Fotograma de 'La guerra del planeta de los simios', de Matt Reeves.

Humanizar al animal, deshumanizar al hombre

La guerra del planeta de los simios
Matt Reeves
EEUU, 2017

‘La guerra del planeta de los simios’ es el título de una película de ciencia ficción. En concreto, la última película de la trilogía, junto a ‘Origen’ (2011) y ‘El amanecer’ (2014), que compone  la pre secuela de la saga ‘El planeta de los simios’ (1968), basada en la novela homónima de Pierre Boulle.

La ciencia ficción es un genero idóneo para la especulación reflexiva. En principio, y en sus inicios, científica, pero también filosófica, social, política, psíquica. Una especulación reflexiva, sin ninguna coerción política, moral o religiosa, para recrear sociedades futuras, mundos posibles. Unos mundos posibles y futuros que contemplan nuestro presente desde una perspectiva utópica, distópica, entrópica o ucrónica.

La ciencia ficción no construye mundos futuros, representa el presente distorsionado por la mirada crítica. Como comentaba la escritora de ciencia ficción Tanith Lee, en su relato ‘El amor se altera’, “no es sólo el futuro lo que se somete a juicio, sino también el presente. Al fin y al cabo, ayer, hoy era mañana”.

Fotograma de 'La guerra del planeta de los simios', de Matt Reeves.

Fotograma de ‘La guerra del planeta de los simios’, de Matt Reeves.

La ciencia ficción es un género híbrido, no sólo porque  conjuga con otros géneros -la comedia, la tragedia, el thriller ciberpunk-, sino porque, además, su nominación combina ciencia y arte. Las películas, al igual que las novelas, deben articular, como señala el sociólogo Jesús Ibáñez, “un arranque teoremático” –por objetivo y pensado- y un “desarrollo problemático” –por subjetivo y vivido por unos personajes-.

El origen de la historia  debe surgir de un conflicto de base científica, técnica o  racional que el tratamiento  desarrollará mostrando los efectos en los habitantes de esos mundo posibles. El conflicto no puede surgir de otros axiomas que no sean de carácter tecno-científico y racional. Y no podría ser de otro modo, ya que el género de la ciencia-ficción “hunde sus raíces  en la triada fundamental: razón, ciencia y tecnología”, como afirma Sunsan Sontag.

El género de ciencia ficción nace auspiciado por el paradigma de la modernidad. Un metarrelato sustentado en el progreso tecno-científico y en el pensamiento racional como principios de emancipación. Sólo cuando se hizo palpable la revolución industrial y el cambio político en Europa y en Norteamérica -la revolución francesa y la norteamericana- se puede hablar de ciencia-ficción. De tal modo, que la primera novela considerada de este género fue publicada en 1818: ‘Frankenstein: el Prometeo moderno’, de Mary Shelley.

Fotograma de 'La guerra del planeta de los simios', de Matt Reeves.

Fotograma de ‘La guerra del planeta de los simios’, de Matt Reeves.

Viva los simios, abajo los humanos

‘La guerra del planeta de los simios’ tiene su origen en un axioma científico: el descubrimiento de un virus para curar la enfermedad del Alzheimer, tal y como se muestra en la primera película de la trilogía de la precuela ‘Origen’. Un origen que desencadena unos efectos tanto para aquellos simios utilizados como cobayas, como para los humanos. Los simios, tras las pruebas del virus, desarrollan una inteligencia semejante a la humana, mientras los humanos van perdiendo aquellas aptitudes cognitivas que le distinguían de los animales, como el habla, hasta morir.

‘Origen’ y ‘Amanecer’, las películas previas a ‘La guerra del planeta de los simios’, muestran las consecuencias nefastas de la ciencia médica y la lucha por la supervivencia de las dos especies, simios y humanos, en el planeta tierra. Presentación y desarrollo, respectivamente, y desenlace ‘La guerra en el planeta de los simios’, si seguimos la estructura clásica de Aristóteles.

‘La guerra en el planeta de los simios’ orienta, ya desde el título,  el desenlace de esa lucha por la supervivencia: la derrota de los humanos y el vencimiento de los simios. El planeta tierra será ya dominado y denominado por los simios. Una trágica, siniestra y, por tanto, angustiosa realidad, que descubrirá Charlton Heston en el último plano de  ‘El planeta de los simios’.

Fotograma de 'La guerra del planeta de los simios', de Matt Reeves.

Fotograma de ‘La guerra del planeta de los simios’, de Matt Reeves.

Además, el título deja en evidencia el punto de vista de la narración tanto de manera literal, como alegórico. A nivel literal, la historia está mostrada, sentida, mirada, tanto metafóricamente, como literalmente, desde los ojos de los simios y, más concretamente, desde los ojos del héroe César. El héroe que liberara a su pueblo de la tiranía, explotación de los humanos, hasta dirigirlos al paraíso terrenal. Un espacio de naturaleza idílica y sin humanos,  a excepción de una niña muda y angelical, totalmente identificada con los simios. Metáfora de esa madre naturaleza pura y dócil que será ahora el planeta tierra, sin las presencia de humanos.

A nivel alegórico, todos los valores éticos y comportamientos considerados humanos, como la bondad, la compasión, el respeto a la vida y a la muerte, a la estructura familiar, la solidaridad, el humor, la sensibilidad, el habla, la racionalidad, etcétera, los sustentan los simios; en cambio, los humanos son dominados por todas las pasiones más bajas, por la irracionalidad, por la falta de moral, como expone el protagonista humano, el coronel. Un coronel dibujado a semejanza  del coronel Kurtz de ‘Apocalypse Now’, de Francis Ford Coppola.

‘La guerra del planeta de los simios’ no se aleja, en este sentido, de la deriva de ciertos relatos de ciencia ficción actuales que tienden a plasmar en sus historias una ideología animalista y antihumanista. Sólo recordar ‘Avatar’, de James Cameron. y ‘Distrito 9’, de Neil Blomkamp, ambas estrenadas en 2009, como corolario de esta cuestionable deriva.

Fotograma de 'La guerra del planeta de los simios', de Matt Reeves.

Fotograma de ‘La guerra del planeta de los simios’, de Matt Reeves.

Begoña Siles

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