La Mutant y “Pops Marítims”.

La Mutant. POPS MARITIMS
Las Naves
Calle Juan Verdeguer
Valencia

Cuando ya ocupa los espacios de La Mutant el Festival Tenderete, todavía suenan los ecos de los pasados días 18 y 19 de mayo, en los que se llevó a cabo el festival de música Pops Marítims. Durante los días mencionados se desarrollaron varios conciertos de formaciones musicales muy variadas con unas propuestas que distan bastante del panorama comercial al que la cultura de masas nos tiene acostumbrados.

El festival se pudo entender como una especie de lugar de encuentro tanto para los artistas participantes y sus propuestas, como para los espectadores que van a la búsqueda alternativa de la música que suelen escuchar, la respaldada por grandes sellos discográficos, la que se escucha por todos lados y se cuela en nuestras vidas aunque no estemos demasiado interesados en ella. Lo que llegamos a encontrar en La Mutant, fueron oyentes habituales de música que dista de esta realidad sonora que, en cierta manera, la sociedad en la que nos encontramos nos impone.  El público que encontramos en La Mutant, tenía la intención de escuchar, indagar en otros tipos de música, de poder conocer las propuestas emergentes del panorama musical local y, en algún caso, internacional.

Se pudo ver la presencia tanto de artistas con una trayectoria ya consagrada como otros prácticamente nuevos. La mayoría, como hemos comentado, de ámbito nacional. Pudimos observar una gran presencia de grupos y artistas procedentes de la Comunitat Valenciana, así como de Catalunya. A su vez, en cuanto al resto de España se refiere, hubo bandas de Sevilla, Zaragoza, o País Vasco. Como apartado internacional, pudimos ver a Dorian Wood, de ascendencia portorriqueña y establecido en Los Ángeles.

"North State" en el escenario exterior  de La Mutant durante el festival "Pops Marítims" los días 18 y 19 de mayo. Fotografía por: Baltasar Camps.

“North State” en el escenario exterior de La Mutant durante el festival “Pops Marítims” los días 18 y 19 de mayo. Fotografía, Baltasar Camps.

El espacio, La Mutant, resulta acogedor. Presenta un escenario interior con un buen espacio central, al igual que un piso superior a modo de palco. También cuenta con un patio exterior en el que se representaron algunos de los conciertos.

La resolución del espacio en sí, la calidad, tanto de artistas como la buena organización del festival, contribuyó al contento del público, que generó un ambiente fascinante, en el cual la diferencia de música, respecto a lo que algunos de los asistentes -seguro- solían escuchar contribuye a consolidar un espacio que ha iniciado un cambio de rumbo interesante. Algo que en cierta manera dibuja en la memoria las quedadas de intelectuales típicas del mítico Cabaret Voltaire en Zúrich.

No es solo un festival que huya de la música convencional hacia lo alternativo. No es esto lo que nos encontramos en La Mutant. Más bien pudimos ver aquello que muchos clasifican de underground. Grupos como Júlia trabajan en el marco de la psicodelia. La música que realizan las chicas de Alcoi, no presenta mucha lírica, pero no les es necesario. Son los sonidos adulterados de los instrumentos, propios de un grupo de rock convencional, pero obviando la batería, los que nos transportan a una especie de mundo idílico en el que flotamos sobre las nubes. De una manera similar crea música El Petit de Cal Eril. Al grupo catalán se le nota mucho que ya llevan recorrido un buen trayecto artístico, puesto que su concierto fue de lo más animado del festival.

"Júlia" durante su concierto en el escenario interior de La Mutant durante el festival "Pops Marítims" los días 18 y 19 de mayo. Fotografía por: Baltasar Camps.

“Júlia” durante su concierto en el escenario interior de La Mutant durante el festival “Pops Marítims” los días 18 y 19 de mayo. Fotografía, Baltasar Camps.

Aun así, vimos música a la que, por lo general, estamos más acostumbrados si nos referimos a cantautores. Anari y Jordi Lanuza, que debuta en solitario, mostraron unas actuaciones muy íntimas y sentimentales. Además, Anari se encontraba con la falta de su guitarrista, por lo que uno de los integrantes del grupo tuvo que hacer doble tarea. Por si fuera poco, durante una de sus canciones, el equipo de sonido dejó de funcionar. Anari, eso sí, continuó cantando, lo que transformó lo que podría ser considerado una pifia, en un directo improvisado entrañable.

"Anari" en el escenario interior  de La Mutant durante el festival "Pops Marítims" los días 18 y 19 de mayo. Fotografía por: Baltasar Camps.

“Anari” en el escenario interior de La Mutant durante el festival “Pops Marítims” los días 18 y 19 de mayo. Fotografía, Baltasar Camps.

Sin duda los que más nos asombraron fueron Pony Bravo y Dorian Wood. Pony Bravo nos pareció algo magnífico, una sorpresa. Y es que pocas veces se mezcla de manera tan buena el humor negro junto con reflexiones populares a la vez que filosóficas. Muestran el mundo tal cual es, sin pelos en la lengua, con una mordaz crítica social. Y todo esto en un directo que no puede dejar indiferente a nadie.

"Pony Bravo" en el escenario interior  de La Mutant durante el festival "Pops Marítims" los días 18 y 19 de mayo. Fotografía por: Baltasar Camps.

“Pony Bravo” en el escenario interior de La Mutant durante el festival “Pops Marítims” los días 18 y 19 de mayo. Fotografía, Baltasar Camps.

Por otro lado, Dorian Wood, bajo nuestro criterio, es un artista de los pies a la cabeza. No solo es buen compositor, cantante y pianista, sino que puede llegar a ser un performer. Cualquier lector que conozca al artista podría pensar que basamos esta afirmación en lo que Dorian deja ver en sus vídeos musicales, pero no. En sus directos, a parte de su gran talento como músico, sus propias actuaciones son performances. La forma en la que viste, las cosas que hace en el escenario, la defensa de la libertad sexual y de género hacen que sea más que un simple artista.

"Dorian Wood" en el escenario interior  de La Mutant durante el festival "Pops Marítims" los días 18 y 19 de mayo. Fotografía por: Baltasar Camps.

“Dorian Wood” en el escenario interior de La Mutant durante el festival “Pops Marítims” los días 18 y 19 de mayo. Fotografía, Baltasar Camps.

Así pues, el trabajo realizado por la organización de La Mutant para acoger el festival sale con muy buena nota, y lo mismo podríamos afirmar de todas y cada una de las actuaciones, que en los casos menos reconocidos, han permitido abrir camino y mostrarse al público, y a los que llevaban más tiempo y por lo tanto, son reconocidos, a dar una oportunidad a congregar a sus seguidores. Por no hablar del reconocimiento que merece que exista música diferente, independiente, a la que las grandes discográficas nos ofrecen. Un evento y un escenario, en el que, tras tocar, los músicos y artistas, normalmente, bajan al patio exterior, donde el público ha compartido y conversado con ellos plácidamente.

"El Petit de Cal Eril" en el escenario exterior  de La Mutant durante el festival "Pops Marítims" los días 18 y 19 de mayo. Fotografía por: Baltasar Camps.

“El Petit de Cal Eril” en el escenario exterior de La Mutant durante el festival “Pops Marítims” los días 18 y 19 de mayo. Fotografía, Baltasar Camps.

Baltasar Camps Estellés.

Un Vistazo a “Las Leyes de la Termodinámica”.

El pasado 20 de abril se estrenó la película «Las Leyes de la Termodinámica», película de Mateo Gil. Nosotros pudimos asistir a su preestreno en Kinépolis (València) y en el presente artículo trataremos tanto lo que nos pareció como las reflexiones que hemos hecho en torno a ella. Se trata de ese tipo películas que demuestran como su director puede tratar una gran variedad de géneros, en este caso se trata de una comedia romántica enmarcada en el contexto de un falso documental. Para ello, Mateo Gil se ha servido de un reparto poco numeroso, pero eficaz. Hablamos de Vito Sanz, Berta Vázquez, Chino Darín y Vicky Luengo.

El argumento es simple. Se trata la típica formula de «chico conoce chica», pero con unas cuantas variaciones. Los protagonistas no se enamoran al instante, sino que poco a poco se observa como el personaje de Vito Sanz acaba ganándose al de Berta Vázquez mediante su personalidad y la atracción que supone la curiosidad que despierta todo aquello que estudia. Él ya se encontraba en una relación que le iba bien, una chica que le entendía, que le quería y que sabía apreciar todas las cosas que para la gente en general serían meras «frikadas».

Pero como suele ocurrir, la relación se encuentra en un punto en que la monotonía es tal que cualquier mero accidente, y usamos esta palabra en el sentido más científico posible, puede hacer que todo se desmorone. De hecho, eso es lo que ocurre. En un momento de la película, en el que todos los protagonistas entran en juego y en que solo la parte masculina se conocía de antemano ocurre este accidente mediante el cual terminan por conocerse y se inician dos relaciones paralelas. La primera, la de los protagonistas, se basará en el menosprecio del protagonista hacia él mismo respecto a su amada. A causa de estas inseguridades provocadas por verse inferior a ella en todos los aspectos, le trasladará todas sus dudas a ella y ocasionará su ruptura. Por otro lado, los otros dos protagonistas llevarán una relación en la que él no puede evitar querer estar con otras mujeres, pero que al final se percatará de que verdaderamente solo quiere a la pareja que en este encontronazo conoce.

Chino Darín y Vicky Luengo en "Las Leyes de la Termodinámica". Fotografia cedida por Sony pictures.

Chino Darín y Vicky Luengo en “Las Leyes de la Termodinámica”. Fotografía cedida por Sony pictures.

Todo esto, e insistimos, todo, se encuentra explicado mediante las leyes de la termodinámica por el propio protagonista. ¿A qué se debe? Hemos de tener en cuenta que él se encuentra realizando su tesis doctoral y, además, es un apasionado de todo lo que tiene que ver con su disciplina. Así pues, traslada todo cuanto estudia y sabe a todos los ámbitos de la vida. Muestra de manera constante como las personas nos encontramos siempre predeterminadas a hacer todo tipo de acciones, ya sea despejarnos dando un paseo, enamorarnos e incluso llevar a cabo nuestras necesidades biológicas, algo que se puede ver a lo largo de todo el filme.

Manel (Vito Sanz) colaborando en una clase de la universidad como ayudante. Fotografía cedida por Sony Pictures.

Manel (Vito Sanz) colaborando en una clase de la universidad como ayudante. Fotografía cedida por Sony Pictures.

Los datos que se trasladan a la pantalla son totalmente verídicos, y es aquí donde entra en juego el falso documental. A lo largo de la película aparecen una serie de científicos de gran renombre, según el propio director, que nos explican, o más bien aclaran, cuáles son las fuerzas que intervienen en cada parte de la trama, mostrándonos, eso sí, de una manera magistral, en cuanto a lo formal, y muy didáctica, todos los procesos termodinámicos correspondientes. Se recurre a esquemas visuales y planos dentro de la trama en que se expone con flechas, líneas y dibujos todo lo que ocurre en la ficción en relación con la ciencia. En este punto es muy destacable la escena de la discoteca, en la que los principales protagonistas se dan el primer beso a la vez que se explica la atracción gravitatoria.

Aunque el planteamiento y la idea son muy originales, debemos exponer también que acaba por volverse algo tedioso. A lo que nos referimos es a que se trata de conceptos entendibles y muy bien explicados, pero que, al ser expuestos de manera tan rápida y tajante sacan al espectador de la trama constantemente. Lo que queremos decir es que tal vez al realizar toda esta serie de explicaciones de manera tan perfeccionista se corta el hilo de la historia, ya que, debemos esforzarnos en comprenderlas. Claro está que, si estamos familiarizados con el tema, estos tramos de la película pueden volverse muy disfrutables, puesto que se conocen los conceptos. Sin embargo, si se trata de un espectador estándar, que no conoce dichos conceptos, le estaríamos mostrando, a priori, objetos a los que debe dar significado para poder llegar a comprender la relación entre éstos y lo que ocurre en pantalla. Esto ya representa un esfuerzo comprensivo que, en nuestra opinión, separa al espectador de la trama principal. Sin embargo, si conocemos los conceptos, lo único que tenemos que hacer es aplicar las ideas, por lo tanto, el esfuerzo es menor y el disfrute, mayor.

La idea de que las emociones humanas se encuentran determinadas en gran parte no es algo nuevo en nuestros tiempos. Son numerosos los estudios que cada vez más asocian la aparición del amor con procesos químicos que se generan en nuestro organismo. Sin embargo, la película usa la termodinámica, es decir, física, no química. Esto la convierte en una temática de lo más original. El protagonista, como hemos comentado, se encuentra obsesionado con ello, de hecho, puede darse el caso de que nos traslade en cierta manera esa obsesión, puesto que a lo largo de la película se despierta en el espectador un sentimiento de curiosidad que en cierto modo le lleva a querer saber que nueva ley intervendrá en el siguiente punto de la trama argumental.

Llegados a este punto, y como se avanza nada más comenzar la película, la relación entre los dos protagonistas termina. Sin duda, esta es otra de las partes del filme que se explica mediante leyes de la física, pero a estas alturas, eso no nos sorprende. El protagonista entra en una espiral de depresión y obsesión con respecto a su amada, lo que le pasó a él con su expareja le acaba de pasar a él. Busca en todos los rincones posibles teorías, explicaciones que le den respuestas a sus dudas, incluso culpa al personaje de Berta Vázquez. Todo esto termina en una escena rápida y con un texto conciso que no solo da un golpe de realidad al protagonista, sino también al espectador. Hablamos del momento en que Elena (Berta Vázquez) se gira para decirle a Manel (Vito Sanz): «¡Las leyes de la termodinámica no se pueden aplicar al amor!».

Manel (Vito Sanz) pensativo en el lugar de trabajo de su amigo (Chino Darín). Fotografía cedida por Sony Pictures.

Manel (Vito Sanz) pensativo en el lugar de trabajo de su amigo (Chino Darín). Fotografía cedida por Sony Pictures.

Es en este punto en el que se descubre la tesis de la obra. El hecho de que bien es cierto que se puede fantasear con que exista cierta relación entre las leyes físicas y el amor, esto no deja de ser lo que es, fantasía. El amor es mucho más que eso. Creer que todo se encuentra determinado no solo es antinatural, también es retorcido. De hecho, tras esto se muestra como realmente, Manel es quien precipita la relación al fracaso con una serie de flashbaks en los que se pone en manifiesto como esconde su frustración, inseguridad y baja autoestima tras su especialidad, que son las ciencias. De hecho, que lleve a cabo esta actitud es síntoma no solo de sumisión, sino también de su falta de voluntad o de valor para enfrentarse a lo adverso, puesto que, para él, todo está predestinado y es inmutable. De esta manera se libera de su actitud en la relación y, además, le es más fácil culpar a los demás, en este caso, a Elena. Él mismo es quien desde un principio cree que todo acabara porque se ve en un plano inferior en todos los sentidos a su nueva pareja.

Elena (Berta Vázquez). Fotografía cedida por Sony Pictures.

Elena (Berta Vázquez). Fotografía cedida por Sony Pictures.

La película, sin duda, representa una propuesta muy original por lo que plantea. Porque puede llegar a esconder más cosas de las que se puede ver a simple vista. Se nos muestra una trama que permite al espectador reflexionar entorno a ella, puesto que, todos alguna vez hemos comparado el amor con cualquier cosa con el fin de simplificar algo que de por sí es de las emociones más sumamente complejas que pueden experimentar los seres humanos, con un sinfín de factores que lo condicionan, por no hablar del más importante, el libre albedrío. La manera en que se exponen los puntos que hacen referencia a las leyes de la termodinámica son muy interesantes y, a nuestro juicio, en cuanto a su contenido formal, muy agradables, ya que acompañan de manera espléndida las explicaciones, así como, a su vez, enriquecen la experiencia visual en algunas escenas como la de las dos rupturas emocionales mediante planos superpuestos.

Manel (Vito Sanz) y su exnovia en una de las escenas en que se ven los planos superpuestos. Fotografia cedida por Sony Pictures.

Manel (Vito Sanz) y su exnovia en una de las escenas en que se ven los planos superpuestos. Fotografía cedida por Sony Pictures.

Como hemos comentado anteriormente, probablemente, aquello que no nos ha parecido lo mejor es el hecho de que se reiteren tanto las relaciones entre leyes y trama, entre concepto y objeto. Probablemente, sea mucho más disfrutable si se realiza un segundo visionado en el que ya tengamos más o menos claras las ideas planteadas y así relacionarlas mejor, para no tener que prestar tanta atención a éstas y que de esta manera el juego que establecen sea más ostensible para el espectador. Aun así, se trata de una propuesta muy original y que invita a la reflexión y al disfrute de todo aquel que esté dispuesto a pasar un rato reflexionando sobre algo tan enigmático como es el amor.

Momento en que todos los protagonistas: Vito Sanz, Chino Darín, Berta Vázquez y Vicky Luengo sufren el accidente que les hace conocerse. Fotografia cedida por Sony Pictures.

Momento en que todos los protagonistas: Vito Sanz, Chino Darín, Berta Vázquez y Vicky Luengo sufren el accidente que les hace conocerse. Fotografía cedida por Sony Pictures.

I Bienal de Pintura Mª Isabel Comenge

I Bienal de Pintura Mª Isabel Comenge
Centre Cultural La Nau
Carrer de la Universitat, 2 (Valencia)
Hasta el 17 de junio de 2018

La Fundación Juan José Castellano Comenge (JJCC) tuvo sus inicios durante el mes de noviembre del año 2016. Sus principales objetivos fueron la asistencia a personas con riesgo de exclusión o marginación social e impulsar económicamente a los pintores valencianos o que residen en la capital del Turia. En 2017 ja se ha demostrado el grado de importancia que la fundación da a las ayudas mediante la colaboración con distintas instituciones benéficas.

En cuanto al tema que nos ocupa, la promoción de jóvenes promesas del ámbito pictórico valenciano, se acaba de realizar la I Bienal de pintura Mª Isabel Comenge. La Bienal lleva el nombre de la madre del presidente de la fundación, quien le infundió, -y antes a ella su abuelo- el amor por las artes y en concreto, por la pintura. De hecho, el mismo Juan José Castellano dispone de una gran colección de obras de artistas valencianos. No solo se busca realizar esto por los artistas valencianos, sino también por el hecho de que el arte despierta en nosotros sentimientos que nos llevan al regocijo intelectual y espiritual. En definitiva, todo esto viene a desembocar en la proyección cultural del arte, de la que, si bien la mayor parte de la ciudadanía da síntomas de empezar a estar sensibilizada, nunca está de más ayudar mediante este tipo de iniciativas a que pueda llegar a todos los rincones de la sociedad, para que puedan disfrutarla independientemente de sus condiciones vitales.

Para esta Bienal se presentaron alrededor de 130 artistas. «El proceso de selección – Dice el jurado – fue duro. De 126 artistas seleccionamos a 27, que acabarían por quedarse en los 16 que vemos en la exposición». Estos artistas debían cumplir el requisito de ser menores de 45 años, entre otras cosas, para que artistas con mayor bagaje no eclipsen a los demás. El premio total de 22.000€ se repartiría entre el primer y el segundo elegidos por el jurado, 15.000€ para el ganador y 7.000€ para el segundo. Además, en la entrega de premios se realizarían dos menciones honoríficas, accésits. Las demás obras que se muestran en la exposición, aunque no hayan obtenido ningún premio, han conseguido una gran visibilidad. El hecho de que los visitantes puedan contemplar y disfrutar de las obras ya supone un grandísimo premio, y más aún si se trata de artistas que todavía no suenan en el panorama profesional.

Los Patronos junto al cartel de la I Bienal Mª Isabel Comenge. Fotografía Baltasar Camps

Los Patronos junto al cartel de la I Bienal Mª Isabel Comenge. Fotografía Baltasar Camps

En cuanto al criterio seguido por el jurado para seleccionar las obras que han terminado por ser expuestas tiene como punto de partida la madurez de los trabajos y la solidez de sus propuestas. Pero a la hora de seleccionarlas, según Horacio Silva Sebastián, catedrático de Bellas Artes y pintor, se tuvo muy en cuenta la modernidad, novedad, estética, calidad de la factura y otras variables. Aun así, puso especial hincapié en la emoción, sobre todo se tuvo en cuenta que la obra que fuese a ser ganadora emocionase, generase en el espectador ese momento placentero producto del diálogo entre la obra i el observador.

Nos llamó la atención el hecho de que aquellos artistas que fueran premiados en la Bienal no podrán presentarse en futuras ediciones. Esta medida se encuentra completamente justificada. Primero porque se asume que gracias a este impulso de reconocimiento el ganador tendrá más oportunidades de cara al mundo profesional, y si es así, de volver a presentarse, podría eclipsar las obras de los otros jóvenes que intentan hacerse un hueco en el mundo del arte, algo complicado teniendo en cuenta la cantidad de trabas para lograr sus objetivos en España. El propio Juan José Castellano Comenge nos comunicó su desagrado con respecto a la legislación estatal en lo que concierne al mecenazgo, puesto que pese a haber sido reformada recientemente la citada Ley de Mecenazgo, sigue siendo ineficaz, desconocida e insuficiente, presentando unas condiciones de total ineficiencia y resultando inútil para lo que la sociedad requiere. Por otro lado, comentó que la ayuda que dan algunas de las instituciones a estos artistas emergentes son insuficientes para que éstos lleguen a dedicarse de manera entera a la creación artística y que, de esa manera, la sociedad en general pueda disfrutar de sus obras.

Los ganadores de la I Bienal fueron: Nelo Vinuesa Vila con la obra «Vent du nord»; el segundo premio fue para Juan Olivares Luque con la obra «J’aime l’émotion qui corrige la règle III». Las artistas que recibieron la mención honorífica fueron: Keke Vilabelda y su obra «Block nº3» y Carolina Valls Juan con la obra «Flexible #5». No solo estas obras fueron alabadas por el jurado, ya que, como hemos comentado antes, todas las obras expuestas son muy merecedoras del reconocimiento tanto del jurado como de la sociedad en general, debido sobre todo al difícil proceso de selección al que se han sometido.

Puesto que Keke Vilabelda se encontraba en México, no pudo asistir al acto, por lo que la primera con quien tuvimos ocasión de hablar fue con Carolina Valls. Nos comentaba que para ella era toda una sorpresa haber recibido uno de los dos accésits teniendo en cuenta el altísimo nivel que había en la sala de exposiciones con propuestas tan buenas y originales. Su obra forma parte de su serie titulada «Flexible», cuyo punto de partida fue hace un año. La obra en sí muestra una clara geometrización. Se nos muestra una especie de modelo industrial que transmite una fuerte sensación de limpieza estética, que no se queda solo en eso, puesto que tal como trata el espacio transmite al espectador un lado emotivo y sensible que separa la obra de lo meramente estético.

Carolina Valls junto con su obra Flexible #5 (160x160cm). Fotografía Baltasar Camps

Carolina Valls junto con su obra Flexible #5 (160x160cm). Fotografía Baltasar Camps

Carolina Valls tras ser anunciado su accésit. Fotografía Baltasar Camps.

Carolina Valls tras ser anunciado su accésit. Fotografía Baltasar Camps.

Juan Olivares, ganador del segundo premio nos concedió también unos minutos en los que pudimos preguntarle no solo por la obra, sino por la Bienal en sí. A propósito de esto nos trasladó lo esperanzadora que resultan para él iniciativas como esta. Hemos de tener en cuenta el hecho de que se trata del premio más significativo de la Comunitat Valenciana y uno de los más interesantes a nivel del estado español, con lo cual, nos dijo, es sin duda un ejemplo a seguir, una iniciativa a tener muy en cuenta. Esto último se acentúa si tenemos en cuenta la situación actual con respecto a  la citada ley de mecenazgo actual.

Juan Olivares tras ser anunciado como segundo premiado. Fotografía Baltasar Camps

Juan Olivares tras ser anunciado como segundo premiado. Fotografía Baltasar Camps

Su obra llama especial atención por su título, «J’aime l’émotion qui corrige la règle III», debido a que se trata de un fragmento de una muy conocida frase de Georges Braque, que dice: «J’aime la règle qui corrige l’émotion. J’aime l’émotion qui corrige la règle». La cita se encuentra enteramente ligada al proceso creativo del collage, la técnica utilizada, que responde a un proceso creativo revelador para el artista que, se espera, pueda transgredir los límites de lo físico para poder llegar a todo el público que visite la exposición.

Juan Olivares junto a su obra J’aime l’émotion qui corrige la règle III (166x248cm). Fotografía Baltasar Camps

Juan Olivares junto a su obra J’aime l’émotion qui corrige la règle III (166x248cm). Fotografía Baltasar Camps

Finalmente, pudimos hablar con el ganador del primer premio, Nelo Vinuesa, que llegó unos minutos más tarde de que se realizara la entrega de premios. Se mostró muy agradecido sobre todo por ser el primero en conseguir el reconocimiento que otorga la bienal. Nos habló de que la sociedad, paulatinamente se esta mostrando más receptiva con respecto a los artistas y al arte en general por medio de becas, coleccionistas o concursos de tipo altruista como en el que nos encontramos.

Lo que vemos en su obra «Vent du nord», parte de la serie «Atlas», es un paisaje. La obra se realizó en la Casa Velázquez de Madrid, y lo que vemos es una vista de la sierra madrileña trasladada directamente al lienzo, algo, que al principio puede chocar con la visión del espectador, puesto que no se trata de una visión del todo figurativa pero que se entiende una vez el concepto llega a nosotros. La idea es que nosotros mismos nos encontramos dentro de la montaña, en ella no somos capaces de vislumbrar el horizonte, y es por esto que la obra carece de una línea que lo delimite. La contraposición entre el azul y el gris nos muestra la idea de infinitud y lejanía, más acentuada aún con la presencia de las estrellas. Lo que vemos es una serie de iconografías que sumadas a la estructura de alambre presentan una obra que sobrepasa lo sensorial que para el pintor y miembro del jurado, Horacio Silva, muestra un estilo Neopop con un lenguaje y una elaboración muy novedosa.

Nelo Vinuesa junto con su obra Vent du nord (200x280cm). Fotografía Baltasar Camps

Nelo Vinuesa junto con su obra Vent du nord (200x280cm). Fotografía Baltasar Camps

Por lo pronto, la I Bienal ha sido todo un éxito tanto por la representación de artistas jóvenes que se muestran como grandes promesas del panorama artístico de la ciudad de València como por su gran jurado. Ya se tiene en mente, de hecho, la siguiente Bienal, para el 2020, de la cual se espera tenga un éxito igual o mayor a la que acaba de llevarse a cabo. Sin duda se trata de una gran propuesta e iniciativa totalmente altruista que puede servir de gran ayuda para nuestros artistas y ¿por qué no? Llegar a convertirse en un referente nacional que nos permita sentirnos aún más orgullosos de como la ciudadanía se vuelca en este tipo de actos.

Los ganadores Nelo Vinuesa y Juan Olivares junto a Carolina Valls, los patronos y  Juan José Castellano Comenge, presidente de la fundación y arropados por los Vicerrectores de Cultura de la Universidad y Universidad Politécnica de Valencia Respectivamente, José Luis Cueto y Antonio Ariño. Fotografía Baltasar Camps

Los ganadores Nelo Vinuesa y Juan Olivares junto a Carolina Valls, entre ellos, Horacio Silva, con Juan José Castellano Comenge, presidente de la fundación y arropados por los Vicerrectores de Cultura de la Universidad Politécnica de Valencia y la Universidad de Valencia respectivamente, José Luis Cueto y Antonio Ariño. Fotografía Baltasar Camps

Baltasar Camps Estellés

Amarillo Negro

AmarilloNegro, de Laureano Núñez
Hygiene Centro de Operaciones Artísticas
C/ Pintor Domingo, 18 bajo. Velluters, Valencia
Hasta el 5 de mayo de 2018

En el momento en que pusimos un pie en la exposición comprobamos lo esclarecedor que resulta el titulo de ésta con las obras que se encontraban colgadas. Y es que todas ellas estaban compuestas por amarillo y por negro, ya fuera de manera conjunta o aislada. En este segundo caso monocromático se adoptan algunos métodos de creación distintos. Debemos destacar también que se alterna el tipo de soporte, algunas veces se usa el lienzo, otras la tabla. Pero es que aparte, las obras tienen una amplia gama de texturas realizadas ya sea con telas o con la propia pintura.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla y cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Obra de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla por cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Llegados a este punto nos hicimos varias preguntas. La primera y posiblemente la que más fuerza tomó en nuestras mentes fue por qué solo amarillo y negro como pigmentos. En un inicio pensamos que posiblemente debido a que, para el autor, estos colores tienen cierto simbolismo. Llegamos a pensar antes de llegar a la inauguración que tal vez el autor jugaría con la composición y los colores, en un estado puro, de una manera similar a la que haría Mondrian, donde la estética radicaba en la armonía compositiva y la pureza cromática.

La verdad es que esto no ocurrió. Sí que que hay composición, pero no es como lo hace Mondrian. Pocas veces es perfecta la delimitación entre los colores, si con perfecta nos referimos a una línea completamente recta que delimite a ambos, más bien, en la mayoría de los casos, se trata de un cambio transitorio. Los colores tampoco se encuentran en su forma más pura, sino que más bien se encuentran en una especie de “cromatismo contaminado”. Con esto nos referimos a que ni el negro ni el amarillo se encuentran aislados totalmente. Los amarillos se encuentran ennegrecidos, como cubiertos por hollín. Por el contrario, en algunas obras se puede ver como la parte negra se encuentra por encima del amarillo, lo contamina, puesto que ésta deja ver lo que hay debajo. Además, formalmente se contrapone la densidad líquida del negro con la levedad vaporosa del amarillo.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla y cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Obra de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla por cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Estos juegos de tonalidades dan a entender que lo que se está mostrando es una especie de lucha cromática en la que los pigmentos tienen una especie de relación de simbiosis, pero, a su vez, de rechazo. Es como el Yin y el Yang. Uno no puede existir sin el otro. Se necesitan y rehúyen al mismo tiempo. Se trata de un diálogo  entre luz y oscuridad. Del silencio del corruptor, el negro, a la agonía de aquel que ha perdido su luminosidad y júbilo, el amarillo.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla y cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Obra de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla por cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Cuando ya pudimos hablar con Laureano Núñez le hicimos la pregunta que tanta respuesta necesitaba para nosotros, ¿por qué amarillo y negro? Él nos respondió que no tenía un por qué en sí. Siempre había trabajado con el negro, pero añade algunos colores para acompañarlo. Normalmente, estos colores son cálidos y el rojo sería un ejemplo de ellos. De hecho, en la galería había otras obras de ese tipo, pero que no se expusieron porque no se adecuaban a la exposición en sí.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla y cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla por cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

También quisimos saber cómo realizaba lo que antes llamamos “cromatismo contaminado”, a lo que nos dijo que ambos colores comienzan siendo trabajados en su forma más pura y a raíz de ese punto, se modifican. De hecho, muchas de las obras comienzan siendo totalmente amarillas, lo que demuestra que, efectivamente, el negro es quien se abalanza sobre el amarillo. No son colores independientes.

En cuanto a las texturas, sobre todo fue importante el hecho de que incorporase telas como la tarlatana. Esta tela, como nos dijo, es muy buena para trabajar, puesto que no caerá ni estropeará el cuadro, como ha pasado algunas veces con otras obras del siglo XX.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla y cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla por cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

En cuanto a qué es lo que lo que observamos, Laureano nos habló de que se trata de un paisaje. Un paisaje que dependiendo de la persona será de un tipo u otro debido a la gran capacidad evocadora que presenta la obra. Él trabaja mucho con la línea del horizonte, algo que se puede ver en muchas de las obras expuestas. Este recurso formal tan sencillo – una línea horizontal en medio del cuadro – da lugar a que pueda aparecer en nuestra cabeza la imagen de una playa, por ejemplo. Y es que este tipo de ideas probablemente se encuentren dentro de nosotros porque tenemos tradición estética. Ésta nos permite percibir, a veces de manera inconsciente, cierto tipo de imágenes y las ideas que revelan a través de pequeños detalles, como en este caso, la línea del horizonte. Este concepto de memoria visual en que las imágenes trascienden incluso entre civilizaciones fue una de las grandes propuestas de Aby Warburg, y es una idea que bien podemos incluir en estas obras debido a su alto potencial sugerente .

Así pues, la exposición de las obras estuvo muy cuidada y la obra de Laureano es sin duda para nosotros algo muy original y digno de observar con detenimiento para realizar un diálogo interior con ella, puesto que, como ya sabemos, en cuanto a este tipo de arte no figurativo, toda opinión y consideración acerca de una obra puede ser aceptada por la persona que la observa.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla y cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

Obras de Laureano Núñez. Fotografía de Asun Bonilla por cortesía de la galería Hygiene Centro de Operaciones Artísticas.

El Club de los Buenos Infieles

El Club de los Buenos Infieles, de Lluís Segura
Estreno en cines Kinépolis: 29 de marzo de 2018

El día 29 del pasado mes de marzo se estrenó la película de Lluís Segura ‘El Club de los Buenos Infieles’. Es la primera película del director en este cargo y su debut no puede ser mejor, teniendo en cuenta lo que el film busca. Su reparto no se queda atrás, actores de la talla de Fele Martínez, Raúl Fernández de Pablo o Adrián Lastra entre otros.

La película trata de un grupo de amigos que tras unos cuantos años se reúnen en una cena de exalumnos de instituto. Todo va bien, rememoran aquellos “tiempos ahora perdidos”, como dice la letra del grupo La Frontera, muy presente en el film, hasta que llega el bajón del alcohol y las filosofadas típicas de este tipo de momentos. En ese instante comienzan a plantearse sus vidas, conforme eran antes y como son ahora, en concreto, la vida de pareja. Acaban llegando a la conclusión de que ya no sienten el deseo físico del inicio aunque el cariño se mantenga presente.

Raúl Fernández de Pablo. Fele Martínez y Juanma Cifuentes tras la escena de la fiesta de reunión de exalumnos.

Raúl Fernández de Pablo. Fele Martínez y Juanma Cifuentes tras la escena de la fiesta de reunión de exalumnos.

En ese momento es cuando piensan que una buena idea para recobrar esa pasión que se ha perdido en la pareja sería salir a “ligar” con otras mujeres para, de ese modo, valorar mejor lo que tienen o más bien, como ellos llegan a mencionar en algún momento, “tomar oxígeno” para volver a la relación. De esa manera, se verán inmersos en lo que ellos crearán y llamarán por el nombre de ‘El Club de los Buenos Infieles’, por que son infieles, pero por una buena causa, salvar sus matrimonios.

A lo largo de la película veremos escenas que nos harán tener grandes carcajadas, como la escena en que Marcos (Fele Martínez) finge un orgasmo. Cada uno de los personajes que forma el grupo tiene personalidades muy diferentes y marcadas, muy influenciados por distintos estereotipos.

Hovik Keuchkerian, Juanma Cifuentes, Albert Ribalta, Raúl Fernández de Pablo y Fele Martínez en la escena del restaurante de Zaragoza.

Hovik Keuchkerian, Juanma Cifuentes, Albert Ribalta, Raúl Fernández de Pablo y Fele Martínez en la escena del restaurante de Zaragoza.

Pero esto no se sabrá prácticamente hasta el final, puesto que en un principio parece que todos tengan los mismos anhelos e ideas, principalmente el de estar con otra mujer para así valorar a sus parejas después. Podemos observar al que disfruta con ser infiel, el que se siente mal consigo mismo por lo que está haciendo o el que intenta salvar un matrimonio con una persona de la que ni siquiera está enamorado ya. Un disparate, ¿verdad? Pero es que dentro de todo esto se encuentra la principal crítica que la película lanza al espectador para que éste reflexione.

Jordi Vilches, Raúl Fernández de Pablo, Fele Martínez, Albert Ribalta y Juanma Cifuentes en el trayecto deuna de las escapadas de "Club".

Jordi Vilches, Raúl Fernández de Pablo, Fele Martínez, Albert Ribalta y Juanma Cifuentes en el trayecto deuna de las escapadas de “Club”.

Y es que lo que Lluís Segura nos muestra en su obra, dentro de un marco de disparate y sátira, es la crisis de un modelo que se encuentra de capa caída, el matrimonio, la relación de pareja. La idea del “marido y mujer hasta que la muerte os separe” es algo anquilosado, pretérito y en la mayoría de los casos, falso. Muchas personas casadas luchan día a día por mantener una institución que sin amor pasional ya no es la misma y en ocasiones ésta es la propia razón por la que desfallecen. Varias son las razones que nos impulsan a intentar prolongar lo que ya no existe: niños, soledad, sustento económico, culpabilidad, miedo a afrontar la situación o la esperanza de que con el tiempo todo mejore.

No es el único tema que se trata. También se pone de manifiesto el hecho de que los hombres no cumplimos el estereotipo que siempre se nos ha impuesto. Mantener el tipo y no mostrar debilidad es una máxima que siempre ha estado presente en el mundo de la “virilidad”. Aquí se muestra nuestra verdadera naturaleza, que somos sensibles, que tenemos miedos y que, por supuesto, no siempre estamos dispuestos a mantener relaciones sexuales. ¡Ni que fuéramos animales de monta!

Marcos (Fele Martínez) en una de las escenas en que se entrevista a los personajes durante la trama.

Marcos (Fele Martínez) en una de las escenas en que se entrevista a los personajes a lo largo de la trama.

La sátira que se utiliza en el film es también muy acertada, sutil en algunos casos, como que se ponga al toro de Osborne en uno de los planos de las salidas del club para ironizar sobre la “hombría” de los personajes y su enorme desempeño en las artes de la seducción. En este punto aparece el “Teacher” (Adrián Lastra), mostrando sus amplios conocimientos de las artes amatorias, como si del propio Ovidio se tratase, a la par que su grandísimo dominio del inglés. Un humor muy blanco con toques de ironía que mantiene activo al espectador la mayor parte de la película, hasta que ésta se vuelve más “sesuda”.

Adrián Lastra en su papel de "teacher" de la seducción.

Adrián Lastra en su papel de “teacher” de la seducción.

Otro punto que vale la pena destacar es el hecho de que las mujeres no aparecen por ningún lado. Lejos de ser lo que para unos sería una imagen algo machista, aquí, según nos dijo el propio director en el preestreno, es más bien todo lo contrario. Su principal fin es centrarse en las frustraciones emocionales de los hombres. No se busca en ningún momento mostrar a las mujeres de los protagonistas por el hecho de que su papel sería el de una mera víctima.

Además, bajo nuestro criterio, consideramos que el que no aparezcan hace que el espectador empatice con las mujeres de los protagonistas. Es decir, mientras ellos se divierten y buscan relaciones con otras, el espectador puede llegar a pensar en éstas y en que lo que les están haciendo no es correcto, que pese a que su causa es justa para ellos, no es la mejor solución que se puede aportar al problema. En cierto modo pueden llegar a tener cierto “cargo de conciencia”. Es cierto también que en el film los protagonistas ponen sobre la mesa todos los planteamientos que aportan los psicólogos para “reavivar la llama”, pero los desechan immediatamente dando a entender que las consideran pseudosoluciones que no llevan a nada más que al estancamiento emocional.

Juanma Cifuentes y Fele Martinez en una de las escenas en que sus personajes fracasan estrepitósamente en su intento de ligar.

Juanma Cifuentes y Fele Martinez en una de las escenas en que sus personajes fracasan estrepitosamente en su intento de ligar.

‘El Club de los Buenos Infieles’ es una película que ante todo busca que el espectador pase un buen rato, que se ria y que empatice con los personajes que aparecen en pantalla, objetivo que cumple con creces pese a su corto presupuesto. Lluís Segura se ha empeñado en que la veamos mayormente como eso, como una tragicomedia más dentro de la comedia que de la tragedia. Aún así no se puede evitar reflexionar en torno a ella. Plantea temas relacionados con el amor que se encuentran en total actualidad. Nuevos tipos de relaciones de pareja, como el poliamor, ganan fuerza en una sociedad con una mentalidad de pareja mucho más abierta de lo que era a penas 50 años atrás.

Hay personas que se niegan a verlo, y la película también muestra a personas con este pensamiento que se ven afrontados por una realidad muy distinta a la que viven o se fuerzan a vivir. Se trata de una película que muestra cómo muchos de nosotros nos negamos a ver la crisis de este sistema y el cambio de mentalidad de las nuevas generaciones. Y mientras siga así, seguirán habiendo clubs de buenos infieles.

Fele Martínez, Juanma Cifuentes, Raúl Fernández de Pablo, Albert Ribalta y Hovik Keuchkerian en una de las salidas que sus personajes realizan.

Fele Martínez, Juanma Cifuentes, Raúl Fernández de Pablo, Albert Ribalta y Hovik Keuchkerian en una de las salidas que sus personajes realizan en el “Club”.

Baltasar Camps Estellés

Un paseo por ARCO

Entre los días 21 y 25 de febrero se dieron cita muchas de las más destacadas galerías e instituciones nacionales e internacionales en Arco, que como es habitual, se ha convertido en un punto de encuentro en el que convergen tanto galerías e instituciones como críticos, coleccionistas, artistas y, por supuesto visitantes.

Dejando de lado el objetivo comercial que dentro de sus propios cánones de calidad predomina en la feria, hemos querido indagar en los escaparate de algunas de las galerías, que recordemos, siempre intentarán dar visibilidad a las mejores obras en cuanto a significado, y de este modo atraer la atención, porque bien es cierto que los encargados de las mejores colecciones no solo se fijan en el autor de la obra, su prestigio y trayectoria, lo más habitual es que se muevan por los más variados patrones para escoger las piezas, y lo que en sí representan para sus colecciones. Teniendo en cuenta esto, lo que hemos tratado de hacer es ver cuales son las ideas o propuestas de algunas de las galerías que hemos elegido por proximidad geográfica, y sus propuestas en Arco para atraer potenciales compradores y atraer la atención de los citados visitantes y profesionales.

Para empezar, en cuanto al stand de la galería Luis Adelantado, debemos decir que su puesta en escena ha sido muy impactante, la monumental obra de Jorge Peris «La Patética para Instrumento Innombrable» se erguía prácticamente en el centro de éste. Se trata de una obra en la que el autor juega con el desgaste de los materiales, la madera muestra signos que dan la sensación de que se encuentra en mal estado, además de la idea de equilibrio. De hecho, la obra se encuentra en total suspensión, motivo por el cual los trabajadores de la galería tenían que estar muy atentos para que nadie pudiera derribarla, puesto que, teniendo en cuenta las proporciones de la obra, podría incluso haber causado daño a algún transeúnte. Esta idea del equilibrio que muestra Jorge Peris la podemos encontrar en otras piezas que se pueden ver en la galería, como lo es por ejemplo «Escalera de Sauro».

«La Patética para instrumento innombrable». Jorge Peris,2018. Intervención en mobiliario de madera,280 x 155 x 250 cm.

«La Patética para instrumento innombrable». Jorge Peris,2018. Intervención en mobiliario de madera,280 x 155 x 250 cm.

«Escalera de Sauro». Jorge Peris, 2017. Fotografía cortesia de www.luisadelantado.com

«Escalera de Sauro». Jorge Peris, 2017. Fotografía cortesia de www.luisadelantado.com

También se pudo disfrutar de obras de artistas, como Rubén Guerrero, Darío Villalba, Marius Engh o Irma Álvarez-Laviada. Rubén Guerrero con sus obras explora los límites de la pintura además de tener un buen tratamiento de la geometría y la tridimensionalidad, éstas fueron expuestas en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga con el nombre de «Familias Mínimas». De la artista Irma Álvarez-Laviada se muestra una obra sin título, pero cuyos materiales nos llamaron la atención, puesto que se trata de un aglomerado de poliuretano, madera de mansonia y cristal de museo.

«Sin Título». Rubén Guerrero, 2017. Óleo y esmalte sobre lienzo. 239 x 132 cm

«Sin Título». Rubén Guerrero, 2017. Óleo y esmalte sobre lienzo. 239 x 132 cm

«Sin Título». Irma Álvarez-Laviada, 2018. Tabla con partícules de Poliuretano, madera de mansònia y cristal de museu. 200 x 100/ 200 x 100/ 100 x 100 cm

«Sin Título». Irma Álvarez-Laviada, 2018. Tabla con partícules de Poliuretano, madera de mansònia y cristal de museu. 200 x 100/ 200 x 100/ 100 x 100 cm

El siguiente stand que visitamos fue el de la galería Rosa Santos, en el que nos llamó la atención una gran cantidad de autores: Alex Francés, Juanli Carrión, Rafael Tormo i Cuenca, Xisco Mensua, Greta Alfaro, Xavier Arenós, Mira Bernabeu, o Chema López. Rosa Santos apuesta en gran medida por artistas de origen valenciano y ofrece una lectura que invita a pensar que reivindica lo más próximo, no tanto como una mirada de la defensa del folclore, sino más bien desde el punto de vista del cambio emblemático al que se enfrenta Valencia y en el que parece poner acento.

Destacamos sobre todo a los artistas Xavier Arenós y Rafael Tormo i Cuenca y sus obras. La de Arenós se compone de cuatro vigas de hierro entrecruzadas, éstas llevan dos colores: rojo y blanco. El significado de la obra tiene que ver con el momento en que Valencia se convirtió en la capital de la República en 1937, tema de actualidad en cuanto a exposiciones, teniendo en cuenta que el año pasado se celebró en la Nau la exposición «Valencia, capital de la República». Los colores simbolizan los bandos enfrentados durante la Guerra Civil Española (1936-1939), es decir, el bando de los Nacionales sublevados y el republicano. El hecho de que se encuentren entrecruzadas muestra la convulsión del momento al igual que el material nos habla de la tensión que se vivió durante aquellos años.

«Tensegridad roja y blanca». Xavier Arenós, 2016. Madera, hierro y cable, 412 x 21 x 25 cm

«Tensegridad roja y blanca». Xavier Arenós, 2016. Madera, hierro y cable, 412 x 21 x 25 cm

La obra de Rafael Tormo i Cuenca muestra ideas muy interesantes. Por un lado, vemos lo que parecen ser chabolas, tiendas de campaña o jóvenes. Lo que en primera instancia puede parecer un ambiente de pobreza es una visión del 15-M en Valencia, el movimiento de los indignados que tantas voces silenciosas hizo resonar por un instante. Aunque lo interesante en esta obra es el método en que se ha realizado. Se trata de pequeños paneles de cerámica llevados a cabo a la manera tradicional valenciana, la típica del siglo XIX. En aquella época los temas predominantes eran: el folclore, las fiestas, lo regional, naranjos, falleras, hortelanos o campos. En este caso, lo que se ha plasmado no es el folclore, sino una reivindicación de derechos y libertades. Es en este punto en el que encontramos cierto paralelismo. Realmente la cerámica del siglo XIX valenciano y la obra de Tormo y Cuenca hablan de Valencia, dejando de un lado lo obvio, de como era valencia y de como es ahora, la Valencia de las tradiciones y de exaltación regional frente a la Valencia progresista y crítica que cuestiona el orden establecido y reclama sus derechos.

Rafael Tormo y Cuenca.

Rafael Tormo y Cuenca.

También nos pareció interesante la obra de Mira Bernabeu y cómo mediante el uso de la fotografía en grupo consigue mostrar valores de diferente índole, ya sean; morales, históricos, religiosos, o del comportamiento humano en general. El dramatismo no es un recurso, sino un vehículo mediante el cual los personajes de sus obras manifiestan aquello que el artista se propone, de ahí que la escena sea un propio escenario teatral.

Obra Fotográfica de Mira Bernabeu.

Obra Fotográfica de Mira Bernabeu.

Al llegar al stand de Espaivisor damos razón de lo numeroso de obras expuestas. En todas está presente el aroma a actualidad. Los temas en sí no son nuevos, pero desgraciadamente siempre aparecen en las noticias porque se reiteran o bien por el hecho de que se recuerdan algunos hechos del pasado que aún hoy en día dan lugar a una cantidad ingente de debate. Nos vamos a adentrar en un stand en que se habla de sexualidad, represión, censura, feminismo, o el sufrimiento de aquellos que se ven forzados a abandonar su tierra o a permanecer encerrados entre cuatro paredes.

Encontramos a artistas latinoamericanos consagrados como, Miguel Ángel Ríos o Carlos Leppe. Miguel Ángel Ríos, con su obra, nos muestra como el hombre es quien pone fronteras al mundo, sobre todo el hombre blanco europeo. Critica el Postcolonialismo, los pliegues en la obra muestran esta idea de que en continentes como África las fronteras están hechas con escuadra y cartabón. El chileno Carlos Leppe se nos muestra como un gran performer que manifestó su identidad sexual en un contexto en que ésta esta peor vista que nunca, en tiempo de la dictadura de Pinochet.

«América». Miguel Ángel Ríos, 1996. Fotografía sobre papel metálico laminado, montado con nchinchetas sobre lienzo plegado. 195 x 270 cm

«América». Miguel Ángel Ríos, 1996. Fotografía sobre papel metálico laminado, montado con nchinchetas sobre lienzo plegado. 195 x 270 cm

«El Perchero». Carlos Leppe, 1975. Fotografía en blanco y negro en papel sobre forex. 50 x 14,7/ 50 x 15,2/50 x 16 cm.

«El Perchero». Carlos Leppe, 1975. Fotografía en blanco y negro en papel sobre forex. 50 x 14,7/ 50 x 15,2/50 x 16 cm.

El colombiano Miguel Ángel Ríos en «Serie Faenza» también se involucra en toda la oleada de artistas que se encargan de mostrar la comunidad homosexual reprimida de la sociedad. En la obra se plasma como Ríos se presenta en un cine al que se sabe que los hombres acuden para mantener relaciones sexuales entre ellos. Usa una caja en la que escondía su cámara, y llegado el momento, accionaba el obturador. Sus fotografías, como podemos ver, presentan cierto encanto debido a la belleza íntima que desprende el sistema analógico.

«Serie Faenza» Miguel Ángel Rojas, 1980. Impresión digital, políptico de 6 fotografías enmarcadas. 80 x 123 cm

«Serie Faenza» Miguel Ángel Rojas, 1980. Impresión digital, políptico de 6 fotografías enmarcadas. 80 x 123 cm

Entrando en la temática feminista encontramos a Liliana Maresca, Orlan, o Sanja Ivecovic. Aunque ésta última nos ha llamado bastante la atención. Porque no solo se muestra feminista, sino que además lo hace con un tono burlón frente a la tiranía del dictador Tito de Yugoslavia. Tito usaba la televisión para adoctrinar a la población mediante una serie de frases con las que trataba de mostrar la conducta adecuada al pueblo. Ivecovic emula esos anuncios y se burla de ellos. En las imágenes aparece saltando, danzando y mostrándose fuerte, segura e intrépida, un mensaje muy lejano al que el dictador trataba de mostrar por medio de estos mensajes de obediencia y sumisión.

«The Sentence». Sanja Ivekovic, 1979. Impresión montada sobre aluminio. 81 x 100 cm

«The Sentence». Sanja Ivekovic, 1979. Impresión montada sobre aluminio. 81 x 100 cm

Otras de las obras más interesantes que Espaivisor trajo a Arco fueron las de Mª Jesús González y Patricia Gómez, sus obras «Celda 1-1» y «Celda 5-3» son muy sobrecojedoras. Mediante un proceso en el que interviene el látex, extraen pintadas de paredes en las que ha habido personas retenidas, personas que han sufrido, que han visto la crueldad humana. Básicamente estas obras extraen la memoria de dichos lugares, nos muestran mediante los vestigios de las personas que las habitaron lo que han pasado, sus pensamientos, sus sentimientos. Unas obras magníficas que nos invitan a reflexionar sobre como los humanos nos comportamos con nosotros mismos, así como las injusticias que llegamos no solo a cometer, sino a permitir.

El siguiente stand que visitamos fue el de la galería Espai Tactel. La galería valenciana presentó obras de los artistas Amanda Moreno y Christo & Andrew. Todo el stand gira alrededor de la idea del cuerpo, con elementos que aluden a éste o su propia durabilidad, como se ve en las obras. Además, la idea del futuro también se encuentra bien presente, se utilizan elementos que poco a poco han sido introducidos en la sociedad con motivo de mejorar nuestro día a día, como el iWatboard que se ve en la obra «Hyper Futuristic»

«Mirror». Christo & Andrew, 2016. Impresión de tintas pigmentadas sobre papel fotográfico. 120 x 120 cm / «Artificial Landscape». Christo & Andrew, 2016. Impresión de tintas pigmentadas sobre papel fotográfico. 75 x 100 cm / «Hyper Futuristic». Christo & Andrew, 2016. Impresión de tintes sobre papel fotográfico. 90 x 120 cm.

«Mirror». Christo & Andrew, 2016. Impresión de tintas pigmentadas sobre papel fotográfico. 120 x 120 cm / «Artificial Landscape». Christo & Andrew, 2016. Impresión de tintas pigmentadas sobre papel fotográfico. 75 x 100 cm / «Hyper Futuristic». Christo & Andrew, 2016. Impresión de tintes sobre papel fotográfico. 90 x 120 cm.

Dejando de lado las obras futuristas de Christo & Andrew, debemos hablar del interés que despiertan las obras de Amanda Moreno. Éstas hablan directamente del cuerpo y, a su vez, del carácter efímero que caracteriza a éste. Las obras que nos plantea son: «Sleepwalker Chronobiology» y «In the Mood of Worms».

«Sleepwalker Chronobiology». Amanda Moreno, 2017. Hierro. 210 x 210 x 105 cm.

«Sleepwalker Chronobiology». Amanda Moreno, 2017. Hierro. 210 x 210 x 105 cm.

«In the Mood of Worms». Amanda Moreno, 2017. Pintura a la tiza sobre DM. Medidas Variables.

«In the Mood of Worms». Amanda Moreno, 2017. Pintura a la tiza sobre DM. Medidas Variables.

La segunda se muestra como un ejemplo de Vanitas, aunque, lejos de mostrarse como en otros momentos de la Historia del Arte mediante una calavera o bajo la idea de Hommo Bulla, aquí se nos presenta como una cara más o menos visible realizada con formas de gusanos. Estas formas aluden a los intestinos debido a la rugosidad con que han sido realizadas. Pero la verdadera relación se encuentra con los propios gusanos, que en sí aluden a la muerte, debido a que son los que acuden a nuestro cuepo una vez éste se encuentra en estado de descomposición.

El último de los stands que visitamos fue es el de la galería Aural, y esta no fue una visita como las anteriores. Lo que pudemos contrastar obedece a los criterios que se siguieron para montar el stand. La idea principal es que el espacio y las obras deben permanecer en total armonía. Además, los propios artistas deben de mostrar cierta armonía con los demás, ya sea: temática, cronológica, o espacial, por ejemplo.

Aural ha tratado de mostrar gran parte de las mejores obras de las que la galería dispone basándose, no tanto en las normas que el mercado dicta, sino teniendo en cuenta lo que las obras tienen que decir, que lo que éstas expresen tenga significado y lleve al espectador a realizar un diálogo con ellas. No se busca tanto mostrar el arte por el arte, sino más bien que las obras tengan cosas que decir, sentimientos que expresar, a fin de cuentas, inducir a la reflexión.

Entre ellas, obras de: Anna Bella Geiger, Concha Jerez, Fernando Sinaga, Isaac Montoya, Javier Vallhonrat, José Maldonado, Juan José Martín, Luis Gordillo y Máximo González. Dentro de la obra de estos autores podemos encontrar temáticas muy variadas, al igual que estilos, como por ejemplo la vinculación entre Sinaga y el Postminimalismo. También es muy interesante la manera en que Máximo González critica el sistema económico o la manera en que Juan José Martín cuestiona las fronteras políticas del planeta.

«Serie Atlas Mundial de Selecciones: Francia y los Alpes; Europa Sudoriental; Egipto y Sudán». Juan José Martín, 1979. Páginas de libros recortadas. 37 x 55 cm.

«Serie Atlas Mundial de Selecciones: Francia y los Alpes; Europa Sudoriental; Egipto y Sudán». Juan José Martín, 1979. Páginas de libros recortadas. 37 x 55 cm.

Así pues, como podemos comprobar, las galerías escogidas proponen temáticas más o menos diferentes y formas muy diversas de presentar sus obras. Pero todas tienen en común, salvo Espai Tactel, obras de carácter crítico y social. El feminismo se encuentra muy presente, el cuestionamiento de fronteras y el orden establecido es una de las temáticas que comparten Espaivisor y Aural, mientras Espai Tactel habla de temas profundos e introspectivos, como el concepto de vanitas.

En sí, todas las galerías han llevado las obras y temáticas más actuales, que sin duda han llamado la atención e invitado a pensar en relación a éstas, algo que sin duda suma para atraer a coleccionistas. Como siempre, Arco es una feria en que todos los stands sacan a relucir sus mejores argumentos buscando atraer a todo aquel que se pase por ella, y sin duda, los stands de las galerías visitadas han estado a gran altura.

Baltasar Camps Estellés.

 

Música, comportamiento individual y colectivo

«La música debe hacer saltar fuego en el corazón del hombre, y lágrimas en los ojos de la mujer». Es la famosa frase del gran Ludwig van Beethoven. Si una obra no logra hacer que el alma se estremezca, no es buena. No habrá logrado su objetivo. Si una obra no consigue que sintamos aquello que pretende expresarnos, aquello que, a menudo, no hay palabras para describir y ella consigue, no es buena, es una mera consecución de sonidos colocados en un papel de manera arbitraria.

Si bien estas afirmaciones pueden ser discutidas, nos preguntamos, si la música penetra en nosotros y consigue que seamos poseídos por ella, ¿cuáles son sus consecuencias? ¿Qué hay tras ese estado de éxtasis? Tal como viene, ¿se va? ¿O más bien cambia nuestra percepción de la realidad? ¿Pueden los sentimientos que la música representa cambiar nuestro estado de ánimo, pensamiento, o nuestras obras?

Recientemente, y no tan recientemente, se ha abierto de nuevo el debate. ¿Realmente, el tipo de música que escuchemos tiene algún poder sobre nosotros? Muchos hemos escuchado en distintos medios argumentos que asocian un acto de cualquier tipo con la música. Actos que llegan a ser trágicos y objetivo de claro reproche. El ejemplo más claro es cuando se produce un asesinato y el sujeto en cuestión resulta que escucha rap, heavy metal, o algún estilo musical similar. Nuestra área de estudio es la música, pero bien sabemos que este tipo de argumentos se pueden extrapolar muy fácilmente a otros elementos de la sociedad en la que vivimos.

Slipknot Live at Download Festival in 2015.

Slipknot Live at Download Festival in 2015. Imagen cortesía de itsnotenough.mx

Así pues, trataremos con nuestra primera pregunta. ¿La música ejerce influencia sobre nosotros? Sí. Desde luego que sí, a veces una canción alegre puede hacer que se enfrente el inicio del día con una mayor positividad. O que, por el contrario, una triste nos ayude a desahogarnos en un momento dado. De hecho, es tanta la influencia que la música puede ejercer sobre nosotros que el cine la utiliza exactamente para eso. Potencia la carga sentimental de una escena, llegando a tener el mismo o mayor protagonismo que ésta.

Ahora bien. ¿Es tal la influencia que genera la música sobre nosotros que puede motivarnos a hacer algo malvado? ¿Puede la música quebrar nuestra personalidad? No. La música, como hemos comentado, influye, pero no cambia. El individuo es quien es independientemente del tipo de música que este escuche, por mucho que la sociedad se empeñe en que no sea así. Porque vivimos en una sociedad en la que si alguien escucha reggaeton es machista, si alguien escucha rap pertenece a alguna banda callejera, y si escucha heavy metal la higiene no es su fuerte y su personalidad es irascible. No vamos a negar que en algunos casos estos clichés coincidan, pero no deja de ser mera casualidad. Si alguien escucha reggaetón y es machista, no es porque escuche reggaetón, es porque es machista, y esto se repite con los demás ejemplos que hemos planteado.

El individuo siempre tiene la última palabra. Aunque la música le haga sentirse de una manera determinada, si él tiene juicio propio, sabrá actuar en relación a éste. Es decir, una persona en su sano juicio no va a convertirse en asesino por mucho Slipknot que escuche, lo escucha porque le gusta, porque «salta fuego en su corazón». La música, de carácter agresivo, suele realizar una función de medio. La agresividad sale del cuerpo usando la música como canalizador. Es una especie de purga. De hecho, sus usuarios así lo describen. Todo depende del individuo. Si sabe diferenciar lo correcto de lo que no, sabrá actuar en consecuencia. No va a matar a su pareja por haber escuchado «A Little Piece of Heaven» (Avenged Sevenfold), sino porque es un asesino.

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Slipknot en concierto. Imagen cortesía de itsnotenough.mx

En el caso del colectivo, hemos de decir que interviene un gran factor. La globalización, a la que se le suma la música comercial. Los individuos que no tienen una personalidad propia o lo suficientemente fuerte tienden a seguir al resto del colectivo. De hecho, muchas veces adoptan formas de vestir, complementos, e ideas que propugnan algunos cantantes o grupos musicales. Estas ideas, por norma general no son malas. Pero sí que es cierto que aquellas personas que no tienen las ideas claras tienden a caer en ellas o tomarlas como algo más allá de lo que son, aunque algunas sean muy acertadas. Nos referimos, sobre todo a los jóvenes que, en ocasiones, al crecer, se avergüenzan de como vestían años atrás. Aunque visto así, se ven influenciados por la sociedad del mismo modo, puesto que ésta les muestra «lo correcto», sobre todo de cara al mundo laboral, al igual que a los jóvenes les muestra «lo que mola», de cara a sus amigos.

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Secreto «El Famoso Biberón» en el videoclip de su canción «Mi cumpleaños». Imagen cortesía de www.hlsradio.com

Así pues, la música es una de las cosas que más influyen en el ser humano desde que somos lo que somos. Pero no por ello estamos sometidos a ella. Nosotros tenemos siempre la última palabra, el poder de decidir. Además de que la música en sí misma, sea del tipo que sea, invita al placer, no al dolor. De hecho, como dijo Tchaikovski: «En realidad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco».

Fotografía de la primera escena de la película «Apocalypse Now» (Francis Ford Coppola, 1979). Cortesía de www.cinemaarchives.com

Fotografía de la primera escena de la película «Apocalypse Now» (Francis Ford Coppola, 1979). Cortesía de www.cinemaarchives.com

Baltasar Camps Estellés