La dificultad de ser uno mismo

Círculo íntimo. El mundo de Pepe Espaliú
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 26 de marzo de 2017

“Todo arte procede de terroríficos fracasos y terroríficas necesidades que tenemos. Trata de la dificultad de ser uno mismo”. Lo dice Louise Bourgeois en la antesala de la exposición ‘Círculo íntimo. El mundo de Pepe Espaliú’, que sin duda es aplicable al propio artista homenajeado por el IVAM. “Algunos creen que el arte es una forma de entender el mundo. En mi caso, siempre fue la manera de no entenderlo, de no oírlo”, comenta Espaliú en esa misma antesala. De manera que Espaliú persona y Espaliú artista se dan la mano en esa obcecación por hacerse un hueco en un sistema social “impuesto del que estamos excluidos [los homosexuales] con el que nada tenemos que ver”, apostilla.

Círculo íntimo. El Mundo de Pepe Espaliú. Imagen cortesía del IVAM.

Círculo íntimo. El Mundo de Pepe Espaliú. Imagen cortesía del IVAM.

José Miguel Cortés, director del IVAM, resumió el quehacer artístico de Espaliú, ligado a su intensa vivencia personal, como atravesado por “una profunda soledad”. Soledad que atraviesa las 75 obras expuestas en la Galería 1 a modo de círculo, que arranca con referencias a Bourgeois, Cristino de Vera, Robert Mapplethorpe, Marcel Mariën o Joan Brossa, y finaliza con las jaulas que evocan de nuevo a Bourgeois y sus celdas, sin caer en lo siniestro de la artista francesa. “No tiene una visión pesimista, sino que habla de la capacidad de liberación del ser humano”, explicó Cortés.

Fallecido prematuramente a causa del sida con tan sólo 38 años, Pepe Espaliú (1955-1993) hizo de la enfermedad no un estigma, sino un acicate para reivindicar mediante el arte (“mi gran coartada”) su “diferente forma de ser y de amar”, como señaló el propio artista. Diferencia de la que se empapó su corta pero intensa trayectoria, caracterizada por lo “poético y reivindicativo”, subrayó Cortés. Reivindicación más que política “micropolítica”, porque, según precisó el director del IVAM, Espaliú se centró en lo que afecta a nuestras vidas, “pero no de un modo panfletario”. “No grita, sino que lo dice todo con silencios y soledades”, agregó Cortés.

Rumi, de Pepe Espaliú. Imagen cortesía del IVAM.

Rumi, de Pepe Espaliú. Imagen cortesía del IVAM.

La celebración del Día Mundial del Sida (1 de diciembre) y la inauguración de la muestra de Pepe Espaliú no fue pura coincidencia, sino un acto premeditado de homenaje del IVAM a su figura. “Entendemos que su obra no está circunscrita al sida, sino que se refiere a cualquier enfermedad” y al dolor “ya sea físico o psicológico”. Por eso  hay muletas, que lejos de sostener el cuerpo malherido dificultan su andadura dada la pesadez de la pieza, máscaras y caparazones, a modo de refugio frente a esa sociedad “que no nos concierne”, escribe el artista, ni políticamente ni desde el modelo religioso reaccionario contra la homosexualidad.

“Extraña contradicción: dibujar ausencias, definiendo así la más entera presencia”, señala Espaliú poéticamente. Ese tenso diálogo entre lo ausente y lo presente atraviesa igualmente la exposición, dibujando ese círculo en el que parece atrapado el artista que se atrevió a revelar públicamente haber contraído el sida, en unos años en que la enfermedad era objeto de oprobio. “Su obra es un canto a la libertad”, sostuvo Cortés, quien explicó el sentido de las jaulas que cierran el recorrido expositivo como fruto de un encierro siempre abierto.

Círculo íntimo. El mundo de Pepe Espaliú, en el IVAM.

Círculo íntimo. El mundo de Pepe Espaliú, en el IVAM.

En el video ‘El nido’, Espaliú se va despojando de su ropa hasta quedarse desnudo para construir en lo alto de un árbol el nido al que alude el audiovisual. Un nido apegado a la naturaleza íntima y contradictoria de un artista que veía en la desnudez cierta verdad primigenia, de ahí su malestar en la cultura. Y en ‘Carrying’, el artista es transportado en brazos por diferentes parejas de personas, en una acción reivindicativa de denuncia contra quienes marginaban a los enfermos de sida. Al final del trayecto, realizado descalzo, toma tierra mostrando su fragilidad y su fuerza, ya que en la acción desarrollada en su día en Madrid terminó abriendo con sus pies desnudos las puertas del Museo Reina Sofía donde concluía el recorrido.

Toda la obra de Pepe Espaliú se halla movilizada por esa fragilidad del individuo inadaptado socialmente, que encuentra en el arte una forma de mostrar su extrañeza, la dificultad de la que habla Bourgeois de ser uno mismo. Dificultad que, en palabras del propio Espaliú, tenía mucho que ver con el límite existencial “que siempre rondé sin conocerlo del todo”.

Tres jaulas de Pepe Espaliu. Imagen cortesía del IVAM.

Sin título (Tres jaulas), de Pepe Espaliu. Imagen cortesía del IVAM.

Salva Torres

La intimidad de Vera y Victoria

Vera y Victoria, fotolibro de Mar Sáez
Presentación en La Central del Museo Reina Sofía (Madrid)
Jueves 27 de octubre de 2016, a las 19.15h
Exposición en la Galería Kursala (Cádiz)
Hasta el 12 de diciembre de 2016
Próxima presentaciones: París Photo (11 de noviembre), Galerie Clémentine de la Fernonnière de París (12), Murcia (24) y en otras ciudades españolas

“El día que Vera besó por primera vez a Victoria le confesó que era transexual. Fue en un parque. No cambió nada. Durante los cuatro años que pasaron juntas se amaron como nunca antes amaron a nadie. En esa etapa de sus vidas Vera y Victoria dejaron de ser dos personas para convertirse en una. Juntas construyeron un hogar común colmado de sueños y proyectos de futuro. Siempre ajenas a los prejuicios de otras personas se entregaron a su amor”.

El libro ‘Vera y Victoria’ es un diario visual comprendido entre 2012 y 2016 en el que Mar Sáez retrata el universo íntimo de Vera y Victoria. Un universo en el que surgen renovados matices de la riqueza de una relación como la suya. Ni mejor, ni peor que las demás.

Vera y Victoria son dos jóvenes que se conocieron hace más de dos años y se enamoraron. Comparten un proyecto de vida común e ignoran los prejuicios de otras personas. Sencillamente son dos mujeres que se aman. Se complementan, se atraen y se comprenden. Caminan juntas en la misma dirección y, paralelamente, conservan su propio espacio.

Secuencia fotográfica de 'Vera y Victoria', de Mar Sáez. Imagen cortesía de la autora.

Secuencia fotográfica de ‘Vera y Victoria’, de Mar Sáez. Imagen cortesía de la autora.

Vera es vegetariana, está terminando Filología Clásica y le fascinan los animales. Se siente mujer desde la infancia, pero hasta los 18 años no se lo confesó a su familia. Desde entonces, dejó de llamarse Bernardo y ese niño desapareció de su vida. Es activista y se siente orgullosa de su cuerpo. No tiene intención de someterse a ninguna cirugía. Defiende que la identidad sexual está en la cabeza de cada persona y que la reasignación genital es una decisión personal e individual.

Victoria alterna trabajos temporales como camarera. Es un torrente de vitalidad y adora que su pareja le sorprenda y le robe besos cuando menos lo espera.

Vera y Victoria son dos jóvenes de 26 y 22 años que tienen sueños, anhelos, miedos e ilusiones. El proyecto comenzó en 2012 como un diario visual y, tras cada encuentro con ellas, una nueva página se escribe. Se trata de un retrato íntimo de esta joven pareja y de la riqueza de su relación.

El fotolibro ha sido editado por André Frère Éditions y en él han colaborado la Universidad de Cádiz, el Instituto de Industrias Culturales de la Región de Murcia y los ayuntamientos de Murcia, San Pedro del Pinatar y Pilar de la Horadada. El texto de la publicación corre a cargo de Lara Moreno y cuenta con dos ediciones en español-inglés y francés-inglés.

'Vera y Victoria', de Mar Sáez. Imagen cortesía de la autora.

‘Vera y Victoria’, de Mar Sáez. Imagen cortesía de la autora.

Mar Sáez (Murcia, 1983) es licenciada en Psicología y Comunicación Audiovisual, y como fotógrafa profesional lleva a cabo proyectos personales con los que intenta explorar la complejidad de la identidad y la biopolítica intentando hacer un retrato, desde dentro, de las realidades que le preocupan.

Su trabajo ha sido reconocido dos veces con el Premio LUX de Fotografía Profesional (2014 y 2015), en la categoría de Documental, con proyectos sobre transexualidad y en 2015 obtuvo el Premio Dúo Fotógrafo Emergente, la Beca del XV Seminario de Fotografía y Periodismo de Albarracín, fue finalista en el Photon Festival y seleccionada en el V Encontro de Artistas Novos. A su vez ha colaborado con la revista Ojo de Pez y con distintos medios nacionales.

La belleza convulsa de Liliana Maresca

Retrospectiva de Liliana Maresca
Espaivisor
C / Carrasquer, 2. Valencia
Hasta el 15 de abril de 2016

“Busco una fisura hacia otra realidad…Porque esta se agota rápidamente”. Dicho y hecho. Liliana Maresca (1951-1994) encontró esa fisura que buscaba, de tanto intentarlo con su obra transgresora. De manera que se topó bien pronto con la muerte. Tenía 43 años, dedicados a hurgar en la belleza con los materiales punzantes de su intensa, apasionada creatividad. Quería tanta autenticidad, que no dudó en jugar con los límites que separan la vida de la muerte.

El arte es representación, porque de lo real sólo podemos saber por vía interpuesta. Pero Maresca quiso siempre forzar esa representación, con el fin de hallar la esencia de las cosas. Y la esencia, en muchos casos, tenía cierto sabor letal. La galería Espaivisor de Valencia da cuenta de tan excesiva creatividad en la primera retrospectiva de su obra en España. Lo hace mediante fotografías, piezas de escultura, un video, recortes de prensa, escritos a máquina y documentos performance, en los que aflora, por muy distintos que sean los soportes, su vena artística siempre al borde del colapso, del agujero negro que todo lo engulle.

Su intensa actividad en las décadas de los 80 y 90 en la Argentina postdictatorial alumbró exposiciones que tan pronto denunciaban aspectos relacionados con el Descubrimiento de América, como con las abusivas leyes del actual mercado capitalista. Se rodeaba de artistas plásticos, músicos o actores con los que montaba singulares y provocadoras escenografías. Hacía lo propio en su serie de fotografías, realizadas por Marcos López, en las que se representaba a sí misma desnuda tras objetos que parecían subrayar el esqueleto de su anatomía. No era la Frida Kahlo de la columna vertebral rota, pero se asemejaba.

Liliana Maresca en una de sus fotografías performance realizada por Marcos López. Imagen cortesía de Espaivisor.

Liliana Maresca en una de sus fotografías performance realizada por Marcos López. Imagen cortesía de Espaivisor.

“Mi misión es molestar, hacer cosas que sean una patada en los huevos”

En la exposición de Espaivisor hay numerosos recortes de prensa que recogen algunas de sus declaraciones más apasionadas, fruto del sentimiento que revelaba su propio arte. “Yo creo que mi misión en la vida es molestar. Hacer cosas que sean una patada en los huevos”. A punto de morir, casi a modo de testamento, produjo una muestra cuyo título ya manifiesta su inquebrantable pulso vital: ‘Frenesí’. Un frenesí que arramblaba con todo, incluido el sistema que viene a controlar tamaños excesos. “Si el sistema permite la existencia de algo que se escapa de él, es para inocularlo luego”.

Para que tal cosa no sucediera, Liliana Maresca no cejó en su empeño de violentar los límites en cuyo interior yace la paz. O no. “Si nuestros trabajos produjeran violencia es porque ella está en la realidad, en los dibujos animados, en los noticieros, en la calle”. Sabedora de esa violencia que nos habita, más allá de la candidez rousseauniana, Maresca desplegó toda una batería de actividades encaminadas a subrayar ese carácter violento de la naturaleza humana. Violencia que ella sabía destinada a formar parte del propio tejido social.

“Esto que hoy parece delirante, no convencional, va a ser aceptado y dejará la marginalidad”. Maresca parecía anunciar con ello la deriva televisiva, allí donde el asesinato, por seguir a Hitchcock, se instala cómodamente en las casas a través de la pequeña pantalla. Todo es fagocitado por el mercado, salvo el pensamiento en su estado puro. “Desde el momento en que pensás de una manera distinta al resto de artistas te estás marginando”. En esa marginalidad se movió siempre la artista que tomó el propio cuerpo como recipiente de experiencias traumáticas. La primera de todas ellas, aniquilar su yo.

Una de las piezas de escultura de Liliana Maresca. Imagen cortesía de Espaivisor.

Una de las piezas de escultura de Liliana Maresca. Imagen cortesía de Espaivisor.

“Hay que hacerse un yo para hacerlo mierda”

“Uno tiene que ser paranoico. Hay que hacerse un yo para hacerlo mierda”. No sólo el suyo, que sin duda dinamitó a diario poniéndose a sí misma contra las cuerdas, sino los múltiples yoes que la animaban a dejar en calma la realidad. Nadie lo logró, porque Liliana Maresca siguió y siguió profundizando en esa fisura que le transportaba a otra realidad. En una de sus propuestas artísticas, se metió en un ataúd para limpiar los pedazos de mortaja que todavía quedaban dentro. Quería que los ataúdes fueran objeto de una exposición. Y la sola experiencia previa la conmovió. “Al tener que meterme tan dentro de la muerte, te puedo decir que la sentí”.

A Maresca le subyugaba esa experiencia de autenticidad, hasta el punto de llegar a ofrecerse al público para mostrar la simbiosis entre cuerpo y mercado. Un cuerpo que osciló entre el erotismo de su propia desnudez y la provocación ideológica revelada en sus montajes más políticos. Espaivisor se hace cargo de todo ello mostrándolo a pequeña escala, como si toda esa energía desbocada pudiera concentrarse en archivos documentales, imágenes en blanco y negro de gran poder evocador y alguna que otra escultura a modo de brillante ‘Curiosidad natural’ realizada con bronce y calabaza.

Fotografía de Liliana Maresca. Imagen cortesía de Espaivisor.

Fotografía de Liliana Maresca. Imagen cortesía de Espaivisor.

“Quería probar de todo y lo único que me faltaba era matar”

Su hija Almendra, presente en la inauguración, destacó en un aparte para MAKMA el carácter indomable de su madre. “Tuvo instantes de monogamia, pero siempre quiso explorar otras cosas”. Lo hizo con propia vida y, por extensión, con su arte. Y es que arte y vida en la trayectoria existencial de Liliana Maresca se confunden. Lo prueba este testimonio extraído de uno de los recortes de prensa que abundan en la exposición.

“Quería probar de todo y lo único que me faltaba era matar. Entonces por seguridad conseguí un revólver. Salí a caminar por la villa, tipo tres de la mañana. Yo pensaba: ahí me encuentro con alguien que me quiere violar y lo mato. Dormía con todas las ventanas abiertas, la puerta abierta. Nada, no pude matar a nadie”.

Así concebía la vida y el arte Liliana Maresca, artista de culto a quien Espaivisor dedica una retrospectiva que sólo tiene un precedente en Europa: la que le dedicó hace cuatro años la galería Spazio Nuovo de Roma. No hay más vestigio de su obra fuera de su Argentina natal, salvo algunas piezas expuestas en el Museo Reina Sofía de Madrid. Lo demás está en Valencia, donde hasta el 15 de abril permanecerá tan singular retrato de la artista que buscó una fisura hacia otra realidad y la encontró. “Vivía al límite”, concluyó su hija Almendra. Y el límite cedió para finalmente devorarla. Espaivisor contiene sus restos mortales llenos de intensa vida.

Ver noticia en ARTS de El Mundo Comunidad Valenciana

Fotografía performance de Liliana Maresca realizada por Marcos López. Imagen cortesía de Espaivisor.

Fotografía performance de Liliana Maresca realizada por Marcos López. Imagen cortesía de Espaivisor.

Salva Torres

Val del Omar: un cinemista bricoleur

Val del Omar. La mecamística del cine
Laboral Centro de Arte
Los Prados 121, Gijón
Hasta el 10 de enero de 2016

A la sombra cronológica ulterior a la razón lumínica del zoopraxiscopio -ideado por el fotógrafo  e investigador británico Eadward Muybridge en 1879-, el quinetoscopio -gestado por el ingeniero británico-francés William Kennedy Dickson y el conspicuo inventor norteamericano Thomas Alva Edison a finales de la década de 1890- y el cinematógrafo del químico e ingeniero francés Louis Le Prince, amén del popularizado proyector cinematográfico de los hermanos Lumière -patentado en 1894-, se ramifica una incontenible sucesión de personajes decisivos en el devenir genealógico de la cinematografía, erigidos, a la postre, en referencia compartida y consabidos pioneros técnicos. Al respecto, cabe citar a Charles Pathé, Léon Gaumont, Louis Feuillade y al celebérrimo Georges Méliès, quien solidifica un salto cualitativo determinante al supeditar las innovaciones técnicas a un discurso narrativo fundamentado en el ilusionismo y los efectos especiales en pro del entretenimiento popular.

Antecedentes inexcusables para comprender la creación y evolución posterior del lenguaje y las corrientes cinematográficas, nacidas al calor de diversas escuelas estéticas como el Impresionismo, el Surrealismo o el Expresionismo alemán, enmarcadas en plenas vanguardias artísticas, en los albores del siglo XX. Desde entonces hasta nuestros días se ha teorizado, documentado y trazado un rumbo de lectura común que conforma un capítulo más en los gruesos, onerosos y uniformados manuales de consulta de la historia contemporánea universal, dejando a la intemperie del olvido, como si de porciones de materia sobrante sobre la superficie se tratara (rebaba), a excelsos batidores de territorios técnicos inexplorados como el que aquí nos ocupa: José Val del Omar.

Imagen de detalle del collage 'El SER de la galaxias'. Fotografía: Merche Medina.

Imagen de detalle del collage ‘El SER de la galaxias’. Fotografía: Merche Medina.

Gracias a ‘Val del Omar. La mecamística del cine’ -proyecto expositivo itinerante comisariado por Cristina Cámara Bello, conservadora de cine y video en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, que puede visitarse en las instalaciones de Laboral Centro de Arte de Gijón, hasta el próximo 10 de enero- se recupera de los sótanos de la memoria a un diestro ejemplo de artista total que se sirvió del lenguaje cinematográfico para legar una obra -artística y técnica- merecedora de ser glosada entre la más ponderable nómina de creaciones de premonitorios y heterodoxos.

La exposición permite adentrarse en el particularísimo microcosmos artístico de José Val del Omar (Granada, 1904 – Madrid, 1982), deslumbrante cinemista (tal y como prefería considerarse, labrando un neologismo emparentado con los fundamentos místicos que alumbran y perfilan su trabajo), partenaire de los ínclitos miembros de la Edad de Plata de la literatura española, proyeccionista y fotógrafo en las ‘Misiones Pedagógicas’ durante la II República y, a la postre, un bricoleur cinematográfico cuyos ingenios técnicos eran ideados a la medida de su voluntad pedagógico-expresiva.

Imagen de un fotograma de 'Aguaespejo granadino'. Fotografía: Merche Medina.

Imagen de un fotograma de ‘Aguaespejo granadino’. Fotografía: Merche Medina.

‘La mecamística del cine’ revela al espectador una cuantiosa nómina de rudimentos e invenciones, anaqueles de apuntes, procesos de investigación, cuadernos de campo y obra de collage, que ofrecen buena medida de sus inquietudes y su poética prosodia metodológica, condensada en la proyección de su ‘Tríptico elemental de España’, compuesto por ‘Aguaespejo granadino. La gran seguidilla (1953-55), ‘Fuego en Castilla’ (1958-60) y la inacabada ‘Acariño galaico’ (1961-1982), trilogía sublime que registra las vértebras fundamentales del raquis íbero a través de sus corpúsculos elementales: el agua, el fuego y la tierra/barro.

Para la composición de sus neológicas ‘cinegrafías’ (documentales), en el marco de sus ‘elementales’ (género de su películas), y el resto de su trabajo de investigación, Val del Omar patenta diversos hallazgos técnicos, como el ‘Sistema de sonido Diafónico’ (1944), empleado para su ‘Aguaespejo granadino’, instalación de dos fuentes emisoras, ubicadas frontalmente (sonido objetivo-) y a espaldas del espectador (sonido subjetivo de “imantación y misterio”); la ‘TactilVision’, un tipo de iluminación por pulsaciones, cuyo parpadeo reporta una dimensión de corporeidad al objetivo iluminado y que emplea con deslumbrante/sombrío acierto sobre las imágenes religiosas de Berruguete y Juan de Juni, en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid,  para ‘Fuego en Castilla’; el ‘Desbordamiento apanorámico de la imagen’, propiciador de una fuente de emisión visual periférica al rectángulo de proyección tradicional (planteado con fines emotivos a través del empleo de imágenes abstractas); el ‘Sistema VDO bistandar 35′, un sistema economizador de película, compatible con las máquinas de proyección contemporáneas, particularizado por el empleo del espacio entre fotogramas, que permitía incluir dos imágenes horizontales, sin olvidar sus innovaciones técnicas de juventud, a finales de los años veinte, como la ‘Fotografía de ángulos’, el ‘Movimiento de cámara’ (ulteriormente popularizado como travelling) o el empleo de la ‘Cámara subjetiva’. Sucesión de ingenios que ofrecen una buena medida descriptiva del grado de innovación y el inexistente reconocimiento, en consecuencia, de la figura de este oscurecido prócer.

Dos imágenes de la recreación del Laboratorio PLAT. Fotografía: Merche Medina.

Dos imágenes de la recreación del Laboratorio PLAT. Fotografía: Merche Medina.

Cabe destacar de ‘Val del Omar. La mecamística del cine’ la meticulosa y sobresaliente recreación de su Laboratorio PLAT (acrónimo de Pictórico-Lumínico-Audio-Táctil), taller de investigación durante sus últimos ocho años de existencia -al que se traslada a vivir tras el fallecimiento de su esposa, María Luisa Santos, en 1977-, cuyos ingenios, rudimentos y nimios detalles consuetudinarios han sido preservados desde entonces por sus albaceas, María José Val del Omar y Gonzalo Sáenz de Buruaga, hija y yerno del artista respectivamente.

Mirífica y pertinente ocasión para rememorar o descubrir los vestigios de un clarividente, cuyo esencial infortunio debe atribuírsele a implementar su trabajo en los yermos páramos, nescientes y negligentes, de su tiempo/lugar.

Jose Ramón Alarcón

 

MUSAC acoge el V Encuentro #RRSSmuseo

El próximo 14 de Noviembre el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León acoge el V Encuentro sobre Redes en Museos y Centros de Arte: Contenidos y experiencias digitales, para el que todavía está abierto el periodo de inscripción.

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El evento reúne a los responsables de la gestión digital de los principales museos del mundo y supone un punto de encuentro donde debatir sobre las formas de plasmar y divulgar el arte contemporáneo en los entornos digitales emergentes.


Además, se extiende por vez primera al espacio web a través de http://encuentro.musac.es creada con el objetivo de fomentar la participación y el intercambio de conocimientos entre profesionales, en colaboración con CyberPractices Foundation.

También está abierto a la participación de todos los interesados, que pueden compartir sus impresiones en los debates disponibles en este espacio digital y en las redes sociales con el hashtag  #RRSSmuseos. La participación de estudiantes y profesionales será reconocida mediante badges acreditados por el MUSAC, la Fundación UNED y CyberPractices Foundation.

 

PROGRAMA

09:30 h. Apertura de puertas y recogida de acreditaciones y dispositivos de traducción simultánea.

 

10:00 h. Presentaciónpor parte de Manuel Olveira, director del MUSAC, Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León; Francisco Álvarez, director de CyberPractices Foundation y la directora de la actividad, Araceli Corbo.

10:15 h. Estrategia digital, Charlotte Sexton, consultora independiente y experta en estrategias digitales en museos, patrimonio y en el sector cultural en general.

11:00 h.Transformación digital, Conxa Rodà, jefa de Estrategia y Comunicación en el Museu Nacional d”Art de Catalunya (MNAC).

11:45 h. Pausa café

 

12:15 h. Contenidos digitales, Andrew Lewis, Responsable de contenidos digitales de Victoria & Albert Museum.

 

13:00 h. Presentación del Anuario de Cultura Digital AC/E 2015, Javier Celaya, socio-fundador de Dosdoce.com

* En colaboración con AC/E, Acción Cultural Española

 

13:45 h. Presentación del Informe de transparencia y buen gobierno de los museos de Bellas Artes y Arte Contemporáneo 2014, Pilar Gonzalo.

Directora del Foro de Cultura y Buenas Prácticas en España(www.culturaybuenaspracticas.org), trabaja en el Departamento de Comunicación del Museo Reina Sofía.

* Con la colaboración del Foro de Cultura y Buenas Prácticas

16:30 h. Contenidos y comunicaciones: presentaciones + mesa redonda.

Intervienen:
Mar Dixon, especialista en redes sociales y desarrollo de audiencias. Creadora de iniciativas mundiales #AskACurator, #MuseumWeek y proyectos como MusoemixUK y MuseumCamp.

Semíramis González, Máster en Historia del Arte Contemporáneo y Cultura Visual en el Museo Reina Sofía y especializada en teoría feminista y queer aplicada a la Historia del Arte.

Anna Ramos, es coordinadora del proyecto radiofónico en línea @Radio_Web_MACBA y corresponsable del sello ALKU.

José Luis Hoyas, gestor de contenidos de la cuenta oficial de Twitter de Museos de Castilla y León

 

19:00 h. Conversación Plataformas: gestión cultural y gestión de contenidos

Intervienen:
Asimétrica.org
Fundación TyPA
(vía Skype)


INFORMACIÓN PRÁCTICA E INSCRIPCIONES


Fecha: sábado 14 de noviembre de 2015

Horario: 10:00 a 14:30 h. y 16:30 a 20:00 h.

Inscripciones: http://encuentro.musac.es

Precio: 20€ general, 10€ reducida (para estudiantes, desempleados y jubilados), gratuito para Amigos del MUSAC.

Dirige: Araceli Corbo

En colaboración con CyberPractices Foundation; Museu Nacional d”Art de Catalunya, AC/E (Acción Cultural Española)

Plataforma online:http://encuentro.musac.es

Streaming: en directo desde www.musac.es y http://encuentro.musac.es

Hashtag: #RRSSmuseos

Descuento Renfe:

http://musac.es/PDF/DEAC/Descuento_renfe.pdf (si os da error en la web de Renfe, podéis dirigiros a la ventanilla de venta directa de cualquier estación)

Alojamientos: http://encuentromusac.cyberpractices.com/wp-content/uploads/2015/10/AlojamientosRedes_leon.pdf

MÁS INFORMACIÓN y CONTACTO:araceli@musac.es


Dora García. Yo perpetré una Performance

Yo perpetré una Performance. Taller de Performance con Dora Garcia
CA2M-Centro de Arte Dos de Mayo
Av. Constitución, 23. Móstoles (Madrid)
13-17 de julio de 2015
10:00h-14:00h
Impartido por Dora García
Dirigido a profesores y personas interesadas en el Arte y la Educación

El 13 de julio arranca en el CA2M de Móstoles el taller Yo perpetré una Performance, dirigido  por la artista Dora García. Ofrecerá a sus participantes la posibilidad de crear una performance a modo de escena del crimen: elección del lugar, planificación de las actitudes, sopesar contratiempos y sincronizar los relojes.

Cartel promocional del taller Dora García. Yo perpetré una Performance. 2015. Cortesía de CA2M.

Cartel promocional del taller Dora García. Yo perpetré una Performance. 2015. Cortesía CA2M.

Dora García (Valladolid,1965),que actualmente vive y trabaja en Bruselas, es una artista con una trayectoria centrada en la creación de contextos y situaciones que rompen con el tradicional esquema de comunicación entre obra, artista y espectador. Para ello, emplea diversos soportes creativos: dibujo, escultura, fotografía, instalaciones e internet. Su producción, desarrollada tanto en la esfera pública como privada (museos y galerías) refleja un inusitado interés por el teatro de Brecht, las repercusiones de Artaud y personajes como Lenny Bruce, Jack Smith o Guy de Cointet. Sus investigaciones abarcan lo inadecuado como modelo de disidencia, las prácticas artísticas en la construcción de lo subjetivo y el cuestionamiento de las categorías de salud y enfermedad.

La artista, Dora García. 2011. Cortesía de Initiart Magazine.

La artista, Dora García. 2011. Cortesía Initiart Magazine.

Este workshop plantea la importancia del guión a la hora de coordinar los performers y establecer posibles imprevistos. Durante una semana, se planificará y llevará a cabo la acción (parte práctica) así como una vertiente teórica de reflexión en torno a las implicaciones de la performance y los trabajos de los principales referentes de esta disciplina. En particular, nombres de la talla de Allan Kaprow, Óscar Masotta, Katerina Seda, Alex Reynolds y la propia Dora García.

Dora García. Narrativa Instantánea, 2006-2008. Museo Nacional Reina Sofía. Cortesía de: Museo Nacional Reina Sofía.

Dora García. Narrativa Instantánea, 2006-2008. Museo Nacional Reina Sofía. Cortesía Museo Reina Sofía.

Proyecto 3 de Julio. Rápido, vota!

La Asociación de Víctimas del Metro 3 de Julio de Valencia convocó hace unos meses un concurso artístico, con el objetivo de homenajear a las víctimas del accidente y recordar que un hecho así no debe volver a suceder. La Asociación manifiesta que a través del Proyecto 3 de Julio proponen “una intervención artística contra el olvido,  para toda la sociedad valenciana, un proyecto vivo, que perdure en el tiempo y en la memoria colectiva. Que sea un punto de reflexión y de referencia, que marque un hito de cambio en la ciudadanía, que nos recuerde el compromiso de construir una sociedad mejor.”

El jurado, compuesto por Manuel Borja-Villel (director del Museo Reina Sofía de Madrid), Agustín Pérez Rubio (director artístico del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires), Vicente Todolí (Director de Hangar Bicocca de Milán), José Luis Pérez Pont (comisario del proyecto) y Beatriz Garrote (presidenta de la Asociación de Víctimas del Metro 3 de Julio), tras valorar los perfiles artísticos presentados seleccionaron a los siguientes, que ahora presentan sus proyectos:

Equipo Mixuro (Javier Molinero Domingo & María Oliver Sanz)
Diana Larrea Gimeno
Fermín Jiménez Landa & Escif
Javier Núñez Gasco
Anja Krakowski

Los artistas, tras reunirse con la Asociación para conocer de primera mano los acontecimientos, han dispuesto de un plazo para presentar sus propuestas, que pueden ser visitadas y votadas pinchando aquí.  El resultado del voto popular será sumado al de los miembros del jurado, que se reúne el martes 30 de junio por la tarde, donde se determinará la intervención que finalmente será llevada a cabo e instalada en el espacio público en homenaje a las víctimas. Rápido, vota!

Si quieres apoyar la producción de la obra, puedes hacer tu aportación a través de Verkami. Pincha aquí.

Según las bases de la convocatoria, se parte de una concepción de arte en el espacio público desde un planteamiento de convivencia e integración de estímulos, que marca como destinatarios al conjunto de la ciudadanía, no necesariamente especialistas, habitantes de ese entorno. En un momento como el actual, en el que el espacio público es la escena en la que se pone de manifiesto el malestar de la sociedad por la crisis en el modelo de gobernanza,  es importante incidir en la recuperación de su carácter dinámico y la significación no agotada de sus caracteres y posibilidades, invitando a su reformulación y ampliando su campo de acción a través del territorio digital.

El 3 de julio de 2006 un fatídico accidente produjo la muerte de  43 personas y dejó heridas de diferente consideración a 47 más. Desde entonces la Asociación ha mantenido viva una lucha ciudadana para que la memoria de sus familiares sirva para que nunca más vuelva a suceder algo así. Durante estos años manifiestan haber planteado numerosas preguntas que nadie les ha contestado: “Hemos vivido la comisión de investigación más corta de la historia de Les Corts Valencianes con numerosos técnicos vetados y los que no lo fueron, estaban aleccionados. Hemos sufrido indefensión en la fase de instrucción de un juicio que no llegó a celebrarse y también hemos soportado la censura de  la televisión pública valenciana entre otros maltratos.  En resumen, por reclamar responsabilidades hemos soportado el desprecio de un gobierno que sólo ha querido silenciar nuestra voz y la memoria de los que perdimos aquel 3 de julio.”

El próximo 3 de julio de 2015, cuando se cumplen 9 años del accidente, la Asociación de Víctimas ha convocado su última concentración en la Plaza de la Virgen de Valencia, con el compromiso de los nuevos responsables políticos en la Generalitat de investigar lo sucedido y depurar responsabilidades.

Plaza-Virgen-Metro

¿Qué queremos? Igualdad y pluralidad

Hace justo una semana aparecía publicado en la revista MAKMA un artículo de Alberto Adsuara bajo el título “¿Qué quieren?: miradas de mujeres”. El título ya dice mucho de lo que posteriormente será el contenido del mismo, pues a través de esa pregunta, más su posterior respuesta, es presentada en palabras, una opinión sobre una cierta acción que visibiliza el trabajo de las mujeres artistas en nuestro país.

Según el autor, las mujeres no dejamos de quejarnos. Y quejarnos, junto con llorar, es algo que para el patriarcado ha sido muy femenino. Nos quejamos por quejarnos, sin razón y además con vacío de inteligencia. Pues yo le digo, como feminista y progresista, que esto es mucho más que una simple queja, como usted lo plantea, esto es un cabreo. Un cabreo a través del cual exigimos igualdad situando además la idea de diferencia en el centro de nuestra actividad, de ahí que nuestras miradas sean plurales, como también lo son nuestros cuerpos. De esta manera es como dejamos de ser “la mujer”, cuya falta de diferencias, nos equipara a una serie, y cuya singularidad y falta de individualidad, usted nombra en el artículo.

Las mujeres han creado desde el inicio de los tiempos. Otra cuestión es que sus obras hayan sido reconocidas y su huella haya sido respetada por las generaciones siguientes. Y a la vista está que esto no ha sido así porque la historia de cualquier disciplina ha sido escrita desde el punto de vista masculino. La cuestión no es tener un pene o una vagina para poder ejercer o no de artista, porque el feminismo es plural, como lo son nuestros cuerpos, sino que es una cuestión mucho más peliaguda donde intervienen otros intereses. La mirada masculina ha sido la que ha dominado y preservado su estatus dentro de la Historia del Arte, plasmando en los lienzos cuerpos de mujeres desnudas para su propio deleite y disfrute erótico, algo que podemos comprobar a través de un paseo por las salas de un museo como el Prado. Nosotras no hemos entrado a los museos como artistas por derecho propio sino como mujeres desnudas objetualizadas, algo que muy bien denunciaron a partir de los años setenta del siglo XX las Guerrilla Girls y que continúan denunciándolo.

A lo largo del artículo usted coloca a las mujeres en una posición subordinada e incluso nuestras demandas de igualdad las pone en entredicho al cuestionarse que no sabe muy bien lo que perseguimos, si presencia o poder. Yo le digo que ambas cosas. Presencia para que nuestros trabajos sean visibles, y poder, o mejor dicho y utilizando un lenguaje feminista, que el arte sea una herramienta a través de la cual podernos empoderar visibilizándose nuestros trabajos y las diferencias con el patriarcado en los diferentes ámbitos artísticos. Pero no se crea que por tener una vagina nuestro trabajo está vacío de contenido intelectual y que por este motivo para el día 8 de marzo las salas se tengan que abrir para que expongamos únicamente a lo largo de ese mes. No, para nada, pues nuestro trabajo es mucho más que arte hecho por mujeres con toda la carga de negatividad que el patriarcado ha otorgado a la palabra femenino, porque nuestro trabajo es político, combativo y resistente.

Cada mes de marzo se nos recuerda que la igualdad, aunque pensemos que no es una utopía, no es real. Sí, ese mismo día, junto con el 25 de noviembre, en el que aparecen diferentes estadísticas sobre brechas salariales y de cifras de violencia de género y de feminicidio que nos estampan contra la cruda realidad y que nos recuerdan que todavía nos queda mucho camino por recorrer. ¿Nos estamos quejando también?

Como usted sabrá el artículo 26 de la Ley de Igualdad del año 2007 plantea acciones positivas, que no discriminaciones positivas que fomenten la participación de las mujeres en una sociedad que no es igualitaria. Una de esas acciones positivas ha sido el Festival Miradas de Mujeres que usted nombra en su artículo, así como el resto de festivales sobre mujeres artistas y diferentes exposiciones y conferencias que favorecen nuestro empoderamiento. Pero vayamos por partes. Esas acciones positivas, que usted considera que nosotras las imponemos (por cojones) y que nos las paga el papá estado, fomentan la igualdad partiendo de la base de que existe una desigualdad, y a través de la misma acción positiva se pretende que no se prive a la población de un país de poder disfrutar del trabajo realizado por mujeres artistas. Estas acciones positivas abren nuevos caminos, nuevas perspectivas y también nuevas miradas. Nosotras no llevamos ningún tipo de etiqueta en la que se nos identifique como mujeres discriminadas. Para nada, sino que consideramos que nuestro trabajo también es una herramienta para visibilizar la desigualdad de una sociedad patriarcal que impide que nuestras miradas se renueven. Y de eso se trata, de renovación, de regeneración y de que lenguajes anquilosados en el pasado, den paso a fuerzas performativas que produzcan nuevos efectos en la sociedad para dejar de ser lo otro del sistema.

Dentro del mismo artículo usted nombra que tras la finalización del franquismo las mujeres galeristas fueron las que ostentaron el poder en el arte, las mismas que subvirtieron aquello que Dalí consideraba de nosotras y que manifestó en presencia de Juana Mordó: “las mujeres no pueden hacer nada en materia de arte porque les faltan los testículos”. Pero que haya mujeres galeristas importantes en este país, no significa que la igualdad reine en el mundo del arte. Por ejemplo le recuerdo que los grandes museos de nuestro país siguen siendo dirigidos por hombres como es el caso del IVAM, dirigido por José Miguel García Cortés, el Reina Sofía, dirigido por Manuel Borja-Villel, el Museo del Prado dirigido por Miguel Zugaza o la dirección artística del Museo Thyssen que le corresponde a Guillermo Solana. Y sí, las mujeres formamos parte de sus equipos directivos de conservación y de restauración, pero los grandes puestos de trabajo les corresponden a ellos, por lo que tal vez le suene qué es el techo de cristal, tan sutil, apenas perceptible, pero muy duro de romper.

Una asociación como MAV (Mujeres en las Artes Visuales) a la cual le remito, y organizadora del Festival Miradas de Mujeres, cada año publica diferentes informes sobre el panorama artístico actual en el que las mujeres todavía jugamos con bastante desventaja, a pesar de ser muchas más las alumnas matriculadas en las facultades de Historia del Arte y de Bellas Artes. Sin ir más lejos, solamente un 23% de mujeres artistas han expuesto este año en ARCO[1]. Por lo tanto, desde el Festival Miradas de Mujeres y desde el feminismo estamos llevando a cabo prácticas que nos permitan alcanzar una cultura democrática de la que nutrirnos todos y todas. Nosotras ya tenemos claro que tanto nuestros cuerpos, como nuestras miradas son plurales, son diversas, pero en concreto usted no, porque como feministas y plurales no nos califica, sino, más bien y esto es mío, como hembristas, como lo opuesto a machismo porque usted ve quejas femeninas donde yo veo masculinidad herida y molesta. Así que para aclarar términos y posturas, le remito a la definición de feminismo, a su diversidad y a su pluralidad y a sus ganas de expansión.

Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró, junto  a Álvaro de los Ángeles (de espalda), Salva Torres y José Luis Pérez Pont. Foto: Consuelo Chambó.

Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró, junto a Álvaro de los Ángeles (de espaldas), Salva Torres y José Luis Pérez Pont. Foto: Consuelo Chambó.

Irene Ballester Buigues


[1] Informe MAV nº 14: presencia de mujeres artistas en ArcoMadrid 2015
http://www.mav.org.es/index.php/observatorio/informes-y-propuestas

 

Seleccionados en el Proyecto 3 de Julio

La Asociación de Víctimas del Metro 3 de Julio de Valencia convocó hace unos meses un concurso artístico, con el objetivo de homenajear a las víctimas del accidente y recordar que un hecho así no debe volver a suceder. La Asociación manifiesta que a través del Proyecto 3 de Julio, comisariado por José Luis Pérez Pont, proponen “una intervención artística contra el olvido,  para toda la sociedad valenciana, un proyecto vivo, que perdure en el tiempo y en la memoria colectiva. Que sea un punto de reflexión y de referencia, que marque un hito de cambio en la ciudadanía, que nos recuerde el compromiso de construir una sociedad mejor.”

El jurado, compuesto por Manuel Borja-Villel (director del Museo Reina Sofía de Madrid), Agustín Pérez Rubio (director artístico del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires), Vicente Todolí (Director de Hangar Bicocca de Milán), José Luis Pérez Pont (crítico de arte) y Beatriz Garrote (presidenta de la Asociación de Víctimas del Metro 3 de Julio), tras valorar los perfiles artísticos presentados, han seleccionado a los siguientes:

Equipo Mixuro (Javier Molinero Domingo & María Oliver Sanz)
Diana Larrea Gimeno
Fermín Jiménez Landa & Escif
Javier Núñez Gasco
Anja Krakowski

El proyecto entra ahora en una segunda fase, en la que los artistas tras reunirse con la Asociación para conocer de primera mano los acontecimientos, disponen de un plazo para presentar sus propuestas, que serán nuevamente valoradas por el jurado para determinar la intervención que finalmente será llevada a cabo e instalada en el espacio público.

Según las bases de la convocatoria, se parte de una concepción de arte en el espacio público desde un planteamiento de convivencia e integración de estímulos, que marca como destinatarios al conjunto de la ciudadanía, no necesariamente especialistas, habitantes de ese entorno. En un momento como el actual, en el que el espacio público es la escena en la que se pone de manifiesto el malestar de la sociedad por la crisis en el modelo de gobernanza,  es importante incidir en la recuperación de su carácter dinámico y la significación no agotada de sus caracteres y posibilidades, invitando a su reformulación y ampliando su campo de acción a través del territorio digital.

El 3 de julio de 2006 un fatídico accidente produjo la muerte de  43 personas y dejó heridas de diferente consideración a 47 más. Desde entonces la Asociación ha mantenido viva una lucha ciudadana para que la memoria de sus familiares sirva para que nunca más vuelva a suceder algo así. Durante estos 8 años manifiestan haber planteado numerosas preguntas que nadie les ha contestado: “Hemos vivido la comisión de investigación más corta de la historia de Les Corts Valencianes con numerosos técnicos vetados y los que no lo fueron, estaban aleccionados. Hemos sufrido indefensión en la fase de instrucción de un juicio que no llegó a celebrarse y también hemos soportado la censura de  la televisión pública valenciana entre otros maltratos.  En resumen, por reclamar responsabilidades hemos soportado el desprecio de un gobierno que sólo ha querido silenciar nuestra voz y la memoria de los que perdimos aquel 3 de julio.”

Plaza-Virgen-Metro

Tactel Land en el Hotel Urban

Tactel Land, de Ismael Chappaz y Juanma Menero
Ventanales del Glass Bar del Hotel Urban
Carrera de San Jerónimo, 34. Madrid
Hasta el 31 de diciembre de 2015

En vísperas de la inauguración de ARCO, el Hotel Urban, de Derby Hotels Collection, vuelve a apostar por el talento creativo de jóvenes artistas y transforma su fachada en una explosión de color con las ilustraciones de Ismael Chappaz y Juanma Menero. Estas ilustraciones simbólicas y coloristas vestirán durante todo el año 2015 los ventanales del Glass Bar del Hotel Urban de Madrid.

Ventanales del Glass Bar del Hotel Urban con la obra Tactel Land, de Ismael Chappaz y Juanma Menero. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Ventanales del Glass Bar del Hotel Urban con la obra Tactel Land, de Ismael Chappaz y Juanma Menero. Imagen cortesía de Espai Tactel.

De este modo, madrileños y turistas podrán admirar desde la calle o desde el interior del bar esta original obra de arte de los ilustradores valencianos, basada en la modernidad surrealista. ‘La Montaña Sagrada’, obra maestra de Jodorowsky – el máximo exponente del cine esotérico – ha sido la inspiración de las ilustraciones.

Titulada ‘Tactel Land’, la intervención sobre las amplias cristaleras del Hotel Urban refleja la riqueza de la diversidad técnica y la importancia del arte tribal, traducido a un lenguaje contemporáneo y elocuente. Los colores utilizados parecen sacados del videojuego arcade o del imaginario de Super Mario Bros. La obra enlaza con la decoración interior del Hotel Urban, donde predominan las máscaras de Papúa Nueva Guinea, integradas en un diseño sofisticado pero ligado a los orígenes.

En la obra destacan las figuras circulares y las siluetas triangulares que, a su vez, aluden metafóricamente a la localización del Hotel Urban, en el centro del triángulo museístico madrileño por excelencia: formado por el Museo del Prado, el Museo Thyssen – Bornemisza y el Museo Reina Sofía.

Ventanales del Glass Bar del Hotel Urban con la intervención plástica Tactel Land de Ismael Chappaz y Juanma Menero.

Ventanales del Glass Bar del Hotel Urban con la intervención plástica ‘Tactel Land’ de Ismael Chappaz y Juanma Menero. Imagen cortesía de Espai Tactel.