El libro de artista, V. Técnicas

El libro de artista, V. Técnicas.

Como es sabido, las técnicas son los procedimientos o conjunto de reglas o normas, con los que se pretende obtener un resultado determinado, en este caso, en el campo de la creación artística, las técnicas requieren de destrezas manuales e intelectuales, y el uso de herramientas con saberes aplicados muy variados. Las técnicas artísticas que cito son un grupo que no pretende ser exhaustivo sino representativo:

Incisiones: Las formas, dibujos o signos se realizan mediante cortes o incisiones con diversos instrumentos cortantes. Pueden combinarse con otras técnicas pero existen muchos ejemplos de libros con esta sola técnica como son las obras de Pedro Nuñez o la española Elisa Terroba. El juego de huecos y ausencias del soporte enriquece la visión de este tipo de libros.

Celos, de José Emilio Antón. Imagen cortesía del artista

Celos, de José Emilio Antón. Imagen cortesía del artista

Manuscrito: La base del libro es la escritura manual, que podrá realizarse mediante diferentes grafismos o por la superposición de varios tipos de escritura. Algunos libros emplean textos reales manuscritos, experimentan con la escritura, olas superponen o trabajan la caligrafía al límite de lo legible, por lo que se acercan a la poesía concreta. Por citar algunos ejemplos, Comment toucher mes boules ou mes yeux, de J. Parant. Está escrito con la mano izquierda con la libertad de un dibujo, Sisters of Menon de Susan Hiller, con escritura automática que evoca al surrealismo, y Re-visió de E. Balcells, trabajo en el que parece referirse a ejercicios de caligrafía en cuadernos escolares.

Dibujo: Una de las técnicas utilizadas más primarias, con variantes de grafito, tinta, etc. Aplicadas por diversos procedimientos.

Pintura: En este caso el libro se realizará mediante técnicas pictóricas utilizando materiales propios de la pintura sobre el soporte elegido: Óleo, acrílico, acuarela, etc. Estarían entre los libros de artista, (en adelante, LA) más próximos a la obra pictórica tradicional de soporte lienzo bidimensional.

Es muy usual en España, como por el ejemplo en las obras de Zush/Evru, que realiza numerosos libros en los cuales acumula pinturas, dibujos y escrituras de su propia civilización, o la pintora española Alejandrina y sus carpetas de paisajes, o las obras de Miquel Barceló con diversas técnicas pictóricas, como lo demuestran sus libros sobre Mali.

Tormentas, de José Emilio Antón. Imagen cortesía del artista

Tormentas, de José Emilio Antón. Imagen cortesía del artista

Fotografía: La utilización de la fotografía es fundamental en los primeros pasos de la historia de los LA, gracias a las obras, ya citadas, de Edward Ruscha y Dieter Rot. A los que podríamos añadir Warhol, Osborn, Boltanski, etc.

Collages: La técnica del pegado de materiales, normalmente papel, que denominamos collage, enriquece las superficies a las que se adhieren con infinitas posibilidades. El español Andrés Nagel, tiene muchos ejemplos de este tipo de libros.

IX, de A. Nagel.

IX, de Andrés Nagel. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Decollages: En contraposición al collage, el decollage desgarra o despega los materiales originarios o pegados en un principio, creando resultados diferentes en la obra final.

Bordado: Con esta técnica, los hilos forman las imágenes sobre el soporte elegido para construir el libro; como las obras de la ya citada artista María Laï, que utiliza la máquina de coser como una máquina de escribir, inventando novelas ilegibles

Objeto-Encontrado: La posibilidad de que lo encontrado sorprenda en contraposición con lo previsto es un eterno juego que se incorpora a los LA.

Ya hablamos de los surrealistas para los que el objeto podía constituir un hecho artístico.

Así un objeto encontrado puede tener el valor de libro de artista al transformarse por voluntad del artista, tal como preconizaban Marx Erns y los surrealistas.

Técnicas de impresión

La más amplia difusión del libro convencional se debió sin duda a la aplicación de las técnicas de impresión que permitieron su reproducción abaratando costes, lógico es que se le dedique un espacio importante dentro de los LA.

Para los artistas creadores de Libros, además de las posibilidades plásticas que aportan estas técnicas, es importante la opción de realizar varios ejemplares del mismo libro.

Tampografía: Las impresiones se realizan por medio de diversas matrices que una vez entintadas pueden presionarse sobre papel u otro material quedando impresa la imagen invertida de la matriz. El uso de estas impresiones permite la elaboración del libro.

Pájaros de plomo, de Arantxa Gir

Pájaros de plomo, de Arantxa Girón. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Calcografía: Se utiliza el grabado calcográfico, en planchas de cobre o zinc y bajo presión de un tórculo apropiado.

Trabajos calcográficos, de Carbajo. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Trabajos calcográficos, de Carbajo. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Litografía: Basada en el desvío recíproco entre sustancias hidrofóbicas e hidrofílicas, (es decir el rechazo o aceptación del agua por las tintas grasas); las zonas que imprimen y las que no imprimen se encuentran en el mismo nivel.

Serigrafía: Se emplea para reproducir textos e imágenes sobre cualquier material. Consiste en transferir la tinta a través de una malla tensada en un marco, el paso de la tinta se bloquea en las áreas donde no habrá imagen mediante una emulsión o barniz, quedando libre la zona donde pasará la tinta.

Un libro de Ángel Sanz, realizado en serigrafía, tiene el curioso título de HAAR, HAIR, ILEA, KOKA, KOSA, LONG, MATI Y PELO, se trata de una edición de 12 ejemplares con serigrafías de diversos tipos de pelo vistos al microscopio; su curioso nombre es la traducción de pelo, a distintas lenguas, que casualmente tienen todas cuatro letras: alemán, inglés, euskera, búlgaro, croata, vietnamita, letón y español.

Electrografía: La utilización de la electricidad para calentar material de grafito y adherirlo al papel se denomina electrografía. Se utilizan máquinas de impresión para realizar trabajos que denominamos copias electrográficas o fotocopias.

La última generación de impresoras ha permitido un salto hasta competir con la obra gráfica tradicional.

Edoi, de José Emilio Antón. Imagen cortesía del artista.

Edoi, de José Emilio Antón. Imagen cortesía del artista.

Como ejemplo, Ophelia, de E. Balcells, 37 variaciones electrográficas sobre el cuadro de Ofelia del prerafaelista Millais.

En la Facultad de BBAA de Cuenca, España, se creó hace bastantes años el Museo de la Electrografía

Offset: Método de reproducción de documentos e imágenes sobre papel o materiales similares, que consiste en aplicar la tinta, generalmente oleosa, sobre una plancha metálica, compuesta generalmente de una aleación de aluminio. Constituye un proceso similar al de la litografía. La tinta pasa de la placa de aluminio al cilindro porta caucho o mantilla para después pasar al papel, ejerciendo presión entre el cilindro porta caucho y el cilindro de presión. Tal vez sea el sistema que más ejemplares pueda elaborar.

Talismán, cuaderno de apuntes, de José Hernández. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Talismán, cuaderno de apuntes, de José Hernández. Imagen cortesía de José Emilio Antón

 

Conferencia de José Emilio Antón, Masquelibros, Madrid, Junio de 2014.
Adaptación y coordinación Vicente Chambó
En la siguiente entrega: LA TEMÁTICA en los LA

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JOSÉ EMILIO ANTÓN, ¿QUÉ ES UN LIBRO DE ARTISTA?
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BREVE VISIÓN HISTÓRICA DE LOS LIBROS DE ARTISTA
http://www.makma.net/breve-historia-de-los-libros-de-artista/
POSIBLES CLASIFICACIONES DEL LIBRO DE ARTISTA
http://www.makma.net/libro-de-artista/
EL LIBRO DE ARTISTA, IV PARTE. MATERIALES
http://www.makma.net/el-libro-de-artista-iii-parte-materiales/

 

Posibles clasificaciones del libro de artista

POSIBLES CLASIFICACIONES DEL LIBRO DE ARTISTA

Una forma inicial de adjetivar un libro de artista, en adelante LA es el número de ejemplares de su tirada. En los siguientes apartados, intentaremos explicar de forma clara y sencilla las diferentes opciones.

Edición abierta.

Las publicaciones de Fluxus y de artistas conceptuales son abiertas, pues en su idea, el libro representa un soporte muy adecuado para difundir propuestas, es una forma de llegar al público. Parte de esas propuestas fomentaban la autorreflexión sobre la propia naturaleza del arte. El concepto desplaza al objeto artístico y el libro editado es un soporte ideal para mostrar sus ideas, convirtiendo esos libros en obras de arte ideológicas.

Boltanski

“Reconstitución de las gestas”, Christian Boltanski. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Para una mayor difusión de sus ideas, lo mejor era llegar a cuantas más personas mejor, por lo que muchas veces las ediciones eran abiertas, es decir se multiplicaban cuando lo requería la situación, abaratando, al mismo tiempo, los precios de su adquisición.

Por lo tanto, la edición abierta de un LA, es aquella que no tiene límite de ejemplares, su vocación es clara: difundir la obra lo máximo posible.

La edición numerada y firmada.

Es una de las posibilidades más frecuentes entre los LA editados. La edición tiene que estar, como hemos dicho, controlada en todos sus aspectos por el artista para que el resultado sea su obra personal.

El número de ejemplares suele ser reducido y en ellos debe identificarse y especificarse la información con que se ha realizado. Cuantos más datos más transparencia. La técnica con que se ha realizado, el tipo de papel utilizado, el gramaje, es importante especificar si se compone de litografías, serigrafías, etc. En cada ejemplar estará la firma del autor y una numeración que indica exactamente el ejemplar de la tirada.

La granada transformada, A. Gorafe.100 ejemplares

“La granada transformada”, A. Gorafe.100 ejemplares. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Los libros seriados suelen estar realizados de varias formas: manualmente, haciendo, una a una  copias de un primer modelo inicial, o autoeditados, mediante  técnicas de reproducción artísticas, como la serigrafía o impresoras o fotocopiadoras de fácil manipulación personal que permitan repetir el ejemplar inicial.

También puede retocarse manualmente cada ejemplar, uno a uno; por todo ello los libros seriados suelen tener un escaso número de ejemplares que se numeraran como en el caso anterior.

"Edoi" José Emilio Antón. Imagen cortesía del artista.

“Edoi”, José Emilio Antón. Imagen cortesía del artista.

El libro como ejemplar único es el que concede y da fuerza a la conocida denominación “libro objeto”, en cuyo caso, el LA, en este caso, ni se edita ni se multiplica de ninguna manera, es una obra única.

Es en éste último caso en donde se pueden aplicar técnicas artísticas con mayor libertad de experimentación, pintura, collage, incisiones, gofrados, perforaciones, etc., siendo fácil encontrar soportes muy variados para su realización como fruto de una mayor libertad creativa, ya que no se tiene en cuenta la posibilidad de que vaya a ser reproducido mediante una edición, y por lo tanto, no hay límites. Se trata de la opción a la que más fácilmente puede acceder un artista plástico a la hora de plantearse la realización de un libro, y se describe simplemente como obra única o ejemplar único.

"Blue", José Emilio Antón

“Blue”, José Emilio Antón, ejemplar único. Imagen cortesía del artista

OTRAS CLASIFICACIONES

Intentar clasificar y definir todos los diferentes tipos de LA es pretender un imposible, es algo que tanto Ángel Sanz como yo mismo teníamos claro, pues tratar de diseccionar todas las posibilidades y sus variantes representaría un trabajo que no podría abarcarlo todo, a pesar de ello, nos atrevimos a plantearlo en un libro.

La editorial LUPI y su editor, que forman parte de una asociación cultural del mismo nombre, creada para experimentar y difundir la parte del arte actual más minoritario: el Mail Art, el arte de acción, la poesía experimental, etc., fue la que nos encargó la realización de un libro divulgativo sobre los LA. Aceptamos el reto de enfrentarnos a lo imposible, a la clasificación de los LA; porque aún sabiendo lo quimérico de la tarea pensamos que tal vez fuera útil iniciar ese camino que podría abrir la visión sobre estas obras no solo a los profanos, sino que, tal vez, daría más ideas a los que se iniciaran en la creación de libros. Nuestra intención no era encasillar, ni ordenar definitivamente, y mucho menos dogmatizar sobre el tema, sino reflexionar sobre la variedad del mundo de los LA.

El libro se editó con el curioso título de: EL LIBRO DE LOS LIBROS DE ARTISTA. Guía de campo de este nuevo género. Un acercamiento multifocal, con diversas propuestas para la clasificación de ejemplares.

Nada más entregar el original, acuciados por el editor, ya se nos habían ocurrido muchas más de las 72 propuestas descritas, pero había que entregar al editor el texto en el tiempo acordado. A las 72 propuestas corresponden 72 LA reales de 20 artistas diferentes que componen una muestra itinerante.

En el análisis inicial de los diferentes LA que hemos podido estudiar, se apreciaba la utilización de todo tipo de materiales desde el barro a los soportes digitales; todo tipo de formas, desde tablillas vegetales unidas, hasta los propios libros editados; todo tipo de técnicas artísticas y además libros participativos, de instrucciones, efímeros, comestibles… o libros instalación. En fin una tarea dificil a la que enfrentarse, pero muy enriquecedora.

Felipe Ehrenberg, nos escribió desde Sao Paulo, diciendo:

“Este libro reúne datos sobre el género, brindando información en torno a la libertad creativa que se dan los artistas para aplicar las más variadas técnicas y oficios. Difícil, que no imposible, clasificar y definir los diferentes tipos de Libros de Artista que surgen todo el tiempo. Por algo se empieza. Para eso, este libro es imprescindible”.

Palabras alentadoras como las de Felipe Ehrenberg nos dieron ánimo para seguir analizando los LA.

En cuanto a la descripción de las tipologías, lo primero y básico es la FORMA.

A lo largo de la historia, el soporte de la escritura evoluciona adoptando diferentes formas. Alrededor del año 1.200, en las bibliotecas de Fez, Gaza o Damasco coexistieron simultáneamente rollos, códices, libros en papiro o pergamino. Estas posibilidades, y  otras muchas, han permitido la transmisión del saber en cada época y, ahora, pueden ser revisadas por los creadores de LA. Empezamos, pues, ésta posible clasificación atendiendo a la forma adoptada por el libro.

Tablillas:

Es uno de los formatos más antiguos usados para la transmisión de ideas. Soporte de escritura fueron las placas de bambú, madera, hueso, concha, arcilla o metal cubiertos en ocasiones de cera, barniz, yeso, y otros materiales.

Las tablillas de barro cocido sumerias, con incisiones de escritura cuneiforme se sitúan

en el inicio de la transmisión escrita de datos. Sobre tiras de bambú unidas entre si, por finas cuerdas, se escribían epopeyas, en lengua brahmi, en el sur de la India

Las tablillas son una de las formas actuales también para la realización de LA.

"Apuntes hermeticos", Ángel Sanz. Imagen cortesía de José Emilio Antón

“Apuntes hermeticos”, Ángel Sanz. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Rollo:

El rollo, que podía ser de diversos materiales flexibles, escritos o pintados, ha sido usado en diversas culturas, desde las orientales como Japón o China a Egipto o Roma, y hemos identificado dos variantes posibles:

Rollo anopistógrafo: El texto o la obra plástica, está realizada sólo en una de sus caras.

Rollo opistógrafo: El texto o la obra plástica, está realizada por las dos caras del rollo.

El rollo se producía alrededor de un eje que podía ser de madera o metálico y en el caso de ser carta o comunicado se sellaba con el lacre y sello de quien enviaba el comunicado. Ejemplos de obra contemporánea son Roll poster de Sanguinetti (1980), un rollo impreso en serigrafía con 40 ejemplares, y en España, Genomatría de Eduardo Scala o Obertura -realizado por quien suscribe- en un rollo de música para gramola antigua reutilizada (7 m. de longitud).

"Obertura", José Emilio Antón. Cortesía museo de Ourense.

“Obertura”, José Emilio Antón. Imagen cortesía Museo de Ourense.

También son rollos de gran importancia en la historia los Torah de la cultura hebrea, algunos con importantes protecciones de gran valor artístico. Estos rollos se custodian en compartimentos especiales de las sinagogas de todo el mundo orientadas hacía Jerusalem y durante su lectura los varones tienen que ir con la cabeza cubierta.

Desplegable.

Al abrirlo se puede desdoblar en diversas direcciones por los diferentes plegados no uniformes. Algunos libros desplegables pueden estar pensados para situarse en paramentos verticales, funcionando a modo de cuadro.

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“Alejandrina”. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Desplegable en acordeón.

Es el libro que despliega sus páginas dobladas normalmente de forma uniforme, en una sola dirección, este plegado de páginas se asemeja al instrumento musical llamado acordeón, de donde toma su nombre.

Ya hablamos anteriormente, -refiriéndonos al Mail Art- que este formato servía para hacer una obra colectiva mediante el envío de una obra a un artista para que éste pudiera añadir una nueva obra para enviarla al siguiente artista, y así sucesivamente hasta formar un desplegable múltiple de imágenes de diferentes artistas.

Se trata de una fórmula práctica y sencilla, y es muy frecuente en los artistas que pretenden realizar un proyecto colectivo.

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“Bodegón”, Equipo Crónica. Imagen cortesía Biblioteca Nacional.

Pancarta.

Superficie flexible y bidimensional de gran formato que transmite un mensaje claro y directo.

Aplicado a los LA, serían aquellos que transmiten sus propuestas plásticas en superficies bidimensionales de dimensiones superiores a lo normal.

Códice.

Varias hojas de forma cuadrangular unidas entre si por uno de sus lados, la forma de ésta unión da lugar a los diversos tipos de encuadernación.

El voluminoso papiro dejó paso a las hojas de pergamino cosidas, al estilo de los codex romanos, por un lateral, dando inicio al libro normalizado.

El códice se impuso en occidente desde la edad media y ahora es la forma más usual del libro en todo el mundo.

Silueteado.

Olvidando el tradicional formato rectangular, el libro es recortado de diferente forma adoptando la imagen externa deseada por el autor.

Hay formatos triangulares o pentagonales, las esquinas pueden estar redondeadas o adquirir formas complejas, pero por regla general uno de los lados posibilita su apertura y funcionamiento.

Pop up.

Dentro de los libros editados existen los que en la arquitectura interior de sus páginas permiten juegos de movimiento o desarrollos tridimensionales que salen del formato inicial normalizado. Existen muchos ejemplos en los cuentos infantiles. Para niños y para adultos los libros de David A. Carter, como “El 2 azul”, o “El punto rojo”, son un prodigio de imaginación y pueden considerarse LA editados.

El artista chileno Pedro Núñez, cuya obra “De un barrio a otro”, es un ejemplar único que doblando las páginas en pop-up y recortando por medio de cientas de incisiones crea una escultura tridemensional, o en Cuaderno leído I, en la que partiendo de un cuaderno Moleskine interviene con técnicas de origami y pop-up.

"Física", Ángel Sanz (1993). Imagen cortesía de José Emilio Antón.

“Física”, Ángel Sanz (1993). Imagen cortesía de José Emilio Antón.

Caja-Contenedor.

Caja receptora de elementos bi o tridimensionales que pueden estar sueltos o unidos y permiten una lectura continuada como si de páginas se trataran.

Ya hablamos de la gran influencia de Duchamp en este campo, con la utilización de cajas como alternativa al libro encuadernado, obras como las ya citadas “la Caja verde” y “Boîte-en valise” (1935-1941) y las imaginativas cajas de Cornell.

A las mencionadas, habría que añadir las cajas de Weiner, “Quelques choses” (1992) y “On Kawara 247 mois/247 jours” (1993) y los libros-caja de la española Pilar Lara, recientemente fallecida, con obras como “Fragmentos”, “Mirador al valle” o “Soldadito español”. Es, por tanto, la caja-contenedor uno de los formatos con más posibilidades de asombrarnos.

Libro escultórico.

Se trata de una obra tridimensional que imposibilita la lectura interna para potenciar una lectura global de su aspecto externo, probablemente lo que más cercano al concepto anterior de libro objeto, ya que ha perdido la facultad de mostrarnos las páginas que podría contener y se muestra en definitiva como una escultura.

Como muestra las obras de Joseph Beuys: “Filzpostkarte” y “Holzpostkarte”

Libro Joya:

Su pequeño formato permite su portabilidad, adecuándose, por su aspecto, para ser lucido como una joya. En general, su contenido puede relacionarse con el recuerdo (íntimo, religioso o material).

Son muy interesantes los libros joya de la italiana Elisa Pellacani, como “Icaro”, colgante de plata de 4 páginas de edición abierta.

"Icaro", Elisa Pelacani. Imagen cortesía de José Emilio Antón

“Icaro”, Elisa Pelacani. Imagen cortesía de José Emilio Antón

Digital.

Para su realización y su lectura son necesarios medios informáticos. El libro, se convierte en un elemento virtual alejado de los soportes físicos tradicionales.

Puede visionarse mediante marco digital, pantalla de ordenador  o proyector.

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Ver artículo relacionado 1: http://www.makma.net/jose-emilio-anton/

Ver artículo relacionado 2: http://www.makma.net/breve-historia-de-los-libros-de-artista/

Imagen de la portada “MIERDA DE ARTISTA”. Piero Manzoni (constaba de 90 cajitas) La leyenda dice: “Contenido neto 30 gramos, conservada al natural, producida y enlatada en mayo de 1961”.

 

Conferencia de José Emilio Antón, Feria Masquelibros, Madrid, junio de 2014.

Coordinación y adaptación Vicente Chambó.

 

 

José Emilio Antón, ¿Qué es un libro de artista?

José Emilio Antón, ¿Qué es un libro de artista?, reflexiones sobre las diferencias con otras propuestas y sus posibles clasificaciones.

Para empezar por lo elemental, lo haré con la definición de lo que es un libro de artista en adelante LA. Ello puede sentar las bases para una reflexión conjunta, porque siempre me encuentro con la duda de si estamos hablando o pensando en lo mismo cuando nos referimos a terminologías sobre el LA.

El LA no es un libro de arte, es una obra de arte en sí. Ésta afirmación viene a ser la respuesta más clara y breve a la pregunta inicial: ¿Qué es un libro de artista?

El LA es una obra de arte, concebida y realizada por un artista plástico o poeta visual en su totalidad o con un control total en la posible edición de su obra. La cualidad artística de los LA es la diferenciación fundamental con lo que podríamos denominar “libro común”.

1-J.E. Anton-Orinegre

Título: Orinegre. José Emilio Antón.

Se trata de un medio de expresión plástico surgido en la segunda mitad del s. XX, que cuenta con parámetros nuevos, diferenciados de la pintura, de la escultura o de las obras literarias editadas, y que hacen que el LA sea considerado un género artístico propio, independiente de los demás géneros; un género fundamentalmente interdisciplinario, como lo fueron en su momento la opera, el cine y el cómic hasta que se convirtieron en nuevos géneros artísticos.

Un gran libro. Evru, 1989

Título: Un gran libro. Evru.

El libro común es un producto industrial que puede contener obras de arte, fotografías, ilustraciones e incluso obras insertadas, pero no es una creación artística concebida como obra de arte.

Sin embargo de éste libro común los artistas plásticos toman el formato y el soporte.
La continuidad que proporciona el paginado con la introducción del factor temporal, que se va sucediendo al pasar las páginas en una secuencia deseada (tiempo que también incorporan otros géneros de las artes del s. XX, videoarte, performance, cómic o acciones multidisciplinares). El juego participativo del lector / manipulador. El componente sensitivo, táctil, olfativo…

Gabriel García Ramos. Visual.

Título: Visual. Gabriel García Ramos.

Y al mismo tiempo, valora, también, del libro común otros factores como la economía en su producción, la portabilidad y fácil manejo o su gran capacidad difusora y democratizadora de la cultura, que ha convertido al libro en el símbolo universal del conocimiento.

Los artistas siempre han sentido fascinación por el libro, siendo tradicionales colaboradores del mundo editorial, por medio de miniados, grabados, ilustraciones, fotografías, diseños de portadas, etc.

Sentadas estas definiciones básicas llegamos a los dilemas sobre el LA:

Primer dilema sobre el LA.  El formato y el soporte.

El movimiento Fluxus tuvo un gran éxito, en los años 50, en la difusión de sus ideas utópicas mediante la edición de sus libros. Sus publicaciones y libros-caja y su sistema de distribución, facilitaba la difusión de sus planteamientos ideológicos. Maciunas, Vostell, Filliu, Beuys, y obras como “Camaradas obreros, vayamos hacia la última batalla decisiva“, de De Filippi; inician, junto con Ruscha y Roth, el concepto del LA, influyendo en los artistas actuales en la realización de sus ediciones.

4-Fluxus

Portadas diversas. Fluxus.

Además, hubo otros muchos artistas que realizaban happenings, performances y otras artes de acción, se trataba de activistas comprometidos que deseaban desarrollar un espíritu crítico al servicio de la sociedad y que encuentran en el libro un soporte ideal para difundir sus consignas ideológicas que perduraran en el tiempo más que sus acciones, que evidentemente eran efímeras.

5-Beuys

Portadas diversas, Joseph Boeuys

Los libros servían para estos artistas de estudios previos o de agendas de trabajo, también de guiones, o incluso servían para registrar, archivar y divulgar la acción posteriormente. Por lo tanto, el libro de formato tradicional era ideal -por su tamaño y bajo coste- para la difusión de estas obras que se constituyen ya en auténticos LA.

De ahí que algunos iniciadores teóricos del LA opinaran que los LA, tenían que aproximarse lo más posible al libro común, utilizando los materiales y formatos propios de los libros editados y evitando los materiales extraños o las formas exóticas.

La realidad, como se puede ver en una exposición o una feria de LA, supera con creces ésta idea, porque la libertad creativa y las múltiples posibilidades técnicas, tienen como resultado una enorme variedad de obras y acabados. Así que acotar la creatividad de los artistas imponiendo formatos y soportes establecidos es una disminución de la libertad creativa y es en si misma una idea negativa. Tal vez olvidaban esos teóricos, que los libros en formato códice occidentales no han sido los únicos soportes usados y que la información ha tenido a lo largo de la historia múltiples formas y soportes para poderse trasmitir.

A lo largo de los siglos, la humanidad nos ha legado una amplia muestra de posibilidades, una enorme variedad de soportes de la escritura que ha servido de inspiración para los artistas. Nos podríamos remontar a los pictogramas de las cuevas prehistóricas, a las tabletas de barro sumerias del año 2.300 a.c., los papiros egipcios, las tablas enyesadas griegas, las tablas enceradas romanas, las tablillas tibetanas, los rollos japoneses, las diversas placas metálicas y a materiales vegetales diversos, conchas, huesos, vitelas, y por supuesto, el papel.

Disco de Festos

Disco de Festos

El libro de artista, es por lo tanto, una obra de arte realizada por un artista visual que utiliza, para elaborar su obra, el formato del libro actual normalizado, o que se inspira en cualquiera de los soportes históricos de la transmisión escrita.

7-Torah

Torah. Otros formatos.

Como ejemplo de ésta utilización actual de soportes históricos podríamos citar la obra de Gérard de Brénnel.

Segundo dilema. La propia denominación de los LA.

Otra posible confusión es la denominación de libro objeto a todo aquel LA que no se amolde a los formatos tradicionales del libro industrial, a todos los que se salgan de la norma de una edición industrial. Las publicaciones, anteriormente citadas, de los Fluxus o de los artistas de acción, si cumplían de alguna manera estas normas, pero la variedad actual escapa a esa rígida mirada, y así han pasado a denominar de forma global a todos los LA, Libros objeto. Pero, creo, que esa denominación no se debe usar.

Ángel Sanz. El libro de las carreras.

Título: El libro de las carreras. Ángel Sanz.

El diccionario de la RAE (Real Academia Española de la Lengua) indica que la palabra objeto viene del latín: Obietus y lo define como:  “Todo lo que puede ser materia de conocimiento o sensibilidad de parte del sujeto, incluso de este mismo”,  o como segunda acepción, “Aquello que sirve de materia o asunto al ejercicio de las facultades mentales”.

Otra definición sería: “Cosa, especialmente la de carácter material”. O sea que cualquier cosa material o de conocimiento es un objeto, por lo que podemos definir como objeto a todo tipo de libros desde un texto de mecánica o las poesías de José Emilio Pacheco o un libro sobre Velázquez. Por lo tanto es una indefinición total llamar libros objeto a lo que es simplemente un libro de artista.

Ahora bien, las obras que denominamos genéricamente libros de artista tendrían que tener una ampliación en su definición con los subgrupos a los que pueden pertenecer, añadiendo unas características que las definan más concretamente.

El LA puede tener la forma, imagen y características cercanas al libro común, con la posibilidad de poder ser hojeado, o bien que se renuncie a parte o a toda capacidad transmisora de información y del factor temporal y participativo en beneficio de potenciar la imagen tridimensional o escultórica.

También puede ser un ejemplar único, seriado o editado y puede estar realizado en muy diversos formatos o con muy diversos materiales.

Por lo tanto, a la denominación genérica de LA habría que añadir alguna característica más que pudiera clarificar y ayudar a definir mejor lo que es: un obra de arte.

Tercer dilema. Las diferenciaciones del LA con el Libro ilustrado.

El libro ilustrado es primordialmente literario, la aportación plástica de los artistas e ilustradores, por muy relevantes que estos sean, es siempre, una colaboración que apoya al texto del escritor. Como afirmaba Matisse: “El ilustrador siempre ejercerá de simple acompañamiento, como un segundo violín en una orquesta”.

En el libro ilustrado, el artista plástico está, -por tanto- al servicio del texto literario. El LA debe un gran tributo al libro ilustrado, pero son evidentes sus diferencias.

El LA es una obra autónoma e independiente, un genero dentro de las artes plásticas, en el que pueden convivir textos e imágenes, pero que es una obra cerrada, cuyo único autor la concibe, realiza o controla su producción íntegramente como obra de arte.

Los libros ilustrados no se pueden considerar como “la obra de arte de un artista”, que es lo que marca la diferencia esencial con los libros de artista. “La relación del artista-literato, promovida a principios del s. XX por Ambrois Vollard y los bibliófilos franceses no concuerda con la finalidad de los LA”, decía Cathi Colemán en el catálogo de la exposición de LA de Madrid, 1982.

Brossa y Tápies

Colaboración entre Brossa y Tápies

La tradición de los libros ilustrados se puede remontar en Occidente a los “libros del geómetra” griego Eudoxo de Cnido o a “Imagine” del romano Terencio Uarón (con sus 700 retratos), más los de las culturas orientales, persa, japonesa o china, para posteriormente fijarnos de nuevo en Occidente, en la conocida tradición de copistas y amanuenses de los monasterios medievales, pasar luego a la producción de la imprenta, el Apocalipsis de 1498 con xilografías de Durero, o a los libros ilustrados mediante grabados de Cranach, Rembrandt o Doré. Sin embargo la calidad de las obras realizadas en el s. XX y su intencionalidad más plástica que en anteriores épocas, con ilustraciones de Picasso, Chagall, Dubuffet, Dalí, o Miró, hacen que estos últimos libros, con ediciones exquisitas, influyan de gran manera en las obras en formato libro de los artistas plásticos actuales.

Eluard y Joan Miró.

Colaboración entre Paul Eluard y Joan Miró.

El valor o la calidad de los libros ilustrados puede estar, en muchas ocasiones, por encima de algunos LA, pero lo que intentamos explicar aquí es la necesidad de diferenciar claramente los dos tipos de obras para poder entender los conceptos de los que hablamos, sin entrar en valoraciones artísticas o económicas.

Cuarto dilema. La relación entre los LA  y los libros de Bibliofilia

La definición de bibliofilia “Pasión por los libros, especialmente por los curiosos o raros” podría abarcar a los actuales LA, pero generalmente no es así.

Los ejemplares para bibliófilos se encuentran normalmente en librerías especializadas o anticuarios, mientras que los LA se comercializan en lugares dedicados a las obras plásticas como las galerías de arte. La bibliofilia, desgraciadamente, está más cercana a la concepción literaria que a la de las artes plásticas, dejándonos, por el momento, sin los potenciales coleccionistas que habitualmente adquieren dichas obras de bibliofilia.

A la producción editorial de ediciones facsímiles de códices, libros manuscritos ilustrados e iluminados, como lo son “El libro de los muertos del antiguo Egipto”, “El libro de horas de Ana de Bretaña”, o “Las muy ricas horas del Duque de Berry” de la editorial Casariego, “El Beato de Liébana” o “El Apocalipsis de 1313″ de la editorial Moleiro, o de la “Biblia de la Casa de Alba”, de la Fundación Amigos del Sefarad, por citar algunas de las obras y editoriales españolas conocidas se las relaciona con el arte de la reproducción,

Detalle de la Biblia de la Casa de Alba

Detalle de edición facsímil de la Biblia de la Casa de Alba

a este tipo de obras de muy cuidada edición y relacionadas normalmente con la cultura de la Edad Media en general las podemos denominar Ediciones de arte.

Todas estas definiciones fueron tratadas en el primer encuentro internacional que organizamos desde la página web www.librosdeartista.info y que denominamos “Primer encuentro en red sobre el LA, el libro ilustrado y la edición de arte”, con el convencimiento de que estas tres denominaciones abarcaban por si mismas a muchos de los libros relacionados con las artes en general.

Las carpetas de obra gráfica

En cuanto a “Las carpetas de obra gráfica”, en la denominación anterior de ediciones de arte podríamos incluir las carpetas o cajas que contienen dicha obra gráfica. Normalmente están pensadas para contener la obra gráfica de un artista o de una selección de artistas, en torno a un tema determinado con obras de diferentes técnicas, obras de calcografía, xilografía, litografía, serigrafía o electrografía. A este tipo de carpetas se le suelen añadir páginas con un texto impreso determinado, bien porque las obras son las que lo ilustran o bien porque es una presentación literaria de la obra gráfica que el artista o los artistas han realizado. Ejemplos en España serían las obras de José Hernández, recientemente fallecido, como Bacanal (1975) con textos de Buñuel, o Une saison en enfer (1981) de Rimbaud.

Ignacio Gómez de Liaño. O Rosa.

Título: O Rosa. Ignacio Gómez de Liaño.

Normalmente estas carpetas se numeran como toda la obra gráfica en general y son adquiridas, en una gran parte, para que las obras que contienen puedan ser enmarcadas por separado, perdiendo así su carácter unitario. Este tipo de colecciones reunidas en carpetas o cajas con su presentación y sus textos, son, también, ediciones de arte, que se acercan al concepto del LA, teniendo en cuenta que una parte de los LA actuales son realizados también mediante técnicas de impresión artística. Pero las carpetas con obra gráfica no tienen la concepción inicial de ser una obra de arte en si mismas.

Las revistas ensambladas

Otra posibilidad cercana al LA es la de las cajas o contenedores de obras colectivas, que vienen a denominarse Revistas ensambladas. Sus antecedentes más claros son los cadáveres exquisitos surrealistas. Según opinión del artista, poeta visual, autor de LA y coleccionista Antonio Gómez: “A principios de los 60, el intercambio directo entre creadores propició la aparición de revistas ensambladas, publicaciones colectivas confeccionadas exclusivamente con obras originales en las que el planteamiento fundamental de su contenido suele ser visual; el texto en ellas pierde la importancia que puede alcanzar en otro tipo de revistas normalizadas o comerciales, y queda subordinado por el atractivo que aportan formas, imágenes, objetos y texturas”.

Todo se basa en un intercambio por correo postal. El coordinador de estas revistas ejerce de intermediario, su misión es recibir de todos los participantes un número de obras ya fijado de antemano, la petición suele hacerse sobre un tema concreto y con la única limitación del tamaño que es impuesto y marcado por las medidas de la carpeta, caja, contenedor o continente que se utilizará para su presentación.13-Revistas ensambladas

Al tratarse de obras originales –aunque alguna de ellas acoge también trabajos, cuadernillos o suplementos editados con técnicas de impresión comercial – la tirada es limitada, oscilando entre 20 y 100 el número de trabajos solicitados, lo que hace que estas propuestas consigan un carácter más singular que exclusivo.

Realizado el proceso de encarte o montaje, ya confeccionada toda la edición, el coordinador que pretenda hacer viable el proyecto y quiera conseguir una continuidad, sólo le queda cumplir el compromiso de facilitar un ejemplar a cada colaborador.

Ante los anquilosados procedimientos que se venían utilizando se acelera de una manera natural la profusión de estas propuestas, que con algunas dificultades y limitaciones empiezan a tomar cuerpo, desarrollándose aisladamente y transmitiendo mensajes más acordes con la realidad, ajenos y lejos de galerías, críticos, comisarios, ferias, museos y responsables de la cultura oficialista. La satisfacción que proporcionan los logros conseguidos hace que surjan continuas experiencias, patrimonio particular de aficionados y amantes de las diversas expresiones artísticas”.

Algunas de estas revistas ensambladas en España son: Veneno, Piedra Lunar, Arco Iris, La Más Bella, La Caja de Truenos y Branques.

Entre las más recientes destacaría LA LATA, (su contenedor es una lata de conservas cerrada herméticamente, cuyo contenido son objetos artísticos únicos, producidos expresamente por los participantes y con motivo de cada tirada).

Ejemplos de revistas ensambladas

Ejemplos de revistas ensambladas

La revista ensamblada RAS, fundada en 1996 en Cuenca, surge de las siglas Revista de Arte Sonoro, su presentación es en formato CD y se creó con el objetivo de difundir obras y documentos sonoros de artistas plásticos, músicos, etc. Es la única revista periódica española que presta atención al arte sonoro, a partir del nº. 7, se amplían los CDs a dos, presentando en uno de ellos, un recorrido histórico de la música y del arte sonoro realizado en México.

Como obra colectiva realizada por artistas plásticos, no se puede considerar estrictamente libro de artista, porque aunque tenga un argumento concreto y unificador, no está pensada expresamente como una obra de un artista determinado. Es por tanto un ejemplo más de obra colectiva que se aproxima al concepto de LA.

Cartel de presentación de la revista Tong, Valencia, Mayo de 2009. En la imagen AÇlfredo Pardo, uno de los fundadores de la desaparecida revista objeto.

Cartel de presentación de la revista Tong, Valencia, Mayo de 2009. En la imagen Alfredo Pardo, uno de los fundadores de la desaparecida revista objeto.

Las revistas ensambladas se pueden encuadrar también dentro del movimiento del Mail Art, ya que se reúnen y se distribuyen gracias al correo y carecen de compensación económica; siendo sobre todo una comunicación entre personas, sean artistas o no, por medio del correo.

Otra variante es el envío de una obra a un artista y este añadir una nueva obra para enviarla al siguiente artista, que seguirá reenviándola. La forma de desplegable en acordeón es un formato ideal para esta obra colectiva.

Al mismo tiempo que la diversidad de formatos e ideas de las revistas ensambladas, existen publicaciones de ediciones independientes o marginales de artistas plásticos o poetas visuales que pueden ser consideradas LA o que están cercanos a la órbita de los LA, creando un mundo complejo pero de extraordinaria riqueza.

 

Primera parte de la conferencia de José Emilio Antón. Feria Masquelibros, Madrid, 2014. Coordina, Vicente Chambó.