.

Imagen de la exposición Dreams & Nightmares en el MuVIM. Fotografía de Lucía Cajo Ferrando.

Desafiante habitación oscura en la que se distribuye un frondoso bosque telemático acompañado de grandes pantallas de televisión, donde se proyecta toda una sucesión de fotografías documentales realizadas por Jean Revillard, en las que el foco principal se concentra en la situación actual de los refugiados en Europa, el mayor drama migratorio desde la II Guerra Mundial.

Imagen de la exposición Dreams & Nightmares en el MuVIM. Fotografía de Jean Revillard.

Imagen de la exposición Dreams & Nightmares en el MuVIM. Fotografía de Jean Revillard.

Hombres, mujeres y niños que provienen de Siria, Afganistán, Eritrea, Nigeria, Irán, Pakistán y Sudán, países condenados a la guerra eterna, escasas posibilidades educativas, víctimas del enfrentamiento continuo entre tropas rebeldes, grupos yihadistas y el DAESH (Estado Islámico de Irak y Levante). A lo que se suma reclutamientos forzosos, violencia sectaria contra minorías étnicas y religiosas, proliferación de armas en torno la población, violaciones, matanzas. Situaciones de alto riesgo que obligan a las familias de estos países a abandonar sus hogares y huir hacia lo desconocido, misma experiencia que de alguna manera, nos quiere hacer sentir Dimitri de Perrot con esta exposición. Vivir en una pesadilla y sufrimiento continuo. La doble cara de las guerras, la de una población que embarca en un viaje, quien sabe hacia dónde y en qué condiciones. Deshidratación, hambre, muertes y naufragios. Ir en busca hacia la libertad que no tienen y creen encontrarán en Europa pero que esta les responde con escasa solidaridad, pocos recursos y promesas en vano, en pocas palabras, un verdadero humanismo barato, en el que se les culpa incluso de destruir las condiciones laborales de los europeos, provocando que se genere cierto sentimiento de rechazo hacia ellos, los refugiados.

Imagen de la exposición Dreams & Nightmares en el MuVIM. Fotografía de Jean Revillard.

Imagen de la exposición Dreams & Nightmares en el MuVIM. Fotografía de Jean Revillard.

Un continente que se hace llamar “la Europa solidaria” pero que en realidad siempre ha demostrado su faceta hipócrita y cínica de seguir apoyando a grupos terroristas que han generado esta crisis humanitaria, provocando avalanchas de refugiados que huyen forzosamente de sus ciudades natales hacia paisajes desconocidos, noches bajo el relente intentando que no se apague la pequeña fogata que han conseguido encender tras varios esfuerzos, viajes bajo ruedas y nunca mejor dicho, escalada sobre montañas de alambres de cuchillas. En efecto, pesadillas transformadas en crueles y desgarradoras realidades.

Imagen de la exposición Dreams & Nightmares en el MuVIM. Fotografía de Jean Revillard.

Imagen de la exposición Dreams & Nightmares en el MuVIM. Fotografía de Jean Revillard.

MISSED CALL. Gema Rupérez

MISSED CALL. Gema Rupérez
Espacio Dörffi
C/Guagáro 6, Arrecife. Las Palmas
Hasta 9 de mayo de 2018

Clausurado el proyecto expositivo de Gema Rupérez, éste sigue golpeando consciencias. MISSED CALL, creación realizada en colaboración con la Fundación César Manrique, ha resultado ser la sexta exposición de Espacio Dörffi, centro de arte contemporáneo, donde artistas de diferentes puntos geográficos, establecen conexiones enriquecedoras. En el proyecto, se contrapone algo tan sublime como la poesía, inmortalizada en libros, con su contrario simbólico en el imaginario colectivo, la prostitución, sometida a la invisibilidad.

El trabajo de  Rupérez gira en torno al anhelo de supervivencia. La confrontación y la lucha por el poder hegemónico es una constante en sus últimos proyectos. La inestabilidad, la vulnerabilidad y la frustración también forman parte del contenido emocional de sus obras. A través de diferentes medios como la instalación, la fotografía, el vídeo o el dibujo, reflexiona sobre el poder o la incapacidad de comunicarnos y, en definitiva, sobre las distopías de la sociedad contemporánea. Su trabajo aspira a ser una distorsión lírica de la realidad.

Para el proyecto, la artista publica en la sección de contactos una selección de poemas de mujeres junto a un número de contacto. Este, funcionará como punto inicial de MISSED CALL que se contextualiza en el trabajo de pared realizado a partir de dichos anuncios, junto con dos vídeos donde se puede seguir el proceso de creación de la obra. Desde las conversaciones de la artista para la inclusión del anuncio a una selección de mensajes de voz recibidos. Transporta al espacio expositivo el teléfono encapsulado a la par que activo, que expone al público a la incertidumbre de que una nueva llamada pueda sonar en cualquier momento.

De éste modo, se aúna el componente instalativo con el performativo, tanto el de la artista, como el de quienes han llamado al teléfono facilitado o pueden llamar en cualquier momento, incluso como el del propio público, interpelándose la obra desde diferentes ángulos. También Rupérez borra todo distintivo, alegando que no importa el lugar ni el periódico, pues como norma general no se encuentra ningún atributo diferenciador en las secciones de contactos de distintas publicaciones. “Quiero morder tu carne, salada y fuerte” de Gioconda Belli, “Sé gritar hasta el alba” de Alejandra Pizarnik, “Que tus brazos me ciñan entera y temblorosa”, de Dulce Maria Loynaz, o “Mi lecho se esconde, susurra, gime y ruega”, de Alfonsina Storni, son algunos de los poemas que en el periódico aparecen firmados solamente con el nombre de pila.

Imagen: Cortesía de Espacio Dörffi. Detalle del montaje expositivo.

Imagen: Cortesía de Espacio Dörffi. Detalle del montaje expositivo.

A través del aparentemente sencillo gesto de sustituir poesía por un anuncio de contactos, se esconde una postura de subversión. Este traslado de un limitado espacio de lectura (literatura) a otro (prensa) enfrenta al espectador ante la ruptura de un supuesto sistema de representación social, ese que de manera implícita parece responder a lo normativo y complaciente con el statu quo.

El componente poético –correspondiente al sentimiento y al intelecto– se contrapone al lenguaje usado en páginas de contacto –ese que apela a la búsqueda de un mercado, de un intercambio comercial–. Es así como la estrategia de la artista se apropia de un lirismo que simula paliar la agresividad implícita en el lenguaje de transacción comercial de la sección de “contactos”. Un pseuodónimo naturalizado para hablar de un espacio de mercado más, pues al fin y al cabo como apunta el filósofo feminista Paul B. Preciado “las prostitutas son la carne productiva subalterna del capitalismo global”. Con el uso de la poesía, se descomprime la distensión que aún genera el hecho de tratar el tema de una profesión no exenta de controversia y que incluso,  ni siquiera es capaz de poner de acuerdo a las distintas facciones del corpus plurivocal de los feminismos.

El caso es que, dejando de lado el debate entre abolicionismo o reglamentarismo, la clave aquí es la capacidad de la artista de situarnos ante ese ábaco de sentimientos encontrados, ante la prostitución como espacio de encrucijada, apelando así a la inmovilidad en torno a ciertas estructuras relativas al género y a la sexualidad. Y es que se trata más de entender la importancia de la apertura de nuevos espacios, los puntos de fuga y las posibilidades de descodificar que dirían Deleuze y Guattari, pues “El problema no es el de una libertad, sino el de una salida”. La creadora se enfrenta al imaginario que se ha ido perpetuando a través de la propia historia del arte, desde Picasso y Las señoritas de Avignon hasta las bailarinas del Moulin Rouge retratadas por Toulouse Lautrec, en todos los casos perpetuando una visión por todos reconocible de prostituta estereotipada.

Imagen: Cortesía de Espacio Dörffil.

Imagen: Cortesía de Espacio Dörffi.

Rupérez hace un viraje al tema ofreciendo una visión en la que el cuerpo de ellas también está presente pero invisible, la misma invisibilidad con que la sociedad nos ha acostumbrado a confrontar el tema, ya que como apuntaba Griselda Pollock “lo que aprendemos del mundo y sus gentes está ideológicamente construido en conformidad con el orden social dentro del que es producido”. Al fin y al cabo las prácticas culturales no consiste en retratar una realidad, sino con un conjunto de elementos simbólicas que facilitan una semi comprensión del mundo, y por ende, nuestro modo de conectar con él. El papel del arte se intuye en la producción de nuevos significados y la desarticulación de simbólismos previos, dejando siempre una puerta abierta hacia una relectura de nuevos espacios de negociación social.

 

Las decadencias visuales de Kolo en Hygiene

‘EXPO KOLO’, de Kolo
Hygiene Centro de Operaciones Artísticas
Pintor Domingo 18 bajo, Valencia
Del 12 al 31 de mayo de 2018
Inaguración: sábado 12 de mayo a las 19:00

Una vez más, Kolo nos sorprende con una colección de creaciones que aúnan su maestría en el trazo, sencillo y contundente, con esa vida interior propia, rica en vivencias, anécdotas y emociones.

Se trata de un conjunto de obras realizadas entre 2017 y 2018 con distintas técnicas, donde el juego del color adquiere protagonismo para reflejar ambientes urbanos en apariencia vistosos, pero que dejan en el observador un regusto amargo de decadencia. Aquí reside la maestría del autor, capaz de aunar ambas percepciones con abrumadora eficacia.

Imagen de una de las obras que forman parte de 'EXPO KOLO', del artista Kolo. Fotografía cortesía del artista.

Imagen de una de las obras que forman parte de ‘EXPO KOLO’, del artista Kolo. Fotografía cortesía del autor.

Los personajes de esta colección muestran rostros heridos, de miradas perdidas hacia dentro, rostros que invitan a pensar, a ahondar en la causa del dolor, y uno podría permanecer horas frente a ellos, adentrándose en estos mundos recubiertos por una capa de superficialidad que dulcifica sus particulares tragedias.

Y lo que trasluce en todos ellos es su soledad en el gran collage de la sociedad. Amores artificiales, corazones rotos, tristes caperucitas que se preguntan por dónde andará su lobo, mujeres quedas, detenidas en la ausencia de esperanza, y el terrible miedo al folio en blanco, a la vida en blanco, a la inexistencia antes y después de la muerte.

Resulta difícil permanecer impasible ante el zarpazo de realidad al que nos somete Kolo, con aparente inocencia. El visitante no saldrá indemne; pero ahí reside el arte y este es el mérito del artista, su capacidad de agitar lo que estaba dormido o en coma.

Una deliciosa e inolvidable experiencia.

Imagen de una de las obras que forman parte de 'EXPO KOLO', del artista Kolo. Fotografía cortesía del artista.

Imagen de una de las obras que forman parte de ‘EXPO KOLO’, del artista Kolo. Fotografía cortesía del autor.

La exposición se inaugura en Hygiene Centro de Operaciones Artísticas el sábado 12 de mayo, a las 19:00, y basta mirar el programa para adivinar que el acto será una fiesta:

Lectura poética a cargo de Alex Badal, con Monty a la guitarra.
Comedia teatral de Vicente Marco que actuará junto a Dolores García.
Y acompañando ambos microeventos, la ‘PINTURA EN VIVO’ de Kolo.

¿Se puede pedir más?

Sí. Se puede pedir un rosadito fresquito, que en este caso correrá a cargo del GRUPO COVIÑAS, completando un acto al que no puedes faltar.

Imagen de una de las obras que forman parte de 'EXPO KOLO', del artista Kolo. Fotografía cortesía del artista.

Imagen de una de las obras que forman parte de ‘EXPO KOLO’, del artista Kolo. Fotografía cortesía del autor.

 

 

Nelo Vinuesa gana la I Bienal Mª Isabel Comenge

I Bienal de Pintura Mª Isabel Comenge
Ganadores: Nelo Vinuesa y Juan Olivares
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. València
Martes 8 de mayo de 2018

Los artistas Nelo Vinuesa y Juan Olivares han sido los galardonados de la I Bienal de Pintura Mª Isabel Comenge, organizada por la Fundación Juan José Castellano Comenge en el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València. Dotada con 22.000 euros, esta bienal supone el mayor premio de la Comunidad Valenciana para esta modalidad artística.

La obra que ha ganado el primer premio (15.000 euros)  ha sido ‘Vent du nord’, un acrílico sobre lienzo (200x280cm) de Nelo Vinuesa Vila (Valencia, 1980). Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia, Vinuesa ha organizado siete exposiciones individuales y ha formado parte de más de una decena de colectivas. Además, ha sido distinguido con distintos premios y becas, como la Beca Cam Artes Plásticas de Londres. ‘Vent du nord’ se integra en el proyecto ‘Atlas’ y constituye la síntesis de la búsqueda realizada durante la beca-residencia en la Casa de Velázquez en Madrid que obtuvo el artista en 2016.

El proceso de trabajo del artista valenciano se inspira en la pintura clásica, las miniaturas medievales y manuscritos iluminados, la estética esquemática de los videojuegos Arcade, las imágenes computerizadas, la ciencia ficción o la arquitectura, pero al mismo tiempo cobra una especial relevancia el cromatismo, con atención a la importancia de la dimensión simbólica y psicológica del color desde el punto de vista de la percepción y de sus múltiples significados. Según el pintor y miembro del jurado Horacio Silva, se trata de una pieza de estilo neopop, con una elaboración técnica muy buena y un lenguaje nuevo, “que sorprende”.

Obra de Juan Olivares, segundo premio de la I Bienal Mª Isabel Comenge. Imagen cortesía de La Nau.

Obra de Juan Olivares, segundo premio de la I Bienal Mª Isabel Comenge. Imagen cortesía de La Nau.

El segundo premio (7.000 euros) ha recaído en Juan Olivares Luque (Catarroja, 1973), con la obra ‘J’aime l’émotion qui corrige la règle III’, una pintura vinílica sobre papel de alto gramaje, enmarcada en metacrilato (166x248cm). Esta obra da título a su última serie de collages, técnica en la que ha centrado su búsqueda plástica en los últimos años. Todo su trabajo conforma un tejido poético que cuestiona los límites formales de lo pictórico y su relación con el espacio que habita.

Además de los dos premios económicos, se han otorgado dos accésits: a la obra ‘Flexible #5’, un acrílico sobre tela (160x160cm) de Carolina Valls (Valencia, 1980), y a una obra de la serie ‘BLOCK BLOCK BLOCK’ de Keke Vilabelda (Valencia, 1986), realizada con cemento, acrílico, silicona y transferencia fotográfica, enmarcada en aluminio (200x140cm).

En la primera convocatoria de la Bienal de Pintura Mª Isabel Comenge se presentaron un total de 122 artistas, de los cuales se seleccionaron 16, con una gran variedad de técnicas y materiales. Esta variedad de técnicas y lenguajes artísticos se debe a que los participantes tenían completa libertad temática. Las obras premiadas pasarán a formar parte de la Colección de Arte de la Fundación Juan José Castellano Comenge, que reúne alrededor de 145 obras de destacados artistas del siglo XX.

La Sala Estudi General del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València acoge la exposición colectiva donde se podrán ver las 16 obras seleccionadas. El jurado ha estado integrado por Horacio Silva, catedrático de Pintura de la Universidad Politécnica de Valencia y pintor; José Luis Cueto, vicerrector de Alumnado, Cultura y Deportes de la Universidad Politécnica de Valencia; Antonio Ariño, vicerrector de Cultura y Deporte de la Universitat de València; José Luis Pérez Pont, director del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, Elena Gandía, patrona de la Fundación Juan José Castellano Comenge y técnica de museos del Museo del Prado y del IVCR+i i, y el presidente de la Fundación, Juan José Castellano Comenge.

Obra de Nelo Vinuesa, ganador de la I Bienal Mª Isabel Comenge. Imagen cortesía de La Nau.

Obra de Nelo Vinuesa, ganador de la I Bienal Mª Isabel Comenge. Imagen cortesía de La Nau.