Teatre Micalet se opone al espectáculo

Tots Contra l’Espectacle, por ESCIF
Teatre Micalet
C / Mestre Palau, 3. Valencia

El artista urbano ESCIF ha creado una obra teatral que se representa en forma de pancartas reivindicativas en la fachada del Teatre Micalet, en el número 3 de la calle Mestre Palau de Valencia. Esta creación se denomina ‘Tots Contra l’Espectacle’ y se representará a lo largo de toda la temporada teatral, con un formato protesta en el que las pancartas irán renovándose con mensajes propuestos por el mismo público del Micalet.

Esta acción artística cuenta con la colaboración del filósofo, escritor y guionista Santiago Alba Rico, quien ha escrito un manifiesto en contra de la espectacularización de la vida. El texto se repartirá antes de cada función de la temporada a los espectadores del Micalet, a los que se les invitará a participar en ‘Tots Contra el l’Espectacle’. Podrán dejar mensajes alrededor de esta idea para que ESCIF elija cada mes algunos de ellos y los incorpore a la fachada. Las pancartas irán renovándose cada mes con nuevas consignas, como actos de esta obra teatral participativa.

El creador de ‘Todos Contra el Espectáculo’ cree que con esta acción en la fachada del Micalet, en la frontera entre el teatro y la calle, “desaparecen los límites entre presentación y representación, espectadores y actores”. ESCIF considera que así “el teatro sale a la calle y la calle entra en el teatro, en un proceso creativo horizontal donde el artista solo es una pieza más del engranaje, que ayuda a amplificar la voz de aquellos que tienen algo que decir: los espectadores”.

ESCIF es uno de los artistas valencianos de calle con más reconocimiento a nivel internacional y entre sus últimos trabajos habría que destacar ‘Todo lo que sobra’ la falla que diseñó para la Comisión fallera de Corona; ‘Un coche rojo’ un ensayo  audiovisual  para el  programa Metrópolis, en TVE2; ‘Elsewhere’, su último  libro autoeditado con sus últimos trabajos presentado en el IVAM; ‘Dismaland’, el parque de atracciones de Banksy, donde fue invitado a participar, y la portada del disco de Damien Rice ‘My faded favourite fantasy’.

Tots Contra l'Espectacle. Imagen cortesía de Teatre Micalet.

Tots Contra l’Espectacle. Imagen cortesía de Teatre Micalet.

A propósito de Lucian Freud

Panorámica para Lucian Freud sin Blanco de Cremnitz
Gonzalo Sicre
Galería My Name’s Lolita Art
C / Almadén, 12. Madrid
Hasta finales de julio

Siempre me interesó la obra de Lucian Freud y el personaje. Creo que su trabajo trasciende la realidad de lo representado y consigue eso que es tan difícil de explicar al menos para mí por ser tan sorprendente. Igual de sorprendente es la colección de arte que tenía en su casa de Kensington. Obras de Francis Bacon, Frank Auerbach (ambos eran amigos de Lucian) Camille Corot, bronces de Rodin, Degas…

Gonzalo Sicre. Imagen cortesía de My Name's Lolita.

Panorámica para Lucian Freud sin Blanco de Cremnitz, de Gonzalo Sicre. Imagen cortesía de My Name’s Lolita.

Normalmente solemos ver estas obras en museos, perfectamente ordenadas  y con una buena iluminación. Al verlas en un ambiente doméstico con montañas de libros por los suelos al pie del cuadro ‘Two Figures’ de Bacon, o ‘Balzac desnudo con los brazos cruzados’ de Rodin sobre una mesa rodeado de platos, trapo de cocina y apenas iluminación, me decidí a pintar una gran panorámica de 140 x 800cm sobre algunas habitaciones de la casa.

Comienza con una habitación que tiene un Corot sobre la chimenea y un bronce de Degas, un Auerbach en la pared contigua. Continúa con dos cuadros del dormitorio de Lucian de diferentes ángulos. Aquí hay un Bacon y un Auerbach, sobre la mesa un bronce de Rodin “Isis” y un caballo en broce de Degas sobre el aparador.

Panorámica para Lucian Freud sin Blanco de Cremnitz, de Gonzalo Sicre. Imagen cortesía de My Name's Lolita Art.

Panorámica para Lucian Freud sin Blanco de Cremnitz, de Gonzalo Sicre. Imagen cortesía de My Name’s Lolita Art.

El último lienzo se encuentra en una sala que tiene el Balzac, “desnudo sobre una mesa redonda”, y como punto final de este recorrido localicé un caballete en un rincón de la habitación en penumbra. Me pareció que era el mejor final ya que la casa pertenece a un artista y este rincón en penumbra me recordaba al Cristo de Velázquez, sin tener nada que ver, pues el caballete tiene forma de cruz, esa cruz que llevamos a cuestas los artistas. En palabras de Truman Capote, “cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo; y el látigo es únicamente para auto flagelarse”.

Al hilo de estas asociaciones como la del Cristo de Velázquez, también vi a Vermeer, Mark Rothko…. Y esto siempre me parece un buen punto de partida para comenzar un cuadro que luego no tendrá nada que ver con ellos… como suele ocurrir.
Acerca del título Panorámica para Lucian Freud sin Blanco de Cremnitz, es el blanco que él utilizaba para pintar. Era un color muy apreciado por los pintores de entonces, por su magnífica luz. Hace algunos años lo dejaron de fabricar por contener plomo. Cuando Lucian se enteró, llegó a presionar a un amigo que tenía en la cámara de los Lores para que no dejaran de comercializarlo. Como no lo consiguió, compró todas las existencias que había. He intentado comprarlo por internet para pintar esta panorámica con el blanco de Cremnitz  pero ha sido imposible.

Panorámica para Lucian Freud sin Blanco de Cremnitz, de Gonzalo Sicre. Imagen cortesía de My Name's Lolita Art.

Panorámica para Lucian Freud sin Blanco de Cremnitz, de Gonzalo Sicre. Imagen cortesía de My Name’s Lolita Art.

Gonzalo Sicre

La belleza convulsa de Liliana Maresca

Retrospectiva de Liliana Maresca
Espaivisor
C / Carrasquer, 2. Valencia
Hasta el 15 de abril de 2016

“Busco una fisura hacia otra realidad…Porque esta se agota rápidamente”. Dicho y hecho. Liliana Maresca (1951-1994) encontró esa fisura que buscaba, de tanto intentarlo con su obra transgresora. De manera que se topó bien pronto con la muerte. Tenía 43 años, dedicados a hurgar en la belleza con los materiales punzantes de su intensa, apasionada creatividad. Quería tanta autenticidad, que no dudó en jugar con los límites que separan la vida de la muerte.

El arte es representación, porque de lo real sólo podemos saber por vía interpuesta. Pero Maresca quiso siempre forzar esa representación, con el fin de hallar la esencia de las cosas. Y la esencia, en muchos casos, tenía cierto sabor letal. La galería Espaivisor de Valencia da cuenta de tan excesiva creatividad en la primera retrospectiva de su obra en España. Lo hace mediante fotografías, piezas de escultura, un video, recortes de prensa, escritos a máquina y documentos performance, en los que aflora, por muy distintos que sean los soportes, su vena artística siempre al borde del colapso, del agujero negro que todo lo engulle.

Su intensa actividad en las décadas de los 80 y 90 en la Argentina postdictatorial alumbró exposiciones que tan pronto denunciaban aspectos relacionados con el Descubrimiento de América, como con las abusivas leyes del actual mercado capitalista. Se rodeaba de artistas plásticos, músicos o actores con los que montaba singulares y provocadoras escenografías. Hacía lo propio en su serie de fotografías, realizadas por Marcos López, en las que se representaba a sí misma desnuda tras objetos que parecían subrayar el esqueleto de su anatomía. No era la Frida Kahlo de la columna vertebral rota, pero se asemejaba.

Liliana Maresca en una de sus fotografías performance realizada por Marcos López. Imagen cortesía de Espaivisor.

Liliana Maresca en una de sus fotografías performance realizada por Marcos López. Imagen cortesía de Espaivisor.

“Mi misión es molestar, hacer cosas que sean una patada en los huevos”

En la exposición de Espaivisor hay numerosos recortes de prensa que recogen algunas de sus declaraciones más apasionadas, fruto del sentimiento que revelaba su propio arte. “Yo creo que mi misión en la vida es molestar. Hacer cosas que sean una patada en los huevos”. A punto de morir, casi a modo de testamento, produjo una muestra cuyo título ya manifiesta su inquebrantable pulso vital: ‘Frenesí’. Un frenesí que arramblaba con todo, incluido el sistema que viene a controlar tamaños excesos. “Si el sistema permite la existencia de algo que se escapa de él, es para inocularlo luego”.

Para que tal cosa no sucediera, Liliana Maresca no cejó en su empeño de violentar los límites en cuyo interior yace la paz. O no. “Si nuestros trabajos produjeran violencia es porque ella está en la realidad, en los dibujos animados, en los noticieros, en la calle”. Sabedora de esa violencia que nos habita, más allá de la candidez rousseauniana, Maresca desplegó toda una batería de actividades encaminadas a subrayar ese carácter violento de la naturaleza humana. Violencia que ella sabía destinada a formar parte del propio tejido social.

“Esto que hoy parece delirante, no convencional, va a ser aceptado y dejará la marginalidad”. Maresca parecía anunciar con ello la deriva televisiva, allí donde el asesinato, por seguir a Hitchcock, se instala cómodamente en las casas a través de la pequeña pantalla. Todo es fagocitado por el mercado, salvo el pensamiento en su estado puro. “Desde el momento en que pensás de una manera distinta al resto de artistas te estás marginando”. En esa marginalidad se movió siempre la artista que tomó el propio cuerpo como recipiente de experiencias traumáticas. La primera de todas ellas, aniquilar su yo.

Una de las piezas de escultura de Liliana Maresca. Imagen cortesía de Espaivisor.

Una de las piezas de escultura de Liliana Maresca. Imagen cortesía de Espaivisor.

“Hay que hacerse un yo para hacerlo mierda”

“Uno tiene que ser paranoico. Hay que hacerse un yo para hacerlo mierda”. No sólo el suyo, que sin duda dinamitó a diario poniéndose a sí misma contra las cuerdas, sino los múltiples yoes que la animaban a dejar en calma la realidad. Nadie lo logró, porque Liliana Maresca siguió y siguió profundizando en esa fisura que le transportaba a otra realidad. En una de sus propuestas artísticas, se metió en un ataúd para limpiar los pedazos de mortaja que todavía quedaban dentro. Quería que los ataúdes fueran objeto de una exposición. Y la sola experiencia previa la conmovió. “Al tener que meterme tan dentro de la muerte, te puedo decir que la sentí”.

A Maresca le subyugaba esa experiencia de autenticidad, hasta el punto de llegar a ofrecerse al público para mostrar la simbiosis entre cuerpo y mercado. Un cuerpo que osciló entre el erotismo de su propia desnudez y la provocación ideológica revelada en sus montajes más políticos. Espaivisor se hace cargo de todo ello mostrándolo a pequeña escala, como si toda esa energía desbocada pudiera concentrarse en archivos documentales, imágenes en blanco y negro de gran poder evocador y alguna que otra escultura a modo de brillante ‘Curiosidad natural’ realizada con bronce y calabaza.

Fotografía de Liliana Maresca. Imagen cortesía de Espaivisor.

Fotografía de Liliana Maresca. Imagen cortesía de Espaivisor.

“Quería probar de todo y lo único que me faltaba era matar”

Su hija Almendra, presente en la inauguración, destacó en un aparte para MAKMA el carácter indomable de su madre. “Tuvo instantes de monogamia, pero siempre quiso explorar otras cosas”. Lo hizo con propia vida y, por extensión, con su arte. Y es que arte y vida en la trayectoria existencial de Liliana Maresca se confunden. Lo prueba este testimonio extraído de uno de los recortes de prensa que abundan en la exposición.

“Quería probar de todo y lo único que me faltaba era matar. Entonces por seguridad conseguí un revólver. Salí a caminar por la villa, tipo tres de la mañana. Yo pensaba: ahí me encuentro con alguien que me quiere violar y lo mato. Dormía con todas las ventanas abiertas, la puerta abierta. Nada, no pude matar a nadie”.

Así concebía la vida y el arte Liliana Maresca, artista de culto a quien Espaivisor dedica una retrospectiva que sólo tiene un precedente en Europa: la que le dedicó hace cuatro años la galería Spazio Nuovo de Roma. No hay más vestigio de su obra fuera de su Argentina natal, salvo algunas piezas expuestas en el Museo Reina Sofía de Madrid. Lo demás está en Valencia, donde hasta el 15 de abril permanecerá tan singular retrato de la artista que buscó una fisura hacia otra realidad y la encontró. “Vivía al límite”, concluyó su hija Almendra. Y el límite cedió para finalmente devorarla. Espaivisor contiene sus restos mortales llenos de intensa vida.

Ver noticia en ARTS de El Mundo Comunidad Valenciana

Fotografía performance de Liliana Maresca realizada por Marcos López. Imagen cortesía de Espaivisor.

Fotografía performance de Liliana Maresca realizada por Marcos López. Imagen cortesía de Espaivisor.

Salva Torres

Pepe Gimeno en el Instituto Cervantes de Chicago

Grafía Callada, de Pepe Gimeno
Instituto Cervantes de Chicago
31 W Ohio St. Chicago
Del 9 de febrero al 29 de marzo de 2016

Tras su paso por el Type Directors Club (TDC) de Nueva York, la exposición Grafia Callada, del diseñador valenciano Pepe Gimeno, sigue su viaje norteamericano que le lleva ahora hasta el Instituto Cervantes de Chicago, donde estará hasta el 29 de marzo. La muestra está conformada para ser vista como libro, pero desde el punto de vista de una lectura gráfica. La acción intencionada de separar contenido y forma, convierte la estructura gráfica del libro en su argumento.

Grafía Callada, de Pepe Gimeno, en el Type Directors Club de Nueva York.

Grafía Callada, de Pepe Gimeno, en el Instituto Cervantes de Chicago.

El proyecto está realizado en su totalidad con materiales y residuos encontrados en la playa. Con ellos, Pepe Gimeno ha creado sugerentes aproximaciones formales de distintas escrituras, antiguos jeroglíficos, alfabetos binarios y un buen número de motivos hasta conseguir que los fragmentos de piedras, cañas, tapones de plástico, restos de juguetes, conchas, colillas y cristales, se conviertan en mensajes cargados de expresión y de una enorme fuerza poética.

La exposición del libro se puede abordar con una doble mirada: una, con la lectura secuenciada y ordenada del conjunto de impactantes imágenes que contiene el libro, y la otra, con la observación directa y detallada de los objetos con los que están compuestas las sorprendentes piezas originales, dobles páginas en tamaño grande que conforman las páginas del libro.

Grafía Callada, de Pepe Gimeno, en el Type Directors Club de Nueva York.

Grafía Callada, de Pepe Gimeno, en el Instituto Cervantes de Chicago.

En el Instituto Cervantes de Chicago se exhibirán 20 de las 57 piezas que conforman su libro ‘Grafía Callada’, una colección de páginas compuestas a partir de materiales reciclados que revelan la fuerza de comunicación a través de los símbolos y sin necesidad de palabras.

Durante la inauguración el diseñador ofrecerá una conferencia para hablar sobre el proceso creativo que ha desarrollado a lo largo de los últimos quince años. Su trabajo es de carácter personal y se sitúa dentro del arte experimental y gráfico. Además de Nueva York y Chicago, Grafía Callada viajará a partir del mes de junio a Miami, al  Centro Cultural Español de Cooperación Iberoamericana.

Grafía Callada, de Pepe Gimeno. Type Directors Club.

Grafía Callada, de Pepe Gimeno. Instituto Cervantes de Chicago.

 

Paliques femeninos por Navidad

Paliques femeninos
Sporting Club Russafa
C / Sevilla, 5. Valencia
Sábado 26 y domingo 27 de diciembre de 2015, a las 20.00h

La pieza surge del encuentro con un artículo periodístico de 1927 titulado ‘Paliques femeninos’, en el cual se describía el protocolo que la mujer debía seguir para alcanzar las claves de la feminidad. Entonces surgió la pregunta: ¿somos presas de nuestra feminidad?
Cinco mujeres en el ritual de la exhibición recrean lo que parece ser un espectáculo de circo-revista, donde el espectador actúa como juez y testigo de acciones cotidianas como comer o vestirse (peculiarmente teñidas por la feminidad). Paliques femeninos es una pintura breve que busca capturar del espectador el brillo de una reflexión acerca de la libertad.

Escena de 'Paliques femeninos'. Imagen cortesía de Sporting Club Russafa.

Escena de ‘Paliques femeninos’. Imagen cortesía de Sporting Club Russafa.

Porque finalmente, lo único que existe entre la libertad y nosotros mismos, es un gesto.
“La educación del gesto, o sea, de la manera de expresar sin palabras, es una de las cosas más necesarias para ‘hacerse’ una silueta elegante, como se ‘hacen’ las manos, por ejemplo. El gesto entona y selecciona y constituye a menudo el atractivo, no por indefinible menos cautivador de muchas mujeres que en sociedad triunfan de una manera espléndida”, señala el texto.
Las cinco mujeres que el sábado 26 y el domingo 27 de diciembre pondrán Paliques femeninos en el escenario de Sporting Club Russafa son: Laura Ayala, Mar Balaguer, Elisa Forcano, Karla Meneses y Livia Ramos.

Paliques femeninos. Imagen cortesía de Sporting Club Russafa.

Paliques femeninos. Imagen cortesía de Sporting Club Russafa.

Vida en mayúsculas ‘En el estanque dorado’

En el estanque dorado, de Ernest Thompson, bajo dirección de Magüi Mira
Con Héctor Alterio, Lola Herrera, Luz Valdenebro, Camilo Rodríguez y Adrián Lamana
Pentación Espectáculos
Teatro Principal
C / Barcas, 15. Valencia
Estreno: miércoles 4 de febrero
Hasta el 22 de febrero

Nadie dijo que la vida fuera fácil. Por mucho que la publicidad se esfuerce en seducirnos con lo contrario. Pero que no sea fácil no significa que tengamos que claudicar ante lo real: el hecho de la corrupción que impone el paso del tiempo, más allá de la presente. ‘En el estanque dorado’, la obra escrita por Ernest Thompson, llevada al cine por Mark Rydell y ahora estrenada en el teatro bajo la dirección de Magüi Mira, es un buen ejemplo de esa resistencia humana, heroica, por dignificar la vida en tiempos de descrédito casi generalizado.

Héctor Alterio y Lola Herrera en una escena de 'En el estanque dorado', de Magüi Mira. Cortesía de Teatres de la Generalitat Valenciana.

Héctor Alterio y Lola Herrera en una escena de ‘En el estanque dorado’, de Magüi Mira. Cortesía de Teatres de la Generalitat Valenciana.

Y como ejemplo de esa tarea hercúlea, nada mejor que poner sobre el escenario a dos grandes actores: Héctor Alterio y Lola Herrera, encargados de darle “alma” a sus dos personajes. “Es una pareja que lleva 48 años juntos y sigue ahí tan a gusto; siguen queriéndose, tocándose y teniendo el valor de la complicidad y de la generosidad”, explicó Lola Herrera. Ahí es nada. Por eso Luz Valdenebro, que les acompaña en el reparto, subrayó que la obra, más que hablar de la vejez, “va sobre la vida en mayúsculas”.

Una vida que será representada en el Teatro Principal hasta el 22 de enero, tras 250 funciones en salas de toda España. Aún así, Alterio precisó que la obra no la repetían en Valencia, sino que era una “función estreno”, porque su trabajo con Lola Herrera se convertía a diario “en una fiesta”. “Eso nos permite estar vivos”, agregó. Sus interpretaciones son, por tanto, un calco de la vida que representan: una pareja mayor que desmiente a Baroja cuando dijo que en la vejez uno no hace más que repetirse.

Héctor Alterio y Luz Valdenebro en una escena de 'En el estanque dorado', de Magüi Mira. Cortesía de Teatres de la Generalitat.

Héctor Alterio y Luz Valdenebro en una escena de ‘En el estanque dorado’, de Magüi Mira. Cortesía de Teatres de la Generalitat.

Nada de eso sucede ‘En el estanque dorado’. “Se habla de la familia, del choque generacional, de la muerte, pero la gente se ríe, carcajea, y en segundos se produce un silencio sepulcral que nos conmueve”, apuntó Herrera. Y todo ello debido a que la obra “está muy hábilmente escrita”. También a un elenco actoral que completan Camilo Rodríguez y Adrián Lamana, y a cuya cabeza se halla Héctor Alterio: “Yo dije que sí, porque está él”, reconoció la actriz de ‘Cinco horas con Mario’. “Trabajar con un súper como Héctor es un regalazo para mí”.

‘En el estanque dorado’ está “bañada de humor” y, a tenor de tan larga vida en pareja, se mueve a contracorriente. “Para acertar con la pareja hay que hacer tentativas”. Y aunque la obra de Ernest Thompson no da las claves para que tal cosa se produzca, “se ven los resultados”, afirmó Herrera, que fue un poco más lejos: “Es difícil, pero creo que ahora se trabaja poco en ese camino, en el de comprender al otro y el de regar el jardín todos los días, porque andamos todos deprisa”.

Héctor Alterio dijo mostrarse encantado con la oportunidad de trabajar por primera vez con Lola Herrera, que abundó en el tema de la pareja: “Antes eran señalados en el colegio los niños con padres separados y ahora resulta al revés”. Un problema que extendió de la pareja al trato con los hijos, asuntos ambos de los que se nutre principalmente el espectáculo dirigido por Magüi Mira, para quien “el goce es posible a pesar del implacable acoso del tiempo”. Goce magníficamente reflejado ‘En el estanque dorado’.

Héctor Alterio y Lola Herrera en una escena de 'En el estanque dorado', de Magüi Mira. Cortesía de Teatres de la Generalitat.

Héctor Alterio y Lola Herrera en una escena de ‘En el estanque dorado’, de Magüi Mira. Cortesía de Teatres de la Generalitat.

Salva Torres

Un workshop que reinventa el hecho escénico

WORKSHOP: OBRA COMPLETA / FUERA DE ACTO
A cargo de Javier Núñez Gasco y André E. Teodósio
Espai d’Art Contemporani de Castelló (EACC)
Del 26 al 30 de enero de 2015

La representación teatral descansa sobre un acuerdo tácito entre público y actores que gestiona la ilusión del hecho escénico y consiste en aceptar que lo que ocurre en el escenario es una forma de verdad consentida durante el tiempo de la representación.

En lo cotidiano la realidad también se construye mediante pactos y representación de roles. Mediante convenios no escritos nos relacionamos con los otros y establecemos acuerdos temporales para la construcción de realidades. De este modo participamos de la creación de un espacio público basado en la representación.

PROPUESTA

El director y dramaturgo lisboeta André E. Teodosio y el artista plástico Javier Núñez Gasco proponen el Workshop: Obra completa/Fuera de acto una ruptura de acuerdos y la creación de nuevos pactos. Con este objetivo y con el firme deseo de que las obras cambien y actúen como catalizadores dependiendo del contenido con que se llenen, se plantea un laboratorio-de-construcción en el que cada participante pueda aportar ideas e interpretaciones, un taller teórico práctico organizado por el EACC y dirigido a personas con interés especial en las artes plásticas y escénicas.

Se tratará de releer los roles que funcionan dentro de las artes escénicas en relación con el display expositivo, los modos de reconocimiento del objeto, su posibilidad de producir acción y la carga performativa generada por el observador. En definitiva, se trabajará sobre la posibilidad de inversión de sentido en el objeto artístico, la capacidad de dotarlo de intención y actuación, y cómo ello afecta a la mirada condicionada del espectador.

El taller se celebrará en el mismo espacio expositivo que albergará la muestra posterior Fuera de acto, comisariada por José Luis Pérez Pont, y se invitará a los participantes a colaborar en la construcción de lo que pretende ser una exposición diferente. Las aportaciones inmediatas generadas durante el diálogo entre los participantes, el artista plástico y el experto en dramaturgia servirán para configurar las acciones que se realizarán en la inauguración de la exposición.

Javier Núñez Gasco. Prótesis para una bailarina. Cortesía del artista.

Javier Núñez Gasco. Prótesis para una bailarina. Cortesía del artista.

DATOS PRÁCTICOS
PARTICIPANTES: máximo 20 personas
FECHA: del 26 al 30 de enero de 2015
PLAZO DE INSCRIPCIÓN: Hasta el 20 de enero, a través del correo electrónico
actividades@eacc.es

HORARIO:
Lunes y jueves de 16 a 20.00 h
Martes y miércoles de 12 a 20.00 h
Viernes de 18 a 22.00 h
LUGAR: Espai d’Art Contemporani de Castelló (EACC)
PRECIO: 5 €
FORMA DE PAGO: En la recepción del EACC.

 

Hugo Martínez-Tormo. Arde, dispara, golpea

Hugo Martínez-Tormo. Interlinks
Sala de Exposiciones del edificio Rectorado y Consejo Social del campus de Elche de la Universidad Miguel Hernández (UMH)

La desesperación es una realidad que se ha instalado en nuestro entorno más cercano. No son ya cuestiones subjetivas las que argumentan ese estado, sino circunstancias reales que los gobernantes tratan de disolver ante la opinión pública, a través de la narración estadística y la argumentación macroeconómica. Durante demasiado tiempo la sociedad adoptó una actitud pasiva y finalmente las consecuencias corren a su cargo, recayendo el mayor peso sobre las ramas más débiles.

Hugo Martínez-Tormo reúne en Interlinks siete instalaciones audiovisuales en las que aborda, de diferentes modos, la destrucción y la autodestrucción como reflejo del abandono y la desesperanza de una parte creciente de la ciudadanía. Cada uno de los proyectos desarrollados por el artista llevan consigo un código autorreferencial que toma al autor como medida de representación de la masa, como eslabón de una cadena que se hunde y arrastra tras de sí al resto de eslabones. La reflexión se conduce hacia la singularidad del individuo, como proyección de una constante relación de causa-efecto, que proporciona a su vez un espejo en el que verse reflejado.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

El arte moderno ha llevado a cabo un proceso de transfiguración de lo banal, desacralizando la obra clásica, la escultura, el lienzo, con la incorporación de objetos y materiales más humildes que arranca del uso cotidiano para someterlos al extrañamiento en el territorio del arte. Martínez-Tormo huye de lo rico y lo pomposo, para elevar lo desechado a una categoría en la que corresponde al artista mostrarnos que lo cotidiano es cualquier cosa menos corriente. Cada una de las instalaciones audiovisuales que el artista presenta en esta muestra parte de experimentaciones realizadas en primera persona, a partir de acciones o elementos cercanos que tienen el objetivo simbólico de representar diferentes formas de llevar a cabo un suicidio.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Broken Bubble (2014) aborda la desesperación de millones de personas tras el estallido de la burbuja económica, causada en parte por la sobredimensión del sector inmobiliario y por las ansias de enriquecimiento veloz. El artista comienza por realizar una pintura mural sobre el lateral de una construcción semiderruida, creando la escena de un tren de alta velocidad que se aproxima mientras sobre las vías yace en espera el propio autor. Una vez finalizada la pintura, desde la parte interior de la construcción, el artista echa a bajo a mazazos los 230 x 230 cm. de pared que ocupa el mural. Todo el proceso de creación y destrucción, costoso en ambos casos, es registrado en vídeo y reproducido en la sala, junto a diez sacas de escombros con 250 k. de los restos del muro.

Hugo Martínez-Tormo. Just passing through, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Just passing through, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

El ser humano posee una gran capacidad para inventar y crear, a la vez que parece proyectar la misma energía en sentido inverso, siendo capaz de hacer saltar por los aires cualquier lógica que garantice el equilibrio. Con Just Passing Through (2014) el artista muestra cinco autorretratos de grafito sobre papel, en los que ejemplifica –literalmente- cinco manera de pegarse un tiro. Se plantea un símil del suicidio con la acción destructora de la especie humana sobre el planeta. Sucesivamente cada uno de los dibujos acaba roto en numerosos pedazos, dentro de cinco urnas de metacrilato, mientras una proyección de video nos hace testigos silenciosos del proceso. Testigos silenciosos de la tragedia, durante nuestro paso.

Partiendo de la Teoría del Todo, que unifica desde la ciencia todas las teorías hasta ahora formuladas, simplificando la complejidad de la naturaleza y sus leyes, Hugo Martínez-Tormo lleva a la práctica su investigación a través de un juego físico en torno a las dimensiones. Hace converger distintas disciplinas artísticas, que habitualmente se emplean por separado, para romper la artificialidad de unas fronteras que no existen. La cuarta dimensión aportada por el tiempo, a través de la acción, modifica las dos dimensiones del plano o las tres dimensiones del volumen. El diálogo entre disciplinas y dimensiones es una seña de identidad de esta serie de trabajos, que relaciona metafóricamente la forma en la que las tecnologías de la comunicación y la velocidad en los medios de transporte han fulminado las tradicionales barreras de tiempo y espacio, haciéndonos cargar con todo lo que la globalización lleva consigo.

Hugo Martínez-Tormo. Dimensional game, 2013. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Dimensional game, 2013. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

En Dimensional Game (2013) el artista se representa en una pintura sobre poliestireno expandido, tras ingerir una sobredosis de cápsulas. En el vídeo vemos como lleva a cabo la destrucción del material que sirve de soporte al autorretrato, hasta quedar desmigado, esparcido sobre una superficie en una disposición que recuerda a la imagen –ahora deshecha- de las cápsulas caídas alrededor del personaje. Una acción tan letal como los efectos que el uso indiscriminado de ciertos materiales tiene sobre el equilibrio ambiental.

Unos moldes de arcilla, colgados de la pared, han servido para reproducir los brazos del artista en ese débil material. Una fotografía sobre aluminio nos muestra la imagen de esos brazos cubiertos de cortes, en tentativa suicida. Dialogo & Materia (2012) se completa con una plataforma que sostiene el mazo con el que se ha llevado a cabo la destrucción y los restos de arcilla. La pieza When X cuts Y (2012) relata cuando X corta con Y. En este caso Hugo Martínez-Tormo opta por un arma blanca para mostrar una nueva manera de autodestrucción, cortando consigo mismo. Un cristal transparente pintado con su retrato, en el que se refleja él mismo mientras cae a pedazos tras una serie de golpes secos. La acción, reproducida a cámara lenta, tiene a sus pies los restos afilados del cristal. En cada uno de los casos, la intervención del artista tiene efectos en el estado dimensional de los materiales, así como en su función y la interpretación que nos brinda.

Hugo Martínez-Tormo. When X cuts Y, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. When X cuts Y, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

El artista, dibujado con un kimono sobre papel negro, lleva a cabo un harakiri como forma ceremonial de buscar la muerte. Global Sepukku (2012) se compone de ese mismo dibujo, tras sufrir los efectos de las cuchillas de una trituradora de papel, mientras la proyección documenta el proceso de fragmentación del dibujo. El tiempo, y su capacidad de triturar la vida, se confronta con el afán devorador del fuego en Trialogue (2010). Un individuo, siempre sintetizado en la figura del autor, aparece sentado ardiendo junto a una garrafa de combustible. La acción, el tiempo, se ocupa de hacer arder la propia pintura hasta dejar a la vista el esqueleto chamuscado del bastidor. Las cenizas, reunidas en una urna, reposan como testimonio.

Hugo Martínez-Tormo. Global Seppuku, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Global Seppuku, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo viene desarrollando desde 2005 esta serie de trabajos, de los que aquí se muestra una selección, en los que la fragilidad del individuo y la fugacidad de la vida se brindan a la determinación del ser humano por llevar a cabo aquello que se propone. El resultado de los trabajos rebosa serenidad, a pesar de la dureza de las narraciones. La capacidad transformadora que nos caracteriza como especie encuentra sus sombras en los extremos, en los polos que hacen tambalear nuestro equilibrio.

Hugo Martínez-Tormo. Trialogue, 2010. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Trialogue, 2010. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

José Luis Pérez Pont

La mujer salvaje, en Bluebell Coffee

La mujer salvaje, por Araski
Bluebell Coffee co.
C/ Buenos Aires, 3. Valencia
Inauguración: sábado 17 de enero, a las 20.00h

“Todos sentimos el anhelo de lo salvaje. Y este anhelo tiene muy pocos antídotos culturalmente aceptados. Nos han enseñado a avergonzarnos de este deseo. Nos hemos dejado el cabello largo y con él ocultamos nuestros sentimientos. Pero la sombra de la Mujer Salvaje acecha todavía a nuestra espalda de día y de noche. Dondequiera que estemos, la sombra que trota detrás de nosotros tiene sin duda cuatro patas”, señala Clarissa Pikola Estés.

Los arquetipos son prototipos que ordenan la psiquis en imágenes arquetípicas que sólo se pueden reconocer por los efectos que producen. La mujer salvaje es el alma femenina, es el origen de lo femenino. Ella es el Yo instintivo intrínseco en cada mujer. Se trata de una mujer completa, con ganas de vivir plenamente su feminidad con convicción.

El nombre del proyecto lleva intrínseco el origen del mismo. “Mujer” y “Salvaje” son dos palabras que llaman a la puerta de la profunda psique femenina. Significa utilizar unas palabras que dan lugar a la abertura de lo femenino.

Nastassja Kinski en 'El beso de la pantera' (Cat People, 1982), de Paul Schrader.

Nastassja Kinski en ‘El beso de la pantera’ (Cat People, 1982), de Paul Schrader.

“Cualquiera que sea la cultura que haya influido en una mujer, ésta comprende intuitivamente las palabras mujer y salvaje”, subraya Pikola Estés.

La representación de la mujer salvaje se vincula directamente con el retrato de estas mujeres como forma de representación. Para ello se utiliza el desnudo como forma de destapar su Yo instintivo y los elementos de la naturaleza las pone en contacto con el Yo salvaje del que están tan desvinculadas. En definitiva, se trata de mostrar la naturaleza salvaje con una identidad propia e integridad.

Este es un proyecto muy personal que intenta proyectarse a un nivel más colectivo. El objetivo del proyecto es mostrar de una manera artística el arquetipo de ‘La Mujer Salvaje’ que tanto me ha ayudado a mí y que creo que puede ayudar a muchas mujeres. Se centra en el género femenino como base de la creación de una “nueva” manera de hacer y construir las cosas. Una manera muy merecedora de nuestra atención, pero sobre todo, olvidada y desvalorizada durante muchas generaciones.

Simone Simon en 'La mujer pantera', de Jacques Tourneur.

Simone Simon en ‘La mujer pantera’ (1942), de Jacques Tourneur.

“La identidad de las mujeres es el punto clave. Definiendo ésta como el conjunto de características sociales, corporales y subjetivas que las caracterizan de manera real y simbólica de acuerdo con la experiencia de la vida en sociedad. Perspectiva ideológica a partir de la cual, cada mujer tiene conciencia de sí y del mundo, de los límites de su persona y de los límites de su conocimiento, de su sabiduría y de los confines de su universo”, postula Marcela Lagard en ‘Identidad femenina’.

La exposición intenta hacer una mínima representación de este arquetipo, teniendo como nexo de unión el hecho de ser mujeres salvajes, reales, naturales y diferentes, desligadas de cualquier estereotipo impuesto por la sociedad. Teniendo como objetivo principal el dar a conocer este arquetipo como manera profunda de conexión con el instinto de la psique femenina y motivar a las mujeres a sentirlo sin miedo.

“La Mujer Salvaje como arquetipo, a fin de comprenderla, captarla y aprovechar lo que ella nos ofrece, debemos interesarnos más por los pensamientos, los sentimientos y los esfuerzos que fortalecen a las mujeres y debemos tener en cuenta los factores interiores y culturales que las debilitan”, concluye Pikola Estés.

Imagen de la exposición La mujer salvaje, de Araski, en Labelle Coffee.

Imagen de la exposición La mujer salvaje, de Araski, en Bluebelle Coffee.

Araski

En el principio no fue el paisaje

Paisajes de dentro afuera
Fernando López 2007-2014
Aula de Cultura La Llotgeta
Plaza del Mercado, 4. Valencia
Hasta el 16 de enero, 2015

Como cualquier otro internetés de primera hornada, es decir, 1.0, antes fui un simple homínido; y el primer día que caí en ello tropecé contra una realidad que no era la mía, mejor dicho, que no era yo, porque llegar a ser cosas mías, o yo del todo, viene mucho más tarde. Ese día del primer tropiezo, que se ha de repetir hasta consolidarse y confirmarlo, ese día supe que afuera no estaba yo, y ese día fui uno.

El lector pensará que eso no es nada nuevo; no lo es, pero ocurre cada vez que un homínido salta de la cuna para abordar la realidad que le circunda, a cada golpe contra el entorno se descubre uno, y aprende que no es lo otro. Aunque existe un momento de importancia mayor, cuando se comprende como individuo autónomo y bien diferente al resto.

Obras de Fernando López. Imagen cortesía del Aula de Cultura La Llotgeta.

Obras de Fernando López. Imagen cortesía del Aula de Cultura La Llotgeta.

La literatura no se pone de acuerdo sobre cuándo surge la conciencia de lo individual entre nosotros (un nosotros que deberíamos ceñir a los europeos que se expandieron por ahí dando lugar a distintos modos de entender el mundo, pero siempre en nuestro idioma) y, según quien, lo presentan como conciencia alumbrada en el Renacimiento del siglo XII europeo, otros lo trasladan al Renacimiento, que echa los dientes en el XIV, pero no habla con autoridad hasta bien entrado el XV, y resulta llamativo que esa conciencia de individualidad, de un ser yo muy distinto, tanto a la realidad que se nos enfrenta cuanto al resto del mundo, surja y se consolide en el XVI, para después dejarnos ver las cosas del exterior de manera enteramente ordenadas, bajo la forma de paisajes, primero urbanos con la plenitud del Renacimiento, y más tarde naturales, a raíz de su decadencia.

Obras de Fernando López. Imagen cortesía del Aula de Cultura La Llotgeta.

Obras de Fernando López. Imagen cortesía del Aula de Cultura La Llotgeta.

En ese momento el individuo cobra protagonismo en la historia de Europa, mucho antes de la aparición del burgués por la Francia del XVIII, quien aprende a mirar atrás y verse muy distinto, ya no a lo otro, sino de lo anterior, de nuestro pasado, como bien supo mostrar Giovanni Battista Piranesi, nuestro primer contemporáneo.

¿Por qué me doy una vuelta por el tiempo, a mí que no me interesa nada la historia? Para desandar la mía y explicar mi entusiasmo con el paisaje de datos (el datascape de este internetés de primera hornada).

Obras de Fernando López. Imagen cortesía del Aula de Cultura La Llotgeta.

Obras de Fernando López. Imagen cortesía del Aula de Cultura La Llotgeta.

El día que empecé a flipar con el paisaje, y sus representaciones más estáticas, el jardín en todas sus variantes, o dinámicas, paisaje puro más tarde hecho land-art, ese día salí de paseo con Fernando López y comencé conversaciones interminables sobre la naturaleza de la representación y su capacidad para plasmar conceptos; incluso, cuando todavía me permitía tales excesos, llegué a explorar con él las fuentes mismas de la naturaleza en los parajes olvidados de Riópar, en su Albacete natal, bajo la excusa de la exploración de arquitecturas industriales abandonadas, con la carga romántica que tiene asomarte al pasado.

Hoy, cuando los interneteses 1.0 escapamos de la conexión perpetua, volver sobre esos paisajes, que insisten en hallar el mejor acomodo sobre maderas encontradas a las que se pregunta qué imagen podrían recibir; hoy, regresar sobre todo eso, me sigue dejando con idénticos interrogantes y ninguna respuesta, pero me enseña cuándo, por qué, e incluso con quién, comencé a tratar de verme a mí proyectado sobre el orden de formas y colores que es el paisaje y, como contraparte interesada en ahormarme, soy yo como individuo. Porque mirar no es ver; y cuando ves, miras de otro modo.

Detalle de una de las obras de Fernando López. Imagen cortesía de La Llotgeta.

Detalle de una de las obras de Fernando López. Imagen cortesía de La Llotgeta.

Nilo Casares