Dropkick y Star Trip, dos tazas del mejor caldo melódico

Dropkick + Star Trip
12 de julio del 2018 a partir de las 22 horas
Loco Club
c/Erudito Orellana nº 12 de Valencia
Entradas: http://www.lococlub.org/es/events/event/dropkick-2

dropkick-spain-tour-2018-2

Dropkick (Andrew Taylor, Ian Grier, Mike Foy y Alan Shields)

Se avecina un doble concierto en la sala Loco Club de Valencia para relamerse los dedos. Y es que los escoceses Dropkick están en una nueva gira por España que los trae en orden cronológico por Bilbao, Maliaño (Cantabria), Burgos, Zaragoza, Valencia, Alicante y Madrid.

El objetivo principal es promocionar su excelente nuevo álbum “Longwave”, el siguiente a “Balance the light” del 2016, elogiado disco desde algunos sectores de la crítica especializada. Entre uno y otro la aventura en solitario que grabó su principal compositor Andrew Taylor y que llevaba por título “From the outside looking in”.

dropkick y star trip

Imagen: The Melody Makers shows in Glasgow and Edinburgh. Con Dropkick, The Wellgreen, Attic Lights y Star Trip

Este nuevo trabajo junto a los otros miembros de la banda (Ian Grier, Mike Foy y Alan Shields) recoge las principales virtudes de los de Edimburgo, es decir, calidad melódica a raudales, con la influencia principal de sus paisanos Teenage Fanclub, así como de referentes tales como The Jayhawks, The Byrds, Elliott Smith…

Canciones como “It’s still raining”, “Out of tune”, “Giving way” o “Blue skies” representan perfectamente el concepto del disco aunque el resto no desmerece, hasta el punto de mantener una línea sumamente equilibrada.

Star Trip (Vicente Prats, Rafa Navarro, David Osete y Alvaro Gomez)

Star Trip (Vicente Prats, Rafa Navarro, David Osete y Alvaro Gomez)

Para la actuación de la sala Loco Club estarán acompañados de otra banda con especial querencia hacia las melodías, con letras de poso melancólico y guitarras eléctricas en perfecta armonía.

Hablamos de los valencianos Star Trip (Vicente Prats, Rafa Navarro, David Osete y Alvaro Gomez), también dignos herederos de ilustres nombres como Big Star, The Posies, Teenage Fanclub, Gigolo Aunts…

Resumiendo, dos tazas de buen caldo para una noche de alta tensión melódica.

Juanjo Mestre.

¿No es país para jóvenes?

¿No es país para jóvenes?

Hace unos días entrevisté a un joven pintor mexicano, José Antonio Ochoa, el reciente ganador del premio de pintura de la Fundación Mainel. Repasando su trayectoria, me contaba con naturalidad cómo sus años de formación le llevaron de México a Chicago, luego a Sevilla y finalmente a Valencia. Ese detalle no me llamó la atención durante la conversación. Y precisamente por eso, testimonia algo de lo que tal vez no somos siempre conscientes, en el medio local: la capacidad de atracción que ejerce nuestra escena artística -y como parte de ella, la pictórica- entre creativos jóvenes. Seguro que, si nos preguntasen por la trayectoria vital de los artistas valencianos en el presente, tal vez muchos contestaríamos que lo normal entre jóvenes creadores es irse. Y sería parte de la verdad.

On the road de Jose Antonio Ochoa. Ganador XXI Premio Nacional de Pintura

On the road de Jose Antonio Ochoa. Ganador XXI Premio Nacional de Pintura. Imagen cortesía de Fundación Mainel.

Pero uno es historiador (del arte), cosa que ya no tiene remedio. Si te acostumbras a intentar mirar con un poco de perspectiva, surgen otros contextos, otros elementos de referencia. Empezando por las administraciones públicas, es ya lugar común tomar la apertura del IVAM en 1989 como el gran proyecto activador de la cultura artística valenciana contemporánea. Más allá de los altibajos en su historia, lo tiene todo para seguir siendo el referente esencial de la escena artística valenciana, por colección, por exposiciones, y por actividades. Desde fechas mucho más recientes, el Consorcio de Museos aspira a consolidarse como un actor atento a intereses y perfiles mucho más diversos, a proponer enfoques innovadores de gestión, y a vertebrar el territorio superando la tradicional focalización en la capital autonómica.

El siguiente elemento a considerar es, sin lugar a dudas, una Facultad de Bellas Artes de la UPV que ha tenido un desarrollo extraordinario en las últimas décadas. Bien dotada en cuanto a capital humano y a medios materiales, actúa como polo de atracción en la formación de -entre otros perfiles artísticos- pintores, dentro de una gran variedad de prácticas, de estilos y tendencias. Me cuesta valorarla como otra cosa que una historia de éxito: con sombras y luces, como todas, pero con neto predominio de las segundas, sobre todo si se compara con muchas de sus homólogas nacionales.

El coleccionismo privado siempre había estado ahí, pero ahora se está institucionalizando y va ganando visibilidad pública. Bombas Gens es el caso paradigmático, aunque ni mucho menos el único. Ahí están la Colección Martínez Guerricabeitia, o la Fundación Chirivella Soriano, o las múltiples iniciativas artísticas de DKV. Para cuando abra sede en 2020, las expectativas sobre la Fundación Hortensia Herrero son muy altas; lógicamente, tanto como el perfil de la familia Roig. Ninguna de estas colecciones se limita a un ámbito valenciano, pero tampoco se entendería que no contribuyesen a cultivarlo, incluyendo a los jóvenes.

Ya que hablamos de cultivar, las becas formativas para artistas también son importantes, incluso en tiempos de globalización y vuelos de bajo coste. Las becas Alfons Roig dan una dignísima continuidad a la labor ya centenaria de la Diputación de Valencia, en este campo. La colaboración del Ayuntamiento de Valencia con la Casa de Velázquez es un reciente añadido en este campo.

Exposicion XVIII Premio Nacional de Pintura. Cortesia de Jorge Sebastián Lozano

Exposicion XVIII Premio Nacional de Pintura. Imagen cortesia de Fundación Mainel

Y después de la formación, los premios para jóvenes. El concepto no está exento de dificultades, de las tensiones implícitas en diferenciar pintores jóvenes respecto a ¿emergentes? ¿media carrera? ¿precarios permanentes? La variedad de premios y enfoques refleja las soluciones propuestas, tanto desde la Administración como desde la sociedad civil. Hay dónde elegir: la Real Academia de San Carlos, el Senyera, el de la Fundación Mainel, el Mardel, la Bienal Comenge…

No quiero dejar de mencionar la continua vitalidad del arte público y el arte urbano, tan activos en nuestro entorno cercano. Intentar encajonar esa escena dentro de las coordenadas pictóricas, que son el marco de este texto, equivaldría a deformarla. Pero tampoco puede negarse que existen conexiones.

Por supuesto, esta panorámica -que no tiene ninguna pretensión de exhaustividad- estaría incompleta sin los retos de mejora. Muy especialmente, hay toda una serie de retos en cuanto a la escasa demanda de artes visuales en la sociedad valenciana. Los datos de mera asistencia a actividades artísticas hablan por sí solos. Sigue habiendo un desequilibrio entre la amplia oferta disponible y la demanda real. La compra de arte sigue siendo vista como algo fuera del alcance de las clases medias. En los casos en que sí hay voluntad de comprar, además, esa demanda se cubre mayoritariamente en ferias y foros internacionales. Todo esto se traduce a que los trabajadores del sector luchen seriamente por la mera supervivencia laboral, en un contexto caracterizado por la precariedad, según informes varios vienen refrendando.

Como consecuencia pero también como causa de lo anterior, tenemos un escenario de medios de comunicación culturales muy fragmentado e inestable. Esta problemática no es específica del ámbito valenciano, sino que forma parte de una situación general nacional. No faltan iniciativas de calidad; falta escala. Ojalá los recién recuperados medios de titularidad autonómica sirvieran para mostrar que información, entretenimiento y cultura pueden coexistir de maneras creativas. Queda mucho por aprender, en este campo, pero la propia MAKMA es un ejemplo estimulante.

Otro reto radica precisamente en la gran proliferación de iniciativas. Pensemos en la escena local de festivales, pocas semanas después de Russafart. A la vez, no lo neguemos, muchas iniciativas adolecen de inestabilidad y falta de continuidad. Por introducir aquí un actor tan esencial como son las galerías, la crisis financiera se llevó por delante profesionales que ya parecían consolidados en nuestra escena; pero no se trata sólo de la crisis, es algo más amplio. Algún día habrá que escribir la historia de tantas galerías que abren y desaparecen antes de dos años, la de los premios que dejaron de convocarse tras pocas ediciones, la de ferias de arte o salas públicas de exposiciones que cierran tras décadas de actividad…

Inauguración XIX Premio Nacional de Pintura. Cortesía de Jorge Sebastián Lozano

Inauguración XIX Premio Nacional de Pintura. Imagen cortesía de Fundación Mainel

Dándole la vuelta a la moneda, no es menos reseñable el mérito y el esfuerzo detrás de las iniciativas que sí se mantienen en pie. Al principio cité un ejemplo, que conozco de primera mano, las 21 ediciones del premio de pintura Mainel para pintores menores de 35 años; por él han pasado muchísimos nombres que hoy ya vemos consolidados dentro del panorama expositivo. El mérito nunca corresponde a una sola institución, sino que suele explicarse por la colaboración de otros actores; en este caso, la generosa participación de los jurados es un punto esencial.

En cuanto a los propios artistas, la disparidad de situaciones entre ellos es tan grande que dificulta un diagnóstico compartido. Poco en común tienen nuestros nombres más internacionales y tantos jóvenes que empiezan a enviar sus dossiers al terminar la carrera. La dureza de la profesionalización artística es extrema. Desde el asociacionismo profesional, AVVAC ha jugado un papel relevante de organización y denuncia durante muchos años. Sus actuales problemas institucionales hacen visible la fragilidad de la estructura, el escaso atractivo del esfuerzo colectivo, que sin embargo sigue siendo imprescindible.

Mucho de todo esto resulta evidente al leer las entrevistas a artistas que vertebran Espais d’Art, la estupenda exposición todavía visitable en Bancaja. La propia sede de esa exposición es emblema del amargo devenir de un actor económico y social tan importante como fue la principal caja de ahorros valenciana. Los damnificados en ese proceso fueron muchísimos; uno de ellos, poco visibilizado, fueron los propios artistas valencianos. El actual equipo gestor sigue planteando exposiciones útiles en este sentido, cosa también digna de agradecimiento, pese a una limitación radical de medios, en comparación con los años dorados. Por contraste, el Caixaforum será sin lugar a dudas un foco de enriquecimiento cultural para Valencia, pero está por ver si se prestará una atención grande a la escena local. No parece ser parte de su modelo institucional, ni tampoco tendría por qué serlo, pero el nicho y la necesidad existen.

Tantos logros y tantos retos no deberían hacernos perder de vista el resultado de toda esta escena, aquí apenas bosquejada. Y no es otro que una galaxia -no se busquen aquí metáforas futbolísticas, por favor- de abundantes e interesantes pintores valencianos jóvenes. Por supuesto, no es sencillo definir su valencianidad, más allá de la circunstancia biográfica de formarse o estar activos, más o menos establemente, en Valencia. Pero, aprendiendo de nuestra historia, estaría bien que les valorásemos aquí antes de que obtengan fuera el reconocimiento que merecen.

Exposición XX Premio Nacional de Pintura. Cortesía Jorge Sebástian Lozano

Exposición XX Premio Nacional de Pintura. Imagen cortesía de Fundación Mainel

Jorge Sebastián Lozano
Universitat de València

 

El vivo eclecticismo del festival ‘El Ruso’ de Alarcón

‘El Ruso. III Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’
Alarcón (Cuenca)
9 y 10 de junio de 2018

Empiezo este artículo pensando en el título y, conforme lo escribo, me doy cuenta de que estoy definiendo a posteriori el concepto y el nombre del propio festival. Podría decir que lo estoy definiendo de forma definitiva, pero mentiría. ‘El Ruso’ es una festival vivo y sabemos cómo empezó, pero no cómo evolucionará. Podría tender a ser muchas cosas: un festival conectado con propuestas como Pueblos en Arte (Valtorres, provincia de Zaragoza) y el Slow Food Festival (Alcossebre, provincia de Castellón), creando así un triángulo de actividad cultural y de cooperación entre tres provincias para el desarrollo rural. O podría tender a ser un festival de dos días donde la música y el arte invadieran los locales, las calles y las iglesias desacralizadas de Alarcón. Hay miles de posibilidades, pero empecemos por el principio.

‘El Ruso’ empezó gracias (como siempre) a que algo nuevo se pone en marcha, a la confluencia de, en este caso, tres personas con personalidades inquietas y creativas y al imprescindible apoyo institucional –en este caso, el Ayuntamiento de Alarcón y, más concretamente, a la concejala de Cultura, Titos Póveda, y al alcalde, Pedro Párraga–.

Sé que está mal que hable de mí en términos molones, pero no puedo evitarlo si quiero ser fiel a la realidad. Sí, formo parte de ese grupo de tres personas que he mencionado anteriormente. Voy a contar una anécdota: un día, hablando con Santi Serrano –batería con el que trabajo hace más de 15 años–, me di cuenta de que hay dos tipos de músicos: los que esperan sentados a que les llamen para tocar y los que piensan que para hacer conciertos tienen que poner en marcha su imaginación y ofrecer algo diferente. Yo formo parte de ese segundo grupo.

'El Ruso. Makma

Marisa Giménez es una activista cultural mítica de la ciudad de Valencia. Todo el mundo la conoce sobre todo por su etapa como gestora de La Esfera Azul. Ella, como yo, no es de las que se quedan sentadas a ver si pasa algo. Ella también tiene los sensores siempre alerta buscando convertir lo aparentemente anodino en algo especial.

Esta actitud no nos hace ser ni mejores músicos, o gestores culturales, ni mejores personas, simplemente define el tipo de trabajo en el que nos gusta embarcarnos.

He hablado de Marisa Giménez y de mí, pero claro, todo festival necesita un lugar donde desarrollarse. Una nave nodriza. Una zona 0. Lo primero que le dije a Marisa cuando me comentó que quería que tocase en Alarcón fue que si tocaba allí teníamos que montar algo especial alrededor de la sala de exposiciones que es El Museo de El Ruso. Además, me dijo que antes de venir a tocar fuese a Alarcón para conocer tanto el pueblo como a Raúl Póveda, el copropietario del restaurante La Cabaña.

Así que un sábado por la mañana de ahora hace ya tres años me subí al coche con mi familia y nos fuimos a pasar el día a Alarcón. Era finales de mayo o principios de junio, ya hacía calor y acabamos bañándonos en el pantano que hay en las faldas del pueblo. Después de bañarnos fuimos a comer a la Cabaña. Allí estaba Raúl y allí estaba también Marisa. Durante la comida definimos el boceto de lo que sería el festival. Algo modesto, sencillo y de calidad. A Raúl le gustó la propuesta y enseguida ofreció un espacio que tiene enfrente del restaurante. Un patio interior con unas parras para hacer sombra durante los calurosos meses de verano: ya teníamos definida nuestra zona Cero.

Un instante de la actuación de Petit Mal en ‘El Ruso. III Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’. Fotografía cortesía de Marisa Giménez.

Un instante de la actuación de Petit Mal en ‘El Ruso. III Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’. Fotografía cortesía de Marisa Giménez.

Ese mismo año, en julio, celebramos el primer festival. Tocamos: Petit Mal, Gilbertástico, Julia y yo, Néstor Mir. Lo compaginamos con la inauguración de la exposición fotográfica de José Francisco Megías Flórez.

Desde el primer momento notamos que habíamos creado algo especial. Y enseguida sentimos que íbamos a repetir. Las características del pueblo acompañan a que músicos, artistas y público se junten, hablen, comenten. Existe cercanía y tranquilidad. Todos vamos a disfrutar del festival pausadamente, sin estrés, sin prisas. No tiene sentido venir, tocar e irte. Te tienes que quedar a dormir, cenar con los músicos, artistas y organizadores. Levantarte tranquilamente por la mañana, desayunar y, como es tradicional, si eres músico, ir a vender discos y firmarlos mientras se inaugura la exposición de El Museo el Ruso: en 2017 fue la de Jorge Carla y este año, en 2018, la de Espaiviral (Lucía Chiner, Luis Linares, Emilio Andrés, Mili Sánchez, Eugenio Vizuete y Carlos Sos). Para rematar el festival, este año hemos recuperado el concierto matinal en los soportales de la Plaza del Ayuntamiento. El primer año tuvimos la suerte de contar con Julia, este año Petit Mal hizo un segundo concierto e invitó a los músicos a participar en una especie de jam session de autor.

Este año, ante la inminentes lluvias, tuvimos que improvisar y buscar un nuevo espacio que sustituyera el patio interior de los años anteriores. Descubrimos la maravillosa terraza que el restaurante La Cabaña tiene en su primer piso. Allí acudieron a lo largo de la tarde y la noche del 9 de junio muchos de los visitantes y habitantes de Alarcón para presenciar los conciertos de Petit Mal, Home Gran y Caballero Reynaldo & The Gran Kazoo.

‘El Ruso. Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’. Un pequeño festival modesto, con recursos limitados, pero con muy buena predisposición entre sus participantes. Un festival que puede tener tantas ganas de crecer como de quedarse como está, porque su objetivo es, sobre todo, el de que quien participe vuelva a la urbe teniendo la sensación de que durante un día ha logrado desconectar. ‘El Ruso. Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’ en constante movimiento. Ves, estoy acabando el artículo y le he vuelto a cambiar el nombre al festival.

Un instante de la actuación de Home Gran en ‘El Ruso. III Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’. Fotografía cortesía de Marisa Giménez.

Un instante de la actuación de Home Gran en ‘El Ruso. III Festival de Arte y Música Ecléctica de Alarcón’. Fotografía cortesía de Marisa Giménez.

Néstor Mir

 

La Mutant y “Pops Marítims”.

La Mutant. POPS MARITIMS
Las Naves
Calle Juan Verdeguer
Valencia

Cuando ya ocupa los espacios de La Mutant el Festival Tenderete, todavía suenan los ecos de los pasados días 18 y 19 de mayo, en los que se llevó a cabo el festival de música Pops Marítims. Durante los días mencionados se desarrollaron varios conciertos de formaciones musicales muy variadas con unas propuestas que distan bastante del panorama comercial al que la cultura de masas nos tiene acostumbrados.

El festival se pudo entender como una especie de lugar de encuentro tanto para los artistas participantes y sus propuestas, como para los espectadores que van a la búsqueda alternativa de la música que suelen escuchar, la respaldada por grandes sellos discográficos, la que se escucha por todos lados y se cuela en nuestras vidas aunque no estemos demasiado interesados en ella. Lo que llegamos a encontrar en La Mutant, fueron oyentes habituales de música que dista de esta realidad sonora que, en cierta manera, la sociedad en la que nos encontramos nos impone.  El público que encontramos en La Mutant, tenía la intención de escuchar, indagar en otros tipos de música, de poder conocer las propuestas emergentes del panorama musical local y, en algún caso, internacional.

Se pudo ver la presencia tanto de artistas con una trayectoria ya consagrada como otros prácticamente nuevos. La mayoría, como hemos comentado, de ámbito nacional. Pudimos observar una gran presencia de grupos y artistas procedentes de la Comunitat Valenciana, así como de Catalunya. A su vez, en cuanto al resto de España se refiere, hubo bandas de Sevilla, Zaragoza, o País Vasco. Como apartado internacional, pudimos ver a Dorian Wood, de ascendencia portorriqueña y establecido en Los Ángeles.

"North State" en el escenario exterior  de La Mutant durante el festival "Pops Marítims" los días 18 y 19 de mayo. Fotografía por: Baltasar Camps.

“North State” en el escenario exterior de La Mutant durante el festival “Pops Marítims” los días 18 y 19 de mayo. Fotografía, Baltasar Camps.

El espacio, La Mutant, resulta acogedor. Presenta un escenario interior con un buen espacio central, al igual que un piso superior a modo de palco. También cuenta con un patio exterior en el que se representaron algunos de los conciertos.

La resolución del espacio en sí, la calidad, tanto de artistas como la buena organización del festival, contribuyó al contento del público, que generó un ambiente fascinante, en el cual la diferencia de música, respecto a lo que algunos de los asistentes -seguro- solían escuchar contribuye a consolidar un espacio que ha iniciado un cambio de rumbo interesante. Algo que en cierta manera dibuja en la memoria las quedadas de intelectuales típicas del mítico Cabaret Voltaire en Zúrich.

No es solo un festival que huya de la música convencional hacia lo alternativo. No es esto lo que nos encontramos en La Mutant. Más bien pudimos ver aquello que muchos clasifican de underground. Grupos como Júlia trabajan en el marco de la psicodelia. La música que realizan las chicas de Alcoi, no presenta mucha lírica, pero no les es necesario. Son los sonidos adulterados de los instrumentos, propios de un grupo de rock convencional, pero obviando la batería, los que nos transportan a una especie de mundo idílico en el que flotamos sobre las nubes. De una manera similar crea música El Petit de Cal Eril. Al grupo catalán se le nota mucho que ya llevan recorrido un buen trayecto artístico, puesto que su concierto fue de lo más animado del festival.

"Júlia" durante su concierto en el escenario interior de La Mutant durante el festival "Pops Marítims" los días 18 y 19 de mayo. Fotografía por: Baltasar Camps.

“Júlia” durante su concierto en el escenario interior de La Mutant durante el festival “Pops Marítims” los días 18 y 19 de mayo. Fotografía, Baltasar Camps.

Aun así, vimos música a la que, por lo general, estamos más acostumbrados si nos referimos a cantautores. Anari y Jordi Lanuza, que debuta en solitario, mostraron unas actuaciones muy íntimas y sentimentales. Además, Anari se encontraba con la falta de su guitarrista, por lo que uno de los integrantes del grupo tuvo que hacer doble tarea. Por si fuera poco, durante una de sus canciones, el equipo de sonido dejó de funcionar. Anari, eso sí, continuó cantando, lo que transformó lo que podría ser considerado una pifia, en un directo improvisado entrañable.

"Anari" en el escenario interior  de La Mutant durante el festival "Pops Marítims" los días 18 y 19 de mayo. Fotografía por: Baltasar Camps.

“Anari” en el escenario interior de La Mutant durante el festival “Pops Marítims” los días 18 y 19 de mayo. Fotografía, Baltasar Camps.

Sin duda los que más nos asombraron fueron Pony Bravo y Dorian Wood. Pony Bravo nos pareció algo magnífico, una sorpresa. Y es que pocas veces se mezcla de manera tan buena el humor negro junto con reflexiones populares a la vez que filosóficas. Muestran el mundo tal cual es, sin pelos en la lengua, con una mordaz crítica social. Y todo esto en un directo que no puede dejar indiferente a nadie.

"Pony Bravo" en el escenario interior  de La Mutant durante el festival "Pops Marítims" los días 18 y 19 de mayo. Fotografía por: Baltasar Camps.

“Pony Bravo” en el escenario interior de La Mutant durante el festival “Pops Marítims” los días 18 y 19 de mayo. Fotografía, Baltasar Camps.

Por otro lado, Dorian Wood, bajo nuestro criterio, es un artista de los pies a la cabeza. No solo es buen compositor, cantante y pianista, sino que puede llegar a ser un performer. Cualquier lector que conozca al artista podría pensar que basamos esta afirmación en lo que Dorian deja ver en sus vídeos musicales, pero no. En sus directos, a parte de su gran talento como músico, sus propias actuaciones son performances. La forma en la que viste, las cosas que hace en el escenario, la defensa de la libertad sexual y de género hacen que sea más que un simple artista.

"Dorian Wood" en el escenario interior  de La Mutant durante el festival "Pops Marítims" los días 18 y 19 de mayo. Fotografía por: Baltasar Camps.

“Dorian Wood” en el escenario interior de La Mutant durante el festival “Pops Marítims” los días 18 y 19 de mayo. Fotografía, Baltasar Camps.

Así pues, el trabajo realizado por la organización de La Mutant para acoger el festival sale con muy buena nota, y lo mismo podríamos afirmar de todas y cada una de las actuaciones, que en los casos menos reconocidos, han permitido abrir camino y mostrarse al público, y a los que llevaban más tiempo y por lo tanto, son reconocidos, a dar una oportunidad a congregar a sus seguidores. Por no hablar del reconocimiento que merece que exista música diferente, independiente, a la que las grandes discográficas nos ofrecen. Un evento y un escenario, en el que, tras tocar, los músicos y artistas, normalmente, bajan al patio exterior, donde el público ha compartido y conversado con ellos plácidamente.

"El Petit de Cal Eril" en el escenario exterior  de La Mutant durante el festival "Pops Marítims" los días 18 y 19 de mayo. Fotografía por: Baltasar Camps.

“El Petit de Cal Eril” en el escenario exterior de La Mutant durante el festival “Pops Marítims” los días 18 y 19 de mayo. Fotografía, Baltasar Camps.

Baltasar Camps Estellés.

I Bienal de Pintura Mª Isabel Comenge

I Bienal de Pintura Mª Isabel Comenge
Centre Cultural La Nau
Carrer de la Universitat, 2 (Valencia)
Hasta el 17 de junio de 2018

La Fundación Juan José Castellano Comenge (JJCC) tuvo sus inicios durante el mes de noviembre del año 2016. Sus principales objetivos fueron la asistencia a personas con riesgo de exclusión o marginación social e impulsar económicamente a los pintores valencianos o que residen en la capital del Turia. En 2017 ja se ha demostrado el grado de importancia que la fundación da a las ayudas mediante la colaboración con distintas instituciones benéficas.

En cuanto al tema que nos ocupa, la promoción de jóvenes promesas del ámbito pictórico valenciano, se acaba de realizar la I Bienal de pintura Mª Isabel Comenge. La Bienal lleva el nombre de la madre del presidente de la fundación, quien le infundió, -y antes a ella su abuelo- el amor por las artes y en concreto, por la pintura. De hecho, el mismo Juan José Castellano dispone de una gran colección de obras de artistas valencianos. No solo se busca realizar esto por los artistas valencianos, sino también por el hecho de que el arte despierta en nosotros sentimientos que nos llevan al regocijo intelectual y espiritual. En definitiva, todo esto viene a desembocar en la proyección cultural del arte, de la que, si bien la mayor parte de la ciudadanía da síntomas de empezar a estar sensibilizada, nunca está de más ayudar mediante este tipo de iniciativas a que pueda llegar a todos los rincones de la sociedad, para que puedan disfrutarla independientemente de sus condiciones vitales.

Para esta Bienal se presentaron alrededor de 130 artistas. «El proceso de selección – Dice el jurado – fue duro. De 126 artistas seleccionamos a 27, que acabarían por quedarse en los 16 que vemos en la exposición». Estos artistas debían cumplir el requisito de ser menores de 45 años, entre otras cosas, para que artistas con mayor bagaje no eclipsen a los demás. El premio total de 22.000€ se repartiría entre el primer y el segundo elegidos por el jurado, 15.000€ para el ganador y 7.000€ para el segundo. Además, en la entrega de premios se realizarían dos menciones honoríficas, accésits. Las demás obras que se muestran en la exposición, aunque no hayan obtenido ningún premio, han conseguido una gran visibilidad. El hecho de que los visitantes puedan contemplar y disfrutar de las obras ya supone un grandísimo premio, y más aún si se trata de artistas que todavía no suenan en el panorama profesional.

Los Patronos junto al cartel de la I Bienal Mª Isabel Comenge. Fotografía Baltasar Camps

Los Patronos junto al cartel de la I Bienal Mª Isabel Comenge. Fotografía Baltasar Camps

En cuanto al criterio seguido por el jurado para seleccionar las obras que han terminado por ser expuestas tiene como punto de partida la madurez de los trabajos y la solidez de sus propuestas. Pero a la hora de seleccionarlas, según Horacio Silva Sebastián, catedrático de Bellas Artes y pintor, se tuvo muy en cuenta la modernidad, novedad, estética, calidad de la factura y otras variables. Aun así, puso especial hincapié en la emoción, sobre todo se tuvo en cuenta que la obra que fuese a ser ganadora emocionase, generase en el espectador ese momento placentero producto del diálogo entre la obra i el observador.

Nos llamó la atención el hecho de que aquellos artistas que fueran premiados en la Bienal no podrán presentarse en futuras ediciones. Esta medida se encuentra completamente justificada. Primero porque se asume que gracias a este impulso de reconocimiento el ganador tendrá más oportunidades de cara al mundo profesional, y si es así, de volver a presentarse, podría eclipsar las obras de los otros jóvenes que intentan hacerse un hueco en el mundo del arte, algo complicado teniendo en cuenta la cantidad de trabas para lograr sus objetivos en España. El propio Juan José Castellano Comenge nos comunicó su desagrado con respecto a la legislación estatal en lo que concierne al mecenazgo, puesto que pese a haber sido reformada recientemente la citada Ley de Mecenazgo, sigue siendo ineficaz, desconocida e insuficiente, presentando unas condiciones de total ineficiencia y resultando inútil para lo que la sociedad requiere. Por otro lado, comentó que la ayuda que dan algunas de las instituciones a estos artistas emergentes son insuficientes para que éstos lleguen a dedicarse de manera entera a la creación artística y que, de esa manera, la sociedad en general pueda disfrutar de sus obras.

Los ganadores de la I Bienal fueron: Nelo Vinuesa Vila con la obra «Vent du nord»; el segundo premio fue para Juan Olivares Luque con la obra «J’aime l’émotion qui corrige la règle III». Las artistas que recibieron la mención honorífica fueron: Keke Vilabelda y su obra «Block nº3» y Carolina Valls Juan con la obra «Flexible #5». No solo estas obras fueron alabadas por el jurado, ya que, como hemos comentado antes, todas las obras expuestas son muy merecedoras del reconocimiento tanto del jurado como de la sociedad en general, debido sobre todo al difícil proceso de selección al que se han sometido.

Puesto que Keke Vilabelda se encontraba en México, no pudo asistir al acto, por lo que la primera con quien tuvimos ocasión de hablar fue con Carolina Valls. Nos comentaba que para ella era toda una sorpresa haber recibido uno de los dos accésits teniendo en cuenta el altísimo nivel que había en la sala de exposiciones con propuestas tan buenas y originales. Su obra forma parte de su serie titulada «Flexible», cuyo punto de partida fue hace un año. La obra en sí muestra una clara geometrización. Se nos muestra una especie de modelo industrial que transmite una fuerte sensación de limpieza estética, que no se queda solo en eso, puesto que tal como trata el espacio transmite al espectador un lado emotivo y sensible que separa la obra de lo meramente estético.

Carolina Valls junto con su obra Flexible #5 (160x160cm). Fotografía Baltasar Camps

Carolina Valls junto con su obra Flexible #5 (160x160cm). Fotografía Baltasar Camps

Carolina Valls tras ser anunciado su accésit. Fotografía Baltasar Camps.

Carolina Valls tras ser anunciado su accésit. Fotografía Baltasar Camps.

Juan Olivares, ganador del segundo premio nos concedió también unos minutos en los que pudimos preguntarle no solo por la obra, sino por la Bienal en sí. A propósito de esto nos trasladó lo esperanzadora que resultan para él iniciativas como esta. Hemos de tener en cuenta el hecho de que se trata del premio más significativo de la Comunitat Valenciana y uno de los más interesantes a nivel del estado español, con lo cual, nos dijo, es sin duda un ejemplo a seguir, una iniciativa a tener muy en cuenta. Esto último se acentúa si tenemos en cuenta la situación actual con respecto a  la citada ley de mecenazgo actual.

Juan Olivares tras ser anunciado como segundo premiado. Fotografía Baltasar Camps

Juan Olivares tras ser anunciado como segundo premiado. Fotografía Baltasar Camps

Su obra llama especial atención por su título, «J’aime l’émotion qui corrige la règle III», debido a que se trata de un fragmento de una muy conocida frase de Georges Braque, que dice: «J’aime la règle qui corrige l’émotion. J’aime l’émotion qui corrige la règle». La cita se encuentra enteramente ligada al proceso creativo del collage, la técnica utilizada, que responde a un proceso creativo revelador para el artista que, se espera, pueda transgredir los límites de lo físico para poder llegar a todo el público que visite la exposición.

Juan Olivares junto a su obra J’aime l’émotion qui corrige la règle III (166x248cm). Fotografía Baltasar Camps

Juan Olivares junto a su obra J’aime l’émotion qui corrige la règle III (166x248cm). Fotografía Baltasar Camps

Finalmente, pudimos hablar con el ganador del primer premio, Nelo Vinuesa, que llegó unos minutos más tarde de que se realizara la entrega de premios. Se mostró muy agradecido sobre todo por ser el primero en conseguir el reconocimiento que otorga la bienal. Nos habló de que la sociedad, paulatinamente se esta mostrando más receptiva con respecto a los artistas y al arte en general por medio de becas, coleccionistas o concursos de tipo altruista como en el que nos encontramos.

Lo que vemos en su obra «Vent du nord», parte de la serie «Atlas», es un paisaje. La obra se realizó en la Casa Velázquez de Madrid, y lo que vemos es una vista de la sierra madrileña trasladada directamente al lienzo, algo, que al principio puede chocar con la visión del espectador, puesto que no se trata de una visión del todo figurativa pero que se entiende una vez el concepto llega a nosotros. La idea es que nosotros mismos nos encontramos dentro de la montaña, en ella no somos capaces de vislumbrar el horizonte, y es por esto que la obra carece de una línea que lo delimite. La contraposición entre el azul y el gris nos muestra la idea de infinitud y lejanía, más acentuada aún con la presencia de las estrellas. Lo que vemos es una serie de iconografías que sumadas a la estructura de alambre presentan una obra que sobrepasa lo sensorial que para el pintor y miembro del jurado, Horacio Silva, muestra un estilo Neopop con un lenguaje y una elaboración muy novedosa.

Nelo Vinuesa junto con su obra Vent du nord (200x280cm). Fotografía Baltasar Camps

Nelo Vinuesa junto con su obra Vent du nord (200x280cm). Fotografía Baltasar Camps

Por lo pronto, la I Bienal ha sido todo un éxito tanto por la representación de artistas jóvenes que se muestran como grandes promesas del panorama artístico de la ciudad de València como por su gran jurado. Ya se tiene en mente, de hecho, la siguiente Bienal, para el 2020, de la cual se espera tenga un éxito igual o mayor a la que acaba de llevarse a cabo. Sin duda se trata de una gran propuesta e iniciativa totalmente altruista que puede servir de gran ayuda para nuestros artistas y ¿por qué no? Llegar a convertirse en un referente nacional que nos permita sentirnos aún más orgullosos de como la ciudadanía se vuelca en este tipo de actos.

Los ganadores Nelo Vinuesa y Juan Olivares junto a Carolina Valls, los patronos y  Juan José Castellano Comenge, presidente de la fundación y arropados por los Vicerrectores de Cultura de la Universidad y Universidad Politécnica de Valencia Respectivamente, José Luis Cueto y Antonio Ariño. Fotografía Baltasar Camps

Los ganadores Nelo Vinuesa y Juan Olivares junto a Carolina Valls, entre ellos, Horacio Silva, con Juan José Castellano Comenge, presidente de la fundación y arropados por los Vicerrectores de Cultura de la Universidad Politécnica de Valencia y la Universidad de Valencia respectivamente, José Luis Cueto y Antonio Ariño. Fotografía Baltasar Camps

Baltasar Camps Estellés

El nexo común de la cerámica de Enric Mestre

‘La escuela de Valencia. ¡Primer Servicio!’, de VV.AA.
Galería Le Don du Fel
Des Frères 12140, Le Fel (Francia)
Hasta el 21 de marzo de 2018

La galería que toma como nombre Le Don du Fel’, abre sus puertas en 2007, y en su década de existencia se ha consolidado como uno de los centros dedicados a la cerámica contemporánea más importantes y destacados de toda Francia, además de presentar todo un conjunto de salas expositivas permanentes, donde incluso se pueden encontrar obras de una de las fundadoras del centro, Suzy Atkins. Son importantes las actividades y exposiciones de carácter temporal con las que Le Don du Fel pretende involucrar a diversos polos nacionales y extranjeros con la finalidad de que el público interactúe y sea conocedor de las diferentes vías existentes y capaces de canalizar la expresividad a través de la cerámica contemporánea.

Obra de Concha Regne. Imagen cortesía Fanny Galero.

Obra de Concha Regne, 20 x 15 x 10 cm. Imagen cortesía Fanny Galero.

En esta línea, La escuela de Valencia. ¡Primer servicio!’ es una exposición temporal dentro de la galería Fel, en la que se recoge el trabajo de 20 ceramistas de distintas generaciones, procedencias culturales y geográficas que se encuadran en torno a la figura de su docente, Enric Mestre.

Son nombres ya reconocidos, como Concha Regne, Fanny Galera, Su-pi Hsu, Xavier Monsalvatje, Carmen Marcos, Teresa Aparicio y Nozomi Kitao entre otros, destacan por su carácter crítico, individualizado y personal. Cada obra diferente de las otras pero carentes de sentido si no son entendidas en su conjunto, ofrecen todo un abanico de posibilidades de carácter técnico-estilístico encuadrándose dentro del marco ibérico. Las piezas parecen revisar la representación de la cerámicay el dilema entre utilitaria o decorativa. Y es que uno de los objetivos de esta exposición es la ‘libre expresión’ a través de la creación en soporte cerámico. Quizás todos estos artistas hayan sido formados en torno a una misma figura, la del maestro Enric Mestre, pero es evidente que cada cual lleva sus pasos y su propio camino estilístico, que como denominador común tiene el expresar ideas que dan forma a cada punto de vista individual.

Obra de Anna Pastor, 42 x 29 cm. Imagen cortesía Fanny Galero.

Obra de Anna Pastor, 42 x 29 cm. Imagen cortesía Fanny Galero.

De esta manera Enric Meste Estellés (Alboraia, Valencia, 1936) pionero en el campo de la escultura cerámica, y durante 30 años especializado en el campo de la docencia, consigue transformar la artesanía cerámica en renovación, expresividad y conceptos. ¿Artesania o arte?. Sin duda, arte. Esto exactamente es lo que desea transmitir a todos y cada uno de sus alumnos. La absoluta libertad pero con el fin de encontrar ideas que interesen al público.

Obra de Carmen Sánchez, 55 x 13 x 13 cm. Imagen cortesía Fanny Galera.

Obra de Carmen Sánchez, 55 x 13 x 13 cm. Imagen cortesía Fanny Galera.

Imagen de portada: Obra de Teresa Guerrero, 52 x 40 cm. Cortesía de Fanny Galera.

Bajo el Mar Mediterráneo

‘Al borde del mundo’, de Federico Guzmán
Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM)
Guillem de Castro 118, Valencia
Haste el 20 de mayo de 2018

Federico Guzmán (Sevilla, 1964) artista y comisario del Instituto Valenciano de Arte Moderno, presenta su nueva exposición ‘Al borde del mundo’ en la galería 6 del IVAM, articulada en dos plantas separadas por una escalera. Y aunque únicamente puede ser entendida en su conjunto, cada una de estas dos salas adquiere un título distinto. La superior, ‘Posidonia oceánica’, compuesta por un mural de grandes dimensiones sobre lienzo que ocupa todo el conjunto de la sala. Comenzada en el taller de Guzmán y finalizada en el museo junto con la colaboración de estudiantes de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia, migrantes y amigos artistas en Sevilla. En cuanto a la sala inferior, es titulada ‘La vía del Ser’ o ‘El camino de la verdad’. Donde sobre un fondo tintado de negro destacan los lienzos con técnicas, colores, veladuras y contrastes gráficos diversos. Toda una unidad que analizándola separadamente no adquiere significado alguno.

Con esta exposición Federico busca dar un paso hacia delante en el ámbito transcultural con ayuda del arte. Abordando temas muy actuales como el naufragio de migrantes, el engaño –sobre el concepto de aquello que consideramos como real-, y reflexiones filosóficas sobre el término sabiduría perenne, desarrollado por la filósofa Mónica Cavallé, que insiste en la importancia del diálogo con el pensamiento de culturas orientales. Cuestiones evidentes que pasan o interesa que pasen desapercibidas. Unas realidades que determinan el comportamiento de una cultura occidental pasiva frente a tales acontecimientos. Como dijo el mismo Federico Guzmán: “Somos expresión del bello silencio que hay detrás de todo”.

En este sentido, el gran mural que rellena todas las paredes de la sala superior evidencia esto, un fondo marino repleto de vegetación, cadáveres, fauna e incluso seres –a día de hoy- en peligro de extinción. Convirtiendo un pasado impredecible en una realidad inmutable, donde es palpable el desequilibrio ecológico y la extinción de especies a manos de Occidente, equiparándolo a nuestra realidad socio-cultural.

Posidonia oceánica. Técnica mixta sobre lienzo 2017-2018. Fotografía de Lucía Cajo Ferrando.

Posidonia oceánica. Técnica mixta sobre lienzo 2017-2018. Fotografía de Lucía Cajo Ferrando.

‘Camino a la verdad’ indaga en cuestiones mítico-filosóficas acerca del poema ‘Sobre la Naturaleza’, de Parménides de Elea. Equiparando el mundo metafórico de la caverna influenciado por Platón. Caverna que se situaría como símil del mundo sensible, aquel en el que habita la sociedad y el cual, según Parménides, no es verdadero, sino un engaño. La verdad en sí misma se encuentra en una instancia superior en la que el mundo sensible no influencia en absoluto. Aquí solo es posible acceder mediante el aprendizaje y el conocimiento, dejando de lado todos los miedos. De esta manera, la superposición de los diversos lienzos realizados a través de diferentes técnicas, con colores vivos y personificaciones sobre fondo negro, simulan a la perfección el poema de Elea. ¿Qué es ignorancia y qué sabiduría?, ¿Todo aquello en lo que creemos, es falso? Cuestiones que tienen su respuesta en el epicentro de las espirales representadas en las obras de Guzmán. Dibujos en los que mirar dentro y encontrarte unido el principio con el final. Y es que en realidad:

“La vida es una espiral que continuamente se expande y que te lleva de pronto al mismo lugar del que partiste y al que indefiniblemente vuelves, para contemplarlo con una mirada enteramente nueva, desde un fundamento que no es otro que el Todo y la Nada”.

(Federico Guzmán)

Ser = Espacio x Acción, 2017. Acrílico sobre lienzo, 252 x 215 cm. Fotografía de Lucía Cajo Ferrando.

Ser = Espacio x Acción, 2017. Acrílico sobre lienzo, 252 x 215 cm. Fotografía de Lucía Cajo Ferrando.

Imagen de portada: Aletheia (la verdad), 2017. Acrílico sobre papel, 200 x 300 cm. Fotografía de Lucía Cajo Ferrando.

Un paseo por ARCO

Entre los días 21 y 25 de febrero se dieron cita muchas de las más destacadas galerías e instituciones nacionales e internacionales en Arco, que como es habitual, se ha convertido en un punto de encuentro en el que convergen tanto galerías e instituciones como críticos, coleccionistas, artistas y, por supuesto visitantes.

Dejando de lado el objetivo comercial que dentro de sus propios cánones de calidad predomina en la feria, hemos querido indagar en los escaparate de algunas de las galerías, que recordemos, siempre intentarán dar visibilidad a las mejores obras en cuanto a significado, y de este modo atraer la atención, porque bien es cierto que los encargados de las mejores colecciones no solo se fijan en el autor de la obra, su prestigio y trayectoria, lo más habitual es que se muevan por los más variados patrones para escoger las piezas, y lo que en sí representan para sus colecciones. Teniendo en cuenta esto, lo que hemos tratado de hacer es ver cuales son las ideas o propuestas de algunas de las galerías que hemos elegido por proximidad geográfica, y sus propuestas en Arco para atraer potenciales compradores y atraer la atención de los citados visitantes y profesionales.

Para empezar, en cuanto al stand de la galería Luis Adelantado, debemos decir que su puesta en escena ha sido muy impactante, la monumental obra de Jorge Peris «La Patética para Instrumento Innombrable» se erguía prácticamente en el centro de éste. Se trata de una obra en la que el autor juega con el desgaste de los materiales, la madera muestra signos que dan la sensación de que se encuentra en mal estado, además de la idea de equilibrio. De hecho, la obra se encuentra en total suspensión, motivo por el cual los trabajadores de la galería tenían que estar muy atentos para que nadie pudiera derribarla, puesto que, teniendo en cuenta las proporciones de la obra, podría incluso haber causado daño a algún transeúnte. Esta idea del equilibrio que muestra Jorge Peris la podemos encontrar en otras piezas que se pueden ver en la galería, como lo es por ejemplo «Escalera de Sauro».

«La Patética para instrumento innombrable». Jorge Peris,2018. Intervención en mobiliario de madera,280 x 155 x 250 cm.

«La Patética para instrumento innombrable». Jorge Peris,2018. Intervención en mobiliario de madera,280 x 155 x 250 cm.

«Escalera de Sauro». Jorge Peris, 2017. Fotografía cortesia de www.luisadelantado.com

«Escalera de Sauro». Jorge Peris, 2017. Fotografía cortesia de www.luisadelantado.com

También se pudo disfrutar de obras de artistas, como Rubén Guerrero, Darío Villalba, Marius Engh o Irma Álvarez-Laviada. Rubén Guerrero con sus obras explora los límites de la pintura además de tener un buen tratamiento de la geometría y la tridimensionalidad, éstas fueron expuestas en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga con el nombre de «Familias Mínimas». De la artista Irma Álvarez-Laviada se muestra una obra sin título, pero cuyos materiales nos llamaron la atención, puesto que se trata de un aglomerado de poliuretano, madera de mansonia y cristal de museo.

«Sin Título». Rubén Guerrero, 2017. Óleo y esmalte sobre lienzo. 239 x 132 cm

«Sin Título». Rubén Guerrero, 2017. Óleo y esmalte sobre lienzo. 239 x 132 cm

«Sin Título». Irma Álvarez-Laviada, 2018. Tabla con partícules de Poliuretano, madera de mansònia y cristal de museu. 200 x 100/ 200 x 100/ 100 x 100 cm

«Sin Título». Irma Álvarez-Laviada, 2018. Tabla con partícules de Poliuretano, madera de mansònia y cristal de museu. 200 x 100/ 200 x 100/ 100 x 100 cm

El siguiente stand que visitamos fue el de la galería Rosa Santos, en el que nos llamó la atención una gran cantidad de autores: Alex Francés, Juanli Carrión, Rafael Tormo i Cuenca, Xisco Mensua, Greta Alfaro, Xavier Arenós, Mira Bernabeu, o Chema López. Rosa Santos apuesta en gran medida por artistas de origen valenciano y ofrece una lectura que invita a pensar que reivindica lo más próximo, no tanto como una mirada de la defensa del folclore, sino más bien desde el punto de vista del cambio emblemático al que se enfrenta Valencia y en el que parece poner acento.

Destacamos sobre todo a los artistas Xavier Arenós y Rafael Tormo i Cuenca y sus obras. La de Arenós se compone de cuatro vigas de hierro entrecruzadas, éstas llevan dos colores: rojo y blanco. El significado de la obra tiene que ver con el momento en que Valencia se convirtió en la capital de la República en 1937, tema de actualidad en cuanto a exposiciones, teniendo en cuenta que el año pasado se celebró en la Nau la exposición «Valencia, capital de la República». Los colores simbolizan los bandos enfrentados durante la Guerra Civil Española (1936-1939), es decir, el bando de los Nacionales sublevados y el republicano. El hecho de que se encuentren entrecruzadas muestra la convulsión del momento al igual que el material nos habla de la tensión que se vivió durante aquellos años.

«Tensegridad roja y blanca». Xavier Arenós, 2016. Madera, hierro y cable, 412 x 21 x 25 cm

«Tensegridad roja y blanca». Xavier Arenós, 2016. Madera, hierro y cable, 412 x 21 x 25 cm

La obra de Rafael Tormo i Cuenca muestra ideas muy interesantes. Por un lado, vemos lo que parecen ser chabolas, tiendas de campaña o jóvenes. Lo que en primera instancia puede parecer un ambiente de pobreza es una visión del 15-M en Valencia, el movimiento de los indignados que tantas voces silenciosas hizo resonar por un instante. Aunque lo interesante en esta obra es el método en que se ha realizado. Se trata de pequeños paneles de cerámica llevados a cabo a la manera tradicional valenciana, la típica del siglo XIX. En aquella época los temas predominantes eran: el folclore, las fiestas, lo regional, naranjos, falleras, hortelanos o campos. En este caso, lo que se ha plasmado no es el folclore, sino una reivindicación de derechos y libertades. Es en este punto en el que encontramos cierto paralelismo. Realmente la cerámica del siglo XIX valenciano y la obra de Tormo y Cuenca hablan de Valencia, dejando de un lado lo obvio, de como era valencia y de como es ahora, la Valencia de las tradiciones y de exaltación regional frente a la Valencia progresista y crítica que cuestiona el orden establecido y reclama sus derechos.

Rafael Tormo y Cuenca.

Rafael Tormo y Cuenca.

También nos pareció interesante la obra de Mira Bernabeu y cómo mediante el uso de la fotografía en grupo consigue mostrar valores de diferente índole, ya sean; morales, históricos, religiosos, o del comportamiento humano en general. El dramatismo no es un recurso, sino un vehículo mediante el cual los personajes de sus obras manifiestan aquello que el artista se propone, de ahí que la escena sea un propio escenario teatral.

Obra Fotográfica de Mira Bernabeu.

Obra Fotográfica de Mira Bernabeu.

Al llegar al stand de Espaivisor damos razón de lo numeroso de obras expuestas. En todas está presente el aroma a actualidad. Los temas en sí no son nuevos, pero desgraciadamente siempre aparecen en las noticias porque se reiteran o bien por el hecho de que se recuerdan algunos hechos del pasado que aún hoy en día dan lugar a una cantidad ingente de debate. Nos vamos a adentrar en un stand en que se habla de sexualidad, represión, censura, feminismo, o el sufrimiento de aquellos que se ven forzados a abandonar su tierra o a permanecer encerrados entre cuatro paredes.

Encontramos a artistas latinoamericanos consagrados como, Miguel Ángel Ríos o Carlos Leppe. Miguel Ángel Ríos, con su obra, nos muestra como el hombre es quien pone fronteras al mundo, sobre todo el hombre blanco europeo. Critica el Postcolonialismo, los pliegues en la obra muestran esta idea de que en continentes como África las fronteras están hechas con escuadra y cartabón. El chileno Carlos Leppe se nos muestra como un gran performer que manifestó su identidad sexual en un contexto en que ésta esta peor vista que nunca, en tiempo de la dictadura de Pinochet.

«América». Miguel Ángel Ríos, 1996. Fotografía sobre papel metálico laminado, montado con nchinchetas sobre lienzo plegado. 195 x 270 cm

«América». Miguel Ángel Ríos, 1996. Fotografía sobre papel metálico laminado, montado con nchinchetas sobre lienzo plegado. 195 x 270 cm

«El Perchero». Carlos Leppe, 1975. Fotografía en blanco y negro en papel sobre forex. 50 x 14,7/ 50 x 15,2/50 x 16 cm.

«El Perchero». Carlos Leppe, 1975. Fotografía en blanco y negro en papel sobre forex. 50 x 14,7/ 50 x 15,2/50 x 16 cm.

El colombiano Miguel Ángel Ríos en «Serie Faenza» también se involucra en toda la oleada de artistas que se encargan de mostrar la comunidad homosexual reprimida de la sociedad. En la obra se plasma como Ríos se presenta en un cine al que se sabe que los hombres acuden para mantener relaciones sexuales entre ellos. Usa una caja en la que escondía su cámara, y llegado el momento, accionaba el obturador. Sus fotografías, como podemos ver, presentan cierto encanto debido a la belleza íntima que desprende el sistema analógico.

«Serie Faenza» Miguel Ángel Rojas, 1980. Impresión digital, políptico de 6 fotografías enmarcadas. 80 x 123 cm

«Serie Faenza» Miguel Ángel Rojas, 1980. Impresión digital, políptico de 6 fotografías enmarcadas. 80 x 123 cm

Entrando en la temática feminista encontramos a Liliana Maresca, Orlan, o Sanja Ivecovic. Aunque ésta última nos ha llamado bastante la atención. Porque no solo se muestra feminista, sino que además lo hace con un tono burlón frente a la tiranía del dictador Tito de Yugoslavia. Tito usaba la televisión para adoctrinar a la población mediante una serie de frases con las que trataba de mostrar la conducta adecuada al pueblo. Ivecovic emula esos anuncios y se burla de ellos. En las imágenes aparece saltando, danzando y mostrándose fuerte, segura e intrépida, un mensaje muy lejano al que el dictador trataba de mostrar por medio de estos mensajes de obediencia y sumisión.

«The Sentence». Sanja Ivekovic, 1979. Impresión montada sobre aluminio. 81 x 100 cm

«The Sentence». Sanja Ivekovic, 1979. Impresión montada sobre aluminio. 81 x 100 cm

Otras de las obras más interesantes que Espaivisor trajo a Arco fueron las de Mª Jesús González y Patricia Gómez, sus obras «Celda 1-1» y «Celda 5-3» son muy sobrecojedoras. Mediante un proceso en el que interviene el látex, extraen pintadas de paredes en las que ha habido personas retenidas, personas que han sufrido, que han visto la crueldad humana. Básicamente estas obras extraen la memoria de dichos lugares, nos muestran mediante los vestigios de las personas que las habitaron lo que han pasado, sus pensamientos, sus sentimientos. Unas obras magníficas que nos invitan a reflexionar sobre como los humanos nos comportamos con nosotros mismos, así como las injusticias que llegamos no solo a cometer, sino a permitir.

El siguiente stand que visitamos fue el de la galería Espai Tactel. La galería valenciana presentó obras de los artistas Amanda Moreno y Christo & Andrew. Todo el stand gira alrededor de la idea del cuerpo, con elementos que aluden a éste o su propia durabilidad, como se ve en las obras. Además, la idea del futuro también se encuentra bien presente, se utilizan elementos que poco a poco han sido introducidos en la sociedad con motivo de mejorar nuestro día a día, como el iWatboard que se ve en la obra «Hyper Futuristic»

«Mirror». Christo & Andrew, 2016. Impresión de tintas pigmentadas sobre papel fotográfico. 120 x 120 cm / «Artificial Landscape». Christo & Andrew, 2016. Impresión de tintas pigmentadas sobre papel fotográfico. 75 x 100 cm / «Hyper Futuristic». Christo & Andrew, 2016. Impresión de tintes sobre papel fotográfico. 90 x 120 cm.

«Mirror». Christo & Andrew, 2016. Impresión de tintas pigmentadas sobre papel fotográfico. 120 x 120 cm / «Artificial Landscape». Christo & Andrew, 2016. Impresión de tintas pigmentadas sobre papel fotográfico. 75 x 100 cm / «Hyper Futuristic». Christo & Andrew, 2016. Impresión de tintes sobre papel fotográfico. 90 x 120 cm.

Dejando de lado las obras futuristas de Christo & Andrew, debemos hablar del interés que despiertan las obras de Amanda Moreno. Éstas hablan directamente del cuerpo y, a su vez, del carácter efímero que caracteriza a éste. Las obras que nos plantea son: «Sleepwalker Chronobiology» y «In the Mood of Worms».

«Sleepwalker Chronobiology». Amanda Moreno, 2017. Hierro. 210 x 210 x 105 cm.

«Sleepwalker Chronobiology». Amanda Moreno, 2017. Hierro. 210 x 210 x 105 cm.

«In the Mood of Worms». Amanda Moreno, 2017. Pintura a la tiza sobre DM. Medidas Variables.

«In the Mood of Worms». Amanda Moreno, 2017. Pintura a la tiza sobre DM. Medidas Variables.

La segunda se muestra como un ejemplo de Vanitas, aunque, lejos de mostrarse como en otros momentos de la Historia del Arte mediante una calavera o bajo la idea de Hommo Bulla, aquí se nos presenta como una cara más o menos visible realizada con formas de gusanos. Estas formas aluden a los intestinos debido a la rugosidad con que han sido realizadas. Pero la verdadera relación se encuentra con los propios gusanos, que en sí aluden a la muerte, debido a que son los que acuden a nuestro cuepo una vez éste se encuentra en estado de descomposición.

El último de los stands que visitamos fue es el de la galería Aural, y esta no fue una visita como las anteriores. Lo que pudemos contrastar obedece a los criterios que se siguieron para montar el stand. La idea principal es que el espacio y las obras deben permanecer en total armonía. Además, los propios artistas deben de mostrar cierta armonía con los demás, ya sea: temática, cronológica, o espacial, por ejemplo.

Aural ha tratado de mostrar gran parte de las mejores obras de las que la galería dispone basándose, no tanto en las normas que el mercado dicta, sino teniendo en cuenta lo que las obras tienen que decir, que lo que éstas expresen tenga significado y lleve al espectador a realizar un diálogo con ellas. No se busca tanto mostrar el arte por el arte, sino más bien que las obras tengan cosas que decir, sentimientos que expresar, a fin de cuentas, inducir a la reflexión.

Entre ellas, obras de: Anna Bella Geiger, Concha Jerez, Fernando Sinaga, Isaac Montoya, Javier Vallhonrat, José Maldonado, Juan José Martín, Luis Gordillo y Máximo González. Dentro de la obra de estos autores podemos encontrar temáticas muy variadas, al igual que estilos, como por ejemplo la vinculación entre Sinaga y el Postminimalismo. También es muy interesante la manera en que Máximo González critica el sistema económico o la manera en que Juan José Martín cuestiona las fronteras políticas del planeta.

«Serie Atlas Mundial de Selecciones: Francia y los Alpes; Europa Sudoriental; Egipto y Sudán». Juan José Martín, 1979. Páginas de libros recortadas. 37 x 55 cm.

«Serie Atlas Mundial de Selecciones: Francia y los Alpes; Europa Sudoriental; Egipto y Sudán». Juan José Martín, 1979. Páginas de libros recortadas. 37 x 55 cm.

Así pues, como podemos comprobar, las galerías escogidas proponen temáticas más o menos diferentes y formas muy diversas de presentar sus obras. Pero todas tienen en común, salvo Espai Tactel, obras de carácter crítico y social. El feminismo se encuentra muy presente, el cuestionamiento de fronteras y el orden establecido es una de las temáticas que comparten Espaivisor y Aural, mientras Espai Tactel habla de temas profundos e introspectivos, como el concepto de vanitas.

En sí, todas las galerías han llevado las obras y temáticas más actuales, que sin duda han llamado la atención e invitado a pensar en relación a éstas, algo que sin duda suma para atraer a coleccionistas. Como siempre, Arco es una feria en que todos los stands sacan a relucir sus mejores argumentos buscando atraer a todo aquel que se pase por ella, y sin duda, los stands de las galerías visitadas han estado a gran altura.

Baltasar Camps Estellés.

 

Danny y sus campeones, pasión, alma y raíces

Danny And The Champions of The World
Gira España 6,7,8,9 y 10 marzo – Vitoria (Hell Dorado), Valencia (Loco Club), Madrid (El Sol), Bilbao (Kafe Antzokia), Valles Piloña (AMC Bocanegra)
Sala Loco Club
C/Erudito Orellana nº 12
Valencia
Miércoles 7 de marzo del 2018 a partir de las 22:00 horas
Entrada anticipada 15 € Web Loco Club · Taquilla 18 €

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Danny And The Champions of The World

Desde que comenzase la década 10 del S.XXI ha ido creciendo considerablemente el reconocimiento popular de Danny y sus Campeones del Mundo, sobre todo a partir de sus últimos discos, el “Hearts and arrows” del 2011, el “Stay true” del 2013, el “What kind of love” del 2015 y el más reciente “Brilliant light” del 2017. A destacar también el directo “Live Champs!” del 2014, un trabajo que demostró el enorme potencial que poseen en vivo.

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Portada del disco ‘Brilliant light’ de Danny & The Champions of The World

Es el mencionado “Brilliant light” la razón principal de la nueva gira por España del australiano afincado en Reino Unido. Se trata de un trabajo doble compuesto por 18 canciones, algunas de las cuales podrían considerarse como las mejores de su carrera. Ejemplos de ello son “Bring me to my knees”, “Consider me” y “Gotta get things right in my life”.

Asimismo, y pese a la excesiva cantidad de cantinelas que obran en su contenido, hay otros temas destacables en ese disco como “Waiting for the right time”, “It’s just a game (that we were playing)”, “Never in the moment”… Y por supuesto qué decir de “In hit me” o de tres baladas como “You’ll remember me”, “Swift street” o “Don’t walk away”.

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Sus influencias son muy dispares, de auténticas instituciones musicales de la talla de Otis Redding, Arthur Alexander, Willy DeVille, Bob Dylan, Tom Petty… El tono épico de sus guitarras y el excelente acompañamiento musical por parte de los miembros de la banda de Campeones son otros factores a destacar. Al final podríamos decir que su estilo es música de raíces americana que cabalga entre folk, country, soul, rock y rhythm&blues.

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Cartel de la gira española Marzo 2018 de Danny and The Champions of The World

Para un servidor que ha tenido el privilegio de verles alguna vez en directo, mención especial a aquella extraordinaria experiencia en el Castillo de Frías (Burgos) dentro del Festival homenaje a The Last Waltz, es una vivencia imborrable, una auténtica ceremonia gracias a ese cóctel apasionado y arrebatador, cuyo buen rollo tanto conecta con los asistentes.

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Danny And The Champions of The World

Lugares como Vitoria Gasteiz en Helldorado, Loco Club en Valencia, El Sol en Madrid, Antzokia en Bilbao y Piloña en Asturias son los sitios por donde pasará el Tour de Danny and The Champions of The World. Dificílmente, por no decir imposible, alguien saldrá decepcionado de una de las citas de esta esperada y recomendable gira. Ineludible para los amantes de la música popular de calidad.

Juanjo Mestre

Doctor Divago presentará su flamante nuevo disco

Doctor Divago
Sala Loco Club
C/Erudito Orellana nº 12
Valencia
2 de Marzo del 2018 a partir 22:30 horas
Entrada anticipada 8€ en Movingtickets, Wegow, en la web de Loco Club o en Harmony Discos
Entrada en Taquilla 10€

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Manolo Bertrán, cantante, compositor y guitarrista de Doctor Divago.

El duodécimo disco de la banda valenciana Doctor Divago vio la luz de forma oficial el pasado 8 de enero. Grabado y mezclado entre los estudios Elefante y Stardust de Valencia, está formado por 11 temas compuestos por el vocalista y guitarra Manolo Bertrán. Junto a él los otros cuatro miembros habituales del grupo, es decir, Antonio Chumillas García “Chumi” a la armónica, Asensio Ros “Wally” a la batería, Edu Cerdá al bajo y David Vie a la guitarra. A ellos se suma la habitual producción de Dani Cardona más las colaboraciones puntuales de Victoria García con el cello, Vanessa Juan con la trompa o Gabriele Del Vecchio con el órgano.

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David Vie, Edu Cerdá, Manolo Bertrán, Antonio Chumillas “Chumi” y Asensio Ros “Wally”

El título del mismo, “Complejo Alquería Frailes 13″ tiene que ver con la dirección del local de ensayo donde trabajan desde el año 1989 y en él se mantiene la línea de ese universo tan personal de los valencianos.

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Imagen-mosaico con Manolo Bertrán, Wally, David Vie y Edu Cerdá

Canciones que reflexionan sobre otras presencias que cohabitan con uno mismo como “El gemelo malvado”, “Mi querido amigo” o “Todos los cielos son una misma vida” alternan con la fina ironía de “Aún queda vino”, los trascendentales y en algunos casos místicos como “El humor”, “Sonámbulo”, “Los pies en la tierra”, “El viaje largo” o los dos temas promocionales “Al cuarto día” y “Engáñame”, ambos con videoclip a cargo de Rubén Soler. La temática del boxeo, tantas veces frecuente en clásicas canciones de esta banda vuelve aparece en “El tercer hombre en el ring”, dedicada al árbitro Ruby Goldstein.

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Cartel presentación con portada disco ‘Complejo Alquería Frailes 13′

En el Loco Club de Valencia se presentará este estupéndisimo disco junto a otros temas clásicos de su repertorio. Y sí, podemos estar seguros de que será un espectacular concierto tal y como Doctor Divago acostumbran, exhibiendo todo su potencial en directo. Altísimamente recomendables.

Juanjo Mestre