“Rebajar el IVA sería la subvención más justa”

Tras las huellas de Herodoto, de Antonio Penadés
Editorial Almuzara

Una tarde de lluvia un chaval de 17 años que preparaba en una biblioteca pública los exámenes al antiguo COU tuvo un encuentro que marcó su vida. La lectura de un fragmento de la Historia de Herodoto inoculó en él la fascinación por el autor griego y el mundo antiguo. Muchos años más tarde pudo cumplir el  sueño de visitar los escenarios que vieron crecer y pensar a este gran hombre del pasado. A lo largo de dos semanas del otoño de 2009 con la mochila a cuestas, Antonio Penadés recorrió 2.500 kilómetros a lo largo y ancho de Turquía. Fruto de ese periplo es su libro, Tras las huellas de Herodoto. Crónica de un viaje histórico por Asia Menor (Almuzara) elaborado  a lo largo de tres años y que acaba de salir a la luz. Una crónica de viajes a través de los paisajes y los siglos en la que el autor profundiza en la figura y obra de quien se considera fundador de la Historia.

Historiador, abogado y periodista, Antonio Penadés (Valencia, 1970) ha publicado El hombre de Esparta y El declive de Atenas, entre otras obras. Imparte talleres de escritura creativa en el Museo L’iber y preside el Comité de Acción Cívica contra la corrupción, asociación independiente y apolítica que brinda su estructura para que abogados de cualquier punto de España puedan personarse como Acusación popular en procedimientos judiciales por desvío de fondos públicos. Antonio e imparte clases de Literatura en la Escuela de Negocios del CEU.

Detalle de la portada del libro 'Tras las huellas de Herodoto'. Editorial Almuzara.

Detalle de la portada del libro ‘Tras las huellas de Herodoto’, de Antonio Penadés.

¿Cuál es el más valioso legado de Heródoto y por qué siente esa fascinación por él?

Como destaca Gisbert Haefs en el prólogo del libro, lo mejor de él es la forma en que narra aquello que ve y que descubre a través de sus viajes, visitando lugares interesantes y conversando con la gente. Las enseñanzas de Tucídides, Jenofonte, Platón o Aristóteles son también imprescindibles, pero el tono de Heródoto, su gran tesoro, creo que está por encima de cualquier otro autor.

¿Qué cree que opinaría de la Unión Europea y de la situación actual de Grecia?

A lo largo de su Historia nos habla de la hybris (exceso, desmedida) y nos ilustra con ejemplos de individuos y sociedades que, tras alcanzar cotas demasiado elevadas, sufrieron caídas precipitadas. Heródoto nos advierte contra el olvido de la ley del ciclo y creo que, al ver la situación actual de Grecia, lamentaría que los ciudadanos más vulnerables tengan que cargar con sus responsabilidades y también con las de los políticos corruptos y las derivadas de la ambición desmedida de bancos y grandes corporaciones.

¿Cómo pudieron los griegos resistir el empuje arrollador de los persas y cómo sería hoy el mundo si no hubieran resistido heroicamente?

Las ciudades griegas abandonaron temporalmente sus rencillas y se unieron para hacer frente al Imperio persa. Resultaron vencedores en las guerras Médicas gracias a su cohesión y a su superioridad táctica y armamentística. Si hubiesen perdido las batallas de Maratón, Salamina y Platea, los abuelos y los padres de los grandes protagonistas del siglo de oro griego habrían muerto luchando. Siendo una satrapía del Imperio persa, Grecia no habría alcanzado aquella excelencia y probablemente nunca sería el referente cultural y humanístico que fue para Roma. Por tanto nosotros, herederos de todos ellos, seríamos hoy bien diferentes.

¿Qué experiencias y sentimientos cosechó durante su viaje de 2.500 kilómetros tras las huellas de Heródoto?

Ante todo sentí una inmensa sensación de libertad al viajar solo, con la única compañía de una mochila y una guía arqueológica. Era otoño, no había turistas y no necesitaba reservar alojamientos ni prever dónde iba a dormir. Conocía el itinerario pero no los plazos, lo que me permitió una inmersión total en la Antigüedad griega.

Portada del libro 'Tras las huellas de Herodoto', de Antonio Penadés. Cortesía del autor.

Portada del libro ‘Tras las huellas de Herodoto’, de Antonio Penadés. Cortesía del autor.

¿Además de la religión, qué otros rasgos esenciales cree que diferencian a los europeos de los habitantes del Próximo Oriente?

Hay otro ritmo de vida. Los habitantes de la Turquía rural trabajan mucho pero tienen tiempo para todo: para conversar, para comer con tranquilidad, en definitiva para paladear la vida. A los ciudadanos de esto que llamamos Occidente, sin embargo, nos atenazan las prisas.

¿Qué efecto, tanto positivo como negativo, cree que tiene la ficción histórica, novelas y películas, sobre el conocimiento de la Historia?

El balance es positivo, ya que gracias al cine y a la literatura histórica mucha gente ha accedido a unos conocimientos básicos acerca de las civilizaciones del pasado. Quien quiere profundizar en un tema en particular tiene a su alcance un gran abanico de ensayos. Aun así, cuando veo una película de este tipo me pregunto por qué no afinan más con el rigor histórico, algo que no debería estar reñido con el presupuesto ni con la diversión.

¿Cuáles son los  filmes que, en su opinión,  retratan el mundo clásico con mayor belleza y rigor?

Citaría Gladiator, Espartaco, Alejandro, Sinuhé el egipcio, Ágora o Tierra de faraones.

Usted organizó hace más de una década uno de los primeros talleres literarios que hoy proliferan en Valencia y que han dado origen a una nueva generación de escritores. ¿Se puede enseñar a ser buen escritor a cualquiera que desee serlo o hay que tener una propensión, un talento especial?

Sí, desde hace diez años imparto clases de escritura creativa en el Museo L’Iber de Valencia y he podido constatar que hay muchas personas con talento a quienes les falta un impulso en esta tarea tan solitaria y exigente. Resulta muy útil conocer bien las reglas básicas, la importancia del tono y de las estructuras narrativas, el método a seguir y, sobre todo, saber de antemano los errores más frecuentes para evitarlos, ahorrando así tiempo y esfuerzo. Ya han conseguido publicar 25 alumnos, lo que me enorgullece.

¿Cuál es la principal asignatura pendiente del gobierno autonómico valenciano respecto a la cultura? 

Creo en la cultura que surge de forma espontánea. Lo mejor que pueden hacer los políticos es rebajar el IVA cultural, esa sería la subvención más justa, equitativa y necesaria. Es algo que no está en manos del gobierno autonómico, aunque sí les pediría que apoyen el festival Valencia Negra, deficitario para sus organizadores pero beneficioso y saludable para nuestra ciudad.

Antonio Penadés. Cortesía del autor.

Antonio Penadés. Cortesía del autor.

Bel Carrasco

Roa: “Es urgente repasar el fanatismo”

El ejército de Dios
Sebastián Roa
Ediciones B

Turolense afincado hace años en Valencia, Sebastián Roa lleva esta última década sumergido en el pasado, concretamente en tiempos de la Reconquista, que describe con lujo de detalles y documentación en dos novelas: ‘La loba de al-Ándalus’ y ‘El Ejército de Dios’ (ambas en Ediciones B), recientemente aparecida. Ahora trabaja en la última parte de su trilogía sobre la invasión almohade, pues “es urgente repasar el fanatismo que ya nos asoló una vez”, opina. “Esta época me fascina porque una vez te asomas a ella, es imposible resistirte a su encanto. La Edad Media dura mil años, y está llena de matices y detalles inéditos, atractivos y muy novelescos”.

La historia arranca en el año 1174. El imperio almohade, fortalecido tras someter todo al-Ándalus, se dispone a lanzar sus poderosos ejércitos sobre los divididos reinos cristianos.  Frente al fanatismo africano, el rey Alfonso de Castilla trata de lograr un equilibrio que supere las rivalidades entre cristianos y lleve a la unión contra el enemigo común. La constante rivalidad entre los reyes de León y Castilla, auxiliados respectivamente por las influyentes familias de los Castro y los Lara, se verá tamizada por la intervención Urraca López de Haro, y por las maniobras en la sombra de la reina Leonor Plantagenet.

Una trepidante historia de 800 páginas,  minuciosamente documentada y repleta de amores, batallas, traiciones, venganzas y pasiones humanas. Roa invirtió dos años y medio en escribir este relato de largo aliento que combina la ficción con la realidad para conseguir “tramas redondas y personajes totalmente evolucionados”, dice. “La novela es sustantiva. Lo histórico es circunstancial”.

Detalle de la portada del libro 'El ejército de Dios', de Sebastián Roa.

Detalle de la portada del libro ‘El ejército de Dios’, de Sebastián Roa. Ediciones B.

¿Por qué la ha titulado El ejército de Dios? ¿Acaso entonces no eran todos ejércitos de Dios?

En realidad ni todos los contingentes eran ejércitos, ni mucho menos lo eran de Dios. En los reinos cristianos, los únicos combatientes que podemos considerar profesionales eran los miembros de las órdenes militares, que además tenían una motivación religiosa. Las mesnadas seguían al conde, barón u obispo de turno, y estos podían o no concurrir a la llamada de su rey. En cuanto a las milicias ciudadanas solían contar con privilegios -como la fonsadera- que les permitían esquivar sus obligaciones militares. Además, la bula de cruzada solo podía emitirla el papa, y no lo hacía fácilmente. En suma, a un rey ibérico del siglo XII le costaba horrores movilizar tropas y, cuando lo conseguía, el resultado no se parecía mucho a un ejército. El imperio almohade, por el contrario, contaba con varios ejércitos regulares, algo inédito en la Edad Media.  Era privilegio del califa convocar la guerra santa, y los califas almohades lo hacían siempre que afrontaban una campaña importante. Eso implicaba la unión al ejército de combatientes no regulares, como cabilas bereberes, árabes, andalusíes, voluntarios de la fe, etcétera. Auténticos ejércitos de Dios. Desde un enfoque histórico pero también por la cuenta que nos trae, deberíamos entender la diferencia entre el concepto agustiniano de ‘guerra justa’ como mal necesario y el mahometano de ‘guerra santa’ como deber religioso.

¿Qué habría pasado si los cristianos no llegan a ganar la batalla de las Navas de Tolosa?

Imposible saberlo, ya que confluían otras variables. Si nos remitimos a la historia inmediatamente anterior a 1212, podemos conjeturar con un alto riesgo de colapso cristiano. Lo que está claro es que el proceso de reconquista se habría detenido sine die. Mi novela se sitúa en un momento ‘bisagra’ de cuyas consecuencias, en cierto modo, vivimos todavía. Si hubiera ocurrido lo que en Bizancio, hoy podríamos ser una Turquía occidental.

Portada de 'El ejército de Dios', de Sebastián Roa. Ediciones B.

Portada de ‘El ejército de Dios’, de Sebastián Roa. Ediciones B.

En su novela tienen gran peso los personajes femeninos. ¿Las mujeres en esos tiempos ejercían cierto poder político?

Hay claros ejemplos. Más que a fuerza de conquista militar, las relaciones entre los reinos hispanos se sellaban con esponsales, y había damas que no se resignaban a mirar y callar. Un par de ejemplos: la larga trifulca matrimonial entre Urraca de León y Alfonso el Batallador; y el tanto monta, monta tanto entre Isabel y Fernando. Por no hablar de la reina Berenguela o de María de Molina.

¿Qué pasa por su cabeza ante las noticias de la barbarie yihadista?

Esas acciones no tienen que ver con la religión ni con el Islam. Son consecuencia de una serie de factores como la miseria, el hartazgo y la manipulación que ejercen líderes con mucho carisma. En todo caso, la barbarie yihadista que narro en mi novela fue auténtica, se saldó con múltiples decapitaciones y protagonizó una importante destrucción material, pero no procede de al-Ándalus. Nació en la cordillera africana del Atlas, cuna del movimiento almohade. Los andalusíes del siglo XII fueron tan víctimas de ese fanatismo como sus primos cristianos.

¿Cómo interpreta la existencia de la fiesta Moros y Cristianos, revisión festiva de un acontecimiento trágico y sangriento?

Por muy trágico y sangriento que nos parezca ahora un episodio histórico, nuestro deber como seres racionales es mantenerlo en la memoria. Por otra parte sería absurdo renunciar a la historia medieval por juzgarla con criterios morales del siglo XXI. Yo no pondría el punto de mira en una fiesta tan bonita como la de Alcoy, por ejemplo; preferiría acabar con otras manifestaciones lúdicas coetáneas y realmente degradantes, como las que vemos en ciertas cadenas televisivas día tras día, naranja tras limón. Y viceversa.

Algunos historiadores hablan de la convivencia pacífica entre moros, cristianos y judíos en Toledo. ¿Cree que en algún momento o lugar fue posible cierto entendimiento entre las distintas religiones? ¿Cómo imagina el futuro del Islam y su influencia en Europa?

Existió esa convivencia, tanto en el lado musulmán como en el cristiano, pero de forma fluctuante y bajo criterios de subordinación que, por otra parte, ayudaban a mantener el equilibrio. Salvando las distancias, creo que no estamos enfocando bien el encaje del Islam en Europa. Los europeos dejamos atrás hace tiempo la superstición, y hemos de ser cuidadosos con las corrientes que ahora busquen lo contrario.

Valencia cuenta con una cantera de novelistas centrados en la historia antigua.  ¿A qué cree que se debe?

El tamaño de la ciudad ayuda. Valencia es grande, con lo que hay materia prima, pero no es tan grande como para que los novelistas estemos desconectados. Interactuamos, participamos en eventos con cierta asiduidad, generamos actividad… Y luego está la existencia de centros culturales como el museo L’Iber o el extinto Bibliocafé.

Roa.

Sebastián Roa. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

El Cuaderno Rojo: ¡Échame un cuento!

Del Loco al Mundo, de El Cuaderno Rojo
Editorial Acen

Videntes, pitonisas y echadores de cartas proliferan por los canales de televisión y en consultorios de todo tipo. ¿Falacia, superstición, superchería? Se crea o no en el poder mágico y adivinatorio de las cartas del Tarot lo cierto es que poseen un sentido simbólico. Representan los arquetipos esenciales y las fuerzas del destino que gobiernan la condición humana. Una materia de inspiración muy jugosa que el colectivo de escritores valencianos  El Cuaderno Rojo (ECR) eligió como tema de su segundo libro de relatos, ‘Del Loco al Mundo’ publicado por Acen.

“Escogimos las cartas del Tarot por una cuestión numérica”, dice Bernardo Carrión, coordinador del libro y autor de uno de los relatos. “Somos 22 miembros y buscábamos algo de 22 elementos, y mira por dónde, el tarot tenía esa cifra. Son 22 arcanos mayores, numerados de I al XXI, más El Loco, que es arcano mayor pero no tiene número. Por eso el título, ‘Del Loco al Mundo’, El Loco es el número cero y El Mundo el XXI”.

Portada de 'Del Loco al Mundo', de El Cuaderno Rojo. Editorial Acen.

Portada de ‘Del Loco al Mundo’, de El Cuaderno Rojo. Editorial Acen.

“El Tarot es un juego de naipes compuesto por 22 Arcanos considerados mayores y cincuenta y seis menores: 78 en total”, escribe en el prólogo la tarotista Mila Villanueva. “En cada uno de ellos podemos reconocer un arquetipo y, al mismo tiempo, todos ellos se han utilizado como cartas de juego o instrumento de adivinación. (…) “Ya Raimundo Lulio fundamenta su Ars Magna (1290) en el Tarot; y desde Petrarca hasta Fernando Arrabal, pasando por Yeats, Elliot, Kafka, Panero o Isabel San Sebastian, muchos otros han utilizado este juego como fuente inspiradora”.

Entre los autores destacan firmas ya consolidadas, como Vicente Marco, Sebastián Roa, Marta Querol o Miguel Ángel Badal, junto a otras de autores noveles. Todos se inspiran en una de las figuras del tarot para dar rienda suelta a su imaginación.

“Se repartieron las cartas a pura suerte”, indica Carrión. “Cada uno de los autores debía documentarse para que su historia tuviera como hilo conductor, como inspiración o como protagonista el arcano correspondiente. Cada arcano tiene su historia, que puedes encontrar fácilmente en Internet”.

‘Del Loco al Mundo’ es el segundo libro de ECR,  un grupo de creación literaria nacido en 2009. “Nos conocimos en el taller de escritura de Antonio Penadés, que aún se imparte y que este año ha cumplido ya su novena o décima edición. Muchos de esos alumnos hicimos un segundo taller con Santiago Posteguillo y antes de acabar ese taller nos constituimos como grupo en Yahoo. Los nueve del primer ECR acabamos el taller y poco después el grupo aumentó a 11 personas”.

Como colofón a aquella etapa publicaron su primera antología: 11 monstruos por encargo, también editada por Acen. Cada uno escribió un relato sobre el fenómeno de los monstruos. Tras ese libro el grupo se abrió a otros escritores que participaban en las actividades que se organizaban en Bibliocafé: tertulias, liturgias del escritor, mesas redondas. Hace un año el grupo se amplió a 22 y  ahora publica, también en Acen, esta nueva antología que ha duplicado el número de relatos con respecto al anterior. ECR ya tiene un par de proyectos de nuevas antologías en marcha, puesto que hay otras editoriales interesadas en publicarnos.

El libro se encuentra en el Museo L’Iber de Soldaditos de Plomo, en la calle Caballeros.

Artistas valencianos del colectivo El Cuaderno Rojo. Imagen cortesía de la agrupación.

Artistas valencianos del colectivo El Cuaderno Rojo. Imagen cortesía de los autores.

Bel Carrasco