La mirada crítica de Pérez Agirregoikoa en Artium

’38 de julio / 37 de octubre’, de Juan Pérez Agirregoikoa
Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo
Sala Sur
Francia Kalea 24, Vitoria
Del 12 de abril al 17 de septiembre de 2017

Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo, presenta la exposición ’38 de julio / 37 de octubre’, de Juan Pérez Agirregoikoa (Sala Sur, hasta el 17 de septiembre de 2017), la mayor muestra realizada hasta la fecha por el artista donostiarra.

Afincado en París desde comienzos de 1990, Pérez Agirregoikoa proyecta una mirada perspicaz y crítica sobre la ideología, la religión, el capitalismo, la educación y la cultura, temas a los que dedica sus dianas más mordaces. El título de la exposición hace alusión a un tiempo del calendario imaginario, que hace de las efemérides políticas y revolucionarias un ritual un tanto absurdo. La exposición se concentra en trabajos realizados en los últimos quince años y también en algunas obras anteriores, inéditas o menos conocidas del artista. ’38 de julio – 37 de octubre’ es una producción del Museo Artium (Vitoria-Gasteiz) y del Centre d’Art La Panera (Lleida), con el patrocinio de El Correo, Euskaltel, EDP Energia y Fundación Vital y la colaboración del Instituto Etxepare.

Imagen de una de las obras incluidas en la exposición '38 de julio / 37 de octubre', de  Juan Pérez Agirregoikoa. Fotografía cortesía del Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo.

Imagen de una de las obras incluidas en la exposición ’38 de julio / 37 de octubre’, de Juan Pérez Agirregoikoa. Fotografía cortesía del Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo.

Juan Pérez Agirregoikoa (Donostia-San Sebastián, 1963) utiliza en su trabajo medios elementales y poco espectaculares: pintura sobre papel, textos, pancartas de tela y técnicas básicas como el carboncillo y la acuarela. Como indica el comisario de la exposición, Peio Aguirre, “aunque en una primera mirada su obra es de fácil lectura, detrás de esa capa legible el artista nos presenta elaborados comentarios que hablan de nuestro modo de vida y el comportamiento humano con una gran carga irónica. Detrás de eslóganes declamatorios, el artista presenta una cuidada reflexión sobre los códigos de representación”. En general, el contenido de sus obras se apropia y subvierte los discursos sobre el poder, la religión y la obediencia; el artista se apoya también en su interés por la filosofía política y por los aportes teóricos de Jacques Lacan al psicoanálisis.

En ese sentido, la exposición ’38 de julio – 37 de octubre’ presenta, por ejemplo, la serie ‘Ex-votos’ (1993-1994), en la que Pérez Agirregoikoa adopta esta forma popular de pintura religiosa poco elaborada para reproducir situaciones que mezclan realidad, ficción y mitología urbana. Otro caso es la obra ‘Lalangue Lavion’ (2011), para la que el artista realizó dos pancartas que fueron colocadas a modo de anuncios comerciales en la cola de una avioneta, sobrevolando la costa hasta las playas de San Sebastián en una calurosa tarde de verano. En las pancartas se podía leer “Marx, I love U. Will you marry me?” (Marx, te amo. ¿Te casarías conmigo?), y también “Il y a un ennemi” (Hay un enemigo). Toda la acción fue filmada dando como resultado un documento en vídeo.

Fotograma de la producción de vídeo 'Radio(a)phonie', de  Juan Pérez Agirregoikoa. Fotografía cortesía del Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo.

Fotograma de la producción de vídeo ‘Radio(a)phonie’, de Juan Pérez Agirregoikoa. Fotografía cortesía del Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo.

En la exposición destacan asimismo dos producciones recientes en vídeo, ‘Letra morta/Dead Letter’ (2014) y ‘Radio(a)phonie’ (2017). El primero es el que Juan Pérez Agirregoikoa realizó con motivo de la Bienal de Sao Paulo de ese año. El artista filma en los suburbios de la ciudad brasileña una película basada en ‘El Evangelio según San Mateo’, de Pier Paolo Pasolini, pero centrándose en algunos pasajes del texto bíblico que el director italiano pasó por alto. En ese sentido, la película aborda por ejemplo la conocida como “parábola de los talentos” “en la que el inversor de éxito es recompensado y el fracaso en los negocios castigado”, pasaje que para el artista es “clave para la configuración discursiva del capitalismo occidental”.

En segundo lugar, ‘Radio(a)phonie’(2017) es un vídeo realizado ex profeso para esta exposición. Aquí el artista se centra en la relación entre política y educación. Basado en el mito de la caverna de ‘La República’ de Platón –es decir, los juegos de sombras y la reflexión sobre la representación, sobre cómo vemos las cosas y cómo son en realidad- y contando con un grupo de adolescentes, el vídeo es “una mirada crítica al panorama político y las ideologías que dominan nuestra realidad más inmediata”.

Junto a estas producciones en vídeo, Pérez Agirregoikoa presenta también series de dibujos realizados con carboncillo, acrílico y acuarela, en los que aborda temas como la condición del artista, como en ‘El síndrome Muntadas’ (2009), una serie de 37 dibujos al carboncillo en los que cuestiona, con sentido del humor, lo que se considera ser «un artista de éxito». En otros dibujos se centra en cuestiones como la re-educación, la familia, la autoridad y “la cultura como forma de adiestramiento”.

En definitiva, “estos son algunos de los temas más insistentes que caracterizan la obra y la trayectoria de un artista, cuyo quehacer oscila por un lado entre el materialismo, el anti-idealismo y lo posible, y, por otro, la voluntad de una contribución sensible y singular al hecho de ser artista”.

Imagen de una de las dos pancartas pertenecientes a la obra 'Lalangue Lavion', de  Juan Pérez Agirregoikoa. Fotografía cortesía del Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo.

Imagen de una de las dos pancartas pertenecientes a la obra ‘Lalangue Lavion’, de Juan Pérez Agirregoikoa. Fotografía cortesía del Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo.

 

Espai Tactel y su ‘Teorema’ de Pasolini

Teorema, exposición colectiva comisariada por Jesús Alcaide con los artistas Javier Pividal, Sergio Porlán, Miguel Rael y Michael Roy
Espai Tactel
C / Dénia, 25. Valencia
Inauguración: viernes 18 de noviembre, a las 20.00h
Hasta el 30 de diciembre de 2016

Espai Tactel inaugura el próximo viernes 18 de noviembre ‘Teorema’, un proyecto comisariado por el crítico de arte y comisario independiente Jesús Alcaide que cuenta con la participación de los artistas Javier Pividal (Cartagena, 1971), Sergio Porlán (Lorca, 1983), Miguel Rael (Lorca, 1974) y Michael Roy (La Rochelle, Francia, 1973).

‘Teorema’ es un proyecto curatorial que toma como telón de fondo algunas de las cuestiones que aparecen en la película y el texto de Pier Paolo Pasolini, para a la manera de un guión abierto poner en escena las relaciones de poder y deseo, seducción y atracción que se ponen en juego en la propia relación entre un comisario (el visitante), un espacio (el hogar) y los propios habitantes de la misma (artistas y galeristas).

Obra de Javier Pividal. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Javier Pividal. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Según la RAE, un teorema es una proposición demostrable lógicamente, partiendo de axiomas o de otros teoremas ya demostrados, mediante reglas de inferencia adaptadas.

‘Teorema’ es el título de un texto escrito por Pier Paolo Pasolini en 1968 que pone el foco de atención sobre la decadencia de una pequeña familia burguesa tras la irrupción de un desconocido que desmantela los cimientos de lo que parecía un dulce hogar y se desvela como un volcán de fuerzas subterráneas. Sexo, religión, libertad, poesía.

Obra de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

‘Teorema’ es también una película, un ensayo poético en imágenes que forma parte de otra trilogía que no es la de la vida, sino la del retrato de una sociedad, la capitalista, que el artista presenta de una manera descarnada en tres de sus construcciones fílmicas: ‘Pocilga’, ‘Saló o Los 120 días de Sodoma’ y ‘Teorema’.

‘Teorema’ se entiende de esta manera como una parábola, un texto moral, un ensayo sobre la irrupción y caída de lo sagrado, sobre la relación con el otro, el misterio, lo inesperado, la pasión y el deseo, en el marco del orden patriarcal en un contexto clave para la historia del siglo XX como fue el año 1968.

Los tiempos cambiaban, pero Pasolini, al igual que otros muchos intelectuales, permanecía escéptico ante estos cambios tal y como dejó escrito en textos como Nebulosa o la selección de textos ‘Demasiada libertad sexual os convertirá en terroristas’ publicados de manera póstuma recientemente.

Obra de Miguel Rael. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Miguel Rael. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Teorema como verdad, teorema como texto, teorema como película, teorema como parábola, teorema como momento histórico y finalmente, teorema como una construcción curatorial a cinco bandas. Una casa, cuatro artistas, dos galeristas y un intruso, el comisario.

‘Teorema’ es pues una situación construida a partir de las relaciones entre los trabajos de Javier Pividal, Sergio Porlán, Miguel Rael y Michael Roy. Un espacio en el que la obra de Pasolini aparece como espejo de una situación como la actual, de desmantelamiento de antiguos órdenes, desaparición de las ideologías, transformación de las construcciones sociales, aparición de nuevos modos familiares, revelación de otras formas de deseo y mutación de las estructuras que configuraban los ordenes de lo político, lo social, lo económico y lo sexual a lo largo del ya extinto siglo XX.

Teorema es un proyecto curatorial que nos invita a pensar la situación de cambio que vivimos en la actualidad a partir de las interferencias y diálogos que se producen entre las obras de los artistas presentes en la exposición, Javier Pividal, Sergio Porlán, Miguel Rael y Michael Roy, el propio espacio de la misma y el contexto de trabajo curatorial propuesto por Jesús Alcaide.

Los artistas Javier Pividal y Sergio Porlán están representados por la galería Art Nueve de Murcia; los artistas Miguel Rael y Michael Roy están representados por la galería Espai Tactel de Valencia.

Obra de Sergio Porlan.

Obra de Sergio Porlan. Iamgen cortesía de Espai Tactel.

 

Una compañía infernal

Cabaret Gótico, de El Circo de los Horrores
Carpa situada en el cauce del río Turia
Puente de las Flores. Valencia
Hasta el 13 de noviembre de 2016

Decía Mark Twain que prefería el paraíso por el clima, pero el infierno por la compañía. Cabaret Maldito, que viene a cerrar la trilogía que Circo de los Horrores inició con el propio nombre de la compañía y siguió con Manicomio, es el sitio ideal para ello. Con Lucifer (Dani Román) ejerciendo de maestro de ceremonias, invita a los valencianos a pecar en la catedral gótica instalada en el cauce del Turia, junto al Puente de las Flores. La mezcla de física (circo) y química (cabaret) da como resultado un espectáculo que saca “el lado oscuro de todo el mundo”, señala Rafael González, productor del renovado show.

Escena de Cabaret Maldito.

Escena de Cabaret Maldito. El Circo de los Horrores.

Más de 30 actores, bailarines y acróbatas dan vida a ese infierno que en su primera semana en Valencia ya ha colgado del cartel de todo vendido. “La gente se desinhibe y saca su parte más canalla, disfrutando a tope”, apunta González, que invita al publico valenciano “a que vengan a vender su alma”. Por el escenario de ese Cabaret Maldito, cuya idea original es de Suso Silva, van desfilando diversos personajes cuyos números sensuales y provocadores incitan a sumergirse en “los deseos más negros y profundos”.

La sinopsis del espectáculo habla de un infierno donde “no existen reglas, ni prohibiciones, ni tabúes” y donde dar rienda suelta “a los instintos más primitivos del género humano”. ¿Es para tanto? “No somos la voz más transgresora, porque este show hace 30 años hubiera sido más rechazable”, pero el productor sí asegura que el espectáculo “saca nuestro lado más gamberro”. Reconoce que la sociedad ha evolucionado, que ya no asusta tanto ver un desnudo (que los hay en Cabaret Maldito), sobre todo “cuando las cosas que vemos por ahí fuera son muchas veces más fuertes de lo que ocurre aquí dentro”.

Cabaret Maldito.

Imagen promocional de Cabaret Maldito.

Y lo que ahí ocurre, y viene ocurriendo desde que hace 10 años iniciara su andadura Circo de los Horrores, es que la fusión de técnicas (teatro, circo, cabaret) y la “profesionalidad” de sus integrantes “ha logrado el éxito que nos ha permitido desarrollar la trilogía que llega a su fin con Cabaret Maldito”. ¿A su fin? “Bueno, Lucifer es un gran mentiroso”, deja caer González. Y añade: “El circo siempre ha sido tratado como el hermano pequeño de las artes escénicas, cuando por el número de espectadores está demostrado que funciona muy bien”.

Ahí está el Circo del Sol para demostrarlo y, ahora, el propio Circo de los Horrores. “Ellos [ por el Circo del Sol] son la perfección, nosotros además tenemos alma”. El alma que quiere que vendan los valencianos a su entrada al espectáculo, donde caben todos: “Los horrores atraen por igual a gente de todo tipo, desde los más góticos a los más pijos”. Todo ello gracias a la atmósfera inquietante creada por Miguel Brayda, el diseño de luces de Juanjo Llorens, la coreografía de Lola González y la música de José Luis Chicote, que versiona clásicos del pop y del rock, junto a composiciones propias.

El plantel de Cabaret Maldito.

El plantel de Cabaret Maldito. El Circo de los Horrores.

Cabaret Maldito estará en Valencia hasta el 13 de noviembre, coincidiendo con Halloween. “No somos un show para Halloween, pero qué mejor sitio para celebrarlo que éste”, subraya González, de tradición familiar circense, que ha querido junto a su hermano Manuel como productores darle ese toque contemporáneo al circo de toda la vida. “Esa mezcla de circo y cabaret es lo que nos distingue”.

Dani Román, caracterizado como Lucifer, dejó entrever en una de las piezas cierta crítica hacia quienes miran por encima del hombro este tipo de espectáculos. “Esto es cultura, es arte, y el que lo cuestiona va mal”, enfatizó Rafa González, rodeado de los 35 personajes víctimas de los siete pecados capitales. “El ser humano necesita este toque de adrenalina”, insistió el productor. Cabaret Maldito, como diría Bataille, une las pasiones de la santa, que llena de pudor aparta la vista del voluptuoso, con las del perverso. En la catedral gótica instalada en el cauce del Turia repican por igual todos los sentidos.

Cabaret Maldito.

Cabaret Maldito, de El Circo de los Horrores.

Salva Torres

Lo bello y lo siniestro de Crajes

Crajes
Plastic Murs
C / Dénia, 45. Valencia
Hasta el 21 de octubre de 2016

‘Lo bello y lo siniestro’ es el título de un libro de Eugenio Trías que, para el caso que nos ocupa, viene que ni pintado. Arranca el texto con dos citas igualmente pertinentes. La primera, de Rilke, dice así: “Lo bello es el comienzo de lo terrible que todavía podemos soportar”. La segunda, de Schelling, apunta: “Lo siniestro es aquello que, debiendo permanecer oculto, se ha revelado”. Crajes, sabiéndolo o no, sigue el rastro dejado por ambas citas en su exposición de la galería Plastic Murs. Y lo hace añadiendo otro aspecto primordial: el humor.

Con el humor o ironía a veces tierna y otras macabra, presente en sus trabajos en forma de adorables dibujos animados o escatológicos instantes amorosos, Crajes logra amortiguar lo siniestro haciéndolo soportable. Trías viene a decir que la repulsión que provoca lo siniestro, encuentra en el humor su antídoto: “Contracarga de placer opuesta a la sobrecarga de violencia con la que el sujeto reacciona al objeto que suscita en él el sentimiento de lo siniestro”.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Carla Rendón y Jessica Ruiz, es decir, Crajes, muestran lo femenino como objeto de esa doble experiencia en torno a su imagen: por un lado, la belleza que encandila, y que ambas artistas recrean de forma glamurosa, y, por otro, el cuerpo que asusta por su destilado de sangre y asociación letal con el esqueleto y la muerte. “Nos interesa la dualidad”, dicen. Romper con el estereotipo de la mujer bella de la que se nutre la publicidad, para que aflore su reverso oscuro como parte indisoluble de la propia mujer. “Lo femenino como concepto de belleza es algo muy vacío, por eso lo contraponemos con algo macabro”, explican estas jóvenes artistas.

De manera que el esqueleto, tan presente en su obra, les sirve para mostrar esa parte macabra de lo femenino, al tiempo que desembraga lo siniestro para que aparezca lo fantástico. “El esqueleto siempre lo asociamos con algo malo y es algo que tenemos dentro”, señalan, para remachar: “Lo bueno y lo malo están dentro de nosotros”. Crajes lo que hace es mantener “una conversación” entre ambos aspectos, sirviéndose en ocasiones de la imaginería religiosa cristiana. De ahí el ejemplo que ponen de María Magdalena y la Virgen María: “Socialmente siempre se entiende como la una o la otra”. Crajes ve ambos aspectos de lo femenino como partes indisociables de la mujer.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

El largo título de la exposición, ‘Accipite et manduca ex hoc omnes: hoc est enim corpus meum, quod pro vobis tradetur’, que remite a la eucaristía cristiana (Tomad y comed todos de él, este es mi cuerpo, que será entregado por todos vosotros), evoca también esa violencia que anida en lo humano desde tiempo inmemorial. Violencia sacralizada que, en el caso de Crajes, aflora desprovista de representación simbólica, para someterse a la pura ficción. “No queríamos sangre realista, sino artificial”, dicen con respecto a las lágrimas rojas de algunas de sus obras.

El rojo también lo asocian al universo del cineasta Stanley Kubrick, por el que sienten predilección. “Los óleos tienen composiciones de corte cinematográfico”, resaltan. Al igual que por Courbet, de quien hicieron una versión de su polémica obra ‘El origen del mundo’, y al igual que le sucedió al pintor también ellas sufrieron críticas ahora vía internet. “A raíz de aquello, ahora mostramos el sexo de forma más explícita”. Lo cual les lleva a manifestar cierta perplejidad: “Estamos insensibilizados ante imágenes hiperviolentas mostradas en los medios y luego ven sangre en una exposición y se escandalizan”. Como tampoco entienden el “tabú que todavía existe en torno a la sexualidad de la mujer”.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

La exposición también incluye algunos bordados (“es la primera vez”) y porcelanas con imágenes alusivas a esa sexualidad incomprendida. Crajes lo que hace es poner sobre el tapete esa incomprensión que, después de todo, remite al origen mismo de la vida. De manera que Carla Rendón y Jessica Ruiz utilizan el cuerpo femenino para rendir cuentas de esa dicotomía entre lo bello y lo siniestro, poniendo el acento en este último. “Es una exposición sobre la maldad humana”, concluyen. Una maldad diluida en ácido como agente provocador.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Salva Torres

“La clase política española rebosa incultura”

El vuelo del águila, de José Luis Corral
Editorial Planeta

Noviembre de 1504 en Medina del Campo. Fernando el Católico vela a los pies del lecho mortuorio de su esposa Isabel. Enero de 1519. Carlos I de España se proclama Carlos V de Alemania mientras sueña con la bella Isabel de Portugal. Estos dos acontecimientos enmarcan El vuelo del águila, la vigésima y última novela de José Luis Corral. Un majestuoso relato que enlaza realidad y ficción para describir una de las etapas más intensas de nuestra historia. Los miembros de la familia de conversos Losantos juegan un papel esencial en la historia, paradigma de muchos otros que se quedaron en los reinos de la monarquía hispana renunciando a su religión, creencias y cultura.

“Pedro Losantos es un exiliado en su propio país que tiene que adecuar su vida a su tiempo para sobrevivir”, dice Corral. “Los conversos tuvieron que hacerlo si querían permanecer en la que era su tierra desde hacía al menos doce siglos. Elegir a un médico converso me ha permitido adentrarme, desde la imaginación, en los recovecos íntimos de la época y resconstruirla”. Corral ha invertido en esta minuciosa crónica dos años de trabajo, además de todo su bagaje como profesor e investigador. Son 800 páginas que incluyen bibliografía, árboles genealógicos, relación de personajes, etcétera.

José Luis Corral con su libro. Fotografía de Carlos Ruiz.

José Luis Corral con su libro. Fotografía de Carlos Ruiz.

¿A la hora de recrear la vida cotidiana de aquel tiempo, qué aspectos le supusieron mayor dificultad?

Todo lo que está relacionado con las relaciones íntimas y la vida cotidiana de los grandes personajes, pues los cronistas de la época escribían al dictado del poder y presentaron a unos personajes enormemente edulcorados, teatrales y, por tanto, falsos. Para ello he tenido que utilizar documentos secundarios y hacerles que hablaran, como por ejemplo un simple recibo por la compra de un trineo para el joven Carlos de Austria y sus hermanas o la nota marginal en unas actas de las Cortes de Castilla y León para precisar el perfil psicológico de Juana la Loca. Por fin, he recurrido a la arqueología para recrear aspectos de la vida cotidiana como vestidos, joyas, utensilios de todo tipo, viviendas,.. Y también a la iconografía y al espíritu de la época representados en cuadros y narrados en textos literarios de ese tiempo.

¿En los males que aquejaban a la España de entonces están ya latentes los males que hoy sufrimos?

En cierto modo, y salvando las distancias del tiempo y de la historia, son los mismos. La lucha por el poder a toda costa, la justificación del fin sin tener en cuenta los medios, las intrigas y conjuras para desacreditar al adversario, el egoísmo de los poderosos, su falta de escrúpulos… Aquel mundo no era tan distinto al nuestro.

Germana de Foix está muy vinculada a Valencia. ¿Su belleza y encanto fueron reales o forman parte de la leyenda?

Germana de Foix se hizo cargo del gobierno del reino de Valencia, integrado en la Corona de Aragón, por deseo de su esposo Fernando el Católico. Cuentan las crónicas que más que una mujer bella, según el sentido estético de comienzos del siglo XVI, era una joven voluptuosa y de cuerpo muy rotundo. Esas características la hacían enormemente atractiva para la época, y fueron la causa de que se prendara de ella Fernando de Aragón. A su nieto Carlos de Austria le ocurrió algo similar, pues fueron amantes durante los años 1517 y 1518, e incluso Carlos, de 18 años, la dejó embarazada y Germana parió una hija del nieto de su esposo; una verdadera historia de amor y sexo llena de turbulencias. Carlos se alejó de ella en 1519, pero la casó bien y siempre la tuvo en alta consideración, pero perdió la pasión tras el parto de la hija de ambos, tal vez porque Germana ya tenía treinta años y había comenzado a engordar de manera exagerada.

José Luis Corral. Fotografía de Carlos Ruiz.

José Luis Corral. Fotografía de Carlos Ruiz.

¿Qué métodos utilizó Fernando para dejarla embarazada en su obsesión por tener un hijo?

Al principio, entre 1506 y 1512, consumía grandes cantidades de alimentos considerados afrodisíacos, como testículos de toro, almejas y otro tipo de moluscos. Pero conforme se iba haciendo mayor, ya cumplidos los 60 años, recurrió a la cantaridina, una sustancia vasodilatadora que se extrae de la llamada “mosca verde”, en realidad un escarabajo que  vive en los bosques de robles en el interior de la Península. Con el caparazón de este insecto se fabrica ese polvo, que era muy caro y que Fernando el Católico consumió en cantidades muy perjudiciales para su salud. Probablemente, la ingesta de tanta cantaridina y otras drogas acabaron con su salud.

¿Cuál ha sido el mejor ‘gobernador’ que ha tenido este país ingobernable? 

Quienes han gobernado España, y los reinos medievales antes de que existiera como tal, han sido en general malos gobernantes. Los Austrias estaban obsesionados con el poder, y pusieron todos los medios para conseguirlo primero y mantenerlo después, y los Borbones fueron un desastre monumental, sobre todo Fernando VII, el peor rey y el más funesto gobernante de la historia de España, por delante incluso del dictador Francisco Franco. Destacar a alguien se me hace difícil. Tal vez Manuel Azaña, por su sentido político, pero el golpe de Estado perpetrado en 1936 la y la Guerra Civil que se desencadenó inmediatamente después lo desvirtuaron todo. Bueno, pese tanta corrupción, tanta desigualdad y tanto desafecto de la gente hacia la política, los últimos cuarenta años son sin duda los mejores de nuestra historia.

¿Cuál es su valoración de la situación política?

Vivimos tiempos complejos en un país en el que la cultura no se valora casi nada. En esta campaña electoral, y en la anterior de diciembre de 2015, ninguno de los cuatro candidatos principales habla de literatura, de historia, de cine, de teatro, de filosofía, de ciencia, de conocimiento, de patrimonio, de arte… España es un país bastante inculto y la clase política rebosa incultura por todas partes. Y cuando se es inculto el acuerdo, el pacto, la comprensión hacia el otro, la tolerancia y el respeto se debilitan. Y eso está pasando. Los políticos españoles son egoístas, pacatos y pagados de sí mismos, como la clase dirigente del siglo XVI. Y así, no vamos a ninguna parte. Pero, no lo olvidemos, esos políticos no son otra cosa que el reflejo del pueblo español. Mientras no se imponga la educación y la cultura, no habrá verdadera y plena democracia, y los pactos que se establezcan dependerán más de los intereses personales de los líderes afectados y de la caterva de conmilitones que les deben el puesto.

José Luis Corral. Fotografía de Carlos Ruiz.

José Luis Corral. Fotografía de Carlos Ruiz.

Bel Carrasco

El sueño de verano de Benjamin Britten

A Midsummer Night’s Dream, de Benjamin Britten
Palau de Les Arts
Avenida del Professor López Piñero, 1. Valencia
Días 10, 12, 14, 16 y 18 de junio de 2016

“Llegas aquí y lo primero que dices es ¡oh, my God!”, exclamó el director escénico Peter Curran refiriéndose a la majestuosidad de Les Arts. Y con respecto a El sueño de una noche de verano (A Midsummer Night’s Dream), ópera de Benjamin Britten que se presenta en el coliseo valenciano con el mayor elenco en sus diez años de historia, Curran dijo: “Política, religión y sexo. ¡Eso es lo que encontrareis!” Una veintena de intérpretes pondrá en escena “una de las obras maestras del siglo XX”, a juicio del director musical Roberto Abbado.

Britten, partiendo del texto de William Shakespeare, plantea un “juego entre inocencia y experiencia, moralidad e inmoralidad, sueño y realidad”. Juego que Peter Curran escenifica siguiendo los dictados del propio autor inglés: “Nos muestra algo que es invisible”. Para ello, el director escénico se basa en la filosofía griega y latina, pero sin querer tratar el tema “como si fuera un museo”, sino “como metáfora de un viejo templo que pudiera estar en Atenas o Sicilia y en contacto con la naturaleza”.

A Midsummer Night's Dream, de Benjamin Britten. Imagen cortesía de Les Arts.

A Midsummer Night’s Dream, de Benjamin Britten. Imagen cortesía de Les Arts.

¿Cuál es nuestra relación con la naturaleza hoy en día?, se preguntó Curran. “Tenemos a Hippolyta (Iulia Safonova) que no está pendiente de las cosas, como sucede hoy con los teléfonos móviles que deberíamos dejar a un lado para prestar atención a nuestro alrededor”. Y eso hace Curran en A Midsummer Night’s Dream: vincular realidad y ficción, “mezclar el mundo real y el irreal”, para que después sea el espectador quien interprete lo que “todos soñamos”.

Oberon, rey de los elfos, y Tytania, su esposa y reina de las hadas, protagonizan esta ópera estrenada en 1960 con gran éxito de público. Christopher Lowrey, que encarna al rey, aseguró que su intervención en tan grandioso espectáculo “ha hecho que crezca mi amor por la ópera”. Una ópera, según Abbado, “muy complicada, porque requiere de un reparto de cantantes de altísimo nivel”. Y la presencia de un contratenor, tipo vocal no muy extendido y sobre el que Davide Livermore, intendente de Les Arts, se explayó: “Händel, por ejemplo, nunca ha escrito para contratenor, sino para castrato, que es distinto”, al tiempo que aludió a la conexión con “el pop rock inglés de los 60”.

A Midsummer Night's Dream, de Benjamin Britten. Imagen cortesía de Les Arts.

A Midsummer Night’s Dream, de Benjamin Britten. Imagen cortesía de Les Arts.

La ópera de Britten acoge diferentes registros musicales, destacando para Abbado la intervención del coro de niños “para sacar ese color particular de lo que no es humano”. Además están las tres parejas, los artesanos y un cuarto elemento que para el director musical es fundamental, “la floresta, que es también un personaje”, y cuya tonalidad se la da “el color orquestal caracterizado por el misterio”. Roberto Abbado es la primera vez que dirige una obra del siglo XX al frente de la Orquesta de la Comunidad Valenciana, tal y como destacó Livermore.

“¿Te gusta la política, la religión, en aquello que cree la gente, el sexo…pues la ópera de Britten trata de esos tres aspectos; de lo que es el mundo real y lo que no lo es, y del sexo como fuerza que nos lleva”, sintetizó Curran. También subrayó la “importancia de todos los papeles”, aunque por encima de todo “destaca el conjunto”. Como se apunta en la sinopsis de la ópera, “las verdades profundas, los sentimientos más auténticos terminan por hacerse presentes por encima de lo absurdo de las situaciones”.

Davide Livermore, ya en relación con el “¿conflicto?” que mantiene con la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valencia, que han rechazado su colaboración con Les Arts mientras no se les pague, dijo que el presidente de las bandas tenía en su mesa “el borrador para el acuerdo marco, que estamos negociando”. De ahí que no pudiera todavía adelantar las cifras que se manejaban. “Confío en llegar a un acuerdo satisfactorio”, concluyó.

A Midsummer Nigth's Dream. Imagen cortesía de Les Arts.

A Midsummer Nigth’s Dream. Imagen cortesía de Les Arts.

 

Salva Torres

Marat-Sade, teatro de auténtica locura

Marat-Sade, de Atalaya
Espai Rambleta
Bulevar Sur, esquina Pío IX. Valencia
Única función: sábado 4 de junio, a las 20.30h

“Es uno de los grandes textos del teatro universal”, dice Ricardo Iniesta, director de Atalaya. Lo cual justifica sobradamente su elección como parte del repertorio de la compañía sevillana. Si a eso le añadimos el hecho de que durante cinco décadas jamás ha llegado a Valencia el Marat-Sade de Peter Weiss, la sola representación en Espai Rambleta el próximo sábado adquiere rango de solemnidad. Algo, sin embargo, ajeno a cuanto ocurre en la obra que describe el choque de caracteres entre el colectivista Marat y el individualista Sade, en el marco de los años posteriores a la Revolución Francesa. Allí donde la solemnidad deja paso a la sordidez.

Pasados más de 200 años desde que Marat fuera asesinado por Charlotte Corday, en el tumultuoso contexto revolucionario, lo cierto es que la obra posee una absoluta actualidad. “Más actual no puede ser, porque se habla de desigualdad, de corrupción, de ir contra los banqueros, los oligarcas, los políticos incompetentes; algo que en Valencia habéis sufrido especialmente”, señala Iniesta. Un espectáculo que dadas las personalidades enfrentadas requería de actores en su madurez. “Es el más difícil que ha afrontado Atalaya y el más extenuante para los actores por su nivel de voltaje, de energía, de compromiso”.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

“La obra obliga a los actores a un sobreesfuerzo tremendo”

En este sentido, Iniesta comenta que es “cinco veces” Así que pasen cinco años, la obra con la que Atalaya ha estado en el Teatro Valle Inclán de Madrid, porque “requiere un sobreesfuerzo tremendo”. De ahí la necesidad de “actores muy consolidados”. Se da la coincidencia, además, de que se cumple el centenario del nacimiento de Peter Weiss, lo que termina por convertir Marat-Sade en un espectáculo de “rabiosa” actualidad. Rabia que en el escenario obliga a “darlo todo”.

El título original, con ser largo, resume la acción: La persecución y asesinato de Jean-Paul Marat representada por el grupo teatral de la casa de salud mental de Charenton bajo la dirección del Marqués de Sade, que Weiss acortó a Marat-Sade. Y es que la obra tiene lugar en esa casa de salud mental donde Sade utiliza a internos para representar un hecho de la Revolución Francesa. Teatro dentro del teatro, para poner en escena “el choque entre el individualista exacerbado que es Sade y Marat en tanto representante de las ideas colectivistas que llevaron a la revolución”, explica Iniesta.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

“Más peligroso que el mesianismo es la religión del dinero”

De nuevo, la actualidad. “Esas ideas colectivistas están ahora muy de moda”. Aunque el director de Atalaya subraya que el Marat “más humanista” termina siendo superado por el Sade “cínico, que defiende la destrucción del mundo por el individualismo feroz del hombre”. Hannah Arendt en ‘Sobre la revolución’ dice que “los tiranos se elevan al poder gracias a la ayuda de los pobres o pueblo llano”. ¿Es tan peligroso el mesianismo de ciertos líderes? “Eso es muy peligroso, pero bastante más peligroso son los dictados de la religión y, sobre todo, de la religión del dinero, de aquellos que no quieren que nada cambie”, sostiene Iniesta.

El Marat-Sade que llega a Espai Rambleta viene precedido del éxito cosechado en aquellas ciudades por las que ha ido pasando. “En Barcelona fue toda una catarsis, con el público gritando enfervorizado. Lo mismo que en Málaga, Valladolid…El público la verdad es que ha reaccionado muy cálidamente a nuestra propuesta”. Más que cálidos se muestran los personajes interpretados por Jerónimo Arenal (Marat), Manuel Asensio (Sade), Silvia Garzón (Corday) y Carmen Gallardo (narradora), cuyo papel como maestra de ceremonias “es fundamental” y de quien dice que no se ha llevado el Premio Max “porque no es de Madrid”.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

“Carlota Corday sería ahora como Marie Le Pen”

De las numerosas versiones de la obra de Peter Weiss, Iniesta dice haber aprendido “por dónde no ir”. Salvo el trabajo de Adolfo Marsillach en 1968, lo que supuso el estreno de Marat-Sade en España, ningún otro le ha aportado algo que no sea para perfilar a su manera los personajes. “A Carlota Corday la he visto en general muy ñoña, cuando era una tipeja peligrosa y llena de fuerza”. Por situarla en la actualidad, sería una mujer “en la extrema derecha, como Marie Le Pen”. Y añade: “Una mujer de los girondinos que defendía postulados reaccionarios y que quería cargarse la revolución”. De ahí el asesinato de Marat, que en pintura inmortalizara Jacques-Louis David.

De Sade tampoco ha encontrado Iniesta en otras obras el personaje que buscaba. Al final ha sido su propia investigación y búsqueda, mediante más de 100 ensayos, las que han ido decantando al maestro del sadomasoquismo. “Quien ha representado la locura y el sadismo no puede aparecer como un gran orador refinado”. El coro o cuarto estado es otro de los protagonistas indiscutibles del Marat-Sade de Atalaya. “El primer estado es la aristocracia, el segundo, la religión, el tercero, la burguesía, y el cuarto, el pueblo”, que viene a “equilibrar la balanza entre Marat y Sade”, explica el director.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

“Sade termina comiéndose a Marat”

Siendo Peter Weiss, a juicio de Iniesta, “partidario de las ideas de Marat, con el tiempo se fue radicalizando, al contrario de lo que sucede con la gente que se va haciendo mayor”. De manera que la “fuerza de Sade termina comiéndose a Marat, más apocado”. El individualista extremo aplastando al humanista moderado, en lo que bien pudiera constituir otra lección de vigente actualidad. “Esa idea de apocalipsis está sin duda sugerida”. E Iniesta cita ‘La estética de la resistencia’, en la que Peter Weiss revisita Marat-Sade para establecer esa relectura de su propia obra.

“La pobreza, no la carencia, es abyecta porque coloca a los hombres bajo el imperio absoluto de los cuerpos, de la necesidad”, recoge Arendt. Y los cuerpos están muy presentes en la obra de Atalaya. Cuerpos a punto de ser embalsamados, envueltos en mortajas. “Las grandes telas blancas que forman parte del tejido escénico dan esa idea de sábanas, mortajas, telones, columnas, que aluden a lo que sucede en los baños del hospital de Charenton”. Un teatro de locura en tiempos de revolución que alcanza a nuestros días. Todo ello en Espai Rambleta en una sola función que puede ser memorable. Como memorables son Marat y Sade en un pulso plenamente actual. Rabiosamente actual.

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Escena de Marat-Sade, de Atalaya.

Escena de Marat-Sade, de Ricardo Iniesta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Salva Torres

Semana Santa de cine

‘Cleopatra’ y ‘Sansón y Dalila’, de Cecil B. DeMille
Filmoteca de CulturArts IVAC
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Del 23 al 27 de marzo de 2016

La Filmoteca de CulturArts presenta las versiones restauradas de ‘Cleopatra’ (1934)  y ‘Sansón y Dalila’ (1949), dos títulos importantes dentro de la filmografía del director norteamericano Cecil B. DeMille (1881-1959), pero también  dos clásicos de “peplum” o “cine de romanos”, un género tradicionalmente asociado en su versión religiosa a la Semana Santa. Las dos películas se proyectan en formato de alta definición 2k y forman parte de un proyecto de Paramount Pictures de restauración de la filmografía de Cecil B. DeMille.

Claudette Colbert en 'Cleopatra', de Cecil B. DeMille. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

Claudette Colbert en ‘Cleopatra’, de Cecil B. DeMille. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

En la adaptación de la historia de Cleopatra VII de Egipto, que Cecil B. DeMille rodó en blanco y negro en 1934, Claudette Colbert encarna a Cleopatra, Warren William es Julio César y Henry Wilcoxon es Marco Antonio. Se trata de una gran producción de Hollywood de los años treinta que obtuvo el Oscar a la Mejor Fotografía y varias nominaciones de la Academia. ‘Cleopatra’ podrá verse el jueves 24 de marzo (18.00h) y el domingo 27 (20.15h).

Cartel de 'Sansón y Dalila', de Cecil B. DeMille. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

Cartel de ‘Sansón y Dalila’, de Cecil B. DeMille. Imagen cortesía de la Filmoteca de Valencia.

Adaptación de los capítulos XIII a XVI del libro bíblico de los Jueces y de la novela de ‘Judge and Fool’, de Vladimir Jabotinsky, ‘Sansón y Dalila’ es un clásico del cine religioso pero también una gran producción de finales de los cuarenta protagonizada por Hedy Lamarr en el papel de Dalila y Victor Mature en el de Sansón.

George Sanders, Angela Lansbury y Henry Wilcoxon también figuran en el reparto de esta película que fue la más taquillera de 1950. De sus cinco candidaturas a los premios Óscar, ganó dos: a la mejor dirección artística y al mejor diseño de vestuario. ‘Sansón y Dalila’ podrá verse en la sala Berlanga de la Filmoteca el miércoles 23 de marzo (18h), viernes 25 (20h) y sábado 26 (22.30h).

Fotograma de Sansón y Dalila. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

Fotograma de Sansón y Dalila. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

Hamlet se va a la India

Hamlet / Jaipur, de William Shakespeare, bajo dirección de Chema Cardeña
Ciclo de Compañías Valencianas
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Del 19 al 21 y del 26 al 28 de febrero de 2016

La ficción es un juego. Y, como tal, ha de permitir jugar con los personajes, moverlos de aquí para allá. Es lo que ha hecho Chema Cardeña en su personal versión Hamlet-Jaipur, que regresa a Sala Russafa dentro del ‘V Ciclo de Compañías Valencianas’, tras haber pasado por el Festival de Talleres de Teatro Clásico del centro cultural la temporada pasada, agotando las localidades y con una excelente acogida de la crítica.

En manos de Cardeña, el texto de Shakespeare da un magnífico salto temporal para trasladarse desde la corte monárquica de la Dinamarca anterior al cristianismo a la convulsa India del 1946. Y Hamlet se transforma en Harjinder, un joven que lucha por la independencia frente al Imperio Británico, al tiempo que se enfrenta al drama personal de asumir la muerte de su padre y sus consecuencias.

Escena de Hamlet / Jaipur, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de Hamlet / Jaipur, de Chema Cardeña. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Para poder realizar esta versión, el director y dramaturgo ha creado un nuevo personaje, encargado de introducir la trama histórica. También ha adaptado el argumento original a la filosofía, religión y orografía hindús, haciendo desaparecer conceptos como el monoteísmo o los fantasmas, para incorporar otros más propios de esta cultura, como la conexión astral mediante la que se encuentran Hamlet/Harjinder y su difunto padre.

Todos estos cambios y una cuidada ambientación se ponen al servicio de la nueva lectura de esta historia que retrata como pocas la frágil frontera entre la lucidez de la locura. Un clásico del que estos días se estrena otra versión, esta vez firmada por la compañía Kamikaze, en el Teatro de la Comedia madrileño.

En Sala Russafa la encargada de llevarlo a las tablas es la formación Redola Teatre, creada a raíz de un curso de posgrado en interpretación para profesionales impartido en el centro cultural el pasado año cuya investigación culminaba, precisamente, con la puesta en pie de este montaje. Los jóvenes intérpretes Miguel De Aguilar, Pepe Mira, María Muñoz, Cristina Oliva, Raúl Pont, Miguel Serrano, Belén Tejedor, Omar Sánchez, José Ramón Torres y José Zamit se han constituido en compañía y vuelven de nuevo a las tablas de Sala Russafa. Del 19 al 28 de febrero permanecerá en cartel este valiente espectáculo para mayores de 18 años, en el que el cuerpo adquiere protagonismo, con desnudos en escena y un homenaje a la expresión corporal característica de las artes escénicas indias. Una oportunidad para disfrutar de un nuevo acercamiento a una de las más famosas y ricas tragedias de Shakespeare.

Escena de Hamlet/Jaipur. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de Hamlet/Jaipur. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Samson et Dalila, la tentación vive abajo

Samson et Dalila, de Camille Saint-Saëns
Dirección musical: Roberto Abbado. Escenografía: Carlus Padrissa, La Fura dels Baus
Palau de Les Arts
Avenida del Professor López Piñero, 1. Valencia
Días 12, 14, 17, 20 y 23 de enero de 2016

Sansón posee la fuerza que Dios le concedió al nacer. Pero esa fuerza divina se ve comprometida por esa otra fuerza más terrenal y seductora que posee la tentadora Dalila. Esa tensión entre lo metafísico y lo telúrico, al igual que entre el orden del relato místico y el desorden pulsional está en el núcleo de la ópera de Saint-Saëns. Carlus Padrissa (La Fura dels Baus) lo dijo desde Chile, en conexión vía skype con Les Arts: “Es una relectura del Samson et Dalila que se estrenó en Roma en 2013”. Relectura de la ópera de Saint-Saëns, con hasta ocho mandalas de dos metros cada uno que sirven para ir transformando la escena, un anillo de luz “valenciana, muy clara” y, “cada vez más” (subrayó Padrissa) “con el arte de la entropía”. Y se explicó: “Lo que está arriba, está para caer”, concluyendo que “la destrucción nos mantiene fascinados”.

Samson et Dalila. Fotografía de Tato Beza por cortesía del Palau de Les Arts.

Samson et Dalila. Fotografía de Tato Beza por cortesía del Palau de Les Arts.

Fue su explicación al poder que todavía hoy posee la historia mítica de Sansón y Dalila, relato bíblico contenido en el Libro de los Jueces del Antiguo Testamento. Con esos mimbres, Camille Saint-Saëns compuso la ópera estrenada en Weimar en 1877, “no en Francia”, subrayó Roberto Abbado, director musical que cederá su batuta a Plácido Domingo en la representación del día 20 para celebrar el 75 cumpleaños del tenor. “Es una ópera compleja que en tiempo de Saint-Saëns no fue entendida en Francia”. No sólo por las reticencias a que un tema bíblico fuera llevado a escena, sino “por su dificultad”.

Samson et Dalila, una vez recuperado a bombo y platillo el eco de la saga Star Wars, hurga también en ese lado oscuro de la fuerza. Y lo hace con una “producción minimal de bajo presupuesto, adaptado a los tiempos de crisis, pero con mucha imaginación”, destacó Padrissa. Zamira Pasceri, que colabora con La Fura dels Baus en la escenografía, apuntó que les había interesado el tema de la guerra, pero desde un punto de vista más personal. “Es un viaje del concepto histórico a lo individual”.

Samson et Dalila. Fotografía de Tato Baeza por cortesía del Palau de Les Arts.

Samson et Dalila. Fotografía de Tato Baeza por cortesía del Palau de Les Arts.

De manera que el “conflicto entre pueblos [filisteos y judíos] y religiones”, que indicó Davide Livermore, intendente de Les Arts, queda absorbido por el más penetrante conflicto interior de los propios Samson (Gregory Kunde) y Dalila (Varduhi Abrahamyan). “Siempre son bienvenidas obras que nos hacen reflexionar sobre la génesis de la guerra”, que Padrissa recordó al mencionar los 18 conflictos bélicos más recientes, el medio millón de muertos y los 13 millones de refugiados. Pasceri subrayó que aunque el tema central de Samson et Dalila sea la ceguera como castigo, en realidad este castigo “es una oportunidad para que Sansón mire en su interior enfrentándose a la verdad, a nosotros mismos”.

Es la doble faz del poder de la fuerza: constructiva y destructiva a un tiempo. “Sansón es un semi dios, que tiene tentaciones que no puede evitar”, de las cuales se da cuenta en el tercer acto y por las que “pido perdón a Dios”, explicó Gregory Kunde, cuyo papel de Sansón ha tenido que ejercer incluso fuera de escena: “Tuve un cáncer hace unos años y ahora estoy de vuelta”. Ni siquiera un accidente durante los ensayos, por el que aún cojea, ha podido quitarle el protagonismo: “Hace 35 años hice de segundo filisteo en Chicago”.

La gran fuerza de Sansón contenida en su larga cabellera Kunde la resumió así: “Es la historia de un hombre con una gran responsabilidad sobre sus hombros”. Falla debido a las tentaciones y pide “que le den una segunda oportunidad”. La rima entre sus cabellos y las cuerdas que luego le atan a las columnas del templo, Pasceri la derivó hacia el bondage: “Son las ataduras o condicionamientos de nuestra propia cultura”, algo que ata y tan pronto puede ser placentero como doloroso. El mismo diálogo que Roberto Abbado explicó entre la música asociada a los judíos y a los filisteos: “La judía es más profunda, asociada a Dios mismo, y la filistea más superficial, ligada a los placeres más terrenales”. Todo ello, como recordó Livermore, “al servicio de la partitura”, del 12 al 23 de enero en Les Arts.

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Samson et Dalila. Imagen cortesía del Palau de Les Arts.

Samson et Dalila. Fotografía de Tato Baeza por cortesía del Palau de Les Arts.

Salva Torres