Manu Blázquez gana el premio DKV Seguros / MAKMA

D759 in B minor de Manu Blázquez
Premio DKV Seguros/MAKMA 2018

Concluyó la resolución del Premio de Dibujo DKV Seguros – MAKMA reconociendo como ganadora la obra D759 in B minor de Manu Blázquez. El objetivo de esta convocatoria es premiar a un proyecto expositivo inédito inspirado en un relato para todos los públicos, utilizando el dibujo contemporáneo, además de fomentar la producción y difusión de artistas emergentes.

D759 in B minor toma como referencia la Sinfonía Inacabada de Schubert, una obra romanticista que, como su nombre indica, no fue terminada debido a la muerte del compositor. La suposición de que no estuviera acabada se debe a que solo se compone de dos movimientos, cuando lo normal era que las sinfonías constaran de cuatro, aunque en este caso no se encuentra evidencia de que Schubert tuviera en mente otros dos movimientos.

Detalle de la obra D759 in B minor de Manu Blázquez ganadora del premio DKV Seguros Makma

Detalle de la obra D759 in B minor de Manu Blázquez ganadora del premio DKV Seguros MAKMA.

Blázquez, a partir de este proyecto, da un estado físico a la sinfonía austriaca. Las notas musicales y pentagramas quedan transformados en rectángulos negros que le dan a la obra un aire minimalista, pero sobre todo abstracto. La sucesión de estos rectángulos, a primera vista, podría parecer que no guardan un sentido, pero si se observa con detenimiento puede vislumbrarse un procedimiento a la hora de posicionarnos. El artista parte de la propia definición de la palabra “nota”, en concreto a partir de estas acepciones: Acción y efecto de notar, escritura musical y sistema de signos convencionales que adopta para expresar conceptos matemáticos, físicos, químicos, etc.

La notación es la clave que da forma y sentido a esta obra, en este caso, una notación científica que se une con la música. Las notas son traducidas como números y los números van siendo colocados en orden, quedando en ocasiones separados entre sí dando una forma final que podría recordar a la notación que encontramos en un organillo o una pianola, aunque no se busque ese fin. En la obra de Blázquez se recogen un total de 14 grupos de instrumentos. Este tipo de notación tiene como fin romper visual y estéticamente con el lenguaje gráfico establecido.

Detalle de la obra D759 in B minor de Manu Blázquez ganadora del premio DKV Seguros / MAKMA

Detalle de la obra D759 in B minor de Manu Blázquez ganadora del premio DKV Seguros / MAKMA

El proyecto nació producto de una Beca de producción y estancia concedida por Kulturkontakt Austria en Viena, y será presentado en el MUVIM tras serle concedido el  premio DKV Seguros – MAKMA entre los meses de diciembre (2018) y febrero (2019).

Manu Blázquez (Valencia, España-1978) que desde sus inicios se ha interesado por el dibujo técnico y el grafiti, cursó estudios en la Universitat Jaume I de Castellón. Más tarde se trasladará a Italia donde estudiará en la Academia de Bellas Artes de Bolonia donde se diploma con la tesis Comunicazione e riproducibilità . Actualmente reside en Valencia.

Detalle de la obra D759 in B minor de Manu Blázquez

Detalle de la obra D759 in B minor de Manu Blázquez ganadora del premio DKV Seguros / MAKMA.

José Antonio López

Concluye la escuela de verano Aula de Artes

Aula de Artes
Fundación Bancaja
Plaza de Tetuán 23, Valencia
Julio de 2018

El pasado 27 de Julio de 2018 concluyó la escuela de verano Aula de Artes realizada en la Fundación Bancaja junto a Cruz Roja y el Espai Obert. Aula de Artes es un proyecto de integración social a través de la Terapia del Arte, con ella se ayuda a los pequeños a saber transmitir sus emociones y sentimientos.La escuela de verano es un espacio lúdico que permite a los niños evadirse y conocer nuevos entornos enfocados en el arte, fomentando el aprendizaje y la comunicación a través de las distintas disciplinas. El surrealismo, la abstracción, el arts&crafts y el arte povera son la vía que conecta la expresión de los pequeños con sus manos, creadoras de lo que sienten.

El estado de ánimo, sus vivencias, etc., quedan reflejados en su arte, siendo una vía de escape a través de la expresión artística. Esta liberación supone un soplo de aire fresco dentro de su día a día, comprendiendo, así, que existen otras formas de amar, sentir y compartir. La originalidad que demuestran los pequeños es desbordante y la forma con la que transmiten sus cavilaciones muestra que de niños todos somos artistas.

Fotografía tomada durante la sesión de Arte Povera junto a Dimitris Tzikopoulos. Imagen cortesia de la Fundación Bancaja

Fotografía tomada durante la sesión de Arte Povera junto a Dimitris Tzikopoulos. Imagen cortesia de la Fundación Bancaja

La vía que toma la escuela de verano para que comprendan el arte contemporáneo es la práctica y no la teoría. Los conceptos, aunque complejos, son aprendidos a partir de la técnica junto a la utilización materiales reciclados. La facilidad con la que asimilan estilos tan complejos como el surrealismo o la abstracción es impresionante, hecho que pude observar durante la sesión sobre el arte povera.

Dimitris Tzikopoulos fue el artista elegido para esta sesión. Natural de Grecia y afincado en la Comunidad Valenciana, practica la escultura y el land art, analizando, a partir de estas disciplinas, la estructura social y los individuos junto a nociones como el equilibrio-desequilibrio, fuerzas conflictivas, gestos-impresiones y espacio negativo-positivo. En esta ocasión, utilizó el arte povera, una disciplina que utiliza elementos reciclados y de fácil obtención, surgido a finales de la década de 1960.

Dimitris enfoca el arte povera en torno al tema de la escuela y cómo las niñas y los niños la perciben. El objetivo marcado era deconstruir la escuela, formando una nueva a través de la expresión artística, basándose en un concepto esencial: aprender es más importante que estudiar. Los pequeños realizaron desde futbolines, cohetes, coches e incluso una performance que trataba a la escuela como una cárcel, representada por un par de niñas, todo ello con objetos reciclados.

Fotografía tomada durante la sesión de Arte Povera junto a Dimitris Tzikopoulos. Imagen cortesía de la Fundación Bancaja

Fotografía tomada durante la sesión de Arte Povera junto a Dimitris Tzikopoulos. Imagen cortesía de la Fundación Bancaja

La conclusión que quedó sobre la percepción que tienen sobre la escuela fue más que negativa. No existe ningún elemento positivo dentro de sus creaciones, sino frustración, tristeza y atadura, elementos que no compaginan con la infancia. Las aulas son una prisión más que un lugar de aprendizaje y convivencia y la presión de los deberes y notas no ayuda. En cambio, en la Aula de Artes se observa todo lo contrario, los niños pasan la mayoría de tiempo sonriendo, compartiendo y, sobre todo, divirtiéndose. Aula de Artes tiene como bandera las palabras libertad, límite y amor.

La ayuda que supone esta escuela de verano para los niños es crucial y, dicho por ellos mismos, les cambia vida. A título personal, creo que se debería de incentivar más este tipo de escuelas de verano donde se desarrolle la capacidad creativa de los niños. En cuanto al sistema escolar, creo que ha quedado demostrado que los deberes y las clases teóricas han quedado más que desfasadas y hay que promover un sistema más práctico donde se desarrollen todas las capacidades, incluidas las artes, que andan algo abandonadas.

Fotografía tomada durante la sesión de Arte Povera junto a Dimitris Tzikopoulos. Imagen cortesia de la Fundación Bancaja

Fotografía tomada durante la sesión de Arte Povera junto a Dimitris Tzikopoulos. Imagen cortesía de la Fundación Bancaja

El Jardín Autómata de Olga Diego

El Jardín Autómata de Olga Diego
Centre del Carme
Calle del Museo, 2. Valencia.
Hasta el 28 de Octubre.

El dia 19 de Julio tuvo lugar la inauguración de El Jardín Autómata de Olga Diego en la sala Dormitorio de el Centre del Carme. La obra se mantendrá expuesta hasta el dia 28 de Octubre.

“¿Sería posible recrear El Jardín de las Delicias de El Bosco en una instalación de esculturas inflables y electrónicas?” es así como El Centre del Carme nos presenta el Jardín Autómata, una reinterpretación de la obra del pintor gótico El Bosco en el contexto del siglo XXI. Las figuras detallistas de la obra flamenca quedan transformadas en autómatas de plástico. Olga Diego nos invita a introducirnos en su obra paseando junto a las figuras fantásticas, dejando al espectador ser parte de ese universo.

Detalle de la obra El Jardín autómata de Olga Diego.

Detalle de la obra El Jardín Autómata de Olga Diego.

La obra se inspira en la tabla central del tríptico; esta parte se conoce con el mismo nombre que la obra completa. Los autómatas están basados en los personajes que aparecen en la parte centro y baja de la tabla. El Jardín Autómata nos muestra ese mismo desorden y orgia representados en la obra de El Bosco. A este caos se une la electrónica. Los cables entrelazan a los personajes dándoles luces interiores, creando una impresión futurista dentro de la Sala Dormitorio.

Los autómatas, al igual que los personajes de la obra de el Jardín de las Delicias, son la representación de la sociedad. Olga Diego, a diferencia de El Bosco, da un giro a la crítica que expuso el pintor flamenco sobre la Baja Edad Media, resolviendo esa crítica puritana con una celebración de la variedad que existe en el mundo actual. Los personajes del El Jardín Autómata son el reflejo de la libertad de pensamiento, sexual, etc., junto a nuevas luchas, como la animalista, fusionado animales con humanos. Todo ello esculpido en plástico, material con el que Olga Diego crea su jardín, haciendo una crítica sobre uno de los mayores pecados de la era contemporánea: la contaminación.

Detalle de la obra EL Jardín Autómata de Olga Diego.

Detalle de la obra EL Jardín Autómata de Olga Diego.

Uno de los principales objetivos de Olga Diego es que el espectador se meta dentro del Jardín Autómata. Al entrar en la Sala Dormitorio solo vemos algunos de los personajes, por lo que al visitante tiene que adentrarse en el centro de la sala para contemplar la obra en su totalidad. De este modo, la artista consigue que el observador se vea reflejado y vea los pecados y lujurias de nuestro siglo. Así consigue que actúen ante los problemas de nuestro mundo

El Jardín Autómata es la creación más ambiciosa de Olga Diego. El tamaño de esta obra no tiene comparación con las anteriores donde también se ha usado el plástico, como Art in Flight o The Bubble Woman Show.

Vista de la exposición Jardín Autómata. En la imagen, José Luis Pérez Pont y Olga Diego. Cortesía del Centre del Carme

Vista de la exposición Jardín Autómata. En la imagen, José Luis Pérez Pont y Olga Diego. Cortesía del Centre del Carme.

José Antonio López

 

El legado Joan Verdú en la Fundación Antonio Pérez

‘Obra Gráfica y Múltiples’
Museo de Obra Gráfica de San Clemente
Plaza Mayor. San Clemente (Cuenca)
Hasta el 30 de Septiembre

El pasado 5 de julio tuvo lugar la inauguración de la exposición temporal ‘Obra Gráfica y Múltiples’ de Joan Verdú en el museo de Obra Gráfica de San Clemente, Cuenca. La Exposición está formada por un total de 30 obras, en su mayoría serigrafías. La exposición podrá ser visitada hasta el 30 de septiembre.

Dentro de la ‘ Obra Gráfica y Múltiples’ se puede observar cómo Verdú juega con una serie de conceptos que hacen caracterizar su obra: las referencias a estilos artísticos como el cubismo o el arte pop, las referencias críticas a elementos de la vida cotidiana, el juego de palabras, autorretratos y sus características obras con agujeros.

MOLT-FRÁGIL-CRISTall, autorretrato de Joan Verdú. Imagen cortesía del Museo de Obra Gráfica de San Clemente

MOLT-FRÁGIL-CRISTall, autorretrato de Joan Verdú. Imagen cortesía del Museo de Obra Gráfica de San Clemente

A lo largo de la exposición, Verdú da dos alternativas al visitante: quedarse con la primera impresión o, por el contrario, decidir adentrarse a la interpretación la obra. La doble interpretación se muestra tanto en lo visual como en el juego de palabras, tan representativo de Verdú. Alguna de las obras que muestran esta características son Catálogo de material dionisíaco o POTS; esta última juega con la señal de ‘STOP, dando un giro a sus letras que, traducidas del valenciano, significa ‘puedes’.

La obra de Verdú destaca por ser muy crítica. Le gustaba hablar de las injusticias e ir en contra de los poderosos, lo que le ha causado numerosos problemas al artista a la hora de dar difusión a su obra. Un ejemplo de la crítica son sus obras que hacen referencia al consumismo, dándole un giro a cosas que se encuentran en la vida cotidiana

APRÉS LA DOUCHE. Obra que muestra el uso de los agujeros tan característicos. Imagen cortesía del Museo de Obra Gráfica de San Clemente.

APRÉS LA DOUCHE. Obra que muestra el uso de los agujeros tan característicos. Imagen cortesía del Museo de Obra Gráfica de San Clemente.

Por último sus famosos agujeros. Verdú con ellos nos abre camino hacia el abismo, lo desconocido. Esta profundidad la consigue con la introducción de un elemento tan simple como es un agujero en un objeto, demostrando la gran maestría de este artista en crear conceptos profundos dentro de su obra. La obra Big Potato With Holes nos muestra con claridad esta idea, retorciendo nuestra concepción de una patata, creando así un objeto con un aura de misterio y desconocimiento.

Sin duda la obra de Verdú se ha adentrado en el Museo de Obra Gráfica gracias a la amistad que mantenía con Antonio Pérez. Dentro del museo, además de la exposición temporal, encontramos la exposición fija donde se encuentran obras de gran valor de autores como Antonio Saura, Antoni Tapies, El Equipo Crónica, etc. La villa de San Clemente además posee el museo etnográfico y mucho patrimonio histórico como puede ser la Parroquia de Santiago Apóstol, la Torre Vieja o el arco “Romano”.

BICYCLE, en esta obra se nos muestra las distintas influencias de las que bebe Joan Verdú, las cuales marcan su camino. Imagen cortesía del Museo de Obra Gráfica de San Clemente.

BICYCLE, en esta obra se nos muestra las distintas influencias de las que bebe Joan Verdú, las cuales marcan su camino. Imagen cortesía del Museo de Obra Gráfica de San Clemente.

José Antonio López

La Galería Estampa inaugura la Biblioteca Americana

La Biblioteca Americana
Galeria Estampa
C/Justiniano, 6. Madrid.
Del 12 de Julio hasta el 20 de Julio de 2018.

El Jueves 12 de Julio a las 8 de la tarde tendrá lugar la inauguración de la exposición ´La Biblioteca Americana´ en la Galería Estampa, Madrid. La exposición está compuesta por una serie de poemarios escritos por autores de iberoamérica. La exposición se mantendrá en la galería hasta el 20 de Julio.

‘La Biblioteca Americana’ es una colección literaria donde se unen íntimamente la poesía y la ilustración. Junto a los distintos autores iberoamericanos se les han unido ilustradores españoles que han dado forma y color a sus versos marcando el objetivo de unir la poesía americana con la ilustración española.

Detalle de la exposición 'La Biblioteca Americana'. Imagen cortesía de la Galería Estampa.

Detalle de la exposición ‘La Biblioteca Americana’. Imagen cortesía de la Galería Estampa.

La poesía es un arte que posee gran expresión, el sentido que ella guarda puede reinterpretarse en otras artes, tomando distintas formas que nos hagan sentir, ese es uno de los objetivos que quiere mostrar la exposición. Cada ilustrador ha sido elegido de forma deliberada para entender la obra de cada poeta adaptándose a los versos para crear así una obra final perfecta. La muestra de ello es el largo proceso que ha llevado este proyecto desde que lo iniciaran en 2009.

Los poemarios están compuestos por un total de 9 ilustraciones acompañadas por poemas enteros o por los versos de la obra que pasan por todas las ilustraciones, aspecto que le da una estética muy agradable a la vista y que e da uniformidad a la colección. Cada obra tiene como portada la bandera de su país. Como colofón en cada libro se encuentra una obra original.

Detalle de la exposición 'La Biblioteca Americana'. Cortesía de la Galería Estampa.

Detalle de la exposición ‘La Biblioteca Americana’. Imagen cortesía de la Galería Estampa.

Dentro de la exposición encontramos a un representante de cada país de iberoamérica junto a un ilustrador español, a continuación encontrarán la lista de obras:

- ‘Celebraciones’ (Bolivia) Eduardo Mitre y Luis Mayo

- ‘Baladas de la memoria’ (Chile) Pedro Lastra y Fernando Álamo

- ‘Gatos’ (Colombia) Darío Jaramillo y Ramiro F. Saus

- ‘Ballenas’ (México) Vicente Quirarte y González de la Calle

- ‘Nueve sonetos’ (Brasil) Ledo Ivo y Luis Feito

- ‘Los sueños de mi padre’ (Cuba) Orlando González y Elena Blasco

- ‘Emergencia’ (Argentina) Mariano Peyrou y Carlos Forns

- ‘La plegaria infinita’ (El Salvador) Jorge Galán y Sara Huete

- ‘El rostro que no se ve’ (Venezuela) Rafael Cadenas y Eduardo Arroyo

- ‘Area de comienzo’ (Uruguay) Ida Vitale y Jaime Aledo

- ‘Botella al ma’r (Puerto Rico) José Luis Vega y Óscar Lagunas

- ‘Sueños de floripondio’ (Guatemala) Humberto Ak’abal y Fernando X. González

- ‘Brevario’ (Honduras) León Leiva y Luis Canelo

- ‘Una flor amarilla’ (Perú) Micaela Chirif y Karina Beltrán

- ‘La Marilyn Monroe de Santo Domingo’ (República Dominicana) Frank Báez y Nono
Bandera

- ‘Ariadna’ (Paraguay) Jacobo Rauskin y Nuria Rodriguez

- ‘Jacarandas’ (Ecuador) Iván Carvajal y Alejandra Freymann
Aún faltan por publicar las obras de Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

Imagen de la portada del texto. Cortesía de la Galería Estampa.

Imagen de la portada del texto. Cortesía de la Galería Estampa.

José Antonio López

Los Fantasmas de “Prácido Domingo”

‘No hay que ser una casa para tener fantasmas’, de la compañía Prácido Domingo
Espacio Inestable
Aparisi i Guijarro 7, Valencia
5 y 6 de Julio de 2018

El pasado 5 de Julio tuvo lugar la interpretación de la danza teatro ‘No hay que ser una casa para tener fantasmas’, realizada por la compañía Prácido Domingo en la sala Espacio Inestable. La sala, en este 2018, ha cumplido su 20 aniversario como compañía teatral y 15 años como sala de exhibición. A modo de celebración realizaron un ciclo de obras de danza para acabar la temporada.

‘No hay que ser una casa para tener fantasmas’ es una obra que nos habla de nuestros fantasmas, de cómo forman parte de nosotros y cómo pasan de un cuerpo a otro sin que nos demos cuenta. Esta obra trata del amor, el dolor, el sufrimiento, la angustia, la calma y todas esas sensaciones que nos causan las experiencias que vivimos en nuestro día a día y que nunca se separan de nosotros. Estos fantasmas toman el control de nuestro cuerpo convirtiéndonos en sus marionetas, simples desechos de carne a su merced, dejándonos dos opciones: seguir bajo su control o luchar contra ellos.

Fotografía de la obra 'No hay que ser una casa para tener fantasma'. Imagen cortesía de Prácido Domingo.

Fotografía de la obra ‘No hay que ser una casa para tener fantasma’. Imagen cortesía de Prácido Domingo.

La obra se asienta en tres pilares fundamentales: la danza butoh, el Aikido y la danza contemporánea. La danza butoh tiene su origen tras finalizar la II Guerra Mundial; se buscaban nuevas formas de expresión con el cuerpo que representaran la situación que se vivía en Japón durante la década posterior a la explosión de las bombas atómicas. El bailarín se convierte en una marioneta y con ella intentan expresar los temas más internos del yo, nuestros fantasmas. La danza butoh es una danza tranquila y muy expresiva que, en esta obra, se ve interrumpida por el Aikido, de movimientos bruscos y secos. El Aikido es un arte marcial que busca la defensa personal y el conocimiento total del individuo tanto corporal como espiritualmente. La danza contemporánea actúa de aglutinante final entre el Aikido y el butoh.

La obra se debate entre esta dualidad. Los actores pasan de la tranquilidad al conflicto y viceversa. El Aikido y la danza butoh forman un todo en el escenario al igual que lo hace el yin y el yang en el taoísmo. Esta dualidad explica nuestro eterno conflicto con nuestros fantasmas. En la obra, el control es total cuando hacen de marionetas, formando figuras imposibles y agarrándose de formas impensables, siendo arrastrados por quien les controla en ese momento. El contraste del Aikido nos lleva a una danza frenética, pero silenciosa, acompañada simplemente por las pisadas de los bailarines y sus jadeos.

La obra tiene lugar en un escenario vacío, con unos pocos focos que iluminan los cuerpos de los bailarines de una forma tenue. Los focos forman luces y sombras por todo el escenario, con las que juegan, creando, así, formas abstractas acompañadas con susurros y risas de los intérpretes, posibilitando un espacio onírico perfecto para recrear nuestra relación con los fantasmas que nos rodean.

Fotografia de la obra 'No hay que ser una casa para tener fantasmas'. Imagen cortesia de Prácido Domingo.

Fotografia de la obra ‘No hay que ser una casa para tener fantasmas’. Imagen cortesia de Prácido Domingo.

Prácido Domingo es una compañía teatral gallega compuesta por Belén de Bouzas, Francisco y Diego Martínez, exalumnos de la ESAD de Galicia. Con esta obra consiguieron el primer premio en el certamen Xuventude Crea, organizado por la Xunta de Galicia.

Espacio Inestable cerró la temporada con ‘La femme qui marche’, de Natalia Fernades, una obra que trabaja con la idea del conocimiento a través del cuerpo y la experiencia física como motor del pensamiento. El 4 de Septiembre de 2018 volverán a abrir sus puertas con el Festival Internacional de Teatro y Danza.

Fotografía de los tres actores de la obra: Belén de Bouzas, Francisco y Diego Martínez. Imagen cortesía de la compañía Prácido Domingo

Fotografía de los tres actores de la obra: Belén de Bouzas, Francisco y Diego Martínez. Imagen cortesía de la compañía Prácido Domingo

José Antonio López

¡Los Piratas Asaltan el Teatro Olympia!

¡Los Piratas Asaltan el Teatro Olympia!
Teatro Olympia
Carrer de Sant Vicent Màrtir, 44. València
Hasta el 22 de julio de 2018

El pasado 28 de Junio comenzó un ciclo de obras teatrales organizado por la escuela de artes escénicas ‘Off’. Este ciclo de obras se compone tanto de obras compuestas por integrantes de la propia escuela, como de interpretaciones de grandes obras teatrales como ‘Ubú Rey’, de Alfred Jarry, o ‘Historia de una Escalera’, de Buero Vallejo. La obra teatral de la que tratará este artículo es ‘Piratas: Aventura en el Mar de Plástico’, escrita por Umar Ruiz e interpretada por la compañía Arieta Teatre.

‘Piratas: Aventuras en el Mar de Plástico’ se ubica en un futuro distópico donde la contaminación ha acabado con el mundo tal como lo conocíamos. La Capitana Jade y Otis, interpretados por los actores Violeta Moreno y Umar Ruiz, suben a su barco y ponen rumbo al pasado para salvar el mundo. Este concepto que a primera vista nos podría dar una idea de una obra dura, al contrario se nos presenta de una forma amena, adaptada a un público infantil tomando el recurso de los piratas para mostrar a los más pequeños la responsabilidad que tenemos respecto a la contaminación de una forma divertida para que, como ha comentado la compañía, no encuentren la introducción de éste como algo brusco o como una norma u obligación.

La Capitana Jade y Otis montados en el barco. Imagen cortesía de Violeta Moreno.

La Capitana Jade y Otis montados en el barco. Imagen cortesía de Violeta Moreno.

En la obra se mezclan clichés clásicos como el recurso de los piratas o el malo, encarnado por el tataranieto del capitán Barbanegra, interpretado por Umar Ruiz (el cual es malo sin tener algún motivo o un pasado traumático), con la introducción de elementos de la cultura actual, como puede ser la estética steampunk que recuerda a largometrajes como ‘Waterworld’, viajes en el tiempo donde hacen un guiño a la serie ‘Doctor Who’, canciones famosas como ‘Quiero oir tu voz’ de Mago de Oz y, cómo no, la archiconocida saga de Piratas del Caribe.

La obra usa muy pocos recursos en el escenario. El espacio central queda enmarcado por el barco de la Capitana Jade. Los actores han comentado que el barco es totalmente reciclado usando recursos como palés. El barco nos transporta a distintos lugares como el mar futurista plagado de plástico o al lejano Oriente y, aunque no haya un gran atrezzo que lo justifique, la interpretación de los actores y el vestuario dan por válidas esas ubicaciones.

La Capitana Jade y Barbanegra enfrentándose. Imagen cortesía de Violeta Moreno.

La Capitana Jade y Barbanegra enfrentándose. Imagen cortesía de Violeta Moreno.

La compañía Arieta Teatre ha dado sus primeros pasos con esta obra de teatro. La compañía se compone por los dos actores mencionados con anterioridad: Violeta y Umar. Es una compañía de teatro que quiere enfocarse a un público escolar y que en un futuro quieren tocar otros temas usando la misma fórmula que en ‘Piratas: Aventura en el Mar de Plástico’. El uso de estos recursos harán la entrada más amena a temas tan serios para un público infantil que suele vivir inconsciente ante esos problemas que le afectarán en el futuro sin quitarles su inocencia.

La obra se seguirá interpretando los domingos 8, 15 y 22 de julio en la Sala Off, en el Carrer del Túria, 47. Si queréis aprovechar para ver a la escuela Off en el Teatro Olympia tenéis hasta el 3 de Julio.

Cartel de la obra de teatro "Piratas: Aventura en el mar de plástico". Cortesía de la Sala Off.

Cartel de la obra de teatro “Piratas: Aventura en el mar de plástico”. Cortesía de la Sala Off.

José Antonio López

¿No es país para jóvenes?

¿No es país para jóvenes?

Hace unos días entrevisté a un joven pintor mexicano, José Antonio Ochoa, el reciente ganador del premio de pintura de la Fundación Mainel. Repasando su trayectoria, me contaba con naturalidad cómo sus años de formación le llevaron de México a Chicago, luego a Sevilla y finalmente a Valencia. Ese detalle no me llamó la atención durante la conversación. Y precisamente por eso, testimonia algo de lo que tal vez no somos siempre conscientes, en el medio local: la capacidad de atracción que ejerce nuestra escena artística -y como parte de ella, la pictórica- entre creativos jóvenes. Seguro que, si nos preguntasen por la trayectoria vital de los artistas valencianos en el presente, tal vez muchos contestaríamos que lo normal entre jóvenes creadores es irse. Y sería parte de la verdad.

On the road de Jose Antonio Ochoa. Ganador XXI Premio Nacional de Pintura

On the road de Jose Antonio Ochoa. Ganador XXI Premio Nacional de Pintura. Imagen cortesía de Fundación Mainel.

Pero uno es historiador (del arte), cosa que ya no tiene remedio. Si te acostumbras a intentar mirar con un poco de perspectiva, surgen otros contextos, otros elementos de referencia. Empezando por las administraciones públicas, es ya lugar común tomar la apertura del IVAM en 1989 como el gran proyecto activador de la cultura artística valenciana contemporánea. Más allá de los altibajos en su historia, lo tiene todo para seguir siendo el referente esencial de la escena artística valenciana, por colección, por exposiciones, y por actividades. Desde fechas mucho más recientes, el Consorcio de Museos aspira a consolidarse como un actor atento a intereses y perfiles mucho más diversos, a proponer enfoques innovadores de gestión, y a vertebrar el territorio superando la tradicional focalización en la capital autonómica.

El siguiente elemento a considerar es, sin lugar a dudas, una Facultad de Bellas Artes de la UPV que ha tenido un desarrollo extraordinario en las últimas décadas. Bien dotada en cuanto a capital humano y a medios materiales, actúa como polo de atracción en la formación de -entre otros perfiles artísticos- pintores, dentro de una gran variedad de prácticas, de estilos y tendencias. Me cuesta valorarla como otra cosa que una historia de éxito: con sombras y luces, como todas, pero con neto predominio de las segundas, sobre todo si se compara con muchas de sus homólogas nacionales.

El coleccionismo privado siempre había estado ahí, pero ahora se está institucionalizando y va ganando visibilidad pública. Bombas Gens es el caso paradigmático, aunque ni mucho menos el único. Ahí están la Colección Martínez Guerricabeitia, o la Fundación Chirivella Soriano, o las múltiples iniciativas artísticas de DKV. Para cuando abra sede en 2020, las expectativas sobre la Fundación Hortensia Herrero son muy altas; lógicamente, tanto como el perfil de la familia Roig. Ninguna de estas colecciones se limita a un ámbito valenciano, pero tampoco se entendería que no contribuyesen a cultivarlo, incluyendo a los jóvenes.

Ya que hablamos de cultivar, las becas formativas para artistas también son importantes, incluso en tiempos de globalización y vuelos de bajo coste. Las becas Alfons Roig dan una dignísima continuidad a la labor ya centenaria de la Diputación de Valencia, en este campo. La colaboración del Ayuntamiento de Valencia con la Casa de Velázquez es un reciente añadido en este campo.

Exposicion XVIII Premio Nacional de Pintura. Cortesia de Jorge Sebastián Lozano

Exposicion XVIII Premio Nacional de Pintura. Imagen cortesia de Fundación Mainel

Y después de la formación, los premios para jóvenes. El concepto no está exento de dificultades, de las tensiones implícitas en diferenciar pintores jóvenes respecto a ¿emergentes? ¿media carrera? ¿precarios permanentes? La variedad de premios y enfoques refleja las soluciones propuestas, tanto desde la Administración como desde la sociedad civil. Hay dónde elegir: la Real Academia de San Carlos, el Senyera, el de la Fundación Mainel, el Mardel, la Bienal Comenge…

No quiero dejar de mencionar la continua vitalidad del arte público y el arte urbano, tan activos en nuestro entorno cercano. Intentar encajonar esa escena dentro de las coordenadas pictóricas, que son el marco de este texto, equivaldría a deformarla. Pero tampoco puede negarse que existen conexiones.

Por supuesto, esta panorámica -que no tiene ninguna pretensión de exhaustividad- estaría incompleta sin los retos de mejora. Muy especialmente, hay toda una serie de retos en cuanto a la escasa demanda de artes visuales en la sociedad valenciana. Los datos de mera asistencia a actividades artísticas hablan por sí solos. Sigue habiendo un desequilibrio entre la amplia oferta disponible y la demanda real. La compra de arte sigue siendo vista como algo fuera del alcance de las clases medias. En los casos en que sí hay voluntad de comprar, además, esa demanda se cubre mayoritariamente en ferias y foros internacionales. Todo esto se traduce a que los trabajadores del sector luchen seriamente por la mera supervivencia laboral, en un contexto caracterizado por la precariedad, según informes varios vienen refrendando.

Como consecuencia pero también como causa de lo anterior, tenemos un escenario de medios de comunicación culturales muy fragmentado e inestable. Esta problemática no es específica del ámbito valenciano, sino que forma parte de una situación general nacional. No faltan iniciativas de calidad; falta escala. Ojalá los recién recuperados medios de titularidad autonómica sirvieran para mostrar que información, entretenimiento y cultura pueden coexistir de maneras creativas. Queda mucho por aprender, en este campo, pero la propia MAKMA es un ejemplo estimulante.

Otro reto radica precisamente en la gran proliferación de iniciativas. Pensemos en la escena local de festivales, pocas semanas después de Russafart. A la vez, no lo neguemos, muchas iniciativas adolecen de inestabilidad y falta de continuidad. Por introducir aquí un actor tan esencial como son las galerías, la crisis financiera se llevó por delante profesionales que ya parecían consolidados en nuestra escena; pero no se trata sólo de la crisis, es algo más amplio. Algún día habrá que escribir la historia de tantas galerías que abren y desaparecen antes de dos años, la de los premios que dejaron de convocarse tras pocas ediciones, la de ferias de arte o salas públicas de exposiciones que cierran tras décadas de actividad…

Inauguración XIX Premio Nacional de Pintura. Cortesía de Jorge Sebastián Lozano

Inauguración XIX Premio Nacional de Pintura. Imagen cortesía de Fundación Mainel

Dándole la vuelta a la moneda, no es menos reseñable el mérito y el esfuerzo detrás de las iniciativas que sí se mantienen en pie. Al principio cité un ejemplo, que conozco de primera mano, las 21 ediciones del premio de pintura Mainel para pintores menores de 35 años; por él han pasado muchísimos nombres que hoy ya vemos consolidados dentro del panorama expositivo. El mérito nunca corresponde a una sola institución, sino que suele explicarse por la colaboración de otros actores; en este caso, la generosa participación de los jurados es un punto esencial.

En cuanto a los propios artistas, la disparidad de situaciones entre ellos es tan grande que dificulta un diagnóstico compartido. Poco en común tienen nuestros nombres más internacionales y tantos jóvenes que empiezan a enviar sus dossiers al terminar la carrera. La dureza de la profesionalización artística es extrema. Desde el asociacionismo profesional, AVVAC ha jugado un papel relevante de organización y denuncia durante muchos años. Sus actuales problemas institucionales hacen visible la fragilidad de la estructura, el escaso atractivo del esfuerzo colectivo, que sin embargo sigue siendo imprescindible.

Mucho de todo esto resulta evidente al leer las entrevistas a artistas que vertebran Espais d’Art, la estupenda exposición todavía visitable en Bancaja. La propia sede de esa exposición es emblema del amargo devenir de un actor económico y social tan importante como fue la principal caja de ahorros valenciana. Los damnificados en ese proceso fueron muchísimos; uno de ellos, poco visibilizado, fueron los propios artistas valencianos. El actual equipo gestor sigue planteando exposiciones útiles en este sentido, cosa también digna de agradecimiento, pese a una limitación radical de medios, en comparación con los años dorados. Por contraste, el Caixaforum será sin lugar a dudas un foco de enriquecimiento cultural para Valencia, pero está por ver si se prestará una atención grande a la escena local. No parece ser parte de su modelo institucional, ni tampoco tendría por qué serlo, pero el nicho y la necesidad existen.

Tantos logros y tantos retos no deberían hacernos perder de vista el resultado de toda esta escena, aquí apenas bosquejada. Y no es otro que una galaxia -no se busquen aquí metáforas futbolísticas, por favor- de abundantes e interesantes pintores valencianos jóvenes. Por supuesto, no es sencillo definir su valencianidad, más allá de la circunstancia biográfica de formarse o estar activos, más o menos establemente, en Valencia. Pero, aprendiendo de nuestra historia, estaría bien que les valorásemos aquí antes de que obtengan fuera el reconocimiento que merecen.

Exposición XX Premio Nacional de Pintura. Cortesía Jorge Sebástian Lozano

Exposición XX Premio Nacional de Pintura. Imagen cortesía de Fundación Mainel

Jorge Sebastián Lozano
Universitat de València