La Cabina está muy cerca

Fiesta de presentación de la IX Edición del festival La Cabina
Las Naves
C/ Juan Verdeguer, 16. Valencia
Viernes 9 de septiembre de 2016

Amigos ya está muy cerca la novena edición de ese festival envidiado en otras partes no solo del Estado, sino del mundo, como es La Cabina. La Cabina es el festival más importante de mediometrajes, y lo hacen desde esta ciudad naranja que pocas veces ha dado trato de favor a la cultura. Para despertarnos el interés por la nueva edición hicieron una fiesta para demostrar en qué estado de salud cinéfila llegan a esta novena entrega.

Como viene siendo costumbre la fiesta se realizó en Las Naves, un lugar que precisa de este tipo de eventos para que la ciudad se dé cuenta de la increíble infraestructura que allí tienen montada para todo tipo de saraos. El primer plato que nos sirvieron a los asistentes fue el mediometraje Hochhaus (Nikias Chryssos,2008), el ganador de la primera edición del festival. Creo que es importante que le den salida a todo ese material que el festival posee, para que conozcamos cuáles han sido los trabajos que lo han acompañado durante estos años. Para que veamos, a modo de retrospectiva, la evolución de tratamiento de los mediometrajes. Hacernos cada vez más parte de la historia del festival.

Carlos Madrid, director de La Cabina, en un momento de la presentación del festival en Las Naves. Imagen cortesía de La Cabina.

Carlos Madrid, director de La Cabina, en un momento de la presentación del festival en Las Naves. Imagen cortesía de La Cabina.

El film trata de la vida perra de Daniel, un chavalín que sobrevive en el extrarradio de cualquier ciudad del mundo, pero en este caso de Alemania, donde es sometido y tiranizado por su hermano mayor Patrick. Un día Daniel conoce a un drogadicto enajenado, Bernd, que le sumerge en su locura. Daniel decide cambiar su vida cuando le conoce. La película me pareció floja, muy típica y algo densa.

El segundo plato, este muy rico, era uno de los mediometrajes que se podrán ver este año en el festival. Un acierto proyectar este desinhibido trabajo pero lleno de crítica como es Haramiste (Antoine Desrosières, 2015). Personalmente me encantó, trata sobre el despertar sexual de Yasmina, una joven musulmana en Europa. Muy recomendable, muy valiente y con un humor punzante y divertido. No diré más para que vayáis a verla del 3 al 13 de Noviembre, que es cuando se realiza tan singular evento.

Por último, después de cenar y escuchar a Dj_Plaktom, volvimos a sentarnos frente a la pantalla para ver cómo se subían al escenario los humoristas de Cinemascupe, que en esta ocasión venía con un MediomeTrash para destriparlo, aunque eso lo hacía la película sola, sin necesidad de nadie, y para que nos riéramos un buen rato. Por descontado no diré qué mediometraje vimos para salvaguardar el honor de sus creadores, pero puedo decir que asistir a este tipo de eventos le hacen a uno volver a creer en el oficio de cineasta, pues se ven las diferencias entre un trabajo profesional y una chapuza. Y sin más nos marchamos a casa con la alegría de saber que tendremos un gran festival por delante.

Momento de la presentación de La Cabina en Las Naves. Imagen cortesía del festival.

Momento de la presentación de La Cabina en Las Naves. Imagen cortesía del festival.

Javier Caro

Regresa Equipo Crónica

Exposición antológica del Equipo Crónica
Centro Cultural Bancaja
Plaza Tetuán, 23. Valencia
Inauguración el 22 de septiembre de 2016

Fundación Bancaja, con la colaboración de la Obra Social “la Caixa”, inaugura una nueva exposición de producción propia que ofrecerá al público una amplia retrospectiva de Equipo Crónica con más de 165 obras que la convierten en la antológica más completa que se ha realizado hasta la fecha de este colectivo artístico. La exposición mostrará obras desde el origen simultáneo de Equipo Crónica con el movimiento de Estampa Popular de Valencia a finales de 1964, hasta las últimas obras en el cambio de la década de los años 70 a los 80. La muestra contará con la colaboración de la Obra Social “la Caixa” en virtud del convenio de colaboración firmado por el presidente de la Fundación Bancaja, Rafael Alcón, y el director territorial de CaixaBank en la Comunitat Valenciana, Bibiano Martínez. Esta revisión de la obra de Equipo Crónica permanecerá en el Centro Cultural Bancaja de Valencia hasta el 8 de enero de 2017.

Desarrollada por el historiador Boye Llorens Peters a partir de la idea original de comisariado del historiador Tomàs Llorens Serra, las obras que conforman esta exposición proceden de instituciones públicas y privadas como la Fundación Bancaja, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, Artium – Centro Museo Vasco de Arte Contemporáneo Vitoria Gasteiz, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Fundación Juan March, Universitat de València, IVAM, Galería Helga de Alvear, Museo Patio Herreriano de Valladolid, Fundación Bancaria “la Caixa”, Diputació de València, Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA), Museo de Bellas Artes de Valencia, Ayuntamiento de Valencia, Galería del Palau, Galería Guillermo de Osma y la Fundación Anzo, además de colecciones privadas como las de Guillermo Caballero de Luján, Colección Azcona y Colección Mariano Yera, entre otras.

Bibiano Martínez y Rafael Alcón. Imagen cortesía Fundación Bancaja.

Bibiano Martínez y Rafael Alcón. Imagen cortesía Fundación Bancaja.

Junto a la exposición se editará un catálogo con textos de Michèle Dalmace, Valeriano Bozal y Tomàs Llorens. Bozal y Llorens compartieron aquellos años con Equipo Crónica, por lo que sus textos revisarán la relación vivida, así como la perspectiva histórica y el contexto teórico que les preocupaba e inspiraba sus creaciones.

Equipo Crónica fue constituido en 1964 por tres artistas valencianos: Rafael Solbes (1940‐1981), Manuel Valdés (1942) y Joan Antoni Toledo (1940‐1995), abandonando este último enseguida el grupo para proseguir su camino en solitario. A lo largo de los años en los que estuvo activo tuvo una amplia proyección pública en el arte español y una presencia significativa en los ambientes artísticos de Francia, Italia y Alemania. El trabajo anónimo y en grupo, la articulación de los trabajos en series, la evocación de imágenes procedentes de los medios de comunicación y la apropiación crítica de referencias a la historia y al arte fueron los principales rasgos de su actividad creadora, deliberadamente vinculada a la realidad sociopolítica española del momento.

La belleza convulsa de Liliana Maresca

Retrospectiva de Liliana Maresca
Espaivisor
C / Carrasquer, 2. Valencia
Hasta el 15 de abril de 2016

“Busco una fisura hacia otra realidad…Porque esta se agota rápidamente”. Dicho y hecho. Liliana Maresca (1951-1994) encontró esa fisura que buscaba, de tanto intentarlo con su obra transgresora. De manera que se topó bien pronto con la muerte. Tenía 43 años, dedicados a hurgar en la belleza con los materiales punzantes de su intensa, apasionada creatividad. Quería tanta autenticidad, que no dudó en jugar con los límites que separan la vida de la muerte.

El arte es representación, porque de lo real sólo podemos saber por vía interpuesta. Pero Maresca quiso siempre forzar esa representación, con el fin de hallar la esencia de las cosas. Y la esencia, en muchos casos, tenía cierto sabor letal. La galería Espaivisor de Valencia da cuenta de tan excesiva creatividad en la primera retrospectiva de su obra en España. Lo hace mediante fotografías, piezas de escultura, un video, recortes de prensa, escritos a máquina y documentos performance, en los que aflora, por muy distintos que sean los soportes, su vena artística siempre al borde del colapso, del agujero negro que todo lo engulle.

Su intensa actividad en las décadas de los 80 y 90 en la Argentina postdictatorial alumbró exposiciones que tan pronto denunciaban aspectos relacionados con el Descubrimiento de América, como con las abusivas leyes del actual mercado capitalista. Se rodeaba de artistas plásticos, músicos o actores con los que montaba singulares y provocadoras escenografías. Hacía lo propio en su serie de fotografías, realizadas por Marcos López, en las que se representaba a sí misma desnuda tras objetos que parecían subrayar el esqueleto de su anatomía. No era la Frida Kahlo de la columna vertebral rota, pero se asemejaba.

Liliana Maresca en una de sus fotografías performance realizada por Marcos López. Imagen cortesía de Espaivisor.

Liliana Maresca en una de sus fotografías performance realizada por Marcos López. Imagen cortesía de Espaivisor.

“Mi misión es molestar, hacer cosas que sean una patada en los huevos”

En la exposición de Espaivisor hay numerosos recortes de prensa que recogen algunas de sus declaraciones más apasionadas, fruto del sentimiento que revelaba su propio arte. “Yo creo que mi misión en la vida es molestar. Hacer cosas que sean una patada en los huevos”. A punto de morir, casi a modo de testamento, produjo una muestra cuyo título ya manifiesta su inquebrantable pulso vital: ‘Frenesí’. Un frenesí que arramblaba con todo, incluido el sistema que viene a controlar tamaños excesos. “Si el sistema permite la existencia de algo que se escapa de él, es para inocularlo luego”.

Para que tal cosa no sucediera, Liliana Maresca no cejó en su empeño de violentar los límites en cuyo interior yace la paz. O no. “Si nuestros trabajos produjeran violencia es porque ella está en la realidad, en los dibujos animados, en los noticieros, en la calle”. Sabedora de esa violencia que nos habita, más allá de la candidez rousseauniana, Maresca desplegó toda una batería de actividades encaminadas a subrayar ese carácter violento de la naturaleza humana. Violencia que ella sabía destinada a formar parte del propio tejido social.

“Esto que hoy parece delirante, no convencional, va a ser aceptado y dejará la marginalidad”. Maresca parecía anunciar con ello la deriva televisiva, allí donde el asesinato, por seguir a Hitchcock, se instala cómodamente en las casas a través de la pequeña pantalla. Todo es fagocitado por el mercado, salvo el pensamiento en su estado puro. “Desde el momento en que pensás de una manera distinta al resto de artistas te estás marginando”. En esa marginalidad se movió siempre la artista que tomó el propio cuerpo como recipiente de experiencias traumáticas. La primera de todas ellas, aniquilar su yo.

Una de las piezas de escultura de Liliana Maresca. Imagen cortesía de Espaivisor.

Una de las piezas de escultura de Liliana Maresca. Imagen cortesía de Espaivisor.

“Hay que hacerse un yo para hacerlo mierda”

“Uno tiene que ser paranoico. Hay que hacerse un yo para hacerlo mierda”. No sólo el suyo, que sin duda dinamitó a diario poniéndose a sí misma contra las cuerdas, sino los múltiples yoes que la animaban a dejar en calma la realidad. Nadie lo logró, porque Liliana Maresca siguió y siguió profundizando en esa fisura que le transportaba a otra realidad. En una de sus propuestas artísticas, se metió en un ataúd para limpiar los pedazos de mortaja que todavía quedaban dentro. Quería que los ataúdes fueran objeto de una exposición. Y la sola experiencia previa la conmovió. “Al tener que meterme tan dentro de la muerte, te puedo decir que la sentí”.

A Maresca le subyugaba esa experiencia de autenticidad, hasta el punto de llegar a ofrecerse al público para mostrar la simbiosis entre cuerpo y mercado. Un cuerpo que osciló entre el erotismo de su propia desnudez y la provocación ideológica revelada en sus montajes más políticos. Espaivisor se hace cargo de todo ello mostrándolo a pequeña escala, como si toda esa energía desbocada pudiera concentrarse en archivos documentales, imágenes en blanco y negro de gran poder evocador y alguna que otra escultura a modo de brillante ‘Curiosidad natural’ realizada con bronce y calabaza.

Fotografía de Liliana Maresca. Imagen cortesía de Espaivisor.

Fotografía de Liliana Maresca. Imagen cortesía de Espaivisor.

“Quería probar de todo y lo único que me faltaba era matar”

Su hija Almendra, presente en la inauguración, destacó en un aparte para MAKMA el carácter indomable de su madre. “Tuvo instantes de monogamia, pero siempre quiso explorar otras cosas”. Lo hizo con propia vida y, por extensión, con su arte. Y es que arte y vida en la trayectoria existencial de Liliana Maresca se confunden. Lo prueba este testimonio extraído de uno de los recortes de prensa que abundan en la exposición.

“Quería probar de todo y lo único que me faltaba era matar. Entonces por seguridad conseguí un revólver. Salí a caminar por la villa, tipo tres de la mañana. Yo pensaba: ahí me encuentro con alguien que me quiere violar y lo mato. Dormía con todas las ventanas abiertas, la puerta abierta. Nada, no pude matar a nadie”.

Así concebía la vida y el arte Liliana Maresca, artista de culto a quien Espaivisor dedica una retrospectiva que sólo tiene un precedente en Europa: la que le dedicó hace cuatro años la galería Spazio Nuovo de Roma. No hay más vestigio de su obra fuera de su Argentina natal, salvo algunas piezas expuestas en el Museo Reina Sofía de Madrid. Lo demás está en Valencia, donde hasta el 15 de abril permanecerá tan singular retrato de la artista que buscó una fisura hacia otra realidad y la encontró. “Vivía al límite”, concluyó su hija Almendra. Y el límite cedió para finalmente devorarla. Espaivisor contiene sus restos mortales llenos de intensa vida.

Ver noticia en ARTS de El Mundo Comunidad Valenciana

Fotografía performance de Liliana Maresca realizada por Marcos López. Imagen cortesía de Espaivisor.

Fotografía performance de Liliana Maresca realizada por Marcos López. Imagen cortesía de Espaivisor.

Salva Torres

Los espejismos de Jeff Koons

Jeff Koons: Retrospectiva
Museo Guggenheim Bilbao
Plaza Abandoibarra, 2. Bilbao
Hasta el 27 de septiembre de 2015

El Museo Guggenheim de Bilbao ha estado vinculado a la obra de Jeff Koons desde su inauguración en 1997. La escultura ‘Puppy’ (1992), ese terrier gigante cubierto de plantas en flor situado a las puertas del museo, y de ‘Tulipanes’ (1995-2004), ese ramo de flores inmenso de acero inoxidable colocado en la terraza del edificio, han iluminado de color las placas de titanio del Guggenheim. Es lógico, por tanto, que la primera muestra retrospectiva de la obra de Jeff Koons en nuestro país sea en el Museo Guggenheim, el mismo año en que éste ha alcanzado la mayoría de edad.

Tulipanes, de Jeff Koons, en la terraza exterior del Museo Guggenheim Bilbao.

Tulipanes, de Jeff Koons, en la terraza exterior del Museo Guggenheim Bilbao.

Por fin, la obra de Jeff Koons ha entrado en el interior del museo y las salas han explotado con el color, el brillo y la luz que exhalan sus esculturas y sus pinturas monumentales. Esculturas y pinturas barrocas, kitsch, pastiches, hiperrealistas, ready-mades, collages, palabras todas ellas que definen la obra de Koons, a la vez que oscurecen la mirada para la reflexión.

Una obra desmesurada, de volutas y de grandes movimientos (en el material utilizado: acero inoxidable, madera policromada, cristal de murano, porcelana….). Una obra que parece que le tiene miedo al vacío y, por eso, cuando hay vacío lo llena en seguida con flores y la recubre con espejo para que toda la superficie se llene con el reflejo de los espectadores y los objetos de la sala. Una obra para invadir el vacío y llenarlo con una escritura demasiado floripondia y frondosa, como la sociedad de consumo y mass-mediática que la inspira.

Jeff Koons. Retrospectiva. Museo Guggenheim Bilbao.

Jeff Koons. Retrospectiva. Museo Guggenheim Bilbao.

Koons intersección Guggenheim

La obra de Jeff Koons hace que el Guggenheim resuene a celebración, especialmente por las piezas que componen  la serie ‘Celebration’ (1994-2004) expuestas en esta retrospectiva. Esta serie recrea objetos típicos de las fiestas infantiles en pinturas y esculturas, tales como ‘Play-Doh’ (1995-2008), ‘Balloon Dog’ (1995-1998), ‘Cat on Clotheslin’ (1994-2001), ‘Moon’ (1995-2000), etcétera.

Sí, el Guggenheim puede celebrar tan explosivamente como las obras de Koons su mayoría de edad. El Museo Guggenheim del arquitecto Frank O. Gehry, o mejor el “fenómeno Guggenheim”, comparte una de las cualidades que se le otorga al “fenómeno artístico” de Koons: su posmodernidad. Y, en concreto, de ese conjunto de ideas eclécticas y heteróclitas que conforma la posmodernidad, destacar aquella que considera el arte posmoderno como un producto del capitalismo de consumo y ocio.

Rabbit, en Jeff Koons. Retrospectiva. Cortesía del Museo Guggenheim Bilbao.

Rabbit, en Jeff Koons. Retrospectiva. Cortesía del Museo Guggenheim Bilbao.

Si Jeff Koons ha creado su obra con los productos de consumo y ocio propios del mundo hogareño (colección ‘The New’ 1980), deportivo (serie ‘Ball 50/50 Tank’ 1985), y massmediático (colecciones ‘Popeye’ y ‘Hulk Elvis’, 2009-2015), el edificio ideado por Frank O. Gehry ha transformado la ciudad de Bilbao en un espacio para el consumo y el ocio de un turista, en estos momentos, incipiente. Toda huella de su pasado industrial y moderno propio de un capitalismo de producción ha sido borrada.

El turista, al igual que el observador de la obra de Jeff Koons, circula eclipsado tanto por la ciudad como entre la obra expuesta. El primero, el turista, por el titanio que recubre el Museo Guggenheim; el segundo, el observador, por las esculturas de acero inoxidable pulido con acabado de espejo de Jeff Koons. Y tras ese primer y breve deslumbramiento, ambos visitantes verán reflejada su propia imagen, debido a la cualidad reflectante de la superficie del material.

Superficies reflectantes, al igual que las aguas de Narciso. El tiempo dirá si el “fenómeno artístico” de Koons y “el fenómeno Guggenheim” no se hunden tras ese primer reflejo deslumbrante que las aguas del mercado del consumo artístico y turístico ha colocado como imagen digna de admiración, tanto estética como monetaria.

Antiquity 3, en 'Jeff Koons. Retrospectiva'. Museo Guggenheim Bilbao.

Antiquity 3, en ‘Jeff Koons. Retrospectiva’. Museo Guggenheim Bilbao.

Begoña Siles

Cindy Sherman – Works from the Olbricht Collection

me Collectors Room Berlin / Stiftung Olbricht
Auguststrasse 68, Berlin
Del 16 de septiembre de 2015 al 10 de abril de 2016

La exposición retrospectiva ‘Cindy Sherman – Works from the Olbricht Collection’ estará a la vista en el ‘me Collectors Room’ Berlin desde el 16 de septiembre de 2015, como parte de la Semana de Arte de Berlín, y contará con 65 fotografías de la artista. Incluyendo obras de casi todos los períodos de su carrera, la colección ofrece una visión de conjunto extraordinaria de todo su trabajo.

Cindy Sherman. Untitled  #48B, 1979. Cortesia de la artista y Metro Pictures, Nueva York.

Cindy Sherman. Untitled #48B, 1979. Cortesia de la artista y Metro Pictures, Nueva York.

La artista estadounidense Cindy Sherman es una maestra de la mascarada, lo que muestran sus fotografías: Presentando a sí misma de manera variada como una ingenua en el lavabo en blanco y negro de la década de 1950, como una ‘Maria Lactans’ de oro y rubio con una expresión vacía y el pecho de plástico, o como una belleza ya envejeciendo de la clase alta que lleva demasiada joyería y demasiado maquillaje. A lo largo de su carrera ha actuado simultáneamente como su propia actriz y fotógrafa, sujeto y objeto. Y sin embargo, sus retratos no representan personalidades reales. En su lugar, parafrasean los estereotipos sociales y culturales con el objetivo de la deconstrucción de ellos a través del prisma del cine, la pintura clásica, o la publicidad.

Cindy Sherman. Untitled  #475, 2008. Cortesia de la artista y Metro Pictures, Nueva York.

Cindy Sherman. Untitled #475, 2008. Cortesia de la artista y Metro Pictures, Nueva York.

La artista llegó a estar bien conocida en los años 70 por su serie en blanco y negro ‘Untitled Film Stills’, en la que encarna una serie de figuras femeninas estereotipadas de los años 1940 y 1950 presentadas en un ambiente que parece a los stills de películas. La década de 1980 no trajo solamente un cambio al color y a los grandes formatos, sino también el gran éxito de la artista por sus ‘Centerfolds ‘. Provocativamente con referencia a la revista Playboy, la serie mostró mujeres en varios estados de misteriosas crisis emocionales. Este estado de ánimo enigmático también dominó lass series ‘Fairy Tales’ (1985) y ‘History Portraits / Old Masters’ (1988-1990), en las que Sherman recrea y deforma personajes y escenas del mundo de los cuentos y de la pintura clásica, a menudo a través de prótesis y títeres visibles.

Cindy Sherman. Untitled  #354, 2000. Cortesia de la artista y Metro Pictures, Nueva York.

Cindy Sherman. Untitled #354, 2000. Cortesia de la artista y Metro Pictures, Nueva York.

Dientes de gran tamaño, pelo rubio plástico y simplicidad de una ama de casa encarnan las figuras en su siguiente serie, ‘Hollywood / Hampton Tipos’ (2000-2002), mientras que el lado humorístico y misterioso de la mascarada fue capturado en la serie ‘Clown’ (2003-2004), que culminó en los tristes, vulgares retratos del envejecimiento (‘Sociedad Ladies’) cuatro años después. En todas sus series, Sherman presenta un análisis sutil de cliches culturales contemporáneos, fija la atención al poder del simbolismo y la lucha del individuo contra el estereotipo colectivo.

Cindy Sherman. Untitled  #418, 2004. Cortesia de la artista y Metro Pictures, Nueva York.

Cindy Sherman. Untitled #418, 2004. Cortesia de la artista y Metro Pictures, Nueva York.

Cindy Sherman, hoy en día de 61 años, ha creado una obra completa inconfundible y revolucionaria que abrió nuevos caminos de la fotografía. Su legado artístico es uno de los más importantes para el arte contemporáneo.

El extenso folleto que acompaña la exposición se publicará en septiembre de 2015.

Cindy Sherman. Untitled  #315, 1995. Cortesia de la artista y Metro Pictures, Nueva York.

Cindy Sherman. Untitled #315, 1995. Cortesia de la artista y Metro Pictures, Nueva York.

Al mismo tiempo que la exposición, el show ‘Ficciones Falling’ (16.09. -15.11.2015) se abrirá en el salón de demonstraciones. ‘Ficciones Falling’ y la publicación que lo esta acompañando son el producto de una colaboración entre el me Collectors Room Berlin / Olbricht Foundation y la London Metropolitan University y Whitechapel Gallery como parte del Master en Curating the Contemporary’. Este es la cuarta vez que la Fundación Olbricht ha invitado curadores jóvenes a desarrollar sus propias ideas en la Colección Olbricht y a comisariar un espectáculo para me Collectors Room Berlin como parte de su trabajo fin de master.

Las tres últimas décadas de Cristina Navarro

Los 30 años más recientes, de Cristina Navarro
Espacio 40
C / Puerto Rico, 40. Valencia
Inauguración: miércoles 15 de julio, a las 20.00h
Hasta el 14 de agosto de 2015

Cristina Navarro presenta en Espacio 40 una muestra de su obra, a modo de tímida retrospectiva – por limitaciones de espacio-, con trabajos de sus series más representativas como Mi Mundo, Formas de la impermanencia o Permanencias estables.

Recoge piezas multidisciplinares: pintura, dibujos, grabados, esculturas, pero también su faceta más desconocida, la joyería, los objetos y libros intervenidos.

Bolas del mundo, totems, esculturas en las que participa a nivel de disposición, móviles elaborados a partir de su iconografía más personal, etcétera.

Obra de Cristina Navarro. Cortesía de Espacio 40.

Obra de Cristina Navarro. Cortesía de Espacio 40.

El público que acuda a la exposición disfrutará al menos una pieza de gran formato y muchas obras de tamaño muy asequible. Será un recorrido muy nostálgico para aquellos que la conocen bien, y una grata sorpresa para los que no.

La exposición podrá visitarse hasta el sábado 14 de agosto, en el horario habitual de Espacio 40 (miércoles a viernes de 11.00 a 14.00 y de 17.30 a 20.30; sábados, de 12.00 a 15.00h).

Durante la muestra habrá algunas actividades lúdicas, como proyecciones, catas maridaje entre el chef Rodrigo Bernasconi -ex CIRCA- y la artista plástica -viernes 24 de julio- o pequeñas catas de vino, muy especiales.

Obra de Cristina Navarro. Imagen cortesía de Espacio 40.

Obra de Cristina Navarro. Imagen cortesía de Espacio 40.

Michael Snow en el Palau de La Virreina

La Virreina Centre de la Imatge
Palau de la Virreina
La Rambla, 99. Barcelona
Hasta el 1 de noviembre de 2015

La Virreina Centre de la Imatge dedica una gran exposición retrospectiva al artista canadiense Michael Snow. La muestra Secuencias ofrece un recorrido por la producción de este artista multidisciplinar y refleja la pluralidad de medios y técnicas con los que ha trabajado: música, films, vídeo, pintura, escultura, fotografía, libros e instalaciones. Las obras expuestas abarcan toda su trayectoria y muchas de ellas se presentan por primera vez en Europa.

Michael Snow. Slidelength, 1969-1971. Cortesia Michael Snow

Michael Snow. Slidelength, 1969-1971. Cortesia del artista.

Su busca explorar las capacidades expresivas del sonido y la imagen desafiando la dualidad visión/representación. Su aproximación creativa requiere la participación del espectador, le sugiere que vea el objeto, que lo perciba, que se involucre en él. En sus estrategias compositivas hay una voluntad de dirigir la atención de diferentes modos e implicar al voyeur en el proceso de creación. El traspaso de límites supone no solo la interactividad entre obras, sean objetos o imágenes, sino la apreciación del espacio como un elemento visual, plástico y sonoro más que como contenedor neutral de creaciones.

Michael Snow. Powers of two, 2003. Cortesia Michael Snow

Michael Snow. Powers of two, 2003. Cortesia del artista.

Motivado por su curiosidad, desarrolla su obra artística en paralelo a su trabajo como músico profesional de jazz durante diez años (1962-1972). El film, con incidencia en la exploración formal sobre la narratividad, tiene un peso específico desde 1956 y, sobre todo a partir de 1967, año en que Wavelength gana el Gran Premio en Exprmntl, el festival de cine experimental de Knokke (Bélgica), convirtiéndose en pieza emblemática de un cine que reflexionaba sobre su propio lenguaje.

Michael Snow. Piano Sculpture, 2009. Cortesia Michael Snow

Michael Snow. Piano Sculpture, 2009. Cortesia del artista.

Coincidiendo con la muestra en La Virreina Centre de la Imatge, una selección de la filmografía de Michael Snow se programará en la Filmoteca de Catalunya. En las mismas fechas, la galería Àngels Barcelona presenta Video Fields, el último proyecto de Snow, que se podrá visitar hasta el 31 de julio.

Michael Snow. In Medias Res, 1998. Cortesia Michael Snow

Michael Snow. In Medias Res, 1998. Cortesia del artista.

Las esculturas inacabadas de William Tucker

Tucker: masa y figura
Museo de Bellas Artes de Bilbao
C / Museo Plaza, 2. Bilbao
Hasta el 14 de septiembre, 2015

El Museo de Bellas Artes de Bilbao acoge una amplia selección de voluminosas obras de la etapa más figurativa del escultor anglo-americano William Tucker, uno de los pioneros del movimiento minimal europeo en los años 70. Bajo el título Tucker: masa y figura, la primera exposición que protagoniza en España, presenta 48 piezas, 24 esculturas de tamaño grande y medio y 24 maquetas previas de las mismas, y 57 dibujos, en una retrospectiva que abarca sus últimos 30 años de carrera escultórica, en los que dio un giro de 180 grados a su obras, según informa Efe.

William Tucker en su exposición 'Tucker: masa y figura'. Imagen del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

William Tucker en su exposición ‘Tucker: masa y figura’. Imagen del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Tucker, según explicó el comisario de la muestra, Kosme Barañano, dejó el minimalismo a mediados de los años 80, tras trasladarse a vivir y trabajar a EEUU. En esa época dejó de hacer piezas de carácter conceptual y frío y comenzó a interesarse por la escultura de grandes volúmenes que podía modelar y realizar, en yeso o bronce, con sus propias manos, al estilo del francés Auguste Rodin.

El artista, presente en la inauguración, reconoció que lo que le interesa de Rodin es que el escultor francés, contemporáneo de los pintores impresionistas, “era un artesano, que sabía cómo hacer sus propias esculturas”. “No era como la gente actual que tiene una idea y le pide a alguien que se la haga”, indicó, al tiempo que reconoció que le gusta dejar inacabadas sus obras a propósito para que el espectador tenga que cavilar y pensar qué es lo que ha querido plasmar en sus voluminosas piezas.

Escultura de la exposición 'Tucker: masa y figura', en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Imagen del video de Efe.

Escultura de la exposición ‘Tucker: masa y figura’, en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Imagen del video de Efe.

“Son obras -explicó Barañano- que nos hacen trabajar para ver qué hay detrás de la presencia del bronce o del yeso. Las figuras, cabezas y manos que plasma en sus obras se ven cuando damos una vuelta a las esculturas”. Barañano puso como ejemplo de ello la pieza en yeso titulada Odalisque (2008), que vista desde un ángulo se asemeja a una masa informe en forma de uve pero que, contemplada desde otro, se revela como el torso, sin cabeza ni pies, de una mujer sentada con las piernas en alto.

Respecto a los dibujos a carboncillo que acompañan y en muchos casos explican las esculturas, Barañano comentó que también el lugar y la distancia desde la que se observen influye en lo que el público ve reflejado. “Al alejarse -matizó-, uno puede ver manos, torsos y cabezas, pero al acercarse al dibujo, sólo contempla una serie de líneas abstractas, aparentemente sin sentido”.

Tucker: masa y figura, en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Imagen del video de la agencia EFE.

Tucker: masa y figura, en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Imagen del video de Efe.

El controvertido Jeff Koons en el Guggenheim

Jeff Koons: Retrospectiva
Museo Guggenheim Bilbao
Avenida Abandoibarra, 2. Bilbao
Hasta el 27 de septiembre de 2015

El Museo Guggenheim Bilbao acoge una amplia retrospectiva del artista norteamericano Jeff Koons, mostrándose por primera vez todas las series que ha realizado a lo largo de su carrera. En opinión del propio autor, algunas de sus obras “nunca han estado más elegantes” como en esta instalación bilbaína, según Europa Press.

La muestra recoge 35 obras de un artista “clave” en el arte contemporáneo que, en palabras de Juan Ignacio Vidarte, director del Guggenheim Bilbao, es además “muy especial” para el museo bilbaíno, ya que es autor de ‘Puppy’, una de las primeras obras que adquirió para su colección permanente y que se ha convertido en “un símbolo” del museo y “un icono querido para toda la ciudad de Bilbao”.

Jeff Koons junto a su obra Balloon Dog (Magenta), en el Museo Guggenheim Bilbao. Foto: Europa Press.

Jeff Koons junto a su obra Balloon Dog (Magenta), en el Museo Guggenheim Bilbao. Foto: Europa Press.

La retrospectiva del Guggenheim es “la más completa” realizada hasta el momento, ya que recoge por primera vez “todas y cada una de las series” que ha realizado a lo largo de su carrera, en la que ha desarrollado “una trayectoria muy coherente pero, sin embargo, sorpresiva porque los mismos conceptos que trata desde la primera de sus series los va traduciendo a través de materiales y lenguajes muy diversos”, según explicó la comisaria Lucía Agirre.

En sus obras se incluyen conceptos antagónicos como vida y muerte, pasado y presente, sexualidad e inocencia, lujo y austeridad, eterno y efímero, o femenino y masculino. El también comisario Scott Rothkopf destacó la “amplitud” de los temas tratados y el “dominio” de los medios utilizados. Jeff Koons explicó que, en sus trabajos, pretende “celebrar un diálogo del arte”, sobre “la vida interna y el mundo externo”, con “una mirada intuitiva”, con la que pretende “absorber el ambiente, reflexionar y avanzar en las cosas que me interesan”.

Koons repasó también sus referencias artísticas desde Salvador Dalí, al que conoció con 18 años, hasta el barroco y el rococó, al tiempo que consideró al “observador” como aquel que siempre es quien “acaba la obra de arte”. Además, restó importancia al valor que alcanzan sus obras en el mercado e insistió en que “la recompensa del arte es algo totalmente distinto” al valor económico.

'Tulipanes', en 'Jeff Koons: Retrospectiva'. Cortesía del Museo Guggenheim Bilbao.

‘Tulipanes’, en ‘Jeff Koons: Retrospectiva’. Cortesía del Museo Guggenheim Bilbao.

Además de las obras recogidas en el interior del Museo, el Guggenheim cuenta en su colección propia con ‘Puppy’, que fue adquirida en 1997 para la Colección Propia del Museo Guggenheim Bilbao. Asimismo, la terraza exterior del Museo alberga ‘Tulipanes (Tulips)’, también expuesta de forma permanente.

La exposición del Guggeheimm comienza con ‘Hinchables, Antes de Lo Nuevo, Lo Nuevo’, donde se muestran las primeras obras de Jeff Koons, que en 1976 se instaló en Nueva York y comenzó a trabajar el objeto escultórico “reflejando la vida de la ciudad”. En una segunda sala, se reúnen las obras de la serie ‘Equilibrio (Equilibrium)’, pertenecientes a la primera exposición individual que realizó en una galería, en 1985, y que abordan el tema del equilibrio personal y social.

La serie ‘Lujo y Degradación (Luxury and Degradation)’ fue presentada en 1986 por Jeff Koons con la intención de mostrar “cómo las campañas de publicidad de bebidas alcohólicas contribuyen a perpetuar los roles sociales”. Para la serie ‘Banalidad (Banality)’, Koons visitó diversos talleres europeos especializados en tallas de madera religiosas y estatuillas de porcelana y encargó la realización de una serie de esculturas sobre temas icónicos de la sociedad contemporánea y otras referidas a postales de felicitación comerciales, souvenirs de las tiendas de aeropuerto o de iconografía religiosa.

'Rabbit', en 'Jeff Koons: Retrospectiva'. Cortesía del Museo Guggenheim Bilbao.

‘Rabbit’, en ‘Jeff Koons: Retrospectiva’. Cortesía del Museo Guggenheim Bilbao.

La muestra continúa con una serie de esculturas realizadas en acero inoxidable con acabado brillante, que Koons presentó en 1986 en la galería Ileana Sonnabend de Nueva York bajo el título de ‘Estatuaria (Statuary)’ y que reflejan arquetipos e imágenes de diferentes personajes de la historia. Dentro de ella, se encuentra una de las más reconocidas imágenes de Koons, ‘Conejo (Rabbit)’.

‘Hecho en el Cielo (Made in Heaven)’ es una de sus series más controvertidas, según recordaron sus comisarios, por su explícito contenido. Su origen está en la invitación que el Whitney Museum of American Art cursó a Jeff Koons en 1989 para crear una obra destinada a la exposición colectiva Image World, centrada en la relación entre el arte y los medios de comunicación. Koons concibió para la ocasión un gran cartel publicitario en el que Ilona Staller -más conocida como Cicciolina y con quien después contrajo matrimonio- y él aparecían como protagonistas de la película ‘Made in Heaven’, nunca realizada y cuyos temas continuó abordando en la serie homónima. En diferentes obras realizadas en impresión al óleo sobre lienzo, la pareja se muestra como “la encarnación de unos modernos Adán y Eva, en poses sexuales y rodeados de arquetipos que hablan de fidelidad y amor, de naturaleza humana y domesticación”.

La exposición, que podrá ver hasta el 27 de septiembre, fue presentada en el museo bilbaíno por Jeff Koons junto al director del Guggenheim Bilbao, Juan Ignacio Vidarte, los comisarios de la muestra Scott Rothkopf y Lucía Agirre, y el director de la Fundación BBVA (entidad que la patrocina), Rafael Pardo. ‘Jeff Koons: retrospectiva’ está organizada por el Whitney Museum of American Art de Nueva York en colaboración con el Guggenheim Bilbao y el Centre National d’Arr et Culture Georges Pompidou de París.

Antiquity 3, en 'Jeff Koons: Retrospectiva'. Museo Guggenheim Bilbao.

Antiquity 3, en ‘Jeff Koons: Retrospectiva’. Museo Guggenheim Bilbao.

 

El alienígena José Segrelles

José Segrelles. El laberinto de la fantasía
Museu Valencià de la Il.lustració i la Modernitat (MuVIM)
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 31 de mayo, 2015

H. G. Wells publicó ‘La guerra de los mundos’ en 1898. Por aquel entonces, José Segrelles tenía 13 años. Una edad tan tierna como propicia para ponerle imágenes al fantástico relato de la invasión marciana de la Tierra. Algo que sin duda fue madurando con el tiempo, en medio del aluvión de imágenes que hizo de Segrelles un pintor e ilustrador de fama mundial. Fama que consiguió primero en Nueva York, donde estuvo entre 1929 y 1935, y que luego fue ampliándose por Europa hasta alcanzar su Albaida natal, la Barcelona donde vivió y Valencia. Murió en 1969, año en que aquel cielo alienígena de su infancia era surcado por el Apolo IX.

Obra de José Segrelles en la exposición del MuVIM.

Detalle de una de las obras de José Segrelles en la exposición del MuVIM.

El MuVIM recorre todo ese espacio sideral del que se nutrió en vida José Segrelles, en la más amplia retrospectiva dedicada al artista valenciano que compitió en fama con Sorolla y Blasco Ibáñez. Recorrido que se inicia precisamente con pinturas e ilustraciones evocadoras de ‘La guerra de los mundos’. Una de ellas, prácticamente calcada por Steven Spielberg en una de las secuencias de su versión cinematográfica (2005) del clásico de Wells. Calco no reconocido, pero sin duda explícito en la comparativa de imágenes que sirve de arranque de la exposición ‘José Segrelles. El laberinto de la fantasía’.

Els gats (Cuentos de Grimm), de José Segrelles, en la exposición del MuVIM.

Els gats (Cuentos de Grimm), de José Segrelles, en la exposición del MuVIM.

Como sí reconoce Guillermo del Toro, “Segrelles es conocido y estudiado por creadores visuales de todos los países y todos los medios incluido, claro está, el del cine”. Creadores como Spielberg, John Howe, por ‘El señor de los anillos’, o William Stout y el propio Del Toro, por ‘El laberinto del fauno’. El director de ‘Mimic’ no escatima elogios hacia el artista de Albaida: “Segrelles pertenece a la más selecta lista de los grandes de la ilustración mundial: Doré, Rackham, Dulac”. Incluso va más lejos: “Es un creador total, un maestro de la narrativa y un tesoro mundial”.

Gran parte de ese tesoro, con 260 obras originales y más de 300 ejemplares entre libros y revistas que recogen sus innumerables ilustraciones, se muestra en el MuVIM, haciéndose eco de tan brillante legado. Un legado que abarca desde sus ilustraciones más fantásticas, a las realizadas para editoriales como Araluce, ilustrando novelas como La Eneida, Fausto, La Divina Comedia, Lazarillo de Tormes, Cuentos de Edgar Allan Poe, algunas de Blasco Ibáñez y, por encima de todas, las del Quijote o Las 1001 noches. Ilustraciones que lejos de acompañar tan sobresalientes narraciones, disputan en calidad con ellas.

Boceto de 'El laberinto de los faunos', inspirado en José Segrelles, mostrado en la exposición del MuVIM.

Boceto de ‘El laberinto de los faunos’, inspirado en José Segrelles, mostrado en la exposición del MuVIM.

De nuevo, Del Toro: “Segrelles transforma el texto y crea imágenes que se vuelven definitivas; reclama para sí gran parte de la gloria de contar esas historias entrañables”. Todo lo que tocó Segrelles se elevó por encima del género que trabajaba, como se puede igualmente comprobar en los carteles publicitarios que realizó para numerosas revistas entre 1920 y 1939 e incluso para las Fallas. Hasta se le recuerda como cartelista oficial del Fútbol Club Barcelona.

Tras el desastre de la Guerra Civil española, Segrelles se dedicó a realizar encargos de pintura religiosa. Pintura, una vez más, que transforma el motivo en objeto de una singular percepción estética, de nuevo próxima a la ensoñación fantástica. Ensoñación que no abandonó hasta el final de su vida, atareada en reflejar la carrera espacial de la década de los 50. Fue la manera que tuvo José Segrelles de cerrar el círculo que le llevó de ‘La guerra de los mundos’ a la conquista del espacio. Espacio que sin duda conquistó con sus sobresalientes creaciones. El MuVIM, cual isla del tesoro, las acoge hasta finales de mayo.

Obra de José Segrelles.

Obra de José Segrelles, de ‘La guerra de los mundos’, en la exposición del MuVIM.

Salva Torres