Insondables raíces

‘Un inmeso baniano’, de Máximo González
Galería Aural
C / Labradores, 17. Alicante
Hasta 23 de septiembre de 2017

Máximo González se adentra en la Galería Aural dejando tras de si un rastro inconfundible de reflexión con el entorno, no en un sentido tan ecológico, como meditativo. El pretexto e hilo conductor de las dos instalaciones y el video presentados es, en este caso, casi un aplique literario, un símbolo: un inmenso baniano. El baniano, es un árbol ficus que llega a alcanzar grandes dimensiones y que en muchos lugares del mundo llega a tener un carácter sagrado. No es de extrañar, por tanto, que la hoja de sala de la exposición, empiece un fragmento de Salman Rushdie, sobre la vida de un pueblo, de las costumbres de sus gentes, entorno a un árbol como este. Todo un acierto que consigue predisponer al lector y observador ante la obra de Máximo González.

Tras este breve y necesaria lectura, nos hallamos ante la primera instalación que presenta el artista, participativa e ineludible. Se disponen tres grupos de mesas, con dos sillas cada una. Estas sillas y mesas están realizadas mediante patrones de una madera que suele usarse en la construcción sostenible. Estos moldes se pueden montar y desmontar, al igual que el puzzle sobre la mesa. Estas piezas no forman ninguna imagen, solo recuerdan acciones del ser humano, que construye nuevos entornos pero que, sobre todo, destruye y saquea a su paso.

González, en el coloquio previo a la inauguración comentaba que ‘El arte no tiene por qué cumplir una función (…) Es como el lenguaje, hacen falta dos y cabe tener en cuenta, que unos lo usan mejor que otros’. El instante comunicativo artístico deja paso al silencio, y a la concentración de construir una pieza de puzzle vacía de contenido, aunque no de significado.

Instalación realizada en la Residencia de Lizières (Francia), 2015.

Instalación realizada en la Residencia de Lizières (Francia), 2015.

El Espacio 2 de la Galería Aural se ha transformado en un casual paisaje que, al igual que un árbol, enraiza con la tierra. Esta instalación fue concebida en 2015 durante la residencia del artista en el Centre de Cultures et de Ressources de Lizières (Francia), donde recopiló una serie de lienzos. Estas pinturas, no resultan aleatorias. Son paisajes elaborados por artistas decimonónicos poco conocidos, pero que representaron, como toda la corriente de la época, una serie de valores que oscilan entre representaciones pintorescas y otras, como las de Constable y Friedrich, sublimes. Ese interés por la naturaleza inundó el siglo XIX y Máximo González, casi en un viaje conceptual por el tiempo, pone en valor la naturaleza real con la pintada.

Un paisaje que se transforma bajo la acción humana continuamente y que no podemos ignorar, pues forma parte de nuestros orígenes y también de nuestro futuro. Puzzles, muebles, pinturas, objetos naturales encontrados y hasta una animación crean el discurso narrativo de Máximo González, su razón de crear, su baniano más personal.

María Ramis

La novela visual ¿de Juanma Pérez?

Bosquera, geografia i històries d’un lloc, de Juanma Pérez
Sala la Muralla del Colegio Mayor Rector Peset
Plaza Horno de San Nicolás, 4. Valencia
Hasta el 26 de marzo de 2017

“Le doy las gracias a Martín Castro por hacernos viajar a Mosquera y permitir que me conozca un poco más”. Con estas palabras de agradecimiento, Juanma Pérez va desgranando las maravillas descubiertas por ese tal Castro allá por 1915, año en el que penetró en los misterios de ese lugar ubicado en la Sierra de Espadán (Castellón) y dejó huella escrita de su revelación: “Cuanto alcanza la vista en la inmensa hondonada, desde los negros barrancos hasta las crestas más altas, se halla todo cubierto de espesísimo bosque”. Tan espeso y de carácter tan “quasi irreal” que el alucinado escritor termina por confesar que le “sobrecoge, como el cárabo al niño”.

Obra de Juanma Pérez.

Obra de Juanma Pérez en la exposición del Colegio Mayor Rector Peset.

Estas y otras manifestaciones de singular atractivo hacia ese paisaje de Mosquera recién descubierto, son las que Juanma Pérez rastrea un siglo después para recrear en la Sala de la Muralla del Colegio Mayor Rector Peset tan idílica naturaleza. Lo hace mediante fotografías en blanco y negro tomadas en la actualidad, a las que va intercalando dibujos, pinturas y escritos de su añorado alter ego, junto a diversos objetos y otras referencias colocadas en sendas vitrinas, con el fin de ofrecer un mapa sentimental teñido de utopía acerca del paisaje que une al aventurero de principios del siglo XX con su fino rastreador.

Bosquera, Geografía e Històries d’un lloc es el título de tamaña investigación, a la que Juanma Pérez denomina su “novela visual”. Una novela, ya es hora de decirlo, literalmente falsa, sin duda como toda novela, aunque, precisamente por ello, completamente verdadera. “Yo soy Martín Castro”, desvela el artista que ya le siguiera el rastro en otra exposición a Fernando Pessoa, en aquella ocasión tomando como referente a un escritor de verdad que utilizaba igualmente alter egos para descubrirse a sí mismo.

Obra de Juanma Pérez en la exposición del Colegio Mayor Rector Peset.

Obra de Juanma Pérez en la exposición del Colegio Mayor Rector Peset.

“He falsificado dibujos, manipulado objetos y escrito documentos con el estilo de hace 100 años para jugar con el espectador y viajar en el tiempo y en el espacio”, explica el artista sobrecogido por su propia creación. Luego precisa: “No es un ejercicio de egocentrismo, ni he querido engañar a nadie”. Y aunque reconoce que su trabajo puede considerarse un fake (una falsedad), insiste en que su proyecto, de casi tres años de intenso esfuerzo creativo, buscaba únicamente “transmitir cierto misterio del bosque, de todos los bosques representados en Bosquera; el sitio ideal”. “Quería rizar el rizo y lo que parecía mentira que fuera real”, añade.

Es a través de esa mentira o ficción, para la cual se sirve de un inexistente Martín Castro (“nadie ha dudado de su credibilidad”), como Juanma Pérez nos sumerge en un apasionado viaje al fondo de la naturaleza. Para ello, ha contado con la ayuda cómplice del antropólogo Pablo Vidal y su libro, éste sí verdadero, ‘Etnología de un paisaje rural de la Sierra de Espadán’, y de Javier Alcoriza, traductor de la novela ‘Walden’, de Henry David Thoreau, quien se atreve a sugerir, siguiéndole al artista en su ficción, que Martín Castro pudo conocer a Thoreau.

Vista de la exposición de Juanma Pérez en el Colegio Mayor Rector Peset.

Vista de la exposición de Juanma Pérez en el Colegio Mayor Rector Peset.

“Me he sentido tan múltiple como Pessoa, por eso decidí mezclarlo todo y jugar a la heteronimia llevada a la plástica”, confiesa Pérez. Todo le estaba permitido al artista, con tal de atrapar al espectador en su viaje. “He ido a Mosquera repetidamente de día y también de noche con linterna, viviéndolo con cierto romanticismo”, explica. El romanticismo de quien, como Martín Castro, “rechaza la Barcelona industrial de principios del siglo XX y ve en la naturaleza un espacio descontaminado que te pone en contacto con lo primigenio  y lo natural”. Juanma Pérez sabe que esa naturaleza idílica posee su lado oscuro, inquietante para el hombre, pero su intención era expresar “ese deseo de no perder las raíces que Martín Castro encarna”. Deseo que bien vale la ficción de un artista que dice haber aprendido “y mucho” de su alter ego. He ahí la auténtica verdad de su propuesta.

Montaje de Juanma Pérez para su exposición en el Colegio Mayor Rector Peset.

Montaje de Juanma Pérez para su exposición en el Colegio Mayor Rector Peset.

Salva Torres

La Aldea Global de Miguel Oñate

Global Village, de Miguel Oñate
Galería Thema
Plaza América, 4. Valencia
Hasta el 19 de noviembre de 2016

La Galería Thema presenta la exposición ‘Global village’ dedicada a la obra del artista Miguel Oñate. La muestra refleja la filosofía creativa de este autor, que traslada a sus obras el término de Aldea Global acuñado por el sociólogo canadiense Marshall McLuhan. Para Oñate, los artistas pueden contribuir con su trabajo a promover ideas y crear puentes entre culturas que enriquezcan la globalidad. Aldea Global es un vivero de ciudades, una apostasía de paisajes  en constante diálogo con los colores que cuestionan la naturaleza, la verticalidad de los conceptos y la inercia de las estructuras.

Obra de Miguel Oñate. Imagen cortesía de Galería Thema.

Obra de Miguel Oñate. Imagen cortesía de Galería Thema.

“Tengo en mente una obra que se extienda sin límites, con total libertad de ejecución. En mi trabajo busco aglutinar una serie de factores de distinta índole que pueden estar presentes… La memoria individual como elemento definitorio de la identidad, el sueño como coadyuvante de nuestros deseos y temores, la experimentación que propicia encuentros, la percepción de nuestra propia realidad como materia que también construimos. La fantasía como la única parcela de libertad que tenemos y el salto al vacío, sin miedo”, explica el pintor.

La pintura de Oñate, en ese sentido, es un viaje para sumergirnos en imágenes de lugares que no conocemos, a los que nunca hemos ido y que consideramos como nuestros. Vivimos en una aldea global donde nos cruzamos permanentemente con todos los pasajes y todos los lapsos a la vez.

Obra de Miguel Oñate. Imagen cortesía de Galería Thema.

Obra de Miguel Oñate. Imagen cortesía de Galería Thema.

Esa amalgama de conceptos y, sobre todo, cómo se interrelacionan, son los que proporcionan a Oñate una gran libertad formal a la hora de expresar sus ideas, sin demasiadas normas que constriñan el proceso de trabajo.  En esta línea, va introduciendo algunas claves dentro del cuadro que transporten el pensamiento hacia mundos oníricos. Se trata, apunta el artista, de una suerte de “paisajes” en los que no todos los elementos son reconocibles o poseen un rol determinado.

Esta selección, compuesta por 17 obras realizadas al óleo y acrílico sobre lienzo y lino, estará expuesta hasta el 19 de noviembre en el espacio de Plaza América 4, de Galería Thema.

Obra de Miguel Oñate. Imagen cortesía de Galería Thema.

Obra de Miguel Oñate. Imagen cortesía de Galería Thema.

Tiempo para cazar

Tiempo de Caza, de Roberto Rodríguez
Plastic Murs
C / Denia, 45. Valencia
Inauguración: viernes 28 de octubre de 2016

El tigre depredador o el jaguar deportivo nos observan desde la espesura de la selva igual que el ciervo asustado desde el medio del prado. Igual, un terremoto de emociones, miedos y expectativas compartidas. Su mirada fija es la cifra de su presencia pero también delata la nuestra como presas. Cazadores de todo como somos, esa sensación es habitual. No obstante, la cantidad, el desorden, la frondosidad y la confusión que suponen la selva o el bosque se magnifican y paralizan en la maravilla, se condensan, si sucede, en un punto mágico, en dos: esos ojos que siempre escrutan. En ocasiones, descubrir a un animal mirándote fijamente es descubrirte perdido, tu posición en peligro directo: el mejor espectáculo de la naturaleza olímpica.

Supongamos que las fieras pintadas por Roberto Rodríguez podrían ser inofensivas y hasta tiernas en la escena, paralizadas o avanzando hacia nosotros. Nuestras formas de manipular la naturaleza son muy sibilinas y hacemos del encuentro maravilloso una cuestión idílica. Pero lo que fascina es la maravilla, lo que atrae y engaña, aunque haya tanta pintura de caza que se haya fijado en lo contrario ad paradiso.
Una de las obras de la exposición 'Tiempo para cazar' de Roberto Rodríguez. Imagen cortesía Plastic Murs.

Una de las obras de la exposición ‘Tiempo para cazar’ de Roberto Rodríguez. Imagen cortesía Plastic Murs.

Si hay algo que llama la atención en estas obras es el modo en el que se trata la naturaleza (y todo: el paisaje es un constructo botánico) en planos que sobresalen de la superficie “natural” de la pintura para evocar esos estratos de vegetación provocando una profundidad espacial muy evocadora, inusitada, de ensueño incluso, tanto por los fondos universales y estelados como sobre todo en las capas superpuestas que, igual que las plantas, son el mejor marco para el cuadro natural: el lugar integrador a través del que vemos y somos observados. Porque lo que hay en la pintura nos mira, y en estas obras de clara factura sintética, más.
Obras directas que aciertan en su particular psicodelia asiática respecto de la construcción del paisaje y son deudoras de una época (y su cultura) que nos hace pensar en Hawai y el surf, el pop exótico, la música de garaje y hasta el skate, todo ello pasado por el recuerdo atemporal de un señor francés conocido como El aduanero Rousseau (que nunca vio la jungla pero sí a las fieras).
Ricardo Forriols

Un padre ¿fantástico o de fantasía?

Captain Fantastic, de Matt Ross
Con Viggo Mortensen, George MacKay, Annalise Basso y Samantha Isler

Sigmund Freud, al inicio de su magnífico ensayo ‘El malestar en la cultura’, se pregunta sobre lo que esperan los hombres de la vida y qué pretenden alcanzar en ella. La respuesta para el autor es fácil: la felicidad. El hombre pretende evitar el dolor, el sufrimiento, el displacer y experimentar intensas sensaciones placenteras, señala el autor. Ahora bien, como el propio Freud concluye en su ensayo, el designio de ser felices es irrealizable, pero no por ello hay que abandonar la tarea.

La película Captain Fantastic está infaliblemente orientada por los deseos de alcanzar la anhelada felicidad. El padre de la película de Matt Ross se impone esa tarea: evitar el dolor y el sufrimiento psíquico de su mujer, para que todos los miembros de su familia puedan hallar la felicidad. El camino a seguir es alejarse de la civilización y adentrarse en la naturaleza -en los bosques del noroeste del Pacífico de Estados Unidos.

Fotograma de 'Captain Fantastic', de Matt Ross.

Fotograma de ‘Captain Fantastic’, de Matt Ross.

En esa naturaleza frondosa e inmensurable se asienta esta familia formada por un padre, una madre y sus seis hijos. Una comunidad familiar organizada alrededor de un fuerte y potente -que no autoritaria- figura paterna, que instaura unas normas educativas y de convivencia espartanas, atávicas, primitivas y platónicas. Y ahí, en ese bosque, protegidos y aislados de la civilización por la madre naturaleza, esta horda familiar parece haber alcanzado cierta cuota de felicidad.

Pero Sigmund Freud ya remarca en su ensayo que al ser humano le resulta difícil ser feliz, debido al sufrimiento que siempre está al acecho. Un dolor que amenaza desde tres fuentes: desde el propio cuerpo decadente y caduco, desde el omnipotente y destructivo poder de la naturaleza y desde la complicada relación con los otros seres humanos -como decía Sartre: el infierno son los otros. Tres fuentes de dolor que nadie, ni nada, puede detener, ni controlar, ni siquiera nuestra sociedad contemporánea a través del progreso tecno-científico.

La familia de Captain Fantastic no es inmune a la amenaza del sufrimiento, a pesar de estar protegidos por la inmensurable naturaleza y la potente fuerza física e intelectual del padre; la muerte inesperada de la madre golpea los cimientos de su felicidad.

Fotograma de 'Captain Fantastic', de Matt Ross.

Fotograma de ‘Captain Fantastic’, de Matt Ross.

Vuelta a la civilización para recuperar el cuerpo de la madre

En esta segunda parte, la película se escora muy levemente hacia un discurso de retórica y crítica ideológica, casi  hasta la pedantería,  contra la cultura norteamericana, desde el punto de vista tanto de la enunciación, como del enunciado. Todos los valores y modos de vida de la cultura norteamericana son denunciados y criticados siguiendo las teorías de Noam Chomsky. Una crítica extrapolable a toda la cultura occidental capitalista, democrática y cristiana, y a sus correlatos de la economía neoliberal, la ciencia, el consumo, la publicidad, los mass-media, la institución educativa y sanitaria, etc…

De tal modo, que en la familia de Captain Fantastic no se celebra ni el día de Navidad, ni el de Acción de Gracias, sino el día de Noam Chomsky. Como se pregunta uno de los hijos: ¿es eso  normal? No, no es normal, pero sí deja en evidencia todo el malestar en la cultura que arrastra el padre de familia.

Fotograma de 'Captain Fantastic', de Matt Ross.

Fotograma de ‘Captain Fantastic’, de Matt Ross.

Pero, en seguida, Captain Fantastic endereza su rumbo hacia la verdad del relato narrativo y artístico: llegar a las pasiones humanas -la culpa, la angustia, la violencia, los celos, etc…-. Un sentimiento de culpa proveniente de la impotencia del padre para  proteger a su mujer y a la madre de sus hijos del sufrimiento y el dolor psíquico que le arrastró al suicidio. “No pude hacer nada”, declara a sus hijos. Un sentimiento que atormenta al padre hasta confesar que “fue un error” haber tomado la decisión de aislarse en ese bosque del noroeste del Pacífico.

Un sentimiento de culpa que le arrebata toda la potencia física e intelectual que le hacía ser el “padre de esa horda familiar atávica”. Abrasado por la culpa, la figura paterna de Captain Fantastic queda desolado y domesticado en el interior de la cocina del nuevo hogar familiar: una granja. Un espacio, la granja familiar, a medio camino entre la civilización y la naturaleza.

Imagen del cartel de Captain Fantastic, de Matt Ross.

Imagen del cartel de Captain Fantastic, de Matt Ross.

Begoña Siles

Mariscal regresa al origen

Apuntes para una peli de Garriris, de Javier Mariscal
Galería Pepita Lumier
C / Segorbe, 7. Valencia
Inauguración: viernes 16 de septiembre de 2016, a las 20.30h

Colgar un auténtico Mariscal firmado por el famoso diseñador valenciano en la pared del salón ya no es un sueño imposible. Los fans del padre de Cobi pueden hacerlo realidad a partir del próximo 16 de septiembre asistiendo a la exposición ‘Apuntes para una peli de Garriris’ que se inaugura en la galería Pepita Lumier.

La muestra reúne 170 piezas totalmente inéditas impresas sobre papel arte, sobre materiales especiales como metacrilato e impresiones en blanco y negro intervenidos individualmente por el artista. Son series limitadas y numeradas a un precio asequible. Se trata de un camino novedoso de arte digital para acercar el mundo de Mariscal a todo tipo de público. Obras realizadas sobre papel de algodón de alta calidad que, juntamente con las tintas pigmentadas, dan como resultado un acabado perfecto y de una calidad cromática extraordinaria.

Ilustración de Javier Mariscal. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Ilustración de Javier Mariscal. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

‘Los garriris la peli’ es un proyecto cinematográfico muy personal e íntimo de Javier Mariscal en el que lleva tiempo trabajando y que espera materializar en un filme de animación y un cómic. “El nombre de Garriris viene de que yo soy muy disléxico y cuando era pequeñito no podía leer ‘gr’ y leía ‘garriri, garriri’”, cuenta Mariscal.  “Todo el mundo se descojonaba y con el tiempo me gustó. Además, al principio los personajes parecían siempre como enfadados con la vida, como gruñendo, grr, grr… Los Garriris son sinvergüenzas, no tienen un duro y, sin embargo, viven”.

En la Galería Pepita Lumier se mostrará un material inédito que incluye bocetos, trabajo gráfico de creación de personajes y desarrollo gráfico del guión de la película. El filme en proyecto se ambienta a principios de los años setenta y cuenta la historia de una pareja de jóvenes veinteañeros que toman el barco hacia Formentera para ser hippies. Un viaje hacia la libertad en busca de sexo, drogas y rock and roll.

Los dibujos de Mariscal hacen un colorista recorrido por paisajes mediterráneos, con preciosos juegos de luz, crepúsculos, amaneceres y un continuo ambiente de fiesta donde el tiempo no existe y la naturaleza marca el ritmo de la vida.

Ilustración de Javier Mariscal. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Ilustración de Javier Mariscal. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Vida de cómic

Javier Mariscal (Valencia, 1950, se trasladó a Barcelona en 1971, donde estudió diseño gráfico y fundó el cómic underground Rollo Enmascarado. Allí publicó sus primeros trabajos, entre los que destacan sus personajes El Señor del Caballito y Los Garriris.

A finales de los setenta inicia su andadura profesional con diversas exposiciones, publica en numerosas revistas y algún libro, como Abcdari Il.lustrat. En 1979, diseña el cartel Bar Cel Ona, que se convirtió en uno de los iconos de la ciudad.  En 1988, su Cobi es elegido como mascota de los Juegos Olímpicos de Barcelona’ 92. Al año siguiente, funda el Estudio Mariscal en Palo Alto y en 1999 le es otorgado el Premio Nacional de Diseño.

Ilustración de Javier Mariscal. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Ilustración de Javier Mariscal. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

En 2010 se estrenó  el largometraje de animación ‘Chico y Rita’ que dirigió junto a Fernando Trueba, ganadora del Premio Goya y nominada a los Oscar como mejor película de animación. Este año ha lanzado ‘Mariscal Portraits’, un proyecto personal para compartir y conectar con la gente a través de sus dibujos. Con ‘Apuntes. Bocetos de una peli de Garriris’ da un paso más por un camino  por el que avanzará dentro de unos meses con el lanzamiento de impresiones sobre papel, aluminio o metacrilato.

Tras haber sido expuesta a lo largo de los años en numerosas galerías y museos y haber participado en ferias de arte internacional, su obra se puede encontrar en colecciones de los museos más prestigiosos del mundo.

Ilustración de Javier Mariscal. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Ilustración de Javier Mariscal. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Bel Carrasco

Joan Jonas en la Fundación Botín

Joan Jonas: caudal o río, vuelo o ruta
Sala de Exposiciones de la Fundación Botín
C / Marcelino Sanz de Sautuola, 3. Santander
Hasta el 16 de octubre de 2016

La artista estadounidense Joan Jonas (Nueva York, 1936), pionera en la práctica de la performance, el cine experimental y la vídeo-instalación, es la protagonista de la exposición Joan Jonas: caudal o río, vuelo o ruta, que acoge la sala de exposiciones de la Fundación Botín en Santander del 25 de junio al 16 de octubre de 2016. La muestra ha sido comisariada por Benjamin Weil, director artístico del Centro Botín.

La creadora estadounidense presenta una nueva instalación multimedia, concebida específicamente para su exhibición en la Fundación Botín, que lleva a cabo en colaboración con quince jóvenes artistas internacionales, seleccionados por la propia Joan Jonas para participar en el Taller de Artes Plásticas de Villa Iris, que tuvo lugar del 6 al 24 de junio de 2016.

Un trabajo en el que la artista profundiza en su investigación sobre la compleja relación del ser humano con la naturaleza y el medio ambiente, un tema que ha sido una preocupación constante a lo largo de su trayectoria.

La nueva pieza se muestra junto a una selección de videos que documentan cinco de las más relevantes performances que la artista ha ejecutado en los últimos quince años: Lines in the Sand (2002); The Shape, The Scent, The Feel of Things (2004-2006); Reading Dante (2007-2010); Reanimation (2012); y They Come to Us without a Word (2015).

Este conjunto de obras brinda al visitante una perspectiva única del universo creativo de esta figura fundamental de la vanguardia neoyorquina de finales de los años sesenta y comienzo de los setenta.

Joan Jonas. Fundación Botín.

Reanimation, de Joan Jonas. Fotografía de Moira Ricci por cortesía de la artista y Gavn Brown’s Enterprise. Centro Botín.

A continuación, video de la exposición realizado por Néstor Navarro:

Joan Jonas III from Makma on Vimeo.

Trotamundos con niños

Excursiones para toda la familia a un paso de Valencia
Águeda Montfort y Noel Arraiz
Editorial Xplora

Los viajeros más avezados suelen volverse sedentarios cuando se convierten en padres primerizos. Llevar a rastras un bebé no parece una opción apropiada. Los valencianos Águeda Montfort y Noel Arraiz no lo ven así. Son una pareja de consumados trotamundos, fotógrafos y editores, autores de la práctica guía Excursiones para toda la familia a un paso de Valencia y otros varios libros de viajes pensados para moverse con niños.

“Tuvimos claro que la llegada de nuestra hija Asia hace tres años, lejos de ser un impedimento, tenía que ser un nuevo aliciente para viajar y descubrir mundo, siempre con la naturaleza como excusa”, dicen Montfort y Arraiz. “Antes de que la niña cumpliera un año nos fuimos durante dos meses con la tienda de campaña a recorrer algunos de los lugares más emblemáticos de los Pirineos y los Alpes. Con dos años nos lanzamos a recorrer Islandia en bicicleta y este año, a la espera de una nueva viajera, hemos recorrido cerca de 200 kilómetros en bicicleta, andando, en kayak o a caballo alrededor de la isla de  Menorca. Para el próximo año tenemos en mente una nueva aventura al otro lado del charco, pero mientras eso llega aún tenemos muchos rincones por descubrir en nuestras montañas”.

Excursiones viajeras.

Excursiones para toda la familia, de Águeda Montfort y Noel Arraiz. Imagen cortesía de los autores.

En su propio sello editorial Xplora han publicado ya varios títulos sobre rutas con niños en el Pirineo aragonés, el catalán y Andorra, además de uno dedicado a la Comunidad Valenciana. Son libros muy prácticos que incluyen información completa para facilitar los desplazamientos al máximo.

“La elaboración de las guías es un proceso largo y laborioso”, comentan los autores. “El trabajo previo de selección resulta complicado ya que, además de procurar elegir las rutas más acordes e interesantes, buscamos que representen la mayor variedad de hábitats y entornos posibles. Una vez hecha la preselección comienza al trabajo de campo, que puede durar hasta un año, con el fin de buscar las mejores condiciones climáticas para documentarlas”.

Siempre que es posible experimentan las rutas en compañía de niños de diversas edades para comprobar sus reacciones. “Una vez las conocemos de primera mano, decidimos si son aptas o no para entrar en el libro”, indican. “Descartamos algunas y otras las rediseñamos si hay algo que no nos ha convencido. Una vez hecho el trabajo de campo queda todavía mucho delante del ordenador, hasta dar forma a los libros”.

Excursiones para toda la familia a un paso de Valencia, de Águeda Montfort y Noel Arraiz. Imagen cortesía de los autores.

Excursiones para toda la familia a un paso de Valencia, de Águeda Montfort y Noel Arraiz. Imagen cortesía de los autores.

Agua y montaña

En pleno agosto, con el litoral saturado de veraneantes, Montfot y Arraiz proponen una fórmula distinta combinando la montaña y el agua. En el interior de la provincia hay lugares excelentes donde disfrutar de excursiones refrescantes. Como expertos conocedores del paisaje sugieren tres lugares muy apropiados: La ruta del agua en Chelva, un paseo por el río Sot, en Sot de Chera, y la excursión a los charcos de Quesa.  “Tres buenos ejemplos para disfrutar de la montaña en verano, eso sí, evitando las horas centrales del día y llevando agua abundante”.

En cuanto a la adaptación del recorrido a la edad de los niños, éstas son sus recomendaciones:

—Hasta los dos y medio o tres años, la mayoría de los niños aún no hacen las rutas completas andando por sí solos y lo más normal es que avancen total o parcialmente en la mochila portabebés por lo que el abanico de posibilidades para realizar es muy amplio.

—A partir de los tres años comienzan a explorar el mundo por su propia cuenta, a mostrar mayor interés por lo que les rodea y exigen rutas más elaboradas y acordes a sus capacidades psicomotrices. La Calderona ofrece numerosas excursiones para esta franja de edad, como el Puntal dels Llops o el castillo de Serra.

—A partir de los seis años, si están acostumbrados a la montaña, pueden cubrir recorridos de cierta envergadura, recordando siempre los adultos que para ellos el monte no debe ser un desafío exigente sino un juego. Es un buen momento para realizar las primeras ascensiones y descubrir la montaña desde otra perspectiva. La cima del Benicadell o la Creu del Cardenal en la Murta son buenas opciones.

Información y vídeos de los viajes en:http://wildkids.es/wildtrips/

Guía de Trotamundos.

Excursiones para toda la familia a un paso de Valencia, de Águeda Montfort y Noel Arraiz. Imagen cortesía de los autores.

Bel Carrasco

Cerámica y pintura de Lee Seyong

Tierra, fuego y naturaleza, de Lee Seyong
Centro Cultural Coreano
Paseo de la Castellana, 15. Madrid
Del 11 de agosto al 30 de septiembre de 2016

‘Tierra, fuego y naturaleza’ es una muestra de artesanía elaborada con porcelana blanca y azul. Inspirada por motivos de la naturaleza, la tierra y el fuego, como pájaros, personas, flores y diversos utensilios. Predomina principalmente el color azul, aunque hay obras con estampados de otros colores, como el marrón o el verde.

El arte de la porcelana tradicional coreana Qinghua tiene gran influencia de las dinastías chinas, como la Yuan o la dinastía Ming. Este hermoso arte importado de China en el siglo XV desarrolla figuras de gran belleza y delicadeza. La pintura natural, sensorial y de excelente cuidado y pureza da como resultado objetos de gran armonía.

Notable por su blancura luminosa, se las conocía como porcelanas de blancura de nieve. Los motivos suelen ser florales e inspirados por la naturaleza, así como por historias, canciones y paisajes. También podemos encontrar figuras ecuestres o montañas. Sobre el fondo blanco se dibuja con tintes de diversos colores, como verdes, marrones o rojos, aunque en el caso de la exposición de Lee Seyong el color más utilizado es el azul.

Obra de Lee Seyong. Imagen cortesía Centro Cultural Coreano.

Obra de Lee Seyong. Imagen cortesía Centro Cultural Coreano.

De origen coreano el artista Lee Seyong ha sido investigador principal en el Instituto de Ingeniería y Tecnología de Corea, así como profesor adjunto en diversos centros educativos como la Universidad Nacional de Ciencia y Tecnología de Seúl, la Universidad Kangnam o el Incheon City College.

Como artista ha participado en numerosas exposiciones en grupo y hasta 26 individuales, como la Exposición de artistas Coreanos y Turcos en Estambul o la colección pública en el Museo Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo de Corea. Sus exposiciones le han llevado a países y ciudades de todo el mundo, como Nueva York, Japón, China, Londres o Miami.

Además de dar a conocer la cultura coreana a través de la cerámica, Lee Seyong desea “presentar el nuevo aspecto de la cerámica coreana moderna, que es un arte que trabaja cruzando la cerámica y la pintura, y aplicándola de una manera tanto tradicional como contemporánea”.

El Centro Cultural Coreano desea que esta muestra represente una gran oportunidad para conocer las obras de artesanía del artista coreano, y dar a conocer artistas del país asiático y obras de la cultura coreana en España. Por ello, también ha programado diversos talleres que contarán con la presencia del artista.