Cartografías de Óscar Carrasco

Cartografías del olvido, de Óscar Carrasco
Galería Luis Adelantado
C/ Bonaire, 6 Valencia
Hasta el 17 de noviembre de 2016

Se dice de la figura del artista que debe mantener su estilo, esa transmisión estética y conceptual que le haga reconocible. Al mismo tiempo no debe perder originalidad, ni tampoco contemporaneidad, la obra creada debería formar parte del momento histórico social, debería ser fruto de las preocupaciones, inquietudes o desvelos del creador. Plasmar estos deberes es un reto diarios que el artista debe salvar de manera continuada en su día a día. Las fotografías de Óscar Carrasco consiguen compaginar todos estos ‘deberes’ y darles una nueva significación.

La exposición ‘Cartografías en el olvido’ se puede observar de dos formas diferenciadas. Una primera en la que posicionarse en frente de la obra crea, gracias al reflejo, una extraña sensación de  inmersión. Al igual que el paisaje ha sido olvidado, el espectador se transforma en un intruso cuya presencia, humana, no acaba de encajar. El segundo modo de observar las cartografías presentadas, hoja de sala en mano, es la forma que permite identificar lugares y la mejor manera de excarbar, solo con saber su aproximación geográfica aproximada, en los recovecos de las estructuras fantasmales.

Club El Cisne Negro. Una de las obras que pueden verse en la exposición. Imagen cortesía Galería Luis Adelantado.

Club El Cisne Negro. Una de las obras que pueden verse en la exposición. Imagen cortesía Galería Luis Adelantado.

Una serie de elementos, como la arquitectura inundada de graffitis, basura y escombros, se repiten y dotan a la imagen de un carácter simbólico. Ese simbolismo se logra gracias a la creación de un muestrario ejemplar de la técnica fotográfica: buen encuadre, luz adecuada y puntos de fuga irreales. A pesar de esa realidad inherente en las piezas, volvemos a trasladarnos a una utópica y extraña materialidad. La fotografía, una vez más, se convierte en el medio que se extiende hacia una nueva dimensión, más allá de la captada por el ojo.

El propio Óscar Carrasco confiesa que le interesa “la ruina como crítica a la civilización y al poder devastador del ser humano, como recordatorio de su vanidad y fracaso ante el tiempo y el entorno”. Es casi inevitable analizar su visión de la sociedad, esa que realiza a través de nuestros vestigios actuales, al igual que los románticos del XIX buscaban respuestas en la pureza de paisajes furiosos. Una analogía dispar con un mismo resultado: la razón del ser humano, que toma forma de construcción aquí, se torna nimia ante la resistencia de la naturaleza.

Vista general de la exposición. Imagen cortesía Galería Luis Adelantado.

Vista general de la exposición. Imagen cortesía Galería Luis Adelantado.

María Ramis

El cine huella de Rithy Panh

La imagen perdida, de Rithy Panh
Encuentro con el público en la Sala Berlanga
Domingo 19 de junio, con Rithy Panh, Luis Martínez (El Mundo), José Antonio Hurtado (Filmoteca de Valencia), Rafael Maluenda (Cinema Jove) y Carlos García (traducción)
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Del 17 al 24 de junio de 2016

“Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie”, dijo el filósofo Theodor Adorno, derivando tamaña expresión en esta otra interrogativa: “¿Se puede escribir poesía después de Auschwitz?” El director camboyano Rithy Panh responde afirmativamente, acogiendo en su cine la barbarie que supuso la pérdida de toda su familia durante el genocidio de los Jemeres Rojos.

Rithy Panh. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Rithy Panh. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Panh, que mantuvo un encuentro con el público tras el pase en la Filmoteca de Valencia de su singular película La imagen perdida (2013), se planteó, a preguntas de Luis Martínez, crítico de cine de El Mundo, si era posible representar lo irrepresentable. O mejor aún: si se puede mostrar aquello que excede con mucho los límites de la percepción y el sufrimiento humano. Y el director camboyano, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove, argumentó que hacer documental ya implicaba “cierto grado de ficcionalización”.

O lo que viene a ser lo mismo: que frente a las teorías contemporáneas que entienden el lenguaje como representación incapaz de ofrecernos lo real, por cuanto es una mediación y, por tanto, una mentira (de ahí el pensamiento relativista), Panh viene a decir que únicamente a través del lenguaje, en su dimensión poética, es posible conocer aquello que nos perturba. Para ello se hace necesario reconocer en ese lenguaje, además de su registro estrictamente comunicativo, una vía de acceso hacia lo incomunicable gracias a su poder evocador.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

Rithy Panh puso los ejemplos de La lista de Schindler, de Steven Spielberg, y El pianista, de Roman Polanski. De la primera película dijo que le perturbaba, mientras de la segunda manifestó que le gustaba: “Polanski sí logra revelar esa destrucción del Holocausto sin mostrarla, sin caer en el voyeurismo para contar lo inenarrable”. Es lo mismo que hace Panh en La imagen perdida y, por extensión, en el resto de su filmografía. El director recrea los traumáticos recuerdos del genocidio de Pol Pot utilizando figuras de barro a modo de personajes. “Son de arcilla y están hechos con los elementos fundamentales, el agua, la tierra y el calor, para después volver a la tierra, se desintegran como nosotros, dejando un testimonio”.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

De manera que en La imagen perdida se van mezclando imágenes documentales, que Panh rescató de un rollo de película estropeada (“los Jemeres Rojos lo grababan todo, incluidas las ejecuciones”), con recreaciones de su propia vida mediante escenas compuestas por esas figuras de arcilla. Así es como el director de S-21, La máquina roja de matar (2003) va haciendo que emerjan los recuerdos sepultados bajo sucesivas capas de sucesos traumáticos. No es casual la presencia de una fotografía de Freud en medio de las escenas recreadas con personajes de arcilla.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia de Cinema Jove.

“Los traumas suelen permanecer ocultos hasta que surgen de nuevo cuando la vida empieza a recobrar la normalidad. El genocidio destruye la identidad y hay que reconstruirla, porque de lo contrario el trauma se transmite de generación en generación”, subraya Panh. Él lo hace evocando recuerdos amargos mediante la narración, que ejerce de diván sobre el cual van desplegándose los hechos traumáticos. De esta forma, la herida cauteriza por efecto del relato.

Los Jemeres Rojos y su líder Pol Pot aparecen en La imagen perdida como embajadores siniestros de cierta ideología comunista. La exaltación del pueblo y de la tierra que daría alimento a todos, siempre y cuando asumieran el totalitarismo del partido, sigue provocando escalofríos. “Hay algo del Gran Hermano de Orwell, en tanto que en Camboya no había vida privada, todo estaba bajo vigilancia, incluida la propia lengua: no se podía decir ‘mi mujer’ sino el más genérico ‘mi familia’ que implicaba un control colectivo”, recuerda Panh. Todavía hoy sorprende que esa izquierda maoísta ejerciera tamaño atractivo entre una buena parte de la intelectualidad europea. Pero esa es otra historia.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh. Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove.

Fotograma de La imagen perdida, de Rithy Panh, Premio Luna de Valencia del Festival Internacional de Cine  Cinema Jove.

Salva Torres

El traje de madera y el caracol

La idea fija, de Quique Marzal
Galería Mr. Pink
C / Guillem de Castro, 110. Valencia
Hasta el 17 de junio de 2016

Quique Marzal presenta en Mr. Pink su último proyecto ‘La idea fija’, con el caracol como representación de la ruptura con la realidad y como hilo conductor de la exposición. Vicent Van Gogh, Edgar Allan Poe, Robert Louis Stevenson y Franz Kafka son los personajes elegidos por Quique Marzal para hablarnos de esa ruptura. Un sofá en frente de ellos nos invita a sentarnos, contemplarlos y si queremos meditar más a cerca de esa “realidad”.

Edgar Allan Poe, por Quique Marzal. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Edgar Allan Poe, por Quique Marzal. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

El traje de madera y el caracol

Una vez tuve vida y la savia corría por todo mi ser, desde las raíces hasta la última rama de mi inmensa copa. De mí brotaban hojas y frutos que alimentaban y daban cobijo a multitud de pequeños seres que acogía generosamente, y ellos a su vez me hacían una enorme y grata compañía. Cada año, una nueva capa, y en cada capa los recuerdos de todas las estaciones vividas.

Crecía feliz, soberbio y desafiante, ajeno a que mi sola presencia pudiera molestar o interesar a nadie, y ese fue mi error. Los humanos sólo vieron en mí una enorme cantidad de madera. Materia prima, sólo eso era yo. Sin importarles cuánta vida había en mí, segaron en pocas horas lo que tardé años en construir. Abandoné la vida con un estruendo que hizo temblar el suelo y desparramar en todas direcciones a mis pequeños inquilinos, desahuciados ya de lo que había sido su hogar.

Franz Kafka, por Quique Marzal. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Franz Kafka, por Quique Marzal. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

De todos ellos, al que más añoro es a ese pequeño ser que me acariciaba con su deslizar húmedo y lento, dejando sobre mi ruda piel un delicado rastro brillante para que la luna lo encontrara y que, escondido en su espiral, pasaba los largos inviernos pegado a mi cuerpo en un fundido abrazo.

Ahora ya no soy nada de lo que fui. Mi propia memoria de árbol se ha olvidado para convertirse en la de otros. Sólo soy madera o pulpa de papel, y en el peor de los casos sólo alimentaré algún fuego donde se cueza lentamente esa pobre y oscura sopa que únicamente consuela a los soñadores.

Los humanos acabaron con mi vida, pero me dieron -sin saberlo- la inmortalidad mediante miles de vidas plasmadas en hojas de papel, en libros. Ellos, que ambicionan la eternidad y no aceptan ni la muerte ni el olvido (y que en su delirio incluso el suicidio lo convierten en un acto romántico y heroico), no se dan cuenta de que no deja de ser el fin, y que es en ese justo momento donde yo, con mi cuerpo ya inerte e incorrupto, les arroparé con su último traje de madera a medida, como en un interminable juego de Matrioskas, eso seré yo, árbol caído que acogerá a otros árboles caídos soñadores de fantasías utópicas.

Vincent Van Gogh, por Quique Marzal. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Vincent Van Gogh, por Quique Marzal. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Me pudriré con ellos y seré el único testigo de todas sus íntimas metamorfosis, del resurgir de la vida al fundirse con la muerte.

Ya sólo soy madera que a veces con forma de silla me veo obligada a soportar a la humanidad resumida en nalgas que a fuerza de utilizarme acabarán por destrozarme. Madera con la que algún pintor loco y suicida hizo de mí una obra maestra al formar parte de ese bastidor que se oculta tras la tela que cuelga en algún importante templo del arte. Otras veces soy un manuscrito, único, incunable, privilegiado en mis páginas y atesorado por lo que de fantasía dejaron garabateado en mí sus atormentados narradores.

Añoro a mi querido caracol, aquel que sin saber cómo ni por qué inevitablemente siempre vuelve, ése con el que ahora los seres humanos se afanan en borrarle arrugas al paso del tiempo con sus babas, las mismas que humedecían generosamente mi corteza con su vida y que los laboratorios no podrán nunca ni imaginar que solo era amor lo que su piel desprendía, no la eterna juventud.

Vista de la exposición de Quique Marzal. Imagen cortesía de Mr. Pink

Vista de la exposición de Quique Marzal. Imagen cortesía de Mr. Pink

Javier Velasco

El MuVIM se hace eco de la República

La modernidad republicana en Valencia. Innovaciones y pervivencias del arte figurativo (1928-1942)
Museu Valencià de la Il.lustració i la Modernitat (MuVIM)
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 22 de mayo de 2016

“Ha vuelto el MuVIM como museo de las ideas”, subrayó Rafael Company, director del museo valenciano. Y, con él, un sueño hecho realidad: la puesta en valor de La modernidad republicana en Valencia, tal y como reza el título de la exposición que ayer vio la luz. “Soñábamos que en este museo ese periodo histórico [1928-1942] fuera tratado como se merece”. Company no quiso hablar de censura (“quizás sea cuestiones de gusto”), pero manifestó su sorpresa por el salto que se produce durante ese periodo a la hora de dar a conocer la producción artística valenciana. Recuperar esa memoria, en forma de carteles, pinturas y esculturas, ha sido labor del propio Company y de Amador Griñó, en tanto comisarios de la muestra.

Uno de los carteles de la exposición 'La modernidad republicana en Valencia', en el MuVIM.

Uno de los carteles de la exposición ‘La modernidad republicana en Valencia’, en el MuVIM.

El diputado de Cultura, Xavier Rius, también habló de esa vuelta del MuVIM. “Es una exposición que marca un cambio de ciclo y de formas”. Atrás, al parecer, quedan los ciclos de Javier Varela, Joan Gregori y Paco Molina, como antecesores de ese otro MuVIM sin ideas o escorado en otra dirección. El nuevo MuVIM arranca con esa recuperación de un periodo olvidado. Y lo hace con más de 200 carteles, pinturas, esculturas y fotografías reveladores del potencial artístico de esa época. “Es un homenaje a todos los artistas con independencia del signo ideológico”, puntualizó Company.

Como recuerda Vicenç Altaió i Morral, en una de las inscripciones de la muestra, “la cultura pasa por encima de las vicisitudes de la fatalidad política”. Y la fatalidad, no exenta de proclamas enfervorizadas, ya sea a favor del pueblo contra la opresión fascista o de la patria amenazada por el fantasma (siguiendo a Marx) del comunismo, está muy presente en La modernidad republicana en Valencia, que lleva por subtítulo Innovaciones y pervivencias en el arte figurativo (1928-1942). Fatalidad o exaltación, en todo caso, “bien pluralista” (Company) y salpicada de artistas de enorme valía, como Josep Renau, Artur Ballester, Manuel Monleón, Carmen Gracia, Rafael Pérez Contel, Alfred Claros, Ricard Boix, Amadeo Roca, Teodoro Andreu o Balbino Giner.

Cartel de la exposición 'La modernidad republicana en Valencia', en el MuVIM.

Cartel de la exposición ‘La modernidad republicana en Valencia’, en el MuVIM.

La exposición refleja con todo ese potencial artístico desde la primera dictadura de Miguel Primo de Rivera a la Dictablanda de Dámaso Berenguer, pasando por la República, en sus diferentes fases, hasta la Guerra Civil y posterior dictadura de Franco. Como señaló María José Gil, directora del Archivo de la Diputación de Valencia, los documentos expuestos son “como testigos de la historia”, que gracias al archivo foral “todavía por descubrir” revelan la realidad política y social de tan convulso periodo.

Hay carteles propagandísticos, taurinos, festivos, pinturas y esculturas que vienen a recoger todo el fragor de la época. Destacan sobremanera el de la mujer con bandera republicana proclamando la libertad, ‘La piedad’ de Alfred Claros, el cuadro ‘Bombardeos’ de Eleuterio Bauset, el retrato del Caudillo hecho por Josep Segrelles, ‘La bestia fascista’ de Boix, o el escudo de la España franquista con los retratos de Hitler, Mussolini, Salazar y Franco. También los numerosos carteles, de uno u otro signo, subrayando la exaltación del pueblo con lemas tan llamativos como: “La patria está en peligro. España contra la revolución y sus cómplices”.

La modernidad republicana en Valencia. MuVIM.

La modernidad republicana en Valencia. MuVIM.

“En el campo del arte figurativo convivían diferentes tendencias, desde aquellas que ya apostaban por la innovación, hasta las que mostraban la continuidad del sorollismo o el benlliurismo e, incluso, la pervivencia de tradiciones todavía más antiguas”, explican los comisarios. Un pluralismo estético y, sin duda, ideológico como revelación de un periodo olvidado que el nuevo MuVIM rescata, gracias a los fondos de la propia Diputación, de museos y de colecciones tanto públicas como privadas. Rafael Company, a punto de saltársele las lágrimas, ha visto cumplido el sueño de mostrar a los valencianos aquella modernidad republicana.

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Obra de Eleuterio Bauset, en la exposición 'La modernidad republicana en Valencia', en el MuVIM.

Obra de Eleuterio Bauset, en la exposición ‘La modernidad republicana en Valencia’, en el MuVIM.

Imagen de la exposición en el MuVIM.

En primer término, escultura ‘La bestia fascista’, de Manolo Boix, en la exposición del MuVIM.

Salva Torres

Recuperando la entropía

Entropía, de Araceli Carrión
Imprevisual Galería
C / Doctor Sumsi, 35. Valencia
Inauguración: viernes 12 de febrero, a las 20.30h
Hasta el 31 de marzo de 2016

La obra que presenta Araceli Carrión pertenece a una serie que ella ha titulado Entropía. En un principio nos sorprende el título, porque nada en esta obra puede provocar en el espectador significación alguna de energía degradada. Al situarnos enfrente de su cuadro, de inmediato nos surge que bien podría titularse entropía recuperada.

Y esto sí que es lo más propio, lo más peculiar, de Araceli. Hace ya tiempo que seguimos con atención su obra, y durante todo este tiempo lo que hemos visto en ella, lo que la caracteriza, es la habilidad para recuperar objetos declarados insignificantes, tomados de acá y de allá, de ese lejano, y a la vez cercano, lugar donde habitan los objetos olvidados.

Osímoron, de Araceli Carrión. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Osímoron, de Araceli Carrión. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Ella recoge, con cariño minucioso, esos trozos de la realidad que han dejado de tener sentido, objetos dejados caer, objetos a, como diría Lacan, expulsados de la circulación significante.

Araceli ordena ese caos al que han sido desterrados, tal como Freud hizo con los restos declarados insignificantes por nuestro yo consciente, no tanto para darles sentido, sino para volver a tejer la trama del sujeto, un sujeto que tantas veces,  más de las que sería deseable, queda cercenado por criterios de normalidad.

Hace tiempo, más de un siglo, que la pintura se alejó de esos criterios oficiales, dictados por una norma, para recuperar no el sentido sino el gesto, el gesto primitivo que, en los albores de la humanidad, intentó alzar, por medio del arte, la carga pesada con la que la cría del homo sapiens hizo su aparición en el mundo.

Obra de Araceli Carrión. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Obra de Araceli Carrión. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

La pintura, en cierto modo, siempre labora en sentido contrario a la entropía. Es a ello a lo que llamamos sublimación. Desde Longino sublimar significa hacer de lo grave algo ligero, algo que nos levante el ánimo, que produzca en el otro, en el espectador, un más de energía. Es por ello por lo que el artista puede ser premiado con el reconocimiento de los otros; satisfacción, gratitud por ese aporte que nos llega sin esfuerzo alguno por nuestra parte.

Agradezcamos, pues, a Araceli su vocación, no sólo de artista, sino de trabajadora del arte. Agradezcamos esa pulsión, tan presente en ella, que se ejerce en sentido contrario a la pulsión de muerte. Recibamos con alegría esa mirada suya que busca, entre todos aquellos objetos que tantas veces miramos sin ver, aquellos que van a servirle para realizar su obra. Collages en los que, como en la presente obra, ella combina botones, papeles, caritas de muñecas de la infancia, rocalla, con elementos pictóricos, para crear un paisaje que evoca en nosotros un océano de formas primitivas que nos retrotrae al origen de la vida.

Nina, de Araceli Carrión. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Nina, de Araceli Carrión. Imagen cortesía de Imprevisual Galería.

Maria Amparo García del Moral (Psicoanalista)

 

Galería Muro, al rescate de Jacinto Salvadó

Jacinto Salvadó
Galería Muro
C / Verónica, 5 – 2ª. Valencia
Hasta finales de octubre de 2015

Lo poco que se conoce de la vida de Jacinto Salvadó es digna de una novela escrita por Alejandro Dumas. Una biografía que recorre dos guerras mundiales y una guerra civil, el fallecimiento traumático de un hijo, una grave enfermedad cuando tenía 10 años, largos viajes a pie por el norte de España,  problemas con la autoridad, residencia en diferentes países europeos, varios personajes de la vanguardia de principios de siglo, masonería, anarquismo, intrigas entre pintores famosos, un viaje fallido a Hollywood la meca del cine, profundo olvido oficial y merecida posterior recuperación histórica. Todos los ingredientes necesarios para dotar a Salvadó de una fuerte personalidad que cristaliza creativamente, porque todo lo que necesita un pintor  está en los libros, en el taller y en la calle, o sea, en la vida, y a Jacinto la suya le dio para mucho.

Diferente es la suerte crítica que nuestro protagonista ha tenido a lo largo del tiempo y, a pesar de ser muy valorado en algunos periodos, al llegar a la vejez se había convertido en un “transpapelado”. Es solo muy al final de su vida cuando, gracias a la labor de galeristas como Juana Mordó y Basilio Muro, y de críticos como Juan Manuel Bonet,  comienza a fraguar el lugar que la historia reserva a este exitoso pintor español. ¿Y por qué digo exitoso si antes lo señalo como un olvidado?. Porque desde mi punto de vista, uno de las mayores cotas a las que puede aspirar un pintor es, a la de poder y querer pintar hasta el final. Sobreponerse a la incertidumbre, la moda, los contratiempos, el público, el mercado, los críticos, la vida, las responsabilidades cotidianas, las necesidades económicas, es mucho mas difícil de lo que puede parecer.

La prueba fehaciente es que hay muchos artistas, grandes y pequeños, que dejaron de pintar. Algunos por pereza como Sebastian del Piombo (1485-1547), la mayoría porque abandonan antes de tiempo y otros porque delegaron completamente su taller en aprendices o ayudantes.  En cambio están los que como Picasso y Salvadó, pintaron hasta el último suspiro. Si traigo a colación al genio malagueño es por dos motivos; primero porque él es a uno de los pocos a los que se les ha permitido cambiar de estilo sin pagar tributo por ello. Y puede que sea precisamente esto, el estilo, o mejor dicho la falta del mismo, de un estilo unitario, una de las causas que ha desubicado a Jacinto durante tanto tiempo en la historiografía oficial.

Obra de Jacinto Salvadó. Cortesía de Galería Muro.

Obra de Jacinto Salvadó. Cortesía de Galería Muro.

A muy pocos pintores se les deja campar a sus anchas por la pintura sin ser crucificado por ello -¡que le pregunten a Philip Guston (1913-1980)!-, porque como decía el actor Benicio del Toro en la película de Basquiat (Jualian Schnabel, 1996), “para tener éxito tendrás que hacer siempre lo mismo”. Y Jacinto Salvadó hizo siempre lo que le vino en gana; y segundo porque, para bien o para mal, Pablo Picasso ha sido uno de los personajes mas influyentes en la figura de Salvadó. No ya en su persona o en su obra, sino en su nombre, en su recuerdo, en su lugar en los libros. Hasta su restauración como un nombre a tener en cuenta de la escuela de París española, Jacinto era mas conocido por ser el modelo de un famoso arlequín pintado por Picasso y expuesto en El centro Pompidou de Paris, que por sus propios cuadros. Mas nombrado por la anécdota que por el sudor vertido sobre sus obra. Porque esto es al fin y al cabo lo importante, o mejor dicho, estos, en plural, los cuadros, sus cuadros.

Y es que a pesar de que haya comenzado enumerando brevemente alguna de sus aventuras, un pintor no es por lo que vive o deja de vivir, por la cantidad de nombres conocidos que puede poner en la lista, por una biografía, sino por como es capaz de filtrar, transformar, y plasmar sus experiencias, seas estas del tipo que sean, en su pintura. Como técnica, idea y espíritu se objetualizan en la obra de arte. Por eso debemos respetar una obra que tan bien afronta el juicio del tiempo que es, sin duda, el último tribunal. Una pintura con aciertos y errores, con logros y fracasos, pero que desafía abiertamente a todos aquellos que quisieron desplazarlo de un lugar en nuestra memoria.

La mayoría de los críticos aciertan en coincidir que su obra mas lograda es, aquella que realiza al llegar a la vejez, en la década de los 70. Bendita vejez para él. Una obra abstracta, acrílica -¡que acorde para los tiempos!-, mineral pero también orgánica. Una obra que a muchos lleva a otra obra, a otros pintores, pero como decía Balthus: “un pintor usa un pincel y otro también, ahí está la influencia”.

Desde luego que Salvadó, como buen viajante y buen artista, siempre tuvo los ojos abiertos y decidió beberse sin tapujos todo lo que encontraba a su paso, destilado cuadros que siempre tenían algo de aquello y un poco de lo otro. Pero siempre dotando su trabajo con una entidad propia. Una personalidad que finalmente fragua mas allá de su madurez, en los años sabios, al final del camino, dejando para el recuerdo una serie pictórica que entra por derecho propio en esa cadena de conocimiento y experiencia que los seres humanos llaman cultura, y mas concretamente en este caso, en la historia de la pintura.

Obras de Jacinto Salvadó. Cortesía de Galería Muro.

Obras de Jacinto Salvadó. Cortesía de Galería Muro.

Pedro Paricio*

*Texto extraído del catálogo de la exposición del Instituto Cervantes de París

 

Los títeres ocultos de Joan Miró

Mori el Merma. Joan Miró Joan Baixas
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 13 de septiembre de 2015

No fue una rueda de prensa, sino una novela de aventuras. Porque la historia de los decorados, máscaras y grandes títeres creados por Joan Miró para el espectáculo teatral Mori el Merma, de la compañía Teatre de la Claca, lo requería. Más de 30 años llevaban encerrados en baúles de mimbre. Acumulando polvo y olvido. Hasta que la insistencia de algunos, entre ellos el artista alicantino Eusebio Sempere, Joan Baixas, que fue quien dirigió el espectáculo junto a Teresa Calafell, y Rosa Castells, directora del Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA), lograron casi lo imposible: que aquel valioso material vea ahora la luz tras múltiples vicisitudes.

Dibujos de Joan Miró en la exposición Mori el Merma en el Centro del Carmen de Valencia.

Dibujos de Joan Miró en la exposición Mori el Merma en el Centro del Carmen de Valencia.

El Centro del Carmen, tras su estancia en el MACA, expone los muñecos diseñados por Miró, felizmente restaurados por el IVACOR de la Generalitat, junto a litografías, documentos, apuntes, fotografías de Francesc Català-Roca y un video relacionados con el proceso creativo. Joan Miró, que desde hacía tiempo mantenía su obsesión por el Ubú rey de Alfred Jarry, volcó todo su talento en la construcción de unos personajes en tela y goma espuma que fueran la encarnación de la España negra que la Transición negociaba por dejar atrás.

Mori el Merma, estrenada en el Liceo de Barcelona en 1978, no fue, según recordó Baixas, teatro político, “sino un vómito”. Un vómito de celebración, y en esto corrigió las palabras de Rosa Castells, “no por la muerte del dictador Franco, sino por la muerte del régimen franquista”. Porque el franquismo “era una araña que se metió por todos los sitios, creando una atmósfera irrespirable”. El espectáculo de la Claca venía a oxigenar todo eso y lo hizo a lo grande, con Joan Miró a la cabeza.

Muñecos de Joan Miró en la exposición Mori el Merma, en el Centro del Carmen de Valencia.

Muñecos de Joan Miró en la exposición Mori el Merma, en el Centro del Carmen de Valencia.

“Fue nuestro comodín, porque en plena Transición nadie se hubiera atrevido a prohibir una obra firmada por un artista tan reconocido”, explicó Baixas, quien recordó lo “delicado y divertido” que resultó su estreno. “La fila 0, destinada a las autoridades, la ocuparon anarquistas y travestis, mientras que a Tarradellas y demás políticos los ubicamos en el palco”. Y Tarradellas quejarse se quejó poco, porque “se durmió durante la representación”.

Mori el Merma, insistió Baixas, fue un espectáculo para que la gente se divirtiera: “Ese era el mensaje”. Felipe Garín, director del Centro del Carmen, señaló que más que una crítica a la dictadura, “es una crítica al abuso de poder”. De hecho, destacó el mérito de una obra que “convierte la crítica política en obra de arte”. Joan Miró prefirió, llegado el momento de elegir entre marxismo y surrealismo, combatir la falta de libertades con poesía, que es la que “vomita” en el diseño tanto del fondo teatral como de sus grotescos personajes: el Merma, la Dona y sus ministros de la Guerra y Finanzas.

Fotografías del proceso de elaboración de los muñecos de Joan Miró para el espectáculo Mori el Merma. Centro del Carmen de Valencia.

Fotografías del proceso de elaboración de los muñecos de Joan Miró para el espectáculo Mori el Merma. Centro del Carmen de Valencia.

“Los títeres siguen la tradición de gigantes y cabezudos y fueron creados siguiendo la verticalidad de la pintura, más que la horizontalidad teatral, de manera que había un peligro real a la hora de manejarlos dada su altura, por lo que utilizamos artistas de circo, saltimbanquis y gimnastas”. Baixas, a medida que avanzaba en la novela de aventuras que ha supuesto el rescate de tamaño material, se congratuló del resultado expositivo. “Es una rara avis en este país donde la cultura está embarrada”, dijo refiriéndose a la colaboración entre instituciones públicas y privadas de diferentes lugares. También matizó que el mal estado de los muñecos no se debía únicamente a su encierro durante 30 años en cestos de mimbre: “Nosotros también los maltratamos en escena”. Los dictadores como Ubú o el Merma son, por lo que se ve en el Centro del Carmen, resistentes. La creación de Joan Miró para Teatre de la Claca, también.

Instalación de Mori el Merma. Centro del Carmen.

Muñecos de Joan Miró para el espectáculo Mori el Merma. Centro del Carmen de Valencia.

Salva Torres

Aural: ¿Viva (o muerta) la República?

República independiente de tu casa, de Juan José Martín Andrés
Galería Aural
C / Labradores, 17. Alicante
Hasta el 7 de febrero, 2015

Galería Aural acoge ‘República Independiente de tu Casa’, exposición de Juan José Martín Andrés (Soria, 1978), artista afincado en México D.F. desde 2012. Una propuesta que parte de la ironía para abrir una serie de cuestiones en torno al concepto de nación, estado y república, revisando aquellos países europeos desaparecidos durante la primera mitad del siglo XX, que la historia por intereses político territoriales ha dejado en el olvido, y reflexionando sobre el uso que el marketing publicitario hace de los valores que transmite el término república.

La apropiación de títulos, titulares o portadas, forman parte de la práctica habitual del artista. En esta ocasión sigue con coherencia estas premisas, consciente del riesgo que supone adueñarse de un eslogan tan manido como el de la famosa multinacional sueca. Así, Martín Andrés da una particular bienvenida al espectador invitando a leerlo sobre felpudos en las diferentes lenguas presentes en el llamado Estado Español y a pisarlos para poder entrar al interno de la galería. Un recibimiento en el que cuelgan banderitas de fiesta, que resultan ser los emblemas de países extinguidos hasta la Segunda Guerra Mundial.

Dibujo de Juanjo Martín Andrés. Foto de Manuel Quesnel, cortesía de Aural.

Dibujo de Juanjo Martín Andrés. Foto de Manuel Quesnel, cortesía de Aural.

La filósofa Simone Weil señalaba cómo “nuestro ideal republicano (el de la Francia de los cincuenta, que sigue siendo el actual) procede enteramente de la noción de voluntad general debida a Rousseau”, y explica cómo la razón es idéntica en todos los hombres, y mujeres, siendo las pasiones en aquello que se difiere. Definir pues los partidos políticos como “máquinas de fabricar pasiones colectivas”1 las realidades actuales.

Pero, ¿qué quedó de los países desaparecidos? ¿qué sabemos o qué aprendimos de las pasiones que dieron lugar tanto a su inicio como a su fin, de las esperanzas y de los fracasos, de las estrategias y los intereses que las generaron? Banderas de países desaparecidos en Europa entre 1900 y 1950 parten de la imagen de dichas banderas obsoletas mostrándolas a modo de fiesta imposible; así como los dos polípticos titulados Composición geométrica-abstracta tomando como motivo banderas de países desaparecidos I y II juegan a hacer una referencia estética a la obra de Sean Scully o de Piet Mondrian para mostrar los colores de banderas caducas y un tercer políptico cuyos territorios fueron durante la Segunda Guerra Mundial los llamados títeres de Japón, que actualmente pertenecen a China.

Martín Andrés consigue transmitir mediante la compilación de todas estas banderas la sensación de idas y venidas de los diferentes regímenes, precisamente en un momento como el actual en el que el presente año viene marcado por una abdicación impuesta, por un 9N que augura un futuro en construcción, así como por otros nacionalismos europeos de pequeños y grandes territorios.

El escritor W. G. Sebald viajó hasta Ajaccio visitando la primera casa en la que vivió la familia Bonaparte en la isla corsa. Fue a los mismos lugares que anteriormente había visitado y descrito Flaubert a su vez. Cuenta Sebald que el lugar había permanecido intacto, “como si no hubiesen pasado las horas”. “Las habitaciones amuebladas con el gusto de la República mantenían los mismos elementos”, a falta de la capa imperial de abejas doradas descritas por Flaubert.

Nuestro Norte es el Sur, obra de Juanjo Martín Andrés de su proyecto anterior en Aural. Imagen cortesía de Galería Aural.

Nuestro Norte es el Sur, obra de Juanjo Martín Andrés de su proyecto anterior en Aural. Imagen cortesía de Galería Aural.

Observaciones que, tal y como el escritor alemán escribe, nos lleva a pensar en “qué sabemos nosotros de la anticipación del curso de la historia, que se desarrolla con arreglo a alguna ley no descifrable por lógica alguna, se desplaza y cambia de dirección a menudo por minucias imponderables”2 la fantasía de entender cómo se forjó la personalidad de Napoleón en un intento de entender su política. Ejemplo extrapolable en el tiempo y en el espacio, que nos lleva a no olvidar que hubo (hay) estados que desaparecieron (que están desapareciendo) y que conforman ya nuestro olvido ante un futuro que no podemos predecir.

Y llegados a este punto, ¿cómo ha devenido el concepto de república hasta ser el nombre de una hamburguesería, un pub, una marca de tekila, o de una empresa discográfica? ¿De qué manera la publicidad ha conformado su propia idea de república? Los más de veinte dibujos que conforman la serie ‘Cientos de repúblicas’ marcan las diferencias que se dan según el ámbito geográfico de su proveniencia, usándose éste con mayor o menor libertad o desparpajo. En cualquier caso, todas ellas trasmiten la idea de cuidar un “yo”, un “tu casa”, una atención dedicada, o independencia acentuada. Estos logotipos se han reunido en el primer proceso de investigación del artista, en el cual usó las redes sociales para crear un foro plural donde cada persona tiene acceso a subir imágenes, logos, donde aparezca la palabra república que encuentre en su vida cotidiana.

El discurso de la exposición se cierra con ‘Bienvenido Mr. Marshall’, dibujo digital que sintetiza la imagen del cartel ganador del quinto premio del concurso convocado por la OTAN en el año 1950. Teniendo como motivo hacer presente todos aquellos países subvencionados por el Plan Marshall, éstos constituyen cada una de las aspas de un molino que podríamos llamar Europa, quedando fuera algunas excepciones que resultan ser países ya desparecidos.

Una propaganda a modo de augurio de una Unión Europea que aúna países con múltiples identidades políticas y culturales, sugiriendo un modelo de unión cuya cohesión sigue siendo una incógnita. El título que el artista ha dado a la obra enfatiza la sátira del inicio de la exposición, haciendo explícita una bienvenida al más puro estilo cinematográfico. Toda una celebración con banderas como invitación a la reflexión.

1. Weil, Simone: Nota sobre la supresión general de los partidos políticos, Ed. El Barquero, Palma, 2014.
Publicado originalmente en “La Table Ronde”, num. 26, febrero de 1959.
2. Sebald W.G.: Campo Santo, Ed. Anagrama, Barcelona, 2003, p. 17.

Bienvenido Mister Marshall, de Juanjo Martín Andrés. Imagen cortesía de Galería Aural.

Bienvenido Mister Marshall, de Juanjo Martín Andrés. Imagen cortesía de Galería Aural.

Alba Braza Boïls

Cortos por la Igualdad, mujeres empoderadas

VIII Edición de Cortometrajes por la Igualdad
Ella soy yo, de Anneli Ström Villaseca. Documental.
Se dice Poeta, por Sofía Castañón. Documental.
Y en el séptimo día, por Michael Raphan. Ficción.
Un lugar mejor, por Marisa Crespo y Moisés Romera. Mención de Especial Significación Cinematográfica, otorgada por Culturarts-IVAC. Ficción.

Dos  documentales, ‘Ella soy yo’ de la directora Anneli Ström y ‘Se dice Poeta’ de Sofía Castañón, y dos ficciones, ‘Y en el séptimo día, de Michael Raphan y ‘Un lugar mejor’, de Marisa Crespo y Moisés Romera, son las cuatro piezas audiovisuales seleccionadas, de las 490 presentadas, en la VIII Edición del Concurso Cortometrajes por la Igualdad.

Cuatro trabajos que forman parte del DVD ‘Cortos por la Igualdad’ y cuyos temas son, como explica Paqui Méndez directora y coordinadora de esta edición, “la desigualdad de poder en la pareja, vista con mucho humor, el miedo silenciado del acoso sexual y las mujeres poetas olvidadas”.

Fotograma de 'Ella soy yo', de Anneli Ström, en la VIII Edición de Cortometrajes por la Igualdad. Imagen cortesía de Paqui Méndez.

Fotograma de ‘Ella soy yo’, de Anneli Ström, en la VIII Edición de Cortometrajes por la Igualdad. Imagen cortesía de la organización.

Esos son los temas tratados. Temas relacionados con la discriminación y la desigualdad que sufren las mujeres. Y, obviamente, no podrían ser  otros temas, ya que el objetivo de este concurso es concienciar, sensibilizar de la discriminación que sufren las mujeres en todos los ámbitos de nuestra sociedad y, desde esa concienciación, reivindicar derechos para erradicarla.  De ahí la importancia de editar en DVD los cortos ganadores, ya que su visionado, como argumenta Paqui Méndez, puede “propiciar el debate de temas relacionados con la mujer en centros educativos, bibliotecas, asociaciones de vecinos, entidades sociales o para el público interesado”.

Fotograma de 'Se dice poeta', de Sofía Castañón, en la VIII Edición Cortometrajes por la Igualdad. Imagen cortesía de la organización.

Fotograma de ‘Se dice poeta’, de Sofía Castañón, en la VIII Edición Cortometrajes por la Igualdad. Imagen cortesía de la organización.

Así pues, en ‘Ella soy yo’ las mujeres protagonistas nos hablan acerca de su experiencia como víctimas de un acoso sexual. En ‘Se dice poeta’, mujeres poetas reflexionan sobre  la situación de la mujer en el mundo de la poesía. Y en ‘El séptimo día’, la mujer toma la palabra para reivindicar su derecho a decidir sobre su cuerpo -cuándo tener o no tener un hijo-. Protagonistas mujeres, las de estas historias, que cuentan, reflexionan y toman la palabra no como sujetos pasivos de la situación de agresión, de la historia literaria o de la biología femenina. No. Las mujeres de estos cortos no ocupan una posición sumisa.

Las dos directoras, Anneli Ström Villaseca y Sofía Castañón, y el director Michael Raphan construyen sus cortos para que las protagonistas tomen la palabra y miren desde el “empoderamiento femenino”. Sí. Las protagonistas de estas historias no son mujeres víctimas, ni se sienten vulnerables, ni anonadadas. Son mujeres que han dejado de ser objetos de la historia de otros, para ser sujetos de sus propias historias.

Fotograma de 'Y en el séptimo día...', de Michael Raphan, en la VIII Edición de Cortometrajes por la Igualdad. Imagen cortesía de la organización.

Fotograma de ‘Y en el séptimo día…’, de Michael Raphan, en la VIII Edición de Cortometrajes por la Igualdad. Imagen cortesía de la organización.

La mirada de estos directores enfatiza una representación de lo femenino desde la positividad. Las mujeres de estos cortometrajes gritan metafóricamente: “Sí podemos”. Una mirada y un grito muy acorde con el momento histórico actual.

Los trabajos  seleccionados en esta VIII Edición de Cortometrajes por la Igualdad muestran ese podemos de las mujeres para romper con la servidumbre y encontrar su posición como sujeto de la historia. Al igual que en el poema de Arthur Rimbaud, ‘Cartas del vidente’, recitado por una de las protagonistas poetas del documental ‘Se dice poeta’: “Cuando las cadenas de la infinita servidumbre de la mujer sean rotas, cuando la mujer viva por ella y para ella, cuando el hombre –hasta ahora abominable- le haya devuelto lo suyo, ¡también ella será poeta! ¡La mujer encontrará su parte de lo desconocido! ¿Sus mundos de ideas serán diferentes de los nuestros? Ellas encontrarán cosas extrañas, insondables, repugnantes, deliciosas. Nosotros las tomaremos, las comprenderemos”.

Fotograma del cortometraje 'Ella soy yo', de Anneli Ström. Imagen cortesía de Cortometrajes por la Igualdad.

Fotograma de ‘Ella soy yo’, de Anneli Ström, en la VIII Edición de Cortometrajes por la Igualdad. Imagen cortesía de la organización.

Begoña Siles

Proyecto 3 de Julio. Bases

La Asociación de Víctimas del Metro 3 de Julio de Valencia convoca un concurso artístico, con el objetivo de homenajear a las víctimas del accidente y recordar que un hecho así no debe volver a suceder.

El 3 de julio de 2006 un fatídico accidente produjo la muerte de  43 personas y dejó heridas de diferente consideración a 47 más. Desde entonces la Asociación ha mantenido viva una lucha ciudadana para que la memoria de sus familiares sirva para que nunca más vuelva a suceder algo así. Durante estos 8 años manifiestan haber planteado numerosas preguntas que nadie les ha contestado: “Hemos vivido la comisión de investigación más corta de la historia de Les Corts Valencianes con numerosos técnicos vetados y los que no lo fueron, estaban aleccionados. Hemos sufrido indefensión en la fase de instrucción de un juicio que no llegó a celebrarse y también hemos soportado la censura de  la televisión pública valenciana entre otros maltratos.  En resumen, por reclamar responsabilidades hemos soportado el desprecio de un gobierno que sólo ha querido silenciar nuestra voz y la memoria de los que perdimos aquel 3 de julio.”

La Asociación de Victimas del Metro 3 de Julio manifiesta que a través de esta convocatoria proponen “una intervención artística contra el olvido,  para toda la sociedad valenciana, un proyecto vivo, que perdure en el tiempo y en la memoria colectiva. Que sea un punto de reflexión y de referencia, que marque un hito de cambio en la ciudadanía, que nos recuerde el compromiso de construir una sociedad mejor.”

El proyecto cuenta con el apoyo de Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló (AVVAC), la Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA) y la Plataforma Valenciana x la Cultura (PVxC).

47-43 Victimas Metro Valencia

BASES
La calle, como espacio público dinámico y de relaciones, permite un análisis que supera la enumeración de los elementos físicos que la conforman. Como espacio de transición, lugar de todos, la percepción de espacio público de la que parte esta convocatoria aúna los elementos sociales y comunicativos a los estéticos y funcionales a la hora de plantear una intervención artística en recuerdo de las víctimas del accidente de metro del 3 de julio de 2006 en Valencia.

Esta aproximación a la idea de arte en el espacio público, desde un planteamiento de convivencia e integración de estímulos, marca como destinatarios del mismo al conjunto de ciudadanos, no necesariamente especialistas, habitantes de ese entorno. En un momento como el actual, en el que el espacio público es la escena en la que se pone de manifiesto el malestar de la sociedad por la crisis en el modelo de gobernanza,  es importante incidir en la recuperación de su carácter dinámico y la significación no agotada de sus caracteres y posibilidades, invitando a su reformulación y ampliando su campo de acción a través del territorio digital.

OBJETO DE LA CONVOCATORIA.
El objeto de esta convocatoria es la selección y realización de un proyecto de arte público de carácter permanente, para ser instalado en Valencia.

PARTICIPANTES.
Esta convocatoria va dirigida a artistas y creadores que, individualmente o en equipo, desarrollen sus proyectos e intervenciones en el ámbito del espacio público, residentes en el estado español, sin límite de edad ni nacionalidad.

INSCRIPCIÓN.
Cada participante o equipo podrá presentar una sola solicitud.

Documentación a aportar:
-Ficha de inscripción correctamente rellenada.
-Fotocopia de un documento de identificación del participante o de los miembros del equipo.
-Curriculum artístico del participante o equipo.
-Dossier  de proyectos realizados o ideas para el espacio público.
-Cualquier otra documentación que se estime oportuna.
Toda esta documentación se remitirá  integrada en un único pdf por participante o equipo.

Plazo, forma y lugar de presentación.
Las solicitudes, acompañadas de la documentación requerida, se remitirán  de forma electrónica integradas en un único pdf por participante o equipo, del 3 de julio al 17 de noviembre de 2014, al siguiente correo electrónico: proyecto3dejulio@gmail.com

PROCESO DE SELECCIÓN.
Fases de selección.
Se establecen dos fases de selección:

1ª. A partir de las solicitudes recibidas para participar en PROYECTO 3 de Julio, aportando la documentación indicada y sin que se establezca la exigencia de presentar inicialmente un proyecto específico para esta convocatoria; el comité de selección designará, de entre los solicitantes, a los cinco artistas o equipos que serán invitados por la Asociación de Víctimas  del Metro 3 de Julio durante unos días para recabar información, convivir y contrastar experiencias de modo previo a la elaboración de proyectos. Este encuentro será clave para estimular los fundamentos del proyecto que cada participante desarrolle.

2ª. La segunda selección se hará en base a los cinco proyectos específicos presentados por los participantes seleccionados, que debidamente desarrollados mediante descripción explicativa por escrito, planos, maquetas virtuales y cualquier otro soporte que facilite su comprensión, se mostrará al público a través de las redes sociales y el blog de la propia Asociación.

En la segunda fase de selección, durante el periodo de exposición digital de los proyectos de los cinco artistas seleccionados, se ofrecerá a la ciudadanía la posibilidad de ejercer su voto a favor de la propuesta que desearía que resultase seleccionada para ser instalada, de modo permanente, en el espacio público de Valencia. El proyecto que resulte más votado por la voluntad popular, contará con un voto a sumar a los emitidos por los componentes del comité de selección, contribuyendo en el resultado final del proceso de selección.

Reunido nuevamente el jurado, resultará un único seleccionado que recibirá el encargo de ejecutar su proyecto conforme a la propuesta presentada.

EJES DE VALORACIÓN.
Al establecerse dos momentos o fases de selección, es necesario aclarar que para la primera fase de selección, realizada a partir de todas las solicitudes válidas recibidas y dando como resultado a cinco artistas o equipos seleccionados, se tendrá en cuenta su perfil creativo y la documentación aportada como referencia para valorar su idoneidad a los objetivos expresados en las bases de esta convocatoria. Para presentarse a la convocatoria no se requiere a los participantes la elaboración inicial de una propuesta de intervención.

En la segunda fase de selección, para la valoración de los proyectos elaborados por los cinco participantes seleccionados, serán factores determinantes para la elección del proyecto finalista:

-La calidad artística del proyecto y su presentación.
-La adaptación de la intervención propuesta al espacio indicado para su ubicación.
-Su capacidad de relación e integración tanto con el entorno como con las circunstancias que lo impulsan desde la Asociación de Víctimas del Metro 3 de Julio.
-La capacidad del proyecto para mantenerse activo al incorporar el desarrollo de estímulos de carácter digital que permitan la participación ciudadana on line, rompiendo con la lógica estática del monumento tradicional.
-La adecuación del proyecto a los objetivos marcados en la convocatoria.
-El cumplimiento con los requisitos establecidos en la normativa municipal del Ayuntamiento de Valencia.

Como requisito, se establece que los proyectos habrán de ser originales y no haber sido premiados, seleccionados o publicados en ninguna otra convocatoria de premios o ayudas.

Del mismo modo, los proyectos deberán tener en cuenta el carácter permanente de la instalación, a la hora de realizar sus planteamientos.

COMITÉ DE SELECCIÓN
-Un representante de la Asociación de Víctimas del Metro 3 de Julio, con voto de calidad.
-Manuel Borja-Villel. Director del Museo Reina Sofía de Madrid.
-José Luis Pérez Pont. Presidente de la Associació Valenciana de Crítics d’Art (AVCA). Comisario del Proyecto 3 de Julio.
-Agustín Pérez Rubio. Director artístico del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA).
-Vicente Todolí. Director de Hangar Bicocca de Milán.
Actuando como asesor técnico, el arquitecto del Ayuntamiento de Valencia, con voz y sin voto.
Actuando como secretario/a, el secretario de la Asociación de Víctimas del Metro 3 de Julio, con voz y sin voto.

Publicación de la resolución.
El comité de selección realizará la valoración de las solicitudes presentadas y resolverá la selección de cinco artistas, que accederán a la segunda fase de la convocatoria. La resolución de la selección de participantes se hará pública a partir del 3 de noviembre de 2014 y se comunicará por escrito a todos los participantes y a los seleccionados.

DERECHOS Y OBLIGACIONES DE LOS ARTISTAS SELECCIONADOS.
Los artistas seleccionados serán invitados por la Asociación de Víctimas del Metro 3 de Julio a visitar Valencia con el objetivo de facilitar el contacto con el entorno que habrá de estimular y acoger sus propuestas. Esta invitación incluye el desplazamiento, estancia y manutención durante los días que en su momento serán acordados. Para el supuesto de equipos de artistas, cuando se hallaren seleccionados, los gastos de esta invitación se encontrarán cubiertos para dos de sus miembros.

Los artistas, transcurrido un plazo de tres meses desde la fecha de resolución del comité de selección, presentarán los proyectos correspondientes, destinados a su valoración y a su divulgación pública, mediante un dossier que incluirá:

-Descripción explicativa por escrito del proyecto de arte público presentado, con la motivación, los contenidos, la adecuación al espacio indicado, materiales a utilizar, características técnicas de la instalación, aspectos técnicos de montaje y ubicación.
-Materiales visuales, gráficos o sonoros significativos para la comprensión de la instalación.
-Maqueta virtual de la instalación.

El incumplimiento de los plazos o compromisos adquiridos por los seleccionados se entenderá como una renuncia a su participación en esta convocatoria.

El artista cuyo proyecto resulte finalista, se hará cargo de los gastos derivados de su producción, transporte e instalación, en base a la dotación económica asignada, en los plazos que en su caso sean acordados por la organización.

El incumplimiento de alguna de estas obligaciones implica la retirada de la dotación económica.

DOTACIÓN ECONÓMICA.
Se establece una dotación económica de al menos 9.000 euros para la ejecución del proyecto y la remuneración del artista finalista, que obtendrá por este concepto un 15% del presupuesto total conforme al Manual de Buenas Prácticas en las Artes Visuales.

ACEPTACIÓN DE LAS BASES.
La participación en esta convocatoria supone la plena aceptación de las bases. Las resoluciones del comité de selección serán inapelables y la organización se reserva el derecho de interpretación de las bases, así como la solución de cualquier incidencia que pudiera surgir.

El comité de selección, en el caso de que las solicitudes no reuniesen la calidad necesaria, podrá reducir el número de artistas seleccionados o declarar desierta la convocatoria.

La organización se reserva los derechos de publicación y reproducción de los materiales gráficos que se deriven de los proyectos y de la instalación finalista. Igualmente se reserva el derecho de publicar aquellos datos de la solicitud aportados por los seleccionados, con la finalidad de difundir la actividad y promocionar a los artistas.

INFORMACIÓN Y SOLICITUDES:
Correo electrónico: proyecto3dejulio@gmail.com
http://asociacionvictimasmetro.blogspot.com.es/

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