Rubianes y Els Joglars.

Cuando fuimos jóvenes

La València d’El Flaco
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. València
Hasta el 27 de agosto de 2017

José García Poveda, más conocido como El Flaco. Treinta años con la cámara colgada del hombro o como máscara. Como un tercer ojo con el que escudriñar y capturar la realidad cambiante de su entorno. Siempre a pie de la noticia; su nombre, a pie de foto. Alto, espigado, lacónico, afable y flemático, El Flaco hace realidad el célebre proverbio “una imagen vale más que mil palabras”. Quien habla poco puede decir mucho a golpe de flash. Y en la exposición que se exhibe en La Nau hasta el 27 de agosto, ‘La València d’El Flaco’ cuenta una historia. Una larga historia que es la de una ciudad que un día vivió vientos de ilusión y grandes cambios que luego quedaron en agua de borrajas. Los nostálgicos melancólicos de lágrima fácil tendrán ocasión de conmoverse al adentrarse  en este laberinto de espejos que nos refleja en un mosaico de rostros y lugares tal como éramos. Tal como fuimos cuando éramos más jóvenes y algunos incluso guapos.

Miralda y Martín. 1985. El Flaco. Imagen cortesía de La Nau

Miralda y Martín. 1985. El Flaco. Imagen cortesía de La Nau

“Tras preparar la muestra La Habana del Flaco para el MuVIM, pensé que estaría bien hacer también una dedicada a Valencia, una suerte de homenaje a esta ciudad que me acogió con los brazos abiertos”, dice García Poveda. “Así que me puse a revisar los archivos y fui seleccionando lo que me parecía más interesante para mí y para el público en un periodo que cubre desde los ochenta hasta 2004, el paso de lo analógico al digital”.

Con la ayuda de Paco Mora, autor de las copias, y de Norberto Piqueras, experto en exposiciones de La Nau, el proyecto antológico fue tomando forma, con el aditamento de un audiovisual obra de Viernes Producciones. En sólo los primeros quince días visitaron la exposición 5.000 personas, y más de uno vuelve a por doble ración.

Chirbes. 1997. El Flaco. Imagen cortesía de La Nau.

Chirbes. 1997. El Flaco. Imagen cortesía de La Nau.

Una galería de más de 300 imágenes en blanco y negro y distinto formato dividida en varias secciones (Cultura, Sociedad, Política, Noche y Ciudad),  en la que el espectador se sumerge en un pasado reciente que a veces parece remoto. Personajes anónimos como el ciclista ecológico o héroes de la calle, como la entrañable Blanquita del barrio del Carmen que murió arrollada por una moto. También otros fallecidos célebres como Ovidi Montllor, Andreu Alfaro, Rafael Chirbes…”Chirbes fue un gran amigo”, comenta García Poveda. “Casi siempre he mantenido muy buena relación con las personas que he fotografiado, sobre todo, con la gente del teatro y artistas en general”.

En una sección de la muestra ha montado un pequeño altar en homenaje a sus queridos perros, Neru y Ona, una gran reproducción al taller de la calle Turia donde trabajaba, y no podía faltar la foto de familia de los fundadores de Cartelera Turia en la que El Flaco lleva toda una vida en imágenes.

La Marxa. 1987. El Flaco. Imagen cortesía de La Nau.

La Marxa. 1987. El Flaco. Imagen cortesía de La Nau.

Su exposición es un caleidoscopio en blanco y negro con múltiples facetas que dibujan un tiempo de sueños a punto de cumplirse, de esperanza en un cambio a mejor, que luego se truncaron. Un momento de efervescencia de la vida nocturna de la ciudad con la revitalización del centro histórico, donde bares y cafés funcionaban como espacios de agitación política y cultural. Muchos de ellos ya desaparecidos: la Marxa, La Torna, Café Malvarrosa, Café Lisboa, Cabaré Pachá… Noches de blanco satén y de estreno en el Valencia Cinema, en Teatro Olympia, o de rock en la Sala Pachá o la Plaza de Toros.

Rita y Camps. 1991. El Flaco. Imagen cortesía de La Nau.

Rita y Camps. 1991. El Flaco. Imagen cortesía de La Nau.

Las imágenes también relatan  la creación de los primeros grandes contenedores culturales para la ciudad, la proyección como capital mediterránea, la Mostra de Cinema, la Trobada de Música, Encontre d’Escriptors, vocaciones culturales que con la llegada de la derecha se esfumaron. Y el inevitable desfile de los políticos desde una juvenil Rita Barberá a un trajeado Camps todavía con pelo en la cabeza, la barba y el velero de Lerma o los rizos de Ciscar, además de la exótica belleza de Carmen Alborch.

El proyecto se completa de un catálogo que aborda aspectos políticos, sociales y culturales de ese periodo, así como un acercamiento personal al autor y a la repercusión de sus imágenes, con textos de Carmen Alborch, Alfons Cervera, Carles Gámez, Javier de Lucas y Abelardo Muñoz.

Rubianes y Joglars en Negrito. 1987. El Flaco. Imagen cortesía de La Nau.

Rubianes y Joglars en Negrito. 1987. El Flaco. Imagen cortesía de La Nau.

Bel Carrasco

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