La República satírica de Manuel Flores

Adéu al futur. Un homenatge a la República, de Manuel Flores
Colegio Mayor Rector Peset
Plaza del Horno de San Nicolás, 4. Valencia
Hasta el 14 de septiembre de 2017

Manuel Azaña, en su discurso de 1937 en el Ayuntamiento de Madrid, se pregunta por la visión que tendría de España un ser inteligente proveniente de otro planeta, por ejemplo de Sirio. Y refiriéndose a esa inteligencia, pone en duda la nuestra: “Quiero suponer que viene de otro planeta, porque lo que es en el nuestro el número de hombres inteligentes ha disminuido de forma alarmante, y no es seguro encontrarlos con facilidad cuando se trata de examinar el problema de España”. Manuel Flores, echando mano del humor y dejando de lado el dramatismo que encierran las palabras de Azaña, ofrece en la Sala la Muralla del Colegio Mayor Rector Peset su visión de tan convulsa República.

Ilustración de la muestra Adéu al futura, de Manuel Flores. Imagen cortesía del Rector Peset.

Ilustración de la muestra Adéu al futura, de Manuel Flores. Imagen cortesía del Rector Peset.

“Azaña maneja cierto sentido del humor con un fondo dramático. Yo huyo de ese fondo, de esa imagen típica de confrontación, aunque haya existido, para distanciarme de ella con un toque de humor”, dice el autor de las 39 ilustraciones satíricas que dan forma a la exposición Adiós al Porvenir. Tomando como referencia las cartas del propio Manuel Azaña e inspirándose en el humor gráfico de la época, Flores da cuenta de una época “que se está tratando de revisar y de demonizar”.

¿Demonizar? ¿No hay también cierta Republicolatría? “Hablamos de una época convulsa y muy complicada a nivel europeo, con movimientos muy radicalizados”, explica el artista que lleva en una carpeta algunas de las revistas de época en las que se inspira: Gutiérrez y Gracia y Justicia. “Esa forma de dibujar está próxima a mi propia manera de hacerlo”. Y cita a humoristas como K-Hito, Tono o Mihura, de los que resalta precisamente su brillante faceta como ilustradores. De ellos y muchos otros se ha nutrido Flores para realizar sus dibujos llenos del color, que ya destacaba en aquellas ilustraciones de los años 30, junto a cierto constructivismo y cubismo de sus imágenes.

Cartel de la exposición Adéu al futura, de Manuel Flores. Imagen cortesía del Rector Peset.

Cartel de la exposición Adéu al futura, de Manuel Flores. Imagen cortesía del Rector Peset.

Quién sabe si influido por el hecho de haber nacido un 18 de julio (“quizás”, asume con ironía), Manuel Flores ha ido investigando en torno a la República quitándole ese aire de confrontación para centrarse en el humor: “Quería huir de la sangre y de la violencia que tanto daño nos ha hecho”. Y así, con esa distancia satírica y caricaturesca, “poner en valor todo lo que de bueno proporcionó la República: la posibilidad de votar por parte de la mujer, la educación, los avances sociales”. Porque, añade, “parece que hubo una sola República y sin embargo hubo otras en los diferentes periodos, incluso bajo gobierno de la derecha”.

Flores se hace cargo de todas ellas y se atreve a decir que él aceptaría la República “aunque estuviera al frente alguien de derechas”. En la exposición, trata en todo caso de “reproducir aquel ambiente en tono jocoso”. Ambiente que él caracteriza como de acoso “desde el primer minuto a Azaña”. Por eso lo recrea poblado de ”títeres” que están “dándose cachiporrazos unos a otros”. De hecho, el combate y la confrontación atraviesa el conjunto, como lo atraviesa la serie de intelectuales y humoristas de los que se hace eco en sus dibujos: Miguel de Unamuno, Edgar Neville, Miguel Mihura, Jardiel Poncela, José López Rubio, Antonio de Lara ‘tono’ y Ricardo García ‘K-Hito’.

Ilustración de la muestra Adéu al futura, de Manuel Flores, en el Colegio Mayor Rector Peset.

Ilustración de la muestra Adéu al futura, de Manuel Flores, en el Colegio Mayor Rector Peset.

‘Adéu al futur’ posee un aire carnavalesco y gozoso que viene a servir de homenaje a los 80 años de la República, precisamente ahora que se conmemora igualmente el discurso de Azaña un 18 de julio en la Universitat de València. Las ilustraciones forman a su vez parte del libro editado por la editorial Media Vaca, germen de la exposición, cuyos editores Vicente Ferrer y Begoña Lobo son también sus comisarios. El Rector Peset acogerá la muestra hasta el 14 de septiembre, a cuyo acto de clausura está previsto que acudan la escritora Rosa Regàs y Jesús Cañete, de la Universidad de Alcalá de Henares, coproductora de la exposición que ya fue presentada en su claustro.

“El montaje aquí es distinto, por las propias dimensiones de la Sala de la Muralla y porque se incluyen partes de los textos de Azaña, con un tipo de letra semejante al de las máquinas de escribir de la época”. Para Flores, estas ilustraciones salidas de las páginas del libro y ahora colgadas en sendas exposiciones suponen un reconocimiento a su trabajo que no hubiera imaginado al principio: “Esto me supera”, afirma quien parece enmendarle la plana a Antonio Machado cuando dice en uno de los textos del ejemplar de Media Vaca: “Los españoles somos naturalmente reaccionarios, no porque estemos siempre enamorados de lo viejo, sino porque nuestra posición firme es siempre contra algo”. La República dibujada por Manuel Flores huye de ello, reflejándolo con humor.

Ilustración de Manuel Flores. Imagen cortesía del Rector Peset.

Ilustración de Manuel Flores. Imagen cortesía del Rector Peset.

Salva Torres

Yo, Calígula

Calígula, de Albert Camus
Traducción: Borja Sitjà
Dramaturgia y dirección: Mario Gas
Sagunt a Escena
Viernes 18 y sábado 19 de agosto de 2017

Demente, depravado, cruel, tiránico, incestuoso…La mala reputación de Calígula es tan compacta como un bloque de granito sin una grieta o resquicio ni a la bondad ni a la virtud. Pasó a la historia sobre un pedestal de vicios y perversidades que lo encumbran como uno de los gobernantes más nefastos de la antigua Roma junto a Tiberio o Nerón. En gran parte por méritos propios pero también por la tergiversación de historiadores como Suetonio que en su obra ‘Vida de los doce césares’ acentuó los rasgos más negativos de su personalidad para complacer a sus mecenas, Trajano y Adriano, enemigos acérrimos del dueño del veloz semental  Incitato.

Pero Calígula era algo más que un tirano colérico y caprichoso propenso a hacer correr la sangre de sus súbditos. Detrás del monstruo se ocultaba un hombre lleno de contradicciones y debilidades que Camus exhumó en los años cuarenta en una pieza dramática que llega este fin de semana (18 y 19 de agosto) al Teatro Romano de Sagunto en un montaje de Mario Gas protagonizado por el actor catalán Pablo Derqui con una puesta en escena nada historicista, sin togas pero sí con coronas de laurel, de Paco Azorín.

Calígula. Imagen cortesía de Focus Teatro

Calígula. Imagen cortesía de Focus Teatro

Tanto Azorín como Derqui subrayan las afinidades entre el emperador romano y el actual presidente de Estados Unidos. “La arbitrariedad de sus decisiones, la simplicidad de sus mensajes, la pobreza de sus planteamientos, lo caprichoso de sus deseos y lo arcaico de su agresividad recuerdan mucho a Donald Trump”, declaró Azorín en una entrevista de El Cultural.

Por su parte, Derqui considera que el magnate americano es “una extraña mezcla de Calígula y Enrique IV de Castilla”, en referencia al hermanastro de Isabel la Católica, un rey pusilánime y dubitativo que él mismo encarnó en la primera parte de la serie Isabel. El intérprete confiesa que nada de su personaje le repugna. “Si bien es atroz en sus acciones, lleva en su interior una gran angustia y desasosiego. Cuando uno pretende acercarse a un personaje y vestirse de él, debe tratar de quererle, de comprenderle. Los actores somos fingidores profesionales. Preparamos, durante meses, un disfraz que luego mostramos en público. Más que contaminarnos, nos encariñamos de él. En este caso, bajo la dirección de Mario Gas nos interesaba mucho más la humanidad de Calígula, su sensibilidad. La extrema lucidez del que asume el dolor humano. Ese era el punto que creíamos que hacía brillar mejor al personaje, a la obra. Así creíamos también que lo entendió el autor”.

Calígula, de Mario Gas. Imagen cortesía de Focus Teatro

Calígula, de Mario Gas. Imagen cortesía de Focus Teatro

Junto a ‘El extranjero’ y ‘El mito de Sísifo’, ‘Calígula’ forma parte de lo que Camus denominó ‘trilogía del absurdo’ que culminó bajo el influjo de los horrores de la II Guerra Mundial que dejaron a la Humanidad huérfana de ideales, al borde del abismo. De ahí la angustia existencial y el nihilismo que destila un texto construido en torno al personaje atormentado, el poderoso emperador incapaz de ser feliz. “La de Calígula es la historia de un suicidio superior”, escribió Camus. “Es la historia del más humano y más trágico de los errores. Infiel a los seres humanos a causa de su excesiva lealtad a sí mismo, Calígula consiente en morir después de darse cuenta de que no puede salvarse solo y que nadie puede ser libre en contra de otros”. ¡Nada, siempre nada!, estalla con su último aliento cuando los conjurados le dan muerte.

Estrenada con gran éxito el pasado 12 de julio en el Teatro Romano de Mérida, Calígula recrea en su escenografía la racionalista arquitectura del fascismo italiano. En concreto la fachada del Palazzo della Civilttà del Lavoro en Roma máximo exponente de ese estilo propiciado por el Duce. “Mussolini rescató la iconografía del imperio romano para ornamentar su régimen, pero nosotros no hacemos historicismo ni documentalismo del fascismo”, dice Azorín. “Tampoco utilizamos togas como sugirió el propio Camus, aunque en España, cuando se ha montado esta obra, casi siempre se ha recurrido a ellas”. Completan el reparto: Borja Espinosa, Mónica López, Bernat Quintana, Xavi Ripoll, Pep Ferrer, Pep Molina, Anabel Moreno y Ricardo Moya.

Calígula, de Mario Gas. Imagen cortesía de Focus Teatro

Calígula, de Mario Gas. Imagen cortesía de Focus Teatro

Bel Carrasco

El excepcional legado de la saga de los Madrazo

El Mundo de los Madrazo. Colección de la Comunidad de Madrid
Museo de Bellas Artes Gravina (MUBAG)
C / Gravina, 13-15. Alicante
Hasta el 15 de octubre de 2017

Los Madrazo están considerados como la saga más célebre e influyente del ámbito artístico decimonónico español. A través de sus obras se pueden recorrer las diferentes corrientes artísticas del siglo XIX. Tres generaciones de pintores nos transmiten el pulso de su tiempo: José de Madrazo Agudo, sus hijos Luis y Federico de Madrazo Kuntz, y los hijos de Federico, Raimundo y Ricardo de Madrazo Garreta.

El Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, la Diputación de Alicante y la Comunidad de Madrid exhiben en el Museo de Bellas Artes Gravina de Alicante la mayor colección que se ha reunido sobre esta familia de pintores. La exposición ‘El Mundo de los Madrazo. Colección de la Comunidad de Madrid’ se podrá ver en el museo alicantino hasta el 15 de octubre.

Raimundo de Madrazo Garreta.Margarita Tewart de Madrazo. Imagen cortesía del MUBAG.

Raimundo de Madrazo Garreta. Margarita Tewart de Madrazo. Imagen cortesía del MUBAG.

La colección de los Madrazo pertenece a la Comunidad de Madrid desde 2006, gracias a una dación por pago de impuestos por parte de los descendientes directos de los pintores: María Teresa de Madrazo y Madrazo (hija única del pintor Luis de Madrazo Kuntz) y su esposo, Mario de Daza y Campos, que conservaban en su domicilio de Madrid un patrimonio extraordinario con obras de estos pintores.

Los Madrazo fueron pintores de éxito reconocidos y admirados internacionalmente. Artistas cosmopolitas e infatigables viajeros, completaron su formación en París y Roma ciudades en las que se relacionaron con las instituciones y los artistas más influyentes de la época. Desde sus importantes cargos oficiales en el Museo del Prado, la Academia y la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, José y Federico, pintores de Cámara, ejercieron de árbitros del arte español decimonónico.

Los Madrazo triunfaron como retratistas y posaron para ellos prestigiosos políticos, literatos y artistas de su tiempo, además de la aristocracia y la burguesía. Se transmitieron generacionalmente la habilidad en la captación del carácter de los representados que pintaron con depurada maestría.

La muestra reúne a través de 80 obras, “los tesoros” de temática costumbrista, religiosa y retratos recopilados y guardados por Mª Teresa de Madrazo y Madrazo. Obras que permiten al espectador un conocimiento de los hábitos y modas decimonónicas y dan rostro a una extensa familia que también destacó en el ámbito de la literatura, la arquitectura y la música.

Luis de Madrazo Kuntz. Maria Teresa de Madrazo y Madrazo. Imagen cortesía del MUBAG.

Luis de Madrazo Kuntz. Maria Teresa de Madrazo y Madrazo. Imagen cortesía del MUBAG.

Desde que la Comunidad de Madrid adquiriera la colección, ésta ha visitado diferentes ciudades españolas y europeas, pero es en Alicante cuando se podrá ver un discurso expositivo que reúne por primera vez a cinco generaciones Madrazo en una misma sala. Junto a ellos dos retratos de Isabel II sitúan a los autores en el contexto histórico del momento.

A continuación la muestra dedica, de forma cronológica, una sala a cada uno de los autores, lo que permite contemplar con detenimiento la estética que dominaba cada pintor. Además, como novedad, a las obras pictóricas, se ha sumado un conjunto de objetos y fotografías familiares así como correspondencia y apuntes de trabajo de los autores, una oportunidad única para descubrir los entresijos de esta familia de artistas y la historia que envuelve a estos retratos.

Según los comisarios, Montse Martí y Carlos González, para comprender la colección hay que tener en cuenta que esta selección no estaba pensada para ser obra de museo, sino para ser expuesta en una casa. Cada uno de estos cuadros guarda una historia.

La colección formaba un conjunto homogéneo, y a la vez cerrado, que había estado conservado en la esfera de la intimidad de la familia Madrazo, rasgo que la convierte en un legado excepcional. La exposición incluye un valioso testimonio que nos muestra cómo se hallaban las obras tras el desmantelamiento de la casa. Juan José Daza, heredero final de este patrimonio, abrió las puertas de su casa al fotógrafo Juan Manuel Castro Prieto, Premio Nacional de Fotografía, quien realizó una serie denominada con el sugerente nombre de “La seda rota”, en la que se puede ver el ambiente y el contexto en el que se encontraban estas obras.

Jose de Madrazo Agudo. Marquesa de Branciforte. Imagen cortesía del MUBAG.

Jose de Madrazo Agudo. Marquesa de Branciforte. Imagen cortesía del MUBAG.

Prehistòria i Còmic ahora en Xàtiva

Prehistòria i Còmic
Espai Cultural del antiguo Convent de Sant Domènec
C / Sant Doménec, 7. Xàtiva (Valencia)
Hasta el 29 de octubre de 2017

La ciudad de Xàtiva es la primera parada del circuito itinerante de la muestra ’Prehistòria i Còmic’, una exposición producida por el Museu de Prehistòria, dependiente del Área de Cultura de la Diputación de Valencia, que representa un proyecto pionero en el Estado sobre la prehistoria y el cómic, el cual aborda esta compleja relación entre los tiempos prehistóricos y las historias de tantos y tantos héroes y heroínas de ficción. La muestra se podrá visitar hasta el próximo 29 de octubre en el Espai Cultural del antiguo Convent de Sant Domènec de la capital de la Costera.

El responsable del Área de Cultura de la Diputación, Xavier Rius, ha destacado que esta muestra “intergeneracional está pensada en clave muy didáctica”, con el claro propósito “de estimular a los más pequeños con la fantasía de los mundos imaginarios de la prehistoria», además de contar «con numerosos elementos de interés para los visitantes más  mayores”, ha indicado.

Vista de la exposición 'Prehistòria i Còmic'. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Vista de la exposición ‘Prehistòria i Còmic’ en Xàtiva. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

‘Prehistòria i Còmic’ ofrece una mirada sobre el mundo del cómic desde la propia prehistoria, de la mano de los grandes iconos universales presentes en nuestro imaginario y que nos remiten directamente a los tiempos más remotos. Recoge una gran diversidad de cómics, más de un centenar de ejemplares, que abarcan desde principios del siglo XX hasta la actualidad.

El recorrido comienza con una reflexión científica sobre la representación gráfica de la prehistoria, que pivota sobre tres aspectos relacionados estrechamente con el mundo de la narración gráfica. Un ámbito inicial que propicia un recorrido por las primeras ilustraciones del origen de la Humanidad; desde la mitad del siglo XIX y hasta la actualidad; una referencia al arte rupestre levantino como la primera narración gráfica existente en nuestras tierras; y, finalmente, la novela de ficción como fuente de inspiración de muchos autores de cómics.

Seguidamente, se muestran los diferentes personajes que aparecen en los cómics, desde la visión infantil y caricaturesca hasta la más realista, pasando por los héroes selváticos y los primitivos monstruosos. A través de estos se descubre un mundo fantástico poblado por protagonistas inolvidables del cómic español, como Purk el Hombre de piedra, el Pequeño Pantera Negra, Altamiro de la cueva o Hug el troglodita, que comparten escenario con iconos del cómic americano, como Alley Oop, Tor, Los Picapiedra o Turok, además de otros héroes prehistóricos del cómic francófono no menos conocidos, como Tounga, Rahan, o las nuevas heroínas Lucy o Vo’ hounâ.

El tercer ámbito se estructura en cinco bloques correspondientes a los conceptos clave que el imaginario colectivo identifica con la prehistoria: los útiles, el fuego, el mundo de las fieras, el arte paleolítico y el megalitismo. Todo este despliegue de papel se apoya con réplicas de materiales arqueológicos del Museu de Prehistòria, como fósiles de grandes mamíferos, plaquetas grabadas, adornos o armas, entre otros. Acompañan el recorrido de la exposición numerosas tablas e ilustraciones, cuatro entrevistas a reconocidos ilustradores españoles y franceses y dos animaciones realizadas con tecnología 3D.

La exposición finaliza con una biblioteca infantil de cómics ambientados en la prehistoria, y un espacio didáctico y lúdico donde se reflexiona acerca de los grandes tópicos y anacronismos de la prehistoria. Todo ello con el fin de sumergir a los visitantes en un mundo de ficción para gozo de grandes y pequeños. Después de Xàtiva, la muestra ’Prehistòria i Còmic’ recorrerá otros espacios expositivos de diferentes municipios de las comarcas valencianas.

Vista de la exposición 'Prehistòria i Còmic' en Xàtiva. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Vista de la exposición ‘Prehistòria i Còmic’ en Xàtiva. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

“Dirigir Cinema Jove lo veía como algo quimérico”

Entrevista a Carlos Madrid
Director del Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 23 de junio al 1 de julio de 2017

Hace unas semanas terminaba la 32 edición de Cinema Jove, una edición marcada por el cambio de director y todo lo que ello suele conllevar. Podríamos hablar en el presente artículo de la interesante ganadora ‘The Wound’ (John Trengove, 2017) o del cortometraje que se alzó victorioso ‘Submarine’ (Mounia Akl, 2016). También podríamos hablar de Pablo Trapero, Premio Luna de València, y la retrospectiva de su carrera (necesaria), pero de todo eso estoy seguro de que ya han hablado, discutido y seguro que opinado en otros lugares. Nosotros haremos otra cosa.

Me siento con Carlos Madrid (1982), recién llegado de Barcelona, ese chico que hasta hace dos días obraba, junto a su equipo, el milagro de crear un festival de mediometrajes, La Cabina, que trascendía (por fin) las fronteras de la provincia. El lugar elegido era una cafetería de Nuevo Centro en Valencia. La charla, aunque durante unos minutos versó alrededor de esta edición y su compleja realización, se centró en el propio Carlos Madrid, un joven que hacía malabares con un presupuesto exiguo para La Cabina, pero que todo el mundo admiraba y conocía, en parte por ese presupuesto que manejaba.

Inolvidable, por citar algo, fue el cartel de Paula Bonet y cómo la gente lo arrancaba de las paredes (puro fenómeno fan) de la ciudad. Esos detalles ya hablan de un festival grande. Carlos ahora tenía un reto: dirigir el festival con mayor presupuesto de la Comunitat Valenciana y el referente de la ciudad. Madrid coge aire antes de hacer una valoración superficial y personal de cómo había ido este primer año con él a la cabeza.

Carlos Madrid. Fotografía: Fernando Ruiz.

Carlos Madrid. Fotografía: Fernando Ruiz.

“Para ser una primera edición y haber dispuesto de este tiempo, la verdad es que ha sido una edición muy difícil pero bastante satisfactoria por mi parte. Creo que las secciones oficiales han tenido mucha calidad, hemos visto mucha gente por las salas. Como toda primera vez de cada persona, toca mucho aprendizaje, bueno, nunca se deja de aprender, pero sobre todo estas primeras veces. Creo que toca mejorar en varios aspectos, pero creo que nos podemos sentir bastante satisfechos”, explica el director de festival.

Me imagino a Carlos Madrid los días previos a la decisión de marcharse a Cinema Jove, asumiendo la enorme responsabilidad que se le venía encima.  Sorbe su granizado de limón, le da una vuelta con la pajita y se dispone a contestar: “Creo que intentando que la cosa no te abrume, considerando todo lo que es, como un trabajo de mucha responsabilidad, con mucha gente pendiente de ti, no solo el equipo, sino la institución, la prensa, los espectadores y la industria valenciana de cine”

Y continúa: “Entonces sientes que hay más ojos mirándote y ese shock a veces se acrecienta, pero es verdad que si te lo tomas como un trabajo e intentando organizarte las cosas, todo se va sobrellevando (…) intentas no dejarte nada, aunque inevitablemente te dejas cosas por hacer, gente con la que hablar; yo de cualquier forma intento tomármelo con tranquilidad, y todo lo que no haya podido hacer en esta primera edición, hacerlo en la segunda”, sentencia acabándose su vaso.

Carlos Madrid es el vivo retrato de cientos de chavales que van a los festivales de cine y en algún momento fantasean con hacer algo más, con mostrar al mundo las grandezas del séptimo arte. Madrid comenzó como todos, pero su sueño fue tomando forma hasta convertirse en realidad, lo que demuestra que con trabajo y esfuerzo, a veces, más de las que creemos, los sueños se   pueden materializar.

Pero, antes de seguir, debemos saber si en realidad éste era uno de sus sueños: “Yo no lo habría imaginado nunca, hasta que los últimos meses del año pasado empezaron a salir nombres y ya me comunicaron que habían pensado en mí. Este festival es al que iba de adolescente, cuando a la edad de 15 años cogía el metro siete días seguidos desde Godella para ver cuatro o cinco sesiones de cortos y largos, y lo que me echaran. Es una sensación rara, porque no es algo que me esperara, ni que creyera que fuera en principio para mí. Otra cosa es que, con los años, de La Cabina haya aprendido algo de este oficio, pero era una cosa casi quimérica”, apunta Carlos.

Carlos Madrid. Imagen cortesía del autor.

Carlos Madrid. Imagen cortesía del autor.

A los que nos gusta el cine, los festivales son parte de nuestra persona. “Supongo que eran parte de mi mundo como espectador, tanto Cinema Jove como La Mostra. En cuanto a festivales, hasta hace seis años no había salido de Valencia, pero luego comencé a ir por Europa para ver un poco más y aprender”, señala Madrid.

Me sorprende su confesión de que la verdadera mecha para parir La Cabina no fuera Cinema Jove, aunque fuera uno de los azuzadores, pero no la chispa. “El festival que tuvo influencia en que poco después comenzara con La Cabina fue L´Observatori, un festival de investigación artística y música de València que ya desapareció en 2012, y que gracias a su director, Blanco Añón, y su equipo, propició que me iniciara en este mundillo”, subraya.

Es una lástima que los buenos festivales, como las buenas personas, nos dejen, pero la vida es así y por lo menos allí se gestó la semilla de un festival que llama a las puertas de los grandes y en el cual, este año por primera vez, Carlos Madrid ya no estará. Las sensaciones deben ser contradictorias, porque al tiempo que La Cabina cumple diez años, él no la dirigirá.

“Bien es cierto que no he sabido ponerle nombre a esa sensación, porque desde que empecé con Cinema Jove he estado muy metido en lo que trabajo. Sí que es cierto que es una sensación agridulce y supongo que me llegará cuando arranque La Cabina en el mes de noviembre y sea un mero espectador. Intento pensar más en la parte dulce que en la agria y le deseo toda la suerte del mundo a Sara [Mansanet] y su equipo”. Sin más, nos despedimos. Carlos Madrid coge su bici y yo me marcho al autobús. Porque, como ya he dicho, a veces los sueños, con mucho trabajo, se pueden cumplir.

Javier Caro

Todos queríamos matar al presidente, en Marsella

Todos queríamos matar al presidente, de Ana Ramón Rubio y Miguel Cañizares
Webserie seleccionada para el Marseille Web Fest
Octubre de 2017

El festival de webseries más prestigioso del mundo, Marseille Web Fest, ha seleccionado la ficción española ‘Todos queríamos matar al presidente’ en su sección oficial a concurso en su 7ª edición. Escrita y dirigida por Ana Ramón Rubio (creadora y directora de la valenciana ‘Sin Vida Propia’) y Miguel Cañizares, productor de la misma, son los responsables de esta nueva webserie. Un thriller cómico que reúne a gran parte de los actores de la antigua ‘Sin Vida Propia’ que los llevó por los festivales de webseries de Estados Unidos, Australia, Canadá, Europa y Asia. Marsella, la capital mundial de las webseries, recibe 450 solicitudes anuales.

El Festival de webseries de Marsella es el más importante de este formato. Presidido por Jean Michel Albert, desde su creación en 2011 ha promovido el desarrollo de la industria digital y su adaptación al cambio tecnológico. Únicamente 21 ficciones de todo el mundo competirán este año en el festival de las más de 450 recibidas.

Ana Ramón Rubio durante el rodaje de 'Todos queríamos matar al presidente'. Imagen cortesía de la productora.

Ana Ramón Rubio durante el rodaje de ‘Todos queríamos matar al presidente’. Imagen cortesía de la productora.

“Es para nosotros un increíble honor estrenar en Marsella. Marseille web fest es, más que un festival, toda una experiencia para cualquier creador” afirma Ana Ramón Rubio, directora del proyecto. “Sabíamos que no era fácil, porque el festival recibe cientos de inscripciones cada año, pero estrenar ahí la serie es todo un lujo”.

La directora de la serie, Ana Ramón Rubio y los dos actores protagonistas, Ana Caldas y Fede Rey, visitarán la ciudad francesa en octubre de 2017 para presentar la serie. ‘Todos queríamos matar al presidente’ es un proyecto que nace del germen de ‘Sin Vida Propia’, webserie valenciana financiada por crowdfunding (micromecenazgo) que se alzó con los premios a Mejor Webserie Extranjera en Vancouver web fest, mejor Dirección en Rome Web Awards, Mejor comedia de habla no inglesa en el festival de webseries de Los Angeles (LA web fest) o Mejor Guión en el Austin Web Fest de Texas.

Fotograma de 'Todos queríamos matar al presidente'. Imagen cortesía de la productora.

Fotograma de ‘Todos queríamos matar al presidente’. Imagen cortesía de la productora.

Reuniendo a prácticamente todos los actores y actrices de la misma y a gran parte del equipo técnico, la productora ha saltado de la comedia a la intriga. Cuenta la historia de un grupo de trabajadores de un catering que recibe la inesperada visita de Alfonso Martínez de Ochoa, presidente de un hipotético partido político corrupto, conocido por sus escándalos, sus excesos y su vida nocturna. Tras bromear con envenenarle la comida, el presidente aparecerá muerto en extrañas circunstancias a la mañana siguiente.

La intérprete sevillana Ana Caldas (After Party, Carmina) y el actor madrileño Jaime Reynolds (Luciérnagas, Cuéntame) son los protagonistas de esta comedia con toques de novela negra que se estrenará internacionalmente en Marsella en octubre. Completan el reparto Fede Rey, María Albiñana, Joan Manuel Gurillo, Irene Olmos y Jordi Marquina, quienes ya participaron en la antigua ‘Sin Vida Propia’.

La webserie se presentará en el Marseille Web Fest en octubre y, a partir de ahí, comenzará su circuito de festivales con el objetivo de dar la vuelta al mundo, como el anterior proyecto que realizaron juntos.

Todos querían matar al presidente.

Fotograma de ‘Todos queríamos matar al presidente’. Imagen cortesía de la productora.

Russafa Escènica: Caminante no hay camino…

Cartel del VII Russafa Escènica, obra de Pablo Forcada
Festival de Otoño de Artes Escénicas
Del 14 al 24 de septiembre de 2017

De entre las diez imágenes finalistas que el público seleccionó con sus votos, tres de los cuatro miembros del jurado profesional ha votado por la imagen ganadora, obra de Pablo Forcada, que obtuvo un total de 632 votos del público en la primera fase del concurso. Un quinto miembro del jurado se ha desvinculado del concurso y no ha ejercido su voto por tener un vínculo familiar con uno de los finalistas.

Gracias a las 58 propuestas presentadas al concurso y por los 7.234 votos recibidos a través de la web de Russafa Escènica se pudo seleccionar el trabajo ganador de Forcada. Con toda esa participación, la organización reconoce que es el propio público quien ha pasado a formar parte de la séptima edición del festival de artes escénicas. 
A partir de ahora será el diseñador gráfico de Russafa Escènica, Vicente Ribelles, quien se encargará de adaptar la imagen al cartel de esta séptima edición del festival.

Breve entrevista al ganador

¿En qué te inspiraste para crear la imagen ganadora del concurso de Russafa Escènica?

En el festival. Llevo tres años visitándolo y he visto cada paso que habéis dado en vuestro camino y la huella que han dejado las compañías. Eso ha sido lo que me inspiró.

¿De qué forma conecta tu imagen con el lema de la séptima edición de Russafa Escènica ‘Caminos’?
 


Me pareció una buena forma, representar los pasos que damos los espectadores  para desplazarnos por el barrio de vivero en vivero y de bosque en bosque, para acabar en El Invernadero. Casi como un bucle y así aprovechar la forma del logo.  Ya sabes: “caminante no hay camino…”

¿Tienes alguna relación con el mundo de las artes escénicas? ¿Y con el barrio de Ruzafa?
 

Soy músico, compositor y cantante, aunque siempre me ha gustado el diseño gráfico. Nací y viví en Russafa hasta los 17 años,  casi media vida.
 
¿Qué crees que puede aportar un festival como Russafa Escènica a Valencia y, en concreto, al barrio de Ruzafa?
 
Por un lado, cultura, mediante el teatro, la danza, la música y artes plásticas de una manera accesible y económica. Y por otro lado, un espacio (el barrio de Russafa) para que los artistas, se puedan dar a conocer.

Cartel del VII Russafa Escènica, obra de Pablo Forcada. Imagen cortesía de la organización del festival.

Cartel del VII Russafa Escènica, obra de Pablo Forcada. Imagen cortesía de la organización del festival.

Hamlet ‘físico’

Dead Hamlet, de Sennsa Teatro Laboratorio
Sagunt a Escèna
Teatre Romà de Sagunt (Valencia)
Sábado 12 de agosto de 2017

Al igual que las fronteras entre géneros se desvanecen en la literatura contemporánea, las artes escénicas borran los límites que separan sus distintas manifestaciones: teatro, danza, mimo, circo, magia… Un ejemplo muy patente de ese eclecticismo es la compañía sevillana Sennsa Teatro Laboratorio (International Physical Theatre Research Company) que presenta el 12 de agosto en Sagunt a Escena ‘Dead Hamlet’ una de las versiones más rompedoras de la tragedia de Shakespeare. Dirigida por José Manuel Mudarra, con una década de trayectoria y numerosos premios, está compuesta por artistas multidisciplinares que, dando protagonismo al cuerpo y al componente físico, componen  versátiles y contundentes montajes. Espectáculos impactantes como su versión de ‘Las bacantes’ de Eurípides alabada por la crítica.

Sennsa (de sensaciones) Teatro rompe las fronteras entre el texto y la expresión gestual, entre las palabras y el movimiento sobre el principio de que el cuerpo ha estado siempre presente en la historia del teatro. Ha hecho versiones para teatro físico de Sófocles, Eurípides, Ionesco, Shakespeare, Valle-Inclán, Lorca, Heiner Miller y otros autores. ‘Dead Hamlet¡  es una versión libre de la tragedia de Shakespeare que toma como referencia sus valores éticos y artísticos para expresarlos, metafóricamente, en un lenguaje escénico físico y poético.

Dead Hamlet, de Sennsa Teatro. Imagen cortesía de Sagunt a Escèna.

Dead Hamlet, de Sennsa Teatro. Imagen cortesía de Sagunt a Escèna.

“Nuestra versión es muy física y pasional, en la que los signos dramáticos están impregnados del lenguaje propio de la compañía que se caracteriza por la energía. Un teatro de la energía, de la fuerza, de la pasión”, dice Mudarra. “Un lenguaje rebosante de signos escénicos creados por el trabajo de los actores y por las imágenes que proponemos. Hoy Hamlet nos habla y los temas de la obra están plenamente vigentes, como la corrupción, el abuso de poder, la mentira, la hipocresía religiosa, el desamor, la duda, las decisiones propias, la muerte. La cuestión esencial y vital de ser o no ser. ¿Cómo no expresar todo ello hoy en día con pasión, con desgarro y con dolor cuando el mundo sigue girando en medio de tanta injusticia?”

Uno de los elementos más impactantes de este montaje es el vestuario de la prestigiosa figurinista Carmen de Giles, que  colabora con Sennsa desde hace varios años. También ha diseñado el vestuario de La Cuadra de Salvador Távora, Atalaya y otros grandes creadores obteniendo multitud de premios como el Max. “Tenemos con ella una relación muy intensa y cercana”, dice Mudarra. “Es brillante, muy honesta y comprometida en lo profesional y personal. El vestuario que ha creado, junto a Flores de Giles, para ‘Dead Hamlet’ es absolutamente maravilloso. Para nosotros es un honor contar con su trabajo, pues hace crecer el nuestro de manera impresionante. Nuestro lenguaje escénico, donde el símbolo y la metáfora adquieren tanto valor destaca mucho más gracias al trabajo de Carmen de Giles. Además, compartimos  su misma filosofía de trabajo, pues como ella sentencia: No todo vale, porque todo importa”.

Dead Hamlet, de Sennsa Teatro. Imagen cortesía de Sagunt a Escèna.

Dead Hamlet, de Sennsa Teatro. Imagen cortesía de Sagunt a Escèna.

La formación de los componentes del grupo es variada y muy completa tanto en interpretación como en canto, danza, acrobacia, etcétera. “La trayectoria individual de cada artista, su propio currículo de trabajo, y la que hemos ido ampliando juntos se ha enriquecido con experiencias compartidas. Además, el entrenamiento de la compañía, que dura unas ocho horas al día favorece esta riqueza expresiva y técnica. Nuestro training diario se compone de ejercicios y dinámicas físicas, técnicas y creativas de distintas tradiciones y  disciplinas. Y también contamos con un Laboratorio propio por donde pasan grandes profesionales de la docencia que practican con nosotros y donde formamos a otros en estas técnicas. Todo ello ha configurado un elenco de amplia formación y experiencia”, concluye Mudarra.

Dead Hamlet, de Sennsa Teatro. Imagen cortesía de Sagunt a Escèna.

Dead Hamlet, de Sennsa Teatro. Imagen cortesía de Sagunt a Escèna.

Bel Carrasco

Un palco en el teatro del mundo. Cueto Lominchar

Un palco en el teatro del mundo. Colección Pura Formalidad. Cueto Lominchar
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
C/ Universitat, 2. Valencia
Hasta el 10 de septiembre de 2017

La nueva exposición del conocido fotógrafo Cueto Lominchar, se ubica en La Nau, antigua Universidad de Valencia fundada en el siglo XV, que actualmente, además de constituirse como sede del rectorado, cumple la función de espacio cultural, sirviendo como punto de encuentro a través de una seleccionada programación de diversas expresiones artísticas, como ocurre en el caso de la exposición que nos ocupa: Un palco en el teatro del mundo. Colección Pura Formalidad, en cuyo caso, el trabajo del artista en este enclave resultará significativo ya que desde el año 2011, el trabajo de Cueto Lominchar no había sido expuesto en Valencia.

La muestra, comisariada por Ricardo Forriols, se compone de una limitada selección del proyecto cuya extensión alcanza las dos mil imágenes para ser exactos. Puede resultar una cantidad abrumadora, pero, si se considera que la producción del artista oscilará entorno a las ochocientas mil imágenes, se comprende que se trate de una concienzuda elección.

Un palco en el teatro del mundo. Colección Pura Formalidad se insinúa claramente en dos apartados. El primero presenta una selección de retratos tomados, aparentemente al azar, retratos en los que se aprecian gestos y movimientos de personas anónimas, mientras llevan a cabo su vida inconscientes de ser objeto del punto de mira de la cámara de Cueto. La genialidad de esta primera aproximación reside en la desinhibición de los modelos, y en la delicadeza de las tomas. No se puede olvidar, la tendencia voyeur del propio artista, cuyo obturador capta instantes tras el cristal del propio estudio.

‘Un palco en el teatro del mundo’, de Cueto Lominchar. Imagen cortesía de la Universitat de València.

‘Un palco en el teatro del mundo’, de Cueto Lominchar. Imagen: cortesía de la Universitat de València.

En la segunda sección, se establece un marcado paralelismo entre las propias fotografías del autor y obras fundamentales en la cultura visual, abarcando desde ‘Diana cazadora’ obra atribuida al siglo XVI, hasta ejemplos cinematográficos como la ‘Ventana indiscreta’ obra fílmica de Hitchcook. Esta amable coincidencia, pone en alerta al espectador, quien posiblemente llegue a la conclusión de que no somos tan distintos, que en ocasionas la belleza de los detalles traspasa las fronteras espacio-temporales.

A pesar de los diferentes discursos, de ambas salas, no podemos olvidar que se trata de una exposición conjunta, y no de trabajos independientes. Ya que no podríamos alcanzar el paso comparativo, sin conocer el trabajo previo del autor.

Si retomamos, el aspecto de ver sin ser visto, resulta casi automático referirnos a conductas vinculadas a las redes sociales, entre las cuales nos escabullimos silenciosamente para conocer un poco más de las personas, conocidas o no. Por tanto, no deja de recordarnos a la conducta voyeur ya mencionada, viendo sin ser vistos. Del mismo modo, ‘Un palco en el teatro del mundo’, cumple quizá el mismo papel, exponiendo la ajetreada y aburrida vida común, tras el filtro de una cámara.

Dueto de Cueto Lominchar. Imagen cortesía del autor.

Dueto de Cueto Lominchar. Imagen: cortesía del autor.

Victoria Herrera Lluch

La Valencia olvidada, de pueblo en pueblo

La València olvidada, de Joaquín Collado
Muestra itinerante
Diputación de Valencia

La Diputación de Valencia ha firmado el documento por el que el fotógrafo valenciano Joaquín Collado autoriza al Museu Valencià d’Etnologia, dependiente del Área de Cultura, a itinerar las fotografías que conforman la exposición ’La València olvidada’, muestra que se exhibió en el MuVIM el año 2014, dentro del ciclo de actos ’Un mes amb Collado’.

La exposición se compone de un total de 89 obras realizadas entre los años 70 y las primeras décadas de los años 80 del siglo XX. El material se ha organizado en cinco apartados: barrio chino, gitanos, el rastro, San Esteban y otros. En el apartado dedicado al barrio chino se muestran imágenes tomadas de la cotidianidad de este singular ambiente de los años 70, todas ellas realizadas con un encuadre perfecto, donde el fotógrafo, disimuladamente, fotografiaba las diferentes escenas.

Fotografía de Joaquín Collado. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Fotografía de Joaquín Collado. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Por otra parte, las instantáneas relativas a la etnia gitana constituyen retratos desde una confianza que permite plasmar la mirada de un pueblo que quería recordar sus raíces. El rastro, el cual permanece fotografiado cuando aún éste se ubicaba en la plaza de Nápoles y Sicilia, muestra personas retratadas de forma directa, una vez más con la confianza que el fotógrafo establecía con el personaje.

En el apartado dedicado a la plaza de San Esteban se mezclan los juegos infantiles, la pobreza y la actividad de una juventud que jugaba a ser mayor. La exposición se cierra con un apartado general sobre València, donde se captan momentos fugaces enmarcados dentro una composición impecable.

Joaquín Collado nació en València en 1930 y se inició en la fotografía de forma autodidacta en 1965. Este ex empleado de banca cultivaba durante su tiempo libre su afición por fotografiar a personas, personajes y enclaves de la ciudad. Su mirada respecto de la vida urbana es una mezcla de inmediatez, fugacidad, búsqueda del instante óptimo y encuadre perfecto.

La muestra, comisariada por Luis Carrasco Llopis, cuenta con el apoyo de AGFOVAL (Agrupación Fotográfica Valenciana) y el Círculo Collado, y estará en itinerancia hasta el año 2021. Para el próximo ejercicio 2018, varios municipios valencianos como Ador, Gandia, Guadassuar, Algemesí, Bétera y Quartell ya han manifestado su interés en poder exhibir la muestra en sus principales salas.

Fotografía de Joaquín Collado. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Fotografía de Joaquín Collado. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.