Manu Blázquez gana el premio DKV Seguros / MAKMA

D759 in B minor de Manu Blázquez
Premio DKV Seguros/MAKMA 2018

Concluyó la resolución del Premio de Dibujo DKV Seguros – MAKMA reconociendo como ganadora la obra D759 in B minor de Manu Blázquez. El objetivo de esta convocatoria es premiar a un proyecto expositivo inédito inspirado en un relato para todos los públicos, utilizando el dibujo contemporáneo, además de fomentar la producción y difusión de artistas emergentes.

D759 in B minor toma como referencia la Sinfonía Inacabada de Schubert, una obra romanticista que, como su nombre indica, no fue terminada debido a la muerte del compositor. La suposición de que no estuviera acabada se debe a que solo se compone de dos movimientos, cuando lo normal era que las sinfonías constaran de cuatro, aunque en este caso no se encuentra evidencia de que Schubert tuviera en mente otros dos movimientos.

Detalle de la obra D759 in B minor de Manu Blázquez ganadora del premio DKV Seguros Makma

Detalle de la obra D759 in B minor de Manu Blázquez ganadora del premio DKV Seguros MAKMA.

Blázquez, a partir de este proyecto, da un estado físico a la sinfonía austriaca. Las notas musicales y pentagramas quedan transformados en rectángulos negros que le dan a la obra un aire minimalista, pero sobre todo abstracto. La sucesión de estos rectángulos, a primera vista, podría parecer que no guardan un sentido, pero si se observa con detenimiento puede vislumbrarse un procedimiento a la hora de posicionarnos. El artista parte de la propia definición de la palabra “nota”, en concreto a partir de estas acepciones: Acción y efecto de notar, escritura musical y sistema de signos convencionales que adopta para expresar conceptos matemáticos, físicos, químicos, etc.

La notación es la clave que da forma y sentido a esta obra, en este caso, una notación científica que se une con la música. Las notas son traducidas como números y los números van siendo colocados en orden, quedando en ocasiones separados entre sí dando una forma final que podría recordar a la notación que encontramos en un organillo o una pianola, aunque no se busque ese fin. En la obra de Blázquez se recogen un total de 14 grupos de instrumentos. Este tipo de notación tiene como fin romper visual y estéticamente con el lenguaje gráfico establecido.

Detalle de la obra D759 in B minor de Manu Blázquez ganadora del premio DKV Seguros / MAKMA

Detalle de la obra D759 in B minor de Manu Blázquez ganadora del premio DKV Seguros / MAKMA

El proyecto nació producto de una Beca de producción y estancia concedida por Kulturkontakt Austria en Viena, y será presentado en el MUVIM tras serle concedido el  premio DKV Seguros – MAKMA entre los meses de diciembre (2018) y febrero (2019).

Manu Blázquez (Valencia, España-1978) que desde sus inicios se ha interesado por el dibujo técnico y el grafiti, cursó estudios en la Universitat Jaume I de Castellón. Más tarde se trasladará a Italia donde estudiará en la Academia de Bellas Artes de Bolonia donde se diploma con la tesis Comunicazione e riproducibilità . Actualmente reside en Valencia.

Detalle de la obra D759 in B minor de Manu Blázquez

Detalle de la obra D759 in B minor de Manu Blázquez ganadora del premio DKV Seguros / MAKMA.

José Antonio López

Dan Baird, una fiera rocanrolera excepcional

Dan Baird & Homemade Sin
Viernes 14 de Septiembre a partir 23:00 horas
Loco Club
Calle Erudito Orellana nº 12 de Valencia
Entradas 15 € (compra tu entrada en este link)

Dan Baird 1

Hoy quiero recomendar a uno de los tipos más grandes que hay en el mundillo del rock ‘n roll por talento, calidad y actitud. Con sus 64 años es además un superviviente de mucha dignidad a través de las décadas.

Para ello resulta inevitable recordar sus primeros tiempos como vocalista, compositor y guitarrista de los Georgia Satellites, la banda americana de Atlanta que durante la década de los 80′s enarboló con grandeza y pundonor un cóctel extraordinario de rock sureño, boogie-rock y hard-rock. Seguramente muchos conocerán su gran hit popular “Keep your hands to yourself” pero no tantos aquel MiniLp de debut del 85 titulado “Keep the faith” o la fundamental trilogía de álbumes entre el 86 y el 89 (homónimo, “Open all night”, “In the land of salvation and sin”) donde el desperdicio brillaba por su ausencia.

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Dan Baird, Mauro Magellán, Warner E.Hodges y Sean Savacool.

Tras la separación del grupo grabaría en la década noventera los que considero sus mejores discos en solitario, “Love songs for the hearing impaired” y, muy especialmente, el fabuloso “Buffalo nickel”. Ya en el S.XXI y concretamente en la década 00 tuvo como acompañantes a The Sofa Kings mientras paralelamente formaba parte de otra estimable aventura musical con los Yayhoos o, posteriormente, con The Bluefields. Pero en medio de tantos proyectos es seguramente con Homemade Sin, la banda formada actualmente por Mauro Magellán a la batería, Warner E.Hodges a la guitarra y Sean Savacool al bajo, con la que más ha encontrado sintonía y perdurabilidad desde que en el 2005 publicasen “Feels so good”.

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Imagen de una de las últimas actuaciones de Dan Baird & Homemade Sin En Valencia

Dan Baird lleva un motor de puro rock ‘n roll incrustado en su cuerpo, motivo por el que no ha parado en toda su trayectoria salvo el pasado año en que una leucemia lo apartaba de los escenarios, hecho que se producía casi inmediatamente después de la publicación de “Rollercoaster”, “SoLow” y del directo “The Red Wristband Special” en Kendal (Inglaterra). Por suerte lo ha superado y ahora vuelve para presentar otro trabajo, “Screamer” que, como no podía ser de otro modo, supura una vez más esa fiereza y esa esencia rocanrolera que le caracteriza.

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Cartel de la gira por España de Dan Baird and Homemade Sin

Cuatro posibilidades hay de verle con Homemade Sin en esta gira, el 12 de Septiembre en el Museo Marítimo de Bilbao, el 13 de Septiembre en la Sala El Sol de Madrid, el 14 de Septiembre en el Loco Club de Valencia y el 15 de Septiembre en la Sala Razzmatazz de Barcelona. Entre los muchos conciertos que el que suscribe ha podido ver en esta vida están los de Dan Baird en lo más alto del ranking. Por eso creo que todo amante del buen rock ‘n roll debería hacer lo posible por no perderse a estos fenómenos.

Juanjo Mestre.

Por la eterna gloria de Lou Reed, en el Dublín de Gandía

Metal Machines Musics
Canciones de Lou Reed
Viernes 31 de agosto a partir de las 23’30 horas
Pub Dublín
Carrer de la Rioja, 38, Platja de Gandia.
Entrada gratuita.

lou reed

En ese recomendable santuario de rock and roll que se halla en la comarca valenciana de La Safor, el Pub Dublin de la Playa de Gandía, está previsto que este viernes se realice un homenaje al padre del rock alternativo, nada menos y nada más que Lou Reed.

pub dublin interior

Interior Pub Dublín de Gandía

Pero lo mejor del tema son los músicos que se van a encargar de tan magno evento ya que aseguran el disfrute generalizado. Hablamos de Oscar E. Briz, Pau Miquel Soler, Silvia Martí y Xavier Boronat que, para la ocasión, se harán llamar Metal Machines Musics en honor al controvertido y habitualmente denostado álbum que publicó el Gran Maestro neoyorkino en 1975.

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Escenario Pub Dublín de Gandía

Se intuye pues que el cuarteto recibirá el indomable espíritu del tito Lou, de John Cale, de Sterling Morrison y de Maureen Tucker, e interpretarán algunos de los fabulosos temas de The Velvet Underground pertenecientes al período entre 1967 y 1970.

cartel metal machine musics lou reed

Cartel concierto Metal Machine Musics by Lou Reed

Por supuesto no faltarán clásicos de los 70 pertenecientes a míticos álbumes como “Transformer”, “Coney island baby” o “Berlin”. Ojalá se sumen a la causa perlas de los 80′s o 90′s y alguna sorpresa de ese extraordinario disco que este año ha cumplido 40 años, el “Street Hassle”.

Pues eso, una ocasión única, no me cabe la menor duda, ideal para despedir el caluroso mes de Agosto.

Juanjo Mestre.

Adiós a Miguel Ángel Campano

Miguel Ángel Campano Mendaza (Madrid, 1948-Cercedilla, 2018), Premio Nacional de Artes Plásticas en 1996, destacó principalmente por sus obras pictóricas pertenecientes a la llamada renovación de la pintura española, en los años ocheinta.

Artista pictórico reconocido internacionalmente y cercano a pintores como Miquel Barceló, Ferrán García Sevilla, José Manuel Broto o José María Sicília, nos deja con tan solo 70 años.

Miguel Ángel Campano. Sabari Malai, 1997. Pintura. Colección Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid

Miguel Ángel Campano. Sabari Malai, 1997. Pintura. Colección Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid.

En su primera etapa, en los años setenta, su obra se inicia desde el automatismo surrealista evolucionando hasta la abstracción geométrica, donde crea obras que recuerdan a Gustavo Torner o a Gerardo Rueda. Más tarde, de la abstracción evoluciona a un realismo total practicando así, por una parte, la pintura abstracta y, por otra parte, el realismo naturalista.

Imagen obra 'Mistral I' (1981), Miguel Ángel Campano.

Imagen obra ‘Mistral I’ (1981), Miguel Ángel Campano.

Se formó en estudios de Arquitectura, en Madrid, y Bellas Artes, en València. Fue seleccionado en las exposiciones ’1980′, en la Galería Juana Mordó, y ‘Madrid. D.F.’, en el Museo Municipal de Madrid, que tuvieron lugar en la década de los ochenta, donde se clasifica entre los artistas jóvenes más significativos de cara a la nueva década.
Su lugar de residencia principal fue Francia, donde profundizó en el Action Painting. Vivió durante un largo período de tiempo entre París y Soller (Mallorca) aunque sus últimos años de vida tuvieron lugar en Madrid, donde continuaba su producción.
Sus pinturas se encuentran en importantes colecciones privadas y públicas, en España y en el extranjero. El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) sería un evidente ejemplo, el cual le dedicó una exposición retrospectiva en el Palacio de Velázquez con obras realizadas entre los años 1991 y 1996. También destaca su presencia en el Centro Pompidou de París, en el British Museum de Londres, en el Museo de Arte Abstracto de Cuenca, en los museos de Bellas Artes de Bilbao y Barcelona y, también, en la Fundación Juan March.

De este modo, el artista se ha ido de entre nosotros pero sus obras pictóricas permanecerán a modo de recuerdo.

El artista Miguel Ángel Campano.Fotografía de Jordí Avellá.

El artista Miguel Ángel Campano.Fotografía de Jordí Avellá.

Cristina Tro Pacheco

“Si una calla, todas sangraremos”

Otredad y feminismo en ‘Speculum’, de Sükran Moral

Entramos a una sala iluminada y encontramos a una mujer tumbada en una camilla de reconocimiento ginecológico: el torso y cabeza cubiertos con un plástico y los pies –adornados por un elegante calzado de tacón– ya apoyados en los estribos; entre sus piernas abiertas reposa un televisor por el que van circulando imágenes que parecen arbitrarias y sin sentido, en una constante vorágine y caos.

No, no nos encontramos en un sueño propio del automatismo psíquico, si no que hemos entrado en el reivindicativo y fascinante universo de la artista turca Sükran Moral; específicamente, en una de sus más conocidas performances, ‘Speculum’, que repitió y reinventó entre los años 1996 y 1997 y que me dispongo a explicar en las siguientes líneas desde el principio del feminismo y la otredad, un rasgo, este último, que a menudo hemos eludido desde nuestra acomodada idiosincrasia occidental.

Imagen de la obra 'Speculum Rosso', de Sükran Moral.

Imagen de la obra ‘Speculum Rosso’, de Sükran Moral.

La primera de esta provocadora serie fue ‘Speculum Rosso’, expuesta en el Studio Oggetto de Milán en 1996, cuyas imágenes correspondían a entrevistas y programas en los que se hablaba de homosexualidad, del placer femenino y la necesidad de romper los tabús, para terminar con una pantalla en rojo mantenida durante 60 segundos antes de recomenzar la emisión; dicha lámina simbolizaba la sangre femenina, que nos persigue constantemente a lo largo de nuestra vida y evolución como mujeres: desde la pérdida de nuestra virginidad (rotura del himen), pasando por la menstruación, el parto y finalizando en el (por desgracia, tan universal) feminicidio. Moral muestra que la vida de la mujer está rodeada por la violencia y la sangre incluso desde un punto de vista metafísico, ya que se le exige la adopción de un rol inferior al hombre y cualquier intento de ruptura de esta otredad es castigada con el ataque físico y psicológico. En palabras de la propia artista, “a la mujer se la desangra desde que nace hasta que muere”.

Pero, ¿por qué utilizar un televisor? No sólo se trataba de la interacción y el dinamismo de las imágenes con el espectador, también redundaba en la importancia de este electrodoméstico indispensable en cualquier hogar –fuera este occidental u oriental–. El televisor, que era un artilugio extraordinario, ofrecía información al público que lo observaba y, del mismo modo, Moral parte de su sexo (establecido como un instrumento de valor inferior) para ofrecer una revelación al mundo. Según la propia artista, “la historia del arte está hecha toda de hombres y penes, ¿por qué no comenzar a darle primacía a las vaginas, ese eterno olvidado? (…) La sociedad tiene un odio particular hacia las mujeres y las niñas; es hipócrita y medieval. Temen el orgasmo femenino. Temen a las mujeres que tienen relaciones sexuales, y más a las mujeres que han estado con muchos hombres y lo han disfrutado”.

Moral trata de establecer una conversación entre su cuerpo (en una situación de indefensión) y el cuerpo del público asistente, los espectadores, que reaccionan escandalizados o curiosos. Como diría Susana Sanz, “suscriben el espectáculo y la representación que se hace de sí mismos como algo normal, de manera que el uso del propio cuerpo es la vía que tiene el individuo/artista para revelarse”.

De este modo, Moral pasaría de ser “el bárbaro”, el Otro, a ser el dominador de la otredad, empleándola en su propio beneficio para transmitir un mensaje, precisamente como nos revelan Edward W. Said en ‘Orientalismo’ y Homi K.Bhabha en ‘El lugar de la cultura’. Dado que la artista redirecciona la visión, el objeto de contemplación que satisface la curiosidad exótica colonizadora ya no será “el bárbaro”; el que era considerado el Otro es el que pasa a controlar la mirada, objetualizando al que tradicionalmente se creía en su derecho de observar. De esta manera, se cumplen las peores pesadillas del colono/hombre que reacciona con la amenaza o la indignación.

Imagen de 'Speculum & Obitorio', de Sükran Moral.

Imagen de ‘Speculum & Obitorio’, de Sükran Moral.

En su primera reinvención de esta pieza, ‘Speculum & Obitorio’, expuesta en 1997 en el Museo Laboratorio di Arte Contemporánea (MLAC) de Roma, Moral sustituye las imágenes de entrevistas y programas televisivos por escenas de sus propias performances, incluyendo ‘Hamman’, una performance realizada en 1997 en una sala de baños turca para hombres, en la que entró a pecho descubierto para fotografiarse ante la estupefacción y horror de los usuarios. No dudó en aumentar la provocación de estas estampas al incluir un burdel, un hospital psiquiátrico para mujeres y un lugar destinado al acondicionamiento de cadáveres para su posterior sepelio; de esta forma, Moral establece una relación entre el nacimiento, el placer, la muerte y el entierro, que trata de causar repulsa en quien observa la pieza.

Y a estas alturas seguramente podrías preguntarte, querido lector… “¿por qué esta relación?” En su novela ‘Apocalypse’, Sükran Moral traza una línea paralela entre el proceso de creación de una idea y la maternidad que resulta muy aclaratorio: “El nacimiento de una idea es como el alumbramiento de un niño, ambos han surgido del placer de la madre, pero tan sólo el segundo es respetado y aceptado por la sociedad. El primero, por desgracia, está condenado al rechazo y la sepultura”.

Además y, precisamente, como dijo en una de sus entrevistas, este es su tema favorito: el poder y las mujeres. “Porque el poder siempre somete a las mujeres. Si sometes a las mujeres, has sometido a la sociedad. Un hombre puede decir que la mujer lo había provocado y se le aplicarán atenuantes. Matar a una mujer sale barato. Nos estamos alejando de la ciencia, la cultura, estamos abrazando las ideas del Medievo, la mediocridad. Ahora, si una mujer está embarazada, desde el hospital se lo hacen saber a su marido o sus familiares para que impidan que aborte… Están creando otro modo de ver, contrario a la libertad de las mujeres”.

Imagen de 'Speculum & Istanbul', de Sükran Moral.

Imagen de ‘Speculum & Istanbul’, de Sükran Moral.

La segunda y última reinvención de este trabajo no tarda en aparecer; será ‘Speculum & Istanbul’, creada para la 5º Bienal de Estambul, en 1997. Su novedad aquí será el uso de unos zapatos de salón con un tacón mayor y la colaboración de dos ayudantes, ataviadas con ropa interior negra y un plástico fino de alimentación semitransparente; la labor de ambas será mantener fija en todo momento la lona que cubre el torso de la artista.

De las tres piezas, esta fue sin duda la más criticada, ya que trataba de reflejar (en las figuras de las dos jóvenes señoritas) el apoyo social a la marginación y discriminación, mostrando la conformidad y felicidad de una juventud que ve natural ofrecer la parte inferior de su cuerpo y cubrir aquellas características que la sociedad no admite en una mujer, como puede ser la identidad. El concepto de identidad y mimetismo, sin duda, podríamos relacionarlo con la obra de Homi K. Bhabha, ya que para el colono “un negro siempre será un negro y una mujer siempre será una mujer”. Piel y sexo son características de otredad evidentes que permiten establecer autoridad por medio del estereotipo, lo que nos lleva al falso intento de mimetismo (“que no es la simplificación de una falsa impresión, si no la negación de la comparación”) y al intento de destrucción por medio de la burla o la amenaza.

La feminidad es la única característica que la sociedad acepta en una mujer, y es por ello que Moral plantea su sexualidad desde una camilla ginecológica. En palabras de la propia artista, “en la tabla de ginecología no puedes posar mientras das a luz, no puedes ser femenina. Este trabajo, que avergüenza a los espectadores, en realidad enfatiza el voyeurismo de la comunidad, que nos ve como meros objetos de deseo o fábricas de niños. Si tenemos cualquier objetivo a mayores, la sociedad se encarga de taparlo”.

Quisiera introducir aquí dos conceptos que me parecen muy esclarecedores e interesantes, y son los de Enrique Dussel y Karen Culcasi, que establecen la necesidad del artista Otro por emplear esa otredad que se le ha impuesto para diferenciarse de la sociedad y reivindicar una situación de equidad. Por un lado, está la consideración de Enrique Dussel en ‘Europa, modernidad y eurocentrismo’, que nos presenta cómo reacciona el público que está fuera de esta otredad, viendo que “el bárbaro” (en este caso, la mujer) se está oponiendo al sistema y proceso establecido, y convirtiéndose en un obstáculo que debe ser erradicado (“bien por medio de la violencia, si fuera necesario”, bien por medio del olvido: si no se habla de la pieza o de la artista, su labor no se expande y no puede afectar al entramado social).

Por otro lado, Karen Culcasi menciona en ‘Constructing and Naturalizing The Middle East’ que es inviable que “justifiquemos la otredad por medio de nuestra supuesta superioridad, dividiendo el mundo en parcelas de otredad imaginaria, y esperar no sólo que lo acepten, si no que no haya movimientos en contra’, como el que encabeza, por medio de la expresión artística, Sükran Moral.

Por último, comenta la artista que su trabajo no es distinto del de Courbet o el de Duchamp, solo que de haber nacido varón la reacción popular sería otra: “Si un hombre fuera el artífice de mi obra, probablemente todos estarían aplaudiendo; pero esta es una sociedad machista, desde sus políticos hasta las personas más influyentes en el arte”.

Si trasladamos estas palabras a la lectura de Hal Foster en ‘El retorno de lo real’ y a su consideración del artista como etnógrafo, como vividor y transmisor en primera persona de los acontecimientos, la obra de Moral cobra un sentido histórico a mayores. Nos dice Foster que “el artista debe conocer la estructura e historia de cada cultura en profundidad, para que su mensaje sea coherente”, y nadie mejor que Moral, que sufrió maltrato por su condición como mujer, para narrar y dar constancia de estos hechos sin caer en el “narcisismo y hermetismo” del que ya nos advertía Walter Benjamin.

El trabajo de Sükran Moral refleja una otredad que a menudo evitamos, demasiado enfocados en considerar al ente Otro como el varón de color de mediana edad al que la vida en Occidente le resulta pesarosa y compleja, mientras el Yo acomodado responde a otro macho de mediana edad, en este caso de raza caucásica. La mujer es la gran olvidada por el Nosotros y el Vosotros, el objeto de adoración cuyo mutismo continuado conviene a una sociedad que involuciona por miedo a perder su única herramienta de control: el poder. Y que, evidentemente, resulta mil veces peor en los países orientales, donde una niña recién nacida es una carga hasta que ovule y pueda ser empleada como objeto de negociación en un matrimonio arreglado.

La reinvención de sus piezas nos lleva a la mismísima reinvención de la mujer a lo largo de la historia, que, pese a las adversidades y dificultades, trata de abrirse paso y reconducir su destino fuera del fetiche y las condiciones del heteropatriarcado. La mujer no se rinde, se exhibe, se sitúa al nivel del hombre y desafía los criterios impuestos empleando su propia otredad, igual que el varón negro de Frantz Fanon quiere dejar de ser esclavo y comenzar a ser amo utilizando aquello que lo hace diferente.

Sükran Moral establece un puente entre Ellas y Nosotras que debería haberse forjado en los albores del feminismo, pero cuya incorporeidad social nos cegó abruptamente; nos grita que estamos juntas en este movimiento, que las divergencias del juicio itifálico entre las necesidades de las mujeres orientales y las occidentales son nimias, que en la práctica todas somos víctimas potenciales de la violencia de género, y que “si una calla, todas sangraremos”.

Imagen de la obra 'Speculum Rosso', de Sükran Moral.

Imagen de la obra ‘Speculum Rosso’, de Sükran Moral.

Tamara Iglesias

El Jardín Autómata de Olga Diego

El Jardín Autómata de Olga Diego
Centre del Carme
Calle del Museo, 2. Valencia.
Hasta el 28 de Octubre.

El dia 19 de Julio tuvo lugar la inauguración de El Jardín Autómata de Olga Diego en la sala Dormitorio de el Centre del Carme. La obra se mantendrá expuesta hasta el dia 28 de Octubre.

“¿Sería posible recrear El Jardín de las Delicias de El Bosco en una instalación de esculturas inflables y electrónicas?” es así como El Centre del Carme nos presenta el Jardín Autómata, una reinterpretación de la obra del pintor gótico El Bosco en el contexto del siglo XXI. Las figuras detallistas de la obra flamenca quedan transformadas en autómatas de plástico. Olga Diego nos invita a introducirnos en su obra paseando junto a las figuras fantásticas, dejando al espectador ser parte de ese universo.

Detalle de la obra El Jardín autómata de Olga Diego.

Detalle de la obra El Jardín Autómata de Olga Diego.

La obra se inspira en la tabla central del tríptico; esta parte se conoce con el mismo nombre que la obra completa. Los autómatas están basados en los personajes que aparecen en la parte centro y baja de la tabla. El Jardín Autómata nos muestra ese mismo desorden y orgia representados en la obra de El Bosco. A este caos se une la electrónica. Los cables entrelazan a los personajes dándoles luces interiores, creando una impresión futurista dentro de la Sala Dormitorio.

Los autómatas, al igual que los personajes de la obra de el Jardín de las Delicias, son la representación de la sociedad. Olga Diego, a diferencia de El Bosco, da un giro a la crítica que expuso el pintor flamenco sobre la Baja Edad Media, resolviendo esa crítica puritana con una celebración de la variedad que existe en el mundo actual. Los personajes del El Jardín Autómata son el reflejo de la libertad de pensamiento, sexual, etc., junto a nuevas luchas, como la animalista, fusionado animales con humanos. Todo ello esculpido en plástico, material con el que Olga Diego crea su jardín, haciendo una crítica sobre uno de los mayores pecados de la era contemporánea: la contaminación.

Detalle de la obra EL Jardín Autómata de Olga Diego.

Detalle de la obra EL Jardín Autómata de Olga Diego.

Uno de los principales objetivos de Olga Diego es que el espectador se meta dentro del Jardín Autómata. Al entrar en la Sala Dormitorio solo vemos algunos de los personajes, por lo que al visitante tiene que adentrarse en el centro de la sala para contemplar la obra en su totalidad. De este modo, la artista consigue que el observador se vea reflejado y vea los pecados y lujurias de nuestro siglo. Así consigue que actúen ante los problemas de nuestro mundo

El Jardín Autómata es la creación más ambiciosa de Olga Diego. El tamaño de esta obra no tiene comparación con las anteriores donde también se ha usado el plástico, como Art in Flight o The Bubble Woman Show.

Vista de la exposición Jardín Autómata. En la imagen, José Luis Pérez Pont y Olga Diego. Cortesía del Centre del Carme

Vista de la exposición Jardín Autómata. En la imagen, José Luis Pérez Pont y Olga Diego. Cortesía del Centre del Carme.

José Antonio López

 

LUIS ADELANTADO: EMERGENCIA Y PLURALIDAD ARTÍSTICA

‘CALL 20’ presentada por la Galería Luis Adelantado y ‘TheOLanguage’ de Geray Mena
Galería Luis Adelantado
Carrer de Bonaire 6, València
Hasta el 13 de septiembre de 2018

Nuevamente Luis Adelantado nos ofrece durante los siguientes meses estivales una puntera, versátil y arriesgada puesta en escena por medio de dos proyectos consecuenciales insertos en un mismo espacio. Por un lado, la que será la última convocatoria del “CALL 20” (XX Convocatoria internacional de jóvenes artistas) donde se expone de forma colectiva una muestra representativa llena de pluralidad técnica y vanguardia a manos de los noveles creadores Lluc Baños, Noémie Boulon, Ana de Fontecha, Esther Gatón, Carmen Jiménez, David Lerones, Elisa Pardo, Gianandrea Poletta, Cristian Raduta y Daniel Salamanca. Junto con la inauguración de ‘TheOLanguage’, creada por Geray Mena, el anterior premiado de la pasada edición del CALL, quien busca sorprender con una propuesta individual, realizada en la sala Boiler Room, poniendo como objeto expositivo aquel espacio donde la idea se convierte en materia, es decir, el propio taller artístico.

Abriendo el certamen, la idea re-utilizadora se hace latente a través de diferentes artistas, medios y discursos. Ejemplo de ello son Elisa Pardo y Noèmi Bouldon, quienes presentan sendas obras inspirándose en el concepto de patchwork. Reflexionando entorno al lenguaje de códigos mediante el cosido de bolsas inorgánicas creando formas cotidianas basadas en los tangrams con una estética un tanto urbana. O como Bouldon, alegorizando sobre el tan atrayente y enigmático devenir del tiempo a través de los pliegues y las grietas de sus lienzos.

"Patchwork" de Elisa Pardo realizados mediante bolsas sintéticas. Fotografía capturada por Cristian Torada.

“Patchwork” de Elisa Pardo realizados mediante bolsas sintéticas. Fotografía capturada por Cristian Torada.

Tampoco podría faltar el tan proliferado estudio del espacio, esta vez de la mano de la joven artista madrileña de carácter instalatorio Ana de Fontecha, quien presenta un proyecto en base a los espacios a raíz de los estándares sobre los que se construye y cómo el individuo interactúa con ellos. O las perplejas construcciones antropomorfas de Esther Gatón, que persigue el equilibrio a través de ‘Giro de cuello, movimiento de cabeza’; una pieza de poliestireno extruido y esponjas de cuatro columnas separadas para ser rodeadas, e incide sobre sus rozaduras, formación y auto sujeción, con lo que se muestra la fragilidad del momento.

Extracto de la obra 'Giro de cuello, movimiento de cabeza'. Imagen cortesía de la propia artista.

Extracto de la obra ‘Giro de cuello, movimiento de cabeza’. Imagen cortesía de la propia artista.

Seguidamente, la convencional contemporaneidad se manifiesta en artistas como Carmen Jiménez con su acercamiento a la abstracción a través de sus obras ‘Descifrar I y II’, que buscan por medio de la intuición, la sensibilidad y la poética, no solo representar la intención de la obra en sí, sino el proceso de creación, pues en él observamos el desdibujo, la transformación o la claridad del resultado final. El artista milanés Gianandrea Poletta presenta ‘Babilonia Objeto’, una imponente escultura formada por tres grandes siluetas que corresponden con las hojas de un platanero, apelando al dramatismo de la naturaleza crepuscular. O Cristian Raduta con un gran despliegue animalista evocando situaciones y personajes surrealistas, a veces un tanto absurdos y con un aire humorístico, nacidos de materiales industriales y que guardan gran relación con el bricolaje.

Pieza del escultor rumano Cristian Raduta. Fotografía cedida por Asun Bonilla.

Pieza del escultor rumano Cristian Raduta. Fotografía cedida por Asun Bonilla.

El mundo perceptivo nos acompaña por medio de las diferentes versiones de Lluc Baños y David Lerones. El primero de ellos se aproxima al lenguaje de las imágenes con dos esculturas de igual nombre ‘Lo que ves, lo que podría ser, lo que es’, buscando acercarse a la visión humana, es decir, a la acción natural de ver, representar y conocer. Mientras que Lerones nos enseña una cotidianeidad un tanto ajena a nuestra percepción diaria a través de su objetivo, imágenes descontextualizadas de su entorno y elevadas a su máximo exponente haciendo uso de una estética meramente poética que elude a esa tan desapercibida belleza primitiva de lo material.

Unidad de refracción hecha con restos de basalto de Lluc Baños. Imagen realizada por Cristian Torada.

Unidad de refracción hecha con restos de basalto de Lluc Baños. Imagen realizada por Cristian Torada.

Concluyendo esta última edición del CALL cabe mencionar la participación de Daniel Salamanca con su reflexivo video ‘52 semanas’ de su obra ‘Aquel que observa la hora’. En ella reflexiona sobre el concepto del horóscopo, su perpetua duración y cómo incursiona en nuestros días mediante una jerárquica escala de valores que orientan de forma fantástica nuestros días, escondiendo la opaca verdad.

Por otra parte, es Geray Mena, quien nos emocionó ya en la pasada convocatoria, el que nos muestra, desde la sala Boiler Room, una de las ideas más innovadoras envolviendo el ambiente de creatividad. Si bien el estudio de los talleres artísticos actualmente es un discurso en auge al que se suele recurrir con frecuencia, Mena logra manifestar una esencia singular. En ‘TheOLanguage’ se presenta, a través de una instalación mobiliaria y utilizando como epicentro la superficie donde trabajar y explorar, un perfecto engaño por medio de trampantojos combinados con materialidad y una compleja superposición de planos. De esta forma logra trasladarnos al origen platónico del arte concentrado en un llamativo e íntimo espacio con el artista y su propio concepto. Además de rodearnos de su mundo, sus ideas y gustos que, junto a los objetos, reflectan al espectador en la mirada del propio Mena.

Instalación de Geray Mena en la sala Boiler Room. Imagen cortesía de Asun Bonilla.

Instalación de Geray Mena en la sala Boiler Room. Imagen cortesía de Asun Bonilla.

Propuestas como el CALL de la mano de la Galería Luis Adelantado resultan, cuanto menos, indispensables, sobre todo en estos tiempos donde el arte está viviendo un escepticismo sin igual. Tanto por la confianza mutua entre galerista y artista, como por la gran apuesta al emergente y controvertido arte. Además de la gran visión internacionalizadora que supone para estos jóvenes creadores el poder compartir y entrelazar sus diferentes técnicas, estilos y discursos con otras culturas. Así como la oportunidad que se le ofrece al más destacado, teniendo este la posibilidad de exponer de una forma más íntima y directa su propio discurso de forma individual.

Día de la inauguración, Galeria Luis Adelantado (Valencia). Fotografía cortesía de Asun Bonilla

Día de la inauguración, Galería Luis Adelantado (Valencia). Fotografía cortesía de Asun Bonilla

Cristian Torada

El legado Joan Verdú en la Fundación Antonio Pérez

‘Obra Gráfica y Múltiples’
Museo de Obra Gráfica de San Clemente
Plaza Mayor. San Clemente (Cuenca)
Hasta el 30 de Septiembre

El pasado 5 de julio tuvo lugar la inauguración de la exposición temporal ‘Obra Gráfica y Múltiples’ de Joan Verdú en el museo de Obra Gráfica de San Clemente, Cuenca. La Exposición está formada por un total de 30 obras, en su mayoría serigrafías. La exposición podrá ser visitada hasta el 30 de septiembre.

Dentro de la ‘ Obra Gráfica y Múltiples’ se puede observar cómo Verdú juega con una serie de conceptos que hacen caracterizar su obra: las referencias a estilos artísticos como el cubismo o el arte pop, las referencias críticas a elementos de la vida cotidiana, el juego de palabras, autorretratos y sus características obras con agujeros.

MOLT-FRÁGIL-CRISTall, autorretrato de Joan Verdú. Imagen cortesía del Museo de Obra Gráfica de San Clemente

MOLT-FRÁGIL-CRISTall, autorretrato de Joan Verdú. Imagen cortesía del Museo de Obra Gráfica de San Clemente

A lo largo de la exposición, Verdú da dos alternativas al visitante: quedarse con la primera impresión o, por el contrario, decidir adentrarse a la interpretación la obra. La doble interpretación se muestra tanto en lo visual como en el juego de palabras, tan representativo de Verdú. Alguna de las obras que muestran esta características son Catálogo de material dionisíaco o POTS; esta última juega con la señal de ‘STOP, dando un giro a sus letras que, traducidas del valenciano, significa ‘puedes’.

La obra de Verdú destaca por ser muy crítica. Le gustaba hablar de las injusticias e ir en contra de los poderosos, lo que le ha causado numerosos problemas al artista a la hora de dar difusión a su obra. Un ejemplo de la crítica son sus obras que hacen referencia al consumismo, dándole un giro a cosas que se encuentran en la vida cotidiana

APRÉS LA DOUCHE. Obra que muestra el uso de los agujeros tan característicos. Imagen cortesía del Museo de Obra Gráfica de San Clemente.

APRÉS LA DOUCHE. Obra que muestra el uso de los agujeros tan característicos. Imagen cortesía del Museo de Obra Gráfica de San Clemente.

Por último sus famosos agujeros. Verdú con ellos nos abre camino hacia el abismo, lo desconocido. Esta profundidad la consigue con la introducción de un elemento tan simple como es un agujero en un objeto, demostrando la gran maestría de este artista en crear conceptos profundos dentro de su obra. La obra Big Potato With Holes nos muestra con claridad esta idea, retorciendo nuestra concepción de una patata, creando así un objeto con un aura de misterio y desconocimiento.

Sin duda la obra de Verdú se ha adentrado en el Museo de Obra Gráfica gracias a la amistad que mantenía con Antonio Pérez. Dentro del museo, además de la exposición temporal, encontramos la exposición fija donde se encuentran obras de gran valor de autores como Antonio Saura, Antoni Tapies, El Equipo Crónica, etc. La villa de San Clemente además posee el museo etnográfico y mucho patrimonio histórico como puede ser la Parroquia de Santiago Apóstol, la Torre Vieja o el arco “Romano”.

BICYCLE, en esta obra se nos muestra las distintas influencias de las que bebe Joan Verdú, las cuales marcan su camino. Imagen cortesía del Museo de Obra Gráfica de San Clemente.

BICYCLE, en esta obra se nos muestra las distintas influencias de las que bebe Joan Verdú, las cuales marcan su camino. Imagen cortesía del Museo de Obra Gráfica de San Clemente.

José Antonio López

Dropkick y Star Trip, dos tazas del mejor caldo melódico

Dropkick + Star Trip
12 de julio del 2018 a partir de las 22 horas
Loco Club
c/Erudito Orellana nº 12 de Valencia
Entradas: http://www.lococlub.org/es/events/event/dropkick-2

dropkick-spain-tour-2018-2

Dropkick (Andrew Taylor, Ian Grier, Mike Foy y Alan Shields)

Se avecina un doble concierto en la sala Loco Club de Valencia para relamerse los dedos. Y es que los escoceses Dropkick están en una nueva gira por España que los trae en orden cronológico por Bilbao, Maliaño (Cantabria), Burgos, Zaragoza, Valencia, Alicante y Madrid.

El objetivo principal es promocionar su excelente nuevo álbum “Longwave”, el siguiente a “Balance the light” del 2016, elogiado disco desde algunos sectores de la crítica especializada. Entre uno y otro la aventura en solitario que grabó su principal compositor Andrew Taylor y que llevaba por título “From the outside looking in”.

dropkick y star trip

Imagen: The Melody Makers shows in Glasgow and Edinburgh. Con Dropkick, The Wellgreen, Attic Lights y Star Trip

Este nuevo trabajo junto a los otros miembros de la banda (Ian Grier, Mike Foy y Alan Shields) recoge las principales virtudes de los de Edimburgo, es decir, calidad melódica a raudales, con la influencia principal de sus paisanos Teenage Fanclub, así como de referentes tales como The Jayhawks, The Byrds, Elliott Smith…

Canciones como “It’s still raining”, “Out of tune”, “Giving way” o “Blue skies” representan perfectamente el concepto del disco aunque el resto no desmerece, hasta el punto de mantener una línea sumamente equilibrada.

Star Trip (Vicente Prats, Rafa Navarro, David Osete y Alvaro Gomez)

Star Trip (Vicente Prats, Rafa Navarro, David Osete y Alvaro Gomez)

Para la actuación de la sala Loco Club estarán acompañados de otra banda con especial querencia hacia las melodías, con letras de poso melancólico y guitarras eléctricas en perfecta armonía.

Hablamos de los valencianos Star Trip (Vicente Prats, Rafa Navarro, David Osete y Alvaro Gomez), también dignos herederos de ilustres nombres como Big Star, The Posies, Teenage Fanclub, Gigolo Aunts…

Resumiendo, dos tazas de buen caldo para una noche de alta tensión melódica.

Juanjo Mestre.

¿No es país para jóvenes?

¿No es país para jóvenes?

Hace unos días entrevisté a un joven pintor mexicano, José Antonio Ochoa, el reciente ganador del premio de pintura de la Fundación Mainel. Repasando su trayectoria, me contaba con naturalidad cómo sus años de formación le llevaron de México a Chicago, luego a Sevilla y finalmente a Valencia. Ese detalle no me llamó la atención durante la conversación. Y precisamente por eso, testimonia algo de lo que tal vez no somos siempre conscientes, en el medio local: la capacidad de atracción que ejerce nuestra escena artística -y como parte de ella, la pictórica- entre creativos jóvenes. Seguro que, si nos preguntasen por la trayectoria vital de los artistas valencianos en el presente, tal vez muchos contestaríamos que lo normal entre jóvenes creadores es irse. Y sería parte de la verdad.

On the road de Jose Antonio Ochoa. Ganador XXI Premio Nacional de Pintura

On the road de Jose Antonio Ochoa. Ganador XXI Premio Nacional de Pintura. Imagen cortesía de Fundación Mainel.

Pero uno es historiador (del arte), cosa que ya no tiene remedio. Si te acostumbras a intentar mirar con un poco de perspectiva, surgen otros contextos, otros elementos de referencia. Empezando por las administraciones públicas, es ya lugar común tomar la apertura del IVAM en 1989 como el gran proyecto activador de la cultura artística valenciana contemporánea. Más allá de los altibajos en su historia, lo tiene todo para seguir siendo el referente esencial de la escena artística valenciana, por colección, por exposiciones, y por actividades. Desde fechas mucho más recientes, el Consorcio de Museos aspira a consolidarse como un actor atento a intereses y perfiles mucho más diversos, a proponer enfoques innovadores de gestión, y a vertebrar el territorio superando la tradicional focalización en la capital autonómica.

El siguiente elemento a considerar es, sin lugar a dudas, una Facultad de Bellas Artes de la UPV que ha tenido un desarrollo extraordinario en las últimas décadas. Bien dotada en cuanto a capital humano y a medios materiales, actúa como polo de atracción en la formación de -entre otros perfiles artísticos- pintores, dentro de una gran variedad de prácticas, de estilos y tendencias. Me cuesta valorarla como otra cosa que una historia de éxito: con sombras y luces, como todas, pero con neto predominio de las segundas, sobre todo si se compara con muchas de sus homólogas nacionales.

El coleccionismo privado siempre había estado ahí, pero ahora se está institucionalizando y va ganando visibilidad pública. Bombas Gens es el caso paradigmático, aunque ni mucho menos el único. Ahí están la Colección Martínez Guerricabeitia, o la Fundación Chirivella Soriano, o las múltiples iniciativas artísticas de DKV. Para cuando abra sede en 2020, las expectativas sobre la Fundación Hortensia Herrero son muy altas; lógicamente, tanto como el perfil de la familia Roig. Ninguna de estas colecciones se limita a un ámbito valenciano, pero tampoco se entendería que no contribuyesen a cultivarlo, incluyendo a los jóvenes.

Ya que hablamos de cultivar, las becas formativas para artistas también son importantes, incluso en tiempos de globalización y vuelos de bajo coste. Las becas Alfons Roig dan una dignísima continuidad a la labor ya centenaria de la Diputación de Valencia, en este campo. La colaboración del Ayuntamiento de Valencia con la Casa de Velázquez es un reciente añadido en este campo.

Exposicion XVIII Premio Nacional de Pintura. Cortesia de Jorge Sebastián Lozano

Exposicion XVIII Premio Nacional de Pintura. Imagen cortesia de Fundación Mainel

Y después de la formación, los premios para jóvenes. El concepto no está exento de dificultades, de las tensiones implícitas en diferenciar pintores jóvenes respecto a ¿emergentes? ¿media carrera? ¿precarios permanentes? La variedad de premios y enfoques refleja las soluciones propuestas, tanto desde la Administración como desde la sociedad civil. Hay dónde elegir: la Real Academia de San Carlos, el Senyera, el de la Fundación Mainel, el Mardel, la Bienal Comenge…

No quiero dejar de mencionar la continua vitalidad del arte público y el arte urbano, tan activos en nuestro entorno cercano. Intentar encajonar esa escena dentro de las coordenadas pictóricas, que son el marco de este texto, equivaldría a deformarla. Pero tampoco puede negarse que existen conexiones.

Por supuesto, esta panorámica -que no tiene ninguna pretensión de exhaustividad- estaría incompleta sin los retos de mejora. Muy especialmente, hay toda una serie de retos en cuanto a la escasa demanda de artes visuales en la sociedad valenciana. Los datos de mera asistencia a actividades artísticas hablan por sí solos. Sigue habiendo un desequilibrio entre la amplia oferta disponible y la demanda real. La compra de arte sigue siendo vista como algo fuera del alcance de las clases medias. En los casos en que sí hay voluntad de comprar, además, esa demanda se cubre mayoritariamente en ferias y foros internacionales. Todo esto se traduce a que los trabajadores del sector luchen seriamente por la mera supervivencia laboral, en un contexto caracterizado por la precariedad, según informes varios vienen refrendando.

Como consecuencia pero también como causa de lo anterior, tenemos un escenario de medios de comunicación culturales muy fragmentado e inestable. Esta problemática no es específica del ámbito valenciano, sino que forma parte de una situación general nacional. No faltan iniciativas de calidad; falta escala. Ojalá los recién recuperados medios de titularidad autonómica sirvieran para mostrar que información, entretenimiento y cultura pueden coexistir de maneras creativas. Queda mucho por aprender, en este campo, pero la propia MAKMA es un ejemplo estimulante.

Otro reto radica precisamente en la gran proliferación de iniciativas. Pensemos en la escena local de festivales, pocas semanas después de Russafart. A la vez, no lo neguemos, muchas iniciativas adolecen de inestabilidad y falta de continuidad. Por introducir aquí un actor tan esencial como son las galerías, la crisis financiera se llevó por delante profesionales que ya parecían consolidados en nuestra escena; pero no se trata sólo de la crisis, es algo más amplio. Algún día habrá que escribir la historia de tantas galerías que abren y desaparecen antes de dos años, la de los premios que dejaron de convocarse tras pocas ediciones, la de ferias de arte o salas públicas de exposiciones que cierran tras décadas de actividad…

Inauguración XIX Premio Nacional de Pintura. Cortesía de Jorge Sebastián Lozano

Inauguración XIX Premio Nacional de Pintura. Imagen cortesía de Fundación Mainel

Dándole la vuelta a la moneda, no es menos reseñable el mérito y el esfuerzo detrás de las iniciativas que sí se mantienen en pie. Al principio cité un ejemplo, que conozco de primera mano, las 21 ediciones del premio de pintura Mainel para pintores menores de 35 años; por él han pasado muchísimos nombres que hoy ya vemos consolidados dentro del panorama expositivo. El mérito nunca corresponde a una sola institución, sino que suele explicarse por la colaboración de otros actores; en este caso, la generosa participación de los jurados es un punto esencial.

En cuanto a los propios artistas, la disparidad de situaciones entre ellos es tan grande que dificulta un diagnóstico compartido. Poco en común tienen nuestros nombres más internacionales y tantos jóvenes que empiezan a enviar sus dossiers al terminar la carrera. La dureza de la profesionalización artística es extrema. Desde el asociacionismo profesional, AVVAC ha jugado un papel relevante de organización y denuncia durante muchos años. Sus actuales problemas institucionales hacen visible la fragilidad de la estructura, el escaso atractivo del esfuerzo colectivo, que sin embargo sigue siendo imprescindible.

Mucho de todo esto resulta evidente al leer las entrevistas a artistas que vertebran Espais d’Art, la estupenda exposición todavía visitable en Bancaja. La propia sede de esa exposición es emblema del amargo devenir de un actor económico y social tan importante como fue la principal caja de ahorros valenciana. Los damnificados en ese proceso fueron muchísimos; uno de ellos, poco visibilizado, fueron los propios artistas valencianos. El actual equipo gestor sigue planteando exposiciones útiles en este sentido, cosa también digna de agradecimiento, pese a una limitación radical de medios, en comparación con los años dorados. Por contraste, el Caixaforum será sin lugar a dudas un foco de enriquecimiento cultural para Valencia, pero está por ver si se prestará una atención grande a la escena local. No parece ser parte de su modelo institucional, ni tampoco tendría por qué serlo, pero el nicho y la necesidad existen.

Tantos logros y tantos retos no deberían hacernos perder de vista el resultado de toda esta escena, aquí apenas bosquejada. Y no es otro que una galaxia -no se busquen aquí metáforas futbolísticas, por favor- de abundantes e interesantes pintores valencianos jóvenes. Por supuesto, no es sencillo definir su valencianidad, más allá de la circunstancia biográfica de formarse o estar activos, más o menos establemente, en Valencia. Pero, aprendiendo de nuestra historia, estaría bien que les valorásemos aquí antes de que obtengan fuera el reconocimiento que merecen.

Exposición XX Premio Nacional de Pintura. Cortesía Jorge Sebástian Lozano

Exposición XX Premio Nacional de Pintura. Imagen cortesía de Fundación Mainel

Jorge Sebastián Lozano
Universitat de València