Metrópoli, un instante solidificado

‘Con-vivencias urbanas’, de José Juan Gimeno
Galería Alba Cabrera
C / Felix Pizcueta, 20. Valencia
Inauguración 26 de enero de 2017 a las 20h

En un mundo tan convulso como apasionante, la coexistencia pacífica y armoniosa en las ciudades nos remite a los espacios de con-vivencia que propone José Juan Gimeno (Valencia, 1961) en esta exposición. La singularidad marca el límite entre lo público y lo privado; desdibuja la realidad de lo cotidiano en un envite anónimo que se resigna a interpretar aquellas curiosidades que esconde ante los ojos fascinados del espectador. Esto no es una ciudad, es la ciudad por donde el artista deambula observando cuando la ciudad enmudece y el ocaso asoma, y aguarda hasta que todo y el todo silencian su actividad para dejar la vida solidificada y captar ese instante. Gimeno, apuesta por una soñada quietud donde la linealidad del trazo ordenado del lienzo o soporte se yuxtapone y este ejercicio requiere que el artista agudice sus sentidos “en una búsqueda donde la poética de lo privado y el lugar de paso marca una sinfonía pictórica”, en sus palabras.

Lo primero que observamos es la intencionada ausencia humana, una acción inactiva que cubre de misterio su aguda mirada de la metrópoli. José Juan Gimeno intercala y superpone iconografías donde modula, por ejemplo, dos estaciones que indican la salida y la llegada con dos puntos geográficos distantes en más de 300 kilómetros de distancia. A nuestra imaginación se le otorga el encargo de realizar el recorrido que une a dos ciudades o a dos barrios, en segundos, facilitando en una misma instantánea esta quimera fantástica. Esta particular visión de congregar en una misma obra dos ubicaciones, como se señala, y proponer líneas como ‘excusas visuales’ es una realidad capaz de establecer vínculos cercanos al imaginario cubista.

Se nos descubren escenografías en un paseo que se detiene donde los espacios recobran el anonimato que el antropólogo francés Marc Augé (1935) denominó como “no-lugar”: esos lugares donde la transitoriedad carece de importancia para ser verdaderos “lugares”. José Juan Gimeno convierte lo urbano en un tema recurrente y coincide con Augé en fijar su foco en la configuración de los espacios, esos espacios donde se han definido sin duda por el transitar inexistente de individuos en el momento captado en una iconografía muy característica en su obra.

Una de las piezas de José Juan Gimeno. Imagen cortesía Alba Cabrebra.

Una de las piezas de José Juan Gimeno. Imagen cortesía Alba Cabrebra.

¿Cuál es el sentido de la persistencia de las ventanas que aparecen diseminadas a lo largo de estas pinturas? las ventanas son el elemento que Gimeno utiliza como verdadero ‘paréntesis’, moratorias de las conjeturadas cotidianas y, al mismo tiempo, una extensión de su vida interior recluida a un segundo plano y exponiendo la fachada como plano principal. El literato griego Constantino Kavafis (1863-1933), afirmaba: “Sin darme cuenta me encerraron fuera del mundo”, y es en su mundo donde José Juan nos muestra un mismo patrón que se repite en casi toda la obra de esta exposición: parte de una imagen de un lugar público (tienda, museo, aeropuerto, estación de trenes… ), y la fusiona con un edificio o vivienda particular pero con una forma de acción inactiva. En el cuadro en el que no aparece el espacio público, esa imagen está próxima a una estación o lugar de tránsito que busca sin duda esas Con-vivencias urbanas. La ventana es un motivo visual, es un instante, una escena o un momento significativo donde el tiempo es el comensal del espacio de arte.

Asoma una manifiesta coincidencia que recuerda a la codificada modernidad líquida que el sociólogo, filósofo y ensayista polaco de origen judío, Zygmunt Bauman (1925- 2017), acuñó en la década de los 90. La “modernidad líquida” describe un mundo contemporáneo en un flujo donde los individuos subsisten sin raíces y son despojados de cualquier signo de referencia imaginable e incluso son obviados hasta ser invisibles e inexistentes, como en el caso de las Con-Vivencias Urbanas que dan título a esta muestra. Tanto en las obras de Bauman como en la  obras de José Juan Gimeno, se explora la fragilidad de la conexión humana en su tiempo, sin importar a qué siglo referencia cada uno, poniendo de manifiesto la inseguridad que crea un mundo en constante cambio. La vida dentro del proceso por el cual el individuo pasa a integrarse en el engranaje de una sociedad cada vez más global /local/ glocal, turba la identidad fija y la hace maleable, indivisible este proceso que arrastra la vida. Se torna voluble inquietando hasta tal punto al artista que se cuestiona el desintegramiento de las sociedades colectivas.

En este espacio es donde la con-vivencia de cada día asoma por la ventana en una cambiante fisonomía que adecua a los tiempos y a los habitantes. En una quietud vertiginosa ubica una identidad escurridiza en donde esconde y replica su individual dependencia del otro, y es ahí donde se encuentra la esperanza de crear condiciones de crecimiento sostenible, aumentar la conciencia colectiva positiva por el bien individual a partir del común, en unos versos donde pinceles, materiales y pigmentos trazan y dibujan pura poesía. La técnica que utiliza el artista es acrílico sobre tabla y serigrafía sobre metacrilato, esto le permite crear estratos que integran la entidad del conjunto y fingen el nivel social. El pintor considerado italiano, aunque nacido en Grecia, Giorgio de Chirico (1888-1978), representa obras dentro de la propia obra, característica propia del surrealismo, y aquí podemos establecer un vinculo cercano a José Juan Gimeno, ya que ambos invitan al espectador a participar dando un sentido final de lo representado en cada obra.

Imagino al artista preocupado por la propuesta de una nueva ciudad, la Smart City – ciudad inteligente-  como resultado de la necesidad cada vez más imperiosa de orientar nuestra vida hacia la sostenibilidad. Tal vez esta nueva metrópoli necesite más que nunca humanizarse y convivir con sus ciudadanos digitales, una ciberciudadanía donde la comprensión de asuntos humanos, culturales y sociales relacionados con el uso de las tecnologías conquiste a los pinceles de Gimeno.

Chele Esteve Sendra

Entre entresijos y tejidos

Encreuat de Raquel Rodrigo Baviera
Espai d’Art Colón
C/ Colón 27. Valencia
Hasta el 15 de enero de 2016

Resulta realmente cautivador el proceso mediante el cual el artista, fundamentalmente urbano, reduce su espacio de actuación y presenta su trabajo en galerías, museos, o emplazamientos en los que no “debería” sentirse del todo cómodo. Pero Raquel Rodrigo vive por y para sus “arquicosturas”, piezas artísticas que forman parte de un proyecto que emprendió en 2011 y que le ha llevado a realizar diversas intervenciones por toda la ciudad.

Con Arquicostura la artista borda con punto de cruz las paredes de las calles, creando y reflexionando sobre la ciudad y su entramado urbano, dotando de significados a diversas arquitecturas que han dejado atrás su eficacia. Caminando entre el arte y el diseño, y poniendo en valor el contraste entre la tradición y lo contemporáneo, la artista ornamenta el espacio público con el sentimiento de aquello que nos es íntimo. Bordando a gran escala las fachadas, evoca la idea del hogar como un sitio cálido, tierno y privado, invitándonos a dotar de memoria los espacios públicos.

Cartel de la exposición. Imagen cortesía Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani “Romà de la Calle” (CDAVC).

Cartel de la exposición. Imagen cortesía Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani “Romà de la Calle” (CDAVC).

No cabe duda que la obra de Raquel Rodrigo le es reconocible al público. Por ello quizá la artista comienza su nueva exposición ‘Encreuat’ con una barrera física, una cortina que se debe atravesar, que es al mismo tiempo una de las pieza clave de la muestra. La cortina actúa como catalizador y nos introduce en una serie de actuaciones que difieren, en ocasiones, de los motivos naturales que suelen estar presentes en su trabajo. Aún así, ‘Encreuat’ sirve a Raquel Rodrigo para explorar los diferentes caminos que rodean su cotidianidad y le sirven para enmarcar, con el tejido usado, sentimientos y emociones.

Esta nueva muestra de arte emergente que, como desde 2009, vienen realizando el Espai d’Art de El Corte Inglés junto con la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, y con la coordinación del Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani “Romà de la Calle” (CDAVC) se consolida con su traslado al accesible centro de Colón, en pleno foco de la ciudad Valencia. Para esta temporada todavía esperamos la muestra de otras tres artistas, Rebeca Zurru, Paula Prats y María González, ganadora del XVII Premio de Pintura de la Real Academia de Bellas Artes, que cerrará el ciclo. Una manera de observar como se van entretejiendo (nunca mejor dicho) puntos de inflexión y ciertos torcimientos que un futuro probablemente afectarán al panorama artístico de la ciudad.

María Ramis

“Las dos películas son elementos de memoria histórica”

‘Las ahijadas’, de William James
Centro del Carmen
Museu 2, Valencia
Hasta el 22 de enero de 2017

El Centro del Carmen, en colaboración con Es Baluard Museu d’art Modern i Contemporani de Palma, acoge, hasta el próximo 22 de enero de 2017, la exposición ‘Las ahijadas’, de William James, una singularísima instalación audiovisual -cuya morfología se completa con la contribución fotográfica de Almudena Soullard y diversas instantáneas de archivo privado- que focaliza su atención en parte del devenir biográfico de dos figuras de diverso lustre y soterrada referencia: Natacha Rambova y Natacha Rampova.

La primera, refulgente icono de los oropoles hollywoodienses de los años 20, bailarina y diseñadora de vestuario y decorados, segunda esposa de Rodolfo Valentino y con cuyo ulterior marido, el aristócrata español y comandante naval Álvaro de Urzaiz, se tralada a Mallorca, fijando su residencia en la isla desde 1931 hasta los albores de la Guerra Civil Española. La segunda, artista de cabaret transgénero y activista de referencia en el movimiento LGBT valenciano desde finales de los años 70, víctima carcelaria de la vergonzante Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación  Social y presente paradigma de la lucha sobre políticas de género y justicia social en la ciudad de Valencia.

Con el objetivo de desentrañar las veladas e intrínsecas consonancias que emparentan a ambas conspicuas, Makma entrevista al artista británico, avezado investigador documental sobre las imbricaciones existentes entre la construcción del género y el espacio urbano, quien rubrica en esta exposición un dilatado y perseverante proceso credencial sobre la subrepticia consaguinidad de ‘Las ahijadas’.

Vista general de la instalación audiovisual de 'Las ahijadas'. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Vista general de la instalación audiovisual de ‘Las ahijadas’. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

¿En qué momento o de qué modo se solidifica el germen del proyecto?

Empezó realmente en un proyecto de educación sobre historia oral por parte de Es Baluard en Palma de Mallorca, en un barrio de Palma que se llama Gènova. Los niños del colegio tenían que preguntar a los vecinos mayores sobre el pasado del barrio. Una vecina (María Salomé Juaneda Pujol) les contó que era la ahijada de Natacha Rambova, que había vivido allí. Más tarde, hicieron otra cita y los niños se fueron a su casa para ver la fotografías personales que habían sido propiedad de Rambova -algunas están reproducidas en la exposición, cedidas por ella-.

Posteriormente, Sebastián Mascaró -docente del museo- había oído el nombre de Rambova en otra ocasión, hablando conmigo, por mi amistad con la Rampova valenciana, y él comenzó a preguntar acerca de qué significa el hecho de que compartan el mismo nombre, a pesar de la pequeña diferencia (Rambova/Rampova); entonces, yo le expliqué que, para Rampova, Natacha Rambova era su alias y que en la época de la Transición la gente activista y progresista solía tener nombres de guerra y, así, si tenían problemas con la policía, no podían denunciar a los demás porque nadie sabía realmente cómo se llamaban sus compañeros. Ella eligió Natacha Rampova, aunque al principio era Rambova. La gente la llamaba Rambo y cuando se estrenaron las películas de ‘Rambo’, de Silvester Stallone, lo cambió por Rampova, porque no quería asociarse con esas películas.

Entonces decidimos que era una coincidencia muy interesante. La Rampova valenciana no sabía que Rambova, su heroína, había vivido en España -una parte de su vida desconocida para ella-. Pensamos que esta coincidencia podía formar la base de un proyecto. Esta idea de coincidencia, de casualidad, se ha mantenido durante todo el proyecto por el hecho de que se ha presentado como dos canales de vídeo que no tienen una relación obvia entre ellos, dejándose al espectador el encuentro de los vínculos entre los dos. Y eso es lo que he hecho en el proyecto, dos historias -la de Rampova en Valencia y la de Natacha Rambova en Mallorca-, en las que surgen ciertas ironías, conexiones y temas.

Una cuestión en la que debe repararse es en el propio título de la exposición, ‘Las ahijadas’, cuya nominación puede sugerir diversas interpretaciones, amén de encontrarnos con la figura de la ahijada de Natacha Rambova y entendiendo a Rampova como libérrimamente consanguínea de la primera por emulación. Sin embargo, la figura de la ahijada real no puede equilibrarse con la de Rampova y parece revelarse más bien como una excusa inicial para profundizar en el resto del proyecto.

Sin ella no habría proyecto, porque todo empezó con la ahijada real. Pero, claro, la información que ella tiene sobre Natacha Rambova viene a través de sus padres. Su madre era la doncella y su padre era el chófer del matrimonio y vivían en su casa de Cala Fornells, a partir del año 1933 (incluso tenían que casarse para ir a vivir con ellos para instalarse, aunque ya estaban comprometidos). Toda la información que la ahijada tiene procede de anécdotas y, sobre todo, acerca de lo bien que vivían, sus fiestas, la gente que les visitaba, pero no hay ningún análisis.

Un instante de la instalación audiovisual de 'Las ahijadas'. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Un instante de la instalación audiovisual de ‘Las ahijadas’. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Ambas películas documentales atesoran sentido en sí mismas, funcionan de un modo autónomo. Sin embargo, ¿proponerlas en comunión en esta instalación audiovisual posibilita o exige un espectador proactivo, es decir, que se sumerja en el raquis de cada uno de ellos y esto propicie un análisis acerca de cuáles son los elementos que los cohesionan?

Claro. Se deja al espectador la búsqueda de los vínculos entre las dos. Quería posibilitar una manera de enfrentarse a esta coincidencia o casualidad, porque todo el proyecto se basa en la casualidad, la coexistencia de estos dos personajes que mantienen una relación casi abstracta. También es importante la simetría histórica del antes y el después de la dictadura, por lo que, en ese sentido, se ha pensado para una audiencia española o con un conocimiento acerca de la Guerra Civil, de lo contrario es muy difícil de seguir.

¿De qué modo te documentaste acerca de la figura de Natacha Rambova?

Comencé a estudiar la vida de Natacha Rambova y descubrí que había escrito un ensayo de cuarenta páginas, en el otoño del 36, para convencer a la comunidad internacional para apoyar a Franco -luego nunca se publicó-. Quería leer ese artículo y escribí a su biógrafo, Michael Morris, profesor de Historia del Arte en California recientemente fallecido. Acabamos negociando e hicimos un intercambio de derechos de publicación sobre las fotos de la ahijada a cambio de una copia del texto. Eso ha sido una fuente muy importante, porque ahí cuenta en primera persona todo lo que vio en Mallorca y todas sus ideas sobre las políticas de la República, siendo un monólogo de derechas muy reaccionario. Había que contextualizarlo, entonces entrevisté a un historiador mallorquín, David Ginard i Féron, sin el que tampoco habría sido posible el documental. El cuerpo central del proyecto son extractos de ese texto y él los comenta y contextualiza, siendo muy crítico con su contenido.

¿Conocer y tener una conexión previa con Natacha Rampova te ha influido cuando has profundizado en el devenir de Natacha Rambova y en la búsqueda de parentescos entre ambas?

Yo diría que no. Cuando tienes una instalación que tiene elementos distintos el significado reside en la distancia entre ambos. Lo que sucede, también, es que Rampova tiene una política muy clara, de izquierdas, muy crítica social y políticamente, y luego resulta que Natacha Rambova se casó con Álvaro de Urzaiz, que era monárquico y de derechas y que apoyaba a Franco, por lo que ella apoyaba a los nacionalistas antirrepublicanos. Sin embargo, Rampova viene de una familia muy republicana.

¿Deben considerarse dos figuras antitéticas?

No exactamente, porque Rambova era también libertaria. Esa ironía es muy típica de los procesos de la historia. Cada uno interpretamos la historia como queremos y esto resulta que no es fiable ni objetivo.

Fotografías personales de Natacha Rambova cedidas por su ahijada María Salomé Juaneda Pujol. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Fotografías personales de Natacha Rambova cedidas por su ahijada María Salomé Juaneda Pujol. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

¿Qué cuestiones en común pueden servir de ejemplo de cómo el entorno, la atmósfera y el convulso devenir histórico de cada una de las dos figuras influye decisivamente sobre su actitud vital y política?

Un tema que comparten los vídeos es la reacción (en sí misma) contra la violencia. La diferencia es que Rampova fue víctima (durante las postrimerías del fraquismo) y Rambova era testigo (en plenos albores del Guerra Civil Española). Las reacciones son distintas y tampoco sabemos, más tarde, qué actitud tenía Rambova respecto de la dictadura. No hay ningún testimonio posterior, no sabemos qué pensaba. De todos modos, hay dos cosas muy significativas: una es que nada más llegar a Francia sufrió un infarto y su salud nunca se recuperó durante el resto de su vida; la otra cuestión es que rompió con su marido. Son hechos que sabemos y que están claros. Son hechos significativos, o así me gustaría pensarlo.

Un factor inquietante reside en el hecho de advertir a Natacha Rampova como apriorística émula de Rambova.

Sí. Emula la parte de Hollywood.

La del exotismo orientalista, pero ¿llevado al hiperbolismo para transgredirlo?

Bueno, hay otra ironía acerca de la que tampoco sabemos muy claramente el porqué. Para Rampova es muy importante que Rambova era muy libertaria y pansexual, y es muy difícil llegar a la verdad de la sexualidad de Rambova (yo creo que era heterosexual). Se ha hablado mucho acerca de que tenía una relación con Alla Nazimova, que era una actriz rusa conocida como lesbiana o bisexual y tenía muchos affaires con mujeres y actrices de Hollywood. También existe la idea de que Rodolfo Valentino (su primer marido) era gay, cuestión que yo no tengo nada clara. Insisto en que sobre estas cuestiones es muy difícil llegar a la verdad. La mitad de las mujeres de Estados Unidos estaban enamoradas de él y estamos hablando de una época en la que surge un fenómeno nuevo, que miles de mujeres de todas las clases sociales podían ver la misma imagen a la vez por la llegada del cine. Eso tuvo mucho impacto en la sociedad americana. Todas estas mujeres adoraban a Rodolfo Valentino y él no encajaba nada con la imagen del héroe americano; era extranjero, moreno, exótico y los papeles que le daban también eran así. No era fiable, honesto o abierto, sino una persona dudosa como personaje.

Un fenómeno sobre el que se han volcado las más diversas miradas, siendo especialmente turbia y fascinante aquélla de Kenneth Anger en ‘Hollywood Babilonia’, radiografiando el exceso y la posterior decadencia.

Está claro que los hombres de América le acusaban de maricón, entonces es muy difícil llegar a la verdad de su sexualidad, porque siempre está velada por esta acusación, aunque miles de personas estén convencidas de ello; sigue siendo una especie de icono gay. Parece que los que estaban cerca de Natacha Rambova y Rodolfo Valentino afirmaban que eran absolutamente heterosexuales, pero no lo sabremos nunca, realmente.

Retrato de Natacha Rampova realizado por Almudena Soullard. Fotografía cortesía de William James.

Retrato de Natacha Rampova realizado por Almudena Soullard. Fotografía cortesía de William James.

Sin embargo fue una década propicia para ciertas licencias cotidianas en contraposición a la época que Rampova hubo de padecer en España.

Rampova, hablando de la relación entre Rambova y Valentino, dijo que era un matrimonio para disimular su sexualidad y yo, en base a lo que he leído, no estoy tan seguro. Pero esa es la ironía, que para Rampova era muy importante que su musa fuera pansexual.

Todas esas complejidades o neblinosas dificultades para trabajar acerca de la figura y los archivos de Natacha Rambova no acontecen con Natacha Rampova, en tanto que, además de tu conocimiento próximo sobre su figura, existe una contemporaneidad muy facilitadora. Sin embargo, resulta singular descubrir algunos vídeos y pasajes poco conocidos, recibidos como una sorpresa o revelación para muchos espectadores de ‘Las ahijadas’, a pesar o fruto de su permanente presencia en el mapa del off-off valenciano.

Sí. Realmente creo que el vídeo de Rampova no es para nosotros, sino para la gente que no conoce a Rampo. Veo importante contar esa historia.

Para quien ya conoce a Rampova refrenda algo consabido.

Si, porque es una historia muy interesante y todas sus ideas sobre género son absolutamente actuales, aunque se han formado hace más de treinta años.

Radiografía no sólo las circunstancias político-sociales del país, sino que también es un curiosísimo testimonio de la ciudad.

Es memoria histórica. Las dos películas son elementos de memoria histórica. Esa ha sido otra motivación para desarrollar el proyecto.

Atendiendo a los episodios históricos que vertebran ‘Las ahijadas’, ¿consideras que atravesamos una nueva época de políticas y pensamiento reaccionarios?

Sí. Lo dice Rampo claramente. En el vídeo ella habla de la transversalidad de las luchas políticas y cómo esa idea de transversalidad se ha perdido. Como ejemplo, considera que todas las luchas afectan a toda la comunidad LGBT y tenían que estar presentes en todas las acciones y manifestaciones.

William James durante un instante de la entrevista a propósito de su proyecto 'Las ahijadas'. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

William James durante un instante de la entrevista a propósito de su proyecto ‘Las ahijadas’. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

 

 

Los ángeles caídos de JARR

JARR. Fallen Angels
Galería Cuatro
C / La Nave, 25. Valencia
Hasta el 13 de diciembre de 2016

Hay que estar preparado para el gran milagro, la explosión que anuncia el fin de una era, el fin de la fe y la ciencia. Juntas sucumben ante la fuerza catódica del ojo de Horus. Es el Apocalipsis hipersónico que precede a la llegada del hombre cósmico. En medio del caos, algunos falsos profetas venden su aritmética de la salvación, una fusión del núcleo de la culpa sin remedio, inútil ante lo inexorable. El fin ya está aquí, y el arte es la única escapatoria.

Jarr ya daba muestras de un raro misticismo desde su niñez artística. Entre la premonición y el sarcasmo tenía por costumbre darnos un par de sopapos con el trazo hiriente de sus figuras en medio de un relato simbólico de la realidad; no era un pintor fácil. El gran público aplaudía sus Culonas, vibraba con oros y formulaciones pop al tiempo que algunos coleccionistas se quedaban paralizados cuando, de entre medio de una maraña de objetos, descubrían cuerpos entregados al pecado carnal. Era irreverente como una reacción inevitable ante una sociedad antropófaga, de corrupción insaciable y falsedad suprema.

El bello pintor maduraba su rabia contenida a través del collage, el assamblage, indagando en las pinturas combinadas de Rauschenberg. Era capaz de fijar horas la mirada en la cabeza de la cabra del Monograma, que ejercía sobre él una irradiación neodadaísta de inestimables consecuencias. Acción, reacción, pintura es igual a coser, pegar, taladrar, fundir, marchar, dibujar cincelar, gotear, escribir. Arte, construir una lógica delirante e inédita que hace totalmente consecuente la evolución de su obra a lo largo de más de dos décadas sin tregua.

Obra de JARR. Imagen cortesía de Galería Cuatro.

Bordados I, de JARR. Técnica mixta sobre lienzo, 33×20 cm. Imagen cortesía de Galería Cuatro.

Jarr siempre había estado envuelto en un aura profética y barroca: el pan de oro empapaba su obra de una esencia mística y su peculiar iconografía unía la fascinación del pop con el legado de la imagen devocional como trasfondo. Pero ahora todo explota en un fuego purificador donde los Ángeles Caídos de Rilke se convierten en auténticos Art Toys y juegan un papel vital en la creación de una nueva iconografía cristológica.

Estos seres negros, con alas doradas y ojos seráficos, idénticos en forma y variados en el mensaje, vinculan a Jarr con la tendencia actual del Costum Art que incita a la producción en serie de obras de arte con materiales alternativos. La transmutación de sus figuras es paralela a su nuevo lenguaje, una técnica mixta de figuras construidas y elaboradas manualmente por el artista donde la acción de coser/pintar tiene como fin capturar el tiempo dentro un objeto. De ahí la emoción profunda de sus obras, que hieren suavemente el corazón desde la desnudez, la sinceridad y la inocencia.

Así vemos un palpitante Sagrado Corazón, un Calvario culminado por figuritas de soldados en batalla o una Torre de Babel que se va descomponiendo constantemente a través de la acción de las llamas de las candelas. Sus míticos cubos incorporan ahora el número, que indaga en la herencia pitagórica en el cristianismo, y una delirante interpretación del símbolo animal que une a Plinio, los bestiarios con el repertorio icónico del Pop.

Pitágoras, serie Ángeles caídos, de JARR. Figura manual en lienzo. 42 x 26 cm.

Pitágoras, serie Ángeles caídos, de JARR. Figura manual en lienzo. 42 x 26 cm. Imagen cortesía de Galería Cuatro.

Pero además de esa lectura cósmica Jarr no olvida la base social de su arte, su compromiso con la realidad, por esos sus crucificados llevan las coronas de alambre, en una clara alusión a la masacre diaria de la inmigración.Es la repuesta de este inquietante artista, que siempre juega con el símbolo y la expresión, con el significado y la emoción, ante la injusticia, la desfachatez política, la corrupción, todas las formas de terrorismo y la deshumanización del mundo. El arte como compromiso es el motor de toda su obra, a veces sacrificando el aplauso y con una virulencia estética no siempre entendida.

Me pude dar cuenta que estaba presenciando su propio Big Bang, el punto de inflexión, de regeneración cósmica, tomando como base el mundo simbólico desde los inicios de nuestra civilización: los dioses egipcios, la sabiduría griega, el arte paleocristiano y la imagen devocional.

A pesar de la profundidad de su mensaje, Jarr apuesta por el guiño inocente y lúdico que siempre acompaña a sus obras y empapado de originalidad y una refrescante magia nos promete una nueva era presidida por el arte y la ilusión. Fue así cómo, sin apenas darme cuenta, me sumé al lema #soloelartemesalva.

Alejandro Villar

 

Cristina Ramírez, de la galería del Tossal al Botánico

Cristina Ramírez Bueno
Ganadora de la II edición del Premio de Dibujo DKV-MAKMA

Cristina Ramírez Bueno (Toledo, 1981) es licenciada en Historia del Arte (2005) por la Universidad Complutense de Madrid y Bellas Artes (2010) por la Universidad de Granada, ciudad esta última en la que reside actualmente. Conoció el premio DKV-MAKMA en la convocatoria del año anterior (2015), pero en dicha ocasión no pudo presentarse.

No es difícil de entender, puesto que la propia convocatoria puede que no encaje en determinados momentos de la trayectoria de un artista, e incluso en otros casos, las bases del premio actúen como filtro disuasorio para quien busca la suerte rápida en las artes. En sentido contrario, las mismas bases han resultado ser atractivas para otros artistas que muestran recursos de adaptabilidad y no escatiman tiempo, dedicación, talento, recursos técnicos, y atrevimiento suficiente para salir del encorsetado estigma de dibujar únicamente en condiciones de plena libertad temática.

Cristina Ramírez en el Barrio del Carmen (Valencia)

Cristina Ramírez en el Barrio del Carmen (Valencia).

Lo definiría Goya de manera muy personal: “La fantasía, aislada de la razón, sólo produce monstruos imposibles. Unida a ella, en cambio, es la madre del arte y fuente de sus deseos”.

Deseos que ya en los inicios de la expresión artística se funden con la acción de dibujar relatos y la de relatar con dibujos. Son las primeras pinturas rupestres, y en este sentido, además de Altamira, destacan otros ejemplos, como las barcas y figuras humanas sobre piedras de Bohuslän (Suecia) que representan algún mito, combate o danza de la Edad del Bronce.

El trabajo de Cristina Ramírez pone de manifiesto la idea de la atemporalidad, la reflexión de que ya hubo un “antes de”. Argumentos no le faltan, pues ya el pintor paleolítico exploró cada superficie y cada pigmento para que sus expresiones gráficas perduraran.  Para ello, utilizó varias técnicas, el rociado, el grabado, el estarcido, y por supuesto, el carboncillo. Inspeccionó cuevas y construyó andamios, y como testigo omnipresente, el fuego. Fuego para dar calor y lumbre, pero también para generar un clima que facilita la construcción de historias a su alrededor. Historias de tradición oral a las que el fuego  aporta el calor para que la creatividad popular fluya y sea plasmada gráficamente, pero también historias que piden paso cuando el fuego se apaga y tras ello se alimentan leyendas de tinieblas y dudas.

Apuntes para el proyecto "Negro Humo", de Cristina Ramírez que podrá verse a partir del 16 de diciembre en al Galería del Tossal (Valencia)

Apuntes para el proyecto “Negro Humo”, de Cristina Ramírez, que podrá verse a partir del 16 de diciembre en la Galería del Tossal (Valencia).

Es el punto de partida de ‘Negro Humo’, un proyecto que bucea en la génesis de la expresión gráfica, en lo que inspira la oscuridad y el miedo propiamente dichos como ingredientes notables para generar apólogos, gestas y todo tipo de fantasías populares. Un proyecto que ha supuesto a Cristina Ramírez llevarse el reconocimiento del jurado.

Además de visitar la Galería del Tossal (sala que acogerá su proyecto expositivo) y pasear por el Centro histórico, Cristina Ramírez aprovecha la visita a Valencia para disfrutar de uno de los espacios simbólicos de la ciudad: el Jardín Botánico.

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Cristina Ramírez en el Jardín Botánico (Valencia).

“El premio DKV-MAKMA es un certamen diferente”, confiesa Cristina. “La convocatoria tiene un grado plus de exigencia, está claro, pero para mí es muy abierto, da mucha libertad para trabajar y brinda la posibilidad de profundizar en la relación eterna entre lo gráfico y lo escrito, se le puede dar la vuelta. Personalmente, la propia exigencia temática me alentó a presentar proyecto. Es un premio hecho para un perfil amplio, aunque reconozco que mi trabajo artístico actual está relacionado con el vínculo entre el dibujo y la tradición literaria”.

El proyecto ‘Negro Humo’ no se queda únicamente en el origen, en lo primitivo del fuego y la sustancia gris que le da título. Conforme entra en materia, va desgranando información de ciertas obras de arte míticas que relacionaron lo literario con lo plástico, obras que desvelan el poder de inspiración de artistas de todos los tiempos como es el caso de ‘La Cocina de las Brujas’ (1610) de Frans Francken el joven, y que fue interpretada también por Goya (1797-1798).

“Es imposible reflejar todas las referencias de la historia del arte que me iba encontrando en relación con el proyecto, había que escoger”, confiesa Cristina.

Cristina Ramírez muestra sus instrumentos de trabajo en el Jardín Botánico (Valencia)

Cristina Ramírez muestra sus instrumentos de trabajo en el Jardín Botánico (Valencia).

En lo que respecta al s. XX, “me interesan las alusiones que Ana Mendieta hace al fuego y a las madres primitivas receptoras y transmisoras del saber. Y, en cuanto a la oscuridad, es inevitable citar a Leopold Perutz”, comenta.

Sobre Perutz, Cristina Ramírez basa su argumento con una cita apetecible para guardar en la memoria, referencia extraída de El maestro del Juicio Final (Ediciones destino, Barcelona: 2004).

“El verdadero miedo, el auténtico miedo, es el miedo que siente el hombre primitivo cuando se aleja del resplandor de la hoguera para adentrarse en la oscuridad”.

La cita es como un dardo que da en la diana de ‘Negro Humo’, que claramente gira en torno a esa reflexión, apunta Cristina Ramírez; es una abstracción ante la situación de miedo a lo desconocido y a la provocación que este sentimiento puede ejercer para inspirar y generar historias, mitos o fábulas.

Esa sensación de miedo no existe en ella a la hora de plantear su futuro profesional, pues en la carrera artística, la estabilidad es comparable al día a día de las cavernas prehistóricas, aquellos tiempos en los que proveerse de alimentos era el objetivo primario y en los que la abundancia se festejaría con las primeras pinturas como gesto de alegría.

La misma alegría y soltura que pone de manifiesto en sus trazos de grafito, sea para expresarse en clave crítica, sea para plasmar paisaje u objeto.

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Cristina Ramírez ante una encina en el Jardín Botánico (Valencia).

En el corazón del Jardín Botánico, la calidad de la atmósfera se advierte al respirar. La artista observa la robusta estructura de una encina fabulosa. Da la sensación que la interioriza y almacena en su memoria para plasmarla en cualquier momento. “Es uno de mis árboles favoritos”, apunta.

- ¿Qué representa recibir un galardón como el Premio de Dibujo DKV-MAKMA?

- Cristina inspira, expira, y responde: “Representa una motivación extra, coger oxígeno en un paisaje profesional con muchos obstáculos que superar, es como una provisión de aire puro, aire como el que se respira en este lugar”.

Vicente Chambó

Cartografías de Óscar Carrasco

Cartografías del olvido, de Óscar Carrasco
Galería Luis Adelantado
C/ Bonaire, 6 Valencia
Hasta el 17 de noviembre de 2016

Se dice de la figura del artista que debe mantener su estilo, esa transmisión estética y conceptual que le haga reconocible. Al mismo tiempo no debe perder originalidad, ni tampoco contemporaneidad, la obra creada debería formar parte del momento histórico social, debería ser fruto de las preocupaciones, inquietudes o desvelos del creador. Plasmar estos deberes es un reto diarios que el artista debe salvar de manera continuada en su día a día. Las fotografías de Óscar Carrasco consiguen compaginar todos estos ‘deberes’ y darles una nueva significación.

La exposición ‘Cartografías en el olvido’ se puede observar de dos formas diferenciadas. Una primera en la que posicionarse en frente de la obra crea, gracias al reflejo, una extraña sensación de  inmersión. Al igual que el paisaje ha sido olvidado, el espectador se transforma en un intruso cuya presencia, humana, no acaba de encajar. El segundo modo de observar las cartografías presentadas, hoja de sala en mano, es la forma que permite identificar lugares y la mejor manera de excarbar, solo con saber su aproximación geográfica aproximada, en los recovecos de las estructuras fantasmales.

Club El Cisne Negro. Una de las obras que pueden verse en la exposición. Imagen cortesía Galería Luis Adelantado.

Club El Cisne Negro. Una de las obras que pueden verse en la exposición. Imagen cortesía Galería Luis Adelantado.

Una serie de elementos, como la arquitectura inundada de graffitis, basura y escombros, se repiten y dotan a la imagen de un carácter simbólico. Ese simbolismo se logra gracias a la creación de un muestrario ejemplar de la técnica fotográfica: buen encuadre, luz adecuada y puntos de fuga irreales. A pesar de esa realidad inherente en las piezas, volvemos a trasladarnos a una utópica y extraña materialidad. La fotografía, una vez más, se convierte en el medio que se extiende hacia una nueva dimensión, más allá de la captada por el ojo.

El propio Óscar Carrasco confiesa que le interesa “la ruina como crítica a la civilización y al poder devastador del ser humano, como recordatorio de su vanidad y fracaso ante el tiempo y el entorno”. Es casi inevitable analizar su visión de la sociedad, esa que realiza a través de nuestros vestigios actuales, al igual que los románticos del XIX buscaban respuestas en la pureza de paisajes furiosos. Una analogía dispar con un mismo resultado: la razón del ser humano, que toma forma de construcción aquí, se torna nimia ante la resistencia de la naturaleza.

Vista general de la exposición. Imagen cortesía Galería Luis Adelantado.

Vista general de la exposición. Imagen cortesía Galería Luis Adelantado.

María Ramis

Carla Gabarda obliga a mirar

Violencia & Mass Media
Espai d’Art Nuevo Centro
C/ Menéndez Pidal 15. Valencia
Hasta el 23 de octubre de 2016

Lo que ofrece Carla Gabarda al espectador en su exposición ‘Violencia & Mass Media’ es, ni más ni menos, que su mirada más íntima hacia los conflictos existentes actuales y que afectan, aunque no lo parezca, a todo nuestro alrededor. Esas imágenes que continuamente observamos en los medios, casi cotidianas, que se repiten mientras tenemos la televisión de fondo… Esas de las que no solemos darnos cuenta, o como añade acertadamente María Ángeles Pérez-Martín en el catálogo, “simplemente las (que) apartamos de nuestra mente lo más rápido posible”, son precisamente las que Gabarda trata de desmenuzar y presentar al espectador en el Espai d’Art de El Corte Inglés de Nuevo Centro.

'To the end V'. Imagen cortesía del Centre de Documentació de Art Valencià Contemporani.

‘To the end V’. Imagen cortesía del Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani.

Estéticamente agradables pero conceptualmente incómodos, los óleos de la joven artista Carla Gabarda parecen mantenerse a la espera. El título de la serie ‘To the end’ apunta claramente a esta no-finalización conceptual y remarca el efecto oscilante de la situación política y social perteneciente a esos conflictos todavía sin resolver.

A partir de fotografías periodístícas, Gabarda pixeliza sus desoladores paisajes. Optando por una efectiva descomposición, tanto la luz como las texturas, toman fuerza a través de la aplicación del óleo sobre la madera. Ciudades como Gaza o las sirias Alepo y Homs, se han convertido en símbolos de arquitecturas imposibles donde un característico color ceniza y polvo inunda incluso el cielo. La ausencia de figuras humanas no hace más que agravar la sensación de ahogo, un hecho aparentemente contradictorio pero que consigue su principal objetivo: hacer reflexionar al espectador y obligarle a mirar.

El Ámbito Cultural de el Corte Inglés, la Real Academia de Bellas Artes y el Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani unen esfuerzos, una vez más, para dar cobijo a obras de jóvenes artistas. La temporada comienza con Carla Gabarda que, desde luego, es un claro ejemplo de arte emergente, todavía no contaminado por las propuestas del mercado y que surge a raíz de un reflexión completamente personal.

'To the end I'. Imagen cortesía del Centre de Documentació de Art Valencià Contemporani.

‘To the end I’. Imagen cortesía del Centre de Documentació de Art Valencià Contemporani.

María Ramis.

Antonio Alcaraz y sus espacios industriales

Antonio Alcaraz
Espacios industriales. De la arquitectura a la obra artística
Sala Pintor Rafael Calduch
Villar del Arzobispo (Valencia)
Hasta el 9 de octubre de 2016

De puertas cerradas y huecos rotos, descarnadas fachadas ocultas entre la naturaleza, levantadas junto a la fuerza hidráulica de los ríos; recónditos lugares, hábitats olvidados por el hombre y que el paso del tiempo devora ferozmente. Son así los espacios que retrata con pasión Antonio Alcaraz. Un pintor de arquitecturas, más preciso visualmente que el fotógrafo, más exacto que el proyecto de un ingeniero. Escarba las entrañas del ayer más reciente dejando de lado la pintura de paisaje puro, idealizada y llena de ensoñación para adentrase en un mundo mucho más real.

Ruinas transformadas en poéticos elementos que inmortalizan un mundo inerte, un pasado que hoy se cubre de polvo. Trasladando detalles tanto físicos, arquitectónicos, como las sensaciones de la atmósfera y el silencio que reina tras los muros que cierran campos de auténtica soledad. Telas que en definitiva documentan un pasado que no volverá. (…) Con sus propuestas artísticas relacionadas con la arqueología industrial se suma a los hombres que salieron en defensa del rico patrimonio industrial en la Gran Bretaña de los años sesenta, al grupo de intelectuales procedentes de diferentes campos que protestaron ante la desidia en la que se dejaba algunos monumentos levantados por la revolución industrial. Así fue como surgió esta disciplina a la que el pintor alicantino ha dedicado casi toda una vida artística.

imagen Alcaraz

Más allá de discursos sobre el paso del tiempo o la inconstancia del hombre, la muestra Espacios Industriales. Patrimonio de futuro. Antonio Alcaraz se marca como objetivo principal mostrar el trabajo plástico más reciente del artista, pero, también, de llamar la atención sobre el importante legado patrimonial que ha generado el progreso industrial a través de los restos físicos generados por las actividades productivas de los sectores industriales, los destinados a la explotación de recursos naturales, a la producción de energía, industria química y bienes manufacturados, así como los referidos a transporte y a los bienes y servicios públicos.

En definitiva, su pintura pretende llenarse de otra utilidad que vaya más allá del hecho de pintar. Se trata de hacer reflexionar y debatir sobre la sostenibilidad de ese patrimonio industrial desde un punto de vista transversal e interdisciplinar, pensando en arte, en identidad histórica, en arquitectura y urbanismo, en explotación turística y paisaje. En definitiva, significa sensibilizar sobre la puesta en valor y reutilización de ese patrimonio del que somos herederos mirando siempre al futuro.

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Felisa Martínez

La sala municipal de exposiciones de Villar del Arzobispo, lleva el nombre del artista Rafa Calduch, y su programación  ha sido elaborada por el propio Calduch. En dicha programación, y durante la presente temporada, están previstas exposiciones de artistas como: Mau Monleón, Elias Pérez, Rubén Tortosa o Vicente Ortí, entre otros.

‘Desaparición’ o el límite epitelial de Vicente Talens

‘Desaparición’, de Vicente Talens
Galería mr.pink
Guillem de Castro 110, Valencia
Del 30 de septiembre al 18 de noviembre de 2016
Inauguración: viernes 30 de septiembre, a las 20.00h

Recordemos que en julio Vicente Talens hizo desaparecer una galería. Un acto de ilusionismo matérico de actuación breve que introducía una propuesta conceptual expandida, el principio de algo más grande. Una intervención que nos llevaba ya entonces hasta su nueva exposición en la galería mr.pink que podremos ver a partir del día 30 de septiembre.

Imagen de la pieza 'El bloque', de Vicente Talens, perteneciente a 'Desaparición'. Fotografía cortesía de la galería.

Imagen de la pieza ‘El bloque’, de Vicente Talens, perteneciente a ‘Desaparición’. Fotografía cortesía de la galería.

Una vez más, entrelazando ficción y realidad, Talens pone en cuestión los límites de la realidad más literal a través de un conjunto de piezas excepcionales, muy diferentes técnicamente, interrelacionadas, precisamente, a través del concepto que da título a la exposición: la desparición como punto de unión, principio y fuga de obras que son mucho más de lo que parecen.

Entrar en esta exposición es entrar en el amplio imaginario creativo de Vicente Talens, en su particular iconografía bien conocida, pero también en planteamientos que ponen de manifiesto esa vasta mirada de artista, que cuestiona cualquier imagen suscitada en la realidad cotidana y la extrae para componerla y descomponerla, dentro de ese universo creativo que se ha ido tejiendo a lo largo de los años, las experiencias, las influencias, las lecturas, los encuentros azarosos y la práctica artística.

Imagen de la obra 'Malas influencias', de Vicente Talens, perteneciente a 'Desaparición'. Fotografía cortesía de la galería.

Imagen de la obra ‘Malas influencias’, de Vicente Talens, perteneciente a ‘Desaparición’. Fotografía cortesía de la galería.

‘Desaparición’ es una propuesta multidisciplinar, donde encontraremos desde el cuestionamiento de los márgenes actuales de consumo y mercantilización, tanto de los propios objetos como del arte mismo, como alusiones a diferentes personajes, figuras y artistas que han marcado el universo Talens, desde Zigmunt Bauman, Jarvis Cocker, Jean Giraud o Achielle Bonito Oliva, incluyendo una pieza que nos lleva directamente a uno de las grandes artistas que primero usa la desaparición como forma de depuración ulterior espiritual y pictórica, Kazimir Malévich, o la articulación de otra de las piezas presentadas al modo de Joseph Kosuth; todo esto marcado por una apelación constante a la desaparición. La desaparición como tumba, límite, principio, final, materia y camino; toda una meditación en torno a la huella, al vacío, al rastro, al cuestionamiento de los límites incluso epiteliales, a la caducidad de todo, a lo que queda de los otros y de nosotros, a la fugacidad de la existencia.

Y todo esto sin dejar de lado ese espíritu vital, luminoso, lleno de colorido y de humor, relacionado con esa mirada fascinada y profunda que parece impregnar todo lo que nos muestra Vicente Talens.

Si ‘Desaparición. Pieza n.01′ fue el principio y el fin del primer acto, ‘Desaparición’ es la obra teatral completa.

Fotograma del vídeo 'La piel', de Vicente Talens, perteneciente a 'Desaparición'. Fotografía cortesía de la galería.

Fotograma del vídeo ‘La piel’, de Vicente Talens, perteneciente a ‘Desaparición’. Fotografía cortesía de la galería.

 

Una de Garriris, por Javier Mariscal

Apuntes. Bocetos de una peli de Garriris, Javier Mariscal
Galería Pepita Lumier
Calle Segorbe, 7. Valencia
Inauguración viernes 16 de septiembre a las 20h

La producción artística de Javier Mariscal ha sido expuesta a lo largo de los años en numerosas galerías, museos y ferias de arte internacional y en ciudades como Nueva York, París o Barcelona. Su principal técnica es el dibujo mediante el cual ha sabido elaborar un lenguaje propio a partir de apuntes del natural, de ideas o conceptos de su entorno. Todo ello se transforma en una visión personal que le ha llevado a construir una marca de identidad presente a lo largo de su obra.

En esta ocasión, en la exposición Apuntes. Bocetos para una peli de Garriris, Mariscal continúa con su característica viveza cromática y un diálogo entre diferentes técnicas y soportes que destaca elementos cotidianos y paisajes mediterráneos. El resultado es un visualismo pictórico que apela a las emociones con un aire fresco, mediante la presentación de bocetos, trabajos gráficos de creación de personajes y desarrollo gráfico del guión de la película. Trabajos que suponen un acercamiento a aquellos componentes de un film de animación que suelen pasar inadvertidos.

Por primera vez, se mostrarán obras impresas sobre papel arte firmados por el autor,  también se presentarán impresiones sobre materiales especiales tales como metacrilato e impresiones en blanco y negro intervenidos individualmente por el artista. Asimismo, se muestran obras realizadas sobre papel de algodón de alta calidad que, juntamente con las tintas pigmentadas ofrecen un acabado perfecto y de excelente calidad cromática.

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Cartel expositivo Apuntes. Bocetos de una peli de Garriris.

Su experimentación con estos materiales suponen un paso más en el camino iniciado por Mariscal Portraits y que en unos meses se consolidará con el lanzamiento de impresiones sobre papel, aluminio o metacrilato. Un trabajo maravilloso de unos de los diseñadores gráficos más reconocidos de nuestro país que merece la pena conocer.

El proyecto nos ofrece una visión más personal del trabajo de Javier Mariscal y una de sus series de historietas más famosas, los garriris; a través del cual podremos conocer un proyecto al que el artista ha dedicado tiempo e ilusión. Uno en el que Mariscal lleva  trabajando con constancia y espera materializar pronto en una película de animación y un cómic.

MOLLIS. BOCETO Acuarela sobre impresión en blanco y negro 29,7 x 42 cm (2016)

Mollis. Boceto, Javier Mariscal. Acuarela sobre impresión en blanco y negro. 29,7 x 42 cm (2016)

La presentación del material gráfico al público supone un camino novedoso que acerca el arte digital al exterior. La laboriosidad minuciosa y cariño con el que se cuidan los detalles para dan lugar a un proyecto muy personal e íntimo, que nos permite hacer una introspectiva en el imaginario de Javier Mariscal y conocer desde dentro su trabajo y la materialización de su visión fílmica.

La película narra la historia de unos jóvenes protagonistas de 20 años que a principios de los años 70 deciden tomar un barco hacia Formentera en busca de la libertad, transportándonos a unos paisajes mediterráneos e imágenes de una naturaleza evocadora propia de la época estival, como el mar, los atardeceres y los amigos. Una historia donde ”el tiempo no existe y la naturaleza marca el ritmo de la vida”.

La exposición será inaugurada el próximo 16 de septiembre de 2016 y podrá visitarse hasta el 29 de octubre en horario de martes a sábado de 10.30 a 14.00 y 17.00 a 21.00h.

Todos aquellos que quieran conocer de cerca su trabajo podrán visualizar material inédito relacionado con la realización de un esmerado proyecto de realización de una película. Los asistentes podrán disfrutar de la presencia del artista tanto el día previo como el día de la inauguración.

Imagen de portada: Casa de Dustin, Javier Mariscal. Impresión sobre metacrilato, 126 x 59,4 cm (2016)

Raquel Andrade