Lo barroco y lo simbólico: “Gods, Animals and Death”

Josep Tornero. “Gods, animals and Death”. Processi 143.
Real Academia de España en Roma
Hasta el 30 de septiembre de 2016

Una propuesta interesante que invita a la reflexión podemos encontrarla en el proyecto “Gods, animals and Death” que forma parte de la exposición ”Processi 143” en la que Josep Tornero ha participado apostando por una visión introspectiva y personal que busca hacer florecer en cada espectador aquello que lleva dentro, sombras y múltiples formas que surgen de un mismo objeto representado.

La exposición ha sido realizada por diversos artistas dotados de la beca de pintura de la Real Academia de España en Roma. “Gods, animals and Death” profundiza en lo barroco y lo dionisíaco, buscando aspectos como la metamorfosis y la memoria a través de un juego de apariencias donde la imagen adquiere un dinamismo espectral. Estas imágenes evocan ideas que llevan al espectador a reconocer la materia original a través de una imagen distinta, fruto de la “desfiguración de la figura” que realiza el artista, la alteración de unas imágenes que parecen moverse y transformarse.

Las obras presentadas en formatos y dimensiones variadas, son tratadas con técnicas de claroscuros y la predominancia de ausencia de color en pos de una gama de grises que refuerzan la simbología de los elementos tratados, conformando un lenguaje subjetivo y estimulante para el imaginario del espectador. En ocasiones se añaden tonos aislados en trazados vaporosos que refuerzan el carácter enigmático de las mismas. Un juego de formas que investiga en las posibilidades de la desfiguración de la materia para lograr una interpretación desde lo real en algunos casos, o desde lo imaginario. Este proyecto de investigación resulta interesante para aquellos que deseen descubrir aquellas experiencias que el artista es capaz de despertar en cada uno de nosotros.

El tratamiento de elementos cotidianos a través del desenfoque y la presentación de puntos de vista subjetivos que destacan elementos concretos del objeto representado, hace de estas obras unas que nos muestran parte de la mirada de Tornero pero a su vez conceden plena libertad interpretativa al impactar en nuestra consciencia individual y emociones más íntimas. Esta mirada del artista se nos muestra a través de la selección de las escenas representadas y su forma de trabajarlas que dotan de importancia a aspectos que pueden pasar desapercibidos pero que cobran fuerza y protagonismo, articulando un interesante diálogo que conforman nuevas imágenes y nuevas experiencias.

Fotografía de una de las obras de Josep Tornero en "Gods, Animals and Death".

Fotografía de una de las obras de Josep Tornero en “Gods, Animals and Death”.

Tornero extrae de escenas y objetos cotidianos un lenguaje simbólico a través de un abandono de la imagen sujeto a un azar formal, creando como él denomina espectros “nuevos pero a la vez familiares”. Según el propio artista apunta, su trabajo “desemboca en el interés por el tránsito de la imagen, su movimiento implícito y su metamorfosis, capaz de retornar desde diferentes contextos ante la preocupación del elemento matérico de la pintura como síntoma, emitido a veces desde lo real, o como movimiento centrífugo y dispar, emitido desde lo imaginario”.

Josep Tornero (Valencia, 1973) estudió en la Escola Superior de Ceràmica de Manises y posteriormente en la Facultad de Bellas Artes Sant Carles de Valencia, (2004). En Murcia realizó el Máster de Producción y Gestión Artística (2010) en la facultad de Bellas Artes de esa ciudad y en febrero de 2016 finalizó su tesis doctoral. La amplia trayectoria académica y el trabajo artístico de Josep durante estos años, avalan los diferentes procesos creativos que emprende, es evidente.

La exposición estará vigente hasta el 30 de septiembre del 2016 por todos aquellos que visiten Roma y deseen conocer el talento que artistas españoles trasladan a otros países.

Citas extraídas del ‘statment’ del proyecto “Gods, animals and Death”.

Obra de Josep Tornero.

Obra de Josep Tornero en ‘Gods, animals and death’.

Raquel Andrade

La belleza convulsa de Liliana Maresca

Retrospectiva de Liliana Maresca
Espaivisor
C / Carrasquer, 2. Valencia
Hasta el 15 de abril de 2016

“Busco una fisura hacia otra realidad…Porque esta se agota rápidamente”. Dicho y hecho. Liliana Maresca (1951-1994) encontró esa fisura que buscaba, de tanto intentarlo con su obra transgresora. De manera que se topó bien pronto con la muerte. Tenía 43 años, dedicados a hurgar en la belleza con los materiales punzantes de su intensa, apasionada creatividad. Quería tanta autenticidad, que no dudó en jugar con los límites que separan la vida de la muerte.

El arte es representación, porque de lo real sólo podemos saber por vía interpuesta. Pero Maresca quiso siempre forzar esa representación, con el fin de hallar la esencia de las cosas. Y la esencia, en muchos casos, tenía cierto sabor letal. La galería Espaivisor de Valencia da cuenta de tan excesiva creatividad en la primera retrospectiva de su obra en España. Lo hace mediante fotografías, piezas de escultura, un video, recortes de prensa, escritos a máquina y documentos performance, en los que aflora, por muy distintos que sean los soportes, su vena artística siempre al borde del colapso, del agujero negro que todo lo engulle.

Su intensa actividad en las décadas de los 80 y 90 en la Argentina postdictatorial alumbró exposiciones que tan pronto denunciaban aspectos relacionados con el Descubrimiento de América, como con las abusivas leyes del actual mercado capitalista. Se rodeaba de artistas plásticos, músicos o actores con los que montaba singulares y provocadoras escenografías. Hacía lo propio en su serie de fotografías, realizadas por Marcos López, en las que se representaba a sí misma desnuda tras objetos que parecían subrayar el esqueleto de su anatomía. No era la Frida Kahlo de la columna vertebral rota, pero se asemejaba.

Liliana Maresca en una de sus fotografías performance realizada por Marcos López. Imagen cortesía de Espaivisor.

Liliana Maresca en una de sus fotografías performance realizada por Marcos López. Imagen cortesía de Espaivisor.

“Mi misión es molestar, hacer cosas que sean una patada en los huevos”

En la exposición de Espaivisor hay numerosos recortes de prensa que recogen algunas de sus declaraciones más apasionadas, fruto del sentimiento que revelaba su propio arte. “Yo creo que mi misión en la vida es molestar. Hacer cosas que sean una patada en los huevos”. A punto de morir, casi a modo de testamento, produjo una muestra cuyo título ya manifiesta su inquebrantable pulso vital: ‘Frenesí’. Un frenesí que arramblaba con todo, incluido el sistema que viene a controlar tamaños excesos. “Si el sistema permite la existencia de algo que se escapa de él, es para inocularlo luego”.

Para que tal cosa no sucediera, Liliana Maresca no cejó en su empeño de violentar los límites en cuyo interior yace la paz. O no. “Si nuestros trabajos produjeran violencia es porque ella está en la realidad, en los dibujos animados, en los noticieros, en la calle”. Sabedora de esa violencia que nos habita, más allá de la candidez rousseauniana, Maresca desplegó toda una batería de actividades encaminadas a subrayar ese carácter violento de la naturaleza humana. Violencia que ella sabía destinada a formar parte del propio tejido social.

“Esto que hoy parece delirante, no convencional, va a ser aceptado y dejará la marginalidad”. Maresca parecía anunciar con ello la deriva televisiva, allí donde el asesinato, por seguir a Hitchcock, se instala cómodamente en las casas a través de la pequeña pantalla. Todo es fagocitado por el mercado, salvo el pensamiento en su estado puro. “Desde el momento en que pensás de una manera distinta al resto de artistas te estás marginando”. En esa marginalidad se movió siempre la artista que tomó el propio cuerpo como recipiente de experiencias traumáticas. La primera de todas ellas, aniquilar su yo.

Una de las piezas de escultura de Liliana Maresca. Imagen cortesía de Espaivisor.

Una de las piezas de escultura de Liliana Maresca. Imagen cortesía de Espaivisor.

“Hay que hacerse un yo para hacerlo mierda”

“Uno tiene que ser paranoico. Hay que hacerse un yo para hacerlo mierda”. No sólo el suyo, que sin duda dinamitó a diario poniéndose a sí misma contra las cuerdas, sino los múltiples yoes que la animaban a dejar en calma la realidad. Nadie lo logró, porque Liliana Maresca siguió y siguió profundizando en esa fisura que le transportaba a otra realidad. En una de sus propuestas artísticas, se metió en un ataúd para limpiar los pedazos de mortaja que todavía quedaban dentro. Quería que los ataúdes fueran objeto de una exposición. Y la sola experiencia previa la conmovió. “Al tener que meterme tan dentro de la muerte, te puedo decir que la sentí”.

A Maresca le subyugaba esa experiencia de autenticidad, hasta el punto de llegar a ofrecerse al público para mostrar la simbiosis entre cuerpo y mercado. Un cuerpo que osciló entre el erotismo de su propia desnudez y la provocación ideológica revelada en sus montajes más políticos. Espaivisor se hace cargo de todo ello mostrándolo a pequeña escala, como si toda esa energía desbocada pudiera concentrarse en archivos documentales, imágenes en blanco y negro de gran poder evocador y alguna que otra escultura a modo de brillante ‘Curiosidad natural’ realizada con bronce y calabaza.

Fotografía de Liliana Maresca. Imagen cortesía de Espaivisor.

Fotografía de Liliana Maresca. Imagen cortesía de Espaivisor.

“Quería probar de todo y lo único que me faltaba era matar”

Su hija Almendra, presente en la inauguración, destacó en un aparte para MAKMA el carácter indomable de su madre. “Tuvo instantes de monogamia, pero siempre quiso explorar otras cosas”. Lo hizo con propia vida y, por extensión, con su arte. Y es que arte y vida en la trayectoria existencial de Liliana Maresca se confunden. Lo prueba este testimonio extraído de uno de los recortes de prensa que abundan en la exposición.

“Quería probar de todo y lo único que me faltaba era matar. Entonces por seguridad conseguí un revólver. Salí a caminar por la villa, tipo tres de la mañana. Yo pensaba: ahí me encuentro con alguien que me quiere violar y lo mato. Dormía con todas las ventanas abiertas, la puerta abierta. Nada, no pude matar a nadie”.

Así concebía la vida y el arte Liliana Maresca, artista de culto a quien Espaivisor dedica una retrospectiva que sólo tiene un precedente en Europa: la que le dedicó hace cuatro años la galería Spazio Nuovo de Roma. No hay más vestigio de su obra fuera de su Argentina natal, salvo algunas piezas expuestas en el Museo Reina Sofía de Madrid. Lo demás está en Valencia, donde hasta el 15 de abril permanecerá tan singular retrato de la artista que buscó una fisura hacia otra realidad y la encontró. “Vivía al límite”, concluyó su hija Almendra. Y el límite cedió para finalmente devorarla. Espaivisor contiene sus restos mortales llenos de intensa vida.

Ver noticia en ARTS de El Mundo Comunidad Valenciana

Fotografía performance de Liliana Maresca realizada por Marcos López. Imagen cortesía de Espaivisor.

Fotografía performance de Liliana Maresca realizada por Marcos López. Imagen cortesía de Espaivisor.

Salva Torres

“Trajano pedía a los corruptos el dinero robado”

La legión perdida, de Santiago Posteguillo
Editorial Planeta

La aparición de ‘La legión perdida’ (Editorial Planeta), último volumen de la trilogía de Santiago Posteguillo dedicada a recrear la vida del emperador Trajano (53-117)  pone fin a una titánica tarea literaria e histórica. Un total de 13 años de su vida ha invertido el escritor valenciano en rememorar  el esplendor del mundo romano con sus luces y sombras. Seis para elaborar la trilogía sobre Escipión El Africano y siete para la de Trajano. La heptalogía de Colleen McCullough sobre Julio César o la trilogía sobre el siglo XX de Follet son las únicas obras de esa magnitud  publicadas en el mundo.  La obra sobre Escipión incluye más de 150 personajes en 2.800 páginas con el mundo romano y cartaginés como telón de fondo. La de Trajano, 3600 páginas, más de 200 personajes y Roma, la Dacia, Partia, el imperio kushan y China como escenarios.

Detalle de la portada del libro 'La legión perdida', de Santiago Posteguillo. Editorial Planeta.

Portada del libro ‘La legión perdida’, de Santiago Posteguillo. Editorial Planeta.

¿Cuál es su estado anímico y mental tras haber concluido este inmenso mosaico del pasado?

Por un lado, uno siente una gran satisfacción por haber concluido una enorme narración en la que he recuperado un gran personaje histórico como Trajano para la memoria histórica de mucha gente y, por otro, un gran vacío. Pero ese vacío ya lo estoy llenando trabajando desde ya mismo sobre mi siguiente novela.

¿Habrá una tercera trilogía o piensa seguir por otros derroteros?

Tengo ideas para varias trilogías más, pero probablemente me decida ahora por una novela en la que cuente una historia de otro gran personaje injustamente olvidado en un solo volumen. También trabajo en un tercer libro de relatos sobre escritores y escritoras olvidados pero que merecen ser mucho más conocidos y, sobre todo, leídos.

¿Qué aspectos fueron más complicados a la hora de documentarse?

En ‘La legión perdida’ no sólo hablo de Roma, sino también de Partia, el imperio kushan del norte de la India y hasta de la China de la dinastía Han. He tenido que dedicar un tiempo extra para documentarme bien sobre cómo eran estas culturas al principio del siglo II d.C., cómo era su relación con Roma y cómo interaccionaban unas con otras a través de la ruta de la seda.

¿Qué táctica sigue para diseñar las batallas con tal verismo?

Consulto primero bien todas las fuentes antiguas y modernas sobre la batalla que voy a recrear. Luego me hago mapas sobre las distintas fases de la misma. Estos mapas con frecuencia se incluyen en los apéndices de la novela. Luego parcelo el relato de la batalla en diferentes escenas que se van entrecruzando prestando mucha atención a que siempre queden reflejados los puntos de vista de los dos contendientes en liza.

Escipión El Africano y Trajano. ¿Algún paralelismo entre ambos personajes?

Tanto Trajano como Escipión son gigantescos personajes históricos que han influido notablemente en que hoy seamos lo que somos y que pensemos de la forma en la que lo hacemos. Los dos comparten también características de nobleza y liderazgo bastante ausentes hoy día en nuestro mundo y está bien recordar que había líderes de esta talla y con gran calado ético. También tenían sus sombras: Escipión terminó siendo algo soberbio y vanidoso y Trajano bebía en exceso, según todas las fuentes.

Detalle de uno de los mapas incluidos en 'La legión perdida', de Santiago Posteguillo.

Detalle de uno de los mapas incluidos en ‘La legión perdida’, de Santiago Posteguillo.

¿Cómo cree que resolvería Trajano el ‘impasse’ político que sufre España?

Primero tomaría las riendas de los problemas pues entendía que un líder ha de tomar decisiones, nunca esperar sentado a que los problemas se resuelvan solos o se pudran. En segundo lugar, negociaría y pactaría. Pese a ser el emperador con poder absoluto, pactaba con el senado las decisiones más importantes y también era capaz de pactar con el enemigo, como hizo con los reyes de Arabia Nabatea o de Osroene, por mencionar algunos ejemplos. Y en todo momento tenía presente a los más desfavorecidos y era muy consciente que tenía que ser el primero en dar ejemplo cuando había que pedir sacrificios ya fuera al pueblo o al ejército.

¿Aparte del botín, qué atraía a los romanos a la conquista de Oriente?

Trajano decide cruzar el Éufrates porque los partos eran unos vecinos incómodos, belicosos y que no cumplían sus pactos con Roma. Además, controlar Partia era eliminar un intermediario que incrementaba los costes del creciente comercio entre Roma y la India y China. Trajano tomó una decisión estratégica y económica cuando inicia la conquista de Partia. Si Adriano no se hubiera retirado de Oriente, seguramente esa parte del mundo se habría mantenido mucha más próxima en su evolución a Europa y es muy posible que no tuviéramos la tensa relación que existe hoy día entre Siria, Irak y países anexos con occidente. Pero Adriano pensaba que era mejor encerrarse en su imperio y preocuparse sólo de vigilar las fronteras, creía que lo que pasara lejos no afectaría a Roma. En los siglos posteriores, Partia fue el origen de muchos problemas para el imperio romano de forma recurrente. Los líderes europeos también pensaban que Siria e Irak estaban muy lejos. Ahora sus problemas son nuestros problemas. Los políticos, manipulados por la presión de los poderes fácticos, olvidan la historia, pero la historia, tozudamente, vuelve sobre los mismos caminos que recorrió en el pasado.

Tras bucear durante años en el pasado, ¿qué enseñanza útil ha obtenido para los hombres de nuestro tiempo?

Hay que conocer nuestro pasado para entender nuestro presente y evitar repetir errores en el futuro. Y había líderes que gobernaban de verdad pensando en el bien común, que eran austeros empezando por ellos mismos, que gestionaban el dinero público invirtiéndolo en obras públicas como bibliotecas, saneamiento, edificios para impartir justicia, acueductos, etcétera. Y, además, a los corruptos los obligaban a devolver todo el dinero sustraído. Así era Trajano.

El escritor Santiago Posteguillo. Fotografía: Carlos Ruiz.

El escritor Santiago Posteguillo. Fotografía: Carlos Ruiz.

Bel Carrasco

Carta con motivo de la exposición INDEX Roma

En abril del año 2014 fui invitado por el Departamento de Cooperación Universitaria y Científica de la AECID a formar parte del grupo de evaluadores designados para participar en el proceso de selección de los artistas e investigadores residentes en la Academia de España en Roma (promoción 2014-2015). Mi participación estuvo centrada en evaluar los proyectos presentados dentro de la categoría Museología y Comisariado de Exposiciones. El evaluador es un especialista independiente que en dicho proceso de selección actúa como un prescriptor que eleva, según la horquilla que tiene asignada cada categoría, un número determinado de candidaturas al patronato de la Academia, para que sea este el que, mediante entrevista personal, realice la asignación definitiva de las becas.

En mi caso, elevé al patronato cuatro candidaturas, el número máximo de la horquilla. Sin embargo, después de realizar las preceptivas entrevistas personales a los candidatos, el patronato decidió no seleccionar ninguna de las propuestas presentadas, quedando desierta en esa promoción la categoría de Museología y Comisariado de Exposiciones.

Imagen de la Academia de España en Roma extraída de su web.

Imagen de la Academia de España en Roma extraída de su web.

A principios del mes de septiembre de 2014 se me contacta de nuevo desde el mismo departamento de la AECID para invitarme a comisariar dos exposiciones, una en junio de 2015 en Roma y una segunda en febrero de 2016 en Madrid. En ambas los artistas e investigadores residentes en la Academia (promoción 2014-2015) presentarían los proyectos producidos durante su estancia en dicha institución. Dada la naturaleza e importancia del encargo, me tomé unos días de reflexión antes de dar un sí definitivo.

Hasta ese momento, el contexto de trabajo de la Academia de España en Roma me resultaba ajeno y lejano, por mi visión de la creación actual, por mi posición dentro del sector del arte, así como por mi práctica profesional, muy vinculada desde hace varios años a la mediación y el comisariado de proyectos que incorporan una producción artística relacionada con procesos de investigación e innovación centrados en lo educativo y lo social.

En ese breve periodo de tiempo de reflexión contacté con numerosos ex-becarios de promociones anteriores de la Academia, los cuales me relataron sus experiencias durante su estancia en esa institución. Recibí un completo feedback a través de testimonios orales, correos electrónicos y cartas críticas que algunos de ellos habían dirigido en su momento a anteriores directores de la institución. También hablé con el entonces Subdirector del departamento y persona responsable de gestionar el programa de becas de la Academia, quien me hizo llegar información precisa sobre el estado de la Academia, haciéndome saber de la inminente renovación de los cargos de Director y Secretario-Canciller.

Decido asumir el encargo de comisariado de las dos exposiciones, entendiendo que el trabajo a desarrollar se inscribe en una lógica de renovación y cambio en la Academia. Lo hago con un estatus de especialista externo a la institución, con las competencias naturalmente limitadas a un encargo de esa naturaleza, y con el mandato de concluir con éxito la producción de los catorce proyectos (inicialmente quince, pues se da la renuncia de un becario por enfermedad), con el fin de que pudieran ser presentados en un formato de exposición colectiva, primeramente en Roma y posteriormente en Madrid.

Desde el primer momento soy consciente de la complejidad del encargo, ya que se trata de la primera promoción de becarios que recibe un presupuesto específico para producción. Esto unido a la naturaleza y formato de los proyectos a realizar supone un importante cambio de escala en el trabajo de gestión y coordinación, un hecho que modifica de manera relevante la relación entre institución y becario y que el personal laboral de la Academia tiene que asumir de forma casi inmediata en el tiempo.

El encargo tiene elementos muy motivadores, a la vez que desafiantes; la transversalidad en disciplinas, prácticas y medios; la producción de proyectos artísticos complejos; la relación con artistas e investigadores con los que no existe un condicionamiento “a priori”, al no haber intervenido personalmente en su proceso de selección; el poder contribuir a transformar la Academia en un centro de producción de proyectos; el introducir elementos de innovación, transparencia y participación en la metodología de trabajo.

Cualquier persona relacionada con la producción artística actual puede entender cómo una primera edición de un programa de becas de producción supone trabajar en un contexto complejo, habitado por conflictos, en el que las metodologías se procesan en fase beta, en el que se exploran las fisuras, en el que se asumen riesgos y se testean posibilidades de cara a realizar las mejoras necesarias para ser implementadas en la segunda y siguientes ediciones. Sin duda, así tuvo que ser en las primeras ediciones de las Becas Botín o Generaciones, programas de producción de proyectos artísticos, prestigiosos y actualmente consolidados después de 24 y 15 ediciones, respectivamente.

Vista interior de la Academia de España en Roma extraída de su web.

Vista interior de la Academia de España en Roma extraída de su web.

En el comunicado*, con fecha 25 de febrero, emitido por PAC (Plataforma d’Artistes de Catalunya) y AVVAC (Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló), con motivo de la celebración de la exposición INDEX Roma, se me adscriben responsabilidades relacionadas con la gestión administrativa de la Academia que son ajenas al mandato y naturaleza del encargo realizado por la AECID y que claramente exceden de mis competencias, en tanto que comisario externo de la institución.

La UAAV (Unión de Asociaciones de Artistas Visuales) también hace referencia a este punto, introduciendo en su comunicado**, de fecha 29 de febrero, como tema de interés la elección de comisarios para realizar proyectos de carácter expositivo en instituciones públicas. La relevancia del asunto apunta a no desatender la oportunidad que supone este caso, para que las formas de encargo de comisariados puedan ser debatidas de manera abierta dentro del sector. Hasta el momento, dichos encargos son realizados mayoritariamente de forma directa por la práctica totalidad de museos y centros de arte del Estado español.

Existen algunos casos en que la selección de comisarios se realiza mediante convocatoria pública, en la que se da la concurrencia competitiva, tratándose en general de programas de apoyo dedicados a promocionar a profesionales jóvenes que se encuentran en una fase inicial de su carrera. Tal sería el caso de las convocatorias ya desaparecidas y en su día promovidas por la Sala Montcada de Barcelona y el Espai Zero de Olot, las actuales Inéditos, promovida por La Casa Encendida y Se Busca Comisario, promovida por la Sala de Arte Joven de la Comunidad de Madrid, y Komisario Berriak, una iniciativa de Donostia / San Sebastián 2016 llevada a cabo en en colaboración con Tabakalera, Azkuna Zentroa, ARTIUM y Montehermoso.

Incardinar dinámicas de producción artística actual en una institución de carácter histórico como la Academia de España en Roma, con una plantilla envejecida caracterizada por un nivel bajo de formación en competencias o “expertise” en la gestión y coordinación de producción de proyectos audiovisuales (cine, videoarte, arte digital) de arte contemporáneo (instalación), de investigación (arquitectura, diseño, fotografía), del sector editorial (cómic y literatura), suponía un punto de partida que ya planteaba dificultades anexas a las ya inherentes por la propia complejidad del encargo.

El proceso de trabajo llevado a cabo durante los meses de octubre de 2014 a julio de 2015 estuvo plagado de dificultades. Fue necesario forzar la máquina, tomar decisiones arriesgadas, cuestionar determinados marcos administrativos previamente establecidos, externalizar trabajos a terceros, etc. con el fin de lograr sacar adelante la producción de los proyectos de los artistas e investigadores en residencia. Es justo decir que durante este proceso se abrieron posibilidades de trabajo y colaboraciones para los becarios, se crearon limbos metodológicos y expectativas hacia futuro que fueron problemáticas al activar conflictos y situaciones no deseadas durante una parte del proceso.

La buena noticia es que la misión fue concluida con éxito y los catorce proyectos fueron finalmente producidos, no todos en la escala inicialmente planteada, pero sí en una formalización que incluye formatos y soportes que reconocen la idea original, respetan la investigación realizada y justifican la importante inversión llevada a cabo en cuanto a recursos económicos, humanos y materiales.

Vista de una sala expositiva de la Academia de España en Roma extraída de su web.

Vista de una sala expositiva de la Academia de España en Roma extraída de su web.

Los catorce proyectos fueron presentados mediante una exposición colectiva articulada en torno a un evento que se denominó “Puertas Abiertas”, y durante el que la prensa especializada, los profesionales del sector y un público generalista tuvieron acceso a la Academia y participaron de las diferentes actividades, performances y conciertos realizados.

Una publicación bilingüe, español e inglés, que contiene los trabajos llevados a cabo mas textos de especialistas invitados ha sido producida por la AECID como parte del compromiso que este organismo público asume en la difusión de la creación actual

La estancia de los becarios, la exposición en la Academia de España en Roma y la publicación de los proyectos están reguladas por la convocatoria de becas MAEC-AECID. Ciertamente dicha convocatoria de la promoción 2014-2015 era susceptible de mejoras y así ha sucedido con la nueva promoción de becarios 2015-2016, que ya disfrutan de una actualización en algunos puntos de la regulación administrativa de sus becas.

La exposición colectiva en Madrid, que se viene realizando desde hace varios años en la Real Academia de San Fernando, se enmarca en el compromiso de la AECID por difundir de la manera mas eficaz posible los trabajos llevados a cabo por los becarios y en materializar la obligada devolución simbólica a la ciudadanía después de haber realizado una importante inversión económica en el programa de becas.

Dicha exposición se enmarca en el contexto de “tradición” y “hermanamiento” que existe entre la Real Academia de San Fernando y la Academia de España en Roma. A la misma se invita a participar a los becarios de cada promoción. Aunque la exposición no tiene una regulación administrativa específica, como proyecto se aborda desde unos estándares profesionales que se aplican con rigor al diseño del espacio expositivo, al montaje técnico de los proyectos, al seguro “clavo a clavo” de las obras, a la señalética y otros elementos gráficos. En este apartado quiero dar fe que todos estos detalles han sido cuidados al máximo y que los diferentes equipos de trabajo implicados han realizado su labor con la máxima profesionalidad.

En el comunicado emitido por dos asociaciones autonómicas de artistas visuales, al que he aludido antes, se hace referencia a malas prácticas llevadas a cabo durante el proceso de gestión de esta exposición. Ciertamente, la gestión administrativa de un proyecto de esta naturaleza debe regularse y cuidarse mejor aquellos aspectos burocráticos, que no por menores son menos importantes. En ese sentido, aunque como comisario del proyecto tengo una responsabilidad muy limitada en esa parte burocrática, puedo asumir una responsabilidad “in vigilando” sobre determinados procesos que considero pueden ser regulados institucionalmente y mejorados en su gestión de cara a las próximas promociones de becarios.

Dos de los catorce artistas invitados a presentar su proyecto en la exposición INDEX Roma, Joan Morey y Greta Alfaro, han renunciado a participar en la misma. No podemos por menos que respetar su decisión, ya que no existe obligación normativa alguna que les obligue a participar en la exposición y presentar el proyecto producido durante su estancia en la Academia.

En el comunicado de las asociaciones de artistas se razona dicha decisión en base a su declaración de haber recibido maltrato profesional durante la gestión del proyecto. El proceso vivido no ha sido fácil, se han dado conflictos de intereses y desacuerdos, algo por otro lado lógico en las relaciones entre diferentes agentes culturales, y considero que los duros términos que se utilizan en el comunicado para calificar la relación entre institución, mediadores y becarios son exagerados y no obedecen a la realidad. Por mi parte y por parte de los diferentes equipos de gestión y mediación implicados siempre ha habido una actitud respetuosa, constructiva y propositiva dirigida a culminar con éxito la presentación colectiva de los proyectos.

Sobre la decisión de renunciar a participar en la exposición colectiva tomada por los dos artistas visuales antes mencionados, considero que ha sido un hecho desproporcionado en las formas y en el fondo, sobre todo si se valora el contexto del proceso de trabajo llevado a cabo durante un año y medio. Ambos becarios han disfrutado de unas condiciones bien dotadas en lo económico, en lo material y en recursos humanos. Debo decir que muchas cosas han ido bien y han funcionado, y que los equipos de gestión y mediación se han volcado en su trabajo de apoyo y facilitación para que estos dos becarios pudieran producir sus proyectos dentro del plazo establecido para ello.

Su decisión es irresponsable porque priva a la institución de poder realizar la devolución social para la que está mandatada, y priva a la ciudadanía del acceso a una creación artística producida con fondos públicos. Si ciertamente una “tradición” no genera un marco jurídico de seguridad como lo hace un contrato, siempre pesará en su decisión una falta básica de lealtad y co-responsabilidad.

También es una decisión estéril, porque algunos de los problemas y errores administrativos surgidos en la gestión del proyecto están en vías de solución desde hace tiempo, y otros han sido ya solucionados como puede acreditar la actual promoción de becarios. En este sentido, debo manifestar que la AECID se ha comportado como una institución responsable y reactiva ante las demandas solicitadas, y que ha podido atender todas aquellas que entraban dentro de sus competencias y disponibilidad presupuestaria.

Si el balance de un año y medio de trabajo puede considerarse satisfactorio en cuanto a los resultados generales obtenidos, el hecho de la no participación de dos artistas, decisión que respeto pero no comparto, en la exposición INDEX Roma, lo considero un fracaso de la segunda fase del encargo realizado.

Una vez mantenida esta semana una reunión de valoración general de la situación a la que he sido convocado por el equipo responsable de la Dirección de Relaciones Culturales y Científicas de la AECID y tras realizar una meditada reflexión personal he decidido renunciar a continuar con la labor que se me había encomendado, el comisariado de las exposiciones en Roma y Madrid de la actual promoción de becarios 2015-2016.

Vista de un espacio expositivo de la Academia de España en Roma extraída de su web.

Vista de un espacio expositivo de la Academia de España en Roma extraída de su web.

Siempre he considerado el Documento de Buenas Prácticas como un objetivo ideal de máximos que todos debemos respetar y a cuyo cumplimiento íntegro debemos aspirar. Sin embargo, las dificultades económicas del momento que vivimos, las trabas administrativas, las complejidades burocráticas, los marcos jurídicos no normalizados y, sobre todo, los brutales recortes presupuestarios que muchas instituciones como la AECID han padecido, han impedido asumir sus recomendaciones de manera integral.

En mi caso, la preocupación siempre ha estado centrada en el compromiso de que existiera una mínima seguridad jurídica y una contraprestación económica digna y justa según el trabajo a realizar por los artistas participantes. La realidad es que las recomendaciones que dicho código establece han sido recogidas siempre de manera parcial por la mayoría de instituciones con las que he colaborado en el comisariado de exposiciones de carácter colectivo.

Tal vez fuera pertinente que desde las asociaciones profesionales, como el IAC Instituto de Arte Contemporáneo, el Foro de las Buenas Prácticas y la propia Mesa Sectorial, como principal órgano de interlocución de nuestra comunidad artística, y que son, todas ellas, estructuras imprescindibles para articular la representación profesional del sector y la observación de las Buenas Prácticas se creara un espacio de reflexión y análisis con el fin de generar un consenso sobre este tema y que además se conformara una suerte de mecanismo para dirimir los conflictos entre agentes culturales pertenecientes a diferentes colectivos profesionales.

Toca pensar entre todos cómo podemos trabajar juntos en una situación de gran precariedad económica, de enormes dificultades para lograr consolidar una carrera profesional, donde la frustración por no encontrar canales adecuados para expresarse artísticamente ha calado de manera transversal e intergeneracional. Pensar qué consensos son necesarios establecer en el sector de la creación ante el cambio de paradigma en que ya estamos instalados.

Durante este último año he sido testigo de la transformación de la Academia de España en Roma, una institución con vocación de evolucionar, de cambiar, de adaptarse a los nuevos tiempos. Estoy personalmente satisfecho de haber podido contribuir a relanzar un proyecto, a sentar unas bases nuevas de trabajo, a implementar mejoras en la recepción y hospitalidad hacia los residentes.

Una institución que ya ha puesto un pie en el futuro y que de la mano de los actuales residentes y, sobre todo, de la nueva directora, se convertirá en un lugar de referencia para todos nosotros. Y de una administración pública como la AECID, que escucha, que es reactiva a la demandas que le han sido trasladadas y que pese a los ajustes presupuestarios sufridos mantiene un compromiso estable de apoyo a la creación artística contemporánea, permitiendo el desarrollo de un sector profesional y facilitando una devolución educativa, patrimonial y social a la ciudadanía de todo el capital simbólico común producido por sus diferentes programas de becas de Educación y Cultura.

Finalmente manifestar que ha sido una verdadera oportunidad profesional para mí y un honor el poder participar en este primer programa de becas de producción MAEC-AECID. Agradezco profundamente la confianza depositada por parte del equipo de la Dirección de Relaciones Culturales y Científicas de la AECID. Así mismo, quiero agradecer a los artistas e investigadores de la promoción 2014-2015 su actitud de flexibilidad y confianza ante las diferentes situaciones de riesgo y conflicto que juntos hemos experimentado y su compromiso, responsabilidad y generosidad por haber llegado hasta el final de este proyecto.

Vista de la Academia de España en Roma.

Vista de la Academia de España en Roma.

Javier Duero

La energía de Victoria Cano deja huella

Ecos & Huellas. Desde el Trastevere al Carmen, de Victoria Cano
Sala Ferreres del Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 1 de mayo de 2016

“Somos materia en transformación”, dice la artista. Y energía, mucha energía, que es la que transmite Victoria Cano durante el recorrido por su exposición Ecos & Huellas. Desde el Trastevere al Carmen, en la Sala Ferreres del Centro del Carmen. “Esta sala te desnuda completamente”. Y así, metafóricamente desnuda y como si hubiera salido de un largo régimen de internado, desgrana lo que han sido 15 años de soledad trabajando en su estudio. Un viaje interior que ha ido mezclando con viajes exteriores para mostrar pinceladas de esa soledad mediante exposiciones en Roma, Jeonbuk (Corea del Sur), Venecia, Qingdao (China), Nueva York, Milán y Berlín. El resultado de todo ello se puede ver concentrado en esta exposición de Valencia.

Victoria Cano en un video de su exposición en el Centro del Carmen.

Victoria Cano en un video de su exposición en el Centro del Carmen.

“Hay una variedad dentro de la unidad”. Y esa unidad, para Victoria Cano, tiene que ver con la energía que impulsa a la creación. Energía asociada a su vez al “tránsito entre la vida y la muerte”. Porque las 200 piezas que conforman esos Ecos & Huellas de su “viaje interior hacia fuera”, junto a los 80 libros voladores que cuelgan del alto techo de la Sala Ferreres, ligan lo vivo y lo muerto en su eterno ciclo. Por eso hay huellas dactilares insertas en sus naturalezas, al igual que perfiles humanos contorneando un tsunami o la figura humana intercalada entre un aluvión de formas en gestación.

Victoria Cano concibe su obra como un todo en el que las partes se van imbricando sin que se sepa a ciencia cierta lo que es naturaleza, propiamente dicha, y lo que es la naturaleza humana. Por eso advierte que el ser humano “hace cosas que van contra la naturaleza” y, cuando tal cosa sucede, “la naturaleza no perdona”. Esa difícil sintonía entre interior y exterior atraviesa el trabajo de Cano. La variedad de técnicas utilizadas, como el lápiz 3D, con las que ha investigado en su taller durante los 15 años de soledad, está siempre al servicio de una máxima: “Transmitir emociones”, resume la artista.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

Emociones que tienen siempre que ver con los ecos de esa naturaleza en constante transformación. Cuando la aceleramos, violentando su ritmo, la armonía se quiebra y surgen las agresiones. Como en ese Mediterráneo con alambres, el tsunami devastador, el terrorismo ejemplificado en unas Torres Gemelas cuya luz eléctrica liga con el de la clorofila o la destrucción de un edificio de la Facultad de Bellas Artes del que Victoria Cano toma ciertos elementos de reciclaje. “Territorios, huellas, energía, del aire, de la tierra, de los fluidos”, explica su autora, para revelar “nuestra frágil y provisional existencia” que nos negamos a reconocer.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

“Deberíamos generar belleza como efecto de la armonía entre todo lo vivo”. Esa armonía que la artista rastrea mediante diversos ecos y múltiples huellas se puede ver en su exposición, a veces de forma inquietante y en otras ocasiones de manera más o menos amable. “Me interesa que la gente penetre en la obra”. Como en la pieza ‘Los álamos del jardín’, videoinstalación y técnica mixta, que permite al espectador contemplar a un tiempo el estatismo y el movimiento del bosque, remarcando así su posición pasiva y activa juntamente.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

Si el único viaje es el viaje interior, como recoge la artista mediante la cita de Rilke, entonces la exposición de Victoria Cano es un gran viaje al fondo de esa naturaleza humana en continua transformación. Un viaje lleno de una energía que tan pronto avanza creativa como tiende a la destrucción. Ecos & Huellas. Desde el Trastevere al Carmen, que se puede ver hasta el 1 de mayo, es la forma que tiene Victoria Cano de proponernos un viaje solitario hacia la armonía por difícil que esta sea.

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Obra de Victoria Cano en el Centro del Carmen.

Obra de Victoria Cano en la Sala Ferreres del Centro del Carmen.

Salva Torres

AECID, Javier Duero y las malas prácticas profesionales

INDEX ROMA: La AECID, Javier Duero y las malas prácticas profesionales

Las asociaciones de artistas firmantes de este comunicado quieren hacer pública su más enérgica protesta por el pésimo trato y la falta de respeto profesional que la AECID, Agencia Española de Cooperación Internacional para el desarrollo, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, ha dispensado a los artistas visuales durante el proceso de producción de la exposición “INDEX Roma” que reúne los trabajos de los becarios residentes en la Real Academia de España en Roma (2014-2015) y que tendrá lugar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando del 27 de febrero al 17 de Abril de 2016. Trato absolutamente irrespetuoso y falto de profesionalidad que ha forzado a los artistas asociados Greta Alfaro y Joan Morey a renunciar a su participación en dicha exposición en aras de la defensa de las buenas prácticas y de un trato profesional justo y respetuoso.

Nos parece gravísimo que una administración pública con la responsabilidad expresa de promocionar el arte español incumpla las obligaciones básicas, los estándares éticos y las normas y acuerdos interprofesionales que –establecidos consensuadamente por el sector de las artes visuales– rigen las correctas y equilibradas relaciones entre los distintos agentes del sector. Acuerdos y normas que progresivamente han supuesto una mejora de las condiciones de trabajo de los artistas y, por consiguiente, también un reforzamiento del tejido creativo nacional y de la producción cultural española.

La AECID ha delegado en el comisario Javier Duero y en su empresa de mediación cultural Pista 34 el comisariado, la producción y la gestión de las exposiciones que los becarios de la Academia de España en Roma realizan tanto en Roma como en Madrid. Así como la responsabilidad de replantear globalmente el proyecto institucional que representa la Academia de España en Roma. La ausencia de una convocatoria pública para la realización de este encargo nos impide conocer con precisión la naturaleza de la relación entre la AECID y Javier Duero. Es decir, la duración temporal del encargo, las responsabilidades que se asignan, etc. Sin embargo es obvio que su doble función de comisario y gestor del proyecto le otorga una responsabilidad innegable en el desaguisado que nos ocupa. Es necesario señalar, antes de entrar en detalle, que en aras de la transparencia pública y la democratización de la cultura sería deseable que el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación incorporara convocatorias públicas abiertas para la designación de los comisarios a los que encomienda trabajos de semejante relevancia.

Academia de España en Roma

En Junio de 2015 se llevó a cabo en la Academia de España en Roma la primera de las exposiciones previstas para dar a conocer el trabajo de los becarios. Esta muestra anunciaba ya el escaso interés por llevar a cabo un proyecto expositivo de calidad. Por ejemplo, se desatendió el aspecto cultural de la muestra en beneficio de la organización de una macrofiesta en los jardines de la Academia (a cargo de una empresa privada italiana). La máxima prueba de desatención al proyecto expositivo es el robo de una de las obras expuestas. Y como consecuencia de esa desaparición, el descubrimiento de la ausencia de contratación de un seguro para las obras. Negligencia inexcusable en un proyecto de semejantes características. Aún a día de hoy, siete meses después del robo de la pieza, la AECID, eludiendo sus responsabilidades, no ha contestado al burofax de la artista autora de la obra sustraída en el que reclama alguna solución.

Como compensación a los defectos que experimentó el proyecto expositivo en Roma se adquirió el compromiso de abordar mejoras en la presentación del proyecto en Madrid, sin embargo las buenas intenciones fueron de nuevo disolviéndose en el incumplimiento de las prácticas profesionales imprescindibles para estos casos.

Pasamos a continuación a enumerar algunos de los incumplimientos del Manual de buenas prácticas que durante todo este proceso de negociación la AECID ha pretendido firmemente llevar a cabo, y que solo una larga y compleja negociación ha conseguido limar parcialmente:

  • Ausencia de contrato con los artistas.
  • Inexistencia de hoja de préstamo de las piezas.
  • Negativa a contratar póliza de seguro, – algo extremadamente grave, sobre todo tras el robo de una obra en Roma -.
  • Negativa a correr con los gastos del viaje, estancia y dietas para la supervisión del montaje a los artistas que residen fuera de Madrid. Hay que recordar que se trata de una convocatoria a nivel nacional e internacional y esto supone una discriminación seria para los becarios que no residen en Madrid.
  • Negativa a pagar el transporte de las piezas que no procedan de Roma, aunque formen parte de los proyectos creados allí.
  • Negativa a pagar los transportes de devolución de obra a los lugares de residencia de los autores.
  • Publicidad de la exposición con imágenes de obras sin consultar con los autores, sin mencionar la autoría, y sin aportar ningún dato acerca de las mismas.
  • Presiones ante la decisión de renunciar a la participación en la exposición.
  • Negligencia en la retirada de los nombres de los artistas que han renunciado a la exposición.

Tanto incumplimiento dio lugar a un proceso de negociación que ha sido también profundamente incorrecto, en el que privadamente se ofrecía a unos lo que a otros se negaba, y que ha incluido la puesta en cuestión públicamente de la profesionalidad de algunos artistas por parte de los intermediarios. Un proceso que, más que proponer soluciones, parecía destinado a enfrentar a unos becarios con otros, responsabilizar de los problemas a los propios artistas y eludir responsabilidades por parte de la institución y sus mediadores. Una negociación llena de falsas promesas y posteriores desmentidos. Así por ejemplo, se ha argumentado la negativa a pagar el desplazamiento de los artistas primero en función de la realización de unas actividades externas que finalmente no se llevarán a cabo y después en las dificultades normativas que tiene la AECID para pagar viajes dentro del territorio nacional.

Ante la posibilidad de un plante por parte de la mayoría de los becarios del ámbito de las artes visuales y cuando ya había comenzado el montaje de la exposición, la directora de Relaciones Culturales y Científicas de la AECID dirigió una carta con carácter de ultimátum a todos los becarios emplazándolos a contestar en el mismo día con el cumplimiento de algunas reivindicaciones mínimas para cada uno. Finalmente la exposición se llevará a cabo cumpliendo algunos de los puntos exigidos pero con la ausencia de dos artistas. Y sin respuesta todavía por parte de la AECID respecto a la obra robada en Roma. Ésta no nos parece una solución idónea.

Que la AECID presione a los artistas para que acepten condiciones inaceptables es gravísimo, pero no lo es menos que finalmente premie a algunos de ellos con la concesión de esas exigencias como una generosa dádiva otorgada arbitraria y excepcionalmente, como un premio ejemplarizante que apacigüe voluntades. El respeto profesional a los artistas no puede tratarse como una concesión caprichosa y eventual, y menos manejarse para enfrentar a unos con otros. Todo este proyecto depende del dinero y el poder público y es deber de aquellos a los que se ha encomendado su administración hacer un uso correcto y ético de él. En el modo, en la manera de administrar ambos, dinero y poder, reside una responsabilidad enorme. Las asociaciones de artistas que firman este comunicado desean sinceramente que la visibilización de este conflicto contribuya a que se entienda públicamente la necesidad del respeto al trabajo de los artistas.

AVVAC (Artistes visuals València Alacant i Castelló)

PAC (Plataforma d’artistes Catalunya)

Samson et Dalila, la tentación vive abajo

Samson et Dalila, de Camille Saint-Saëns
Dirección musical: Roberto Abbado. Escenografía: Carlus Padrissa, La Fura dels Baus
Palau de Les Arts
Avenida del Professor López Piñero, 1. Valencia
Días 12, 14, 17, 20 y 23 de enero de 2016

Sansón posee la fuerza que Dios le concedió al nacer. Pero esa fuerza divina se ve comprometida por esa otra fuerza más terrenal y seductora que posee la tentadora Dalila. Esa tensión entre lo metafísico y lo telúrico, al igual que entre el orden del relato místico y el desorden pulsional está en el núcleo de la ópera de Saint-Saëns. Carlus Padrissa (La Fura dels Baus) lo dijo desde Chile, en conexión vía skype con Les Arts: “Es una relectura del Samson et Dalila que se estrenó en Roma en 2013”. Relectura de la ópera de Saint-Saëns, con hasta ocho mandalas de dos metros cada uno que sirven para ir transformando la escena, un anillo de luz “valenciana, muy clara” y, “cada vez más” (subrayó Padrissa) “con el arte de la entropía”. Y se explicó: “Lo que está arriba, está para caer”, concluyendo que “la destrucción nos mantiene fascinados”.

Samson et Dalila. Fotografía de Tato Beza por cortesía del Palau de Les Arts.

Samson et Dalila. Fotografía de Tato Beza por cortesía del Palau de Les Arts.

Fue su explicación al poder que todavía hoy posee la historia mítica de Sansón y Dalila, relato bíblico contenido en el Libro de los Jueces del Antiguo Testamento. Con esos mimbres, Camille Saint-Saëns compuso la ópera estrenada en Weimar en 1877, “no en Francia”, subrayó Roberto Abbado, director musical que cederá su batuta a Plácido Domingo en la representación del día 20 para celebrar el 75 cumpleaños del tenor. “Es una ópera compleja que en tiempo de Saint-Saëns no fue entendida en Francia”. No sólo por las reticencias a que un tema bíblico fuera llevado a escena, sino “por su dificultad”.

Samson et Dalila, una vez recuperado a bombo y platillo el eco de la saga Star Wars, hurga también en ese lado oscuro de la fuerza. Y lo hace con una “producción minimal de bajo presupuesto, adaptado a los tiempos de crisis, pero con mucha imaginación”, destacó Padrissa. Zamira Pasceri, que colabora con La Fura dels Baus en la escenografía, apuntó que les había interesado el tema de la guerra, pero desde un punto de vista más personal. “Es un viaje del concepto histórico a lo individual”.

Samson et Dalila. Fotografía de Tato Baeza por cortesía del Palau de Les Arts.

Samson et Dalila. Fotografía de Tato Baeza por cortesía del Palau de Les Arts.

De manera que el “conflicto entre pueblos [filisteos y judíos] y religiones”, que indicó Davide Livermore, intendente de Les Arts, queda absorbido por el más penetrante conflicto interior de los propios Samson (Gregory Kunde) y Dalila (Varduhi Abrahamyan). “Siempre son bienvenidas obras que nos hacen reflexionar sobre la génesis de la guerra”, que Padrissa recordó al mencionar los 18 conflictos bélicos más recientes, el medio millón de muertos y los 13 millones de refugiados. Pasceri subrayó que aunque el tema central de Samson et Dalila sea la ceguera como castigo, en realidad este castigo “es una oportunidad para que Sansón mire en su interior enfrentándose a la verdad, a nosotros mismos”.

Es la doble faz del poder de la fuerza: constructiva y destructiva a un tiempo. “Sansón es un semi dios, que tiene tentaciones que no puede evitar”, de las cuales se da cuenta en el tercer acto y por las que “pido perdón a Dios”, explicó Gregory Kunde, cuyo papel de Sansón ha tenido que ejercer incluso fuera de escena: “Tuve un cáncer hace unos años y ahora estoy de vuelta”. Ni siquiera un accidente durante los ensayos, por el que aún cojea, ha podido quitarle el protagonismo: “Hace 35 años hice de segundo filisteo en Chicago”.

La gran fuerza de Sansón contenida en su larga cabellera Kunde la resumió así: “Es la historia de un hombre con una gran responsabilidad sobre sus hombros”. Falla debido a las tentaciones y pide “que le den una segunda oportunidad”. La rima entre sus cabellos y las cuerdas que luego le atan a las columnas del templo, Pasceri la derivó hacia el bondage: “Son las ataduras o condicionamientos de nuestra propia cultura”, algo que ata y tan pronto puede ser placentero como doloroso. El mismo diálogo que Roberto Abbado explicó entre la música asociada a los judíos y a los filisteos: “La judía es más profunda, asociada a Dios mismo, y la filistea más superficial, ligada a los placeres más terrenales”. Todo ello, como recordó Livermore, “al servicio de la partitura”, del 12 al 23 de enero en Les Arts.

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Samson et Dalila. Imagen cortesía del Palau de Les Arts.

Samson et Dalila. Fotografía de Tato Baeza por cortesía del Palau de Les Arts.

Salva Torres

Poesía y pintura de Esther Gómez

Exposición colectiva, con obra de Esther Gómez
Museo Manaut
Santa Amalia, 2. Valencia

“La expresión de los sentimientos, los recuerdos y la pasión”, así conjuga la artista Esther Gómez Gómez sus obras poéticas con su obra artística, cerca de una veintena de obras pintadas al óleo y en las que imprime una gran sensibilidad, fuerza y emoción. En su libro ‘Mirando al mar’, publicado el 17 de diciembre, se presentan sus primeros trabajos como poeta acompañados de sus obras más emblemáticas, aquellas que ya han sido expuestas en salas privadas de países como República Checa, Polonia, Roma y, por supuesto, en ciudades españolas como Madrid, Almería, Córdoba, Marbella o Valencia.

“Me gusta captar los colores, la belleza y el encanto de un paisaje o figura. Es en mis viajes donde tomo fotografías que luego me sirven para traspasar esa imagen a un lienzo y crear obras contemporáneas, que beben del realismo, pero con toques impresionistas inspirados en algunos de mis autores favoritos: Eduardo Manet, Monet o Velázquez”, explica la pintora.

Obra de Esther Gómez. Imagen cortesía de la autora.

Obra de Esther Gómez. Imagen cortesía de la autora.

Nacida en Talavera de la Reina pero afincada en la ciudad del Turia, Esther Gómez Gómez es artista desde niña, aunque no ha sido hasta recientemente que ha comenzado a pintar de manera más profesional. Igual que la pintura, la poesía es una de las constantes a lo largo de su vida. “Desde pequeña siempre he escrito poesía, es intrínseco a mi, es mi manera de expresarme y comunicar mis sentimientos”, señala.

De la misma manera que su vertiente literaria, Esther también ha cultivado la pintura desde bien pequeña, además de cursar estudios y participar en exposiciones. La primera de ellas fue en 1986, a la edad de 18 años, cuando intervino de su primera exposición colectiva en la Casa de la Cultura de Talavera de la Reina, con muy buenas críticas. Desde entonces, no ha dejado de exponer en muestras tanto colectivas como individuales, en ciudades como Roma, Polonia, Madrid, Praga, y distintas ciudades de España. Tiene obras en colecciones privadas como Japón, Inglaterra, Roma, Polonia, Praga y  España.

Obras de Esther Gómez. Imagen cortesía de la autora.

Obras de Esther Gómez. Imagen cortesía de la autora.

“Me encanta combinar poesía y pintura. Soy una feroz lectora de poesía, y siempre escribo al mismo tiempo que estoy trabajando en un cuadro. Una labor complementa a la otra y me permite exprimir todo lo que siento en cada proceso creativo”. Sus poesías siempre han sido acompañadas de sus obras pictóricas, pinturas que se mueven en un mundo real de marinas, paisajes, escenarios urbanos o dibujos a lápiz. Cada uno de sus lienzos, introduce a su espectador en un mundo real, en el que los sentidos y los sentimientos, expresan la magia de sus pinceles plasmados poéticamente.

Además de la presentación del libro de Esther Gómez Gómez, el Museo Manaut ha inaugurado su Exposición Colectiva de Navidad en la cuál se incluyen las obras ‘Atardecer en Venecia’ y ‘Música’ de la pintora, acompañada de los lienzos de 21 artistas más, entre los que se incluyen Manuel Adlert, Miguel Aparicio, Marisa Arcos, Amparo Berenguer, Adoración Blanch, Tatiana Boïls, José Carretero, José Casanova, José Luis Checa, Carmen Ciorraga, Miguel Diana, José Estellés, Sacramento Hernandis, Gilberto Macareño, Lola Manaut, Stella Manaut, Pascual Marcos, Flora Miravalles, Julia de la Rua, Paco Seoane y Hampton Terry. La exposición también cuenta con dos piezas escultóricas de Maite Andrés y Antonio Sánchez.

Obra de Esther Gómez. Cortesía de la autora.

Obra de Esther Gómez. Cortesía de la autora.

“Rebajar el IVA sería la subvención más justa”

Tras las huellas de Herodoto, de Antonio Penadés
Editorial Almuzara

Una tarde de lluvia un chaval de 17 años que preparaba en una biblioteca pública los exámenes al antiguo COU tuvo un encuentro que marcó su vida. La lectura de un fragmento de la Historia de Herodoto inoculó en él la fascinación por el autor griego y el mundo antiguo. Muchos años más tarde pudo cumplir el  sueño de visitar los escenarios que vieron crecer y pensar a este gran hombre del pasado. A lo largo de dos semanas del otoño de 2009 con la mochila a cuestas, Antonio Penadés recorrió 2.500 kilómetros a lo largo y ancho de Turquía. Fruto de ese periplo es su libro, Tras las huellas de Herodoto. Crónica de un viaje histórico por Asia Menor (Almuzara) elaborado  a lo largo de tres años y que acaba de salir a la luz. Una crónica de viajes a través de los paisajes y los siglos en la que el autor profundiza en la figura y obra de quien se considera fundador de la Historia.

Historiador, abogado y periodista, Antonio Penadés (Valencia, 1970) ha publicado El hombre de Esparta y El declive de Atenas, entre otras obras. Imparte talleres de escritura creativa en el Museo L’iber y preside el Comité de Acción Cívica contra la corrupción, asociación independiente y apolítica que brinda su estructura para que abogados de cualquier punto de España puedan personarse como Acusación popular en procedimientos judiciales por desvío de fondos públicos. Antonio e imparte clases de Literatura en la Escuela de Negocios del CEU.

Detalle de la portada del libro 'Tras las huellas de Herodoto'. Editorial Almuzara.

Detalle de la portada del libro ‘Tras las huellas de Herodoto’, de Antonio Penadés.

¿Cuál es el más valioso legado de Heródoto y por qué siente esa fascinación por él?

Como destaca Gisbert Haefs en el prólogo del libro, lo mejor de él es la forma en que narra aquello que ve y que descubre a través de sus viajes, visitando lugares interesantes y conversando con la gente. Las enseñanzas de Tucídides, Jenofonte, Platón o Aristóteles son también imprescindibles, pero el tono de Heródoto, su gran tesoro, creo que está por encima de cualquier otro autor.

¿Qué cree que opinaría de la Unión Europea y de la situación actual de Grecia?

A lo largo de su Historia nos habla de la hybris (exceso, desmedida) y nos ilustra con ejemplos de individuos y sociedades que, tras alcanzar cotas demasiado elevadas, sufrieron caídas precipitadas. Heródoto nos advierte contra el olvido de la ley del ciclo y creo que, al ver la situación actual de Grecia, lamentaría que los ciudadanos más vulnerables tengan que cargar con sus responsabilidades y también con las de los políticos corruptos y las derivadas de la ambición desmedida de bancos y grandes corporaciones.

¿Cómo pudieron los griegos resistir el empuje arrollador de los persas y cómo sería hoy el mundo si no hubieran resistido heroicamente?

Las ciudades griegas abandonaron temporalmente sus rencillas y se unieron para hacer frente al Imperio persa. Resultaron vencedores en las guerras Médicas gracias a su cohesión y a su superioridad táctica y armamentística. Si hubiesen perdido las batallas de Maratón, Salamina y Platea, los abuelos y los padres de los grandes protagonistas del siglo de oro griego habrían muerto luchando. Siendo una satrapía del Imperio persa, Grecia no habría alcanzado aquella excelencia y probablemente nunca sería el referente cultural y humanístico que fue para Roma. Por tanto nosotros, herederos de todos ellos, seríamos hoy bien diferentes.

¿Qué experiencias y sentimientos cosechó durante su viaje de 2.500 kilómetros tras las huellas de Heródoto?

Ante todo sentí una inmensa sensación de libertad al viajar solo, con la única compañía de una mochila y una guía arqueológica. Era otoño, no había turistas y no necesitaba reservar alojamientos ni prever dónde iba a dormir. Conocía el itinerario pero no los plazos, lo que me permitió una inmersión total en la Antigüedad griega.

Portada del libro 'Tras las huellas de Herodoto', de Antonio Penadés. Cortesía del autor.

Portada del libro ‘Tras las huellas de Herodoto’, de Antonio Penadés. Cortesía del autor.

¿Además de la religión, qué otros rasgos esenciales cree que diferencian a los europeos de los habitantes del Próximo Oriente?

Hay otro ritmo de vida. Los habitantes de la Turquía rural trabajan mucho pero tienen tiempo para todo: para conversar, para comer con tranquilidad, en definitiva para paladear la vida. A los ciudadanos de esto que llamamos Occidente, sin embargo, nos atenazan las prisas.

¿Qué efecto, tanto positivo como negativo, cree que tiene la ficción histórica, novelas y películas, sobre el conocimiento de la Historia?

El balance es positivo, ya que gracias al cine y a la literatura histórica mucha gente ha accedido a unos conocimientos básicos acerca de las civilizaciones del pasado. Quien quiere profundizar en un tema en particular tiene a su alcance un gran abanico de ensayos. Aun así, cuando veo una película de este tipo me pregunto por qué no afinan más con el rigor histórico, algo que no debería estar reñido con el presupuesto ni con la diversión.

¿Cuáles son los  filmes que, en su opinión,  retratan el mundo clásico con mayor belleza y rigor?

Citaría Gladiator, Espartaco, Alejandro, Sinuhé el egipcio, Ágora o Tierra de faraones.

Usted organizó hace más de una década uno de los primeros talleres literarios que hoy proliferan en Valencia y que han dado origen a una nueva generación de escritores. ¿Se puede enseñar a ser buen escritor a cualquiera que desee serlo o hay que tener una propensión, un talento especial?

Sí, desde hace diez años imparto clases de escritura creativa en el Museo L’Iber de Valencia y he podido constatar que hay muchas personas con talento a quienes les falta un impulso en esta tarea tan solitaria y exigente. Resulta muy útil conocer bien las reglas básicas, la importancia del tono y de las estructuras narrativas, el método a seguir y, sobre todo, saber de antemano los errores más frecuentes para evitarlos, ahorrando así tiempo y esfuerzo. Ya han conseguido publicar 25 alumnos, lo que me enorgullece.

¿Cuál es la principal asignatura pendiente del gobierno autonómico valenciano respecto a la cultura? 

Creo en la cultura que surge de forma espontánea. Lo mejor que pueden hacer los políticos es rebajar el IVA cultural, esa sería la subvención más justa, equitativa y necesaria. Es algo que no está en manos del gobierno autonómico, aunque sí les pediría que apoyen el festival Valencia Negra, deficitario para sus organizadores pero beneficioso y saludable para nuestra ciudad.

Antonio Penadés. Cortesía del autor.

Antonio Penadés. Cortesía del autor.

Bel Carrasco

El silencio antisistema de Marcelo Fuentes

Notas urbanas. Marcelo Fuentes
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 19 de julio

Marcelo Fuentes dice que en su obra hay una “voluntad metafísica”. Preguntado acerca de si esa metafísica no es un modo de dejar de comprometerse con la realidad circundante, responde taxativo: “Mi arte es muy comprometido”. Y acto seguido se explica: “Ahora mismo, la dualidad es el sistema, y el arte [su arte] lo que debe hacer es abrir grietas en esa dualidad”. Por eso, frente a la ciudad monumental “que más o menos goza de la atención general”, Fuentes aboga por esa otra ciudad que pasa desapercibida de tanto transitarla deprisa. “Para verla, necesitamos la pausa, el sosiego, la tranquilidad, el silencio”.

Obra de Marcelo Fuentes en su exposición 'Notas urbanas' en el Centro del Carmen.

Obra de Marcelo Fuentes en su exposición ‘Notas urbanas’ en el Centro del Carmen.

Las 78 piezas que el Centro del  Carmen acoge en su Sala Dormitorio (espacio que ni pintado) descansan sobre esa máxima: la exploración del vacío. “La nada asusta”, subraya el artista. Y cuando dice nada se refiere a los espacios despojados de seres humanos: “La urbe como un gran escenario cuando ha descendido el telón y los actores descansan”. Aunque su obra destile una luz semejante a la de algunos cuadros de Edward Hopper, Marcelo Fuentes establece las distancias: “En Hopper siempre hay algún personaje que transmite la sensación de soledad, mientras que en mi obra esa soledad la transmite el propio espacio vacío”.

Obra de Marcelo Fuentes en su exposición 'Notas urbanas', en el Centro del Carmen.

Obra de Marcelo Fuentes en su exposición ‘Notas urbanas’, en el Centro del Carmen.

A pesar de todo, Fuentes no piensa que su obra se halle atravesada por la angustia que pudiera derivarse de esa soledad. “El espectador participa en esa realidad; la hace suya”. Como hace suyas las emociones derivadas del infinito juego de luces y sombras. “Una fachada iluminada por el crepúsculo o la pared de un acantilado” son algunos de los desencadenantes de esa emoción. “Tal vez”, precisa Fuentes, “porque los ritmos de la naturaleza son inexorables y nuestros modos de ser mundo sólo resisten en el consenso”.

Su obra está plagada de volúmenes propiciados por esa luz que martillea edificios, muros, acantilados o bancos de arena. Volúmenes que terminan por diluirse en manchas abstractas, de manera que lo sólido (la dualidad fácilmente reconocible) se vuelve poroso hasta producir esa sensación vaporosa que envuelve gran parte de su trabajo. De ahí que las ciudades reflejadas se refieran sin duda a Valencia, pero también a Nueva York (“sobre todo”), Berlín, Roma o Estocolmo. Ciudades distantes y distintas que, sin embargo, terminan hermanadas por ese vacío que todo lo llena en la producción de Marcelo Fuentes.

Obras de Marcelo Fuentes en su exposición 'Notas urbanas' en el Centro del Carmen.

Obras de Marcelo Fuentes en su exposición ‘Notas urbanas’ en el Centro del Carmen.

“Mi visión no cambia ante un paisaje natural o urbano. En cierto modo, el paisaje urbano no deja de ser una forma sofisticada de oquedad en la montaña, de cueva o de nido”. La corrupción, ajena por completo a los vaivenes de la economía, se refiere en la obra de Fuentes a lo que el paso del tiempo impone con rotundidad. “Nuestro modo de ser naturaleza, sometidos al tiempo”. Por eso las ciudades de Marcelo Fuentes conmueven: porque registran esa fragilidad de lo sólido percutido por la débil luz.

Las ‘Notas Urbanas’, tal es el título de la exposición, que ha venido tomando el artista, concentradas en los dos últimos años, son como anotaciones musicales de la urbe en perpetuo cambio lumínico. Alrededor de 15 años después de que expusiera en el IVAM su visión más racionalista de Valencia, vuelve a la carga en el Centro del Carmen con otra percepción de la ciudad más líquida. Los mismos volúmenes sometidos a una voluntad metafísica de total entrega. Y muy comprometida.

Obra de Marcelo Fuentes en su exposición 'Notas urbanas' en el Centro del Carmen.

Obra de Marcelo Fuentes en su exposición ‘Notas urbanas’ en el Centro del Carmen.

Salva Torres