EL NEOPICTORIALISMO DE JOSÉ MANUEL BALLESTER

‘Bosques de luz’ de José Manuel Ballester
Fundación Bancaja
Plaza Tetuán 23, Valencia
Hasta el 23 de septiembre de 2018

Hasta la segunda decena del mes la aclamada fotografía pictórica del apremiado José Ballester se hace hueco en la Fundación Bancaja con ‘Bosques de luz’, una exposición comisariada por María de Corral y Lorena Martínez de Corral que plasma por medio de 21 obras la última década del artista madrileño a través del estudio del tiempo, la luz y el espacio; y como estos, en palabras de las mismas comisarias, “son testigos para justificar, registrar, matizar e interrogar la actualidad y el progreso”.

Fotografía del artista José Manuel Ballester, las comisarias María de Corral y Lorena Martínez de Corral, y el Presidente de la Fundación Bancaja Rafael Alcón. Imagen cedida por la revista 'Valencia City'.

Fotografía del artista José Manuel Ballester, las comisarias María de Corral y Lorena Martínez de Corral, y el Presidente de la Fundación Bancaja Rafael Alcón. Imagen cedida por la revista ‘Valencia City’.

‘Bosques de luz’ se dispone a través de temas tan utilizados y demandados como son el paisaje y los museos, además de una singular sección llamada “Los espacios ocultos”, donde presenta una relectura, libre de personajes, de la obra maestra renacentista ‘La Anunciación’ de Fray Angelico. Tal como señala María de Corral, “Ballester toma el espacio del Renacimiento para enseñarlo junto con el espacio actual” y, de esta forma, el artista despoja a la pieza de su historia y la vuelve a imprimir sobre lienzo para darle a la espacialidad un nuevo carácter teórico.

'Lugares para una Anunciación' de José Manuel Ballester. Imagen cortesía de la revista 'Economía 3'.

‘Lugares para una Anunciación’ de José Manuel Ballester. Imagen cortesía de la revista ‘Economía 3′.

Las obras paisajísticas destacan por temas urbanísticos, así como por la naturaleza y lo industrial, que se combinan entre sí capturando la geografía desde el corazón edificado de Asia, la gran China, hasta el salvaje e inhóspito pulmón amazónico brasileño, pasando por la progresiva industrialización que separa ambos planos, donde el propio artista destaca la mirada dual, pasada y futura, desde la que poder contemplarlas. De esta forma Ballester plasma la relación encontrada entre lo natural y lo artificial, al igual que entre la fotografía y la pintura, para presentarnos el choque de la experiencia urbana que confronta al individuo junto con la globalización.

De igual modo, los museos, presentados por medio de una serie de complejas fotografías, sitúan el espacio y la luz como los grandes protagonistas de estas, invitándonos a vaciar nuestros museos reales y memorísticos para plantear nuevos enfoques que sean capaces de abordar nuestro pasado y futuro. Además, Ballester incide sobre la idea de que ningún espacio es capaz de contener la auténtica esencia de la cultura, pues solo simbolizan una selección fragmentada y descontextualizada de esta que necesariamente ha de ser revisada para el desarrollo de nuevos planteamientos acordes con el tipo de sociedad y tecnologías actuales.

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Museo Arqueológico Nacional 18. Fotografía realizada por el propio artista.

Al igual que en el anterior apartado, la totalidad de la exposición queda singularizada por los grandes formatos y la carente presencia humana. Pues el artista, al parecer, siente una gran predilección por esos lugares abandonados, ocultos o derruidos donde la presencia directa se hace a un lado para destacar esa progresiva y desapercibida belleza camuflada de devenir y marginalidad. Todo gracias a un laborioso proceso que abarca desde el previo y minucioso estudio de documentación, composición y captura de la imagen, hasta la modificación e impresión digital directa que refuerza las texturas y colores por medio de novedosos soportes como son las cajas de luz, el metacrilato o el dibond.

Vista en altura desde la Ópera de Garnier. Obra llamada 'París desde Garnier'. Fotografía capturada por José Manuel Ballester.

Vista en altura desde la Ópera de Garnier. Obra llamada ‘París desde Garnier’. Fotografía capturada por José Manuel Ballester.

Los recursos visuales empleados por el artista en esta muestra cambian la posición del espectador frente al mundo exterior y frente a su propia memoria, lo confrontan metafóricamente frente a una realidad embellecida pero desolada, como espejo del recuerdo pasado y el momento venidero.

De la misma forma, el artista resume su obra en un intento de recoger todo lo que le ofrece la tecnología. Esta puesta en escena no trata solo de mostrarnos una estética directa, sino una representación de un nuevo arte que combina tradición y vanguardia por medio de fotografía digital y pintura. Tal como señala el propio Ballester: “Cuando comencé a estudiar el mundo de la fotografía digital descubrí el alejamiento que suponía la fotografía analógica respecto de la pintura. Con el nacimiento de la fotografía digital y sus posibilidades de manipulación, se producía un reencuentro con la forma de entender el proceso creativo muy afín a los procedimientos plásticos hasta ahora conocidos. Esta gran afinidad es la que ha creado un movimiento muy fuerte que me gusta nombrar “período neopictorialista”".

Imagen de.José Manuel Ballester, Premio Nacional en Fotografía, en la inauguración 'Bosques de luz'  en la Fundación Bancaja. Imagen de Irene Marsi.

Imagen de.José Manuel Ballester, Premio Nacional en Fotografía, en la inauguración ‘Bosques de luz’ en la Fundación Bancaja. Imagen de Irene Marsi.

Cristian Torada

FRESCURA PLÁSTICA EN ‘SUMMER ART TIME’

‘Summer Art Time’, de Javier Corral, Toya García, Eusebio López y Vicente Pla
Galería 9
Ciscar 7, Valencia
Hasta el 31 de julio de 2018

Para todos aquellos escépticos a la contemporaneidad artística, Galería 9 nos ofrece una fresca respuesta a través de su anual exposición colectiva ‘Summer Art Time’. Esta vez con la presentación de cuatro artistas: Javier Corral, Toya García, Eusebio López y Vicente Pla. Fotografía, digitalización, abstracción y figuración se unen para mostrarnos un nuevo saber que se sitúa en el paredón de la crítica y la opinión pública.

Dominando el tan desprestigiado y arriesgado arte de la fotografía y del diseño digital, Javier Corral presenta parte de su singular proyecto, ‘Residencial Hacinar’, por medio de ’46 Parabólicas’ y ‘Cemento y oro’. Sendas obras, realizadas a partir del estudio de la simetría geométrica y la pulcritud minimalista, pretenden mostrar al espectador una nueva y embellecida realidad desapercibida por todos a causa de la desenfrenada monotonía diaria. Corral, a través del encuadre, descontextualiza la realidad presente, limpiándola de forma gráfica, para presentarla como objeto de reflexión sobre el coetáneo momento. Tal como señala el artista, “mi obra surge de la realidad y a ella vuelve convertida en obra tangible para cerrar un círculo; un proceso de pared a pared, tras el viaje digital de pantalla en pantalla de cada fotografía”

Obra de la exposición ‘Cleantecture, de Javier Corral. Fotografía cortesía del artista.

Por otro lado, Toya García nos enseña su marcada figuración por medio de un extracto de su proyecto ‘Sinergias’. En él busca la interconexión entre distintas realidades. Toya dispone el lienzo como un nuevo universo, libre y vasto, donde crear sin límite alguno una narración abierta a múltiples interpretaciones, a acontecimientos simultáneos, que discurren al unísono entre sí reflejando una realidad multiforme y un tanto variopinta. Para ello establece una obra collage mediante formas finitas entre las que se encuentran siluetas humanas, animales, vegetales y mobiliario urbano, además de signos y símbolos geométricos, entre otros. De esta forma la artista realiza su obra a modo de puzle gráfico donde confluyen las distintas energías que nos rodean e invita a crear multitud de realidades por medio de ellas.

Fotografía del taller de Toya García. Imagen cedida por la artista.

Imagen del taller de Toya García. Fotografía cortesía de la artista.

De forma inversa, la controvertida abstracción lírica se deja influir levemente por la figuración de la mano del creador plástico Eusebio López. Manchas y líneas de colores se disponen hábilmente sobre un estudiado fondo que inmortaliza la armónica irradiación cromática deseada. Eusebio pretende sumergirnos en un lenguaje de expresividad que sitúe al espectador entre el etéreo mundo del artista y la realidad reconocible. Todo ello a través de la versatilidad de técnicas mixtas y experimentación cromática que generalmente aluden a sus grandes referentes pictóricos, como son Velázquez y Zurbarán –por medio de la gama de granates, ocres y negros– o al propio Miró, quien marca un saber hacer en su obra.

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Pieza de gran formato de Eusebio López. Imagen cortesía de Galería 9.

Al igual que Corral –y “cerrando el círculo”–, se nos presenta el discurso astral de Vicente Pla, un joven fotógrafo (cirujano de profesión) que parece mantener el pulso en ambas disciplinas. Su obra pretende capturar, a través del reflejo y la sombra, el encuadre y la composición, la idea platónica de lo inmanente y lo trascendente. Es decir, todo aquello que se encuentra entre la forma y la idea en un instante concreto que advierte sobre el resultado del devenir, pues sitúa al yo como consecuencia de un pasado, causa de un presente y el desenlace de un futuro tangible.

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Reflejo, extracto del proyecto ‘Transastral’ de Vicente Pla. Ilustración cortesía de Paula Pastor.

Bien es sabido que la contemporaneidad artística ha tenido que luchar desde su nacimiento por su propia legitimación social a causa de la fanfarronería de muchos y la creatividad de pocos. Sin embargo, el buen arte es aquel que no necesita de elogios, únicamente de formación, técnica y pericia suficientemente sólidas como para atraer al público, mostrándoles una visión diferente de sí mismos. Por lo que ‘Summer Art Time’ no es sino una representación de esto mismo, un colectivo de obras que esconden en su interior una belleza tanto en estudio como en forma.

Cristian Torada

LUIS ADELANTADO: EMERGENCIA Y PLURALIDAD ARTÍSTICA

‘CALL 20’ presentada por la Galería Luis Adelantado y ‘TheOLanguage’ de Geray Mena
Galería Luis Adelantado
Carrer de Bonaire 6, València
Hasta el 13 de septiembre de 2018

Nuevamente Luis Adelantado nos ofrece durante los siguientes meses estivales una puntera, versátil y arriesgada puesta en escena por medio de dos proyectos consecuenciales insertos en un mismo espacio. Por un lado, la que será la última convocatoria del “CALL 20” (XX Convocatoria internacional de jóvenes artistas) donde se expone de forma colectiva una muestra representativa llena de pluralidad técnica y vanguardia a manos de los noveles creadores Lluc Baños, Noémie Boulon, Ana de Fontecha, Esther Gatón, Carmen Jiménez, David Lerones, Elisa Pardo, Gianandrea Poletta, Cristian Raduta y Daniel Salamanca. Junto con la inauguración de ‘TheOLanguage’, creada por Geray Mena, el anterior premiado de la pasada edición del CALL, quien busca sorprender con una propuesta individual, realizada en la sala Boiler Room, poniendo como objeto expositivo aquel espacio donde la idea se convierte en materia, es decir, el propio taller artístico.

Abriendo el certamen, la idea re-utilizadora se hace latente a través de diferentes artistas, medios y discursos. Ejemplo de ello son Elisa Pardo y Noèmi Bouldon, quienes presentan sendas obras inspirándose en el concepto de patchwork. Reflexionando entorno al lenguaje de códigos mediante el cosido de bolsas inorgánicas creando formas cotidianas basadas en los tangrams con una estética un tanto urbana. O como Bouldon, alegorizando sobre el tan atrayente y enigmático devenir del tiempo a través de los pliegues y las grietas de sus lienzos.

"Patchwork" de Elisa Pardo realizados mediante bolsas sintéticas. Fotografía capturada por Cristian Torada.

“Patchwork” de Elisa Pardo realizados mediante bolsas sintéticas. Fotografía capturada por Cristian Torada.

Tampoco podría faltar el tan proliferado estudio del espacio, esta vez de la mano de la joven artista madrileña de carácter instalatorio Ana de Fontecha, quien presenta un proyecto en base a los espacios a raíz de los estándares sobre los que se construye y cómo el individuo interactúa con ellos. O las perplejas construcciones antropomorfas de Esther Gatón, que persigue el equilibrio a través de ‘Giro de cuello, movimiento de cabeza’; una pieza de poliestireno extruido y esponjas de cuatro columnas separadas para ser rodeadas, e incide sobre sus rozaduras, formación y auto sujeción, con lo que se muestra la fragilidad del momento.

Extracto de la obra 'Giro de cuello, movimiento de cabeza'. Imagen cortesía de la propia artista.

Extracto de la obra ‘Giro de cuello, movimiento de cabeza’. Imagen cortesía de la propia artista.

Seguidamente, la convencional contemporaneidad se manifiesta en artistas como Carmen Jiménez con su acercamiento a la abstracción a través de sus obras ‘Descifrar I y II’, que buscan por medio de la intuición, la sensibilidad y la poética, no solo representar la intención de la obra en sí, sino el proceso de creación, pues en él observamos el desdibujo, la transformación o la claridad del resultado final. El artista milanés Gianandrea Poletta presenta ‘Babilonia Objeto’, una imponente escultura formada por tres grandes siluetas que corresponden con las hojas de un platanero, apelando al dramatismo de la naturaleza crepuscular. O Cristian Raduta con un gran despliegue animalista evocando situaciones y personajes surrealistas, a veces un tanto absurdos y con un aire humorístico, nacidos de materiales industriales y que guardan gran relación con el bricolaje.

Pieza del escultor rumano Cristian Raduta. Fotografía cedida por Asun Bonilla.

Pieza del escultor rumano Cristian Raduta. Fotografía cedida por Asun Bonilla.

El mundo perceptivo nos acompaña por medio de las diferentes versiones de Lluc Baños y David Lerones. El primero de ellos se aproxima al lenguaje de las imágenes con dos esculturas de igual nombre ‘Lo que ves, lo que podría ser, lo que es’, buscando acercarse a la visión humana, es decir, a la acción natural de ver, representar y conocer. Mientras que Lerones nos enseña una cotidianeidad un tanto ajena a nuestra percepción diaria a través de su objetivo, imágenes descontextualizadas de su entorno y elevadas a su máximo exponente haciendo uso de una estética meramente poética que elude a esa tan desapercibida belleza primitiva de lo material.

Unidad de refracción hecha con restos de basalto de Lluc Baños. Imagen realizada por Cristian Torada.

Unidad de refracción hecha con restos de basalto de Lluc Baños. Imagen realizada por Cristian Torada.

Concluyendo esta última edición del CALL cabe mencionar la participación de Daniel Salamanca con su reflexivo video ‘52 semanas’ de su obra ‘Aquel que observa la hora’. En ella reflexiona sobre el concepto del horóscopo, su perpetua duración y cómo incursiona en nuestros días mediante una jerárquica escala de valores que orientan de forma fantástica nuestros días, escondiendo la opaca verdad.

Por otra parte, es Geray Mena, quien nos emocionó ya en la pasada convocatoria, el que nos muestra, desde la sala Boiler Room, una de las ideas más innovadoras envolviendo el ambiente de creatividad. Si bien el estudio de los talleres artísticos actualmente es un discurso en auge al que se suele recurrir con frecuencia, Mena logra manifestar una esencia singular. En ‘TheOLanguage’ se presenta, a través de una instalación mobiliaria y utilizando como epicentro la superficie donde trabajar y explorar, un perfecto engaño por medio de trampantojos combinados con materialidad y una compleja superposición de planos. De esta forma logra trasladarnos al origen platónico del arte concentrado en un llamativo e íntimo espacio con el artista y su propio concepto. Además de rodearnos de su mundo, sus ideas y gustos que, junto a los objetos, reflectan al espectador en la mirada del propio Mena.

Instalación de Geray Mena en la sala Boiler Room. Imagen cortesía de Asun Bonilla.

Instalación de Geray Mena en la sala Boiler Room. Imagen cortesía de Asun Bonilla.

Propuestas como el CALL de la mano de la Galería Luis Adelantado resultan, cuanto menos, indispensables, sobre todo en estos tiempos donde el arte está viviendo un escepticismo sin igual. Tanto por la confianza mutua entre galerista y artista, como por la gran apuesta al emergente y controvertido arte. Además de la gran visión internacionalizadora que supone para estos jóvenes creadores el poder compartir y entrelazar sus diferentes técnicas, estilos y discursos con otras culturas. Así como la oportunidad que se le ofrece al más destacado, teniendo este la posibilidad de exponer de una forma más íntima y directa su propio discurso de forma individual.

Día de la inauguración, Galeria Luis Adelantado (Valencia). Fotografía cortesía de Asun Bonilla

Día de la inauguración, Galería Luis Adelantado (Valencia). Fotografía cortesía de Asun Bonilla

Cristian Torada

EL ARTE DE DESVELAR LA AUTÉNTICA POLÍTICA

‘Política de gestos y de vida’ de Fernando Bryce
Galería Espaivisor
Carrer de Carrasquer 2, València
Hasta el 14 de septiembre de 2018

Espaivisor nos sorprende con la clásica antonomasia de arte, política e historia por medio de una controvertida e íntima mirada a través de una compleja puesta en escena: ‘Política de gestos y de vida’, creada y comisariada por Fernando Bryce. Este artista peruano ahonda en la memoria histórica a través de las reconstrucciones, recopilaciones e investigaciones de carteles cinematográficos, fotografías, grabados e incluso material publicitario de la época buscando recuperar esa esencia maleabilizada ya pasada. Acercándonos a personajes revolucionarios y hechos significativos de la historia universal del siglo XX como fueron las dos grandes guerras, o transportándonos al periodo de la dictadura militar chilena de Pinochet a cargo del grupo de acción C.A.D.A. (Colectivo Arte de Acción) y de la artista Lotty Rosenfeld. Todo ello con el único objetivo de presentarnos una nueva mirada del presente a través de dos verdades: esa establecida y consensuada por los organismos oficiales hasta el punto de nadie desestimarla, y aquella vivida y marginal, desprestigiada por estos mismos que solo se hace latente a través del sujeto presente.

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Fotografía de la exposición ‘Política de gestos y de vida’ de Fernando Bryce. Cortesía de la Galería Espaivisor.

De esta forma la exposición comienza con la combinación de los sucesos acontecidos durante el enfrentamiento entre Alemania y Francia a lo largo de la primera mitad del siglo XX y la dicotomía comunista en la que esta idea es representada de forma inteligible, es decir, desde sus orígenes, como un compromiso social y no como su futura representación real. Todo ello expresado bajo personajes históricos como el activista comunista Willi Munzenverg, primer presidente de la Internacional Comunista de la Juventud; o incluso el propio Lenin. Junto con la obra ’Les fussilés de Châteaubriant’, un políptico de 30 dibujos, de los cuales 27 personifican a los miembros de la Resistencia francesa fusilados el 22 de octubre de 1941 durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra mundial y la actividad de los astutos colaboracionistas del Gobierno de Vichy. Siendo este fusilamiento uno de los muchos acontecidos tras ser abatido por los residentes Karl Hotz, teniente coronel responsable de la ocupación nazi en el noroeste francés.

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Obra de Fernando Bryce, ‘Willi Münzenberg’, 2014, tinta sobre papel. Imagen cortesía de la Galería Espaivisor.

Otra sección expuesta correlativa a la anterior es la reelaboración de carteles cinematográficos del género bélico de los años 30 con películas como ‘Strosstrupp’ (Hans Zöberlein, 1934) y ‘Tannenberg’ (Heinz Paul, 1932). Ambas de carácter propagandístico, tratan la guerra de trincheras como la idea arcaica de honor y patria. Contrariamente, encontramos producciones como ‘Westfront 1918’ (Georg W. Pabst, 1930) o su versión francesa ‘Quatre de l’infanterie’, donde se nos muestra una realidad muy diferente a través de un grupo de soldados ajenos a la contienda e inmersos en ella a causa de los deseos de guerra y poder de las diferentes naciones y sus dirigentes. Esta misma idea se solapa junto con la presencia de un par de carteles cinematográficos entre los que se encuentra ‘J’accuse’ de Abel Glance, y el clásico pero monumental símbolo comunista de la Hoz y el Martillo elaborado a través de varillas de hierro empleando la técnica de la anamorfosis que alude a la idea utópica de comunismo, pues solo se aprecia la esencia de la obra desde varios puntos en concreto y no desde su conjunto.

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Imagen principal del cartel cinematográfico de Georg Wilhelm Pabst ‘Westfront 1918′. Ilustración cortesía de la Galería Espaivisor.

Por otro lado, la exposición continúa bajo las reivindicaciones artísticas entre los años 1973-1985 del grupo C.A.D.A. formado por Diamela Eltit, Raúl Zurita, Juan Castillo, Fernado Balcells, e incluso la propia L. Rosenfeld quien expone también de forma individual contra el régimen dictatorial de Pinochet. En primer lugar se nos muestran a través de vídeos, fotografías y símbolos siete intervenciones que denotan el hambre, la miseria, y la falta de cultura que caracterizaba al país, donde incluso la leche era empleada en forma de elemento simbólico de nutrición a través de obras como ‘Inversión en escena’ y ‘Para no morir’. Además de otra serie de piezas donde se nos muestra la lucha activista a lo largo de la primera mitad de la década de los 80 con obras como ‘¡Ay Sudamérica!’ en la que varias avionetas arrojaron 400.000 panfletos sobre la capital chilena mostrando el desacuerdo con las políticas del dirigente militar. ‘Viuda’, una obra de un gran peso político que defiende el papel de las mujeres frente a los asesinatos y desapariciones del régimen imperante. O la serie ‘No+’ producida 10 años después del alzamiento militar y que representa el surgimiento de una nueva conciencia social, reflexiva y autocrítica, que se subleva frente a la idea de su lamentable historia pasada.

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Fotografía realizada por el colectivo C.A.D.A.  como respuesta a la opresiva política de Pinochet. Imagen extraída del artículo ‘El vanguardismo del C.A.D.A.’ escrito por Gianinna Aguilera Viveros.

Cerrando esta idea nos encontramos con la presencia de Rosenfeld y su acto de rebeldía a través de sus singulares cruces. Señalando lugares o escenarios con carácter político y económico, así como cultural y social, para reflexionar sobre la manipulación, el adoctrinamiento, y la obediencia a la que es sometida el pueblo de forma subrepticia por medio tanto de las instituciones estatales como de los poderes fácticos. Además de invitar al espectador al acercamiento y cuestionamiento de estas. Ejemplos de ellos son la bolsa de Comercio de Santiago, la Casa Blanca en EEUU o la misma Acrópolis griega. De este modo, Rosenfeld no pretende sino otra cosa que desestimar toda esta jerarquía autoritaria que dirige la sociedad.

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Obra realizada por la artista chilena Lotty Rosenfeld en Wall ST, New York. Fotografía cortesía de Aninat Galería.

Este simbólico despliegue artístico, al contrario que muchos otros, no trata únicamente de enseñarnos una historia ya pasada sino, en palabras del propio Fernando Bryce, “reflejar el desvelamiento de lo oficial imperante, donde las propuestas de estos artistas encajan con la idea de que el arte y quienes lo realizan son testigos vivos de una realidad muchas veces maquillada u oculta y que merece ser desenmascarada”, es decir, no mostrarnos sino otra cosa que esa auténtica verdad y, sobre todo, invitarnos a que reflexionemos sobre nuestro presente para poder identificar de forma correcta esta dualidad.

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Fotografía de Fernando Bryce en su estudio. Imagen extraída del artículo de Ricardo León Somos ‘Fernando Bryce en el Art Lima: “Soy un defensor del arte que no transa”‘.

Cristian Torada

PALACE FESOL: TRADICIÓN Y VANGUARDIA

PALACE FESOL: TRADICIÓN Y VANGUARDIA
Palace Fesol
Calle Hernán Cortés, 7
Valencia

Resulta difícil creer como tan solo 100 años separan la clásica gastronomía valenciana de pequeños bares, colmados y tabernas, de la que conocemos actualmente a través de la gran burbuja hostelera de restaurantes, mesones y franquicias con precios low cost y extravagancias varias como la paella de chorizo o la de guisantes. No obstante y afortunadamente para todo aquel amante culinario que busque el alma valenciana a través del gusto, aún queda en pie esa tan buscada esencia tradicional de aquellos años tan encantadores, donde comer era un verdadero placer y no una mera foto en Instagram. Un ejemplo de ello lo podemos encontrar en la Calle Hernando Cortés número 7 con el anecdótico nombre de ‘Palace Fesol’. Un singular espacio tradicional que ha visto crecer la huerta y urbe valenciana desde sus adentros durante más de un siglo a través de sus cuatro generaciones y que guarda en su interior gran parte de la historia social, artística y gastronómica española, y en especial la valenciana desde el 1909 hasta nuestros días.

Cocina del restaurante Palace Fesol. Imagen cortesía del Palace Fesol.

Cocina del restaurante Palace Fesol. Imagen cortesía del Palace Fesol.

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Azulejo valenciano mural de 1966, escena campestre. Imagen cedida por Palace Fesol.

Más de un siglo hemos de remontarnos para ubicarnos en el contexto del ‘Palace Fesol’. Concretamente tras la primera exposición regional de Valencia, la cual supuso no solo un impulso hacia la modernidad, sino la proliferación de multitud de negocios al ver los nuevos progresos de la ciudad como las reformas urbanas y la construcción e instalación de la pasarela y el funicular del río Turia, se facilitó el acceso a la ciudad. Tras estos avances, Doña Rosa Quiles y Don Rafael Muñoz, fundadores del futuro Palace Fesol, se trasladaron desde Pedralba hasta la Plaza de Vannes de Valencia bajo el nombre de ‘CASA ROSA’, con la intención de dar a conocer los productos pedralbinos que tanto conocían: embutidos, aceites, vinos de Plantafina, etc.

Durante la siguiente década será pues cuando se fragua la imagen del actual ‘Palace Fesol’ gracias no solo a su excelente comida, sino también por su gran trato hacia el cliente, pues numerosos artistas de la época ya acostumbraban a frecuentar el local. Como por ejemplo, Imperio Argentina, quién lo bautizó con el nombre de Palace Fesol por sus suculentas alubias a degustar. Sin embargo, años más tarde, tras el estallido de la Guerra Civil, el restaurante permaneció cerrado hasta el fin de la contienda. Tras el regreso de la familia Muñoz pasó a ser regentado por la hija mayor, Rosa Muñoz, quien trasladó el local en múltiples ocasiones hasta emplazarlo donde se encuentra actualmente. Es en este momento cuando atraviesa su época dorada, tanto por el punto de vista gastronómico como por la fama y la afluencia de caras conocidas que visitan el local frecuentemente, ansiosos de deleitarse con unos de sus clásicos arroces o su tradicional paella.

Extracto del Periódico Lanza, visita del actor estadounidense Gregory Peck, año 1953. Imagen cortesía del restaurante Palace Fesol.

Extracto del Periódico Lanza, visita del actor estadounidense Gregory Peck, año 1953. Imagen cortesía de Francisco Sanmiguel.

Ya entrados los años 70, el ‘Palace Fesol’ pasa a ser regentado y reformado por la tercera generación formada por las hermanas Ibáñez Muñoz e Isidro Sanmiguel, marido de la hija mayor, quien dirige el negocio desde su formación de maître y su dominio del inglés y el francés, pudiendo acceder así a una clientela más internacional. De igual manera que en las anteriores generaciones, los hijos de este matrimonio (Rosa Mª y Francisco) a principios de los años 90 y formando la cuarta generación, siendo este quien lleva a cabo la última y más importante reforma del restaurante hasta la fecha, buscando recuperar los elementos antiguos y genuinos de la historia del mismo pero combinándolos con la modernidad de nuestra época.

Fotografía de la familia Muñoz y Ibañez, 2ª generación del Palace Fesol. Imagen cedida por Francisco Sanmiguel.

Fotografía de la familia Muñoz y Ibañez, 2ª generación del Palace Fesol. Imagen cedida por Francisco Sanmiguel.

El ‘Palace Fesol’ ha sido durante más de 100 años un cálido hogar para multitud de artistas y personajes como Gregory Peck, Imperio Argentina, Miguel de Molina, Juanito Valderrama, Manolete, o Rafa Camino, entre una larga lista que se han sentado en la mesa esperando degustar el sabor más auténtico de la gastronomía valenciana tradicional pero con un ligero toque en formas y representaciones vanguardistas que la elevan y resaltan por encima de los platos de antaño donde la copiosidad y la abundancia rebosaban como principales ingredientes.

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Doña Rosa Muñoz junto con el personal del Palace Fesol. Fotografía de 1958 gentileza del restaurante Palace Fesol.

Cristian Torada

Russafart desvela Ruzafa

Festival Russafart
Barrio de Russafa. Múltiples espacios artísticos. Valencia
1, 2 y 3 de junio de 2018

Los pasados días 1, 2 y 3, del presente,  el barrio valenciano de Russafa abrió sus calles con carácter bienal al festival Russafart. Un encuentro entre arte y espectador donde la multidisciplinariedad, técnica y conceptuosidad fluía por todas sus vías a través de la apertura de diferentes talleres artísticos y centros expositivos en forma de conocimiento y belleza. Todo este mosaico cultural se abanderó bajo el lema “Creando arte” por medio de más de 200 artistas que acogían al visitante en su mundo más íntimo y privado, su taller. Sin embargo, y como cabría esperar, no solo se encontraban auténticas obras de arte sino también fallidos intentos o bocetos naifs disfrazados de pomposidad. Ya que lamentablemente no todas las piezas se regían por unos principios sólidos que hablasen por sí mismos, sin necesidad de ser embellecidas a través de una ávida elocuencia. No obstante, ignorando este punzante asunto que retomaremos más adelante, sí que deberíamos centrar nuestra atención en varios artistas que destacaron por su originalidad, estética y discurso.

Obra de Anna Sanchis. Imagen cortesía se la artistas.

Obra de Anna Sanchis. Imagen cortesía de la artista.

Abriendo mercado a la excelencia, en la calle Buenos Aires pudimos encontrarnos con una de las artistas más eclécticas del festival, Anna Sanchis. Quien mediante su técnica mixta, donde pintura y escultura coexisten, presenta un hilo conductor entre arquitectura y entorno. Simétricos volúmenes urbanísticos se levantan del soporte para mostrarnos una ciudad viva y cambiante, rematada con pequeños imanes que permiten al espectador interactuar con la figuración. Además, diversos efectos lumínicos alternan calidez diurna y enigmática nocturnidad provocando en el público no solo una interpretación dual, sino una singularidad hipnótica y hechizante en la propia obra que parece tener muy presente el problema de la masificación urbanística en primeras líneas de costa.

Otro ejemplo de ello es la pintura contemporánea abstracta, que se hace un hueco entre tanta figuración de la mano de Amalia Martínez. Una artista apasionada y conocedora de la técnica, así como del proceso de creación, que compagina su gran pasión con su ocupación como profesora de Bellas Artes en la UPV. Amalia desviste la pieza de todo aquello que no apela a los sentidos, sin conceptualismos ni estudios ajenos, como diría Kant: El arte por el arte. Una obra de tal calidad tanto en color como en línea que carece del discurso explícito para dejar paso al intrínseco, la belleza. Hecha únicamente para el disfrute donde el espectador cierra la obra a través de la experiencia sentida al contemplarla. Casualmente, mostraba su obra junto con Amalia, Leticia Pardo. Una fotógrafa novel que parece no solo conocer las bases de la disciplina sino tener un criterio estético muy fino, combinando simetrías junto con complejos enfoques y colores que dan lugar a atmósferas de ensueño, donde la imaginación juega un papel primordial.

Fotografía de Nueva York realizada por Leticia Pardo. Imagen: Cortesía de @theadventuroustraveler

Fotografía de Nueva York realizada por Leticia Pardo. Imagen, cortesía de @theadventuroustraveler.

Curiosamente una de las propuestas más interesantes del festival la podíamos encontrar expuesta en la Galería Freezzia por el singular creador ucraniano Román Huzovskyy. El mérito de este singular autor, de profesión maestro albañil y escultor de vocación, parte de su proceso de elaboración artística. Nos deleita mediante imaginativas piezas creadas a partir de desechos encontrados en escombros y edificios derruidos, habitualmente hallados en su día a día laboral. Su obra en apariencia sencilla nos señala la problemática consumista junto con la idea recicladora. En un mundo donde cada vez nos encontramos más asfixiados por nuestros mismos desechos, propuestas como estas resultan cuanto menos destacables. Tomando como referencia la obra de Dumchamp, pionero del s. XX en el trabajo de los ready-mades, Huzovskyy trata los objetos desde el cariño, otorgándoles una segunda función y viendo entre sus piezas aquellos elementos que no han perdido aún su propia belleza, pese a que hayan sido desechados.

Pieza perteneciente a la serie "Aves" de Román Huzovskyy. Imagen cedida por la Galería Freezia

Pieza perteneciente a la serie “Aves” de Román Huzovskyy. Imagen cedida por la Galería Freezia.

La visita a Russafart resulta ser siempre una experiencia enriquecedora y muy positiva al ver tal despliegue de disciplinas, estilos, técnicas y discursos. Una gran oportunidad para dar a conocer el trabajo tanto de artistas emergentes como consolidados. A pesar de ello, también hay que señalar la falta de sustancia de muchas obras de estilos obsoletos, recargadas de una injustificada figuración, con técnicas mal ejecutadas y carentes del enfoque estético necesario que demanda el mercado teniendo en cuenta los intereses estéticos sociales actuales, donde decorar un salón prima por encima de la intención de la propia obra. En el arte no todo vale, y se advierte la extrema necesidad del estudio y crítica de arte en profundidad. Es necesario pararse a pensar, juzgar y reorientar para preparar su difusión, uso y disfrute. Medir y crear debate. Una obra guardada es una obra muerta.

Cristian Torada

Visión de la rueda de prensa. Russafart desde el otro lado. Imagen cortesía de Eva Ripoll.

Visión de la rueda de prensa de Russafart desde el otro lado. Imagen original de portada, cortesía de Eva Ripoll.